El Secreto de los Secretos


 

Capitulo XXIII
Sobre los Seguidores del Sendero Mistico


Los individuos que siguen el sendero místico están divididos en dos
secciones.
El primer grupo es el de los Sufies: son quienes se adhieren a los
preceptos del Sagrado Corán y las prácticas y reglas derivadas de la
conducta y palabras del Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah
sean con ‚l). Abrazan su guía en sus palabras, en sus acciones, en sus
pensamientos y en sus sentimientos, y siguen a los significados
internos de la religión - es decir que comprenden y no adoptan a
ciegas. Estos individuos actúan en base a los preceptos religiosos y
viven de acuerdo con ellos, saboreándolos y disfrutándolos, no están
meramente soportando algo forzado sobre ellos. Este es el místico
sendero que transitan. Esta es la hermandad de los amantes servidores
de Allah. Algunos de entre ellos reciben la promesa del Paraíso sin
tener que rendir cuenta en el día del Juicio Final, y otros sufrirán
un poco del terror del Ultimo Día y luego ingresarán al Jardín. Otros
aún tendrán que pasar por un corto período a través del fuego del
infierno mientras son purificados de sus pecados antes de entrar al
Paraíso. Ninguno de ellos degustará el fuego eterno. Este es para los
infieles y los hipócritas.
El segundo grupo esta compuesto por los heréticos. El Profeta ( Que
la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) nos dio aviso:
`Vosotros, como los Hijos de Israel antes de vosotros, y como la
comunidad de Jesús el hijo de María, seréis divididos y separados el
uno del otro. Así como ellos han inventado y distorsionado, vosotros
también crearéis herejías. Contaminados con ellas, sumergidos en la
oposición y el pecado, con el tiempo vosotros seréis como ellos y
haréis las mismas cosas. Si ellos se metieran dentro del nido de un
reptil ponzoñoso, vosotros les seguiríais hasta allá¡ abajo. Sería
indicado que supiéseis que los Hijos de Israel se separaron en setenta
y una divisiones. Todas ellas se encuentran inmersas en el error,
excepto una. Y los Cristianos se esparcieron en setenta y dos
fracciones, y ellas también están todas en el desvío, excepto una. Yo
temo que mi pueblo se verá fragmentado en setenta y tres secciones.
Esto será causado por que convertirán lo bueno en malo y lo prohibido
en permitido, de acuerdo a su propio juicio, para su propia ventaja y
sus particulares propósitos. Con la excepción de una, todas estas
divisiones se encaminan al Infierno, y solamente ese único grupo ser
salvo.' Cuando se le preguntó quiénes eran los que serían salvados,
contestó, `Aquellos que siguen mis creencias y acciones y las de mis
compañeros.'
Las que damos a continuación, son algunas de las sendas heréticas
que se llaman mística a sí mismas.
La Hululiyya, Encarnacionistas, reivindican como legítimo el mirar
un cuerpo hermoso, o unas bellas facciones, ya fueren los de una mujer
o de un hombre, sea quien fuere y ya sean o no las esposas o esposos,
hijas o hermanas de otros. También se mezclan y bailan juntos. Esto es
claramente opuesto a los preceptos del Islam y a la preservación del
honor y la decencia en sus leyes.
Están los que son llamados Haliyya que buscan el trance extático por
el canto y moviéndose, gritando y batiendo palmas. Declaran que sus
sheikhs detentan un estado tal que son superiores y se hallan por
encima de la ley religiosa. Ciertamente esto no se corresponde con la
conducta del Más Amado de Allah, quien de toda forma y modo se adhería
a las leyes religiosas.
La Awliy 'iyya afirma estar en la proximidad de Allah y dice que
cuando el servidor llega a la cercanía de Allah, le son levantadas
todas las obligaciones religiosas. Ellos aún declaran que el `wali',
el cercano a Allah, se convierte en Su amigo y es por lo tanto,
superior a un profeta. Sostienen que el conocimiento llegó al
Mensajero de Allah (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él)
a través de Gabriel (Quiera Allah ser complacido con él), mientras que
al`wal¡' el divino conocimiento le llega directamente. Su falsa visión
de su estado y aquello que se atribuyen a s¡ mismos constituye su más
grande pecado, el que les destruye y les lleva a la herej¡a y la
infidelidad.
La Shamuraniyya cree que el mundo es eterno, y que aquél que
pronuncia la palabra eterna no está atado por las obligaciones
religiosas; para ellos no hay consideración de legitimo o prohibido.
Usan instrumentos musicales en sus rituales. No separan los hombres de
las mujeres. No ven diferencia alguna entre los dos sexos. Ellos no
constituyen sino una incorregible banda de infieles.
La Hubbiyya dice que cuando los hombres arriban a la etapa del amor
son liberados de toda obligación religiosa. Estos individuos no
ocultan sus partes privadas.
La Huriyya, como la Haliyya, persigue un estado de trance por los
gritos, cantando y batiendo las manos, y afirman que en ese trance
tienen ayuntamiento con las houries; cuando su trance los abandona,
toman ablución total. Estos individuos son destruidos por sus propias
mentiras.
La Ib hiyya se rehusa a proponerse buenas acciones y a prohibir las
malas. Por el contrario, consideran lo ilegitimo como permitido. Estas
ideas las aplican a las mujeres. Para ellos, todas las mujeres están
permitidas a todos los hombres.
La Mutak siliyya hace de la haraganería un principio, y para su
sustento, mendigan de puerta en puerta. Afirman que así están
abandonando lo mundano, y se pudren en su vagancia.
La Mutaj hiliyya finge ignorancia e intencionalmente se visten con
falta de modestia, intentando parecer y comportarse como los infieles,
mientras Allah dice `No te inclines hacia los malvados ...(Sura
Hud, 11:113). Y el Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean
con él), dice, `Quienquiera que intente parecerse a un pueblo, es
considerado como si fuese uno de ellos'.
La W fiquiyya reclama que solamente Allah es capaz de conocer a
Allah. Por lo tanto abandonan el sendero de la búsqueda de la verdad y
su deliberada ignorancia les conduce a su destrucción.
La Ih miyya cuenta con la inspiración, se apartan del conocimiento,
prohiben el estudio, declarando que el Corán es un velo para ellos y
que la musa poética es su Corán. As¡ pues, desdeñan su lectura, y las
plegarias y en su lugar enseñan poesía a sus niños.
Los líderes y maestros del sendero Sunni dicen que los Compañeros,
con la bendición de las palabras y la presencia del Profeta (Que la
Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) se hallaban en un alto
estado de ‚éxtasis y embeleso espiritual. En tiempos posteriores este
nivel espiritual se disipo. Pasó a los herederos espirituales del
divino sendero a la verdad, los cuales a su vez se dividieron en
muchas ramas. Esta senda se subdividió en tal cantidad de secciones
que la sabiduría y la energía se debilitaron y dispersaron. En muchos
casos todo cuanto quedó fué solamente una apariencia carente de
cualquier significado debajo de ella, y envuelta en las vestiduras de
un maestro espiritual. Aún en esa condición de vaciedad, persistió en
multiplicarse y dividirse, transformándose en herejía. Algunos se
convirtieron en Qalandar¡ - mendigos errantes. Otros se hicieron
Haydar¡ y pretendieron ser héroes. Aún otros se autodenominaron Adham¡
y sostuvieron la pretensión de tomar como modelo el abandono que hizo
Hazrat Ibrahim Adham del sultanato de este mundo. Hay innueros más.
En nuestra época, aquellos que adhieren al sendero de la verdad en
acuerdo con la ley religiosa son menos que pocos. Los practicantes
sinceros de este camino son conocidos por dos testigos. Uno es el
exterior, que muestra que la vida cotidiana del buscador se halla
robustecida por las ordenanzas y prácticas religiosas. El segundo, el
testigo interior, es el ejemplo que el buscador imita y emula, y por
el cual es guiado. De cierto, no existe otro para seguir que el
Profeta de Allah (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él),
que constituye los medios, el puente y al mismo tiempo el buscador y
la verdad que él anhela. Sin duda su divino espíritu es el único
intermediario. Esta, es la ley que ha de ser respetada para la
continuación del orden religioso en la vida del auténtico creyente.
Alternativamente un ser santo que corporeice la herencia de la
espiritualidad del Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean
con él), puede bendecir al buscador con su presencia material.
Ciertamente el Diablo no puede asumir la forma de nuestro Profeta (Que
la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él).
Ten precaución, Oh viajero en el sendero a la verdad, que el ciego
no conduzca al ciego. Tu visión debe ser tan aguda como para que te
permita ser capaz de distinguir el más pequeño fragmento de bien de la
más ínfima partícula de mal.

siguiente

Inicio Libros

Inicio Sufismo