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Esta
Alma Incitadora es el Alma Racional y el corazón,
de quien Dios el Exaltado ha dicho, ‘Esto es para
aquellos que están en posesión de un corazón’.
[50:37] No es el pedazo de carne que se menciona, sino
la magnífica cosa sutil [al-latifa al-Rabbániyya].
Sin embargo, cuando se torna impura debido a sus inclinaciones
a su naturaleza [material], descansa en sus apetitos,
y se asocia con el Espíritu Vital, se reintegra
al rango de los animales y sus atributos meritorios
se transforman en los censurables. Entonces sólo
se diferencia de los animales en su forma exterior,
y el Demonio se convierte en una de sus tropas. Sus
atributos entonces incluyen la ignorancia, avaricia,
codicia, arrogancia, irascibilidad, glotonería,
lujuria, envidia rencorosa, distracción, mal
carácter, hurgar en lo que no le concierne, ya
sea con la palabra o de otra manera, burla, odio, comportamiento
injurioso ya sea con la mano o la lengua, así
como la otra alma perversa, la misma de la que habló
Zulaykhá en el transcurso de su historia con
Yúsuf al-Siddiq, que la paz sea con él:
‘El alma es en verdad una incitadora al mal’.
[12:53] Y nuestro Profeta Muhammad (swas), dijo: ‘Vuestro
peor enemigo es vuestra alma que yace entre vuestros
dos flancos’, y: ‘Hemos regresado de la
pequeña jihád a la gran jihád’.
Esto es así porque está bajo el influjo
de su naturaleza [material], incapaz de diferenciar
entre lo correcto e incorrecto, o entre el bien y el
mal. Es solamente a través de ella que el execrable
Demonio es capaz de ejercer alguna influencia sobre
el hombre. Por lo tanto recela de ella, O hermano mío,
y nunca confíes en ella. No la apoyes y ayudes
cuando otros la agravian; por el contrario, alíate
con ellos en contra de ella, porque cuando te convences
de su enemistad se te hace necesario hacer todas esas
cosas de las que hemos hablado antes. También
se te hace necesario reducir tu comida, bebida, y sueño,
de modo de debilitar el Alma animal, porque cuando se
debilita se le hace más fácil al alma
más elevada, noble y dignificada, que se llama
Reprochadora, liberarse de ella.
Que
tu invocación en este estadio sea Lá iláha
illa’Lláh, cuyo significado es que nadie
debe ser adorado por derecho propio salvo Dios. Él
dice (Exaltado es Él): ‘Recuérdame
y Yo te recordaré’.[2:151] Y el Profeta
(swas) ha dicho, hablando en nombre de su Señor:
‘Yo soy como Mi siervo piensa de Mí, y
estoy con él cuando Me recuerda. Cuando Me recuerda
dentro de sí mismo, Yo lo recuerdo dentro de
Mí Mismo, y cuando Me menciona en una asamblea,
Yo lo menciono en una asamblea mejor. Cuando se acerca
a Mí lo que mide una mano, Yo Me acerco a él
lo que mide el largo de un brazo, y cuando él
se acerca a Mí lo que mide el largo de un brazo,
Yo me acerco a él lo que mide el largo de dos
brazos, y cuando él viene a Mí caminando,
Yo voy hacia él corriendo’. Este hadith,
que es auténtico por consenso, indica el inmenso
mérito de la remembranza y cómo las pequeñas
obras del siervo se encuentran con grandes recompensas
Divinas.
El
Profeta (swas) también ha declarado, ‘Recuerda
a Dios con tanta frecuencia que ellos digan, “¡Está
loco!” ’. Este hadith lo narró el
imán Ibn Hibbán29
Y
también dijo, ‘El parecido entre aquel
que recuerda a su Señor y el que no lo hace es
el mismo que hay entre los vivos y los muertos.’
Y:
‘Ninguna caridad es mejor que la remembranza de
Dios el Exaltado. Si un hombre pusiera dinero en su
falda y procediera a donarlo, mientras que otro recordaba
a Dios el Exaltado, el que recordaba a Dios el Exaltado
sería el mejor de los dos’.
Y:
‘¿No queréis que os informe cuál
de vuestras obras es la mejor a la vista de vuestro
Soberano, la más elevada para vuestro estado,
mejor para vosotros que gastar oro y plata, y mejor
para vosotros que encontraros con vuestros enemigos
de modo que vosotros les golpeáis el cuello y
ellos golpean el vuestro?’ Ellos dijeron: ‘Sí,
O Mensajero de Dios’, y él dijo: ‘La
remembranza de Dios el Exaltado’.
Y
él dijo (swas), ‘Ningún acto tiene
más probabilidades de salvar a un siervo del
castigo de Dios que la remembranza de Dios el Exaltado’.
Ellos preguntaron: ‘¿Ni siquiera la jihad
por Dios?’ Y él respondió: ‘Ni
siquiera la jihad por Dios, a menos que fuerais a empuñar
vuestra espada hasta que se partiera tres veces’.
Y
él dijo: ‘Yo y los Profetas que me precedieron
no han dicho nada superior a Lá iláha
illa’Lláh’. Y: ‘Lá iláha
illa’Lláh es la mejor de las invocaciones
y la mejor de las acciones. La gente que más
se beneficia de mi intercesión son aquellos que
la pronuncian con sinceridad. Ningún siervo que
la pronuncie, y luego muera elevándola aún,
dejará de entrar al Jardín; aun cuando
cometiera adulterio y robo’.
Y
él dijo; ‘¡Renovad vuestra fe!’
Ellos preguntaron: ‘¿Cómo renovamos
nuestra fe, O Mensajero de Dios?’ Él dijo:
‘Decid Lá iláha illa’Llá
abundantemente. Su pronunciación no permite que
permanezca pecado alguno, ninguna otra acción
se le asemeja, y ningún velo se interpone entre
ella y Dios hasta que llega a Él’.
Y:
‘¡Cuando paséis por los prados del
Jardín, pastad!’ Ellos dijeron: ‘¿Qué
son los prados del Jardín, O Mensajero de Dios?’
y él respondió: ‘Los círculos
de remembranza’.
Y:
‘No hay gentes que alguna vez se hayan sentado
juntas sin haber recordado a Dios, que no se separen
como si acabaran [de darse un festín] con la
res de un burro, y lo lamentarán profundamente
en el Día del Levantamiento’.
Y
él dijo (swas), ‘La gente del Jardín
no lamenta nada salvo aquellos momentos que pasaron
[en el mundo] sin que recordaran a Dios’.
Y
él dijo (swas), ‘Aquel que reza la oración
del amanecer [salat al fajr] en congregación,
se sienta recordando a Dios hasta la salida del sol,
luego reza dos rak`as, recibirá una recompensa
igual a la de un hajj y un `umra.
Y
él dijo (swas), ‘Sentarme con gente que
recuerda a Dios desde la oración del amanecer
hasta la salida del sol me es más grato que liberar
a cuatro de los descendientes de Ismá`il30, y
sentarme con gente que recuerda a Dios desde la oración
de la tarde [`asr] hasta la puesta del sol me es más
grato que liberar a otros cuatro.
Y
él dijo (swas), ‘Recordar a Dios el Exaltado
en compañía de otra gente después
de la oración del amanecer hasta la salida del
sol me es más bienamado que el mundo y todo lo
que contiene’.
Y
él dijo (swas), ‘Recordar a Dios en compañía
de otra gente después de la oración de
la tarde hasta la puesta del sol me es más bienamado
que el mundo y todo lo que contiene’.
Y
él dijo (swas), hablando en nombre de su Señor,
Poderoso y Majestuoso es Él: ‘Lá
iláha illa’Llá es Mi Fortaleza,
y quien así entre en Mi Fortaleza estará
a salvo de Mi tormento’.
Los
que toman esta buena palabra como invocación
deben tener cuidado de prolongar la sílaba ‘lá’,
acentuar claramente la ‘i’ de iláha,
pronunciar ligeramente el ‘ha’, y abreviar
la ‘h’ al final del Nombre Divino [para
no convertirlo en un ‘ha’], y no permitir
intervalo alguno entre el ‘ha’ e illa’Lláh.
No deben descuidar la articulación de la ‘i’
en iláha, porque si no se convierte en ‘ya’
y su invocación se convierte en layiláha
que deja de ser la Palabra de Tawhfd; por lo tanto no
podría esperarse que se derive de ello ni recompensa
ni efecto en los estados del Alma. La mayoría
de los que invocan caen en eso sin darse cuenta. Cuando
empieza a decir Lá iláha illa’Llá,
el que invoca debe remover de su corazón todo
objeto de adoración que no sea Dios y pronunciar
Lá iláha illa’Llá con fuerza
e intensidad, arrojándola al lado izquierdo de
su pecho. Debe estar presente y tener un respeto reverencial,
mantener los ojos cerrados, y permanecer ritualmente
puro de toda cosa que manche.
Cuídate,
O invocador, de comer alimento harám. Si todos
los vicios surgen de un estómago lleno de halál,
¿cómo sería con uno lleno de harám?
Debes saber todo lo que necesitas concerniente a cómo
purificarte, hacer tus abluciones, remover las impurezas,
orar y así en más. Y también debes
saber algo en lo que concierne a la doctrina, tal como
el conocimiento de lo Necesario Existente (¡Trascendente
es Él). Sus Atributos Eternos, aquello que es
necesario, imposible, y posible para Él. No debes
ocuparte de otras ciencias que no sean éstas
hasta que hayas purificado tu alma y limpiado tu corazón,
porque antes de eso tienes una necesidad desesperada
de liberarte de la prisión de tu naturaleza y
de lustrar el espejo de tu corazón, de modo que
se remueva la capa de herrumbre que le impide percibir
las realidades de las cosas. Porque en este estadio
el corazón está cubierto con la herrumbre
de arrogancia, codicia, envidia resentida, envanecimiento,
y otras cosas que percibes dentro de ti mismo, de modo
que tu deber más importante en este estadio es
liberarte de esas impurezas que le impiden al corazón
alcanzar los estados exaltados. Esto se logra por medio
de la remembranza con energía y abundancia, y
con una reducción de la comida y el sueño
para poder estrechar los senderos de entrada del demonio
y para llevar al corazón más cerca de
su Señor. Porque este es el primer estadio, aquel
en el cual el alma se denomina Incitadora. Se lo llama
también ‘prisión de la naturaleza’,
y ‘lo más bajo de lo inferior’. Obtener
la liberación de ello tiene prioridad sobre cualquier
otra cosa. Los Sheiks recomiendan la remembranza en
voz alta para despertar a las facultades de su distracción.
Por lo tanto, mantén una remembranza vigorosa,
manténte dentro de los límites de la shari’a,
ríndete cuentas a ti mismo con frecuencia, e
infunde temor dentro de tu alma recordándole
la muerte, los tormentos de la tumba, los terrores que
le siguen, y el infierno con sus tormentos.
En
este estadio se alternan dos estados: temor y esperanza.
Cuando sales de ese estadio, tu temor cambia a Restricción
[qabd] y tu esperanza a Expansión [bast]. Luego,
cuando alcanzas los estados de perfección, la
Restricción se convierte en Majestuosidad, y
la Expansión en Belleza. Recuerda, por lo tanto,
aquellas cosas que despiertan el temor, porque es de
más beneficio que la esperanza. Sin embargo,
si el temor te llevara al punto de la desesperación,
trae entonces a la mente las cosas que despiertan esperanza,
tales como la inmensidad de la misericordia, el perdón
y la generosidad de Dios. Acércate a Dios con
humildad y entrégate a Él. Pídele
que te conceda la liberación por medio de Su
solicitud y Su gracia
Sé
abundante en tus ruegos, no te canses, y no digas que
Dios el Exaltado no acepta de ti, porque eso te separaría
de lo Real. El Profeta (swas) dijo, ‘La oración
es adoración’, después recitó
las palabras de Dios (¡Exaltado es Él):
‘Y vuestro Señor dijo: “Llamadme
y os responderé. Aquellos que son demasiado orgullosos
para adorarme entrarán en el infierno”
’. [40:60] Decir que la oración es ‘adoración’
significa que es la parte más importante de ella,
exactamente como [en otra ocasión dijo eso] ‘Hajj
es `Arafa’31. Dado que el estado del suplicante
es de extrema humildad y sumisión a su Señor,
estando desesperadamente necesitado de que Él
le conceda su pedido, y dado que la adoración
es en sí misma sumisión y humildad, la
oración es la parte más importante a ese
respecto. Y él también dijo, que las bendiciones
y la paz de Dios sean con él, ‘La oración
es la médula de la adoración’. La
‘médula’ de una cosa es su esencia.
La oración es la médula porque el suplicante
renuncia a atribuirse a sí mismo cualquier poder
o habilidad y reconoce que todo pertenece exclusivamente
a Dios. El Profeta (swas) dijo, ‘Cuando la puerta
de la oración se abre para ti, las puertas de
la respuesta se abren también’. Y: ‘La
oración revoca los decretos del destino, la benevolencia
incrementa la provisión y la provisión
de un siervo puede ser retenida debido a un pecado que
ha cometido’. Que la oración ‘revoque
los decretos del destino’ significa que los hace
más livianos y más fáciles de soportar.
En cuanto a su dicho de que se le retiene la provisión
a un siervo debido a un pecado, ¿cómo
puede suceder eso cuando él ha dicho en otro
hadith que el pecado no disminuye la provisión?
Sólo podemos decir que a veces sucede y a veces
no, dependiendo de la variaciones en las personas y
las circunstancias. Él ha dicho (swas), ‘Los
decretos del destino sólo se revocan por medio
de la oración’. Y: ‘Las oraciones
se encuentran entre las tropas congregadas de Dios,
revocan los decretos después de que han sido
decididos’. Que sean ‘tropas’ significa
que representan los medios para alcanzar un fin, así
como las tropas son el medio para repeler y vencer al
enemigo. También dijo, (swas), ‘La prudencia
no sirve de nada con el destino, y las oraciones sirven
tanto para lo que ha sido decidido como para lo que
no lo ha sido. Las penuria desciende y se encuentra
con la oración y ambas se traban en batalla hasta
el Día de la Resurrección’. La definición
de ‘batallar’ en el diccionario es ‘estar
en conflicto y guerra’. Y él dijo, (swas),
‘Nada es más caro a Dios que la oración’.
Y: ‘Dios Se llena de ira contra aquel que no Le
peticiona’. Y: ‘No seáis débiles
en vuestras oraciones, porque quien reza no muere’.
(‘No seáis débiles’ significa
‘no abandonar la oración, pensando que
la respuesta tarda demasiado en llegar’.) Y: ‘El
que desea que Dios le responda cuando está en
la penuria y la adversidad, que rece en abundancia en
sus días de afluencia’, es decir, cuando
posee riqueza y buena salud. Y: ‘La oración
es el arma del creyente, el pilar de la religión,
y la luz de los cielos y la tierra’, lo que significa
que así como un arma, cuando está afilada
y desenvainada, es un medio para subyugar al enemigo,
así también la oración, acompañada
por la sumisión, la presencia del corazón,
y la provisión de halal, repele las penalidades
y subyuga al enemigo. Sin [esas condiciones] se asemeja
a una espada desafilada o envainada. Y él dijo,
(swas), ‘Ningún musulmán levanta
su rostro hacia Dios pidiendo algo, que Él no
se lo conceda’, significa que Él se lo
concede inmediatamente o se lo almacena.
Ve
cuán honorable es el hombre a la vista de Dios,
y cómo Él permite que sus oraciones inhiban
Sus decretos decididos alivianándolos y haciendo
la penalidad más fácil de soportar, y
que no sean en vano esas calamidades y penalidades que
ya han sucedido y aquellas que aún deben ocurrir;
y cómo sus oraciones son tan honorables a la
vista de Dios que Él se llena de ira cuando aquel
se refrena de orar, y cómo Él ha hecho
de la oración a Él no sólo una
forma de adoración, sino la esencia misma de
ello. Todo esto es gracia pura, actos de compasión,
y honra a la humanidad. ¿Es apropiado entonces
que hagas caso omiso de tu Señor y prestes atención
a Sus enemigos, es decir al demonio y el mundo y sus
placeres? ¿Aceptarás que se te aborrezca
igual que a ellos y que se te rechace igual que a ellos,
habiendo sabido que la tuya había sido la mejor
de las predisposiciones? Despierta de tu negligencia,
que te ha arruinado, rebajado, y envilecido, y concéntrate
en Él, de Quien no puedes prescindir, antes de
que las cadenas de los juicios te lleven a Él.
Dios
el Exaltado ha dicho; ‘O Mi siervo, cuando tú
te acercas a Mí lo que mide una mano, Yo Me acerco
a ti lo que mide el largo de un brazo, y cuando tú
te acercas a Mí lo que mide el largo de un brazo,
Yo me acerco a ti lo que mide el largo de dos brazos,
y cuando tú vienes a Mí caminando, Yo
voy hacia ti corriendo’. El significado es: ‘El
que se acerca a Mí con unos pocos actos de obediencia,
Yo lo recompenso abundantemente; cuanto mayor su devoción
mayor la recompensa, y si sus devociones se realizan
con deliberación, entonces la recompensa llega
rápidamente’. Abandona por lo tanto toda
dilación, apártate de todo lo que te distrae
de tu Señor, conténtate con lo que posees,
ya sea escaso o abundante, para que te sea de ayuda.
Déjale a la gente sus placeres efímeros.
No demores el arrepentimiento, ni tu acercamiento a
Dios, porque no sabes cuánto te queda de vida.
Él (swas) ha dicho, ‘Déjale a la
gente su mundo. El que toma del mundo más de
lo que necesita está tomando sin saberlo su propia
ruina’. Eso significa que el que está absorto
en búsquedas mundanas que exceden sus necesidades
está persiguiendo su propia destrucción
sin darse cuenta.
En
tanto estés en este estadio vil y estrecho, debes
concentrarte en tu liberación de los confines
del ego hacia el espacio abierto del espíritu.
Tu búsqueda debería ser la de despojarte
de todos los atributos censurables de los que hemos
hablado antes y la adquisición de las características
meritorias opuestas. Sustituye, por lo tanto, tu orgullo
por humildad, tu odio por amor, tu ostentación
por sinceridad, tu fama por oscuridad, hasta que no
quede nadie que te elogie o condene. Sabe, además,
que cuando hayas purificado tu yo de estas faltas contemplarás
ciertas maravillas y misterios, por medio de la ayuda
de Dios.
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