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En
nuestro lenguaje (Turco) y en el habla popular, el término
Abdal es utilizado incorrectamente, con el significado
de idiota o estúpido. De manera apropiada, es
el epíteto de los grandes Santos de Allah, quienes
dejan un substituto (badal)“, es decir, quienes
efectúan bilocación o aparecen en varios
lugares simultáneamente.
En los textos clásicos del Sufismo se establece
que a través de la gracia de Allah el Todo-Glorioso,
y por medio de la influencia espiritual y las súplicas
de muchos nobles seres, ciertos favorecidos servidores
de la Verdad asumen forma corporal y traen ayuda, socorro
y consolación a muchas personas necesitadas.
Los nobles seres quienes suplican de esta forma no toman
conocimiento del modo en que su mediación es
recibida y hecha manifiesta. Esto puede ser comparado
a una persona que es vista en un sueño, pero
que no se apercibe de su aparición.
No obstante que hay algunos seres excepcionales que
saben de su mediación, este conocimiento puede
solamente llegar a ellos desde la Verdad Divina. Tales
manifestaciones otorgadas sobre nobles seres que se
adhieren a la Sharia, son expresiones de los poderes
milagrosos de estas entidades. Los estados sobrenaturales
manifestados por alguien que no observa la Ley Sagrada,
no pueden ser llamados poderes milagrosos, y más
aún, activan una declinación gradual.
En su comentario sobre las Cuarenta Tradiciones, Ibn
Kamal dice:
“Cuando usted se encuentre confuso, busque la
ayuda de las gentes
de las tumbas”.
La noble Tradición comprueba que es permisible
y legítimo el buscar ayuda y asistencia de las
almas de los Santos y virtuosos creyentes. En su comentario
sobre al-Hisn al-Hasin, Alí al-Qari dice:
“Uno puede buscar la cercanía de Allah,
Exaltado y Santificado sea El, a través de la
mediación de los Gloriosos Profetas y de los
nobles Mensajeros, los Veraces, los Santos, los Sabios,
los Vrituosos y los Mártires, quiera Allah estar
complacido con todos ellos”.
Está firmemente establecido en las nobles Tradiciones
y los estudios de los rectos autores que hemos citado,
que la puerta de la mediación está abierta
de acuerdo con la Sagrada Ley. El utilizar la mediación
para que actúe sobre el reino de la causalidad,
en el conocimiento de que todo proviene de Allah, está
lejos de ser dañino. La mediación permite
acceder a santas influencias y es un portal a través
del cual nos llegan desde Allah, El Muy Elevado, abundantes
bendiciones y beneficios.
Todo lo que está prohibido por la Sagrada Ley
es el elevar cualquier forma de mediación hasta
hacerla objeto de adoración. Los pueblos de la
Verdadera Fe son enteramente inocentes de esto, ya que
la misma noción es inconcebible para ellos. Es
idolatría e impiedad el adorar a otro distinto
de Allah, Exaltado sea Él. En consecuencia cuando
los creyentes acuden a alguien para mediación,
es simplemente para acceder a la abundancia Divina y
no para adorar al mediador.
Nosotros pedimos a los amantes agradecidos que nos mencionen
en sus plegarias y que nos recuerden por la recitación
de tres Sura Ikhlas y una Sura Fatiha. Nosotros rogamos
sinceramente que aquellos que ofrezcan súplicas
en nombre nuestro, puedan gozar de honor y prosperidad
en ambos mundos.
En
el Nombre de Allah,
Todo-Misericordioso y Compasivo.
Alabado sea Allah, Señor de los Mundos,
Que las bendiciones y la paz sean con nuestro Mensajero,
El Mensajero de aquellos quienes se han ido antes,
Y de aquellos que aún están por venir,
El Profeta de hombres y genios, Muhammad,
Y con su familia y Compañeros.
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