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EL
AMOR VERDADERO
Sheikh Muzaffer Ozak Efendi (rl)
El amor que desea a Dios, Alabado sea, es el amor que nunca cesa por ninguna
causa o razón y que se sustenta a sí mismo sin consideraciones
de recompensa o beneficio.
Este
sentimiento se designa con las palabras Arabes hubb fi-allah, amor por
el amor a Dios. Quien ama por el amor a Dios continua amando aun cuando
la belleza se convierte en fealdad, la juventud en vejez, la salud en
enfermedad, y la vida en muerte. Porque este amor es amor por el amor
a Dios.
El amado que es amado por el amor a Dios es siempre bienamado. Es soberano
del amor entronizado en el corazón. Esta clase de amor es un regalo
de Dios. El ama a sus siervos y provoca en ellos el amor; El hace que
ellos sientan el amor. En ocasiones Dios ama a Sus siervos, pero oculta
Su amor a los demás, y no siempre permite que estos amen a quien
El ama. Dios puede hacer que su siervo sea querido y respetado por todos,
pero a veces deja que sea apaleado. Cuando en medio de los golpes le escucha
decir, " Dios mío, Dios mío", El dice " Mi
siervo se acuerda de mí y busca refugio en mi ".
Entre sus siervos predilectos, ¿ acaso no permitió que Zacarías,
la paz sea con él, fuera descuartizado con una sierra? ¿
No permitió que Juan, la paz sea con él, fuera cortado en
pedazos? ¿ No dejo que Noé, la paz le acompañe, fuera
azotado? ¿ No permitió también que Abraham, la paz
sea con él, se consumiera en el fuego? ¿ Y que José,
bendito sea, fuera arrojado en un pozo y vendido por sus hermanos como
esclavo? ¿ No hizo igualmente, que quisieran crucificar a Jesús,
la paz sea con él? ¿ No permitió Dios también
que María fuera calumniada, y que Moisés, la paz sea con
él, fuera separado de su madre y arrojado al río Nilo? ¿
No dejo que destrozaran un diente al bendito profeta Muhamed? ¿
No hizo mártir de la sed al imán Hussein junto con sus setenta
y dos amigos? ¿ No dio Él a Abu Bakr Al-Siddiq el martirio
del veneno y a Umar Al Faruk y a Utman el de la daga, y a Ali, el León
impetuoso, el de la espada envenenado, después de cien mil aflicciones?
¿ No atrajo Dios hacia Sí al Imán Hasan, concediéndole
el regalo de la unión con El tras de morir envenenado? ¿
Y cuantos amigos y amantes de Dios perecieron encadenados, cortados las
inocentes cabezas de unos, ahogados o quemados los otros?
En efecto, en ocasiones, así es como se muestra y se manifiesta
el amor.
Muestra el fuego de la Belleza,
Deja que la mariposa se queme en él
Dichoso el destino del amante en esa llama arder.
La escuela y la mezquita deja al piadoso hipócrita,
Para adorar la Verdad basta una ruina.
El amado, gacela de ojos aterciopelados,
Acabo con mi autoestima;
Aprieta la cadena del amor, en mi locura no me dejes huir.
No abjurare del vino, pero no me hagas beber de la mano rival.
Entre todas las torturas y el dolor,Shemsi no se olvida de Ti.
Que se canse de amarte- eso es impensable.
El amor
a Dios es posible por medio de la obediencia al objeto del amor, mediante
el no querer ni desear nada mas que ser Su esclavo y cumplir Sus mandatos
con fervor, llevando acabo las obligaciones de Su servicio. En otros términos,
este amor se logra dejándose caer como una gota de agua en el océano.
Significa saber que venimos de Dios, reconocer que estamos con Dios, que
estaremos con El eternamente, sin olvidar nunca que somos Sus siervos,
agradeciendo de palabra y obra todas las bendiciones espirituales y materiales
que El graciosamente nos confiere, consciente de nuestra impotencia y
nulidad.
Lo que
es absolutamente cierto es que el amor espiritual es incomparablemente
mas alto en grado que el amor material al amor espiritual, del afecto
material al afecto espiritual. Aquellos que no encuentran este punto de
luz se quedan atrás, en el plano de la materia; no pueden emprender
el camino ni alcanzar la meta anhelada. Hemos tratado de explicar esto
antes. Cuando las cualidades y atributos que ocasionan el amor material
cesan de existir, el amor mismo desaparece. Pero el amor espiritual es
duradero e inacabable.
Si observamos
cuidadosamente la historia humana obtendremos de ella una gran lección.
Veremos como en la mayoría de los casos el afecto material se ha
extinguido, a veces olvidado, acumulando polvo en las paginas decoloradas
de los libros y en el mejor de los casos como tema de novelas y cuentos.
En cambio notaremos cuantos amigos y amantes de Moisés, Jesús
y el amado Profeta Muhamed, la paz sea con ellos, se encuentran hoy en
el mundo, deseosos y dispuestos a sacrificar todo por ellos, y estarán
allí hasta el fin de los tiempos. En nuestros días considerados
por muchos como la época del materialismo, hay millones de seres
que con su amor y devoción a Dios, Alabado Sea, a Sus Mensajeros
y a Sus nobles bienamados suspiran y se estremecen ida y noche, derramando
lagrimas de fervor reverente.
Porque ¿ acaso encontramos hoy a alguien que llore por Antonio
y Cleopatra ? .
En todo caso, el amor y el afecto, ya sean materiales o espirituales,
son sagrados. Hemos pretendido explicar que el amor espiritual es inmensamente
superior al amor material, pues existe una diferencia fundamental entre
los dos. El amor material a menudo tiene motivos ulteriores.
Pero el amor espiritual es por amor a Dios y por eso decimos que es amor
por amor a Dios. El que ama a Dios, Alabado Sea, debe estar preparado
y dispuesto para toda clase de desventuras. En realidad, lo que aparece
como desgracia es una gran bendición. Los amantes de Dios se afligen
y lamentan cuando no los alcanzan las penas. Para ellos la desdicha es
pura alegría. No debemos olvidar que los más severos sufrimientos
han estado reservados a los Profetas, a los santos que son sus herederos
y a los de rango similar la presencia de Dios. Si alguno dice amar a Dios,
Alabado Sea, mas en la desgracia se queja de su Señor y reniega
de su infortunio, miente al decir que ama a Dios. ¿ No habéis
elido o escuchado que el Profeta Job no externo una sola queja por todas
las miserias que le acontecieron, tanto en su propiedad como en sus hijos,
y jamas lamento su suerte?. Como recompensa, Dios, Señor de la
Majestad y la Perfección le confirió él titulo de
Siervo de la Penitencia. En medio de todas las pruebas, el Santo Job buscaba
refugio en la Majestad de Dios en Su belleza; es decir, se amparaba de
Dios en Dios, propiciando la Misericordia Divina con esta oración:
"¡Oh Señor! Me ha acaecido una desgracia. ¡Tú
eres él Mas Misericordioso de los Misericordiosos!".
Si uno es sincero en su amor a su bienamado, habrá de obedecerle.
La característica del amor sincero es no ofender al amado. El signo
del amor es no quejarse del amado con nadie, tolerar sus caprichos, y
llevar a cabo amorosamente todo lo que pida. Esto es, ni más ni
menos, lo que hizo el Profeta Job. Con ninguno fue a quejarse de su Señor.
Busco refugio de su Majestad con la Belleza infinita de Dios: busco amparo
de Dios en Dios. ¿ Pues donde más podría uno refugiarse?
Buscar amparo de Dios con Dios es no quejarse de Dios, Alabado Sea. Es
mas bien mostrarle a los seres humanos cual es el verdadero lugar de refugio.
El que clama sinceramente amar a Dios, nunca le desobedece y se niega
a ofenderle, El amante obedece amorosamente al amado. La verdadera prueba
de su sincero afecto se demuestra al seguir al amado, al obedecerle y
al poner esmero en evitar las cosas que el amado desprecia o le causan
disgusto. Los que reúnen estas condiciones han desplegado, proclamado
y comprobado su amor. Este amor si es genuino. Cualquiera que no pueda
tolerar los caprichos del amado o sus crueldades, y que muestre pereza
o descuido en servirlo, no podrá ser jamas un amante verdaderamente
afectuoso.
El venerable Shibli, santificada sea su alma, se vio en una ocasión
arrebatado en un estado místico, y fue por ello encerrado en un
asilo de lunáticos. Imaginando que lo amaban, muchos fueron a visitarlo
ahí.
"
¿ Quiénes sois"? Pregunto el Sheikh Shibli.
"
Somos algunos de los que te aman" , replicaron.
Shibli
comenzó a juntar piedras para arrojárselas a sus visitantes,
con lo cual comenzaron a dispersarse diciendo, " ¡ Hay, el
venerable Sheikh en verdad se ha vuelto loco ¡".
Cuando
se iban los llamo: " Me pareció oír que decían
que me amaban. Ni siquiera pueden aguantar que les lance una piedra sin
huir de mí; ¿ Que a sido del amor que sentían por
mí?
Si realmente me amaran, habrían tolerado esta pequeña excentricidad
mía y sufrido con paciencia cualquier molestia que les causara
".
Con
esto nos da una gran lección sobre el amor, iluminándonos
acerca del afecto verdadero. Los expertos en amor beben el vino del amor
en la copa del amor; para ellos este mundo, tan ancho como es, se vuelve
estrecho. Aman a Dios, Alabado Sea, con amor perfecto y completo.
Realmente
temen a Dios y retroceden ante Su Grandeza y Majestad. Viven maravillados
y anonadados ante Su poder creativo.
Consideran
sus ordenes como un gran favor que Él les hace y que los corona
de éxito. Aquellos que beben el vino del amor de Su mano Poderosa
y de la copa del amor, se regocijan con El en el mar de la amistad intima
de Dios. Por medio de sus plegarias y suplicas gozan de su compañía.
Tal es ese estado de contento, placer y delicia, que para ellos el día
y la noche, lo blanco y lo negro, el mundo y su contenido, los títulos,
posiciones y dignidad sociales dejan de existir y quedan aniquilados en
Dios. Y quienes son aniquilados en Dios, es una certeza absoluta que vivirá
eternamente.
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