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Capitulo XII
Los Derviches
Existe un grupo de gentes denominados los Sufíes.
Se dan cuatro interpretaciones para este nombre. Algunos, mirando a su
exterior, observan que usan toscas vestimentas de lana. En Arabe, la palabra
lana es `suf', y por esto les llaman Sufíes.
Otros, advirtiendo su modo de vida, libre de las ansiedades de este mundo
y su quietud y paz, que en Arabe es `saf ', les denominan Sufíes
por ese motivo.
Otros aún penetrando más profundamente, perciben sus corazones
depurados de todas las cosas que no sean la Esencia de Allah. Debido a
la pureza de esos corazones - en Arabe `s f¡' - éstos últimos
les
colocan el rótulo de Sufíes.
Por último otros que saben, los designan Sufíes porque están
cercanos a Allah y se los verá de pié en primera fila -
en Arabe `saff' - delante de Allah, en el día del Juicio Final.
Hay también cuatro reinos, cuatro mundos.
El primero es el mundo de la materia, de la tierra, el agua, el fuego
y el éter.
El segundo es el mundo de los seres espirituales, de los ángeles,
de los jinns y de los sueños y la muerte, de las recompensas de
Allah - de los ocho
paraísos, y de la justicia de Allah - los siete infiernos.
El tercero es el mundo de la Palabra, el de los Bellos Nombres de los
atributos
de Allah, y de la Tabla Oculta, que es la fuente de todos los mensajes
de Allah.
El cuarto es el reino de la pura Esencia de Allah, un reino
indescriptible porque a ese nivel no existen palabras, ni nombres, ni
atributos, ni similitudes. Nadie, excepto Allah, lo conoce.
El conocimiento es igualmente de cuatro clases. El primero es el
conocimiento de los preceptos de Allah, y concierne a los aspectos
exteriores de la vida en este mundo. El segundo es el conocimiento
místico, la sabiduría interna de las causas y los efectos.
El tercero
es el conocimiento del espíritu, el auto-conocimiento, y a través
de
él, el conocimiento de lo divino. Finalmente se llega al conocimiento
de la verdad.
Las almas son, también de cuatro clases: el alma material, el alma
iluminada, el alma-sultana, y el alma divina.
Las apariencias, las manifestaciones del Creador, son también de
cuatro clases. La primera es la manifestación en las formas, figuras
y
colores, como si fuese Su obra de arte. La segunda manifestación
es en
las acciones e interacciones, en las cosas que ocurren. La tercera es
Su manifestación en atributos, cualidades, y el carácter
de las cosas.
Finalmente está la manifestación de Su Esencia.
El intelecto, o poder razonador, es también de cuatro clases: la
inteligencia que encara los asuntos mundanos de esta vida; la
inteligencia que considera y piensa en el más allá ; la
inteligencia
del alma, o sabiduría espiritual; y finalmente, la Mente Causal
total.
Los temas recién analizados, son también, cuatro: las cuatro
clases
de conocimiento, las cuatro almas, las cuatro clases de manifestación
y los cuatro intelectos. Algunos hombres permanecen en el nivel
inicial del conocimiento, del alma, de la manifestación y del
intelecto. Ellos son los habitantes del primer paraíso llamado
`el
paraíso de la seguridad del hogar', es decir el paraíso
terrestre.
Aquellos que están en el segundo nivel del conocimiento, del alma,
de
la manifestación y del intelecto, pertenecen a un nivel más
alto del
Paraíso, el jardín del deleite de la gracia de Allah sobre
Sus
criaturas; este es el paraíso que se halla dentro del reino de
los
ángeles. Aquellos de entre los hombres que han alcanzado el tercer
nivel del conocimiento, del alma, de la manifestación y de la
sabiduría, se encuentran en el tercer nivel del Paraíso,
el paraíso
celeste, el paraíso de los Nombres y de los atributos divinos,
en el
reino de la unidad.
Pero aquellos que anhelan y se apegan a sí mismos a las recompensas
de Allah, aún si están en el Paraíso, no pueden ver
la verdadera
realidad dentro de ellos mismos ni dentro de las cosas que les rodean.
Aquellos hombres de sabiduría que buscan la verdad, aquellos que
han
logrado el auténtico estado del derviche, el estado de total necesidad
- no la necesidad de alguna cosa sino de Allah, la necesidad de Allah
solamente - dejan todo y no desean nada más que la verdad. Ellos
encuentran aquello que persiguen y entran en el reino de la verdad, el
reino que est más cercano de Allah, y no viven para nada, excepto
para la Esencia de Allah.
Estos últimos se adhieren a la divina orden, `Toma refugio en
Allah', y siguen el consejo del Profeta (Que la Paz y las Bendiciones
de Allah sean con él), `Tanto este mundo como el del más
allá son
ilícitos para el que busca a Allah'. Nuestro Maestro (Que la Paz
y las
Bendiciones de Allah sean con él), no está significando
que el mundo y
el más allá sean ilegítimos. El expresa que aquellos
que desean y
buscan la Esencia de Allah, privan a su carne y a sus egos de sus
necesidades, amores y demandas por el mundo y lo mundano.
Los buscadores de la verdad razonan de esta manera: este mundo es un
ser creado; nosotros somos también, seres creados. Ambos estamos
en
necesidad de un Creador, de un Dueño. Cómo podría
alguien que está
precisado de algo, pedir aquello que necesita a otro que se encuentra
igualmente en necesidad? Qué camino existe para un ser creado que
no
sea la búsqueda de su Creador?
Allah dice a través de los labios de Su amado Profeta (Que la Paz
y
las Bendiciones de Allah sean con él): `Mi amor, Mi existencia
es el
amor de ellos por Mí
Nuestro Maestro el Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah
sean con él) dice: `Mi estado de absoluta necesidad, mi pobreza,
es mi
orgullo.' La completa necesidad y el amor de Allah son la base de la
búsqueda del derviche. El estado de pobreza que es el orgullo de
nuestro Maestro (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él),
no consiste en la pobreza por la falta de lo mundano. Es el abandono
de todas las cosas, salvo el deseo por la Esencia de Allah. Es el
desprenderse de todos los bienes - no solamente aquellos de este
mundo, sino también aquellos que se encuentran prometidos para
el más
allá - y de esta forma hallarse en total necesidad de presentarse
a
uno mismo a nuestro Señor.
Este es un estado al que se llega al llevarse a uno mismo a la nada,
al desaparecer en la Esencia de Allah. Es vaciar a nuestro ser de
todas las cosas que le son propias y arrojar a todo fuera de nuestro
corazón, excepto a Su amor. Entonces ese corazón se hace
merecedor de
recibir la promesa de Allah, `Yo no quepo dentro de Mis cielos ni
dentro de Mis tierras, pero quepo dentro del corazón de Mi fiel
servidor.'
El fiel servidor es el que excluye de su corazón todo lo que no
sea
al Uno. Cuando un corazón es purificado así, Allah lo agranda
y se
coloca a Sí Mismo dentro de él. Hadrat Bayazid al-Bistami,
quiera
Allah santificar su secreto, describe la grandeza de este corazón
al
decir: `Si todo lo que existe dentro y alrededor del Trono de Allah,
esa vastedad de todas las creaciones de Allah, fuesen colocadas en un
rincón del corazón del hombre perfecto, éste ni siquiera
percibiría el
peso de todo ello.'
Así como éstos son los amados de Allah. Ámelos y
permanezca a su
alrededor, porque aquellos que verdaderamente aman, estarán con
sus
amados en el más allá . El signo de este amor es buscar
su compañía,
desear escuchar sus palabras, y con el verlos y el oír sus palabras,
percibir el anhelo por Allah El Más Elevado.
Allah, hablando a través de los labios de Su Profeta (Que la Paz
y
las Bendiciones de Allah sean con él), dice: `Yo siento el anhelo
de
los fieles, de los justos, de los verdaderos servidores, por Mí,
y Yo
también aspiro por ellos.'
Los amantes de Allah aparecen diferentes de otros, y sus acciones
difieren de las de otros. Al comienzo, cuando son novicios, sus
acciones aparecen equilibradas entre lo bueno y lo malo. Cuando son
avanzados y alcanzan el nivel del medio, sus acciones están plenas
de
bondad. En todos los casos el bien que viene a través de ellos
no está
solamente en que sigan los preceptos de Allah y de la religión,
sino
en acciones que contienen beatitud y brillan con la luz del
significado dentro de las apariencias.
Es como si estuviesen vestidos con telas de luz coloreada que se
genera desde ellos de acuerdo con sus niveles.
A medida que sobrepujan a sus egos y a la tiranía de los bajos
deseos de su carne con la bendición de la divina frase la illaha
illa Llah
- no existe dios sino Allah - y alcanzan el nivel de los seres
capaces de discriminar entre el bien y el mal, condenan el mal dentro
de sí mismos y desean el bien. Entonces, una luz azul celeste-cielo
emana desde ellos.
Cuando, mediante la bendición proveniente desde el Nombre de Allah,
ese Nombre que ningún otro que no sea la Verdad puede
describir, ellos alcanzan el nivel que otorga estar limpio de todos
los atributos dañinos y de todas las malas acciones, y encuentran
un
estado de paz y de serenidad. Entonces una luz verde emana desde
ellos.
Cuando todo lo que sea su ego y deseos, cuando todo lo que contenga
una brizna de voluntad personal es abandonado atrás, con la bendición
de * HAQQ * , la Verdad, y cuando entregan sus voluntades a la
voluntad de Allah y se complacen con todo cuanto proviene de Allah, su
color se torna el de la luz blanca.
Estas son las descripciones de los derviches desde su noviciado al
comienzo del sendero hasta que llegan a una etapa intermedia. Pero el
que alcanza los límites de este sendero no posee ni forma, ni
contorno, ni color. Se transforma para asimilarse a un rayo de sol. La
luz del sol carece de color. Su luz no se asemeja a ningún color.
El
derviche que ha arribado al más alto nivel carece del ser que refleje
luz o color. Si alguno tuviese, su color sería el negro, que absorbe
toda la luz. Este es el signo del estado de aniquilación.
Para quienes le contemplan, esta apariencia obscura y falta de color
se convierte en un velo que cubre la luz de la sabiduría que él
posee,
exactamente como la noche es un velo que tapa la luz del sol. Allah
dice que El
`hizo
la noche como una cobertura, e hizo el día como un medio de
subsistencia.' (Sura Al-Naba', 78:10/11).
Hay
un signo en este versículo, para quienes han alcanzado la
esencia de la mente y del conocimiento.
Aquellas personas que han llegado cerca de la verdad en la vida de
este mundo, se sienten como si estuviesen prisioneras dentro de una
mazmorra obscura. Pasan su vida en dolor y sufrimiento. Soportan
grandes aflicciones y las presiones de las circunstancias, en un mundo
de obscuridad total. El Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah
sean con él), dice: `Este mundo es un calabozo para el fiel.' Como
él
señala, las calamidades caen primeramente sobre los profetas, luego
sobre aquellos que se hallan más cerca de Allah, después
y en orden
descendente, sobre quienes se encuentran intentando acercarse a El.
Consecuentemente es apropiado para el derviche, vestirse de negro y
anudar el turbante negro alrededor de su cabeza, ya que es la
vestidura de quien está preparado para sufrir los dolores de este
sendero.
En realidad, el negro sería la vestimenta específica para
aquellos a
los que les cabría el dolor de haber enajenado su humanidad y sus
posibilidades. Muchos hombres, descuidadamente pierden ese gran don,
de ser conscientes, de ser capaces de contemplar la verdad, que
corresponde solamente a la humanidad, anulando así con sus propias
manos las posibilidades de su vida eterna. Extinguiendo en sus
corazones, su natural apetencia por el amor divino, separándose
a sí
mismos del espíritu santo, extravían la posibilidad de regresar
al
origen, a la causa. Aunque ellos no lo saben, son realmente los que
sufren la más grande de las calamidades. Si fuesen conscientes
que han
perdido todos los beneficios del más allá, la vida eterna,
ciertamente
vestirían las ropas del dolor. Una viuda que ha perdido a su esposo,
lo llora durante cuatro meses y diez días. Este es el luto por
la
pérdida de aquello que pertenece a este mundo. El luto por aquél
que
ha perdido el bien de la vida eterna, debiera ser eterno.
Nuestro Maestro el Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah
sean con él), dice: `Aquellos que son sinceros, están siempre
al borde
de un gran peligro.' Qué bien se aplica esta descripción
al que ha de
caminar en puntas de pié y con el mayor de los cuidados! Pero esta
es
la condición del derviche que ha abandonado su ser y se encuentra
dentro del reino de la aniquilación. Su pobreza de este mundo,
que él
ha dejado atrás y su necesidad total por Allah, son inmedibles,
y se
destaca como la gran belleza que es, arriba y por encima de la clase
de los humanos.
Nuestro Maestro (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él),
dice: `La pobreza es una cara ennegrecida en ambos mundos.' El está
significando que el que ha elegido deliberadamente ser pobre en esta
tierra, desapareciendo para este mundo, no refleja ninguno de los
colores mundanales, sino que absorbe únicamente la luz de la verdad
divina. La obscuridad de su cara es como una peca que realza aún
más
su belleza.
Aquellos que han llegado a la vista de la Verdad, después de haber
contemplado Su belleza, no sienten ya deseos de ver nada, que no sea
El. No pueden contemplar con amor y deseo a ninguna otra entidad. Para
ellos, Allah se ha convertido en lo único amado, el Unico Ser que
existe. Ese es su estado en ambos mundos. Ese es su único propósito.
Finalmente, ellos se han convertido en Hombres, y Allah ha creado al
Hombre, a fin de que le conozca a El, con el propósito de que alcance
Su Esencia.
Es
adecuado para todos los hombres buscar y conocer la razón para
su
creación, sentir el significado de esta razón, y los deberes
que les
han sido adjudicados en este mundo y en el más allá. De
este modo no
desperdiciarán aquí su vida en vano, así no se lamentarán
para siempre
en el más allá - envueltos, ahogados, en el anhelo del que
tomar n
finalmente consciencia, en remordimiento eterno.
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