Conocimiento
 
 

Consejos al Caminante
Sheikh Safer Dal (ra).
Sohbet Nº 2

 
 

Bismillah-ir-Rahman-ir-Rahim

Un día el Mensajero, la paz sea con él, estaba dando consejo a sus compañeros. Mientras estaban escuchando sus dulces palabras, algunos de ellos lloraban por temor a Al-lah y otros por amor a Él.

Usáma, que Al-lah esté complacido con él, era el único que no lloraba. Entonces se lamentaba de su estado con el Mensajero de Al-lah, que Al-lah le bendiga y le conceda paz, quien puso sus sagradas manos en el pecho de Usáma, que Al-lah esté complacido con él, diciendo: “Ukhruj ¡Yá! iblís” (fuera, ¡Oh! shaytan). Ahora el compañero empezó a llorar y el Mensajero, la paz sea con él, se volvió hacia sus compañeros diciendo:

“La imposibilidad de llorar está causada por dureza del corazón, la dureza de corazón está causada por la multiplicidad de pecados, la multiplicidad de pecados está causada por el olvido de la muerte, el olvido de la muerte está causado por la expectativa ambiciosa y la expectativa ambiciosa está causada por el amor excesivo a la vida de este mundo.”

La religión del Islam y el Noble Qu’ran son críticos de este mundo.
¿Qué es este mundo? No es riqueza, propiedad, status, dinero, rango, vestimenta y niños. Cualquier cosa que te aleja de tu Señor, eso es este mundo.
Por ejemplo una persona que posee todo lo que tiene que ofrecer este mundo, sin embargo no olvida a su Señor y le sirve en perfecta devoción, no es una persona materialista y mundana sino un amado siervo de Al-lah, un miembro de la comunidad de nuestros Profeta (SAWS).
Una persona pobre, por otro lado, se puede llamar materialista si se convierte en mendigo y el acto de mendigar lo priva de la oración a su Creador. El no es aceptable a los ojos de Dios y Su Mensajero (SAWS).
En resumen, mientras tus manos están sobre tu trabajo, tu corazón debe estar con el Amado. Deja al mundo entero pertenecerte mientras que tú perteneces a Al-lah. Debes trabajar para este mundo como si fueras inmortal mientras que te preparas para el otro mundo como si tuvieras que morir mañana.

Trata a todos bien. Ten compasión por cualquier criatura. Sé justo, leal, honesto, honrado y trabaja duro. Así debes ser tú, porque así son los creyentes.
Ellos satisfacen a su Señor, Sus Mensajeros y sus compañeros humanos. Un creyente es una persona que cree en Dios, los Profetas, los Libros Sagrados, los ángeles, la Resurrección, que el destino –bien y mal- viene de Dios y que después de la muerte nos devolverán otra vez a la vida para pedirnos cuentas ante Él sobre nuestra vida en este mundo.

Nuestro Profeta, la paz sea con él, nos ha contado que un musulmán es aquel que no daña a nadie a través de su mano ni de su lengua. Si no eres capaz de actuar bien, por lo menos intenta no hacer daño.
Si te acoges a estas creencias, las guardas en tu corazón y las afirmas con tus acciones entonces eres un creyente perfecto.
Aquellos que no ajustan sus acciones a sus palabras y convicciones son injustos y están en pecado. Perdonarles pertenece a Al-lah y Su Misericordia. Dios puede castigar o perdonar a estos siervos desobedientes y pecadores como Él quiere.

En mi humilde opinión, una persona que cree en su corazón y profesa su creencia no será capaz de actuar seriamente mal. No será capaz de traspasar los límites de la órdenes Divinas.
Pero aquellos que dicen que creen pero no tienen fe en sus corazones son hipócritas. Dios, alabado sea, nos dice en el Qu’ran que el castigo de los hipócritas se manifestará en las partes más bajas del infierno.

Los hipócritas estarán en lo más profundo del Fuego y no encontrarán quien les auxilie. (4:145)

Aquellos que no creen en ninguna de estas creencias, o niegan alguna de ellas, creen en algo pero niegan el resto, son infieles.

Quienes no creen en Dios ni en Sus enviados y quieren hacer distinciones entre Dios y Sus enviados, diciendo: ¡Creemos en unos pero en otros no! queriendo adoptar una postura intermedia, esos son los infieles y tenemos preparado un castigo humillante. (4:150-151)

El Mensajero de Al-lah, que Al-lah le conceda paz y bendiciones, dijo:

“Las señales de los infieles son tres:
1. Ellos son mentirosos.
2. Ellos no cumplen sus promesas.
3. Ellos abusan de la confianza.
Estas son las acciones de los hipócritas. Por estos atributos la hipocresía puede ser detectada.”

Si encuentra alguna de estas cualidades en ti mismo, debes arrepentirte y abandonar estos malos hábitos. Antes de que la puerta del arrepentimiento sea cerrada, Dios perdonará toda clase de pecados. Vuelve hacia Él. Remordimiento que llega tarde no tiene sentido.
Si tú has dicho: “No hay dios aparte de Dios, Muhammad (SAWS) es el Mensajero de Dios”, y crees en los seis artículos de la fe, esto quiere decir que tú has encendido la vela de la fe.

Pero una vela sola no se va a quedar encendida al aire libre, pues si no la pones en una linterna, el viento la va a pagar. Así requiere la vela de la fe de los cinco fundamentos del Islam,
El primero – No hay dios aparte de Dios, Muhammad (SAWS) es el Mensajero de Dios – representa la cera. Los cuatro a los que es necesario protegerles la cera son: la oración ritual, ayuno, zakat y peregrinación. Pero se requiere más que esto.
El cristal de la linterna se puede romper, así que hay que atarle un alambre para su protección. Este alambre significa el buen carácter moral. Hasta que no poseas un buen carácter moral, no hay mérito en hacer oraciones, guardar ayuno, dar limosnas o hacer la peregrinación.

Si no has amarrado un alambre alrededor del cristal, éste se romperá y entonces la vela se va a apagar, en otras palabras, la fe va a desaparecer.
Dios el Altísimo nos ha descrito el estado de aquellos sin fe en Noble Verso antes mencionado.

¡Buscamos refugio en Al-lah ante este terrible destino!


El guardián de la puerta de Hadrat Pir Muhammad Nureddin al-Jerrahi,
el amante de Jerrahi, Sheikh Safer Dal.

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