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El
Alma Racional [al-nafs al-náliqa] es una esencia
que en sí misma no está relacionada con
la materia, pero está conectada con ella dado
que actúa sobre ella. Es el alma que se ha dado
en llamar ya sea ‘Incitadora’, ‘Reprochadora’,
‘Inspirada’, ‘Serena’, ‘Contenta’,
‘Placentera’, o ‘Perfecta’.
Cada vez que adquiere un atributo adquiere también
el nombre que lo designa. Cuando traba amistad con el
alma pasional que se mencionó antes, y se somete
a ella, se la llama ‘Incitadora’[al mal]
[ammára bi’l-sú]2. Cuando se somete
a los dictados de la shari’a y acepta seguir la
verdad, pero alberga todavía alguna atracción
hacia los placeres pasionales, se la llama ‘Reprochadora’
[awwáma]3. Cuando esa atracción desaparece,
y adquiere la fuerza para oponerse al alma pasional,
y se ve atraída al Mundo de la Santidad [`álam
al-quds]4 y empieza a recibir inspiraciones, se la llama
entonces ‘Inspirada’ [mulhama]5. Cuando
su agitación se aquieta y el alma pasional pierde
todo poder sobre ella y se olvida de todos sus placeres,
se la llama ‘Serena’ [mulma’inna].
Cuando asciende más alto que eso, y los estadios
[espirituales] mismos pierden importancia a su vista
y se extingue a todos los deseos [propios], se la llama
‘Contenta’ [rádiya]. Cuando este
estado aumenta, se la llama ‘Placentera’
[mardiya], es decir tanto a lo Real como a los seres
creados6. Cuando se le ordena regresar a los seres creados
para guiarlos y perfeccionarlos, se la llama ‘Perfecta’
[kámila]7. Les proporcionaremos una descripción
de cada tipo de alma, en el capítulo dedicado
a ello, junto con sus signos, atributos, estados, mundo,
cualidades (ya sean meritorias o censurables), los sucesos
sobrenaturales que el buscador puede llegar a experimentar
a medida que se desarrolla a través de cada uno
de ellos, las invocaciones específicas para cada
uno de ellos, y otras cuestiones que encontrarán
en detalle, Dios mediante.
Sabe
que la esencia que hemos mencionado y llamado el Alma
Racional tiene otras denominaciones, porque también
se la llama el ‘corazón’, la ‘facultad
humana sutil’, y la ‘realidad del hombre’.
Es eso que tiene consciencia y sabe, y a quien se dirigen
los mandamientos legales y morales. Esta esencia tiene
un aspecto exterior, que es la antes mencionada alma
pasional, y un aspecto interior que es el Espíritu
[rúh]. Su mismo aspecto interior tiene un aspecto
interior, que es el ‘Secreto’ [sirr]. El
Secreto tiene su propio aspecto interior, que es el
‘Secreto del Secreto’ [sirr al-sirr]. El
Secreto del Secreto tiene a su vez un aspecto interior,
que es lo ‘Oculto’ [khafa]. Lo Oculto tiene
su propio aspecto interior, que es lo ‘Más
Oculto’ [al-akhfa].
Lo
‘interior’ de una cosa es su realidad y
sustancia. Lo interior, y lo interior de lo interior,
se pueden clarificar con un ejemplo. Lo interior de
una cama, por ejemplo, son pedazos de madera, lo interior
de estos son árboles, lo interior de los árboles
son los cuatro elementos8, y lo interior de estos es
la materia primordial [háyúlá].
¡Entonces entiende! Ahora que sabes esto, sabe
que a esta singular ‘cosa’ Divina se la
llama, en su grado más sutil e imperceptible,
lo ‘Más Oculto’. Cuando desciende
un grado y se torna más densa se la llama lo
‘Oculto’. Cuando desciende un segundo grado
y se hace aun más densa se la llama el ‘Secreto
del Secreto’, luego de la misma manera se torna
en el ‘Secreto’, luego en el ‘Espíritu’.
Luego se convierte en el ‘Corazón’,
el ‘Alma Racional’, la ‘Facultad Humana
Sutil’, y el ‘Hombre’; porque en este
último estado tiene cuatro nombres. Cuando desciende
un grado más se convierte en el ‘Hombre
Bestial’, o ‘Alma Incitadora’.
Sabe
que el propósito de viajar por el sendero Sufí
es elevar esta ‘cosa’ Divina, escalón
por escalón, hasta su estado original por medio
del uso de los tratamientos y remedios prescritos por
el más perfecto entre los hombres perfectos,
el espíritu de todos los guías, que las
bendiciones y la paz sean con él9. Estos son:
ayuno, vigilias nocturnas, restricción del habla,
compasión por los seres creados, remembranza
[dhikr], reflexión [fikr], vivir de las cosas
permitidas [halál] y evitar las prohibidas [harám],
y otros tratamientos que serán abordados en más
detalle después, Dios mediante. Esto se debería
hacer sin exceder los límites legales, ni siquiera
por un átomo, dado que el que toma otros remedios
que los de la shari’a no se curará de la
enfermedad, sino que por el contrario, se le aumentará
enfermedad sobre enfermedad.
Cuando
el caminante, el buscador de la perfección, está
en el estado más bajo, por el cual quiero decir
el del Hombre Bestial, y su alma es la que Incita [al
mal], entonces el remedio por el cual puede ascender
al estado del Corazón es Lá iláha
illa’Lláh. Debe usar esta invocación
constantemente, en voz alta y con fuerza, para despertarse
de la distracción. Cuando el caminante está
en el estado del Corazón, entonces su remedio,
que lo elevará al estado del Espíritu,
es comer moderadamente, dormir moderadamente, y usar
abundantemente la invocación a Alláh.
En los siguientes capítulos analizaremos los
remedios que necesita un caminante del sendero para
poder ascender de un estado al otro hasta alcanzar el
lugar desde dónde ha descendido [originalmente],
es decir, la forma Adámica que era la qibla de
los ángeles10. Y sabe que aunque los hadiths
que se han transmitido condenando al mundo y a las gentes
mundanas son innumerables, aun así, aquellos
que aman el mundo y se esfuerzan por sus placeres no
sacan provecho de esos hadiths ni de ninguna otra cosa.
Aquellos que aman a Dios son los enemigos de Su enemigo,
que es el mundo [dunyá], porque Él no
le ha dado una segunda mirada desde que lo creó.
El hombre afortunado es aquel que sabe para qué
fue creado y se prepara para ello, rehuye todo lo demás,
y no busca en las cosas mundanas más que sus
necesidades indispensables. El desafortunado es aquel
que está dominado por los deseos pasionales y
la distracción, de modo que siempre está
luchando por más comida, ropas y placeres. Y
el poder y la habilidad vienen sólo de Dios,
el Exaltado, el Grande.
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