Libro Estados del Alma
 
 

CAPITULO CINCO

El Alma Contenta: Su recorrido, mundo,
localización, estado, atributos,
y cómo ascender desde allí
al sexto Estadio

Su recorrido es ‘en’ Dios.
Su mundo es el Láhút.
Su localización es el Secreto del Secreto, que es aquello que sólo es conocido por lo Real.
Su estado es la Extinción [faná], pero no del modo explicado antes, que era la no consciencia de los sentidos de los objetos de percepción, porque ese estado era el de aquellos en la mitad del sendero, mientras que aquí es el de las personas que están próximas al final de su viaje y acercándose al estado de Subsistencia [baqá].

 
 

Aquí ‘Extinción’ significa la eliminación de los atributos humanos hasta que se alcanza la Subsistencia, pero no inmediatamente.

La Extinción a la que luego le sigue la Subsistencia inmediata es la Verdad de la Certeza [baqq al-yaqin]. Ocurre después de la que se está hablando aquí, es decir, en el séptimo estadio.

El alma contenta no tiene wárid, porque el wárid sólo llega cuando todavía quedan atributos, y en este estadio ya no están allí, ni siquiera rastros de ellos. Es por eso que en este estadio, el caminante está extinto, ni subsistiendo por medio de sí mismo como había estado antes, ni subsistiendo por medio de Dios como lo estará en el séptimo estadio. Este es un estadio que sólo se puede discernir vivencialmente. Sin embargo, un guía perfecto puede ser capaz de explicárselo a un buscador que ha alcanzado un grado de perfección.

Los atributos de esta alma son: desapego de cualquier cosa que no sea Dios el Exaltado, sinceridad, escrupulosidad, y una aceptación contenta de todo lo que ocurre en el universo, sin tan siquiera un temblor del corazón, sin recurrir a la concentración espiritual para eludir un perjuicio, y sin objetar absolutamente nada. Esto se debe a que el alma está absorta en la contemplación de la Belleza absoluta. Este estadio no le impide al caminante guiar y aconsejar a la gente, y nadie oye sus palabras sin beneficiarse de ellas. Todo esto ocurre mientras el corazón está ocupado con el Mundo de la Divinidad [I,dhút] y el Secreto del Secreto.

El hombre que se encuentra en este estadio está inmerso en el océano de la cortesía con Dios el Exaltado. Sus oraciones nunca son rechazadas; sin embargo, debido a la modestia y la cortesía, nunca permite que su lengua pronuncie un ruego a menos que se vea forzado a ello. Cuando se ve forzado ruega, y su oración nunca es rechazada.

Es honorable a la vista de los seres creados, respetado por todos los hombres, importantes e insignificantes, porque ha recibido la palabra de la Presencia de Cercanía: ‘Hoy estás firmemente establecido en Nuestro favor y a Nuestro cuidado’45. Los seres creados están obligados a respetarlo, pero no depende de ellos, especialmente si es pobre y ellos lo tratan bien, porque las almas están naturalmente inclinadas a amar a aquellos que las tratan bien. Dedícate entonces a tu Señor, porque si así lo haces su anhelo por ti aumentará, y si mereces una parte de lo que ellos poseen, te llegará sin que haya acción de su parte. No dependas de ellos, ni albergues deseo alguno por lo que ellos poseen. No los rechaces debido a su entusiasmo contigo. Cuando lleguen a ti con amor no los hagas huir de tu Señor.

En este estadio, dedícate al quinto Nombre, que es Hayy [Siempre Viviente]. Significa El Unico que posee vida y sobre quien no ejerce dominio la muerte. Repítelo abundantemente, de modo que tu extinción pueda irse y ser reemplazada por la subsistencia por medio del que está Vivo, y luego entras al sexto estadio y se te promueve de estar parado ante el umbral a los sitios del Bienamado.

Sabe que hay Nombres que se llaman ‘Nombres Subsidiarios’, y son: al-Wahháb [el Dador de Todo], que significa Aquel que da sin que se le pida; al-Fattás [el Revelador], que significa Aquel que abre los tesoros de Su misericordia para todos Sus siervos; al-Wáhid [el Úbicador], Él en cuya Esencia no hay multiplicidad; al-Ahad [el Único], Aquel que no puede ser dividido ni calificado; al-Samad [el Saciador], Aquel a quien todos acuden para el cumplimiento de todos sus deseos.

Observa que la invocación usando todos estos Nombres y sus subsidiarios debe ser con sukún [es decir, sin vocal] a continuación de la última consonante.

En este estadio dedícate a al-Fattáh o a al-Wahháb, junto con Al-Hayy, para facilitar tu progreso al sexto estadio, del cual tienes una imperativa necesidad.