Muhammed
su vida basada en las fuentes mas antiguas
Martin Lings

 
 

Capítulo 2
Una gran pérdida

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La plegaria de Abraham tuvo respuesta, y costosos presentes llegaban constantemente a la Meca traídos por los peregrinos que en número cada vez mayor venían de todas las partes de Arabia, e incluso de más allá, para visitar la Casa Sagrada. La Peregrinación Mayor se hacía una vez al año, pero la Kaabah también podía ser honrada en cualquier momento mediante una peregrinación menor; estos ritos continuaron cumpliéndose con fervor y devoción según las normas establecidas por Abraham e Ismael.

Este libro esta integrado por 85 capitulo que se presentan en orden correlativo

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Los descendientes de Isaac también veneraban la Kaabah como un templo que había sido erigido por Abraham. Lo consideraban como uno de los remotos tabernáculos del Señor; pero a medida que pasaron los signos se contaminó la pureza de la adoración al Dios Uno. Los descendientes de Ismael llegaron a ser demasiado numerosos para vivir todos en el valle de la Meca, y los que se marcharon para asentarse en otros lugares se llevaron consigo piedras del recinto sagrado y cumplían ritos en su honor. Más adelante, por influencia de las tribus paganas vecinas, se añadieron ídolos a las piedras y, finalmente, los peregrinos comenzaron a traer ídolos a la Meca. Fueron colocados cerca de la Kaabah, y fue entonces cuando los judíos dejaron de visitar el templo de Abraham. (1.1., 15).

Los idólatras afirmaban que sus ídolos eran poderes que actuaban como mediadores entre Dios y los hombres. Como consecuencia, su aproximación a Dios fue cada vez menos directa, y, cuanto más distante les parecía El, más se debilitaba su sentido de la realidad del Más Allá, hasta que muchos de ellos dejaron de creer en la vida después de la muerte. Pero en medio de ellos, para quien supiera interpretarlo, había una señal evidente de que se habían ido alejando de la verdad: ya no tenían acceso a la fuente de Zamzam, e incluso habían olvidado dónde estaba. Los yurhumíes, que habían venido del Yemen, eran los responsables directos. Se habían hecho con el control de la Meca, y los descendientes de Abraham lo habían tolerado porque la segunda esposa de Ismael era una parienta de Yurhum; pero llegó el tiempo en que los yurhumíes comenzaron a cometer toda clase de injusticias, por lo que finalmente fueron expulsados, y antes de marcharse enterraron la Fuente de Zamzam. Indudablemente lo hicieron para vengarse, pero también es probable que abrigasen la esperanza de volver y enriquecerse con ello, porque la llenaron con parte del tesoro del santuario, con las ofrendas de los peregrinos que se habían acumulado en la Kaabah a lo largo de los años, y luego la cubrieron de arena.

Su puesto como Señores de la Meca fue asumido por Juzaah, una tribu árabe descendiente de Ismael que había emigrado al Yemen y luego había regresado al norte. Pero los juzaahíes no hicieron ningún intento para encontrar las aguas que le habían sido otorgadas milagrosamente a su antepasado. Desde aquel día se habían hecho brotar otros pozos en la Meca, el don de Dios ya no era una necesidad, y la Fuente Sagrada se convirtió en un recuerdo medio olvidado.

Juzaah compartió de esta forma la culpa de Yurhum. Deberían ser culpados también en otros aspectos; un jefe suyo, en su camino de regreso de un viaje a Siria, había pedido a los moabíes que le diesen uno de sus ídolos. Le dieron a Hubal y se lo llevó al Santuario, e instalado dentro de la misma Kaabah, se convirtió en el ídolo principal de la Meca.


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