Ar-Rahmán
(El Más Misericordioso)
Período
incierto
Aunque
la mayoría de los comentaristas consideran
a este sura como una revelación de Mecca, Samajshari
y (entre los sabios posteriores) Suyuti lo sitúan
en el período de Medina. Baidawi deja la cuestión
sin resolver, y añade que algunas partes pudieran
haber sido reveladas antes y otras después
de la hégira del Profeta a Medina. Algunas
autoridades sostienen que descendió inmediatamente
después del sura 13 (“El Trueno”):
una opinión que no es de gran ayuda ya que
este sura tampoco puede ser asignado con certeza a
uno de los dos períodos.
En
el Nombre de Dios, el Más Misericordioso, el
Dispensador de Gracia:
(1) El Más Misericordioso (2) ha impartido
este Qur’án [al hombre].
(3)
Ha creado al hombre: (4) le ha impartido el pensamiento
y el lenguaje.[1]
(5)
[Por mandato Suyo] el sol y la luna siguen sus cursos
señalados;[2] (6) [ante Él] se postran
las estrellas y los árboles.
(7)
Ha elevado los cielos, y ha establecido una medida
[para todas las cosas],[3] (8) para que vosotros [también,
Oh hombres,] no excedáis nunca la medida [de
lo correcto]: (9) ¡sopesad, pues, [vuestras
acciones] con equidad, y no os quedéis cortos
en la medida!
(10)
Y ha preparado la tierra para todas las criaturas:
(11) hay en ella frutas, y palmeras de fruto recubierto,
(12) y grano que crece sobre sus tallos, y plantas
aromáticas.
(13)
¿Cuál, pues, de los poderes de vuestro
Sustentador negaréis?[4]
(14)
Ha creado al hombre de arcilla sonora, como cerámica,[5]
(15) mientras que a los seres invisibles los creó
de la confusa llama del fuego.[6] (16) ¿Cuál,
pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?
(17)
[Él es] el Sustentador de los dos ortos del
sol, y el Sustentador de sus dos ocasos.[7] (18) ¿Cuál,
pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?
(19)
Ha dado libertad a las dos grandes masas de agua,
para que puedan mezclarse: (20) [pero] hay entre ellas
una barrera que no pueden traspasar.[8] (21) ¿Cuál,
pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?
(22)
De ambas [masas de agua] se obtienen perlas, grandes
y pequeñas. (23) ¿Cuál, pues,
de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?
(24)
Y Suyos son los airosos buques que navegan por el
mar como montañas [flotantes].[9] (25) ¿Cuál,
pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?
(26)
Todo cuanto vive en la tierra o en los cielos[10]
perece: (27) pero por siempre perdurará la
faz[11] de tu Sustentador, plena de majestad y gloria.
(28) ¿Cuál, pues, de los poderes de
vuestro Sustentador negaréis?
(29)
De Él dependen todas las criaturas[12] en los
cielos y en la tierra; [y] cada día se manifiesta
en otra faceta [admirable]. (30) ¿Cuál,
pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?
(31)
¡[Un Día] os haremos rendir cuentas,[13]
Oh vosotros dos, cargados de pecado![14] (32) ¿Cuál,
pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?
(33)
¡Oh vosotros que vivís en estrecha comunión
con [malvados] seres invisibles y humanos![15] ¡Si
[pensáis que] podéis traspasar los confines
de los cielos y la tierra,[16] traspasadlos! [Pero]
no podréis traspasarlos sino con autorización
[de Dios]![17] (34) ¿Cuál, pues, de
los poderes de vuestro Sustentador negaréis?
(35)
¡Se lanzarán contra vosotros llamaradas
de fuego, y humo, de los que no podréis defenderos!
(36) ¿Cuál, pues, de los poderes de
vuestro Sustentador negaréis?
(37)
Y cuando el cielo se parta en pedazos y se vuelva
rojo como orujo [ardiendo][18] –(38) ¿cuál,
pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?
(39)
Pues ese Día no se preguntará a ningún
hombre ni ser invisible por sus pecados.[19] (40)
¿Cuál, pues, de los poderes de vuestro
Sustentador negaréis?
(41)
¡Todos los que estaban hundidos en el pecado
serán reconocidos por sus rasgos y agarrados
por el copete y por los pies![20] (42) ¿Cuál,
pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?
(43)
¡Ese será el infierno que los que están
hundidos en el pecado tachan [ahora] de mentira: (44)
deambularán de acá para allá
entre ese y [su propia] ardiente desesperación![21]
(45) ¿Cuál, pues, de los poderes de
vuestro Sustentador negaréis?
(46)
Pero para los que temen la comparecencia ante su Sustentador,
[hay preparados] dos jardines [en el paraíso][22]
–(47) ¿cuál, pues, de los poderes
de vuestro Sustentador negaréis?—(48)
[dos jardines] de magnífico y variado colorido.[23]
(49) ¿Cuál, pues, de los poderes de
vuestro Sustentador negaréis?
(50)
En [cada uno de] esos dos [jardines] manarán
dos fuentes.[24] (51) ¿Cuál, pues, de
los poderes de vuestro Sustentador negaréis?
(52)
En [cada uno de] esos dos habrá dos clases
de cada fruta.[25] (53) ¿Cuál, pues,
de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?
(54)
[En ese paraíso morarán los bienaventurados,]
reclinados sobre alfombras forradas de fino brocado;[26]
y la fruta de ambos jardines estará al alcance
de la mano. (55) ¿Cuál, pues, de los
poderes de vuestro Sustentador negaréis?
(56)
En esos [jardines] habrá jóvenes de
mirada recatada, a las que ningún hombre o
ser invisible ha tocado hasta entonces[27] --(57)
¿cuál, pues, de los poderes de vuestro
Sustentador negaréis?—(58) [hermosas]
como rubíes y perlas. (59) ¿Cuál,
pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?
(60)
¿Acaso puede la recompensa del bien ser otra
cosa que el bien? (61) ¿Cuál, pues,
de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?
(62)
Y además de esos dos, habrá [otros]
dos jardines[28] --(63) ¿cuál, pues,
de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?—(64)
dos [jardines] de un profundo verdor.[29] (65) ¿Cuál,
pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?
(66)
En [cada uno de] esos dos [jardines] brotarán
dos fuentes. (67) ¿Cuál, pues, de los
poderes de vuestro Sustentador negaréis?
(68)
En ambos habrá fruta [de todas clases], palmeras
y granados. (69) ¿Cuál, pues, de los
poderes de vuestro Sustentador negaréis?
(70)
En esos [jardines] tendrán compañeras
buenas y hermosas –(71) ¿cuál,
pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?--
puras[30] y modestas, en [espléndidos] pabellones
--(73) ¿Cuál, pues, de los poderes de
vuestro Sustentador negaréis?—(74) [compañeras]
a las que ningún hombre o ser invisible ha
tocado hasta entonces. (75) ¿Cuál, pues,
de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?
(76)
[En ese paraíso morarán,] reclinados
sobre verdes praderas y alfombras de exquisita belleza.
(77) ¿Cuál, pues, de los poderes de
vuestro Sustentador negaréis?
(78)
¡Bendito sea el nombre de tu Sustentador, pleno
de majestad y gloria!
[1]
El término al-baián –que denota
“el medio por el cual algo es delimitado y elucidado
[intelectualmente]” (Raguib)—se aplica
tanto al pensamiento como al lenguaje, ya que comprende
la facultad de hacer patente una cosa o una idea a
la mente y diferenciarla conceptualmente de otras
cosas o ideas, y también el poder de expresar
claramente esta cognición mediante el lenguaje,
hablado o escrito (Tach al-Aarús): de ahí
su traducción, en este contexto, por “el
pensamiento y el lenguaje”, que evocan el “conocimiento
de todos los nombres” (e.d., la facultad del
pensamiento conceptual) de que está dotado
el hombre (véase 2:31 y la nota 23 correspondiente).
[2]
Lit., “fieles a un cómputo preciso”.
[3]
El sustantivo misán, que comúnmente
designa una “balanza”, tiene aquí
la connotación más general de “medida”
o “medición” cualquiera que sea
el medio empleado (Samajshari) y en ambos sentidos
de la palabra, el concreto y el abstracto. (Cf. también
el uso parabólico del término misán
en 42:17 y 57:25.)
[4]
La mayoría de los comentaristas clásicos
interpretan la forma dual de tratamiento empleada
en esta frase –rabbikuma (“el Sustentador
de vosotros dos”) y tukaddibán (“vais
ambos a negar”)—como referida a los dos
colectivos formados, respectivamente, por hombres
y “seres invisibles” (yinn –véase
Apéndice III); pero su explicación más
obvia (mencionada, entre otros, por Rasi) es que se
refiere a las dos categorías de seres humanos,
los hombres y las mujeres, que es a quienes va dirigido
el Qur’án. El sustantivo plural ala’,
que traduzco por “poderes”, significa
literalmente “bendiciones” o “favores”,
pero dado que esa frase, repetida muchas veces en
este sura a modo de estribillo, alude no sólo
a las bendiciones que Dios derrama sobre Su creación
sino, de forma general, a todas las manifestaciones
de Su poder creador, algunos de los primeros comentaristas
–p.e., Ibn Seid, citado por Tabari—consideraban
a dicho término como sinónimo aquí
de qudra (“poder” o “poderes”).
[5]
Véase 15:26 y la nota 24 correspondiente.
[6]
Cf. 15:27 –“el fuego de los vientos abrasadores
(nar as-samún)”—destacando así
su origen y composición incorpóreos.
La significación del término yinn (“seres
invisibles”) ha sido mencionada brevemente en
la nota 86 a 6:100 y en la nota 67 a 37:158; para
una explicación más detallada, véase
Apéndice III.
[7]
E.d., los puntos extremos de la salida y la puesta
del sol en verano y en invierno (véase 37:5
y 70:40), incluido “lo que hay entre ellos”:
e.d., Dios es la Causa Última del movimiento
orbital en todo el universo.
[8]
Véase 25:53 y las notas 41 y 42 correspondientes.
[9]
Lit., “en el mar como montañas”.
La referencia a que los barcos “pertenecen a
Dios” quiere poner de relieve que la inteligencia
y el ingenio son dones de Dios –reflejo de Su
poder creador—que se manifiestan en todo lo
que el hombre es capaz de producir. (Véase
también 42:32-34 y las notas correspondientes).
[10]
Lit., “todo el que está sobre ella”,
e.d., sobre la tierra y/o, según Ibn Kazir,
en los cielos –ya que el pronombre en aalaiha
se refiere evidentemente a todo el universo.
[11]
Término empleado metonímicamente en
árabe clásico para designar “el
ser entero” de una persona –en este caso
el Ser esencial, o Realidad, de Dios. Cf. también
28:88, “Todo perece, excepto Su faz [eterna]”.
[12]
Lit., “A Él imploran [o “Le piden”]
cuantos hay...”, etc.: e.d., todos dependen
de Él para su seguridad y sustento.
[13]
Lit., “Nos ocuparemos de vosotros”.
[14]
E.d., “hombres y mujeres cargados de pecado”
(véase la nota 4 más arriba). Según
una interpretación citada por Rasi, el apelativo
zaqalán (forma plural de zaqal, “cosa
pesada”) significa que estas dos categorías
de seres humanos están expuestos al pecado
y, por consiguiente, acaban lastrados con su carga.
[15]
Para una explicación de esta traducción
de maashar al-yinn wa-‘l-ins, véase la
nota 112 al primer párrafo de 6:128.
[16]
E.d., para escapar del juicio de Dios y Su castigo.
[17]
E.d., “a menos que Él decida indultaros”:
cf. el último párrafo de 6:128 y la
nota 114 correspondiente.
[18]
Esta es una de las varias interpretaciones que cabe
dar al término dihán, que denota aquí,
según Raguib, el “orujo de las aceitunas”;
otra es “cuero recién curtido”
o “rojo”, sinónimo de adim (Samajshari);
y por último “aceite” (véase
Tabari). Todas estas interpretaciones tienen en común
una idea –a saber, los sorprendentes y repentinos
cambios de color que experimentará el cielo
en la Última Hora.
[19]
E.d., los pecadores “encontrarán [ahora]
frente a ellos todo lo que hicieron” (18:49),
y “sus lenguas, manos y pies atestiguarán
contra ellos [evocando] todo lo que hicieron”
(24:24).
[20]
Esto es una alusión a su total ruina y humillación.
Cuando los árabes antiguos querían resaltar
el sometimiento de alguien a otro, decían:
“Su copete está en manos de fulano.”
(Véase también 96:15-16 y la nota 8
correspondiente.)
[21]
Acerca de mi traducción de hamim por “ardiente
desesperación”, véase la nota
62 a la última frase de 6:70. El carácter
alegórico de todas las descripciones coránicas
de las “recompensas” y los “castigos”
del más allá queda patente por el fraseado
de este versículo, que habla de que los pecadores
“deambularán de acá para allá”
entre el infierno y la ardiente desesperación
(bainaha wa-baina hamim) –e.d., zarandeados
entre un sufrimiento objetivo y la desesperación
de sus lamentaciones vanas.
[22]
E.d., dos clases de paraíso, experimentadas
simultáneamente. Los comentaristas clásicos
presentan diversas interpretaciones de esta expresión:
p.e., “un paraíso por haber hecho buenas
obras, y otro por evitar las malas” (Samajshari);
o un paraíso que “constará tanto
de goces espirituales como físicos, [de modo
que parecerá] como si se tratara de dos paraísos”
(Rasi). Finalmente, podemos deducir que la referencia
significativa a los “dos jardines” del
paraíso contiene –al igual que la referencia
anterior al “deambular de los pecadores entre
el infierno y la ardiente desesperación”—una
alusión igualmente significativa al carácter
alegórico de todas las descripciones de la
Otra Vida, así como a la inexpresable intensidad
(o variedad) de las sensaciones imaginables e inimaginables
de esa vida después de la muerte. Las siguientes
descripciones de los goces del paraíso deberán
contemplarse bajo esta misma luz simbólica.
[23]
Según Tabari, el sustantivo fann (lit., “modo”
o “forma”) es en este caso sinónimo
de laun (“color” o “tonalidad”).
Afnán es un plural doble, y denota por ello
“muchas tonalidades”; y puesto que –como
se señala en el Tach al-Aarús—uno
de los significados aceptados de fann es el de “algo
maravilloso”, afnán puede entenderse
también como “muchas cosas maravillosas”.
La traducción dada por mí combina esas
dos interpretaciones. – En cuanto al carácter
indescriptible de lo que denominamos “paraíso”,
véase 32:17 y la nota 15 correspondiente.
[24]
Las “dos fuentes” del paraíso recuerdan
a los “dos mares” mencionados en 18:60-61,
que simbolizan, según Baidawi, las dos fuentes
o corrientes del conocimiento accesibles al hombre:
la que procede de la observación y el análisis
de los fenómenos externos (ilm ad-dahir), y
la que procede de la percepción interna e intuitiva
(ilm al-batin).
[25]
Samajshari: “una clase conocida y otra extraña
(garib)” –e.d., cogniciones y sensaciones
imaginables en virtud de nuestras experiencias en
esta vida, y otras aún inimaginables y que,
por lo tanto, sólo pueden ser insinuadas por
medio de símbolos y alegorías. En cuanto
al concepto de “alegoría” en sí,
véase 3:7 y la nota 8 correspondiente.
[26]
Cf. 18:31 y la nota 41 correspondiente. La expresión
“reclinados sobre alfombras (o “sobre
divanes” en 18:31) es un símbolo de total
reposo y paz. La mención de que las “alfombras”
del paraíso estarán forradas de fino
brocado quiere transmitir quizá la idea de
que –así como el forro de una alfombra
no está por lo general a la vista—la
belleza del paraíso no tiene nada que ver con
la ostentación externa, por ser de naturaleza
interior y espiritual (Rasi). Esta idea aparecía
ya en una interpretación más antigua,
citada por Samajshari, según la cual las “alfombras”
aquí mencionadas están hechas de luz.
[27]
Véase 56:35-36 y la nota 14 correspondiente.
En cuanto a la expresión qasirat at-tarf (lit.,
“las que contienen su mirada”), véase
la nota 46 a 38:52, que es la primera vez que aparece
esta expresión en el Qur’án.
[28]
La mayoría de los comentaristas suponen –no
muy convincentemente—que los “otros dos
jardines” están reservados a los creyentes
de mérito inferior. Frente a esta interpretación,
débil y algo arbitraria, me parece a mí
que la yuxtaposición de “otros dos jardines”
junto a los “dos” ya mencionados quiere
transmitir la idea de infinidad asociada al concepto
de paraíso: una panorámica sin fin de
jardines tras jardines tras jardines, ligeramente
distintos entre sí, pero símbolos todos
ellos de la suprema dicha.
[29]
E.d., por el abundante riego (Tach al-Aarús).
Debe mencionarse que el adjetivo “verde”
se emplea con frecuencia en el Qur’án
para indicar la vida continuamente renovada: p.e.,
los “vestidos verdes” que llevarán
los moradores del paraíso (18:31 y 76:21),
o las “verdes praderas” en las que estarán
echados (cf. el versículo 76 de este sura).
[30]
Acerca de la traducción del sustantivo plural
hur (aplicable a hombres y mujeres), véase
la nota 8 a 56:22, que es la primera vez que aparece
este término en el Qur’án; así
mismo la nota 13 a 56:34.