Libro Estados del Alma
 
 

Prólogo del Autor

En el nombre de Dios, el Misericordioso y Compasivo

EL ALMA PASIONAL [al-nafs al-shahwániyya] es ese vapor sutil que existe detrás de la vida, la percepción sensorial, y los movimientos voluntarios. Es lo que los filósofos han llamado ‘espíritu vital’. Es una esencia cuya influencia brilla sobre el cuerpo. Cuando esta influencia involucra ambos aspectos del cuerpo, el exterior y el interior1, el resultado es el estado despierto. Cuando involucra el aspecto interior del cuerpo pero no el exterior, el resultado es el dormir. Cuando sus efectos se interrumpen totalmente, ocurre la muerte. (¡Y glorificado sea el Creador de la Sabiduría!)

 
 

El Alma Racional [al-nafs al-náliqa] es una esencia que en sí misma no está relacionada con la materia, pero está conectada con ella dado que actúa sobre ella. Es el alma que se ha dado en llamar ya sea ‘Incitadora’, ‘Reprochadora’, ‘Inspirada’, ‘Serena’, ‘Contenta’, ‘Placentera’, o ‘Perfecta’. Cada vez que adquiere un atributo adquiere también el nombre que lo designa. Cuando traba amistad con el alma pasional que se mencionó antes, y se somete a ella, se la llama ‘Incitadora’[al mal] [ammára bi’l-sú]2. Cuando se somete a los dictados de la shari’a y acepta seguir la verdad, pero alberga todavía alguna atracción hacia los placeres pasionales, se la llama ‘Reprochadora’ [awwáma]3. Cuando esa atracción desaparece, y adquiere la fuerza para oponerse al alma pasional, y se ve atraída al Mundo de la Santidad [`álam al-quds]4 y empieza a recibir inspiraciones, se la llama entonces ‘Inspirada’ [mulhama]5. Cuando su agitación se aquieta y el alma pasional pierde todo poder sobre ella y se olvida de todos sus placeres, se la llama ‘Serena’ [mulma’inna]. Cuando asciende más alto que eso, y los estadios [espirituales] mismos pierden importancia a su vista y se extingue a todos los deseos [propios], se la llama ‘Contenta’ [rádiya]. Cuando este estado aumenta, se la llama ‘Placentera’ [mardiya], es decir tanto a lo Real como a los seres creados6. Cuando se le ordena regresar a los seres creados para guiarlos y perfeccionarlos, se la llama ‘Perfecta’ [kámila]7. Les proporcionaremos una descripción de cada tipo de alma, en el capítulo dedicado a ello, junto con sus signos, atributos, estados, mundo, cualidades (ya sean meritorias o censurables), los sucesos sobrenaturales que el buscador puede llegar a experimentar a medida que se desarrolla a través de cada uno de ellos, las invocaciones específicas para cada uno de ellos, y otras cuestiones que encontrarán en detalle, Dios mediante.

Sabe que la esencia que hemos mencionado y llamado el Alma Racional tiene otras denominaciones, porque también se la llama el ‘corazón’, la ‘facultad humana sutil’, y la ‘realidad del hombre’. Es eso que tiene consciencia y sabe, y a quien se dirigen los mandamientos legales y morales. Esta esencia tiene un aspecto exterior, que es la antes mencionada alma pasional, y un aspecto interior que es el Espíritu [rúh]. Su mismo aspecto interior tiene un aspecto interior, que es el ‘Secreto’ [sirr]. El Secreto tiene su propio aspecto interior, que es el ‘Secreto del Secreto’ [sirr al-sirr]. El Secreto del Secreto tiene a su vez un aspecto interior, que es lo ‘Oculto’ [khafa]. Lo Oculto tiene su propio aspecto interior, que es lo ‘Más Oculto’ [al-akhfa].

Lo ‘interior’ de una cosa es su realidad y sustancia. Lo interior, y lo interior de lo interior, se pueden clarificar con un ejemplo. Lo interior de una cama, por ejemplo, son pedazos de madera, lo interior de estos son árboles, lo interior de los árboles son los cuatro elementos8, y lo interior de estos es la materia primordial [háyúlá]. ¡Entonces entiende! Ahora que sabes esto, sabe que a esta singular ‘cosa’ Divina se la llama, en su grado más sutil e imperceptible, lo ‘Más Oculto’. Cuando desciende un grado y se torna más densa se la llama lo ‘Oculto’. Cuando desciende un segundo grado y se hace aun más densa se la llama el ‘Secreto del Secreto’, luego de la misma manera se torna en el ‘Secreto’, luego en el ‘Espíritu’. Luego se convierte en el ‘Corazón’, el ‘Alma Racional’, la ‘Facultad Humana Sutil’, y el ‘Hombre’; porque en este último estado tiene cuatro nombres. Cuando desciende un grado más se convierte en el ‘Hombre Bestial’, o ‘Alma Incitadora’.

Sabe que el propósito de viajar por el sendero Sufí es elevar esta ‘cosa’ Divina, escalón por escalón, hasta su estado original por medio del uso de los tratamientos y remedios prescritos por el más perfecto entre los hombres perfectos, el espíritu de todos los guías, que las bendiciones y la paz sean con él9. Estos son: ayuno, vigilias nocturnas, restricción del habla, compasión por los seres creados, remembranza [dhikr], reflexión [fikr], vivir de las cosas permitidas [halál] y evitar las prohibidas [harám], y otros tratamientos que serán abordados en más detalle después, Dios mediante. Esto se debería hacer sin exceder los límites legales, ni siquiera por un átomo, dado que el que toma otros remedios que los de la shari’a no se curará de la enfermedad, sino que por el contrario, se le aumentará enfermedad sobre enfermedad.

Cuando el caminante, el buscador de la perfección, está en el estado más bajo, por el cual quiero decir el del Hombre Bestial, y su alma es la que Incita [al mal], entonces el remedio por el cual puede ascender al estado del Corazón es Lá iláha illa’Lláh. Debe usar esta invocación constantemente, en voz alta y con fuerza, para despertarse de la distracción. Cuando el caminante está en el estado del Corazón, entonces su remedio, que lo elevará al estado del Espíritu, es comer moderadamente, dormir moderadamente, y usar abundantemente la invocación a Alláh. En los siguientes capítulos analizaremos los remedios que necesita un caminante del sendero para poder ascender de un estado al otro hasta alcanzar el lugar desde dónde ha descendido [originalmente], es decir, la forma Adámica que era la qibla de los ángeles10. Y sabe que aunque los hadiths que se han transmitido condenando al mundo y a las gentes mundanas son innumerables, aun así, aquellos que aman el mundo y se esfuerzan por sus placeres no sacan provecho de esos hadiths ni de ninguna otra cosa. Aquellos que aman a Dios son los enemigos de Su enemigo, que es el mundo [dunyá], porque Él no le ha dado una segunda mirada desde que lo creó. El hombre afortunado es aquel que sabe para qué fue creado y se prepara para ello, rehuye todo lo demás, y no busca en las cosas mundanas más que sus necesidades indispensables. El desafortunado es aquel que está dominado por los deseos pasionales y la distracción, de modo que siempre está luchando por más comida, ropas y placeres. Y el poder y la habilidad vienen sólo de Dios, el Exaltado, el Grande.