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rencorosa,
avaricia, orgullo, arrogancia, envanecimiento, ilusión,
ostentación, amor por el prestigio y el poder,
excesiva volubilidad y bromear artificialmente, alardear,
frivolidad, ruptura de los vínculos sociales,
husmear en la privacidad de los demás, esperanzas
desmedidas, codicia, y mal carácter.
Los
atributos meritorios son: conocimiento, templanza, tolerancia,
pureza interior, generosidad, mansedumbre, delicadeza,
humildad, paciencia, gratitud, renunciación,
confianza en Dios, amor, anhelo, modestia, contentamiento,
sinceridad, veracidad, vigilancia, auto-escrutinio,
reflexión, preocupación y compasión
por las demás criaturas, amar y detestar solamente
por Dios, deliberación en todas las cuestiones,
llorar y sentirse apenado, desear la oscuridad y la
reclusión, candidez, ser de buen consejo y pocas
palabras, respeto reverencial, sumisión, poseer
un corazón roto y un buen carácter.
El
propósito de recorrer el sendero Sufí
es la adquisición de la perfección y la
liberación de las características repulsivas,
un proceso que requiere y ordena la Shari’a.
Irascibilidad
[ghadab]
Se
requiere liberarse de la irascibilidad porque el Profeta
(swas), ha dicho: ‘Nadie se enoja sin acercarse
al borde del infierno’. Y Abú Hurayra11,
que Dios esté complacido con él, relató
que un hombre dijo una vez: ‘O Mensajero de Dios,
dime de una acción que no debería cometer,
así sea una pequeña’. Se le dijo:
‘¡No estés enojado!’ E Ibn
Masúd12, que Dios esté complacido con
él, dijo que el Mensajero de Dios (swas), una
vez les preguntó, ‘¿A quién
consideráis el más fuerte de vosotros?’
Respondieron, ‘A aquel a quien otros no pueden
vencer’. Pero él dijo, ‘No es así;
es aquel que se controla a sí mismo cuando está
enojado’.
La
apariencia exterior de una persona enojada ya es bastante
fea, pero su apariencia interior es aún más
fea. La irascibilidad es un atributo reprensible causado
por la agitación de la sangre en el corazón,
ya que exige venganza. Su opuesto es la templanza, que
inicialmente uno se debe imponer a sí mismo hasta
que llegue el momento en que se torne habitual. El Profeta
(swas) dijo: ‘El conocimiento se obtiene por el
aprendizaje, y la templanza se obtiene imponiéndosela
[uno mismo]. Al que elige el bien le será dado
el bien y el que evita el mal se verá protegido
del mal’. Y dijo (swas), ‘Buscad el conocimiento,
y buscadlo con serenidad y templanza. Sed gentiles con
aquellos a quienes enseñáis y con aquellos
de quienes aprendéis. No actuéis tiránicamente
no vaya a ser que la ignorancia os venza’. Y les
dijo a sus Compañeros: ‘¡Buscad la
elevación a los ojos de Dios!’ ‘¿Y
qué es eso O Mensajero de Dios?’, preguntaron,
y él respondió: ‘Preservar vuestros
vínculos con aquellos que han cortado los suyos
con vosotros, darles a aquellos que se alejan de vosotros,
y ser tolerante con los que os maltratan’. Y hay
muchos otros hadiths condenando la ira y alabando la
templanza.
Librarse
enteramente de la ira censurable y adquirir la templanza
meritoria, al grado en que se torna habitual, sólo
es posible si uno toma el sendero Sufí, porque
a través de él, el poder de la ira se
quiebra y se pone bajo la soberanía de la razón
y la ley, de modo que queda subyugada y controlada.
Cuando una persona semejante se enoja, será solamente
por causa de Dios, y la ira por causa de Dios es un
rango exaltado que sólo es posible para aquellos
que en su ascenso han alcanzado el cuarto estado, el
del Alma Serena. Aquellos que pretenden tenerlo, pero
que aún deben alcanzar ese estado, son mentirosos
que confunden la verdad con la falsedad. `Ali ibn Abi
Tálib13,14, que Dios esté complacido con
él, dijo una vez: ‘El Profeta (swas) nunca
se enojaba por razones mundanas’, lo que significa
que sólo se enojaba por causa de Dios el Exaltado,
‘y cuando se enojaba por la verdad nadie lo reconocía’,
lo que significa que se tornaba irreconocible debido
al poder de su ira por sostener la verdad y por derrotar
la falsedad.
Envidia
Rencorosa [hasad]
Este
es otro atributo repugnante, que sólo se puede
remover completamente tomando el sendero Sufí
de la manera en que describiremos en los capítulos
siguientes. El Profeta (swas) dijo: ‘La envidia
rencorosa consume las buenas acciones, exactamente como
el fuego consume la leña’. La envidia rencorosa
ocurre cuando una persona odia ver los favores que Dios
le ha conferido a su hermano y desea que los pierda.
Pero cuando ni odia verlos en posesión de su
hermano ni desea que los pierda, pero simplemente desea
poseer lo mismo para sí mismo, eso se llama envidia
ordinaria y no es reprensible. El Profeta (swas) dijo:
‘El creyente envidia, pero el hipócrita
resiente’. Y el dicho de Dios (Exaltado es Él),
‘No deseéis lo que Dios le ha dado a algunos
de ustedes en preferencia a otros’, [4:32], significa
que no deberían desear que esos mismos favores
sean suyos excluyendo a otros. [Ese es el significado,]
dado que no es reprensible desear favores similares,
pero tampoco es encomiable. Esto se relaciona con las
cosas mundanas, mientras que en cuestiones religiosas,
de hecho es encomiable [desear los mismos favores].
Rencor
[hiqdj]
Esto
también es repugnante, dado que lleva a la envidia
rencorosa, el rechazo, el odio, la ruptura de las relaciones,
y a husmear en la privacidad de aquellos que son objeto
de ese rencor. El Profeta (swas) dijo: ‘No es
permisible para un hombre Musulmán rechazar a
su hermano por más de tres [días]. El
que así lo hace y luego muere, entra en el Fuego’.
Y
él dijo: ‘No os espiéis unos a otros,
no tengáis resentimiento unos de otros, no os
odiéis unos a otros, no os deis la espalda unos
a otros, y sed, O siervos de Dios, hermanos!’
Y él dijo: ‘Os han afligido las dolencias
de las naciones anteriores: la envidia rencorosa y el
rencor. Estas son las Afeitadoras. No digo que afeiten
el pelo sino que afeitan la fe’. E Ibn `Umar15,
que Dios esté complacido con él, dijo:
‘El Mensajero de Dios (swas) ascendió una
vez al púlpito y dijo en voz alta: “¡O
vosotros que habéis aceptado el Islam con vuestras
lenguas pero no habéis recibido fe en vuestros
corazones! ¡No ofendáis a los Musulmanes!
No abuséis de ellos, ni espiéis su privacidad,
buscando avergonzarlos; porque el que husmea en la privacidad
de su hermano Musulmán, buscando avergonzarlo,
Dios espiará en su privacidad, y aquel en cuya
privacidad Dios espía será expuesto por
Él, aun cuando estuviere en las profundidades
de su vivienda” ’.
Sin
embargo, deberías saber que el rechazo puede
ser permisible [en algunas situaciones] por razones
legalmente aceptables.
Avaricia
[bukhl]
Esto
ha sido condenado por Dios y por Su Mensajero. Dios
el Exaltado ha dicho: ‘Y aquellos que están
protegidos de la avaricia en ellos mismos, ellos son
los que tendrán éxito’. [59:9] Y:
Que no piensen aquellos que retienen lo que Dios les
ha dado de Sus favores que eso es lo mejor para ellos.
No, es peor para ellos. Eso que retienen les será
colgado alrededor de sus cuellos el Día de la
Resurrección’. [3:80] Y él dijo
(swas), ‘Cuídate de la avaricia, porque
ha destruido a aquellos anteriores a ti; les ha hecho
derramar sangre y profanar lo que es sacrosanto’.
Y: ‘La persona generosa está cerca de Dios,
alejada de Su tormento, y cerca de mí. No entra
en el fuego y yo soy su compañero. Y la persona
mezquina no entra en el Jardín, y su compañero
es Satán’. La realidad de la generosidad
es que das lo que sea que exceda tus necesidades. El
altruismo [ithár] es mayor, porque es el grado
más elevado de generosidad, es dar el dinero
que de hecho tú necesitas.
Arrogancia
[kibr]
Esto
también es censurable. Dios el Exaltado dijo:
‘Alejaré de Mis signos a quienes sin razón
se llenan de soberbia en la tierra’.[7:146] Y
Él dijo (Exaltado es Él): ‘Y la
decepción le llegó a cada tirano obstinado’.
[14:15] Y el Profeta (swas) dijo: ‘Aquel en cuyo
corazón yace el peso de un átomo de arrogancia
no entrará en el Jardín’. Y Dios
(¡Elevado y Majestuoso es Él!) dijo [en
un hadith qudsi]: ‘Mi prenda superior es el Orgullo
y Mi prenda inferior el Poder. Aquellos que disputen
conmigo por una de ellas, los arrojaré al fuego’.
La
arrogancia es un atributo del alma que surge de la propia
percepción de uno mismo.
Envanecimiento
[`ujb]
Esto
también se encuentra entre los atributos censurables.
El Profeta (swas) dijo: ‘Tres cosas son ruinosas,
la avaricia cuando se la obedece, la pasión cuando
se la sigue, y la admiración de un hombre por
sí mismo’. La realidad del envanecimiento
es que es una clase de orgullo interior que ocurre cuando
una persona se imagina que posee algún tipo de
perfección, ya sea de conocimiento o de comportamiento.
Un caminante que siente que el envanecimiento lo está
penetrando, debería reflexionar sobre aquellos
que murieron como no-creyentes, habiendo sido una vez
[fervientes] adoradores, tales como Bal`am ibn Bá’úra16.
Debería pensar en Satán y dirigirse a
su propia alma así: ‘No estés complacida
con tu obra hasta que estés seguro de que Dios
la ha aceptado. ¿Cómo puedes estar complacida
con algo cuya aceptación permanece incierta?’
Ilusión
[ghurúr]
Esta
es una de las causas de la ruina. Dios el Exaltado ha
dicho: ‘Entonces no dejes que la vida actual te
engañe, y no permitas que el embaucador te engañe
apartándote de Dios’. [31:33] Ilusión
es creer que una cosa es diferente de lo que realmente
es, y la aceptación del alma de cualquier cosa
imaginaria y obscura que esté de acuerdo con
sus antojos. Es por lo tanto una forma de ignorancia.
Hay
muchos tipos de gente engañada. Algunos albergan
la ilusión de que pueden permitirse pecados [con
impunidad] porque Dios es Magnánimo y Misericordioso.
Dios es indudablemente Magnánimo y Misericordioso,
pero todo el Corán indica que Su Magnanimidad
y Misericordia (¡Exaltado es Él!) toman
la forma de Su asistencia para hacer el bien en el mundo.
Él dice: ‘A quienquiera que Dios desea
guiar, Él le abre su pecho al Islam’.[6:126]
Después están aquellos que albergan ilusiones
concernientes a la piedad de sus padres y ancestros
y el éxito que Dios el Exaltado les ha concedido,
pero no reflexionan sobre Su dicho a Noé: ‘Él
no es de tu familia y sus obras no son rectas’.
[11:146] Otros se engañan a sí mismos
vistiéndose meramente como los virtuosos y los
Sufíes, pensando que el Sufismo no es más
que usar lana y túnicas remendadas. Otros se
engañan a sí mismos aprendiendo los dichos
de los Sufíes y sus expresiones especiales. Otros
además, bajo la influencia del engaño,
descartan toda vergüenza y abandonan todas las
obras. Otros se engañan con cualquier apertura
a la gnosis que se les concede y se detienen allí,
imaginando que han arribado.
Los
estados de los engañados son muchos; por lo tanto
un caminante no debería permitirse ser engañado,
ni nada debería detenerlo, ni debería
estar satisfecho con cosas pequeñas. Debería
perseguir la realización y la certeza, y abandonar
las cuestiones sospechosas y pasionales, y percibir
las cosas como son, porque las maquinaciones del demonio
son muchas.
Ostentación [riya]
Esto
está prohibido, dado que Él ha dicho (¡Exaltado
es Él!): ‘Ay de aquellos que rezan y se
distraen de sus plegarias, que hacen alarde’.
[107:4-6] Y: ‘Deja entonces que el que espera
encontrar a su Señor haga buenas obras y en su
adoración no asocie a nadie a su Señor.
[107:4-6] Y el Profeta (swas) dijo: ‘Aquello que
más temo por vosotros es la idolatría
inferior [al-shirk al-ashghar]’. ‘¿Qué
es la idolatría inferior?, le preguntaron, y
él respondió: ‘La ostentación’.
Y Dios el Exaltado en el momento de recompensar a sus
siervos por sus obras, dirá: ‘Id con aquellos
por quienes habéis hecho alarde en el mundo;
¡a ver si encontráis vuestra recompensa
con ellos!’
Sabe
que la persona ostentosa desea indudablemente ocupar
un lugar de alto rango en los corazones de la gente,
y eso es lo que hace que se comporten así. En
cuanto al buscador del sendero a lo Real, debe esforzarse
por disminuir su rango en el corazón de los demás.
Muy alejados, por lo tanto, están los ostentosos
del sendero de lo Real.
Amor
por el prestigio y el poder [hubb al jáh wa’l-riyása]
Este
rasgo censurable también obstruye el camino a
lo Real. El Mensajero de Dios (swas), dijo: ‘Es
suficiente mal para un hijo de Adán ? excepto
para aquellos a quienes Dios el Exaltado protege ? que
haya gente que lo señale con el dedo, ya sea
por razones religiosas o mundanas’. Y `Ali, que
Dios esté complacido con él, dijo: ‘Busca
la modestia, no la fama: no te eleves a ti mismo, guarda
los secretos y mantén silencio. Entonces estarás
a salvo, alegrando a los rectos, y escupiendo a los
corruptos’. E Ibráhim ibn Adham17 dijo:
‘Una persona que ama la fama y el renombre carece
de sinceridad’.
Sabe
que lo censurable es el amor por la fama. En cuanto
a la fama y la celebridad en sí mismas, pueden
ser o bien meritorias o censurables. Cuando la intención
es exaltarse uno mismo y desdeñar a los demás,
es censurable, pero cuando es para guiarlos y beneficiarlos,
indudablemente es meritoria y merecedora de recompensa.
El renombre de los Profetas y de los Califas Rectamente
guiados es mayor que el de cualquier otro, y no obstante
serán recompensados por ello. El sello distintivo
de la fama meritoria es que su poseedor la percibe como
una carga, de modo que cuando aparece alguien capaz
de aceptar y tomar esa responsabilidad por él,
aliviándolo de la presión, se siente contento
y agradece la oportunidad y, lejos de sentirse resentido
con él, se siente agradecido con él. De
todos modos, en cuanto el corazón de un caminante
se inclina hacia el amor por el prestigio y el liderazgo,
su sendero está bloqueado. Debe por lo tanto
apreciar la oscuridad y lo que sea que conduzca a ella,
y debe comportarse de un modo tal que evite que la gente
lo tenga demasiado en cuenta, de modo que cuando lo
vean no le presten ni mucha atención ni consideración,
ni nadie le devuelva el saludo. Ese es el estado del
buscador sincero.
Hablar
excesivamente [kathrat al-kaldm]
Esto
es censurable dado que lleva a cosas prohibidas [harám],
y a otras que se desalientan [makrúh], tales
como mencionar los propios pecados previos, [hablar
de] mujeres, discutir, mezclarse [con personas distraídas],
rivalidad, hablar con amaneramiento, usar prosa rimada,
presuntuosidad, insultos, obscenidad, jurar, frivolidad
que excede los límites de lo legalmente permisible,
burlarse, mofarse, divulgar secretos, mentir, murmurar,
difamar, y otras cosas prohibidas semejantes que implican
hurgar en lo que a uno no le concierne. El peligro de
la lengua es fatal: nada es más peligroso, porque
toda villanía surge de allí. Es por eso
que el Profeta (swas) alabó el silencio, lo recomendó,
y les pidió a sus Compañeros que lo mantuvieran,
diciendo: ‘El silencio es sabiduría, pero
los silenciosos son pocos’. Y: ‘El que se
mantiene en silencio será salvado’. Y le
dijo a Mu’ádh ibn Jabal18: ‘¿Se
arroja a la gente al Fuego sobre su rostro por alguna
otra cosa que no sea la cosecha de su lengua?’
y Abú Bakr al-Siddiq19, que Dios esté
complacido con él, sentía tanta ansiedad
por los deslices de la lengua que solía ponerse
un guijarro en la bocapara prevenirse de hablar. ‘Esto
es lo que me ha llevado a lugares’, solía
decir señalando su lengua. E Ibn Mas`úd12,
que Dios esté complacido con él, había
visto tanto de los peligros de la lengua que solía
decir: ‘¡Alláhu Akbar! ¡No
hay nada que merezca tanto la encarcelación como
la lengua!’ Y el Profeta (swas) dijo: ‘Cuando
se me hizo viajar por las noches pasé al lado
de personas que se estaban destrozando la cara con las
uñas. Pregunté: “O Gabriel, ¿quienes
son esos?” y él respondió, “Aquellos
que murmuran y difaman a la gente en lo que respecta
a su honor” ’ 20.
Murmurar
es decir de tu hermano lo que le desagradaría
si lo oyera, aun cuando pudiera ser la verdad, y ya
sea que concierna a su persona, actos, palabras, religión,
mundo, vestido, casa, montura, o cualquier otra cosa.
Cuando dices algo concerniente a cualquiera de esas
cosas, y es verdad, y sabes que lo perturbaría
si lo oyera, eso es murmurar. Si no es verdad entonces
es calumnia, lo que es aun peor. Hace poca diferencia
que el sujeto a quien se refieren esas cosas esté
presente o ausente.
Los
hadiths que prohiben las enfermedades de la lengua que
hemos mencionado son numerosos, pero aquellos que no
se benefician de lo poco no se beneficiarán en
nada de lo mucho.
Y
el éxito viene de Dios.
Frivolidad
[mizáh]
Esto
trae la muerte al corazón y le sigue una oscuridad.
Si el caminante supiera cuán enormemente disminuye
su estado cada vez que bromea nunca lo volvería
a hacer. Esto lo saben aquellos cuyo interior está
iluminado. En cuanto a la gente de la oscuridad, no
perciben los peligros de bromear. Él ha dicho
(swas): ‘No discutas con tu hermano, ni bromees
con él’. Podrías llegar a decir
que el Profeta (swas) bromeaba pero decía la
verdad; pero deberías saber que tú eres
incapaz de esa clase de bromear, y por lo tanto sería
mejor para ti que renuncies a ello, haciendo una excepción
para las pocas veces en que te sientes extremadamente
oprimido o con el corazón apesadumbrado.
Preocupación
por la propia apariencia [al-tazayyun li’lkhalq]
Mejorar
la propia apariencia por otras personas distrae al caminante
y lo obstruye en su búsqueda. Porque requiere
de la adquisición de ropas, el uso de perfume,
enrollar el turbante de la manera correcta, y otras
cosas semejantes que desvían su atención
de la remembranza de Su Señor (¡Augusto
y Majestuoso es Él!) y de la presencia [del corazón].
El verdadero caminante necesita ser nada a la vista
de los demás, careciendo de cualquier importancia
en sus corazones. Embellecer la propia apariencia por
ellos contradice esto. En cuanto al guía [murshid],
aquel a quien Dios el Exaltado ha confiado la convocación
de la creación hacia lo Real, no debe hacer nada
para desmerecer su condición a los ojos de la
gente. Cada vez que quería salir de su casa para
encontrarse con sus Compañeros, el Profeta (swas)
se miraba en un espejo y arreglaba su turbante y su
cabello. ´A’isha21, que Dios esté
complacido con ella, una vez le preguntó acerca
de esto y él respondió: ‘A Dios
le gusta que Sus siervos embellezcan su apariencia por
sus hermanos siempre que sale a encontrarse con ellos’.
Alardear
[tafakhur]
Esta
característica es censurable y está prohibida.
El Profeta (swas) ha dicho, ‘Dios me ha revelado:
“¡Sé humilde, no permitas que nadie
se alabe a sí mismo por encima de otro, y no
permitas que nadie oprima a otro!” ’ Es
posible alardear sobre la propia riqueza, ancestros,
devociones, o conocimiento. Cualquier alardeo semejante
es totalmente censurable y vil, especialmente para el
caminante, dado que él está buscando realizar
la servidumbre [ubúdiyya] y abandonar su oposición
al Señorío de Dios, y semejante alardeo
está en conflicto con eso.
Risa
[dahik]
Reír
también trae una muerte al corazón, que
es la razón por la cual el Profeta (swas) nunca
reía, sino que sólo sonreía. Sonreír
es aceptable y meritorio a la vista de Dios, Su Mensajero,
y la gente. La risa causa que el corazón muera
y es impropio de un caminante.
Esperanzas
desmedidas y codicia [al-amal wa’l-hirs]
Ambas
son viles, y aquellos que poseen tales atributos están
lejos de la presencia del Poseedor de Majestad. Ibn
`Umar, que Dios esté complacido con él,
dijo: ‘El Mensajero de Dios (swas) dijo: “Debes
estar en este mundo como un extranjero o un caminante,
y considerarte a ti mismo como una de las personas de
las tumbas” ’. Ibn `Umar dijo también:
‘El Mensajero de Dios (swas) pasó por nuestra
casa cuando mi madre y yo estábamos usando arcilla
para [reparar] algo. Preguntó, “¿Qué
es eso, `Abdalláh?” Y yo respondí,
“Algo que estamos reparando”. Él
dijo, “¡La materia es más veloz que
eso!”, dando a entender que la muerte está
más cerca que eso’.
Mal
carácter [sú al-khuluq]
El
mal carácter es censurable tanto a los ojos de
Dios como a los de la gente, mientras que ambos consideran
meritorio el buen carácter. El Mensajero de Dios
(swas) dijo: ‘Por Aquel en cuya mano está
mi alma, nadie entrará en el Jardín salvo
aquel cuyo carácter es bueno’. Y en sus
plegarias solía decir [du’á]: ‘¡O
Dios, mejora mi apariencia y mi carácter!’
Sabe
que los rasgos censurables que acabamos de enumerar
son sólo algunos de los vicios que puede albergar
un hombre; porque es imposible mencionarlos a todos.
Sin embargo, la persona que recorra el sendero de la
manera en que expondremos en los capítulos siguientes
se librará de todos los vicios, porque el caminante,
cuando es sincero, los saca de raíz desde su
mismo origen, de modo que no queda absolutamente ningún
rastro de ellos. Al hacerlo aplica los remedios que,
Dios mediante, expondremos. En cuanto a aquellos que
desean librarse de ellos sin recorrer el sendero [al-qawm],
están buscando lo imposible. Ahora que sabes
esto, sabes cuál es el beneficio a obtener al
tomar el sendero de la Gente, que Dios esté complacido
con ellos. Pero hay algo más para ganar que es
aun mayor y el verdadero objetivo, y es alcanzar los
estados de cercanía a la Presencia del Señor.
Y Dios es quien ayuda.
Sabe
que cuando su atención está dirigida al
cuerpo [y ocupado] con lujos, placeres mundanos, y los
apetitos del yo, el corazón está cubierto
por setenta velos. En esta estación al corazón
se lo llama el Alma Incitadora, porque sus atributos
censurables son la ira, el rencor, la envidia rencorosa,
la arrogancia, el orgullo, el engreimiento, la ilusión,
el mal carácter, y otros rasgos malos que lo
tornan distante de la presencia de su Señor.
Eso no es de sorprender, dado que seguir las pasiones
torna inferior a un hombre honorable. Ha sido relatado
que Zulaykhá le dijo a Yúsuf al-Sddiq22,
con quien sea la paz, ‘¡O Yúsuf!
La codicia y la pasión hacen esclavos de los
reyes, mientras que la fortaleza y la piedad hacen reyes
de los esclavos’. Y él le dijo: ‘Quienquiera
que tenga piedad y firmeza ; Dios no hará que
se pierda la recompensa de aquellos que hacen el bien’.
[12:90] Eso se debe a que el corazón es por derecho
propio el gobernante del cuerpo, y el cuerpo obedece
sus órdenes y prohibiciones. Cuando está
dominado por la pasión, el gobernante se convierte
en el subordinado, y la cuestión se invierte
de modo que el rey se convierte en un prisionero subyugado
bajo el poder de un perro o un enemigo tiránico.
Es por eso que cuando un hombre sigue sus tendencias
glotonas y pasionales se ve a sí mismo en sus
sueños postrándose ante un cerdo o un
burro, y cuando sigue su tendencia irascible se ve a
sí mismo postrándose ante un perro.
Sabe
que cuando el corazón se olvida a sí mismo
en esa condición detestable y prolonga su estadía
allí, llega a perder esa propiedad que le es
específica, es decir, la habilidad para concentrarse
en lo Invisible. La pérdida de esa propiedad
es lo que está expresado como ‘oscuridad
del corazón’, o ‘estampar’
[tab]23 o ‘eso que cubre’ [rayn]24.
Porque
el corazón es como un espejo, y cuando está
limpio de toda herrumbre e imperfección uno puede
contemplar cosas en él; pero cuando existe cubierto
de herrumbre, con nada para lustrarlo o protegerlo de
la herrumbre, entonces esa herrumbre se arraiga hondamente
y puede incluso penetrar sus profundidades de modo que
se torna imposible de remover. Eso es lo que el Profeta
(swas) dio a entender cuando dijo: ‘Los corazones
se oxidan así como lo hace el hierro’.
Le preguntaron: ‘¿Qué es lo que
lo lustra, O Mensajero de Dios?’, Y él
respondió: ‘La recordación de la
muerte y el recitado del Corán’.
Que
cualquiera que desee alcanzar a Dios el Exaltado entre
primero por la puerta de todas las puertas, que es el
arrepentimiento. Esta es la primera puerta que debe
cruzar el siervo cuando busca entrar en la presencia
o proximidad de la Exaltación del Señor.
Sabe
que el arrepentimiento es una obligación, dado
que Dios el Exaltado dice: ‘¡Y arrepentíos
completamente ante Dios, O vosotros creyentes!’
[24:31] Es por eso que es el consenso de la Nación
que el arrepentimiento es un deber. El Profeta (swas)
dijo: ‘El que se arrepiente de sus pecados es
como el que no tiene pecados; el arrepentimiento borra
cualquier cosa que lo haya precedido’. Y: ‘El
penitente le es caro a Dios’. Y: ‘Dios se
deleita más con el arrepentimiento de Su siervo
cuando éste se arrepiente, que uno de vosotros
cuyo camello ha escapado en el desierto llevándose
la comida y el agua, cuando ha perdido la esperanza
[de recobrar] su camello [súbitamente] lo ve
parado a su lado, toma las riendas y, en puro júbilo,
dice, ¡”O Dios! Tú eres mi siervo
y yo soy tu señor!”, debiéndose
su error a su júbilo excesivo’. Y: ‘Dios
acepta el arrepentimiento de Su siervo hasta que éste
boquea’25. Los versos y hadiths que conciernen
al arrepentimiento están casi más allá
de la enumeración.
Sabe
que el arrepentimiento es una obligación inmediatamente
incumbente, dado que evitar los pecados y la obediencia
a Dios son un deber incesante. Al-Sanúsi26 dice
que es el consenso [jimá] que el arrepentimiento
debe ser inmediato y que por lo tanto posponerlo multiplica
los pecados para aquellos que no se arrepienten. Eso
no es lo mismo que la multiplicación de las buenas
acciones, porque no arrepentirse es un pecado en sí
mismo, de modo que el fracaso para arrepentirse agrega
un pecado sobre otro, siendo el primero el mal acto
original, y el segundo la ausencia de arrepentimiento.
Estos dos pecados requieren, ambos, arrepentimiento,
de modo que si no se produce a la brevedad, se convertirán
en cuatro de acuerdo al mismo patrón. Esto es
multiplicación, pero no es igual que la multiplicación
de las buenas acciones, porque Dios el Exaltado dice,
‘Quien se presente con una buena acción
tendrá diez como ella, y quien se presente con
una mala acción sólo será recompensado
al igual que ella’. [6:161]
Si
examinaras [tu estado] con imparcialidad y compasión,
verías que tu necesidad de arrepentimiento es
mayor que tu necesidad de comida, agua, y cobijo, porque
los pecados te están cubriendo con un velo que
te impide contemplar lo Invisible y se interponen entre
ti y el Amado. Los mayores velos entre un siervo y su
Señor son los velos de los pecados, porque están
hechos de oscuridad, mientras que los otros velos, aun
cuando el caminante debería tratar de removerlos,
están hechos de luz y no implican un alejamiento
total. El velo que resulta de los pecados se parece
a una pared que se interpone entre ti y el objeto de
tu búsqueda, y te impide así ver alguna
parte, rastro, o sombra de ello. Por otro lado, los
velos de luz son como el vidrio que muestra lo que está
detrás, en mayor o menor grado según lo
grueso o delgado que sea, pero nunca ocultando todo
como lo hace la pared ? debe verse al menos una sombra.
Así como es con la visión física,
así es con el corazón. Cuando su ojo,
al que se llama ‘visión interior’
[basira], está cubierto con la oscuridad de los
pecados, es decir, con ‘eso que cubre’ [rayn],
‘eso que estampa’ [tab], y ‘eso que
sella’ [khatm], no ve nada de las luces de lo
Invisible, y por lo tanto la persona no se preocupa
por el mal y los pecados que comete. Cuando se arrepiente,
se remueve el velo de los pecados del ojo del corazón
y percibe eso que es de Dios27. Se torna así
temeroso de Su castigo y esperanzado por Su recompensa,
luego permanece fiel a las acciones de obediencia y
evita los pecados. En esta etapa el velo se convierte
en un velo de luz como resultado de su dependencia de
esos actos y de su creencia de que es él quien
los ha hecho existir. Luego Dios el Exaltado remueve
ese velo a través de la baraka de su obediencia,
y ve que está en deuda con Dios, porque es Él
quien lo guió a esos actos, y llega a percibir
su imperfección en su agradecimiento a Dios por
ellos. Ve que Quien Da y Quien Retiene no es otro que
Dios el Exaltado, y que cuando Él desea el bien
para Su siervo le confiere el atuendo de taqwá
para hacerlo merecedor de ser introducido a Su presencia.
Nada está en la mano del siervo, ya sea para
bien o para mal. Todo está en la mano de Dios.
Cuando
el velo se levanta del ojo del corazón, piensa
que ha arribado a Dios el Exaltado, en razón
del deleite espiritual que entraña ese estadio.
Luego, si la solicitud oculta [de Dios] lo llega a envolver,
ese velo también se remueve. Luego atraviesa
velo tras velo, como se describe en este libro, hasta
que alcanza el Asiento de la Verdad28 y los sitios de
los amados. Entiende entonces, y no pienses que porque
hemos comparado los velos al vidrio, Dios el Exaltado
es algo para ver con el ojo físico, porque Él
está muy por encima de eso. ¡Quiera Dios
hacerse cargo de tu guía! Sabe que el arrepentimiento
es lamentar los pecados que uno ha cometido, porque
él ha dicho, que la paz y las bendiciones de
Dios sean con él, ‘El remordimiento es
arrepentimiento’. También es esencial tomar
la resolución de no volver a repetirlos jamás
y de evitar en lo posible patrones anteriores de comportamiento.
Esta clase de arrepentimiento, que es sentir remordimientos
por las transgresiones pasadas, es el ‘arrepentimiento
del pueblo común’ y siempre es aceptable
[a Dios]. En cuanto al ‘arrepentimiento de los
elegidos’, es de todo lo que lo distrae a uno
de Dios el Exaltado, mientras que el del ‘elegido
entre los elegidos’ es de la falta de consciencia
y distracción en su presencia con Dios el Exaltado.
Este es el arrepentimiento de los siddiqún, esa
gente inteligente que ha llegado a reconocer la posición
de su propio yo y que cada una de sus respiraciones
es una oportunidad más valiosa que el mundo y
todo lo que contiene.
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