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La Barca
Estaba
mirando el río cuando la voz me preguntó:
¿ que haces mirando sin hacer la barca?
Sabia
muy bien que yo no estaba haciendo nada y que no podía
permitírmelo.
Bueno veraz conteste como haciendo tiempo...
Estoy viendo si vale la pena...
Mi
experiencia anterior me dice que quizás no valga
la pena construir la barca para después no poder
navegar en este río.
Años antes he construido hermosas barcas, que
llene de muchas cosas valiosas y mientras lo hacia el
río se seco, o nunca llego a tener el agua suficiente
como para navegar en él.
Hoy con mi experiencia prefiero esperar a que el río
tenga el caudal adecuado y luego que este segura , Si
construiré la barca!
_Quizás el río piense al revés.
piense lo mismo de ti. Porque no le hablas...Quizás
sea solo un problema de comunicación...
Si puedes comunicarte con él en el mismo idioma,
quizás puedan ser uno en el camino....
_Lo intentaré, lo prometo.
Así pasaron días sin saber como comunicarme
con el río. Al amanecer me sentaba a su orilla
y fijamente lo miraba tratando de encontrar la manera
de comenzar el diálogo.
Como hablar con un río? En que idioma?
Solo escuchaba el sonido del agua al chocar con las
piedras de la orilla.
Cuando el sol estuvo bien alto en el cielo, comencé
a sentir mucho calor, resolví entrar en el río
fresco a mitigar el calor.
El río me abrazo, acaricio toda mi piel y comencé
a ser una con él, aprendí a sentirlo,
luego bebí para mitigar mi sed, bañe mi
interior con él, lo hice parte de mi.
Su contacto fue fundamental para que nuestras energías
se intercambiaran, el éxtasis que produjo en
mi al sentirlo dentro, al sentir que éramos uno,
despertó el verbo.
Entonces le pregunté porque no crecía
para que una barca pudiera navegar en él, a lo
que me respondió en tono triste:
Para que haré el esfuerzo de crecer para quien
no quiere navegar en mi....
Prefiero estar seco y que tiren piedras en mi lecho,
a ser fuerte y abundante y que nadie beba ni navegue
en mí...
No quiero ser fuente de agua pura y que los hombres
pasen por mi lado sin beber de ella , eso es aun mas
doloroso que estar seco y no tener que dar....
_Pero si tu me das un buen cause yo construiré
la barca! respondí apresurada
_Si tu no confías en mi, porque he de confiar
yo en ti? No sería mejor que nuestra confianza
sea parte de esta relación de amor que ha comenzado
hoy?
A partir de hoy formo parte de ti, pero día a
día cuando bebas de mi, te transformarás
en mi esencia. Seremos uno con el universo, eso es AMOR
_ Así pasamos la noche filosofando del amor,
cuando el sol ilumino el mundo, comencé a construir
la barca.
Cuando esta estuvo preparada me lance en el vigoroso
cause que me llevaba a toda velocidad. Disfrutábamos
del frío y el calor, del día y la noche,
y nos alimentábamos mutuamente.
Llego un día que los dos fuimos a parar al mar,
él ya no era río, era el inmenso mar al
que tanto había soñado llegar.
Y yo? Era río, mar, niebla, lluvia, rocío,
era felicidad...
Porque siempre esperamos del otro, porque nos cuesta
dar el primer paso?
Porque no entendemos que Amar es Dar, sin esperar pago
contra reembolso?
Es nuestro Ego que nos impide entregar sin esperar.
Pero que claro de decir ... y difícil de aceptar
volver
El
Pastor Sordo
Había
una vez un pobre pastor de cabras. Todos los días,
en busca de pastos frescos, llevaba su rebaño
a una colina que dominaba el pueblo donde vivía
con su familia. Era sordo, pero esto no le importaba
en absoluto. Un día su esposa se olvidó
de darle la bolsa que contenía su almuerzo y
tampoco envió a su hijo para que se lo llevara,
como había ocurrido en otras ocasiones, aun cuando
el sol estuviese en todo su apogeo.
"Iré a casa por ella" pensó
el pastor, "no puedo quedarme aquí sin comer
nada hasta que el sol se esconda".
De repente vio a un hombre que estaba cortando arbustos
en la ladera de la colina. Se acercó a él
y le dijo: "Hermano, por favor vigila las cabras
para que no se pierdan, pues a mi esposa se le ha olvidado
tontamente mi comida, y debo regresar al pueblo por
ella". Pero el que cortaba los arbustos también
era sordo y no comprendió lo que quería
el pastor.
Entonces le dijo: "¿Porqué habría
de darte alguno de los arbustos que estoy cortando para
mis propios animales? Tengo dos borregos y una vaca
en mi casa, y he de caminar mucho para hallarles comida.
No, vete de aquí, pues no quiero saber nada de
gente como tú, que solo quieren quitarme lo poco
que me pertenece".
E hizo un ademán de burla con la mano, riéndose
estentóreamente. El pastor no oyó lo que
el hombre le dijo y contestó: "Oh, gracias
por aceptar, generoso amigo; iré tan rápido
como sea posible. Bendito seas, ahora me siento tranquilo".
Corrió hacia la aldea y fue hasta su humilde
choza. Encontró a su esposa enferma con fiebre
y a la esposa del vecino atendiéndola. Tomó
su bolsa de comida y regresó corriendo a la colina.
Contó las cabras cuidadosamente y no faltaba
ninguna. El cortador de arbustos todavía estaba
ocupado en su trabajo, y el pastor dijo para sí:
"¡Caramba, qué excelente persona es
ésta tan digna de confianza! ¡Ha cuidado
mis cabras para que no se extravíen y ni siquiera
busca agradecimiento por su servicio! Lo obsequiaré
con esta cabra lisiada que, de todas maneras, pensaba
matar. Será una rica cena para él y su
familia". De manera que cargando la cabra sobre
los hombros, corrió exclamando: "Oh, hermano,
he aquí un regalo por haber cuidado de mis cabras
mientras yo estaba ausente. Mi pobre esposa tiene fiebre,
y eso lo explica todo. Prepara esta cabra Para tu cena
de hoy; ves, tiene una pata lisiada, y, de todas maneras,
pensaba matarla".
Pero el otro no oyó sus palabras, y gritó
furioso:
"¡Despreciable cabrero, no vi lo qué
pasó mientras estuviste ausente. ¿Cómo
puedo ser responsable de la pata de tu infernal animal?
¡Yo estaba ocupado cortando estos arbustos y no
tengo idea de cómo fue que pasó! Lárgate
de aquí o te golpearé".
El pastor estaba asombrado por los gestos de furia que
hacía el hombre, pero no podía oír
lo que decía, así que llamó a un
hombre que pasaba por ahí, montado en un fino
caballo. "Noble señor, te suplico, por favor,
que me digas de qué está hablando este
cortador de arbustos. Soy sordo, y no sé por
qué me ha rechazado el regalo de la cabra con
tal furia".
El cabrero y el cortador de arbustos le empezaron a
gritar al viajero, que desmontó y caminó
hacia ellos. Era ladrón de caballos y sordo como
una tapia. Se había perdido y quería preguntarles
dónde estaba. Pero, cuando vio los gestos de
furia de los otros dos hombres, dijo: "Sí,
hermanos, robé el caballo, lo confieso, pero
no sabía que os pertenecía. ¡Os
suplico que me perdonéis, pues tuve un momento
de tentación y actué sin pensar!".
"No tuve nada que ver con la pata lisiada de la
cabra" gritaba el cortador de arbustos.
"Haz que me diga por qué no acepta mi regal"
urgía el cabrero. "¡Sólo quería
dársela como una muestra de aprecio!"
"Ciertamente admito haber robado el caballo"
decía el ladrón, "pero soy sordo
y no puedo oír cual de vosotros es el dueño".
En ese momento apareció un viejo derviche por
el camino polvoriento hacia la aldea. El cortador de
arbustos corrió hacia él y tirando de
su manto, dijo: "Venerable derviche, soy un hombre
sordo que no puede entender nada de lo que estos dos
están diciendo. Por favor, juzga sabiamente y
explícanos qué gritan los otros".
Sin embargo, el derviche era mudo y no podía
responder pero se acercó a ellos y observó
detenidamente las caras de los tres sordos, que habían
dejado de hablar. Los miró a uno por uno, por
tanto tiempo y tan fijamente, que empezaron a sentirse
muy molestos.
Los chispeantes ojos negros del derviche profundizaban
en los ojos de los hombres, buscando la verdad, buscando
encontrar algo que le diera la clave de la situación.
Pero los otros comenzaron a sentir miedo de que los
embrujara, o de que fuera a controlar su voluntad de
alguna manera. Y de repente el ladrón saltó
sobre el caballo y se fue galopando. Inmediatamente
el cabrero comenzó a reunir a sus animales y
a conducirlos a la cima de la montaña. El segador
de arbustos, bajando la vista, empacó sus arbustos
en una red y, echándosela a los hombros, corrió
hacia su casa.
El derviche continuó su viaje, pensando que el
habla puede ser una forma de comunicación tan
inútil que seria lo mismo no tenerla.
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El
Soñador
Una
vez vino del desierto a la gran ciudad de Sharia un
hombre que era un soñador, y no tenía
nada mas que sus ropas y efectos personales. Mientras
caminaba por las calles miraba con asombro los templos,
torres y palacios, pues la ciudad de Sharia era de gran
belleza. Habló mucho con los paseantes, preguntándoles
sobre su ciudad, pero ellos no entendían su idioma,
ni él el de ellos. A medio día paró
delante de una gran posada. Estaba construida de mármol
amarillo y la gente entraba y salía constantemente.
"Debe ser un lugar sagrado" se dijo así
mismo y entró. Pero cual fue su sorpresa al encontrase
una sala de gran esplendor y una gran compañía
de hombres y mujeres sentadas en varias mesas. Estaban
comiendo y bebiendo mientras escuchaban a los músicas.
"No" dijo el soñador, esto no es un
lugar de adoración. Debe ser una fiesta dada
por el príncipe al pueblo en celebración
de algún gran acontecimiento. En aquel momento,
un hombre a quien tomó por el esclavo del príncipe,
se le aproximó y le dijo que se sentara. Fue
servido con carne y vino y con los mejores dulces. Cuando
estuvo satisfecho, el soñador se levantó
para partir. Un hombre grande le paró en la puerta,
estaba magníficamente vestido "Seguramente
debe ser el mismo príncipe" dijo el soñador
en su corazón y se inclinó y le agradeció.
Cuando el gran hombre habló en el idioma de la
ciudad: "Señor no has pagado tu comida",
el soñador no le entendió y volvió
a agradecerle de corazón. Cuando el hombre grande
miró mas de cerca al soñador. Y vió
que era un extranjero, vestido eso sí en pobres
ropas y que no tenía por lo tanto de donde pagar
su comida. El hombre golpeó sus manos y a su
llamada vinieron cuatro vigilantes de la ciudad. Cuando
cogieron al soñador entre ellos situándose
dos a cada lado, el soñador les miró con
placer. "Estos" dijo, "son hombres distinguidos".
Caminaron juntos hasta la Casa de Justicia y entraron.
El soñador vio delante suyo, sentado en un trono,
a un venerable hombre con gran barba y vestido majestuosamente.
Y pensó que era el rey. Y se alegro mucho de
haber sido traído ante él.
El vigilante relata al juez, que era aquel venerable
hombre, el cargo contra el soñador y el juez
le asigna dos abogados, uno para presentar el cargo
y el otro para defender al extranjero. Y los abogados
se pusieron de pie, uno detrás del otro y presentaron
cada uno sus argumentos. Mas el soñador pensó
que estaba escuchando su bienvenida y su corazón
se llenó de gratitud hacia el rey y el príncipe
por todo lo que estaban haciendo por él.
Así la sentencia le fue dada al soñador,
a quien se le colgó en su cuello una tableta
con su crimen escrito y se le hizo atravesar la ciudad
sobre un caballo sin ensillar con un trompetista y un
tamborilero precediéndole. Los habitantes de
la ciudad corrieron hacia esta comitiva al oír
el ruido y cuando vieron al soñador se rieron
de él. Y los niños corrieron detrás
suyo en grupos de calle en calle. Y el corazón
del soñador estaba extasiado y su ojos brillaban
al mirarlos, pues para él, la tablilla era un
signo de bendición del rey y la procesión
era en su honor.
Durante
dicho recorrido, vio entre la multitud a un hombre que
era del desierto como él y su corazón
se lleno de alegría y le gritó:
"Amigo! ¿Donde estamos? ¿Qué
ciudad anhelada por el corazón es esta? ¿Cual
es la raza de estos huéspedes pródigos
que celebran al huésped afortunado en sus palacios,
cuyos príncipes son sus compañeros y cuyos
reyes ponen sobre su pecho un amuleto y le abren la
hospitalidad de una ciudad que desciende del cielo?
Y aquel que era también del desierto no le respondió.
Solo sonrió y sacudió ligeramente su cabeza.
Y la procesión siguió de largo. Y el rostro
del soñador siguió transportado de alegría
y sus ojos llenos de luz.
volver
Sin
Problemas
Un hombre que vivía en condiciones suficientemente
holgadas, fue un día a ver a cierto sabio que
tenía reputación de poseer todo el conocimiento.
Y le dijo:
"Gran Sabio, no tengo problemas materiales y, sin
embargo, siempre estoy descontento. Durante años
he tratado de ser feliz, de encontrar una respuesta
a mis pensamientos interiores y de tener una relación
correcta con el mundo. Por favor, aconséjame
para poder curarme de esta enfermedad".
El sabio respondió:
"Mi amigo, lo que está escondido para algunos
es aparente para otros. También lo que es aparente
para algunos está oculto para otros. Tengo la
respuesta para tu enfermedad, aunque no es un remedio
ordinario. Debes viajar, buscando al hombre más
feliz del mundo. Tan pronto lo encuentres, deberás
pedirle su camisa y ponértela".
El hombre, desde ese momento, sin descanso comenzó
a buscar a hombres felices. Uno después de otro
los interrogaba y todos contestaron: "Sí,
soy feliz, pero hay otro que lo es más".
Después de viajar de un país a otro durante
muchos, muchos días, encontró el bosque
donde todos decían que vivía el hombre
más feliz del mundo.
Oyó la risa a través de los árboles
y apresuró el paso, hasta que llegó a
un claro donde había un hombre sentado.
"¿Eres el hombre más feliz del mundo,
como dice toda la gente?" le preguntó:
"Claro que lo soy" dijo el otro.
"Mi nombre es Fulano; mi condición tal y
cual, y mi remedio, prescripto por el sabio más
grande, es vestir tu camisa. Por favor dámela;
te daré en cambio lo que quieras de lo que tengo".
El hombre más feliz lo miró fijamente
y luego se rió. Se rió y se río
y se rió. Cuando se había calmado un poco,
el hombre inquieto, un tanto enojado ante esta reacción,
le dijo:
"¿Estás loco para reírte de
un pedido tan serio?"
"Quizá" dijo el hombre más feliz,
"pero si te hubieras molestado en mirar, habrías
visto que no poseo camisa".
"Entonces, ¿qué debo hacer ahora?"
"Ahora quedarás curado. El luchar por obtener
algo inalcanzable proporciona el ejercicio para lograr
algo que se necesita: como cuando un hombre reúne
todas sus fuerzas para saltar un arroyo como si fuera
mucho más ancho de lo que es. Siempre consigue
llegar al otro lado".
Entonces, el hombre más feliz del mundo se quitó
el turbante cuyo extremo le tapaba la cara. El hombre
inquieto vio que era el mismo gran sabio que le había
aconsejado.
"Pero, ¿Por qué no me dijiste todo
esto hace años, cuando fui a verte?" preguntó
el hombre inquieto, desconcertado.
"Porque entonces no estabas maduro para comprender.
Necesitabas ciertas experiencias, y tenías que
recibirlas de tal manera que asegurara que las habías
de vivir".
volver
Hombre
de Inmerecida Reputación de Piadoso
Santo Bistami
En
cierto país, vivía un hombre con una gran
reputación de piadoso y devoto. Asumiendo que
esa reputación era merecida, un hombre que intentaba
realizar el Peregrinaje a Meca, se acercó a él
y le confió a la hija para su cuidado.
Luego se unió a la caravana de peregrinos y partió
hacia el Hijaz, la parte de Arabia donde se encuentra
la sagrada ciudad de Meca.
Cuando hubieron pasado unos pocos días, el maldito
Satanás tentó al pobre hombre a aprovecharse
de la chica encomendada a su cuidado. Luego de una prolongada
lucha con sus pasiones, el hombre finalmente sucumbió
y desfloró a la desafortunada muchacha. Sintió
remordimiento cuando el hecho había sido consumado,
pero ya era muy tarde. Preguntándose a si mismo
que le diría al padre a su regreso del Peregrinaje,
y como volvería a mirar a alguien a los
ojos, comenzó a maldecirse a si mismo, llorando,
gimiendo, tratando de arrepentirse y buscando el perdón.
Pero en despecho de todo esto, no encontraba salida
a su situación. Estaba lejos de corregir el mal
que había hecho, y sin esperanza y deprimido,
confió su horrible secreto a un hombre erudito.
No podía mezclarse libremente entre la gente
como solía hacerlo, ya que sentía vergüenza
de que lo vean en público. La causa de su desgracia
era su destreza de haberse hecho pasar por un hombre
piadoso y devoto, cuando su carácter no era verdaderamente
perfecto. A pesar de que estaba dominado por
su baja naturaleza, él había dado la impresión
de haber vencido sus
pasiones.
Como un camino por el cual él pudiera escapar
de esta calamidad, el sabio erudito a quién había
consultado, le aconsejó casarse con la chica
que había deshonrado, asignarle a ella una parte
de sus riquezas y luego exiliarse por un tiempo. Mientras
tanto, se pondría a si mismo bajo la enseñanza
de un santo, de modo de aprender verdaderamente el auto
control.
Este santo, le dijo el erudito, vivía en la ciudad
de Bistam y se llamaba Santo Abu Yazid. "Ve y preséntate
ante él. Sólo él es capaz de entrenarte,
enseñarte el auto control y transformarte en
el hombre que meramente pareces ser ahora".
El pobre hombre desposó a su protegida, le dio
la mitad de su dinero, y luego la divorció antes
de partir a la ciudad de Bistam. En cada parada de su
viaje, él respondía lo siguiente a todos
aquellos que le preguntaban de donde era y hacia donde
iba:
"Me han dicho que en Bistam vive un santo de nombre
Abu Yazid al Bistami y voy a visitarlo". El veía
que muchos con los que hablaba criticaban a este venerable
santo, pero esto no lo hizo cambiar de opinión
respecto de su búsqueda.
Cuando eventualmente llegó a Bistam, se sorprendió
al escuchar que muchos de sus habitantes atacaban verbalmente
contra el venerable Sheikh al cual debía encontrar.
"Allah, Allah", él profería,
"He escuchado a un demonio por cuarenta años.
Ahora he tenido mi escarmiento y he pagado un alto precio.
En mi camino hacia aquí, no he oído una
sola buena palabra acerca de esta persona la cual me
recomendaron que buscara. Ahora veo que incluso sus
conciudadanos hablan pestes de él. Todo esto
se ve muy raro, pero al menos
debo verlo una vez".
Con estos pensamientos rondando su cabeza, comenzó
a preguntar donde vivía el venerable Abu Yazid
al-Bistami.. La casa se encontraba en las afueras de
la ciudad y estaba realmente exhausto cuando llegó
al lugar. Comenzó a mirar alrededor ; y que es
lo que vio?. Un radiante individuo de barba blanca sentado
al lado de una hermosa y excepcionalmente bella chica,
quien le estaba dando algo de beber de un vaso que ella
misma sostenía.
A la vista de todo esto, se auto convenció de
que todas las cosas que le habían dicho debían
ser verdad. Allí decidió que no había
razón para el encuentro después de todo,
pero justo cuando se estaba alejando de la puerta, el
venerable Sheikh se paró y la abrió, llamándolo
por su nombre.
Siendo un extraño en una ciudad donde nadie lo
conocía, el hombre estaba muy asombrado de oír
a alguien llamándolo por su nombre. Lleno de
curiosidad, se acercó nuevamente. El radiante
individuo, a quién acababa de ver bebiendo de
un vaso sostenido por una joven chica, ahora lo estaba
invitando a entrar, diciéndole con una sonrisa:
"Tú querías verme. Habiéndote
causado tanta dificultad el llegar hasta acá,
sería difícil para ti irte sin haberte
encontrado conmigo!".
Aún habiéndole dado la bienvenida como
un honorable invitado, el hombre se sentó clavando
su mirada en el barril y el vaso, tratando de entender
lo que había visto. Advirtiendo esto, el venerable
Sheikh decidió mandar las sospechas de su invitado
a descansar. "Por qué mantienes fija tu
mirada en ese barril?" le preguntó y luego
agregó: "Esta casa pertenecía a un
Zoroastra. Cuando se la compré, había
vino en ese barril que ves allí. Convertí
el vino en vinagre y lo doné y ahora tengo agua
".
Pero recordando la escena que había visto antes,
el pobre amigo comenzó a pensar para si: "Una
buena explicación, pero que acerca de la hermosa
mujer y lo que le estaba dando de beber no hace mucho?".
El venerable Sheikh pareció haber leído
los pensamientos, por lo que se enfureció, su
rostro se sonrojó y la vena en su frente sobresalió,
mientras decía con dura voz: "La chica que
has visto es mi hija!".
El hombre estaba completa y terriblemente avergonzado
de sus pensamientos malignos. Se arrojó a los
pies del Sheikh, mientras clamaba: "Perdóneme,
amable señor, se lo ruego! En todo el viaje hasta
aquí, y luego en el momento de haber arribado
a la ciudad, no he oído sino indignas insinuaciones
contra ti. He sido influenciado en mi mente pero las
cosas malas que he escuchado. Perdona mi curiosidad,
pero por qué no dejas que la gente sepa lo realmente
inocente que eres? Por qué no reparas tu mismo
estas ofensas?".
Con calmada dignidad, el venerable Sheikh respondió:
"Yo no estoy seguro de mi mismo. Suponte que me
doy a mi mismo una reputación de piadoso y puro,
y mis hermanos en Islam me confían sus hijas
para su cuidado mientras ellos realizan el Peregrinaje.
¿Que sucedería si traiciono esa confianza
y luego
tengo que andar deambulando por la tierra en busca de
la cura para mi sufrimiento?".
Tal era el carácter del venerable Abu Yazid al-Bistami.
En cuanto a aquellos que se equiparan a si mismos con
tales dignos Amigos de Allah, sin haber corregido sus
propias faltas y antes de haber llegado a la fe, el
Shaytan (Diablo) en persona se entretiene ante su propia
auto decepción.
Se dice que una gallina una vez se ilusionó con
la idea de poner un huevo tan grande como el de un ganso.
Se esforzó tanto en poner su imaginario huevo
que finalmente explotó.
La gente generalmente habla pestes de los Santos de
Allah, sin embargo ellos nunca se lamentan acerca de
este vulgar maltrato y abuso.
Estando con sus Amigos, ellos no sienten lo que otros
le tiran. Cuando los amantes se funden en un cariñoso
abrazo, acaso el amante advierte alguna espina?
volver
El
hombre de vida inexplicable
Había una vez un hombre llamado Mojud.
Vivía en un pueblo
Donde había obtenido un puesto
Como funcionario público.
Y
parecía que iba a terminar sus días
Como Inspector de pesos y medidas.
Un
día mientras caminaba
Por los jardines de un antiguo edificio
Cerca de su hogar, Khidr,
El misterioso guía de los Sufis,
Se le apareció vestido de un verde centellante.
Y
le dijo:
<¡Hombre de brillantes perspectivas!
Deja tu trabajo y encuéntrame junto al río
Dentro de tres días>.
Luego desapareció.
Mojud
tembloroso fue a ver a su superior
Y le dijo que debía partir.
Todos en el pueblo se enteraron
Y dijeron: < ¡Pobre Mojud
Se ha vuelto loco >.
Pero como había muchos candidatos
Para su puesto pronto lo olvidaron.
El
día convenido,
Mojud encontró a Khidr quién le dijo:
< Quítate tu ropa y arrójate a la corriente
tal vez alguien te salvará >.
Así
lo hizo Mojud
aunque se preguntaba si estaba loco.
Cómo
el podía nadar no se ahogó;
Pero fue arrastrado por la corriente
un largo trecho antes de que un pescador
Lo subiera a su barca diciendo:
< ¡Hombre insensato!
La corriente es fuerte.
¿Qué estás tratando de hacer? >.
Mojud dijo:<No lo sé realmente >.
<
¡Estás Loco! >, dijo el pescador
< Pero te llevaré a mi choza de juncos
más allá del río,
y veremos que se puede hacer por ti >.
Cuando
descubrió que Mojud
Era un hombre educado,
Aprendió de el a leer y a escribir.
Mojud ayudaba también al pescador
En su trabajo y a cambio se le alimentaba.
Pasados unos meses,
Apareció Khidr nuevamente,
Esta vez a los pies de la cama de Mojud,
Y le dijo:
< Levántate ahora y deja a este pescador,
se te proveerá lo necesario >.
Mojud abandonó inmediatamente la choza,
Vestido como un pescador y deambuló
Hasta llegar a un camino.
Al romper el alba
vio a un granjero en su asno
que iba hacia el mercado,
< ¿Buscas trabajo?, preguntó el granjero.
<Por que necesito alguien que me ayude
a traer algunas compras >.
Mojud le siguió.
Trabajo para el granjero casi dos años
Para entonces había aprendido
mucho de agricultura,
pero nada más.
Una
tarde mientras estaba embalando lana,
Khidr se le apareció y le dijo:
< Deja tu trabajo
y camina hasta la ciudad de Mosul,
y usa tus ahorros para convertirte
en un mercader de pieles >.
Mojud
obedeció.
En Mosul se hizo conocido
Como mercader de pieles
Y nunca vio a Khidr
Mientras ejercía su oficio.
Durante tres años
Había ahorrado una gran cantidad
de dinero, y estaba pensando
en comprar una casa,
cuando Khidr se le apareció y le dijo:
< Dame tu dinero,
Deja este pueblo y ve
A la distante ciudad de Samarkand,
Y allí trabajaba para un almacenero >.
En este momento comenzó a mostrar
indudables signos de iluminación.
Curaba enfermos,
Ayudaba a sus prójimos, mientras
Trabajaba en el almacén,
En su tiempo libre, y su conocimiento
de los misterios se hizo más y más profundo.
Clérigos,
filósofos y otros le visitaban
Y le preguntaban:
< ¿Con quien estudiaste? >.
<
Es difícil decirlo >, contestaba Mojud.
<
Sus discípulos le preguntaban :
¿ Cómo empezaste tu carrera? >.
El contestaba :
< Como funcionario público >.
< ¿Y lo abandonaste para dedicarte
a sacrificios y mortificaciones? >
<
No, lo abandoné simplemente >.
Ellos no lo entendían.
Y
la gente se le acercaba
Para escribir la historia de su vida
Y le preguntaban :
< ¿Qué has sido en tu vida? >.
<
Salté al río,
me convertí en pescador,
luego abandoné la choza de juncos
en medio de la noche.
Luego me volví granjero.
Cuando estaba embalando lana,
cambié y me fui a Mosul, donde
cambié y me convertí en un mercader de
pieles.
Ahorré allí algún dinero pero lo
regalé.
Luego caminé hasta Samarkand,
Y trabajé para un almacenero
Y aquí estoy ahora >.
<
Pero este inexplicable comportamiento
no arroja ninguna luz
sobre tus extraños talentos
y maravillosos ejemplos >.
<
Así es >, dijo Mojud
Y los biógrafos inventaron
una maravillosa y excitante historia
sobre Mojud ya que todos los santos
deben tener su historia.,
y la historia debe estar hecha
de acuerdo al gusto del oyente,
y no con las realidades de la vida.
Y
a nadie se le permite
hablar de Khidr directamente.
Es por eso que esta historia
no es verdadera,
es la representación de una vida,
Es la vida real de uno de los mas grandes Sufis.
UD también puede ser Mojud y tener una vida parecida
Una vida inexplicable
volver
La
Historia de las Ciudades
Historia de un VIAJERO
Mientras yo erraba en este mundo temporal, Allah me
condujo a un sendero recto. Caminando sobre él,
en un estado entre ensueño y vigilia como si
estuviese en un sueño, llegué a una ciudad
que estaba totalmente en la oscuridad. Era tan vasta,
que yo no podía ver ni concebir sus limites.
Esta ciudad contenía todo lo que fue creado.
Había gentes de todas las naciones y razas. Las
calles estaban tan apiñadas, que uno apenas podía
caminar, y tan ruidoso era todo que uno escasamente
podía escucharse a sí mismo, o a otros.
Todas las feas acciones de todas las criaturas, todos
los pecados conocidos y desconocidos para mí,
estaban a mi alrededor.
Con temor y asombro contemplaba esa extraña escena...
Lejos, en la distancia, en el aparente centro de esta
ciudad, había todavía otra ciudad, con
altos muros, ¡enorme en tamaño!.
Lo que observé a mi alrededor me condujo a pensar
que nunca, desde el comienzo del tiempo, había
habido un rayo de luz proveniente del sol de la verdad
que hubiera caído sobre esta ciudad. No solamente
estaban el cielo y los caminos y casas de esta ciudad
en total tinieblas, sino que sus ciudadanos, quienes
eran como murciélagos, poseían mentes
y corazones tan oscuros como la noche. Su naturaleza
y su conducta eran como aquellas de los perros salvajes.
Gruñendo y peleando unos con otros por un bocado
de comida, obsesionados por la lujuria y la ira, se
mataban y se desgarraban en pedazos unos a otros.
Sus únicos placeres eran las bebidas intoxicantes
y el sexo desvergonzado, sin discriminación entre
masculino y femenino, esposas y esposos ajenos. Su costumbre
era mentir, hacer trampas, habladurías, difamar
y robar. Con total ausencia de consideración
por otros, conciencia, o temores de Allah. Muchos entre
ellos se llamaban a sí mismos Musulmanes.
De hecho algunos de ellos eran considerados hombres
sabios, sheijs, maestros, hombres de conocimiento y
predicadores.
Algunos de entre ellos que tomaron conciencia de los
mandamientos de Allah, de lo que es correcto y legitimo
a los ojos de Allah y de los hombres, y de aquello que
Allah prohíbe, trataron de actuar de acuerdo
con ello, gustaron de ello, y no pudieron asociarse
más con la gente de la ciudad. Tampoco pudieron
los habitantes de la ciudad tolerarlos.
Escuché que habían tomado refugio en la
ciudad amurallada que había visto en el centro
de este reino y hacia allí me encaminé.
Me quedé en esta ciudad por un tiempo...
Ahí encontré alguien que podía
escucharme y entender lo que yo decía. Le pregunté
el nombre del lugar. Me dijo que era -Ammara-, la ciudad
arrogante, la ciudad de la libertad, donde cada uno
hacia lo que le placía.
Pregunté acerca de su condición. Él
me dijo que era la ciudad de la alegría, que
provenía de su falta de cuidado y desenfado.
En la hermosa oscuridad que la rodeaba, cada uno pensaba
que él era el único. Le pregunte el nombre
de su gobernante.
Me informó que era llamado -Aqli Ma'ash-, Su
alteza la Habilidad, un astrólogo, un encantador
y un ingeniero que construía cosas, un médico
que daba vida a quienes de otra manera hubieran muerto,
un inteligente y culto rey que no tenia igual en este
mundo.
Sus consejeros y ministros eran llamados Lógica,
sus jueces dependían de la antigua ley del Sentido
Común, sus administradores eran llamados Imaginación
y Ensueño.
Me dijo que todos los ciudadanos eran totalmente leales
a su gobernante, no solamente respetándolo y
apreciándolo a él y a su gobierno, sino
amándolo, ya que todos sentían una afinidad
en sus naturalezas, en sus costumbres y en sus conductas.
Yo, poseyendo la misma inteligencia, y con ella sabedor
de que indudablemente el rey de esta ciudad era el amo
de todas las ciencias de este mundo, quise aprender
estas ciencias a fin de ser rico y famoso. Me quedé
por un tiempo a su servicio, aprendiendo de él
muchas cosas habilidosas. Aprendí comercio, política,
ciencias militares, a manufacturar armas, las leyes
de los hombres y las artes para glorificar al hombre.
Me hice de nombradía mundial. A medida que los
hombres me señalaban con sus dedos y hablaban
sobre mí, ¡mi ego se solazaba!.
Ya que todas las partes de mi ser estaban totalmente
bajo la influencia de mi inteligencia mundana, todas
ellas encontraron energía en el solazarse de
mi ego y corrieron a gastar esa energía en los
deleites mundanos y los placeres de la carne, sin consideración
ninguna acerca de si todo ello haría mal a otros
o aún a mi mismo.
Algo dentro mío vio, en algunos momentos que
todo esto estaba mal, pero yo no tenia ni la fuerza
ni la habilidad para impedirlo. Ese algo que pudo ver,
estaba penado, y deseaba salir de la oscuridad de ese
rey. Cierto día me dirigí a Su alteza
la Habilidad y con atrevimiento le pregunté:
"¿Cómo es que los hombres de conocimiento
de vuestro reino jamás actúan guiados
por su conocimiento y temen a Allah?, ¿Cómo
es que nadie en esta ciudad teme el castigo de la Allah,
pero temen vuestro castigo?, ¿Como es que no
hay aquí luz, ni afuera, ni en el corazón
de vuestro pueblo?, ¿Cómo es que vuestros
súbditos poseen apariencia de seres humanos,
y sin embargo su naturaleza es igual a la de los animales
salvajes, y peor aún?...
El respondió: "¡YO!...el que puede
descubrir como derivar beneficio personal de esta mundo,
aún si mi beneficio es la perdida de ellos...
Yo, soy el ideal de ellos. Yo, tengo un agente dentro
de cada uno de ellos. Ellos son mis servidores y los
servidores de mis agentes en ellos... pero yo también
tengo un amo que me guía, y ese es ¡El
Diablo!... Nadie aquí es capaz de cambiar su
camino...todos están satisfechos y piensan de
sí mismo como si fuesen mejores que otros. Ninguno
posee la voluntad de cambiar, y en consecuencia, no
cambiarán".
Al escuchar estas palabras, deseé dejar la ciudad,
y me propuse escapar.
Pero sabiendo del poder y control del rey sobre todo,
le pedí permiso para partir...! "¡Oh,
Mi soberano absoluto", le dije; "Ud.a hecho
tanto por este humilde servidor y me ha dado todo lo
que poseo! Qué alegre vida he llevado bajo su
mando! Ud me vistió con ricas pieles, me dió
compañía para diversión y juegos.
No me a prohibido ni borracheras ni apuestas. He saboreado
todos los placeres, y siento que he recibido mi porción.
¿Sabia Ud que yo llegué a esta ciudad
como viajero? Permítame ahora ir a ese castillo
que veo en el medio de su ciudad.
El rey me respondió, diciendo, "Mi poder
se extiende también sobre ese castillo. Ese distrito
se llama -Lawwama- el autoreproche -, pero su pueblo
no es el mismo que nosotros vemos aquí. En esta
arrogante ciudad , nuestro ídolo es el diablo.
Ni el ni yo culpamos a nadie por lo que hacen. Por lo
tanto, ninguno de ellos lamenta lo que han hecho, ya
que vivimos en imaginación.
En la ciudad del auto reproche, la imaginación
no tiene poder total. Ellos también hacen lo
que es llamado pecado; cometen adulterio, satisfacen
su lujuria con hombres y mujeres por igual, beben y
juegan, roban y asesinan, pasan rumores y difaman como
hacemos nosotros, pero a menudo ven lo que han hecho,
lo lamentan y se arrepienten".
Tan pronto terminé de hablar con mi amo, apresurado
corrí hacia los portones de la ciudad del auto
reproche. Sobre los portones estaba escrito:
*at-ta' ibu min adh-dhanbi ka-man la adhnaba*
" Aquel que se ha arrepentido es como aquel que
nunca cometió pecado"
Yo
dí el santo y seña con la intención
de arrepentirme de mis pecados y entré a la ciudad.
Pude ver que estaba considerablemente menos poblada
de muchedumbres que la Ciudad de la Oscuridad. Diría
que su población era la mitad de la de la ciudad
que yo había dejado.
Cuando hube permanecido allí por un tiempo, descubrí
que había un hombre de conocimiento, que sabía
el Sagrado Corán, y exponía sobre él.
Fui a verlo y le salude. El devolvió mi saludo
deseándome la paz y las bendiciones de Allah.
A pesar de haberme dicho el soberano de la Ciudad de
la Oscuridad que el también reinaba aquí,
lo verifiqué con mi maestro, y le pregunté
el nombre de su gobernante. Me confirmó que estaba
bajo la jurisdicción de Su Alteza la Habilidad,
aunque tenía sus propios administradores, cuyos
nombres eran: Arrogancia, Hipocresía, Intolerancia
y Fanatismo.
Entre la población había muchos hombres
de conocimiento, muchos hombres que aparentemente eran
virtuosos, devotos y rectos. Hice amistad con estos
hombres y descubrí que estaban afligidos con
arrogancia, egoísmo, envidia, ambición,
intolerancia y en su amistad había mucha insinceridad.
Eran hostiles entre si, armándose trampas el
uno al otro. Lo que puedo decir por lo mejor de ellos
que oraban e intentaban seguir los mandamientos de Allah
porque temían al castigo de Allah y al Infierno,
y tenían esperanza en una vida eterna y placentera
en el Paraíso.
Pregunté a uno de ellos sobre la ciudad de la
oscuridad afuera de los muros y me quejé de la
gente que la habitaba. Estuvo de acuerdo, y me dijo
que la población de esa ciudad consistía
de infieles corruptos, sediciosos, y asesinos. No tenían
fé ni jamás oraban. Dijo que eran borrachos,
adúlteros y pederastas; eran totalmente inconscientes
y descuidados. Pero de tiempo en tiempo, mediante alguna
misteriosa guía, eran conducidos a la ciudad
del auto reproche. Entonces se daban cuenta de lo que
habían echo, lo lamentaban, se arrepentían
y pedían perdón. Pero mientras permanecían
en su oscura ciudad,me dijo, ellos no sabían
lo que estaban haciendo, de modo que jamás se
les ocurría lamentarlo o pedir perdón.
Por lo tanto, no se ayudaban entre sí, y nadie
intercedía por ellos.
Cuando yo recién había llegado a la ciudad
del auto reproche, había visto que en su centro
había otro castillo más. Interrogué
al letrado habitantes sobre el mismo; me dijo que se
lo llamaba "Mulhima", la Ciudad del Amor y
la Inspiración. Le pregunté sobre su gobernante,
y me dijo que era llamado "Agli Ma' Ad", Su
alteza la Sabiduría, Conocedor de Allah. Este
rey, me dijo mi informante, tenía un primer ministro
cuyo nombre era Amor.
"Si
alguna vez alguno de nosotros penetra en la ciudad del
Amor y la Inspiración, continuó, no lo
aceptamos de regreso en nuestra ciudad. Por cualquiera
que vaya allí se convierte en uno igual al resto
de la población de la ciudad, totalmente unido
a ese primer ministro. Se enamora de él, y está
dispuesto a dar cualquier cosa, todo lo que tiene, sus
posesiones, su familia e hijos, aun su vida, en aras
de ese primer ministro llamado Amor.
Nuestro sultán, Su alteza la Habilidad, encuentra
este atributo absolutamente inaceptable. Él recela
de la influencia de aquellos que poseen esta cualidad,
porque tanto su lealtad como sus acciones, parecen ser
ilógicas y no son comprensibles al sentido común".
"Nosotros
escuchamos que la gente de esa ciudad invocan a Allah
con himnos y canciones, aún con el acompañamiento
de la flauta de lengüeta, con tamboriles y tambores,
y al hacerlo pierden sus sentidos y ascienden al éxtasis.
Nuestros líderes religiosos y teólogos
encuentran esto inaceptable de acuerdo con nuestras
reglas de ortodoxia. Por lo tanto ninguno de ellos ni
siquiera sueña de poner un pie en la ciudad del
Amor y de la Inspiración".
Cuando terminé de escuchar esto, sentí
un terrible desagrado por la Ciudad del Auto Reproche,
y corrí hacia las puertas de la bendecida Ciudad
del Amor y de la Inspiración.
En sus portones estaba escrito:
*bab ul-jannati maktub: la ilaha illa Llah*
Yo recité en voz alta la sagrada frase -la ilaha
illa Llah- "No hay Dios si no Allah"...
Me prosterné, y ofrecí mis sinceros agradecimientos.
Ante ello, las puertas se abrieron y entré.
Pronto encontré un alojamiento de derviches,
donde ví al elevado y al humilde, al rico y al
pobre, juntos como un solo ser. Los vi amándose
y respetándose uno al otro sirviéndose
entre si con consideración, reverencia y deferencia,
en un continuo estado de pura alegría. Estaban
charlando, cantando sus canciones y sus conversaciones
eran cautivantes, hermosas, y siempre sobre Allah, y
él mas Allá; espirituales, alejados de
toda ansiedad, o pesar, como si morasen en el Paraíso.
No escuché ni vi nada que semejara a una disputa
o querella, nada perjudicial o dañoso. No había
intriga ni malicia, envidia ni habladuría. Sentí
inmediatamente paz, consolación y alegría
entre ellos.
Vi a un hermoso anciano, la conciencia y la sabiduría
brillando a través de él. Fui atraído
hacia él, me acerque y me dirigí a él:
"Oh mi apreciado, yo soy un pobre viajero, y aún
uno enfermo, buscando un remedio para mi enfermedad
de oscuridad e inconsciencia...¿Hay un médico
en esta ciudad del Amor y la Ìnspiración
que pueda curarme?".
Él
permaneció en silencio por un momento. Le pregunte
su nombre. Me dijo que se llamaba "Hidaya",
Guía. Y luego dijo: "Mi sobrenombre es Veracidad.
Desde tiempos inmemoriales ni una sola inexactitud a
atravesado por estos labios. Mi deber y mi mandato es
el enseñar a aquellos quienes sinceramente buscan
la unión con El Amado". Y a usted le digo...:
"
Y sirve a tu Señor hasta que llegue a tí
aquello que es certero".
(Surah Hijr, 99)
"
Y Recuerda el nombre de tu Señor y elévate
en ofrenda de tu ser a Él con entera devoción".
(Surah Muzammil, 8)
"También
usted es un sincero amante: escúcheme con el
oído de su corazón. Hay cuatro distritos
en esta ciudad del Amor y la inspiración a la
cual usted ha venido. Estos cuatro distritos están
uno dentro del otro".
"El distrito más externo es llamado "Muqallid",
el distrito de los imitadores.
El experimentado médico que usted busca para
curar sus males, no está dentro de este distrito.
Tampoco está la farmacia que tenga medicamento
para la enfermedad de la desatención, oscuridad
del corazón y oculto politeísmo. A pesar
de que usted encontrará muchos que se hacen conocer
como médicos del corazón...toman la apariencia
de tales, usan vestimentas y se ponen grandes turbantes;
declarándose así mismos como hombres sabios,
mientras intentan esconder su ignorancia, su depravación,
su falta de carácter; incapaces de probar lo
que claman ser; buscando fama, y ambiciosos por el mundo...ellos
mismos están enfermos con la enfermedad de sí
mismos. Ellos asignan socios a Allah, y son maestros
solamente de la imitación.
"Ellos
esconden bien su intriga, duplicidad, y malicia. Son
inteligentes, perceptivos, alegres y amantes de la buena
vida. A pesar de que sus lenguas aparentan estar pronunciando
las plegarias y los nombres de Allah y usted los encuentra
a menudo en los círculos de los derviches, sus
mentes que los guían no les señalan para
que vean la influencia y beneficio de sus plegarias.
Por lo tanto Uds. no encontrara en ellos el bálsamo
para suavizar los dolores de la inconsciencia y de la
desmemoria".
"Usted
bien puede dejar este distrito de los imitadores y tomar
refugio en el distrito de "Mujahid", el distrito
de los guerreros".
Yo seguí su aviso y fui hacia ese distrito. Las
gentes que allí encontré eran débiles
y delgadas; gentiles, pensativos, agradecidos, devotos
de la plegaria, obedientes, ayunadores, contemplativos
y meditativos. Su fuerza estribaba en poner en acción
aquello que sabían.
Yo intimé con ellos, y vi que habían abandonado
todas las fallas de carácter producidas por el
egoísmo, la egolatría y las sombras de
la inconsciencia. Poseían un gran talento para
servir, estaban complacidos con Su Señor y contentos
con su condición.
Permanecí en el distrito de los gentiles guerreros
por muchos años. Actúe como ellos actuaban
y viví como ellos vivían, observando como
yo actuaba y como yo vivía, sin dejar escapar
un instante en negligencia. Aprendí y mostré
paciencia y tolerancia...supe estar contento y satisfecho
con mi parcela. Realmente estaba contento y satisfecho!!
Luché duramente día y noche, con mi ego,
pero todavía me quedaba el politeísmo
de muchos "mi-s" y "yoes" combatiéndose
entre ellos, aún a pesar de que todos enfrentaban
al mismo Dios. Esta, mi enfermedad de "shirk khafi"
-disponer muchos "yoes" como socios de Allah-
arrojaba pesadas sombras sobre mi corazón, escondía
la verdad y me mantenía en el descuido.
Pregunté a los médicos del distrito, ¡les
rogué!. Les hablé de mi enfermedad, el
oculto politeísmo, la horrible negligencia, la
oscuridad del corazón, y pedí por ayuda.
Ellos me dijeron: "Aún en este lugar de
aquellos quienes batallan con sus egos, no existe cura
para tus males, porque..."
"El
es contigo dondequiera que tu estás".
(Surah Hadid ,4)
Entonces me aconsejaron que viajara hacia el castillo
de "Mutma' ina", la Ciudad de la Paz y la
Tranquilidad. Cerca de esa ciudad, se encontraba un
distrito denominado "Munajaat wa Muraqaba"
-súplica y meditación-. Quizás
allí, dijeron ellos, había un medico para
curarme.
Cuando llegué al distrito de la meditación
vi a sus habitantes quietos y pacíficos, recordando
a Allah internamente, recitando Sus Bellos Nombres.
A todos y a cada uno de ellos les había nacido
un hijo del corazón. Permanecían de pie,
con sus cabezas inclinadas en la presencia de su Señor,
silenciosos, melancólicos, tristes, en profunda
veneración. A pesar de que su exterior parecía
aniquilado y ruinoso, sus corazones brillaban y florecían.
Sus modales eran gentiles y corteses. Escasamente hablaban
entre sí, por temor de distraer la atención
del otro, del Uno en Cuya presencia ellos se sentían
estar, de impedirse permanecer en profunda meditación.
Eran livianos como plumas, y sin embargo, su mayor temor
era ser una carga y un agobio sobre otros.
Pasé muchos años en el distrito de la
meditación y la contemplación. Hice como
ellos hacían, y sin duda yo pensaba que estaba
finalmente curado del descuido, del politeísmo,
y de la inconsciencia. Pero no estaba curado del oculto
dualismo del "yo" y del "El" que
todavía arrogaba pesadas sombras sobre mi corazón.
Mis lágrimas corrían en torrentes. Miserable
y macilento, y en total temor reverente, caí
en un extraño estado donde un océano de
tristeza me rodeaba. Deseé ahogarme en ese mar.
No encontraba otra solución sino morir. Pero
no podía hacer ninguna cosa, no poseía
voluntad, ni aún para morir.
Mientras permanecía allí impotente, entristecido,
en éxtasis, apareció en el lugar el hermoso
maestro a quien primero había conocido en extrañas
tierras, aquél quien era llamado "Hidaya",
el Guía. Me contemplé con ojos compasivos
y me dijo: "¡Oh, pobre esclavo de sí
mismo, en exilio en estas tierras extranjera! ¡Oh,
peregrino lejano de su hogar! ¡Oh, pobre miserable,
usted no puede encontrar su cura en este estado de espíritu.
Abandone este lugar!. Vaya a ese distrito mas allá,
justo al lado de las puertas del castillo de "Mutma
' ina". El nombre de ese barrio es "Fana'
" -autoaniquilación-. Allí usted
encontrará médicos que se han aniquilado
a sí mismo, quienes no poseen ser, los que conocen
el secreto de:
"fa-afnu thumma afnu thumma afnu fa-abku thumma
abku thumma abku"
"No
seas, no seas, no seas, de modo que tu serás,
de modo que tu serás, de modo que tu serás
para siempre".
De inmediato fui al distrito de la autoaniquilación.
Vi su población muda, sin palabras , como si
muertos, carentes de fuerzas en ellos como para emitir
palabra alguna. Habían abandonado cualquier esperanza
de beneficiarse del hablar y estaban preparados para
entregar sus almas al ángel de la muerte. Estaban
totalmente desinteresados de si yo estaba allí
o no.
No vi realizar acción alguna entre ellos, exceptuando
la ejecución de sus plegarias cinco veces al
día. Habían perdido el concepto de separación
entre este mundo y él Mas Allá, lo habían
olvidado. Tanto el dolor como la alegría les
eran iguales. Habían abandonado el gusto tanto
de las cosas materiales como el de las espirituales.
Ningún pensamiento les preocupaba. No recordaban
nada, ni tampoco esperaban nada. Toda necesidad y deseo
les eran extraños. Habían suprimido aún
el suplicar a Allah por aquello que deseaban.
Me quedé con ellos por muchos años. Hice
lo que ellos hacían. No me diferenciaba de ellos,
pero al no conocer su estado interior, no podía
hacer lo que ellos hacían internamente.
Aún, en este lugar entre ellos, sentía
gran dolor. Sin embargo cuando deseaba escribir los
síntomas de mi enfermedad, me era imposible encontrar
un cuerpo, ni existencia alguna, que me permitiera decir
"Este es mi cuerpo" o "Este soy yo".
Entonces supe que aquello que era "yo", se
convertía en mi dueño. Entonces supe que
decir "Ese ser es mío", constituye
una mentira, y mentir es un pecado para cualquiera.
Entonces supe que pedir al verdadero dueño por
aquello que era "mío" era el oculto
politeísmo del cual había deseado liberarme,
¿Qué era entonces lo que había
que hacer...?
Presa de reverente temor; vi que estaba libre de todos
mis deseos. Grité y lloré. En mi desesperación,
si hubiera llamado ante El y dicho: "¡Oh,
Señor!"...hubiera habido entonces dos...yo
y El, mi ser y el Uno de quien buscaba ayuda, el querer
y el Querido, el deseo y el Deseado, el amante y el
Amado, ¡Oh, tantos!. Yo no conocía el remedio.
Los desconsolados lamentos atrajeron la piedad del ángel
de la Ìnspiración, a quien su Señor
había encargado la enseñanza de los amantes.
Con el permiso de su Señor, me leyó del
libro de la divina inspiración: "Primero,
aniquila tus acciones".
El me lo entregó como regalo. Cuando extendí
mi mano para recibirlo, vi que no había tal mano.
Era una composición de agua, tierra, éter
y fuego. Yo no tenía mano para tomar ni poder
para actuar.
Existe sólo Uno que tiene poder, el Todo-Poderoso.
Cualquier acción que ocurra a través mío,
pertenece al Actor Absoluto. Todo poder, todos los actos,
yo los refería a Él, y dejaba todo cuanto
ocurría para mí y a través mío,
en este mundo. Yo sabía, ya que había
sido instruido por el ángel de la Inspiración,
lo que constituye la aniquilación de las propias
acciones...Y a Allah se deben todas las alabanzas.
La prueba de la necesidad de despojarse de las propias
acciones en el sendero a la verdad está en el
versículo del Sagrado Corán:
"
Qul kullun min ' inda Llahi "
"
Dí, toda acción es desde Allah. "
Yo soy iletrado y no he recibido enseñanza, sin
embargo Allah, El Mas Alto, en su manifestación
de la Verdad Final, me ha agraciado con la habilidad
y el poder para enseñar. Ya que lo que aquí
esta relatado son acontecimientos que me ocurrieron
a mi, experiencias que trajeron un estado de mente y
espíritu, y como ha sido dicho: " al-halu
la yu ' rafu bil-qal " -los estado no pueden decirse
con palabras- no es posible expresar tales estado de
forma que otros los puedan apreciar o aún imaginarlos."
Entonces deseé, con el permiso de Allah y con
la ayuda del ángel de la Inspiración,
desprenderme de mis atributos -aquellas cualidades que
hacen la propia personalidad-. Cuando miraba, lo que
yo veía no era mío. Cuando yo hablaba,
lo que expresaba no era mío. Ni tampoco era mío
el contenido. Totalmente impotente, fui desmembrado
de todos los atributos, visibles e invisibles, que me
distinguían, de todas las cualidades exteriores
e interiores que habían hecho de mí lo
que era "yo".
Con todo mi ser, mis sentidos y mi espíritu Yo
me supuse ser una pura esencia. ¡Entonces percibí
que aún esto era dualidad!. ¿Qué
debo hacer, qué relación tengo con algo
que no me pertenece?. Nuevamente estaba impotente.
Entonces aún mi esencia me fué quitada.
Todavía sin embargo yo lo deseaba y lo añoraba
a ÉL . Sentí el significado de:
"
wa talibu ' ayni ' abdi "
"aquél que Me desea es Mi verdadero servidor".
Aflicción,
para este yo dentro mío , ¡no sé
que hacer!. En desmayo , mi esperanza esta puesta en
esa unión.
"
Wa Llahu bi kulli shay ' in muhit "
"Allah es quien abarca todas las cosas"
" huwal-awwalu wal-akhiru waz-zahiru wal-batinu
wa huwa bi kulli shay ' in ' alim"
"Aquél que es "Antes del antes y después
del después, y todo lo que
es evidente y todo lo que es oculto, y ÉL es
el conocedor de todas las cosas"
...Se
hizo manifiesto en el secreto de mi corazón.
Todavía entonces deseé que el secreto
de: "mutu qabla an 'tamutu" -el morir antes
de la muerte- se hiciera realidad en mí. Oh,
desgracia! ,nuevamente ésta escondida dualidad
de yo y Aquél que anhelo. Esto tampoco puede
ser verdad.
¿Qué
enfermedad es ésta, que da punzadas de dolor
cuando me muevo, cuando deseo, cuando anhelo, cuando
pido ayuda, cuando rezo y cuando ruego? ¿Que
extraño estado es éste en el que he caído,
tan difícil de resolver?.
Desalentado, entregué todo ello ha su Propietario
y esperé en el portal del consentimiento en agonía
de muerte, sin sentido, sin pensamiento ni percepción,
como si muerto, esperando que la muerte me tomara a
cada respiración. Permanecí en ese estado
no sé por cuanto tiempo.
Siguiendo el consejo: " istafid qalbaka "
-" Pregunta a tu corazón"- le dije
a mi corazón que me instruyera. Me dijo: "Mientras
que exista un resto de tí en tí, no puedes
escuchar el llamado de tu Señor: " irji
" -" ¡Ven hacia mi! "-.
"Si
un gato cayera dentro de un pozo de sal y se ahogara,
y con el tiempo su cuerpo se convirtiera en sal, si
restara solamente un único pelo, ¿podría
esa sal ser usada como alimento? ¡Cuán
a menudo, y por cuánto tiempo debaten y discuten
los teólogos tales materias!.
Algunos dicen que a pesar del único pelo la sal
está limpia, que el cadáver del gato es
ahora la sal; y algunos dicen que ese único pelo
es tanto el gato como si fuera su cuerpo entero. Por
lo tanto la sal esta sucia y es contra la ley el comerla".
Yo sentí la verdad en ello y deseé que
ese vestigio de mí en mí, muriese. Tomé
ese vestigio y lo sumergí en la beatitud divina.
Un éxtasis llegó, desde mí, a mí,
por encima de aquello que era mío, cubriéndolo
todo, el sabor del cual es imposible de describir. Sin
oídos, sin palabras, sin letras, yo escuche la
invitación:
"
Irji "
" Ven a Mí."
Intenté pensar: "¿Cuál es
este estado?. Mi pensamiento no podía pensarlo".
Se me hizo saber que el pensamiento no puede pensar
sobre el sagrado secreto. Aún ese conocimiento
fué apartado de mí tan rápido como
me llegara.
"Oh
buscador, lo que ha sido dicho aquí no pretende
mostrar que yo sé. Por lo tanto se te hará
conocer solamente después que yo me haya ido
de entre ustedes. Es para el beneficio de los buscadores
de la verdad, para los amantes que anhelan el Amado,
de modo que les ayude a conocerse a sí mismos,
de manera que puedan encontrar en cuál de las
ciudades a través de las que yo he viajado están
y con cuál de los ciudadanos están haciendo
amistades. Cuándo, y si, en sinceridad conocen
el lugar donde se hayan, actuarán en consecuencia,
y sabrán la dirección de la puerta de
la complacencia de la Allah, y estarán agradecidos.
Quizás puedan ellos recordar este faqir, el escritor
de estas palabras, con una pequeña plegaria.
La
paz de Allah , y sus bendiciones sean sobre el escritor
original de estas palabras.
*Al
Fatihah*
*Este manuscrito pertenece a un Sheikh Naqshbandi (orden
sufi) que vivió hace 150 años y fue leído
por GranSheikh Safer Efendi (r.a.) a nuestros hermanos
Jerrahis de Nueva York en un viaje realizado a Estambul,
cuyo Sheikh Tosun Bayrak al-Jerrahi hizo la traducción
del Turco Otomano Arcaico al Inglés-Castellano
para nuestra comprensión.
Mis queridísimos hijos, Hz. Pir Shah Naqshband,
de quien dependía el Sheikh que escribió
estas palabras, dice:
"Un derviche sincero que viaje en el sendero de
la verdad debiera comparar a menudo su ego con el del
Faraón y verse a sí mismo cien mil veces
peor que él. Si un derviche no lo siente a sí,
no puede en verdad estar en este camino".
Se dice que quienquiera que se ama a sí mismo
está afligido con cuatro desastres: arrogancia,
envidia, deshonor, y finalmente el de ser detestable,
aún a los ojos del populacho.
Hz.Sheikh Sari al-Saqati dice:
"Las
fuerzas más grandes y el más grande coraje
están manifiestos en aquél que a vencido
a su ego hasta la sumisión".
Hz. Nisapuri (q.s.) - dice:
"Quienquiera
que es capaz de eliminar la sombra arrojada por su ego
sobre su propia vida, se transforma en un benévolo
protector bajo cuyo amparo otras gentes pueden tomar
refugio".
Hz. Sezai (q.s.) - dice:
"Quienquiera
que está bajo las órdenes de su ego, vive
en un continuo dolor espiritual. Quienquiera que entrega
su pequeña voluntad a cambio de la más
grande voluntad de Allah, y espera en las puertas de
la complacencia de Allah, siguiendo los mandamientos
de Allah, está, en realidad, en el Paraíso"
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Quiera
Allah llamarlos y aceptarlos a Uds. todos en su Paraíso
en este mundo y en el Más Allá...
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