El Secreto de los Secretos


 

Capitulo VI
Sobre el arrenpentimiento y la enseñanza mediante la palabra

Hemos mencionados ciertos niveles y etapas en la evolución espiritual
del hombre: el‚ pase a cada uno de estos niveles se adquiere
primariamente a través del arrepentimiento. El camino del
arrepentimiento puede aprenderse solamente de alguien que sabe cómo
arrepentirse, y que él mismo se haya arrepentido. El verdadero y total
arrepentimiento es el primer paso.

`Cuando aquellos que descreen albergaron desdén en sus corazones,
el desdén de la ignorancia, Allah hizo descender Su serenidad
sobre Su Mensajero y sobre los creyentes y les hizo mantener la
palabra del temor de Allah [el arrepentimiento]. Y entonces ellos
obtuvieron derecho y fueron merecedores de él, y Allah es
completo conocedor de todas las cosas.' (Sura Al-Fath, 48:46).

El estado de temor de Allah tiene el mismo significado que la illaha illa Llah
Porque el que sabe esto tiene el temor de perderlo a El, perder Su caridad,
Su amor, Su misericordia; teme y se avergüenza de hacer el mal bajo
Su mismo ojo y teme Su castigo. Si uno mismo no es una persona así,
debe encontrar alguien que lo sea y recibir este temor de Allah de él.
La fuente de la cual llega esta palabra ha de ser purificada y
depurada de todas las cosas que no son Allah, y aquél que la escucha
debiera tener la habilidad de diferenciar entre las palabras de quien
posee un corazón purificado y aquellas pronunciadas por la lengua del
hombre común. El receptor también debiera estar atento al modo en que
la palabra es proferida, ya que vocablos de igual sonido pueden
significar cosas totalmente diferentes. Es imposible que la palabra
proveniente de una fuente pura sea idéntica a la palabra que viene
desde otro lugar.
El corazón es reanimado únicamente cuando recibe la semilla de la
unidad desde un corazón viviente, ya que dicha semilla es una simiente
sana y viva. Nada crece a partir de una semilla que es seca y sin
vida. La sagrada frase la illaha illa Llah mencionada en dos lugares
en el Sagrado Corán es una prueba:

`Sin duda ellos fueron arrogantes cuando les fue‚ dicho, "No hay
dios salvo Allah," y ellos dijeron, "Hemos de abandonar nuestros
dioses?" ' (Sura Al-Saffat, 37:35-36).

Esta es la condición del hombre común, para quien las apariencias
externas, incluyendo su propia existencia exterior, constituyen
dioses.
`Así sabe que no hay dios sino Allah, y pide perdón por tu pecado
y por el hombre creyente y la mujer creyente, porque Allah sabe
aquello que vosotros hacéis, y como vivís vosotros en [el secreto
de] vuestras casas.' (Sura Muhammad, 47:19).

Estas palabras de Allah son la guía para los creyentes puros que temen
a Allah.
Hazrat `Alí, quiera Allah ser complacido con él, pidió a nuestro
Maestro el Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él)
que le enseñase el más fácil, el más valioso, el más inmediato camino
a su salvación. Nuestro Maestro el Profeta (Que la Paz y las
Bendiciones de Allah sean con él) esperó que el ángel Gabriel (Quiera
Allah ser complacido con él) trajese la respuesta de la Divina Fuente.
Este llegó y enseño a nuestro Maestro (Que la Paz y las Bendiciones de
Allah sean con él), a decir la illaha illa Llah mientras giraba
su bendita cara hacia la derecha, y a decir `ill Llah' - "salvo
Allah" mientras giraba su cara hacia la izquierda, en dirección a su
bendito y puro corazón. El repitió esto tres veces; nuestro Maestro
mismo (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) lo repitió
tres veces y luego lo enseño a Hazrat `Alí quiera Allah ser
complacido con él, haciendo que lo repitiese tres veces. Entonces
enseñó la divina Confesión de la Unidad de la misma manera a sus
Compañeros. Hazrat `Alí fue el primero en pedir por ello y fue el
primero a quien se instruyó en esto.
Entonces un día cuando recién habían regresado de una gran batalla,
el Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) dijo a
sus seguidores, `Nosotros hemos retornado de una pequeña batalla para
entablar una gran guerra,' aludiendo a la lucha con nuestro propio
ego, nuestro bajo ser, que es el significado de la Confesión de la
Unidad. `Vuestro más grande enemigo', dijo él, `se encuentra debajo de
vuestras costillas.'
El amor divino no cobrará vida en usted hasta que el enemigo, los
deseos de su carne, mueran y le abandonen.
Primero ha de desembarazarse usted de ese ego que impulsa su ser
entero hacia el mal: entonces a pesar que continúe pecando, tendrá una
consciencia parcial. Habrá un sentimiento de auto-reproche - pero esto
no es suficiente. Debe pasar esa etapa hasta el nivel en el que la
verdad le sea revelada, la verdad de lo bueno y de lo malo. Entonces
dejar usted de hacer lo malo y hará lo que es bueno; de esta manera
su ser será purificado. Oponiéndose a su carne usted debe combatir en
contra de los deseos animales de ésta - glotonería, sueño excesivo,
ocupaciones frívolas - y en contra de las características de la bestia
salvaje dentro suyo: negatividad, cólera, combatividad y agresividad.
Luego usted debe trabajar para liberarse de los malignos hábitos del
ego: arrogancia, orgullo, envidia, venganza, codicia y todas las otras
aflicciones y enfermedades del cuerpo y del corazón. Unicamente
aquellos que son capaces de hacer estas cosas son arrepentidos
verdaderos y alcanzan limpieza y pureza.

`Porque Allah ama a los que se vuelven a El constantemente [en
arrepentimiento] y El ama a los que se mantienen a sí mismos
puros y limpios.' (Sura Al-Baqarah, 2:222).

En su arrepentimiento uno debe tener precaución de que su aflicción no
sea abstracta y general, para que no caiga bajo la amenaza de la
declaración de Allah: `No importa cuánto se arrepientan, ellos no
están verdaderamente contritos,' y `Su arrepentimiento no es
aceptado'. Esto se refiere a los que meramente han pronunciado las
palabras de lamentación por sus pasadas acciones, pero ni conocen la
extensión de su pecado, ni han hecho el voto de no pecar nuevamente,
como así tampoco han tomado acción ninguna. Este es el arrepentimiento
común, el exterior, que no penetra hasta la causa del pecado. Es como
si esa gente estuviese tratando de eliminar la mala hierba cortándola
a nivel del suelo sin cavar para extraer las raíces. Al hacer esto
solamente logran que crezca más fuerte. El que se arrepiente
conociendo su falta y la razón de la misma, deseando además liberarse
a sí mismo de ella, excava y extrae las raíces, las causas de esta
dañina planta. Cuando es desenterrada, se seca, y no regresa
nuevamente. La azada utilizada para remover las raíces, los motivos de
nuestros pecados, es la enseñanza espiritual que uno recibe de un
verdadero maestro. Uno ha de limpiar el terreno antes de poder plantar
su huerto.

`Y Nosotros establecimos estas par bolas para que el hombre pueda
reflexionar.' (Sura Al-Hashr, 59:21).

`El es el que acepta el arrepentimiento de Sus servidores y
perdona los pecados, y El conoce todo cuanto tú haces.'
(Sura Al-Shura , 42:26).

`Y quienquiera que se arrepiente y cree y elabora rectas
acciones, Allah troca sus malos actos en buenos, y Allah es
Siempre-Misericordioso.' (Sura Al-Furqan, 25:70).

El signo de que el arrepentimiento ha sido aceptado es
que el pecado nunca vuelve a producirse en uno.
Hay dos clases de arrepentimiento, el del hombre común, y el
arrepentimiento del creyente puro. El hombre común coloca su esperanza
en trasladarse desde las malas acciones a la rectitud mediante el
recuerdo de Allah, ejercitando serios esfuerzos, dejando de lado los
deseos y las comodidades de su carne y forzando a su ego a sobrellevar
dificultades. Debe desplazarse desde la rebelión del ego en contra de
los preceptos de Allah, hasta llegar a la obediencia. Esto constituye
su arrepentimiento, el que le puede llevar desde el fuego infernal
hasta el Paraíso.
Los creyentes puros, los verdaderos servidores de Allah se
encuentran en un estado totalmente diferente. Están en el nivel de la
divina sabiduría, que es mucho más elevado que el mejor de los estados
del hombre común. De hecho, para ellos no existen más escalones que
deban ascender: han alcanzado la proximidad de Allah. Han abandonado
los gozos y los beneficios de este mundo y están degustando el
delicioso sabor del reino espiritual - el placer de contemplar Su
Esencia con los ojos de la certeza.
La percepción del hombre común es el mundo físico, y su deleite
consiste en saborear los beneficios materiales de la existencia
tangible. No obstante, así como la existencia misma del hombre
ordinario y el mundo sustancial son un error, también lo son los
mejores beneficios y placeres que concede. Como el gran adagio dice;
`Tu existencia es un pecado tal que todos los otros pecados son
pequeños en comparación con ella.' Los sabios a menudo han afirmado
que muchas buenas acciones ejecutadas por hombres rectos que no han
llegado al nivel de la intimidad con Allah, no son mejores que los
errores de aquellos que están en cercanía de Allah. Así pues, a fin de
enseñarnos a pedir perdón por los ocultos errores a los que
consideramos buenas acciones, nuestro Profeta (Que la Paz y las
Bendiciones de Allah sean con él), que estaba libre de pecado,
acostumbraba suplicar indulgencia cien veces por día. Allah El Más
Elevado le ordenó que pidiese perdón por sus pecados y por los hombres
creyentes y las mujeres creyentes (Sura Muhammad, 47:19). El colocó al
puro Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), como
un modelo de arrepentimiento - mediante el ruego a Allah de que borre
nuestro ego, nuestra personalidad, nuestra individualidad, todo lo
nuestro; que se apodere inclusive de nuestra misma existencia. Este es
el verdadero arrepentimiento.
Penitencia significa renunciar a todo excepto a la Esencia de Allah,
y desear regresar a El, retornar al hogar de Su intimidad, para ver la
Faz Divina. Nuestro Maestro, el Amado de Allah describió a tales
penitentes diciendo: `Hay algunos verdaderos servidores de Allah cuyos
cuerpos están aquí¡, pero cuyos corazones se hallan debajo del Trono de
Allah, porque la divina visión de Su Esencia es imposible en el mundo
inferior.
Aquí abajo solo puede verse la manifestación de Sus divinos
atributos, reflejados en los limpios espejos de los puros corazones:
como Hazrat `Umar (Quiera Allah ser complacido con él), dijo: `Mi
corazón vio a mi Señor con la luz de mi Señor'. El corazón puro es un
espejo donde se reflejan la belleza, la gracia y la perfección de
Allah. A este estado se le conoce también por otro nombre, el de
`revelación', es decir la contemplación de los atributos divinos.
Para llegar a ese estado, para limpiar y pulir ese corazón, uno
necesita un maestro que sea maduro, que se halle en unión con Allah, y
que sea estimado por todos, pasados y presentes. Ese maestro ha de
haber alcanzado una etapa de cercanía con Allah y debe haber sido
enviado por Allah de regreso a estos dominios inferiores para
perfeccionar a quienes son merecedores, pero carentes de esa
excelencia.
En su descenso para esta tarea esos hombres de santidad de Allah
deben viajar a la manera del Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de
Allah sean con él), y seguir su ejemplo, no obstante que su función
sea distinta de la del Profeta (Que la paz y las Bendiciones de Allah
sean con él). Mientras que los profetas son enviados para la salvación
de la gente común así como de los creyentes puros, estos maestros no
son elegidos para enseñar a todo el mundo, sino solamente a un selecto
número. En tanto a los profetas les es dada total independencia para
llevar a cabo sus deberes, estos santos maestros no son autónomos,
sino que han de continuar el sendero y el ejemplo del Profeta (Que la
paz y las Bendiciones de Allah sean con él).
Se dice que un maestro espiritual que se declara independiente,
desea igualarse a un profeta, lo que le conducir a la blasfemia e
infidelidad. Cuando nuestro Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de
Allah sean con él) declaró que sus sabios compañeros son como los
profetas de los Israelitas, su significado era distinto a esto - ya
que los profetas que vinieron después de Moisés (Que Allah sea
complacido con él) siguieron todos los principios religiosos que
Moisés (Que Allah sea complacido con él) trajo. No agregaron nuevos
principios. Cumplieron las mismas leyes. Como ellos, los sabios de
entre el pueblo de Muhammad (Que la Paz y las Bendiciones de Allah
sean con él), cuya función es enseñar a los pocos seleccionados de
entre los puros, siguen la sabiduría del Profeta (Que la Paz y las
Bendiciones de Allah sean con él). No obstante, presentan las
ordenanzas y las prohibiciones de una manera nueva y diferente,
abierta y clara. Muestran a sus estudiantes las buenas acciones con
los ejemplos de sus rectos actos, ejecutados en momentos y
circunstancias diferentes. Animan a sus prosélitos a través de
señalarles la alegría y la belleza de los principios de la religión.
Su propósito es ayudar a sus seguidores a limpiar sus corazones, que
son los lugares elegidos para la construcción del monumento de la
sabiduría.
En todo, esto ellos se adhieren al ejemplo de aquellos discípulos
del Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) que
eran llamados `la gente de vestimenta de lana', los que habían
abandonado toda actividad mundana con el fin de pararse al umbral del
Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), y estar
cerca de él. Estos discípulos brindaban las nuevas a medida que las
recibían, directamente de la boca del Profeta (Que la Paz y las
Bendiciones de Allah sean con él). En su cercanía al Profeta (Que la
Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), alcanzaron tal nivel que
eran capaces de hablar sobre los misterios de la ascensión del Profeta
(Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) aún antes que él
revelara esos secretos a sus Compañeros.
Estos santos maestros poseen una cercanía similar a la del Profeta
(Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) con su Señor; de
manera similar se les otorga la custodia de la divina sabiduría para
su preservación. Son portadores de una porción de la profecía, y su
ser interior se encuentra a cubierto, bajo la protección del mismo
Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él).
No cuantos poseen conocimiento han alcanzado tal estado. Los que
han logrado esto se hallan más cercanos al Profeta (Que la Paz y las
Bendiciones de Allah sean con él) que a sus propios hijos y familia.
Son como sus hijos espirituales, con una afinidad más estrecha aún que
la relación de sangre. Son los reales herederos del Profeta (Que la
Paz y las Bendiciones de Allah sean con él). Un verdadero hijo posee
la esencia y el secreto de su padre, tanto en su apariencia exterior
como en su ser interior. El Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de
Allah sean él), explica este secreto al decir que es `... un
conocimiento especial, como un tesoro oculto, que solamente pueden
encontrar quienes conocen la Esencia de Allah. Sin embargo, cuando el
misterio es revelado, nadie que sea consciente y sincero, puede
negarlo.'
Ese conocimiento fue colocado en nuestro Maestro durante la Noche
del Viaje, la ascensión a su Señor. `Ese misterio se hallaba escondido
en él detrás de treinta mil velos. No otorgó ese secreto excepto a
aquellos entre sus discípulos que eran los más cercanos a él. Es por
la propagación y la bendición de ese secreto que el Islam continuará
reinando hasta el último día de los mundos.
Lo que nos conduce a ese secreto, es el conocimiento interior de lo
que se halla oculto. Las ciencias mundanas, el arte y los oficios son
la cubierta del conocimiento interior. Sin embargo aquellos que son
diestros en estas ramas del saber pueden esperar que algún día
poseerán lo que se encuentra debajo de la cubierta. Algunos de estos
hombres de conocimiento poseen únicamente lo que es obligatorio que un
ser humano tenga y otros se convierten en maestros y preservan el
conocimiento de su posible pérdida. Otros todavía, convocan a la
humanidad hacia Allah con sano consejo. Algunos de ellos siguen el
sendero de Muhammad (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con
él) y son conducidos hacia Hazrat `Alí, quien es la puerta al
conocimiento a través de la cual entran aquellos que son llamados por
una invitación divina.

`Invítalos al sendero de tu Señor con sabiduría y buena
exhortación; discurre con ellos en modos que sean los mejores y
más atractivos.' (Sura Al-Nahl, 16:125).

Lo que ellos significan en sus palabras es lo mismo. La apariencia de
diferencia es solamente un asunto de detalle y modo de expresión.
En realidad, existen tres significados que aparecen como tres clases
diferentes de conocimiento - sobre los que se actúa de distinta
manera, pero que convergen dentro de uno solo en la tradición de
nuestro Maestro el Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean
con él). El conocimiento es dividido en tres partes, porque ninguna
persona sola puede transportar la carga total de ese saber, ni es
capaz de actuar de acuerdo con él.
La primera parte del versículo, `Invítalos al sendero de tu Señor
con sabiduría', corresponde a la sabiduría divina, la esencia y el
comienzo de todo y de todas las cosas. Su poseedor debe, como el
Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), actuar de
acuerdo con ella. Solamente es dada al hombre leal y valiente, al
guerrero espiritual que defender su posición y combatir para
preservar ese conocimiento. Nuestro Maestro (Que la Paz y las
Bendiciones de Allah sean con él) describe así a este hombre:
El celoso esfuerzo del hombre honesto puede sacudir las montañas' - la
`montaña'significa la pesadez de los corazones de algunos. Las
plegarias de estos hombres son aceptadas. Cuando ellos piden por algo,
ocurre, cuando ellos desean que algo desaparezca, se evapora.

`La sabiduría, El la otorga a quien El quiere. A quien se le da
sabiduría, sin duda se le entrega un rebosante beneficio.'
(Sura Al-Baqarah, 2:160).

El segundo es el conocimiento exterior indicado en el versículo
Coránico como `buena exhortación'. Es la cubierta de la sabiduría
interna. Los que la poseen predican el bien, enseñan la buena acción y
prohiben al hombre lo que Allah ha vedado. El Profeta (Que la Paz y
las Bendiciones de Allah sean con él), los elogia. El hombre de
conocimiento instruye con dulzura y gentileza, mientras que el hombre
ignorante lo hace con brusquedad e ira.
El tercer conocimiento se ocupa de la reglamentación de los asuntos
humanos mundanos. Es la vaina que cubre el conocimiento religioso, y
éste último constituye una cáscara por encima de la sabiduría divina.
El tercer conocimiento está destinado para aquellos que gobiernan
hombres: la justicia del hombre sobre el hombre, el gobierno del
hombre sobre el hombre. La porción final del versículo Coránico
previamente mencionado describe su función: ` discurre con ellos en
modos que sean los mejores y los más atractivos'. Tales personas son
la manifestación del atributo de Allah de `al-Qahhar', el Irresistible
Dominador. Su función es el mantenimiento del orden entre los hombres
de acuerdo con la Divina Ley, así como la vaina protege la cáscara -
mientras que el conocimiento exterior, que es la cáscara, protege el
conocimiento interior, que es la semilla.
El Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), nos
aconseja: `Frecuentad la compañía de los hombres sabios, obedeced
vuestros gobernantes justos. Allah El Más Elevado revive los corazones
muertos con la sabiduría así como El hace que la tierra muerta reviva
con vegetación debido a Su lluvia.' El también dice, `La sabiduría es
la propiedad extraviada del creyente. El la recoge dondequiera que la
encuentra'.
Aún las palabras pronunciadas por los hombres comunes han descendido
desde la Tableta Preservada de los decretos de Allaha concernientes a
todas las cosas que han ocurrido y ocurrirán desde el comienzo hasta
el fin. Esa Tableta es mantenida en el elevado reino de la
inteligencia causal, no obstante lo cual las palabras son pronunciadas
de acuerdo con nuestro propio nivel. Las palabras de aquellos que han
alcanzado el nivel de la verdad parten directamente desde ese reino,
el reino de la intimidad de Allah. No existen intermediarios allí.
El corazón, la esencia, ha de ser despertado, hecho vivo, para encontrar
el camino de regreso a su divino origen. Debe escuchar la llamada.
Uno ha de hallar aquél a través del cual ha de llegar el mensaje,
el maestro verdadero.
Esta es una obligación que tenemos. El Profeta dice, `El conocimiento es una
obligación para cada Musulmán, mujer y hombre.' Este conocimiento es
la etapa final de todo conocimiento, la sabiduría divina, el saber que
llevar a uno hasta su origen, hasta la verdad. El resto del
conocimiento es necesario únicamente en lo concerniente a su utilidad.
No obstante, por motivo de su ego, uno ambiciona el conocimiento
mundano. Allah se complace con aquellos que abandonan su anhelo por
honores y fama mundanos, ya que esos beneficios son lo que puede
trabarlo a uno en el viaje de regreso hacia El.

`Di: Por esto Yo no demando de vosotros ninguna recompensa, salvo
amor y adhesión a los de parentesco cercano.'
(Sura Al-Shura, 42:23)

De acuerdo a la tradición, el significado de las palabras "aquello que
está cerca de ti" es llegar cerca de la verdad.

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