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En
este séptimo estadio, dedícate al Nombre
Qahhár [Dominador]. Esto indica Aquél
que impone Sus deseos sobre la creación sin resistencia.
Sabe
que el que está en este estadio no tiene otro
deseo más que el legítimo placer de su
Señor. Sus movimientos son actos de bondad, cada
y toda respiración suya es un acto de adoración.
Cuando la gente lo ve se acuerda de Dios, ¿y
cómo podría ser de otro modo cuando él
es el santo perfecto de Dios? Ya era un santo cuando
estaba en el cuarto estadio. (¡Trascendente es
Él, Quien cuando concede algo nadie lo puede
retener, y cuando retiene algo nadie lo puede conceder!)
El
hombre que se encuentra en este estadio está
adorando constantemente, ya sea con su cuerpo entero,
o con su lengua, o con su corazón. Pide por el
perdón en abundancia, y es intensamente humilde.
Su alegría y deleite se encuentran en [ver] a
los seres creados volverse hacia lo Real. Su ira y su
pesar se encuentran en [ver] que le dan la espalda a
Él. Ama al buscador de la verdad más que
a su propio hijo. Está lleno de dolores, su cuerpo
y sus movimientos son débiles. En su corazón
no hay odio por ninguna criatura en absoluto; sin embargo,
aún muestra aversión donde la aversión
es merecida. No teme a nadie cuando habla por Dios.
Su deseo es el deseo de lo Real y su Señor responde
inmediatamente todas sus súplicas.
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