
Norma 1
Durante
el ritual sagrado del Dhikrullah, las leyes de comportamiento
que el novicio tiene que seguir son las siguientes:
1.
No debe actuar de acuerdo con su propia voluntad e individualmente.
Si lo hace, con seguridad esto lo va a llevar al error.
2.
Si aunque no está actuando según su propia
voluntad entra en un estado diferente al de los demás,
le estará perdonado por su debilidad.
3.
Si este estado desaparece, debe hacer un esfuerzo para
volver a la
calma y normalidad. Pero intentar seguir en este estado
de éxtasis
(wajd) porque le gusta, no tiene excusa. Si hace de
esto un hábito,
caerá en su evolución muy atrás
de los demás y va detener su propio
desarrollo hacia la búsqueda de la verdad. Entonces
su meta será
simplemente divertirse.
4.
El alumno que se mueve y actúa en armonía
con los demás durante el Dhikrullah se anula
a sí mismo, pero toma fuerza de los demás
en el círculo de dervishes.
5. Si el sheij o dervishes mayores que están
a cargo del Dhikrullah indican libertad de movimiento,
seguir estas instrucciones es un caso diferente.
Cualquiera
que demuestra demasiado aprecio o cumplimientos hacia
un
novicio le está haciendo daño porque el
alumno no tiene la fuerza de superar, en su estado espiritual,
el orgullo (ujub) y la hipocresía (riya). Es
necesario para él luchar contra los deseos de
rangos y fama.
Si
un novicio recae en preocupaciones mundanas como el
deseo por fama, posición, propiedad, interés
por las mujeres y no tiene el recurso de consulta con
un sheij, puede hacer un viaje, cambiar de sitio para
salvarse de esta situación. No hay nada peor
para el principiante que la ambición de conseguir
fama y una posición alta, no solo en los asuntos
mundanos sino también en el Sendero del sufismo.
Una
de las leyes del buen adab (comportamiento) es que el
conocimiento del novicio no debe sobrepasar su estado.
No debería aprender más de lo que puede
digerir, no debería hablar sobre cosas que no
ha experimentado. Si hace estas cosas, nunca llegará
a dichos estados.
Norma 2
El
hombre tiene una elección, creer o no creer;
actuar según las leyes de Al-lah o no. Optar
por este mundo o por el del más allá.
Pero, por encima de todo, llegar a ser conscientes de
todos los nombres que Al-lah le enseñó
de sí mismo y atribuir esas capacidades a Al-lah,
encontrar a Al-lah en uno mismo y ver que ni él
ni nadie más existen excepto Al-lah, perderse
en Al-lah.
Cuando
encuentra las cualidades de los Nombres de Al-lah en
sí mismo y piensa que son sus propias cualidades,
producto de su propio esfuerzo y se atribuye estas cualidades
a sí mismo y al mundo material, se hace arrogante
y se pierde.
Al-lah
no nos prohibe el “amor del mundo”, esto
también tiene un aspecto positivo y otro negativo
como es evidente en Su orden a nosotros:
“Amen
al mundo de modo que este amor los conduzca a amarme;
no amen al mundo de modo que los aleje de Mí.”
De ese modo el mundo se hace tu amigo, si tu lo amas
y amas lo que contiene como una señal, manifestación
y atributo de Dios. Pero si lo amas por él mismo
como una fuente de necesidades de tu ego, entonces se
hace el amigo de tu enemigo, el aliado de tu ego, por
lo tanto se convierte en tu peor enemigo.
En
lo que respecta a la tan apreciada “libertad”
del incrédulo,
Hazreti Sadruddin Qonyawi dice:
1.
Quien hace buenas acciones, pero al hacerlas su propósito
es otra cosa excepto el placer de Al-lah, si los actos
legítimos, aparentemente beneficiosos, se hacen
por algún otro motivo que por el amor a Al-lah;
este ser se llama “libre”, “un individuo”,
sus acciones son por amor a él, en estas acciones
no hay señal que indiquen ubudiia (servidumbre
a Al-lah). En la visión de Al-lah no hay beneficios
en tales actos, sea cual sea la causa por la cual se
hicieron, la “libertad individual” no tiene
esperanza de venir cerca de Al-lah, su Creador.
2.
Si los mismos actos se hacen para un propósito
impersonal en ellos, pero se hacen porque son buenos
hechos, o si uno está encargado de hacerlos,
de ese modo obedece órdenes; este ser se llama
“un hombre”, un hombre consciente porque
es capaz de seleccionar el bien del mal y es capaz de
comprender su pequeñez y obedece órdenes.
Este hombre tiene la esperanza de estar cerca de su
Creador.
3.
Si los hechos buenos se hacen por amor a Dios y con
ningún otro propósito que el placer de
Al-lah, entonces ese hombre que los hace es un “hombre
completo”, un hombre de consciencia, y él
ha venido a conocer a su Maestro y su servicio a Él.
4. Si un hombre ve que todos sus actos buenos, todas
sus acciones no son
desde él, ni hechas por él, sino son actos
de Al-lah a través de él, él es
un “hombre perfecto”. Ha logrado la etapa
descripta en un Hadiz
Sagrado:
“Cuando
mi siervo viene cerca de mí por su devoción
no obligatoria, lo amo y a través de mi amor
yo favorezco su oído con cual oye, y favorezco
sus ojos con los que ve y favorezco su lengua con la
que habla y favorezco sus manos con las que actúa.”
Simbólicamente, el significado de la alocución
de Allah a las almas del potencial de la creación
en el reino de las almas – “alastu bi-rabbikum”,
¿No soy vuestro Señor?” - y la contestación
de esa que estaba creada fue – “bala”,
ciertamente – es una prueba de este hecho. Entonces,
lo primero de la trinidad en el hombre, correspondiente
a la Esencia de Al-lah, es su propio conocimiento.
Lo
segundo es la capacidad, de eso que está para
ser creado, de escuchar la orden de Al-lah: “Sea”.
Es la capacidad de estar abierto para recibir el deseo
de Al-lah – que su deseo sea hecho -. Esto es
el segundo aspecto de la creación, correspondiente
al deseo de Allah, que encierra todo y todas las cosas.
Lo
tercero es la obediencia de lo creado a la orden del
Creador “Sea”.
De ese modo la terna en las cosas creadas es su contacto
con la trinidad en la unidad de Al-lah como si se reflejara
cara a cara sobre el espejo de la creación.
El
conocimiento de una cosa, la esencia de una cosa es
el reflejo de la Esencia que la creó de la nada.
Su receptividad al deseo del Creador es un reflejo del
deseo del Creador. Su obediencia a la orden de Al-lah
es reflejo de la orden de Al-lah: “Kun”,
Sea. Si la cosa creada no tuviera estas cualidades no
hubiera sido creada.
En
la creación, nadie por su propia existencia puede
diferir de la intención de Al-lah, ni rechazar
el deseo de Al-lah, ni desobedecer las órdenes
de Al-lah. El sol siempre se levanta por el Este y se
pone por el Oeste, ningún árbol rehúsa
florecer y fructificar a menos que esté muerto.
Sin embargo el hombre, a quien se le ha dado inteligencia
y enseñado todos los Nombres, todo y todas las
cosas, elige olvidar en lugar de recordar. Él,
a quien se le ha dado un deseo, en vez de someterlo
al deseo de Al-lah, se opone a Él. Él
a quien se le ha dado fe, se rebela y desobedece la
orden de Al-lah. Porque en él está el
alma perversa, más bajo que más bajo de
las creaciones de Al-lah, el ego que manda. Él
imagina que es el mismo mientras que él fue creado
como la pomada sobre el espejo de la creación
donde Al-lah se ve reflejado a sí mismo. Al-lah
lo creó como la suprema creación, en la
imagen de Su Clemencia, Su Amor, Misericordia y Beneficencia;
exhalando Su propio aliento dentro de él, haciéndolo
el alma de la creación. Él creó
todo para él y solamente a él para Sí
mismo.
Él
creó el universo entero en la forma de hombre
y lo hizo el microcosmo. El hombre tiene la elección
de oponerse a su ego y encontrar la verdad de sí
mismo o ser un sirviente de su ego y estar perdido.
Cuanto más nosotros nos oponemos, nos peleamos;
eso es lo que quieren nuestros egos, en lugar de luchar
con nuestros propios egos. Lo que tienen que hacer es
cambiar, transformarse y querer algo más.
Un
hombre tiene una madre mala y la mata. Cuando se le
preguntó por qué no mató al amante
de su madre en vez de matarla a ella; él contestó:
Entonces tendría que matar a un hombre todos
los días.
Oponerse
a sus nafs, educar a sus nafs, en lugar de extenuarse
a Uds. mismos luchando por que quieren. El nafs es lo
que les impide ser aquello para lo que Uds. han nacido.
Para oponerse a ello deberán limpiar el espejo
de su creación y ver la verdad del reflejo de
lo Divino en Uds. y conocer sus verdaderos yoes. Encontrarán
en Uds. el deseo de encontrar el deseo de Al-lah. Uds.
tendrán fe y obedecerán las órdenes
de Al-lah de ser como Él los destinó que
sean, siendo con Él.
Entonces,
sepan, encuentren y sean. Al-lah sabe más. Ojalá
Él comparta su conocimiento de nosotros con nosotros.
Norma 3
Bismillah-ir-Rahman-ir-Rahim
Os
he contado que el Servicio por la causa de Dios es una
de las mejores oraciones. Únicamente tú
te beneficias de tus oraciones porque ¡Ya! Samad
está libre de toda necesidad y verdaderamente
no necesita tu devoción. La oración del
Servicio tiene además otro beneficio que es para
los demás.
Os
he advertido que el Servicio hecho con pereza no trae
beneficio para nadie y no es nada más que una
oración hecha con resentimiento. También
os he dicho que la pereza es uno de los diablos cuyo
deber es prevenirnos de nuestra devoción al Servicio.
Os
he pedido que observéis vuestro diablo de la
pereza durante el trabajo, en las cosas que hacéis,
y mucho más en las cosas que no hacéis.
También os he pedido que os observéis
a vosotros mismos. ¿Qué trato tenéis
con vuestra pereza; tenéis bastante vida para
atacarla?
El
Servicio por Dios es muy diferente del servicio por
dinero, fama, aplausos y aprobación. ¿Cómo
es posible llegar a un estado en el cual uno es capaz
de servir por la causa de Dios y que este Servicio sea
una oración?, porque:
“Aquellos
que no sirven a Dios, están sirviendo a los siervos
de Dios y estarán tiranizados por ellos”.
Este es el estado de la mayoría de nosotros.
Algunos
de nosotros que han alcanzado un nivel en el que pueden
ver esto, o al menos admitirlo, pueden decir “¡alhamdulilla!”
al terminar una comida que ha sido pagada con nuestro
dinero y hecha con nuestras manos. Esto es muy fácil,
pero el servicio, que es el pan y beneficio del alma,
se gana con hikma (conocimiento del bien y del mal y
del Juez del bien y del mal).
Hazreti Mevlana, que Dios esté complacido con
él, dice en su libro Fihi Ma Fihi:
“Nosotros
no decimos ‘gracias a Al-lah, Señor de
toda la creación’ porque hemos comido del
pan y las bendiciones de Al-lah. El pan y las bendiciones
de Al-lah no tienen límite. No es porque se haya
terminado; es solamente porque no tenemos más
apetito por lo que decimos “¡alhamdulillah!”.
El pan y las bendiciones del hikma no tienen comparación
con el pan y las bendiciones ordinarias, porque aunque
estés lleno, tu puedes aún seguir tragando
las bendiciones mundanas de Al-lah. Ellas no tienen
vida ni espíritu. Cualquiera puede tener todo
cuanto quiera de ellas. Ellas no tienen capacidad de
retirarse de aquel que no se las merece.
Las
bendiciones espirituales son muy diferentes. Tus oraciones,
tu servicio por la causa de Dios, tu sabiduría
de lo permitido y de lo prohibido son bendiciones vivas.
En tanto que tienes apetito –un fuerte deseo-
y demuestras tu gran deseo, ellas vienen hacia ti y
serán tu sustento, alimentando y sosteniendo
tu espíritu. Pero, cuando el apetito y el deseo
te fallan, no hay manera de consumir este pan espiritual
a la fuerza. Entonces desaparece, se esconde de ti.”
Esta
es la explicación del Servicio por la causa de
Dios y del diablo de la pereza. La presencia del deseo
es el servicio sin resentimiento, y por eso sin esfuerzo,
sin producir cansancio sino, por el contrario, alegría.
La ausencia del deseo produce pereza, un cansancio extremo
y duda.
Incluso en el camino recorrido varias veces
Puedes perderte si no te acompaña un Guía.
Nunca entonces,
En aquel sendero donde no has caminado
Te atrevas a penetrarlo sin un Guía
Hz Rumi
Puede
suceder, que un discípulo, tras años de
lucha y pasando toda una vida en el sendero, no logra
recoger el fruto o la flor del jardín del Amor
Divino y que su alma no llegue a inhalar la fragancia
de la Verdadera Realidad..
Algunas veces los cimientos de la devoción espiritual
se ven menoscabados por faltas de comportamiento que
nos alejan del Propósito
Cuando
el enfermo reconoce a su doctor, o cuando un discípulo
encuentra su maestro y empieza a perder su “Yo”
en el sendero del Amor, deberá familiarizarse
con las normas de conducta apropiadas y con las responsabilidades
correspondientes. Para lograr así la aceptación
del maestro, que es la aceptación de Dios y el
secreto de su éxito en la senda.
Si
el discípulo no puede cumplir con sus obligaciones
hacia el maestro, tampoco puede cumplirlas con Dios..
Como
dice un proverbio sufi: “Quien rompe su alianza
con el señor menor (maestro) no podrá
alcanzar al Señor Mayor (Dios) ”
El
Discípulo honesto debe contemplar la belleza
espiritual del maestro en el espejo de su corazón.
Hasta
que el discípulo no este enamorado de la Belleza
Divina de su maestro, no podrá someterse a su
voluntad.
En
realidad el discípulo es aquel que se somete
a la voluntad de su maestro y no a la suya.
Después
que el discípulo ha elegido a su maestro y confiado
en el, es obedecer sus ordenes sin preguntar como ,
o porque.
Cuando
Moisés pregunto al jezr (maestro del sendero)
si le permitía ser su discípulo, el jezr
le contestó “ Si deseas seguirme, no debes
preguntarme sobre nada hasta que yo te hable de ello.....”
No solo el discípulo no ha de discutir sobre
la autoridad de su maestro, sino que todos sus actos
deben estar bajo la supervisión y la aprobación
de el. Sin su permiso no debe realizar ningún
trabajo. No debe confiar en sus propias decisiones para
guiarse a si mismo.
En
ningún asunto debe adelantarse, como dice en
el Coran “..”Oh vosotros, los fieles, no
os anticipéis a Dios ni a su mensajero “
(49:1)
En
su presencia debe ser humilde y no presumido, no hablar
hasta que se le permita, y no actuar hasta que se le
ordene.
Debe
preferir no hablar de asuntos mundanos ni hacerle perder
su tiempo con charlatanería. Si el discípulo
desea hablar debe hacerlo con discreción y elegir
el momento oportuno par ahacerlo. Antes de hablar debe
pedir a Dios en su interior, la gracia de conducirse
de manera apropiada, después puede empezar a
hablar.
No debe habar en voz alta en presencia de su maestro,
pues para los sufies el maestro entre sus discípulos
es como e Profeta (swas) entre su comunidad. Dice el
Coran “ Oh vosotros los fieles, no habléis
mas alto que el Profeta (49:2)”
(del
Libro En la Taberna del Dr. Javad Nurbakhsh)
Hijos míos, buscadores de la Verdad, para transitar
este Camino, tienen que estar livianos, livianos de
los bienes mundanos, livianos de los pensamientos mundanos
y en lo que concierne al mundo.
Un
signo inequívoco de pesadez que les impedirá
avanzar es ser una carga para le gente.
Ni
ser un cargador liberal ni permitir a otros que lleven
la carga de ustedes.
No
acepten bienes ni favores, especialmente de quienes
tengan sus corazones sumergidos en el sueño de
la muerte. Cómo Al-lah les permite ganar su sustento:
con todas sus acciones, conducta, palabras y temor a
Al-lah.
No
busquen confort o lujo sin trabajar fuerte. Halal, lícito,
es obtener el sustento mediante el trabajo más
fuerte que el requerido. El signo claro de sustento
lícito es que no dará lugar a la mezquindad
o el despilfarro. Tengan cuidado, el amor por este mundo
hecha profundas raíces en sus corazones, estruja
los corazones y es excesivamente difícil sacarlo.
Limpien
y embellezcan sus días y sus noches con veneración.
Hagan sus oraciones a tiempo, cinco veces por día,
y en cada oración hagan un recuento de sus acciones
desde la oración anterior.
Nosotros
esperamos que un musulmán hará solamente
hechos buenos y acciones dignas entre las horas de oración.
La mayoría de nosotros nos quejamos de este mundo,
nuestros trabajos, nuestras familias, nuestras tareas
en casa, que nos sacan tiempo para venerar.
Sepan
que el trabajo hecho conscientemente, con consideración
hacia otros y de acuerdo con la propia conducta, es
también devoción.
Hijos
míos, Al-lah los bendiga a todos con mentes buenas,
con educación, con profesiones, con trabajos,
con buena salud, fortaleza y juventud.
Toda merced y gracias son debidas a Al-lah. Utilicen
esto para reunir tanto de su sustento como sea posible
con el mínimo de tiempo.
Tomen
ejemplo del hijo del Califa Harun al Rashid, Ahmad al
Sabti.
Él
utilizaba el máximo de su talento, fuerza y esfuerzo;
trabajó excesivamente fuerte, como un trabajador
manual, un día por semana: los sábados.
Con lo que él ganaba podía vivir el resto
de la semana; y dedicaba los restantes seis días
de la semana a trabajar para Al-lah y a venerarlo.
Tengan
hayyá – conciencia -, sean conscientes,
tengan vergüenza frente a Al-lah. Si Uds. tienen
conciencia y avergonzarse por sus acciones frente a
Al-lah se convierte en su naturaleza, ésta será
la motivación que los volverá conscientes.
Entonces
Uds. deben tener cuidado con lo que hacen, dicen y piensan.
Norma 4
Un novicio debe cumplir sus promesas.
Su mayor promesa es la entrada en el Sendero.
Cualquier cosa que podría dañar esta gran
promesa es simular a la vuelta de la incredulidad, estando
echado en el camino religioso.
Por
otra parte el novicio debe tener cuidado de lo que promete.
Por ejemplo, debe tener cuidado de hacer oraciones voluntarias
o recitaciones largas, etc. Uno debe darse cuenta que
cumplir solo con los mínimos deberes obligatorios
apropiadamente ya sobrepasa la propia fuerza.
Un
alumno no debería incluso aceptar deberes del
Camino sufí hasta que no esté plenamente
capacitado para cumplir con sus deberes obligatorios
en la religión.
Estar
satisfecho con poco y tener confianza en Dios deber
ser el estado del novicio, porque “el sufí
es el hijo del ahora”.
Si el novicio está preocupado con asuntos del
futuro o tiene curiosidad para cosas que están
fuera del presente o incluso si tiene esperanzas, entonces
no tiene posibilidad de evolución. No debe identificarse
ni con el pasado ni con el futuro.
El
alumno no debe poseer más de lo que necesita
porque las cosas que uno posee apagan la luz del ahora.
El novicio no debe tener fe en las cosas que él
posee sino debe tener fe en Dios.
Un novicio y un sufí no deben aceptar el regalo
de una mujer, porque un regalo lleva al afecto, afecto
al amor y amor al contacto físico. Como esto
es así, ¿qué se puede pensar de
una persona que intenta atraer la gracia y los regalos
de las mujeres?
El
novicio debe alejarse de la gente que ama este mundo,
porque ellos son unos aprovechadores. Mientras esta
gente va a intentar aprovecharse del novicio, él
va a sufrir pérdida.
Dios Altísimo dice en Su Santo Qu’ran:
“No
obedezcas a los que están distraídos porque
esto va a influir en tu corazón y vas a olvidar
Nuestro recuero.” Al-Kahf (18)
El buen musulmán gasta de su cartera para acercarse
a Dios, pero el sufí, para llegar a la Verdad,
limpia su corazón de la gente ordinaria y del
conocimiento inútil.
Norma 5
Sabrás,
oh noble hermano, que aunque los senderos son muchos,
la Vía de la Verdad es única. Los que
buscan la Vía de la Verdad son pocos. Por eso,
aunque la Vía de la Verdad es sólo una,
los aspectos que presenta varían con las diferentes
condiciones de los que la buscan; con el equilibrio
o el desequilibrio de la constitución del buscador;
con la persistencia o desinterés de su motivación;
la fuerza o la debilidad de su naturaleza espiritual;
la perseverancia o desvíos de su aspiración;
la salud o enfermedad de su relación con su meta.
Algunos
de los que buscan tienen todas estas características
favorables, aunque otros tienen sólo algunas.
Por eso podemos ver que, por ejemplo, la constitución
del que busca puede suponer un obstáculo, mientras
que sus sacrificios espirituales son nobles y buenos.
Y este principio se aplica en todos los casos.
Has
de saber que desde que Dios creó a los seres
humanos y los trajo de la nada a la existencia, no han
dejado de ser viajeros. No han tenido un lugar de descanso
en su viaje excepto en el Jardín o el Fuego y
cada Jardín y Fuego es según son sus gentes.
Toda persona racional debe saber que el viaje está
basado en los esfuerzos y dificultades de la vida, en
las aflicciones y las dudas y en la aceptación
de los peligros y grandes temores. No es posible que
el viajero encuentre en este viaje comodidad, seguridad
o deleite.
Las
aguas van cambiando, el clima varía y el carácter
de las personas es diferente en cada lugar en que paras.
El viajero tiene que aprender lo que hay útil
en cada lugar. Permanece en cada uno de ellos durante
una noche o una hora y, después, se va. ¿Cómo
se podría esperar facilidad en tales condiciones?.
No hemos mencionado esto para responder a las personas
acostumbradas a las comodidades de este mundo, que luchan
por ellas y se afanan por acopiar cualquier fruslería
mundana. No nos ocupamos, o no fijamos la atención,
en los que se dedican a esas actividades ridículas
y sin importancia, sino que lo hemos mencionado como
un consejo para todo el que quiera prepararse para la
felicidad de la contemplación en un Reino distinto
al que se le ha dado y llegar al estado de fana’,
a la desaparición, en cualquier otro lugar que
no sea el suyo de origen, y a su asimilación
a lo Real desapareciendo de los mundos. (4)
Los
maestros que hay entre nosotros desdeñan esta
[ambición], porque es una pérdida de tiempo
y una desviación de la [verdadera] línea
y relaciona el Reino con lo que no le conviene. (5)
El mundo es la prisión del Rey, no su casa; y
todo el que busque al Rey en Su prisión, sin
haber salido completamente de ella, viola la regla de
la correcta conducta (adab) y se le escapa algo de gran
importancia. Porque el tiempo de fana’, en Verdad,
es el momento de trascender a un estado superior al
alcanzado.
Norma 6
Bismillah-ir-Rahman-ir-Rahim
A
mis compañeros viajeros en el Camino.
Que vuestro conocimiento y vuestro amor siempre aumenten.
Ustedes preguntan ¿quién es un salik;
un viajero del Camino?
Un SALIK es quien emprende un viaje en este Camino y
conoce bien su origen. Es quien pasa rápidamente
por las paradas y quema su existencia en el fuego de
la llama sin humo.
Sepan que para que el viajero avance en este Camino,
tiene que dejar las cosas defectuosas y vergonzosas
del Mundo de las Posibilidades que no está aquí
ni allí y llegar al mundo de la “Obligación”
donde solo hay que seguir las órdenes de Dios.
Este es el viaje en uno mismo.
El
único modo vino desde el Universo de la Unidad
a este mundo de multiplicidad, es el modo por el que
tenemos que regresar. Paso a paso trazando unos pasos
uno llegará a la Verdad, a la Unidad, a la Integridad,
a la Perfección.
La
primera cosa es saber cómo vino el hombre a esta
existencia: ¿cómo nació?
Al principio era una parte del conjunto en el mundo
de las Almas. En ese entonces con su alma le fue dado
el aliento de Dios, luego él vino a conocer las
cosas.
Entonces
con el Poder de Dios él se movió; luego
con los Regalos de Dios él adquirió una
voluntad.
Él
nació… En su niñez vio esta Tierra.
Con sus sentidos limitados adquirió fantasías,
imaginaciones sobre este mundo.
Cuando
los trozos y las piezas se juntaron en él, él
pensó que estaba completo.
En él aparecieron la cólera, la lujuria
y la pasión. De éstas, aparecieron la
ambición, la avaricia y la arrogancia.
Todos
estos atributos infames lo cubrieron, él se volvió
peor que el diablo, peor que un monstruo.
En
la humanidad este punto es el punto más bajo
en relación con la Existencia Absoluta. En el
ciclo de evolución este es directamente opuesto
al punto de Unidad.
Si
está agarrado en esta trampa y no puede encontrar
la manera de librarse es estas características
animales, su estado es más bajo que el de un
animal mudo rabioso.
Tal
vez él recibe una Luz del Universo de las Almas,
la Luz del Conocimiento y el Extasis, o el reflejo de
esta luz de éxtasis que es la Prueba Absoluta,
entonces su corazón se vuelve partícipe
de los misterios de la Verdad. Solamente entonces él
puede esperar volver a sus orígenes.
Con
el Éxtasis que es la Prueba Absoluta, él
puede encontrar su camino a la Verdad. Este es el camino
a la verdadera fe.
Él
deja el reino de lo “malo” y camina al reino
de lo “bueno”.
Solamente con arrepentimiento constante puede entrar
entre los elegidos de los hijos de Adán y volverse
un humano.
Norma 7
El
Dergah es la casa de retiro de los derviches y el sitio
de reunión, de quienes poseen estados espirituales
y la escuela que orienta hacia la Perfección.
E
el Refugio de los valientes que sin temor han abierto
su pecho y dejado el yo atrás.
El hogar de los devotos y amigos de la pureza.
En
su interior no se escucha otra cosa que la melodía
del Bienamado y en su aire sólo se respira el
perfume del afecto verdadero y la devoción. Quienes
aspiran a ella han entregado sus corazones y sus creencias
y están listos a sacrificar sus vidas.
Sus
moradores se han alejado de todo salvo Dios y han dejado
a un lado el raciocinio por la locura. Sus más
avanzados, apartándose de la dualidad del yo
y nosotros exclaman: «Yo soy la Verdad».
Efectivamente,
el Amor absoluto encierra misterios que la razón
tilda de locura. Es necesario poseer una gran fuerza
de voluntad interior, para romper las cadenas de la
razón, seguir las órdenes de la «locura»
y dejar atrás el «yo».
Entrando
así en el Dergah, se alcanza un estado que traspasa
toda imaginación y en lo más profundo
de la percepción se realiza que Dergah es la
manifestación del maestro y que el Trono Angélico
es también el Dergah
Desde
la esfera terrestre hasta la celeste
le serán descubiertos los velos,
a quien sirve a la copa que refleja toda la creación.
Hafez
En
la Dergah, el Nombre del Bienamado está sobre
los labios y su recuerdo grabado en los corazones. Su
Amor no deja sitio para la enemistad.
La luz de la bondad y del amor brilla en el ambiente
de la Dergah e ilumina los ojos de todos. Allí
se logra paz interior y armonía. En ella, el
que guarda silencio está en meditación
y contemplación, y el que habla sólo pronuncia
el nombre del Amigo amado.
Islam
es la base del sufismo y la esencia del Islam es sinceridad
con el Absoluto, y la verdad de la sinceridad es la
obediencia y sumisión del ego. Al musulmán
le es propio hospitalidad moderación, afecto,
rectitud y buenas obras; su corazón está
en el recuerdo del Amigo amado, su lengua al servicio
del corazón y sus ojos puestos en el camino del
Bienamado, listos a Su mandato.
Este bien no se logra a menos que se observen los modales
del sendero espiritual, de los cuales el adab4 en la
janaqah es parte de ellos. Al respecto hay un proverbio
que dice: «Sufismo es todo adab.»
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