Libro Estados del Alma
 
 

INTRODUCCION

Una exhortación a tomar el sendero
del Sufismo, los méritos del sendero,
y cómo liberarse de los vicios

Sabe que la búsqueda de la perfección es una cualidad de lo más noble. ‘Perfección’ significa aquí despojarse de los atributos censurables y adornarse con los meritorios. Los atributos censurables son: ignorancia, irascibilidad, rencor, envidia

 
 

rencorosa, avaricia, orgullo, arrogancia, envanecimiento, ilusión, ostentación, amor por el prestigio y el poder, excesiva volubilidad y bromear artificialmente, alardear, frivolidad, ruptura de los vínculos sociales, husmear en la privacidad de los demás, esperanzas desmedidas, codicia, y mal carácter.

Los atributos meritorios son: conocimiento, templanza, tolerancia, pureza interior, generosidad, mansedumbre, delicadeza, humildad, paciencia, gratitud, renunciación, confianza en Dios, amor, anhelo, modestia, contentamiento, sinceridad, veracidad, vigilancia, auto-escrutinio, reflexión, preocupación y compasión por las demás criaturas, amar y detestar solamente por Dios, deliberación en todas las cuestiones, llorar y sentirse apenado, desear la oscuridad y la reclusión, candidez, ser de buen consejo y pocas palabras, respeto reverencial, sumisión, poseer un corazón roto y un buen carácter.

El propósito de recorrer el sendero Sufí es la adquisición de la perfección y la liberación de las características repulsivas, un proceso que requiere y ordena la Shari’a.

Irascibilidad [ghadab]

Se requiere liberarse de la irascibilidad porque el Profeta (swas), ha dicho: ‘Nadie se enoja sin acercarse al borde del infierno’. Y Abú Hurayra11, que Dios esté complacido con él, relató que un hombre dijo una vez: ‘O Mensajero de Dios, dime de una acción que no debería cometer, así sea una pequeña’. Se le dijo: ‘¡No estés enojado!’ E Ibn Masúd12, que Dios esté complacido con él, dijo que el Mensajero de Dios (swas), una vez les preguntó, ‘¿A quién consideráis el más fuerte de vosotros?’ Respondieron, ‘A aquel a quien otros no pueden vencer’. Pero él dijo, ‘No es así; es aquel que se controla a sí mismo cuando está enojado’.

La apariencia exterior de una persona enojada ya es bastante fea, pero su apariencia interior es aún más fea. La irascibilidad es un atributo reprensible causado por la agitación de la sangre en el corazón, ya que exige venganza. Su opuesto es la templanza, que inicialmente uno se debe imponer a sí mismo hasta que llegue el momento en que se torne habitual. El Profeta (swas) dijo: ‘El conocimiento se obtiene por el aprendizaje, y la templanza se obtiene imponiéndosela [uno mismo]. Al que elige el bien le será dado el bien y el que evita el mal se verá protegido del mal’. Y dijo (swas), ‘Buscad el conocimiento, y buscadlo con serenidad y templanza. Sed gentiles con aquellos a quienes enseñáis y con aquellos de quienes aprendéis. No actuéis tiránicamente no vaya a ser que la ignorancia os venza’. Y les dijo a sus Compañeros: ‘¡Buscad la elevación a los ojos de Dios!’ ‘¿Y qué es eso O Mensajero de Dios?’, preguntaron, y él respondió: ‘Preservar vuestros vínculos con aquellos que han cortado los suyos con vosotros, darles a aquellos que se alejan de vosotros, y ser tolerante con los que os maltratan’. Y hay muchos otros hadiths condenando la ira y alabando la templanza.

Librarse enteramente de la ira censurable y adquirir la templanza meritoria, al grado en que se torna habitual, sólo es posible si uno toma el sendero Sufí, porque a través de él, el poder de la ira se quiebra y se pone bajo la soberanía de la razón y la ley, de modo que queda subyugada y controlada. Cuando una persona semejante se enoja, será solamente por causa de Dios, y la ira por causa de Dios es un rango exaltado que sólo es posible para aquellos que en su ascenso han alcanzado el cuarto estado, el del Alma Serena. Aquellos que pretenden tenerlo, pero que aún deben alcanzar ese estado, son mentirosos que confunden la verdad con la falsedad. `Ali ibn Abi Tálib13,14, que Dios esté complacido con él, dijo una vez: ‘El Profeta (swas) nunca se enojaba por razones mundanas’, lo que significa que sólo se enojaba por causa de Dios el Exaltado, ‘y cuando se enojaba por la verdad nadie lo reconocía’, lo que significa que se tornaba irreconocible debido al poder de su ira por sostener la verdad y por derrotar la falsedad.

Envidia Rencorosa [hasad]

Este es otro atributo repugnante, que sólo se puede remover completamente tomando el sendero Sufí de la manera en que describiremos en los capítulos siguientes. El Profeta (swas) dijo: ‘La envidia rencorosa consume las buenas acciones, exactamente como el fuego consume la leña’. La envidia rencorosa ocurre cuando una persona odia ver los favores que Dios le ha conferido a su hermano y desea que los pierda. Pero cuando ni odia verlos en posesión de su hermano ni desea que los pierda, pero simplemente desea poseer lo mismo para sí mismo, eso se llama envidia ordinaria y no es reprensible. El Profeta (swas) dijo: ‘El creyente envidia, pero el hipócrita resiente’. Y el dicho de Dios (Exaltado es Él), ‘No deseéis lo que Dios le ha dado a algunos de ustedes en preferencia a otros’, [4:32], significa que no deberían desear que esos mismos favores sean suyos excluyendo a otros. [Ese es el significado,] dado que no es reprensible desear favores similares, pero tampoco es encomiable. Esto se relaciona con las cosas mundanas, mientras que en cuestiones religiosas, de hecho es encomiable [desear los mismos favores].

Rencor [hiqdj]

Esto también es repugnante, dado que lleva a la envidia rencorosa, el rechazo, el odio, la ruptura de las relaciones, y a husmear en la privacidad de aquellos que son objeto de ese rencor. El Profeta (swas) dijo: ‘No es permisible para un hombre Musulmán rechazar a su hermano por más de tres [días]. El que así lo hace y luego muere, entra en el Fuego’.

Y él dijo: ‘No os espiéis unos a otros, no tengáis resentimiento unos de otros, no os odiéis unos a otros, no os deis la espalda unos a otros, y sed, O siervos de Dios, hermanos!’ Y él dijo: ‘Os han afligido las dolencias de las naciones anteriores: la envidia rencorosa y el rencor. Estas son las Afeitadoras. No digo que afeiten el pelo sino que afeitan la fe’. E Ibn `Umar15, que Dios esté complacido con él, dijo: ‘El Mensajero de Dios (swas) ascendió una vez al púlpito y dijo en voz alta: “¡O vosotros que habéis aceptado el Islam con vuestras lenguas pero no habéis recibido fe en vuestros corazones! ¡No ofendáis a los Musulmanes! No abuséis de ellos, ni espiéis su privacidad, buscando avergonzarlos; porque el que husmea en la privacidad de su hermano Musulmán, buscando avergonzarlo, Dios espiará en su privacidad, y aquel en cuya privacidad Dios espía será expuesto por Él, aun cuando estuviere en las profundidades de su vivienda” ’.

Sin embargo, deberías saber que el rechazo puede ser permisible [en algunas situaciones] por razones legalmente aceptables.

Avaricia [bukhl]

Esto ha sido condenado por Dios y por Su Mensajero. Dios el Exaltado ha dicho: ‘Y aquellos que están protegidos de la avaricia en ellos mismos, ellos son los que tendrán éxito’. [59:9] Y: Que no piensen aquellos que retienen lo que Dios les ha dado de Sus favores que eso es lo mejor para ellos. No, es peor para ellos. Eso que retienen les será colgado alrededor de sus cuellos el Día de la Resurrección’. [3:80] Y él dijo (swas), ‘Cuídate de la avaricia, porque ha destruido a aquellos anteriores a ti; les ha hecho derramar sangre y profanar lo que es sacrosanto’. Y: ‘La persona generosa está cerca de Dios, alejada de Su tormento, y cerca de mí. No entra en el fuego y yo soy su compañero. Y la persona mezquina no entra en el Jardín, y su compañero es Satán’. La realidad de la generosidad es que das lo que sea que exceda tus necesidades. El altruismo [ithár] es mayor, porque es el grado más elevado de generosidad, es dar el dinero que de hecho tú necesitas.

Arrogancia [kibr]

Esto también es censurable. Dios el Exaltado dijo: ‘Alejaré de Mis signos a quienes sin razón se llenan de soberbia en la tierra’.[7:146] Y Él dijo (Exaltado es Él): ‘Y la decepción le llegó a cada tirano obstinado’. [14:15] Y el Profeta (swas) dijo: ‘Aquel en cuyo corazón yace el peso de un átomo de arrogancia no entrará en el Jardín’. Y Dios (¡Elevado y Majestuoso es Él!) dijo [en un hadith qudsi]: ‘Mi prenda superior es el Orgullo y Mi prenda inferior el Poder. Aquellos que disputen conmigo por una de ellas, los arrojaré al fuego’.

La arrogancia es un atributo del alma que surge de la propia percepción de uno mismo.

Envanecimiento [`ujb]

Esto también se encuentra entre los atributos censurables. El Profeta (swas) dijo: ‘Tres cosas son ruinosas, la avaricia cuando se la obedece, la pasión cuando se la sigue, y la admiración de un hombre por sí mismo’. La realidad del envanecimiento es que es una clase de orgullo interior que ocurre cuando una persona se imagina que posee algún tipo de perfección, ya sea de conocimiento o de comportamiento. Un caminante que siente que el envanecimiento lo está penetrando, debería reflexionar sobre aquellos que murieron como no-creyentes, habiendo sido una vez [fervientes] adoradores, tales como Bal`am ibn Bá’úra16. Debería pensar en Satán y dirigirse a su propia alma así: ‘No estés complacida con tu obra hasta que estés seguro de que Dios la ha aceptado. ¿Cómo puedes estar complacida con algo cuya aceptación permanece incierta?’

Ilusión [ghurúr]

Esta es una de las causas de la ruina. Dios el Exaltado ha dicho: ‘Entonces no dejes que la vida actual te engañe, y no permitas que el embaucador te engañe apartándote de Dios’. [31:33] Ilusión es creer que una cosa es diferente de lo que realmente es, y la aceptación del alma de cualquier cosa imaginaria y obscura que esté de acuerdo con sus antojos. Es por lo tanto una forma de ignorancia.

Hay muchos tipos de gente engañada. Algunos albergan la ilusión de que pueden permitirse pecados [con impunidad] porque Dios es Magnánimo y Misericordioso. Dios es indudablemente Magnánimo y Misericordioso, pero todo el Corán indica que Su Magnanimidad y Misericordia (¡Exaltado es Él!) toman la forma de Su asistencia para hacer el bien en el mundo. Él dice: ‘A quienquiera que Dios desea guiar, Él le abre su pecho al Islam’.[6:126] Después están aquellos que albergan ilusiones concernientes a la piedad de sus padres y ancestros y el éxito que Dios el Exaltado les ha concedido, pero no reflexionan sobre Su dicho a Noé: ‘Él no es de tu familia y sus obras no son rectas’. [11:146] Otros se engañan a sí mismos vistiéndose meramente como los virtuosos y los Sufíes, pensando que el Sufismo no es más que usar lana y túnicas remendadas. Otros se engañan a sí mismos aprendiendo los dichos de los Sufíes y sus expresiones especiales. Otros además, bajo la influencia del engaño, descartan toda vergüenza y abandonan todas las obras. Otros se engañan con cualquier apertura a la gnosis que se les concede y se detienen allí, imaginando que han arribado.

Los estados de los engañados son muchos; por lo tanto un caminante no debería permitirse ser engañado, ni nada debería detenerlo, ni debería estar satisfecho con cosas pequeñas. Debería perseguir la realización y la certeza, y abandonar las cuestiones sospechosas y pasionales, y percibir las cosas como son, porque las maquinaciones del demonio son muchas.
Ostentación [riya]

Esto está prohibido, dado que Él ha dicho (¡Exaltado es Él!): ‘Ay de aquellos que rezan y se distraen de sus plegarias, que hacen alarde’. [107:4-6] Y: ‘Deja entonces que el que espera encontrar a su Señor haga buenas obras y en su adoración no asocie a nadie a su Señor. [107:4-6] Y el Profeta (swas) dijo: ‘Aquello que más temo por vosotros es la idolatría inferior [al-shirk al-ashghar]’. ‘¿Qué es la idolatría inferior?, le preguntaron, y él respondió: ‘La ostentación’. Y Dios el Exaltado en el momento de recompensar a sus siervos por sus obras, dirá: ‘Id con aquellos por quienes habéis hecho alarde en el mundo; ¡a ver si encontráis vuestra recompensa con ellos!’

Sabe que la persona ostentosa desea indudablemente ocupar un lugar de alto rango en los corazones de la gente, y eso es lo que hace que se comporten así. En cuanto al buscador del sendero a lo Real, debe esforzarse por disminuir su rango en el corazón de los demás. Muy alejados, por lo tanto, están los ostentosos del sendero de lo Real.

Amor por el prestigio y el poder [hubb al jáh wa’l-riyása]

Este rasgo censurable también obstruye el camino a lo Real. El Mensajero de Dios (swas), dijo: ‘Es suficiente mal para un hijo de Adán ? excepto para aquellos a quienes Dios el Exaltado protege ? que haya gente que lo señale con el dedo, ya sea por razones religiosas o mundanas’. Y `Ali, que Dios esté complacido con él, dijo: ‘Busca la modestia, no la fama: no te eleves a ti mismo, guarda los secretos y mantén silencio. Entonces estarás a salvo, alegrando a los rectos, y escupiendo a los corruptos’. E Ibráhim ibn Adham17 dijo: ‘Una persona que ama la fama y el renombre carece de sinceridad’.

Sabe que lo censurable es el amor por la fama. En cuanto a la fama y la celebridad en sí mismas, pueden ser o bien meritorias o censurables. Cuando la intención es exaltarse uno mismo y desdeñar a los demás, es censurable, pero cuando es para guiarlos y beneficiarlos, indudablemente es meritoria y merecedora de recompensa. El renombre de los Profetas y de los Califas Rectamente guiados es mayor que el de cualquier otro, y no obstante serán recompensados por ello. El sello distintivo de la fama meritoria es que su poseedor la percibe como una carga, de modo que cuando aparece alguien capaz de aceptar y tomar esa responsabilidad por él, aliviándolo de la presión, se siente contento y agradece la oportunidad y, lejos de sentirse resentido con él, se siente agradecido con él. De todos modos, en cuanto el corazón de un caminante se inclina hacia el amor por el prestigio y el liderazgo, su sendero está bloqueado. Debe por lo tanto apreciar la oscuridad y lo que sea que conduzca a ella, y debe comportarse de un modo tal que evite que la gente lo tenga demasiado en cuenta, de modo que cuando lo vean no le presten ni mucha atención ni consideración, ni nadie le devuelva el saludo. Ese es el estado del buscador sincero.

Hablar excesivamente [kathrat al-kaldm]

Esto es censurable dado que lleva a cosas prohibidas [harám], y a otras que se desalientan [makrúh], tales como mencionar los propios pecados previos, [hablar de] mujeres, discutir, mezclarse [con personas distraídas], rivalidad, hablar con amaneramiento, usar prosa rimada, presuntuosidad, insultos, obscenidad, jurar, frivolidad que excede los límites de lo legalmente permisible, burlarse, mofarse, divulgar secretos, mentir, murmurar, difamar, y otras cosas prohibidas semejantes que implican hurgar en lo que a uno no le concierne. El peligro de la lengua es fatal: nada es más peligroso, porque toda villanía surge de allí. Es por eso que el Profeta (swas) alabó el silencio, lo recomendó, y les pidió a sus Compañeros que lo mantuvieran, diciendo: ‘El silencio es sabiduría, pero los silenciosos son pocos’. Y: ‘El que se mantiene en silencio será salvado’. Y le dijo a Mu’ádh ibn Jabal18: ‘¿Se arroja a la gente al Fuego sobre su rostro por alguna otra cosa que no sea la cosecha de su lengua?’ y Abú Bakr al-Siddiq19, que Dios esté complacido con él, sentía tanta ansiedad por los deslices de la lengua que solía ponerse un guijarro en la bocapara prevenirse de hablar. ‘Esto es lo que me ha llevado a lugares’, solía decir señalando su lengua. E Ibn Mas`úd12, que Dios esté complacido con él, había visto tanto de los peligros de la lengua que solía decir: ‘¡Alláhu Akbar! ¡No hay nada que merezca tanto la encarcelación como la lengua!’ Y el Profeta (swas) dijo: ‘Cuando se me hizo viajar por las noches pasé al lado de personas que se estaban destrozando la cara con las uñas. Pregunté: “O Gabriel, ¿quienes son esos?” y él respondió, “Aquellos que murmuran y difaman a la gente en lo que respecta a su honor” ’ 20.

Murmurar es decir de tu hermano lo que le desagradaría si lo oyera, aun cuando pudiera ser la verdad, y ya sea que concierna a su persona, actos, palabras, religión, mundo, vestido, casa, montura, o cualquier otra cosa. Cuando dices algo concerniente a cualquiera de esas cosas, y es verdad, y sabes que lo perturbaría si lo oyera, eso es murmurar. Si no es verdad entonces es calumnia, lo que es aun peor. Hace poca diferencia que el sujeto a quien se refieren esas cosas esté presente o ausente.

Los hadiths que prohiben las enfermedades de la lengua que hemos mencionado son numerosos, pero aquellos que no se benefician de lo poco no se beneficiarán en nada de lo mucho.

Y el éxito viene de Dios.

Frivolidad [mizáh]

Esto trae la muerte al corazón y le sigue una oscuridad. Si el caminante supiera cuán enormemente disminuye su estado cada vez que bromea nunca lo volvería a hacer. Esto lo saben aquellos cuyo interior está iluminado. En cuanto a la gente de la oscuridad, no perciben los peligros de bromear. Él ha dicho (swas): ‘No discutas con tu hermano, ni bromees con él’. Podrías llegar a decir que el Profeta (swas) bromeaba pero decía la verdad; pero deberías saber que tú eres incapaz de esa clase de bromear, y por lo tanto sería mejor para ti que renuncies a ello, haciendo una excepción para las pocas veces en que te sientes extremadamente oprimido o con el corazón apesadumbrado.

Preocupación por la propia apariencia [al-tazayyun li’lkhalq]

Mejorar la propia apariencia por otras personas distrae al caminante y lo obstruye en su búsqueda. Porque requiere de la adquisición de ropas, el uso de perfume, enrollar el turbante de la manera correcta, y otras cosas semejantes que desvían su atención de la remembranza de Su Señor (¡Augusto y Majestuoso es Él!) y de la presencia [del corazón]. El verdadero caminante necesita ser nada a la vista de los demás, careciendo de cualquier importancia en sus corazones. Embellecer la propia apariencia por ellos contradice esto. En cuanto al guía [murshid], aquel a quien Dios el Exaltado ha confiado la convocación de la creación hacia lo Real, no debe hacer nada para desmerecer su condición a los ojos de la gente. Cada vez que quería salir de su casa para encontrarse con sus Compañeros, el Profeta (swas) se miraba en un espejo y arreglaba su turbante y su cabello. ´A’isha21, que Dios esté complacido con ella, una vez le preguntó acerca de esto y él respondió: ‘A Dios le gusta que Sus siervos embellezcan su apariencia por sus hermanos siempre que sale a encontrarse con ellos’.

Alardear [tafakhur]

Esta característica es censurable y está prohibida. El Profeta (swas) ha dicho, ‘Dios me ha revelado: “¡Sé humilde, no permitas que nadie se alabe a sí mismo por encima de otro, y no permitas que nadie oprima a otro!” ’ Es posible alardear sobre la propia riqueza, ancestros, devociones, o conocimiento. Cualquier alardeo semejante es totalmente censurable y vil, especialmente para el caminante, dado que él está buscando realizar la servidumbre [ubúdiyya] y abandonar su oposición al Señorío de Dios, y semejante alardeo está en conflicto con eso.

Risa [dahik]

Reír también trae una muerte al corazón, que es la razón por la cual el Profeta (swas) nunca reía, sino que sólo sonreía. Sonreír es aceptable y meritorio a la vista de Dios, Su Mensajero, y la gente. La risa causa que el corazón muera y es impropio de un caminante.

Esperanzas desmedidas y codicia [al-amal wa’l-hirs]

Ambas son viles, y aquellos que poseen tales atributos están lejos de la presencia del Poseedor de Majestad. Ibn `Umar, que Dios esté complacido con él, dijo: ‘El Mensajero de Dios (swas) dijo: “Debes estar en este mundo como un extranjero o un caminante, y considerarte a ti mismo como una de las personas de las tumbas” ’. Ibn `Umar dijo también: ‘El Mensajero de Dios (swas) pasó por nuestra casa cuando mi madre y yo estábamos usando arcilla para [reparar] algo. Preguntó, “¿Qué es eso, `Abdalláh?” Y yo respondí, “Algo que estamos reparando”. Él dijo, “¡La materia es más veloz que eso!”, dando a entender que la muerte está más cerca que eso’.

Mal carácter [sú al-khuluq]

El mal carácter es censurable tanto a los ojos de Dios como a los de la gente, mientras que ambos consideran meritorio el buen carácter. El Mensajero de Dios (swas) dijo: ‘Por Aquel en cuya mano está mi alma, nadie entrará en el Jardín salvo aquel cuyo carácter es bueno’. Y en sus plegarias solía decir [du’á]: ‘¡O Dios, mejora mi apariencia y mi carácter!’

Sabe que los rasgos censurables que acabamos de enumerar son sólo algunos de los vicios que puede albergar un hombre; porque es imposible mencionarlos a todos. Sin embargo, la persona que recorra el sendero de la manera en que expondremos en los capítulos siguientes se librará de todos los vicios, porque el caminante, cuando es sincero, los saca de raíz desde su mismo origen, de modo que no queda absolutamente ningún rastro de ellos. Al hacerlo aplica los remedios que, Dios mediante, expondremos. En cuanto a aquellos que desean librarse de ellos sin recorrer el sendero [al-qawm], están buscando lo imposible. Ahora que sabes esto, sabes cuál es el beneficio a obtener al tomar el sendero de la Gente, que Dios esté complacido con ellos. Pero hay algo más para ganar que es aun mayor y el verdadero objetivo, y es alcanzar los estados de cercanía a la Presencia del Señor. Y Dios es quien ayuda.

Sabe que cuando su atención está dirigida al cuerpo [y ocupado] con lujos, placeres mundanos, y los apetitos del yo, el corazón está cubierto por setenta velos. En esta estación al corazón se lo llama el Alma Incitadora, porque sus atributos censurables son la ira, el rencor, la envidia rencorosa, la arrogancia, el orgullo, el engreimiento, la ilusión, el mal carácter, y otros rasgos malos que lo tornan distante de la presencia de su Señor. Eso no es de sorprender, dado que seguir las pasiones torna inferior a un hombre honorable. Ha sido relatado que Zulaykhá le dijo a Yúsuf al-Sddiq22, con quien sea la paz, ‘¡O Yúsuf! La codicia y la pasión hacen esclavos de los reyes, mientras que la fortaleza y la piedad hacen reyes de los esclavos’. Y él le dijo: ‘Quienquiera que tenga piedad y firmeza ; Dios no hará que se pierda la recompensa de aquellos que hacen el bien’. [12:90] Eso se debe a que el corazón es por derecho propio el gobernante del cuerpo, y el cuerpo obedece sus órdenes y prohibiciones. Cuando está dominado por la pasión, el gobernante se convierte en el subordinado, y la cuestión se invierte de modo que el rey se convierte en un prisionero subyugado bajo el poder de un perro o un enemigo tiránico. Es por eso que cuando un hombre sigue sus tendencias glotonas y pasionales se ve a sí mismo en sus sueños postrándose ante un cerdo o un burro, y cuando sigue su tendencia irascible se ve a sí mismo postrándose ante un perro.

Sabe que cuando el corazón se olvida a sí mismo en esa condición detestable y prolonga su estadía allí, llega a perder esa propiedad que le es específica, es decir, la habilidad para concentrarse en lo Invisible. La pérdida de esa propiedad es lo que está expresado como ‘oscuridad del corazón’, o ‘estampar’ [tab]23 o ‘eso que cubre’ [rayn]24.

Porque el corazón es como un espejo, y cuando está limpio de toda herrumbre e imperfección uno puede contemplar cosas en él; pero cuando existe cubierto de herrumbre, con nada para lustrarlo o protegerlo de la herrumbre, entonces esa herrumbre se arraiga hondamente y puede incluso penetrar sus profundidades de modo que se torna imposible de remover. Eso es lo que el Profeta (swas) dio a entender cuando dijo: ‘Los corazones se oxidan así como lo hace el hierro’. Le preguntaron: ‘¿Qué es lo que lo lustra, O Mensajero de Dios?’, Y él respondió: ‘La recordación de la muerte y el recitado del Corán’.

Que cualquiera que desee alcanzar a Dios el Exaltado entre primero por la puerta de todas las puertas, que es el arrepentimiento. Esta es la primera puerta que debe cruzar el siervo cuando busca entrar en la presencia o proximidad de la Exaltación del Señor.

Sabe que el arrepentimiento es una obligación, dado que Dios el Exaltado dice: ‘¡Y arrepentíos completamente ante Dios, O vosotros creyentes!’ [24:31] Es por eso que es el consenso de la Nación que el arrepentimiento es un deber. El Profeta (swas) dijo: ‘El que se arrepiente de sus pecados es como el que no tiene pecados; el arrepentimiento borra cualquier cosa que lo haya precedido’. Y: ‘El penitente le es caro a Dios’. Y: ‘Dios se deleita más con el arrepentimiento de Su siervo cuando éste se arrepiente, que uno de vosotros cuyo camello ha escapado en el desierto llevándose la comida y el agua, cuando ha perdido la esperanza [de recobrar] su camello [súbitamente] lo ve parado a su lado, toma las riendas y, en puro júbilo, dice, ¡”O Dios! Tú eres mi siervo y yo soy tu señor!”, debiéndose su error a su júbilo excesivo’. Y: ‘Dios acepta el arrepentimiento de Su siervo hasta que éste boquea’25. Los versos y hadiths que conciernen al arrepentimiento están casi más allá de la enumeración.

Sabe que el arrepentimiento es una obligación inmediatamente incumbente, dado que evitar los pecados y la obediencia a Dios son un deber incesante. Al-Sanúsi26 dice que es el consenso [jimá] que el arrepentimiento debe ser inmediato y que por lo tanto posponerlo multiplica los pecados para aquellos que no se arrepienten. Eso no es lo mismo que la multiplicación de las buenas acciones, porque no arrepentirse es un pecado en sí mismo, de modo que el fracaso para arrepentirse agrega un pecado sobre otro, siendo el primero el mal acto original, y el segundo la ausencia de arrepentimiento. Estos dos pecados requieren, ambos, arrepentimiento, de modo que si no se produce a la brevedad, se convertirán en cuatro de acuerdo al mismo patrón. Esto es multiplicación, pero no es igual que la multiplicación de las buenas acciones, porque Dios el Exaltado dice, ‘Quien se presente con una buena acción tendrá diez como ella, y quien se presente con una mala acción sólo será recompensado al igual que ella’. [6:161]

Si examinaras [tu estado] con imparcialidad y compasión, verías que tu necesidad de arrepentimiento es mayor que tu necesidad de comida, agua, y cobijo, porque los pecados te están cubriendo con un velo que te impide contemplar lo Invisible y se interponen entre ti y el Amado. Los mayores velos entre un siervo y su Señor son los velos de los pecados, porque están hechos de oscuridad, mientras que los otros velos, aun cuando el caminante debería tratar de removerlos, están hechos de luz y no implican un alejamiento total. El velo que resulta de los pecados se parece a una pared que se interpone entre ti y el objeto de tu búsqueda, y te impide así ver alguna parte, rastro, o sombra de ello. Por otro lado, los velos de luz son como el vidrio que muestra lo que está detrás, en mayor o menor grado según lo grueso o delgado que sea, pero nunca ocultando todo como lo hace la pared ? debe verse al menos una sombra. Así como es con la visión física, así es con el corazón. Cuando su ojo, al que se llama ‘visión interior’ [basira], está cubierto con la oscuridad de los pecados, es decir, con ‘eso que cubre’ [rayn], ‘eso que estampa’ [tab], y ‘eso que sella’ [khatm], no ve nada de las luces de lo Invisible, y por lo tanto la persona no se preocupa por el mal y los pecados que comete. Cuando se arrepiente, se remueve el velo de los pecados del ojo del corazón y percibe eso que es de Dios27. Se torna así temeroso de Su castigo y esperanzado por Su recompensa, luego permanece fiel a las acciones de obediencia y evita los pecados. En esta etapa el velo se convierte en un velo de luz como resultado de su dependencia de esos actos y de su creencia de que es él quien los ha hecho existir. Luego Dios el Exaltado remueve ese velo a través de la baraka de su obediencia, y ve que está en deuda con Dios, porque es Él quien lo guió a esos actos, y llega a percibir su imperfección en su agradecimiento a Dios por ellos. Ve que Quien Da y Quien Retiene no es otro que Dios el Exaltado, y que cuando Él desea el bien para Su siervo le confiere el atuendo de taqwá para hacerlo merecedor de ser introducido a Su presencia. Nada está en la mano del siervo, ya sea para bien o para mal. Todo está en la mano de Dios.

Cuando el velo se levanta del ojo del corazón, piensa que ha arribado a Dios el Exaltado, en razón del deleite espiritual que entraña ese estadio. Luego, si la solicitud oculta [de Dios] lo llega a envolver, ese velo también se remueve. Luego atraviesa velo tras velo, como se describe en este libro, hasta que alcanza el Asiento de la Verdad28 y los sitios de los amados. Entiende entonces, y no pienses que porque hemos comparado los velos al vidrio, Dios el Exaltado es algo para ver con el ojo físico, porque Él está muy por encima de eso. ¡Quiera Dios hacerse cargo de tu guía! Sabe que el arrepentimiento es lamentar los pecados que uno ha cometido, porque él ha dicho, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, ‘El remordimiento es arrepentimiento’. También es esencial tomar la resolución de no volver a repetirlos jamás y de evitar en lo posible patrones anteriores de comportamiento. Esta clase de arrepentimiento, que es sentir remordimientos por las transgresiones pasadas, es el ‘arrepentimiento del pueblo común’ y siempre es aceptable [a Dios]. En cuanto al ‘arrepentimiento de los elegidos’, es de todo lo que lo distrae a uno de Dios el Exaltado, mientras que el del ‘elegido entre los elegidos’ es de la falta de consciencia y distracción en su presencia con Dios el Exaltado. Este es el arrepentimiento de los siddiqún, esa gente inteligente que ha llegado a reconocer la posición de su propio yo y que cada una de sus respiraciones es una oportunidad más valiosa que el mundo y todo lo que contiene.