Libro Estados del Alma
 
 

CAPITULO CUATRO

El Alma Serena: Su recorrido, mundo,
localización, estado, atributos,
y cómo ascender desde allí
al quinto Estadio

Su recorrido es ‘con’ Dios.
Su mundo es la Realidad Muhammadan [al-Haqiqa alMuhammadiYya].
Su localización es el secreto, que es el aspecto interior del espíritu, de modo que cuando desciende un estadio se convierte en el ‘espíritu’, y cuando desciende otro se lo llama el ‘corazón’.
Su estado es la serenidad sincera.

 
 

Su wárid es algunos de los secretos de la shari’a.
Sus atributos son: liberalidad, dependencia, templanza, actividad en adoración, gratitud, contentamiento con el destino, y fortaleza durante las penurias.

Hay signos para indicar que el caminante ha alcanzado este estadio. Entre ellos, que no se desvía en absoluto de los mandamientos legales, sólo disfruta con el patrón de comportamiento del Profeta (swas), y sólo encuentra la serenidad siguiendo sus dichos. Este es el estadio de la maestría, del Ojo de la Certeza, y de la fe perfecta, mientras que el estadio anterior era el de la variabilidad [talwin].

En este estadio, el caminante es un deleite a los ojos de los observadores y a los oídos de su audiencia. Si fuera a hablar sin cesar, sus palabras nunca serían aburridas o cansadoras, dado que su lengua expresa aquello que Dios proyecta dentro de su corazón de las realidades de las cosas y los secretos de la shari’a, y nunca dice una palabra que no se conforme a las palabras de Dios y Su Mensajero. Es por eso que en este estadio el caminante debe sentarse con la gente parte del tiempo, para darles algo de los favores de Dios que se le conceden a él, y para exponer la sabiduría contenida en su corazón. Sin embargo, debes tener tiempo (para estar solo) con Dios, porque en este estadio estás en el primer estado de perfección, y por lo tanto no deberías mantener la compañía de la gente en todo momento. Eso te privaría de ascender a los estadios restantes, es decir, al quinto, sexto, y séptimo.

En este estadio, dedícate al cuarto Nombre, que es Haqq [Real], de ambas maneras, con el vocativo Yá y sin él. No te involucres en lo que te pueda aparecer, y pide a tu Señor que no te muestre nada que pueda llegar distraerte de Su servicio y de estar parado ante Su umbral. Verás así que entre los hombres de perfección aquellos que son ‘prudentes’ cuando Dios causa que aparezcan eventos sobrenaturales [karñmát] a través de ellos, no se dan cuenta de ellos y no saben si algo extraordinario ha sucedido o no. Se ha relatado que uno de ellos pasó una vez caminando al lado de un hombre que le arrojó una piedrita que le golpeó el talón. No sintió nada, pero el hombre que le había arrojado la piedrita cayó muerto. Se le preguntó al Santo, ‘¿En dónde están tu perdón y magnanimidad? ¿Es permisible dar muerte a un alma que Dios ha declarado sacrosanta?’ Respondió: ‘¡Por Dios! No tengo ningún conocimiento de lo que están hablando, y no conozco al hombre. Sin embargo, es costumbre de Dios honrar a Sus amigos, incluso sin que ellos lo sepan’44. Historias similares abundan. Comprende, entonces, la intención, y pide a Dios que te ayude a deshacer tus velos restantes, porque en este estadio el velo es amar y desear eventos sobrenaturales [karámát]. No te detengas entonces con esas cosas, porque no son más que cosas creadas y no contienen ningún beneficio para ti, ya sea en este mundo o en el próximo. Sabe, sin embargo, que en sí mismo un karáma no es algo malo, dado que es un honor de Dios el Exaltado concedido a Su siervo. Lo malo es amarlo y desearlo.
En este estadio tu alma desea letanías, invocaciones [awrádj], y oraciones, y ama al Elegido (swas), con un amor que es diferente del experimentado antes de este estadio.

No confíes en tu alma en ningún estadio, porque la criatura humana sigue siendo presa de tribulaciones, pruebas y aflicciones a lo largo de toda su vida. Debes por lo tanto protegerte de sus defectos hasta el día que mueras.

En este estadio puedes llegar a experimentar un deseo por dinero para que te asista en tu servicio a Dios y para ayudar a tus hermanos. Eso no tiene nada de malo, pero bajo ciertas condiciones. La primera es que tu intención sea la que acabamos de mencionar. La segunda es que tu corazón no debe llegar a preocuparse tanto por conseguirlo que eso te separe de tu Señor. La tercera es que cuando te llega algún dinero, no lo ocultes y pretendas ser pobre.

También puedes llegar a experimentar, en este estadio, el deseo de liderazgo, fama, guiar a otros, y de ser un sheik, para poder reunir a las gentes para que puedan ser guiadas por tus manos y que Dios te pueda recompensar por ello. Ten cuidado con eso, porque es un ardid del ego. Sin embargo, si es Dios quien así te establece en este estadio, ocasiona que seas conocido, y te viste con el atuendo de un sheik sin que de tu parte haya ningún esfuerzo, ningún deseo, y ninguna iniciativa, lleva a cabo entonces la voluntad de Dios, porque entonces será mejor para ti que el aislamiento. El signo de esto es que tus hermanos te aman y obedecen, mientras que tú no te percibes a ti mismo como mejor que ellos, sino que los percibes como mejores que tú, y estás en deuda con ellos por su creencia de que son inferiores y por su respeto hacia ti. Si así es como son las cosas entre ustedes, entonces guíalos bondadosamente, respétalos, enséñales a amar el sendero, sé humilde con ellos, y agradece a Dios que te haya calificado para esta posición de la cual no eres merecedor. Siéntete siempre en deuda con ellos, y si alguna vez llegas a pensar que son ellos los que están en deuda contigo, sabe entonces que no eres uno de los caballeros de este campo; abandona esa posición, déjalos, y esfuérzate para liberar a tu propia alma de sus imperfecciones restantes, porque eso es más importante para ambos, tú y ellos.

Algunas almas son gentiles y bondadosas, nobles e inteligentes por disposición natural. Cuando cruzan los estadios, lo hacen sin problemas, y cuando alcanzan el cuarto merecen convertirse en guías, porque son bondadosas, afables, y tolerantes por naturaleza, y mientras van cruzando los estadios se purifican a sí mismas de las turbiedades de la naturaleza humana. A ellas no les produce ningún detrimento guiar a sus hermanos y prescribirles los remedios beneficiosos de este sendero, bajo las condiciones que se acaban de mencionar. Esto se aplica en ausencia de un guía más perfeccionado; pero en su presencia uno debería verlo como un regalo Divino que le permite a uno descansar y dejarle el esfuerzo duro a otro. Otras almas son abyectas y viles. Cuando cruzan las estaciones, y cambian sus atributos censurables por los meritorios, y alcanzan el cuarto estadio y se convierten en la Serena, todavía no califican como guías, dado que carecen de las condiciones necesarias. No deberían tener prisa por conseguir eso y deberían completar su ascenso a los estadios quinto, sexto y séptimo.

Ahora que ya eres consciente de las diferencias entre las almas, deberías saber que no hay ninguna diferencia esencial entre aquellos que, como los Khalwatis, dicen que los estadios que asciende el caminante son siete, y aquellos que dicen que son tres. Los no-Khalwatis no cuentan el primer estadio, en donde el alma se llama Incitadora, sino que comienzan con el segundo, en donde se la llama Reprochadora, luego el tercero, en donde se la llama Inspirada, luego el cuarto, donde se la llama Serena. No cuentan el quinto, sexto y séptimo, dado que consideran sólo a las almas naturalmente puras, que al llegar al cuarto estadio, son indudablemente perfectas y merecedoras de guiar a otros. En cuanto a los Khalwatis, los cuentan como siete, considerando el primero el del Alma Incitadora y el último el del Alma Perfecta. Sabe que los no-Khalwatis le enseñan al caminante sólo tres Nombres. Cuando su alma es Reprochadora, le inculcan La ilaha illa’Lla, luego, al comienzo de la Inspirada, ¡Allah! ¡Allah!, y cerca del final, ¡Hú! ¡Hú! Con este nombre entra en el estado Sereno y no le enseñan más nombres.

Sabe que cuando completas el cuarto estadio y tu alma se torna Serena con la serenidad del Todo Misericordioso, y no te apartas ni una sola pulgada del seguimiento del Libro y los sunna, y tu sangre y carne están impregnadas con el seguimiento de la shari’a, entonces la Mano de la Misericordia [Divina] te da el logro de la perfección, que no es igual que el primer logro al comienzo del viaje. Entonces te olvidas de las cosas de este mundo y del próximo, a menos que se encuentren presentes ante ti; y cuando están ausentes también están ausentes de tu mente. Eso se debe a que tu corazón está contemplando continuamente la Belleza y Majestuosidad de lo Real.