Uno de los beneficios del sam a' y de la danza es
que el enfermo psíquico a través de
su práctica se vacía o se libra de sus
estados de inquietud o agitación y así
se reduce la presión de dichas emociones inconscientes,
lo que le ayuda a recuperar su calma perdida y a aliviar
los síntomas de emociones inconscientes, tales
como las depresiones reactivas y el desánimo.
En el sam a' y la danza, la psique toma al cuerpo
como un instrumento para manifestar, mediante ciertos
movimientos, sus carencias; movimientos cuyos orígenes
están en los niveles inconscientes, o semiconscientes,
de la persona, que, de esta forma, se libra de las
tensiones inconscientes que sufre.
Las palabras del maestro persa Abu Sa`id Aboljeir2
sobre el sam a' son una referencia a este hecho de
vaciar las inquietudes:
Darwish Q aderí en sam a`, Kaveh Golestan
Preguntaron a Abu Sa'id: "¿Porqué
permites a los jóvenes participar en el sam
a' ?" Y el maestro contestó: "El
nafs (el yo) de los jóvenes no está
vacío de la pasión, y están dominados
por ella. Tal pasión domina todos y cada uno
de sus miembros. Cuando en el sam a` dan palmas la
pasión que domina a sus manos se aleja de ellos
y cuando patalean la pasión que domina a sus
pies también disminuye. Así, cuando
la pasión de sus miembros se reduce, serán
capaces de salvaguardarse de la tentación y
de la pasión de los actos censurables. De lo
contrario, si estas pasiones no son desahogadas y
se acumulan, inclinarán a la persona hacia
pecados mayores. Es mejor que la llama de la pasión
se vaya extinguiendo a través del sam a' y
no mediante otros actos".
(Asr ar al-Tawhid)
En este mismo sentido, Yoneid3 dice: "Si ves
que a un discípulo le gusta el sam a', has
de saber que todavía existen huellas de vanidad
en él". En otras palabras, si alguien
busca el sam a', es signo de que sus problemas psíquicos
no han sido resueltos por completo y necesita ser
curado.
Una vez preguntaron al gran maestro sufí Abu
Soleym an D ar ani4 acerca de la danza, y él
contestó: "Cualquier corazón que
se mueva por un bello canto todavía es débil
y necesita ser sanado para volverse fuerte, de la
misma forma que el niño pequeño cuando
le hablan o le cantan para hacerlo dormir. Nada, salvo
Dios, debe existir en el corazón, ya que, de
lo contrario, si hay algo en él, lo inquietará."
(Risalah Qosheyri)
De ahí que los sufíes no solamente utilizasen
el sam a', la danza y los cantos como una forma de
manifestar la felicidad, el gozo interior y enfocar
la atención en Dios, sino que también
representaba para los maestros sufíes, conocedores
del alma humana, un medio eficaz para sanar la psique
de sus discípulos y generar en ellos salud
interior.
Es necesario recordar que lo dicho anteriormente se
refiere a los principiantes de la Senda; sin embargo,
los maestros y los más avanzados en la Senda
experimentan en el sam a' estados místicos
y alcanzan la contemplación divina. Sus movimientos
serán símbolos y enigmas de sus misterios.
En cada movimiento, melodía o canto oirán
la llamada del Amado eterno y, según la morada
espiritual que posean, reaccionaran con movimientos
llenos de alusiones y enigmas que la gente común
no es capaz de percibir.
Volver a Inicio Colaboraciones