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Capitulo
XIV
Sobre el significado de la Adoracion Ritual
Para cada
Musulmán adulto y capaz, se encuentra ordenada la plegaria,
cinco veces al día, en los momentos específicos. Esto se
halla
ordenado por Allah: `Guarda las plegarias, especialmente la plegaria
del centro ... ' (Sura Al-Baqarah, 2:238). La adoración ritual
consiste en
estar de pi, recitar del Corán, inclinarse, prosternarse,
arrodillarse y repetir de forma audible ciertas plegarias. Estos
movimientos y acciones, involucrando los miembros del cuerpo, las
recitaciones declaradas y escuchadas mediante los sentidos, son la
adoración del ser material. Debido a que estas acciones del ser
físico
son múltiples y se repiten muchas veces en cada una de las cinco
plegarias durante el día, la primera parte de la orden de Allah,
`Guarda las plegarias', está en plural.
La segunda parte de la orden de Allah, `especialmente la plegaria
del centro', se refiera a la plegaria del corazón, porque el corazón
se halla en el medio, en el centro del ser. El propósito de esa
adoración es el obtener la paz del corazón. El corazón
se encuentra en
el medio entre la derecha y la izquierda, entre el frente y el dorso,
entre lo superior y lo inferior, y entre la santidad y la rebelión.
El
corazón es el centro, el punto de equilibrio, el medio. Nuestro
Maestro el Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él)
dijo, `Los corazones de los hijos de Adán están entre los
dos dedos
del Todo-Misericordioso. El los da vuelta hacia la dirección que
El
dispone.' Los dos dedos de Allah son Sus atributos del irresistible
poder del castigo y la amante y delicada belleza de la caridad.
La verdadera adoración es la del corazón. Si nuestro corazón
está
desatento a ella, la plegaria ritual del ser material se presenta en
desorden. Cuando pasa esto, la paz del ser material, que uno confía
obtener de la plegaria ritual, no se realiza. Es por ello que el
Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) dice,
`La
plegaria ritual solamente es posible con un corazón tranquilo.'
La plegaria es la súplica del creado al Creador. Es un encuentro
del
servidor y del Señor. El lugar de esta reunión es el corazón.
Si el
corazón está cerrado, es negligente, está muerto,
de igual manera lo
estará el significado de la adoración. Ningún bien
llega al ser
material de una plegaria así. Porque el corazón es la esencia
del
cuerpo; el resto depende de él. Como el Profeta (Que la Paz y las
Bendiciones de Allah sean con él) dice: `Hay un pedazo de carne
en el
cuerpo del hombre - cuando se halla en buenas condiciones, el ser
entero progresa, y cuando está en malas condiciones, el ser entero
se
desarma. Tened precaución, porque ese pedazo de carne es el corazón.'
La plegaria prescrita por la religión ha de ser hecha en momentos
determinados. Existen cinco de tales momentos específicos de plegaria
dentro del lapso de un día y una noche. La mejor manera de
practicarlas es llevarlas a cabo en una mezquita, en congregación,
volviéndose hacia la dirección de la ciudad de la Mecca,
siguiendo a
quien conduce la plegaria, sin fingimiento, sin buscar la aprobación
de otros, y sin ostentación.
El momento para la adoración interior no cuenta con oportunidad
especifica, y no tiene fin, es para la vida entera, aquí, y en
el más
allá. La mezquita para esta plegaria es el corazón. La congregación,
son las facultades internas, que recuerdan y recitan los Nombres de la
unidad de Allah en el lenguaje del mundo interior. El líder de
esta
oración es el deseo irresistible. La dirección de la plegaria
es hacia
la unicidad de Allah - que se halla en todo lugar - y Su eterna
naturaleza y Su belleza.
El corazón genuino es aquél que puede poner en práctica
una plegaria
tal. Un corazón como este, ni duerme, ni muere. Un corazón
y un alma
como estos, viven en continua adoración, y un ser con un corazón
así,
ya sea que aparezca despierto o dormido, existe en constante servicio.
La adoración interior del corazón es su vida entera. Ya
no subsiste el
sonido de su recitación, ni su estar de pie, inclinado, prosternado
o
sentado. Su guía, el líder de su plegaria, es el Profeta
mismo (Que la
Paz y las Bendiciones de Allah sean con él). Este corazón
habla con
Allah El Más Elevado, diciendo `A Ti te servimos nosotros y a Ti
nosotros te imploramos por ayuda.' (Sura Al-Fatihah, 1:4). Estas divinas
palabras son interpretadas como un signo del estado del hombre
perfecto, que pasa desde ser nada, desde haberse perdido para las
cosas materiales, a un estado de unicidad. Un corazón tal, perfecto,
recibe grandes bendiciones de lo divino. Una de estas bendiciones se
encuentra mencionada por nuestro Maestro (Que la Paz y las Bendiciones
de Allah sean con él): `Los profetas y aquellos que son amados
de
Allah continúan su adoración en sus tumbas tal como lo hicieron
en sus
hogares mientras estuvieron en este mundo.' En otras palabras, la vida
eterna del corazón continúa sus súplicas a Allah
El Más Elevado.
Cuando la adoración ritual del ser material y la adoración
interior
del corazón se reúnen, la plegaria está completa.
Se ha constituido en
adoración perfecta, y sus recompensas en verdad, son grandes. Lleva
al
servidor espiritualmente a los reinos de la proximidad de Allah, y
físicamente al m s alto nivel de las propias posibilidades. En
el
mundo de las apariencias uno se convierte en el devoto servidor de
Allah. Interiormente uno se transforma en el sabio que ha obtenido el
conocimiento real de Allah. Si la adoración ritual no se une con
la
adoración interior del corazón, está incompleta.
Su sola recompensa es
el avance en rango. No lo llevar a uno, en lo más mínimo,
cerca de lo
divino.
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