Muhammed
su vida basada en las fuentes mas antiguas
Martin Lings

 
 

Capítulo 17
Amonesta a tu familia

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Aun no se habían hecho llamamientos en público al Islam, pero había un grupo en constante aumento de creyentes devotos y de intensos adoradores, hombres y mujeres, la mayoría de ellos jóvenes. Entre los primeros en llegar, aparte de los ya mencionados, se encontraban los primos del Profeta, Yafar, y Zubayr; luego vinieron otros primos, suyos y de ellos, los hijos de su tía Umaymah, Abdallah ibn Yahsh y el hijo de su tía Barrah, Abu Salamah.

Este libro esta integrado por 85 capitulo que se presentan en orden correlativo

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Hubo también dos primos por parte de madre, Sad, el hijo de Abu Waqqas de Zuhrah, y su hermano menor Umayr.

Pero ninguno de los cuatro tíos del Profeta se mostraba en lo más mínimo inclinado a seguirle: Abu Talib no ponía objeciones al Islam de sus dos hijos Yafar y Ah, pero en cuanto a sí mismo él decía que no estaba preparado para abandonar la religión de sus antepasados; Abbas se mostraba evasivo y Hamzah impenetrable, aunque ambos le aseguraban el inquebrantable aprecio que personalmente sentían por él. Pero Abu Lahab mostraba claramente la convicción de que su sobrino estaba medio engañado, si es que no era un embustero.

Después de la revelación del versículo: Amonesta a tu familia y a quienes están cerca de ti (XXVI, 214), el Profeta llamó a Ah y le dijo: "Dios me ha ordenado que amoneste a mi familia, a mis parientes más cercanos, y el cometido rebasa mis fuerzas. Pero prepara comida, con una pierna de cordero, llena de leche una taza y reúne a los Baní Abd al-Muttalib, para que pueda contarles lo que se me ha ordenado decir." Ah hizo exactamente lo que le había dicho, y la mayoría del clan de Hashim acudió a la comida, unos cuarenta hombres. "Cuando estuvieron congregados," dijo Ah, "el Profeta me pidió que trajera la comida que había preparado. Entonces tomó un trozo de carne, lo mordió y lo arrojó de nuevo al plato, diciendo: "Tomadlo en el Nombre de Dios." Los hombres comieron por tandas hasta quedar ahítos.

"Pero", dijo Ah, "yo no veía ningún cambio en la comida, salvo que había sido removida por las manos de los hombres; y por mi vida, si no hubiesen sido más que un solo hombre se podría haber comido todo lo que había puesto delante de ellos. Luego el Profeta dijo: "Dales de beber". Traje, pues, la taza y cada uno bebió hasta saciarse, aunque un solo hombre podría haber vaciado la taza. Pero cuándo el Profeta estaba a punto de dirigirse a ellos, Abu Lahab se le anticipó y dijo: "Vuestro anfitrión os ha hechizado", con lo cual se dispersaron antes de que pudiera hablar."

Al día siguiente el Profeta le dijo a Ah que hiciera exactamente lo mismo que había hecho el día anterior. Así que se preparó otra comida semejante y todo discurrió como la otra vez; pero en esta ocasión el Profeta estaba en guardia y se aseguró de dirigirse a ellos. "¡Oh hijos de Abd al-Muttalib!," dijo, "no conozco a ningún árabe que haya venido a su gente con un mensaje más noble que el mío. Os traigo lo mejor de este mundo y del otro. Dios me ha ordenado que os llame a Él. ¿Quién de vosotros, entonces, me ayudará en esto y será mi hermano, mi albacea y mi sucesor entre vosotros?" Todo el clan permaneció en silencio. Yafar y Zayd podían haber hablado, pero ambos sabían que su Islam no estaba en cuestión y que el propósito de la reunión era el de atraerse a otros. Pero cuando el silencio siguió ininterrumpido, Ali, de trece años, se sintió impulsado a hablar, y dijo: "¡oh Profeta de Dios, yo seré quien te ayude en esto'." El Profeta descansó su mano en la nuca de Ah y dijo: "Éste. es mi hermano, mi albacea y mi sucesor entre vosotros. Escuchadle y obedecedle." Los hombres se pusieron de pie, riendo y diciendo a Abu Talib: "Ha ordenado que escuches a tu hijo y le obedezcas."(Tab. 1171).

Por lo que se refiere a las tías del Profeta, Safiyyah no tuvo ninguna vacilación a la hora de seguirlo, al igual que su hijo Zubayr había hecho, pero sus cinco hermanas no pudieron cobrar suficiente ánimo para tomar una decisión. La actitud de Arwa era común en todas ellas: "Estoy esperando a ver qué harán mis hermanos", decía. Por otro lado, su tía política, Umm al-Fadí, la mujer del indeciso Abbas, fue la primera mujer que abrazó el Islam después de Jadiyah, y ella pronto pudo llevar al Profeta a tres de sus hermanas: Maymunah, su hermana uterina, y dos medio hermanas, Salma y Asma. Era en la casa de Umm al-Fadí donde Yafar había sido criado, y era también allí donde había conocido y amado a Asma, con quien se había casado recientemente y done Hamzah había desposado a su hermana Satma. Otra de las primeras en responder fue Umm Ayman. El Profeta dijo de ella: "Quien desee casarse con una mujer de las gentes del Paraíso que se case con Umm Ayman" (I.S. VIII, 162), y esta observación fue escuchada por casualidad por Zayd, que se la tomó a pecho. Ella era mucho mayor que él, pero eso no lo desalentó, y le habló con franqueza al Profeta, que no tuvo ninguna dificultad para persuadir a Umm Ayman de que consintiese el matrimonio. Le dio a Zayd un hijo al que llamaron Usamah, y fue criado como el nieto del Profeta, que lo quería mucho.


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