Colaboraciones
 
 

Belleza Divina
Sheikha Amina al-Jerrahi

Bismiláh ir Rajmán ir Rajím
Esta es una foto tomada con un avanzado satélite que muestra los alrededores de nuestro universo. Los científicos llaman a este espacio La Rosa Roja por su obvia semejanza con la flor preferida de Mojámmad, paz para él.

 
 

(37) Y cuando el cielo se parta en pedazos y se vuelva rojo como orujo [ardiendo]–

(38) ¿cuál, pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?

Sagrado Corán Sura 55, Surat ar Rahmán
Sura 55

Ar-Rahmán (El Más Misericordioso)

Período incierto

Aunque la mayoría de los comentaristas consideran a este sura como una revelación de Mecca, Samajshari y (entre los sabios posteriores) Suyuti lo sitúan en el período de Medina. Baidawi deja la cuestión sin resolver, y añade que algunas partes pudieran haber sido reveladas antes y otras después de la hégira del Profeta a Medina. Algunas autoridades sostienen que descendió inmediatamente después del sura 13 (“El Trueno”): una opinión que no es de gran ayuda ya que este sura tampoco puede ser asignado con certeza a uno de los dos períodos.

En el Nombre de Dios, el Más Misericordioso, el Dispensador de Gracia:

(1) El Más Misericordioso (2) ha impartido este Qur’án [al hombre].

(3) Ha creado al hombre: (4) le ha impartido el pensamiento y el lenguaje.[1]

(5) [Por mandato Suyo] el sol y la luna siguen sus cursos señalados;[2] (6) [ante Él] se postran las estrellas y los árboles.

(7) Ha elevado los cielos, y ha establecido una medida [para todas las cosas],[3] (8) para que vosotros [también, Oh hombres,] no excedáis nunca la medida [de lo correcto]: (9) ¡sopesad, pues, [vuestras acciones] con equidad, y no os quedéis cortos en la medida!

(10) Y ha preparado la tierra para todas las criaturas: (11) hay en ella frutas, y palmeras de fruto recubierto, (12) y grano que crece sobre sus tallos, y plantas aromáticas.

(13) ¿Cuál, pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?[4]

(14) Ha creado al hombre de arcilla sonora, como cerámica,[5] (15) mientras que a los seres invisibles los creó de la confusa llama del fuego.[6] (16) ¿Cuál, pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?

(17) [Él es] el Sustentador de los dos ortos del sol, y el Sustentador de sus dos ocasos.[7] (18) ¿Cuál, pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?

(19) Ha dado libertad a las dos grandes masas de agua, para que puedan mezclarse: (20) [pero] hay entre ellas una barrera que no pueden traspasar.[8] (21) ¿Cuál, pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?

(22) De ambas [masas de agua] se obtienen perlas, grandes y pequeñas. (23) ¿Cuál, pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?

(24) Y Suyos son los airosos buques que navegan por el mar como montañas [flotantes].[9] (25) ¿Cuál, pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?

(26) Todo cuanto vive en la tierra o en los cielos[10] perece: (27) pero por siempre perdurará la faz[11] de tu Sustentador, plena de majestad y gloria. (28) ¿Cuál, pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?

(29) De Él dependen todas las criaturas[12] en los cielos y en la tierra; [y] cada día se manifiesta en otra faceta [admirable]. (30) ¿Cuál, pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?

(31) ¡[Un Día] os haremos rendir cuentas,[13] Oh vosotros dos, cargados de pecado![14] (32) ¿Cuál, pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?

(33) ¡Oh vosotros que vivís en estrecha comunión con [malvados] seres invisibles y humanos![15] ¡Si [pensáis que] podéis traspasar los confines de los cielos y la tierra,[16] traspasadlos! [Pero] no podréis traspasarlos sino con autorización [de Dios]![17] (34) ¿Cuál, pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?

(35) ¡Se lanzarán contra vosotros llamaradas de fuego, y humo, de los que no podréis defenderos! (36) ¿Cuál, pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?

(37) Y cuando el cielo se parta en pedazos y se vuelva rojo como orujo [ardiendo][18] –(38) ¿cuál, pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?

(39) Pues ese Día no se preguntará a ningún hombre ni ser invisible por sus pecados.[19] (40) ¿Cuál, pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?

(41) ¡Todos los que estaban hundidos en el pecado serán reconocidos por sus rasgos y agarrados por el copete y por los pies![20] (42) ¿Cuál, pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?

(43) ¡Ese será el infierno que los que están hundidos en el pecado tachan [ahora] de mentira: (44) deambularán de acá para allá entre ese y [su propia] ardiente desesperación![21] (45) ¿Cuál, pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?

(46) Pero para los que temen la comparecencia ante su Sustentador, [hay preparados] dos jardines [en el paraíso][22] –(47) ¿cuál, pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?—(48) [dos jardines] de magnífico y variado colorido.[23] (49) ¿Cuál, pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?

(50) En [cada uno de] esos dos [jardines] manarán dos fuentes.[24] (51) ¿Cuál, pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?

(52) En [cada uno de] esos dos habrá dos clases de cada fruta.[25] (53) ¿Cuál, pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?

(54) [En ese paraíso morarán los bienaventurados,] reclinados sobre alfombras forradas de fino brocado;[26] y la fruta de ambos jardines estará al alcance de la mano. (55) ¿Cuál, pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?

(56) En esos [jardines] habrá jóvenes de mirada recatada, a las que ningún hombre o ser invisible ha tocado hasta entonces[27] --(57) ¿cuál, pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?—(58) [hermosas] como rubíes y perlas. (59) ¿Cuál, pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?

(60) ¿Acaso puede la recompensa del bien ser otra cosa que el bien? (61) ¿Cuál, pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?

(62) Y además de esos dos, habrá [otros] dos jardines[28] --(63) ¿cuál, pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?—(64) dos [jardines] de un profundo verdor.[29] (65) ¿Cuál, pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?

(66) En [cada uno de] esos dos [jardines] brotarán dos fuentes. (67) ¿Cuál, pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?

(68) En ambos habrá fruta [de todas clases], palmeras y granados. (69) ¿Cuál, pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?

(70) En esos [jardines] tendrán compañeras buenas y hermosas –(71) ¿cuál, pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?-- puras[30] y modestas, en [espléndidos] pabellones --(73) ¿Cuál, pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?—(74) [compañeras] a las que ningún hombre o ser invisible ha tocado hasta entonces. (75) ¿Cuál, pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?

(76) [En ese paraíso morarán,] reclinados sobre verdes praderas y alfombras de exquisita belleza. (77) ¿Cuál, pues, de los poderes de vuestro Sustentador negaréis?

(78) ¡Bendito sea el nombre de tu Sustentador, pleno de majestad y gloria!


[1] El término al-baián –que denota “el medio por el cual algo es delimitado y elucidado [intelectualmente]” (Raguib)—se aplica tanto al pensamiento como al lenguaje, ya que comprende la facultad de hacer patente una cosa o una idea a la mente y diferenciarla conceptualmente de otras cosas o ideas, y también el poder de expresar claramente esta cognición mediante el lenguaje, hablado o escrito (Tach al-Aarús): de ahí su traducción, en este contexto, por “el pensamiento y el lenguaje”, que evocan el “conocimiento de todos los nombres” (e.d., la facultad del pensamiento conceptual) de que está dotado el hombre (véase 2:31 y la nota 23 correspondiente).

[2] Lit., “fieles a un cómputo preciso”.

[3] El sustantivo misán, que comúnmente designa una “balanza”, tiene aquí la connotación más general de “medida” o “medición” cualquiera que sea el medio empleado (Samajshari) y en ambos sentidos de la palabra, el concreto y el abstracto. (Cf. también el uso parabólico del término misán en 42:17 y 57:25.)

[4] La mayoría de los comentaristas clásicos interpretan la forma dual de tratamiento empleada en esta frase –rabbikuma (“el Sustentador de vosotros dos”) y tukaddibán (“vais ambos a negar”)—como referida a los dos colectivos formados, respectivamente, por hombres y “seres invisibles” (yinn –véase Apéndice III); pero su explicación más obvia (mencionada, entre otros, por Rasi) es que se refiere a las dos categorías de seres humanos, los hombres y las mujeres, que es a quienes va dirigido el Qur’án. El sustantivo plural ala’, que traduzco por “poderes”, significa literalmente “bendiciones” o “favores”, pero dado que esa frase, repetida muchas veces en este sura a modo de estribillo, alude no sólo a las bendiciones que Dios derrama sobre Su creación sino, de forma general, a todas las manifestaciones de Su poder creador, algunos de los primeros comentaristas –p.e., Ibn Seid, citado por Tabari—consideraban a dicho término como sinónimo aquí de qudra (“poder” o “poderes”).

[5] Véase 15:26 y la nota 24 correspondiente.

[6] Cf. 15:27 –“el fuego de los vientos abrasadores (nar as-samún)”—destacando así su origen y composición incorpóreos. La significación del término yinn (“seres invisibles”) ha sido mencionada brevemente en la nota 86 a 6:100 y en la nota 67 a 37:158; para una explicación más detallada, véase Apéndice III.

[7] E.d., los puntos extremos de la salida y la puesta del sol en verano y en invierno (véase 37:5 y 70:40), incluido “lo que hay entre ellos”: e.d., Dios es la Causa Última del movimiento orbital en todo el universo.

[8] Véase 25:53 y las notas 41 y 42 correspondientes.

[9] Lit., “en el mar como montañas”. La referencia a que los barcos “pertenecen a Dios” quiere poner de relieve que la inteligencia y el ingenio son dones de Dios –reflejo de Su poder creador—que se manifiestan en todo lo que el hombre es capaz de producir. (Véase también 42:32-34 y las notas correspondientes).

[10] Lit., “todo el que está sobre ella”, e.d., sobre la tierra y/o, según Ibn Kazir, en los cielos –ya que el pronombre en aalaiha se refiere evidentemente a todo el universo.

[11] Término empleado metonímicamente en árabe clásico para designar “el ser entero” de una persona –en este caso el Ser esencial, o Realidad, de Dios. Cf. también 28:88, “Todo perece, excepto Su faz [eterna]”.

[12] Lit., “A Él imploran [o “Le piden”] cuantos hay...”, etc.: e.d., todos dependen de Él para su seguridad y sustento.

[13] Lit., “Nos ocuparemos de vosotros”.

[14] E.d., “hombres y mujeres cargados de pecado” (véase la nota 4 más arriba). Según una interpretación citada por Rasi, el apelativo zaqalán (forma plural de zaqal, “cosa pesada”) significa que estas dos categorías de seres humanos están expuestos al pecado y, por consiguiente, acaban lastrados con su carga.

[15] Para una explicación de esta traducción de maashar al-yinn wa-‘l-ins, véase la nota 112 al primer párrafo de 6:128.

[16] E.d., para escapar del juicio de Dios y Su castigo.

[17] E.d., “a menos que Él decida indultaros”: cf. el último párrafo de 6:128 y la nota 114 correspondiente.

[18] Esta es una de las varias interpretaciones que cabe dar al término dihán, que denota aquí, según Raguib, el “orujo de las aceitunas”; otra es “cuero recién curtido” o “rojo”, sinónimo de adim (Samajshari); y por último “aceite” (véase Tabari). Todas estas interpretaciones tienen en común una idea –a saber, los sorprendentes y repentinos cambios de color que experimentará el cielo en la Última Hora.

[19] E.d., los pecadores “encontrarán [ahora] frente a ellos todo lo que hicieron” (18:49), y “sus lenguas, manos y pies atestiguarán contra ellos [evocando] todo lo que hicieron” (24:24).

[20] Esto es una alusión a su total ruina y humillación. Cuando los árabes antiguos querían resaltar el sometimiento de alguien a otro, decían: “Su copete está en manos de fulano.” (Véase también 96:15-16 y la nota 8 correspondiente.)

[21] Acerca de mi traducción de hamim por “ardiente desesperación”, véase la nota 62 a la última frase de 6:70. El carácter alegórico de todas las descripciones coránicas de las “recompensas” y los “castigos” del más allá queda patente por el fraseado de este versículo, que habla de que los pecadores “deambularán de acá para allá” entre el infierno y la ardiente desesperación (bainaha wa-baina hamim) –e.d., zarandeados entre un sufrimiento objetivo y la desesperación de sus lamentaciones vanas.

[22] E.d., dos clases de paraíso, experimentadas simultáneamente. Los comentaristas clásicos presentan diversas interpretaciones de esta expresión: p.e., “un paraíso por haber hecho buenas obras, y otro por evitar las malas” (Samajshari); o un paraíso que “constará tanto de goces espirituales como físicos, [de modo que parecerá] como si se tratara de dos paraísos” (Rasi). Finalmente, podemos deducir que la referencia significativa a los “dos jardines” del paraíso contiene –al igual que la referencia anterior al “deambular de los pecadores entre el infierno y la ardiente desesperación”—una alusión igualmente significativa al carácter alegórico de todas las descripciones de la Otra Vida, así como a la inexpresable intensidad (o variedad) de las sensaciones imaginables e inimaginables de esa vida después de la muerte. Las siguientes descripciones de los goces del paraíso deberán contemplarse bajo esta misma luz simbólica.

[23] Según Tabari, el sustantivo fann (lit., “modo” o “forma”) es en este caso sinónimo de laun (“color” o “tonalidad”). Afnán es un plural doble, y denota por ello “muchas tonalidades”; y puesto que –como se señala en el Tach al-Aarús—uno de los significados aceptados de fann es el de “algo maravilloso”, afnán puede entenderse también como “muchas cosas maravillosas”. La traducción dada por mí combina esas dos interpretaciones. – En cuanto al carácter indescriptible de lo que denominamos “paraíso”, véase 32:17 y la nota 15 correspondiente.

[24] Las “dos fuentes” del paraíso recuerdan a los “dos mares” mencionados en 18:60-61, que simbolizan, según Baidawi, las dos fuentes o corrientes del conocimiento accesibles al hombre: la que procede de la observación y el análisis de los fenómenos externos (ilm ad-dahir), y la que procede de la percepción interna e intuitiva (ilm al-batin).

[25] Samajshari: “una clase conocida y otra extraña (garib)” –e.d., cogniciones y sensaciones imaginables en virtud de nuestras experiencias en esta vida, y otras aún inimaginables y que, por lo tanto, sólo pueden ser insinuadas por medio de símbolos y alegorías. En cuanto al concepto de “alegoría” en sí, véase 3:7 y la nota 8 correspondiente.

[26] Cf. 18:31 y la nota 41 correspondiente. La expresión “reclinados sobre alfombras (o “sobre divanes” en 18:31) es un símbolo de total reposo y paz. La mención de que las “alfombras” del paraíso estarán forradas de fino brocado quiere transmitir quizá la idea de que –así como el forro de una alfombra no está por lo general a la vista—la belleza del paraíso no tiene nada que ver con la ostentación externa, por ser de naturaleza interior y espiritual (Rasi). Esta idea aparecía ya en una interpretación más antigua, citada por Samajshari, según la cual las “alfombras” aquí mencionadas están hechas de luz.

[27] Véase 56:35-36 y la nota 14 correspondiente. En cuanto a la expresión qasirat at-tarf (lit., “las que contienen su mirada”), véase la nota 46 a 38:52, que es la primera vez que aparece esta expresión en el Qur’án.

[28] La mayoría de los comentaristas suponen –no muy convincentemente—que los “otros dos jardines” están reservados a los creyentes de mérito inferior. Frente a esta interpretación, débil y algo arbitraria, me parece a mí que la yuxtaposición de “otros dos jardines” junto a los “dos” ya mencionados quiere transmitir la idea de infinidad asociada al concepto de paraíso: una panorámica sin fin de jardines tras jardines tras jardines, ligeramente distintos entre sí, pero símbolos todos ellos de la suprema dicha.

[29] E.d., por el abundante riego (Tach al-Aarús). Debe mencionarse que el adjetivo “verde” se emplea con frecuencia en el Qur’án para indicar la vida continuamente renovada: p.e., los “vestidos verdes” que llevarán los moradores del paraíso (18:31 y 76:21), o las “verdes praderas” en las que estarán echados (cf. el versículo 76 de este sura).

[30] Acerca de la traducción del sustantivo plural hur (aplicable a hombres y mujeres), véase la nota 8 a 56:22, que es la primera vez que aparece este término en el Qur’án; así mismo la nota 13 a 56:34.

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