Muhammed
su vida basada en las fuentes mas antiguas
Martin Lings

 
 
Capítulo 28
Omar

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Cuando los dos enviados regresaron a la Meca con las noticias de que habían sido desairados y de que los musulmanes habían sido establecidos en el favor del Negus, el Quraysh quedó indignado y consternado. Inmediatamente se pusieron a intensificar su represión y persecución de los creyentes, en gran medida bajo la dirección de Abu Yahl, cuyo sobrino Omar era uno de los más violentos y desenfrenados a la hora de cumplir sus instrucciones.
 

Este libro esta integrado por 85 capitulo que se presentan en orden correlativo

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En aquel tiempo, Omar tenía unos veintiséis años y era un joven voluntarioso y de gran resolución que no se desalentaba con facilidad. Pero a diferencia de su tío, él era piadoso, y ahí descansaba realmente su principal motivo para oponerse a la nueva religión. Jattab lo había criado para venerar la Kaabah y respetar todo lo que había llegado a estar inseparablemente relacionado con ella en la forma de dioses y diosas. Todo ello estaba entretejido para él en una unidad sagrada que no había que cuestionar y menos aún forzar. El Quraysh también había sido uno; pero la Meca era ahora una ciudad de dos religiones y dos comunidades. Él veía claramente, además, que el conflicto tenía una sola causa. Quitar de en medio al hombre que era esa causa, y pronto todo volvería a ser como antes. No había otro remedio, pero ése sería el más seguro. Continuó meditando en ese sentido y, al final, llegó el día -fue poco después del regreso de los fracasados enviados a Abisinia- en que un arrebato de ira lo incitó a la acción y, tomando la espada, salió de su casa. Apenas había traspasado el umbral cuando se encontró cara a cara con Nuaym ibn Abdallah, uno de sus compañeros de clan. Nuaym había abrazado el Islam pero lo mantenía en secreto por temor a Omar y a otros de su gente. La expresión ceñuda que vio entonces en el rostro de Omar le movió a preguntarle a dónde iba. "Voy a la casa de Muhammad, ese renegado que ha dividido al Quraysh en dos," dijo Omar, "y lo mataré." Nuaym intentó detenerlo señalando que él mismo moriría. Pero cuando vio que Omar prestaba oídos sordos a semejante argumento pensó en otra manera de, al menos, retrasarlo, para que diese tiempo a dar la alarma. Esto significaría traicionar un secreto de correligionarios musulmanes que, como él mismo, ocultaban su Islam; pero sabia que lo perdonarían, e incluso le aplaudirían, a la vista de las circunstancias. "¡Oh, Omar!" dijo "¿por qué no vuelves primero con la gente de tu propia casa y les enmiendas la plana?" "¿Qué personas de mi casa?" dijo Omar. "Tu cuñado Said y tu hermana Fatimah", dijo Nuaym, "ambos siguen a Muhammad en su religión. Tú puedes ser el responsable silos dejas seguir como están." Sin decir palabra Omar se volvió y se encaminó derecho a la casa de su hermana. Había entonces un confederado pobre de Zuhrah llamado Jabbab, que a menudo iba a recitarles el Corán a Said y Fatimah; en aquel momento se encontraba con ellos, con algunas páginas escritas de la Azora llamada Ta-ha (XX), que acababa de ser revelada y que estaban leyendo juntos. Cuando escucharon la voz de Omar gritando airadamente el nombre de su hermana mientras se aproximaba, Jabbab se ocultó en un rincón de la casa y Fatimah cogió el manuscrito y lo guardó bajo su túnica. Pero Omar había oído el sonido de la lectura, y cuando entró les dijo: "¿Qué era ese chismorreo que oí?" Intentaron asegurarle que no había oído nada. "Por cierto que lo oí", dijo, "y me han dicho que ambos os habéis hecho seguidores de Muhammad." Entonces se lanzó contra su cuñado y se enzarzó con él, y cuando Fatimah acudió en defensa de su marido, Omar le propinó un violento golpe. "Pues sí, así es," decían, somos musulmanes y creemos en Dios y en Su Enviado. Haz pues lo que desees." La herida de Fatimah sangraba, y cuando Omar vio la sangre lamentó lo que había hecho. Se produjo un cambio en él y le dijo a su hermana: "Dame esa escritura que os oí leer para que vea qué es lo que Muhammad ha traído." Al igual que ellos, Omar sabía leer, pero cuando pidió la escritura ella dijo: "Tememos confiártela." "No temáis", dijo él, y, desabrochando el cinturón de la espada y deponiendo ésta, juró por sus dioses que se la devolvería cuando la hubiera leído. Fatimah podía ver que se había ablandado y se sintió invadida por el anhelo de que abrazase el Islam. ¡Oh, hermano mío", dijo, "tú eres impuro en tu idolatría y sólo los puros pueden tocarlo." Omar fue entonces a lavarse y su hermana le dio la página en la que estaba escrito el comienzo de Ta-Ha. Comenzó a leerlo, y cuando hubo leído un pasaje, dijo: "¡Qué hermosas y qué nobles palabras!" Cuando Jabbab oyó esto salió de su escondite y dijo: "Omar, tengo la esperanza de que Dios te haya elegido por la plegaria de su Profeta, al cual ayer le oí pedir: "¡Oh Dios, fortalece el Islam con Abu-l-Hakam el hijo de Hisham o con Omar el hijo de Jattab! "Oh Jabbab!" dijo Omar, "¿dónde estará ahora Muhammad, para poder ir a verlo y abrazar el Islam?" Jabbab le dijo que estaba con sus compañeros; Omar se ciñó la espada y salió para Safa, llamó a la puerta de la casa y dijo quién era. Habían sido puestos sobre aviso por Nuaym, por lo que su llegada no era inesperada, pero quedaron desconcertados por el tono suave de su voz. Uno de los compañeros se acercó a la puerta, miró a través de una hendidura y se volvió consternado. "¡Oh, Enviado de Dios," dijo, "ciertamente es Omar y viene con la espada al cinto!"" Que entre", dijo Hamzah. "Si ha venido con buenas intenciones, le daremos abundante bien, y, si su intención es mala, le daremos muerte con su propia espada." El Profeta consintió que se le permitiese entrar, y avanzando para recibirlo, lo tomó por el cinto y lo llevó al centro de la habitación, diciendo: "¿Qué te ha traído por aquí, oh hijo de Jattab? No puedo verte desistiendo hasta que Dios te envíe alguna desgracia." "¡Oh, Enviado de Dios," dijo Omar, "he venido ante ti para poder declarar mi fe en Dios y su Enviado y en lo que Él ha traído de Dios!" "Allahu Akbar (Dios es el más grande)", dijo el Profeta, de una forma tal que todos los hombres y mujeres que había en la casa supieron que Omar había abrazado el Islam, y todos se regocijaron. (1.1.227).

No se planteaba el que Omar fuera a mantener en secreto su conversión. Deseaba contárselo a todo el mundo, en particular a quienes eran más hostiles al Profeta. Años después solía decir: "Cuando abracé el Islam, aquella noche, pensé para mí: ¿Quién de entre las gentes de la Meca es el enemigo más violento del Enviado de Dios, para ir ante él y decirle que me he hecho musulmán? Mi respuesta fue: Abu Yahl. Así pues, a la mañana siguiente fui y llamé a su puerta, y Abu Yahl salió y dijo: "¡La mejor de las bienvenidas para el hijo de mi hermana! ¿Qué te trae por aquí?" Yo respondí: "He venido para decirte que creo en Dios y en Su Enviado Muhammad; y doy testimonio de la verdad de lo que ha traído." "¡Dios te maldiga!" dijo él, "¡Y que su maldición sea sobre las nuevas que has traído!" Entonces me cerró violentamente la puerta." (1.1.230).


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