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Quien
ama por el amor a Dios continua amando aun cuando la
belleza se convierte en fealdad, la juventud en vejez,
la salud en enfermedad, y la vida en muerte. Porque
este amor es amor por el amor a Dios.
El
amado que es amado por el amor a Dios es siempre bienamado.
Es soberano del amor entronizado en el corazón.
Esta clase de amor es un regalo de Dios. El ama a sus
siervos y provoca en ellos el amor; El hace que ellos
sientan el amor. En ocasiones Dios ama a Sus siervos,
pero oculta Su amor a los demás, y no siempre
permite que estos amen a quien El ama. Dios puede hacer
que su siervo sea querido y respetado por todos, pero
a veces deja que sea apaleado. Cuando en medio de los
golpes le escucha decir, " Dios mío, Dios
mío", El dice " Mi siervo se acuerda
de mí y busca refugio en mi ".
Entre sus siervos predilectos, ¿ acaso no permitió
que Zacarías, la paz sea con él, fuera
descuartizado con una sierra? ¿ No permitió
que Juan, la paz sea con él, fuera cortado en
pedazos? ¿ No dejo que Noé, la paz le
acompañe, fuera azotado? ¿ No permitió
también que Abraham, la paz sea con él,
se consumiera en el fuego? ¿ Y que José,
bendito sea, fuera arrojado en un pozo y vendido por
sus hermanos como esclavo? ¿ No hizo igualmente,
que quisieran crucificar a Jesús, la paz sea
con él? ¿ No permitió Dios también
que María fuera calumniada, y que Moisés,
la paz sea con él, fuera separado de su madre
y arrojado al río Nilo? ¿ No dejo que
destrozaran un diente al bendito profeta Muhamed? ¿
No hizo mártir de la sed al imán Hussein
junto con sus setenta y dos amigos? ¿ No dio
Él a Abu Bakr Al-Siddiq el martirio del veneno
y a Umar Al Faruk y a Utman el de la daga, y a Ali,
el León impetuoso, el de la espada envenenado,
después de cien mil aflicciones? ¿ No
atrajo Dios hacia Sí al Imán Hasan, concediéndole
el regalo de la unión con El tras de morir envenenado?
¿ Y cuantos amigos y amantes de Dios perecieron
encadenados, cortados las inocentes cabezas de unos,
ahogados o quemados los otros?
En efecto, en ocasiones, así es como se muestra
y se manifiesta el amor.
Muestra el fuego de la Belleza,
Deja que la mariposa se queme en él
Dichoso el destino del amante en esa llama arder.
La escuela y la mezquita deja al piadoso hipócrita,
Para adorar la Verdad basta una ruina.
El amado, gacela de ojos aterciopelados,
Acabo con mi autoestima;
Aprieta la cadena del amor, en mi locura no me dejes
huir.
No abjurare del vino, pero no me hagas beber de la mano
rival.
Entre todas las torturas y el dolor,Shemsi no se olvida
de Ti.
Que se canse de amarte- eso es impensable.
El
amor a Dios es posible por medio de la obediencia al
objeto del amor, mediante el no querer ni desear nada
mas que ser Su esclavo y cumplir Sus mandatos con fervor,
llevando acabo las obligaciones de Su servicio. En otros
términos, este amor se logra dejándose
caer como una gota de agua en el océano. Significa
saber que venimos de Dios, reconocer que estamos con
Dios, que estaremos con El eternamente, sin olvidar
nunca que somos Sus siervos, agradeciendo de palabra
y obra todas las bendiciones espirituales y materiales
que El graciosamente nos confiere, consciente de nuestra
impotencia y nulidad.
Lo
que es absolutamente cierto es que el amor espiritual
es incomparablemente mas alto en grado que el amor material
al amor espiritual, del afecto material al afecto espiritual.
Aquellos que no encuentran este punto de luz se quedan
atrás, en el plano de la materia; no pueden emprender
el camino ni alcanzar la meta anhelada. Hemos tratado
de explicar esto antes. Cuando las cualidades y atributos
que ocasionan el amor material cesan de existir, el
amor mismo desaparece. Pero el amor espiritual es duradero
e inacabable.
Si
observamos cuidadosamente la historia humana obtendremos
de ella una gran lección. Veremos como en la
mayoría de los casos el afecto material se ha
extinguido, a veces olvidado, acumulando polvo en las
paginas decoloradas de los libros y en el mejor de los
casos como tema de novelas y cuentos. En cambio notaremos
cuantos amigos y amantes de Moisés, Jesús
y el amado Profeta Muhamed, la paz sea con ellos, se
encuentran hoy en el mundo, deseosos y dispuestos a
sacrificar todo por ellos, y estarán allí
hasta el fin de los tiempos. En nuestros días
considerados por muchos como la época del materialismo,
hay millones de seres que con su amor y devoción
a Dios, Alabado Sea, a Sus Mensajeros y a Sus nobles
bienamados suspiran y se estremecen ida y noche, derramando
lagrimas de fervor reverente.
Porque ¿ acaso encontramos hoy a alguien que
llore por Antonio y Cleopatra ? .
En todo caso, el amor y el afecto, ya sean materiales
o espirituales, son sagrados. Hemos pretendido explicar
que el amor espiritual es inmensamente superior al amor
material, pues existe una diferencia fundamental entre
los dos. El amor material a menudo tiene motivos ulteriores.
Pero el amor espiritual es por amor a Dios y por eso
decimos que es amor por amor a Dios. El que ama a Dios,
Alabado Sea, debe estar preparado y dispuesto para toda
clase de desventuras. En realidad, lo que aparece como
desgracia es una gran bendición. Los amantes
de Dios se afligen y lamentan cuando no los alcanzan
las penas. Para ellos la desdicha es pura alegría.
No debemos olvidar que los más severos sufrimientos
han estado reservados a los Profetas, a los santos que
son sus herederos y a los de rango similar la presencia
de Dios. Si alguno dice amar a Dios, Alabado Sea, mas
en la desgracia se queja de su Señor y reniega
de su infortunio, miente al decir que ama a Dios. ¿
No habéis elido o escuchado que el Profeta Job
no externo una sola queja por todas las miserias que
le acontecieron, tanto en su propiedad como en sus hijos,
y jamas lamento su suerte?. Como recompensa, Dios, Señor
de la Majestad y la Perfección le confirió
él titulo de Siervo de la Penitencia. En medio
de todas las pruebas, el Santo Job buscaba refugio en
la Majestad de Dios en Su belleza; es decir, se amparaba
de Dios en Dios, propiciando la Misericordia Divina
con esta oración:
"¡Oh Señor! Me ha acaecido una desgracia.
¡Tú eres él Mas Misericordioso de
los Misericordiosos!".
Si uno es sincero en su amor a su bienamado, habrá
de obedecerle. La característica del amor sincero
es no ofender al amado. El signo del amor es no quejarse
del amado con nadie, tolerar sus caprichos, y llevar
a cabo amorosamente todo lo que pida. Esto es, ni más
ni menos, lo que hizo el Profeta Job. Con ninguno fue
a quejarse de su Señor. Busco refugio de su Majestad
con la Belleza infinita de Dios: busco amparo de Dios
en Dios. ¿ Pues donde más podría
uno refugiarse? Buscar amparo de Dios con Dios es no
quejarse de Dios, Alabado Sea. Es mas bien mostrarle
a los seres humanos cual es el verdadero lugar de refugio.
El que clama sinceramente amar a Dios, nunca le desobedece
y se niega a ofenderle, El amante obedece amorosamente
al amado. La verdadera prueba de su sincero afecto se
demuestra al seguir al amado, al obedecerle y al poner
esmero en evitar las cosas que el amado desprecia o
le causan disgusto. Los que reúnen estas condiciones
han desplegado, proclamado y comprobado su amor. Este
amor si es genuino. Cualquiera que no pueda tolerar
los caprichos del amado o sus crueldades, y que muestre
pereza o descuido en servirlo, no podrá ser jamas
un amante verdaderamente afectuoso.
El venerable Shibli, santificada sea su alma, se vio
en una ocasión arrebatado en un estado místico,
y fue por ello encerrado en un asilo de lunáticos.
Imaginando que lo amaban, muchos fueron a visitarlo
ahí.
"
¿ Quiénes sois"? Pregunto el Sheikh
Shibli.
"
Somos algunos de los que te aman" , replicaron.
Shibli
comenzó a juntar piedras para arrojárselas
a sus visitantes, con lo cual comenzaron a dispersarse
diciendo, " ¡ Hay, el venerable Sheikh en
verdad se ha vuelto loco ¡".
Cuando
se iban los llamo: " Me pareció oír
que decían que me amaban. Ni siquiera pueden
aguantar que les lance una piedra sin huir de mí;
¿ Que a sido del amor que sentían por
mí?
Si realmente me amaran, habrían tolerado esta
pequeña excentricidad mía y sufrido con
paciencia cualquier molestia que les causara ".
Con
esto nos da una gran lección sobre el amor, iluminándonos
acerca del afecto verdadero. Los expertos en amor beben
el vino del amor en la copa del amor; para ellos este
mundo, tan ancho como es, se vuelve estrecho. Aman a
Dios, Alabado Sea, con amor perfecto y completo.
Realmente
temen a Dios y retroceden ante Su Grandeza y Majestad.
Viven maravillados y anonadados ante Su poder creativo.
Consideran
sus ordenes como un gran favor que Él les hace
y que los corona de éxito. Aquellos que beben el
vino del amor de Su mano Poderosa y de la copa del amor,
se regocijan con El en el mar de la amistad intima de
Dios. Por medio de sus plegarias y suplicas gozan de su
compañía. Tal es ese estado de contento,
placer y delicia, que para ellos el día y la noche,
lo blanco y lo negro, el mundo y su contenido, los títulos,
posiciones y dignidad sociales dejan de existir y quedan
aniquilados en Dios. Y quienes son aniquilados en Dios,
es una certeza absoluta que vivirá eternamente.
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