| Muhammad su vida basada en las fuentes más antiguas Martin Lings |
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Capítulo
2 Los idólatras afirmaban que sus ídolos eran poderes que actuaban como mediadores entre Dios y los hombres. Como consecuencia, su aproximación a Dios fue cada vez menos directa, y, cuanto más distante les parecía El, más se debilitaba su sentido de la realidad del Más Allá, hasta que muchos de ellos dejaron de creer en la vida después de la muerte. Pero en medio de ellos, para quien supiera interpretarlo, había una señal evidente de que se habían ido alejando de la verdad: ya no tenían acceso a la fuente de Zamzam, e incluso habían olvidado dónde estaba. Los yurhumíes, que habían venido del Yemen, eran los responsables directos. Se habían hecho con el control de la Meca, y los descendientes de Abraham lo habían tolerado porque la segunda esposa de Ismael era una parienta de Yurhum; pero llegó el tiempo en que los yurhumíes comenzaron a cometer toda clase de injusticias, por lo que finalmente fueron expulsados, y antes de marcharse enterraron la Fuente de Zamzam. Indudablemente lo hicieron para vengarse, pero también es probable que abrigasen la esperanza de volver y enriquecerse con ello, porque la llenaron con parte del tesoro del santuario, con las ofrendas de los peregrinos que se habían acumulado en la Kaabah a lo largo de los años, y luego la cubrieron de arena. Su puesto como Señores de la Meca fue asumido por Juzaah, una tribu árabe descendiente de Ismael que había emigrado al Yemen y luego había regresado al norte. Pero los juzaahíes no hicieron ningún intento para encontrar las aguas que le habían sido otorgadas milagrosamente a su antepasado. Desde aquel día se habían hecho brotar otros pozos en la Meca, el don de Dios ya no era una necesidad, y la Fuente Sagrada se convirtió en un recuerdo medio olvidado. Juzaah compartió
de esta forma la culpa de Yurhum. Deberían ser culpados también
en otros aspectos; un jefe suyo, en su camino de regreso de un viaje a
Siria, había pedido a los moabíes que le diesen uno de sus
ídolos. Le dieron a Hubal y se lo llevó al Santuario, e
instalado dentro de la misma Kaabah, se convirtió en el ídolo
principal de la Meca. |
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