Libro Estados del Alma
 
 

CAPITULO UNO

El Alma Incitadora: su recorrido, mundo, localización,
estado, wárid, atributos y males, y el modo de liberarse
de ella y ascender más allá, a la segunda etapa
en donde el alma se torna Reprochadora

Su recorrido es ‘hacia’ Dios.
Su mundo es el Mundo Visible [`álam al-shaháda].
Su localización es el pecho.
Su estado es la inclinación.
Su wárid es la Shari’a.

 
 

Esta Alma Incitadora es el Alma Racional y el corazón, de quien Dios el Exaltado ha dicho, ‘Esto es para aquellos que están en posesión de un corazón’. [50:37] No es el pedazo de carne que se menciona, sino la magnífica cosa sutil [al-latifa al-Rabbániyya]. Sin embargo, cuando se torna impura debido a sus inclinaciones a su naturaleza [material], descansa en sus apetitos, y se asocia con el Espíritu Vital, se reintegra al rango de los animales y sus atributos meritorios se transforman en los censurables. Entonces sólo se diferencia de los animales en su forma exterior, y el Demonio se convierte en una de sus tropas. Sus atributos entonces incluyen la ignorancia, avaricia, codicia, arrogancia, irascibilidad, glotonería, lujuria, envidia rencorosa, distracción, mal carácter, hurgar en lo que no le concierne, ya sea con la palabra o de otra manera, burla, odio, comportamiento injurioso ya sea con la mano o la lengua, así como la otra alma perversa, la misma de la que habló Zulaykhá en el transcurso de su historia con Yúsuf al-Siddiq, que la paz sea con él: ‘El alma es en verdad una incitadora al mal’. [12:53] Y nuestro Profeta Muhammad (swas), dijo: ‘Vuestro peor enemigo es vuestra alma que yace entre vuestros dos flancos’, y: ‘Hemos regresado de la pequeña jihád a la gran jihád’. Esto es así porque está bajo el influjo de su naturaleza [material], incapaz de diferenciar entre lo correcto e incorrecto, o entre el bien y el mal. Es solamente a través de ella que el execrable Demonio es capaz de ejercer alguna influencia sobre el hombre. Por lo tanto recela de ella, O hermano mío, y nunca confíes en ella. No la apoyes y ayudes cuando otros la agravian; por el contrario, alíate con ellos en contra de ella, porque cuando te convences de su enemistad se te hace necesario hacer todas esas cosas de las que hemos hablado antes. También se te hace necesario reducir tu comida, bebida, y sueño, de modo de debilitar el Alma animal, porque cuando se debilita se le hace más fácil al alma más elevada, noble y dignificada, que se llama Reprochadora, liberarse de ella.

Que tu invocación en este estadio sea Lá iláha illa’Lláh, cuyo significado es que nadie debe ser adorado por derecho propio salvo Dios. Él dice (Exaltado es Él): ‘Recuérdame y Yo te recordaré’.[2:151] Y el Profeta (swas) ha dicho, hablando en nombre de su Señor: ‘Yo soy como Mi siervo piensa de Mí, y estoy con él cuando Me recuerda. Cuando Me recuerda dentro de sí mismo, Yo lo recuerdo dentro de Mí Mismo, y cuando Me menciona en una asamblea, Yo lo menciono en una asamblea mejor. Cuando se acerca a Mí lo que mide una mano, Yo Me acerco a él lo que mide el largo de un brazo, y cuando él se acerca a Mí lo que mide el largo de un brazo, Yo me acerco a él lo que mide el largo de dos brazos, y cuando él viene a Mí caminando, Yo voy hacia él corriendo’. Este hadith, que es auténtico por consenso, indica el inmenso mérito de la remembranza y cómo las pequeñas obras del siervo se encuentran con grandes recompensas Divinas.

El Profeta (swas) también ha declarado, ‘Recuerda a Dios con tanta frecuencia que ellos digan, “¡Está loco!” ’. Este hadith lo narró el imán Ibn Hibbán29

Y también dijo, ‘El parecido entre aquel que recuerda a su Señor y el que no lo hace es el mismo que hay entre los vivos y los muertos.’

Y: ‘Ninguna caridad es mejor que la remembranza de Dios el Exaltado. Si un hombre pusiera dinero en su falda y procediera a donarlo, mientras que otro recordaba a Dios el Exaltado, el que recordaba a Dios el Exaltado sería el mejor de los dos’.

Y: ‘¿No queréis que os informe cuál de vuestras obras es la mejor a la vista de vuestro Soberano, la más elevada para vuestro estado, mejor para vosotros que gastar oro y plata, y mejor para vosotros que encontraros con vuestros enemigos de modo que vosotros les golpeáis el cuello y ellos golpean el vuestro?’ Ellos dijeron: ‘Sí, O Mensajero de Dios’, y él dijo: ‘La remembranza de Dios el Exaltado’.

Y él dijo (swas), ‘Ningún acto tiene más probabilidades de salvar a un siervo del castigo de Dios que la remembranza de Dios el Exaltado’. Ellos preguntaron: ‘¿Ni siquiera la jihad por Dios?’ Y él respondió: ‘Ni siquiera la jihad por Dios, a menos que fuerais a empuñar vuestra espada hasta que se partiera tres veces’.

Y él dijo: ‘Yo y los Profetas que me precedieron no han dicho nada superior a Lá iláha illa’Lláh’. Y: ‘Lá iláha illa’Lláh es la mejor de las invocaciones y la mejor de las acciones. La gente que más se beneficia de mi intercesión son aquellos que la pronuncian con sinceridad. Ningún siervo que la pronuncie, y luego muera elevándola aún, dejará de entrar al Jardín; aun cuando cometiera adulterio y robo’.

Y él dijo; ‘¡Renovad vuestra fe!’ Ellos preguntaron: ‘¿Cómo renovamos nuestra fe, O Mensajero de Dios?’ Él dijo: ‘Decid Lá iláha illa’Llá abundantemente. Su pronunciación no permite que permanezca pecado alguno, ninguna otra acción se le asemeja, y ningún velo se interpone entre ella y Dios hasta que llega a Él’.

Y: ‘¡Cuando paséis por los prados del Jardín, pastad!’ Ellos dijeron: ‘¿Qué son los prados del Jardín, O Mensajero de Dios?’ y él respondió: ‘Los círculos de remembranza’.

Y: ‘No hay gentes que alguna vez se hayan sentado juntas sin haber recordado a Dios, que no se separen como si acabaran [de darse un festín] con la res de un burro, y lo lamentarán profundamente en el Día del Levantamiento’.

Y él dijo (swas), ‘La gente del Jardín no lamenta nada salvo aquellos momentos que pasaron [en el mundo] sin que recordaran a Dios’.

Y él dijo (swas), ‘Aquel que reza la oración del amanecer [salat al fajr] en congregación, se sienta recordando a Dios hasta la salida del sol, luego reza dos rak`as, recibirá una recompensa igual a la de un hajj y un `umra.

Y él dijo (swas), ‘Sentarme con gente que recuerda a Dios desde la oración del amanecer hasta la salida del sol me es más grato que liberar a cuatro de los descendientes de Ismá`il30, y sentarme con gente que recuerda a Dios desde la oración de la tarde [`asr] hasta la puesta del sol me es más grato que liberar a otros cuatro.

Y él dijo (swas), ‘Recordar a Dios el Exaltado en compañía de otra gente después de la oración del amanecer hasta la salida del sol me es más bienamado que el mundo y todo lo que contiene’.

Y él dijo (swas), ‘Recordar a Dios en compañía de otra gente después de la oración de la tarde hasta la puesta del sol me es más bienamado que el mundo y todo lo que contiene’.

Y él dijo (swas), hablando en nombre de su Señor, Poderoso y Majestuoso es Él: ‘Lá iláha illa’Llá es Mi Fortaleza, y quien así entre en Mi Fortaleza estará a salvo de Mi tormento’.

Los que toman esta buena palabra como invocación deben tener cuidado de prolongar la sílaba ‘lá’, acentuar claramente la ‘i’ de iláha, pronunciar ligeramente el ‘ha’, y abreviar la ‘h’ al final del Nombre Divino [para no convertirlo en un ‘ha’], y no permitir intervalo alguno entre el ‘ha’ e illa’Lláh. No deben descuidar la articulación de la ‘i’ en iláha, porque si no se convierte en ‘ya’ y su invocación se convierte en layiláha que deja de ser la Palabra de Tawhfd; por lo tanto no podría esperarse que se derive de ello ni recompensa ni efecto en los estados del Alma. La mayoría de los que invocan caen en eso sin darse cuenta. Cuando empieza a decir Lá iláha illa’Llá, el que invoca debe remover de su corazón todo objeto de adoración que no sea Dios y pronunciar Lá iláha illa’Llá con fuerza e intensidad, arrojándola al lado izquierdo de su pecho. Debe estar presente y tener un respeto reverencial, mantener los ojos cerrados, y permanecer ritualmente puro de toda cosa que manche.

Cuídate, O invocador, de comer alimento harám. Si todos los vicios surgen de un estómago lleno de halál, ¿cómo sería con uno lleno de harám? Debes saber todo lo que necesitas concerniente a cómo purificarte, hacer tus abluciones, remover las impurezas, orar y así en más. Y también debes saber algo en lo que concierne a la doctrina, tal como el conocimiento de lo Necesario Existente (¡Trascendente es Él). Sus Atributos Eternos, aquello que es necesario, imposible, y posible para Él. No debes ocuparte de otras ciencias que no sean éstas hasta que hayas purificado tu alma y limpiado tu corazón, porque antes de eso tienes una necesidad desesperada de liberarte de la prisión de tu naturaleza y de lustrar el espejo de tu corazón, de modo que se remueva la capa de herrumbre que le impide percibir las realidades de las cosas. Porque en este estadio el corazón está cubierto con la herrumbre de arrogancia, codicia, envidia resentida, envanecimiento, y otras cosas que percibes dentro de ti mismo, de modo que tu deber más importante en este estadio es liberarte de esas impurezas que le impiden al corazón alcanzar los estados exaltados. Esto se logra por medio de la remembranza con energía y abundancia, y con una reducción de la comida y el sueño para poder estrechar los senderos de entrada del demonio y para llevar al corazón más cerca de su Señor. Porque este es el primer estadio, aquel en el cual el alma se denomina Incitadora. Se lo llama también ‘prisión de la naturaleza’, y ‘lo más bajo de lo inferior’. Obtener la liberación de ello tiene prioridad sobre cualquier otra cosa. Los Sheiks recomiendan la remembranza en voz alta para despertar a las facultades de su distracción. Por lo tanto, mantén una remembranza vigorosa, manténte dentro de los límites de la shari’a, ríndete cuentas a ti mismo con frecuencia, e infunde temor dentro de tu alma recordándole la muerte, los tormentos de la tumba, los terrores que le siguen, y el infierno con sus tormentos.

En este estadio se alternan dos estados: temor y esperanza. Cuando sales de ese estadio, tu temor cambia a Restricción [qabd] y tu esperanza a Expansión [bast]. Luego, cuando alcanzas los estados de perfección, la Restricción se convierte en Majestuosidad, y la Expansión en Belleza. Recuerda, por lo tanto, aquellas cosas que despiertan el temor, porque es de más beneficio que la esperanza. Sin embargo, si el temor te llevara al punto de la desesperación, trae entonces a la mente las cosas que despiertan esperanza, tales como la inmensidad de la misericordia, el perdón y la generosidad de Dios. Acércate a Dios con humildad y entrégate a Él. Pídele que te conceda la liberación por medio de Su solicitud y Su gracia

Sé abundante en tus ruegos, no te canses, y no digas que Dios el Exaltado no acepta de ti, porque eso te separaría de lo Real. El Profeta (swas) dijo, ‘La oración es adoración’, después recitó las palabras de Dios (¡Exaltado es Él): ‘Y vuestro Señor dijo: “Llamadme y os responderé. Aquellos que son demasiado orgullosos para adorarme entrarán en el infierno” ’. [40:60] Decir que la oración es ‘adoración’ significa que es la parte más importante de ella, exactamente como [en otra ocasión dijo eso] ‘Hajj es `Arafa’31. Dado que el estado del suplicante es de extrema humildad y sumisión a su Señor, estando desesperadamente necesitado de que Él le conceda su pedido, y dado que la adoración es en sí misma sumisión y humildad, la oración es la parte más importante a ese respecto. Y él también dijo, que las bendiciones y la paz de Dios sean con él, ‘La oración es la médula de la adoración’. La ‘médula’ de una cosa es su esencia. La oración es la médula porque el suplicante renuncia a atribuirse a sí mismo cualquier poder o habilidad y reconoce que todo pertenece exclusivamente a Dios. El Profeta (swas) dijo, ‘Cuando la puerta de la oración se abre para ti, las puertas de la respuesta se abren también’. Y: ‘La oración revoca los decretos del destino, la benevolencia incrementa la provisión y la provisión de un siervo puede ser retenida debido a un pecado que ha cometido’. Que la oración ‘revoque los decretos del destino’ significa que los hace más livianos y más fáciles de soportar. En cuanto a su dicho de que se le retiene la provisión a un siervo debido a un pecado, ¿cómo puede suceder eso cuando él ha dicho en otro hadith que el pecado no disminuye la provisión? Sólo podemos decir que a veces sucede y a veces no, dependiendo de la variaciones en las personas y las circunstancias. Él ha dicho (swas), ‘Los decretos del destino sólo se revocan por medio de la oración’. Y: ‘Las oraciones se encuentran entre las tropas congregadas de Dios, revocan los decretos después de que han sido decididos’. Que sean ‘tropas’ significa que representan los medios para alcanzar un fin, así como las tropas son el medio para repeler y vencer al enemigo. También dijo, (swas), ‘La prudencia no sirve de nada con el destino, y las oraciones sirven tanto para lo que ha sido decidido como para lo que no lo ha sido. Las penuria desciende y se encuentra con la oración y ambas se traban en batalla hasta el Día de la Resurrección’. La definición de ‘batallar’ en el diccionario es ‘estar en conflicto y guerra’. Y él dijo, (swas), ‘Nada es más caro a Dios que la oración’. Y: ‘Dios Se llena de ira contra aquel que no Le peticiona’. Y: ‘No seáis débiles en vuestras oraciones, porque quien reza no muere’. (‘No seáis débiles’ significa ‘no abandonar la oración, pensando que la respuesta tarda demasiado en llegar’.) Y: ‘El que desea que Dios le responda cuando está en la penuria y la adversidad, que rece en abundancia en sus días de afluencia’, es decir, cuando posee riqueza y buena salud. Y: ‘La oración es el arma del creyente, el pilar de la religión, y la luz de los cielos y la tierra’, lo que significa que así como un arma, cuando está afilada y desenvainada, es un medio para subyugar al enemigo, así también la oración, acompañada por la sumisión, la presencia del corazón, y la provisión de halal, repele las penalidades y subyuga al enemigo. Sin [esas condiciones] se asemeja a una espada desafilada o envainada. Y él dijo, (swas), ‘Ningún musulmán levanta su rostro hacia Dios pidiendo algo, que Él no se lo conceda’, significa que Él se lo concede inmediatamente o se lo almacena.

Ve cuán honorable es el hombre a la vista de Dios, y cómo Él permite que sus oraciones inhiban Sus decretos decididos alivianándolos y haciendo la penalidad más fácil de soportar, y que no sean en vano esas calamidades y penalidades que ya han sucedido y aquellas que aún deben ocurrir; y cómo sus oraciones son tan honorables a la vista de Dios que Él se llena de ira cuando aquel se refrena de orar, y cómo Él ha hecho de la oración a Él no sólo una forma de adoración, sino la esencia misma de ello. Todo esto es gracia pura, actos de compasión, y honra a la humanidad. ¿Es apropiado entonces que hagas caso omiso de tu Señor y prestes atención a Sus enemigos, es decir al demonio y el mundo y sus placeres? ¿Aceptarás que se te aborrezca igual que a ellos y que se te rechace igual que a ellos, habiendo sabido que la tuya había sido la mejor de las predisposiciones? Despierta de tu negligencia, que te ha arruinado, rebajado, y envilecido, y concéntrate en Él, de Quien no puedes prescindir, antes de que las cadenas de los juicios te lleven a Él.

Dios el Exaltado ha dicho; ‘O Mi siervo, cuando tú te acercas a Mí lo que mide una mano, Yo Me acerco a ti lo que mide el largo de un brazo, y cuando tú te acercas a Mí lo que mide el largo de un brazo, Yo me acerco a ti lo que mide el largo de dos brazos, y cuando tú vienes a Mí caminando, Yo voy hacia ti corriendo’. El significado es: ‘El que se acerca a Mí con unos pocos actos de obediencia, Yo lo recompenso abundantemente; cuanto mayor su devoción mayor la recompensa, y si sus devociones se realizan con deliberación, entonces la recompensa llega rápidamente’. Abandona por lo tanto toda dilación, apártate de todo lo que te distrae de tu Señor, conténtate con lo que posees, ya sea escaso o abundante, para que te sea de ayuda. Déjale a la gente sus placeres efímeros. No demores el arrepentimiento, ni tu acercamiento a Dios, porque no sabes cuánto te queda de vida. Él (swas) ha dicho, ‘Déjale a la gente su mundo. El que toma del mundo más de lo que necesita está tomando sin saberlo su propia ruina’. Eso significa que el que está absorto en búsquedas mundanas que exceden sus necesidades está persiguiendo su propia destrucción sin darse cuenta.

En tanto estés en este estadio vil y estrecho, debes concentrarte en tu liberación de los confines del ego hacia el espacio abierto del espíritu. Tu búsqueda debería ser la de despojarte de todos los atributos censurables de los que hemos hablado antes y la adquisición de las características meritorias opuestas. Sustituye, por lo tanto, tu orgullo por humildad, tu odio por amor, tu ostentación por sinceridad, tu fama por oscuridad, hasta que no quede nadie que te elogie o condene. Sabe, además, que cuando hayas purificado tu yo de estas faltas contemplarás ciertas maravillas y misterios, por medio de la ayuda de Dios.