Develacion del Amor
 
 




Homenaje a Muzafer Ozak

 
 

¡Oh Allah el más cercano, la única Conciencia, la única Realidad, muéstranos por tu tierno y luminoso Favor Divino la Develacion del Amor en la residencia mística de nuestro Sheikh, en la corte sublime del Sultán.
Más allá de todos los hombres de letras, aún más allá de los eruditos en la mística, los amantes derviches reciben, durante esta vida terrenal, el funeral reservado a los mártires, porque son mártires del Amor. Estos descendientes de Alí, iluminado sea,
yerno del
Profeta Muhammad, la Paz sublime sea con él, caen prisioneros del Amor y continúan sirviendo como los testigos del Amor, brindando con cada aliento instrucción, guía, y aleccionamiento a la humanidad en el sendero místico del Amor. El valor de estos venerables personajes en la defensa del camino espiritual, en la defensa de la integridad humana, la amabilidad y la humildad de estos hombres de conocimiento directo de Dios, son asombrosas.

Oh Allah, oh Amor mismo, intégranos al camino sufí de Alí. Que recibamos el regalo de estar en la dulce compañía espiritual de Tu Mensajero adorado. Que veamos el trono sagrado de piel de oveja teñida azul rey de nuestro Santo y Patrón, el Eje de los Sufis, Nureddin Jerrahi, que Allah el Altísimo ilumine y santifique su noble espíritu, y el de su representante ante el mundo moderno, Muzafer Ashki, autor de este libro de Amor, quien pertenece siempre al Amor y permanece siempre en el Amor.

Creamos vínculos vivos con todos los preciados seres humanos; queremos proteger a los pobres; nos deleitamos con el amor del Profeta y en los misterios de los santos místicos y gnósticos de catorce siglos del Islam. Engálanos, oh Todopoderoso y Todomisericordioso, con la capa de los derviches, la vestidura de Luz Divina. Que entonemos los Bellos Nombres Divinos en la mezquita sagrada del cuerpo humano, viviendo en espera de las señales de Tu Bendición, hasta en el más ínfimo e íntimo detalle de la vida diaria. Rezamos únicamente para que el amor de los amantes del Amor Supremo aumente día con día. Toda alabanza pertenece a Allah, Señor de la Majestad y de la Perfección. Oh, la munificencia de Tu Amor.

Oh, la instrucción amorosa de Tu bienamado Profeta que abre la inmensa satisfacción y la alegría perfecta del camino de la Verdad que desborda a todas las filosofías y las religiones. Oh Esencia, lo único que vemos a través de todas las formas creadas y a través de los innumerables Nombres Divinos.

Ofrecemos nuestra amorosa gratitud. Que el beneplácito de Allah, Su noble aprobación, sea con Sus humildes siervos que constituyen el jardín del Paraíso, rociado con la lluvia de la Merced Divina.

Este siervo de mi maestro Muzafer Ashki, este pordiosero endiosado ante las puertas de la reunión extática del Amor Divino, suplica al Señor de todos los universos que los corazones sean colmados con el amor de Dios. Todo éxito espiritual proviene sólo de Allah, alabado sea, y todo tiene como base y fundamento el Amor Divino. Muzafer Ashki, santificada sea su alma, arrebatado constantemente en el estado místico de la unidad durante su vida terrenal, nos ha presentado con su vida misma una gran lección sobre el Amor. Como dice este Sheikh sufi, este experto en Amor: "la bendición del Amor es tan grande que si el amante, en este estado de contento, placer y delicia, se perdiera en las ardientes arenas del desierto, el fuego del Amor le impediría sentir el calor".

Que moremos cuarenta días en el desierto, pasando la noche en vela, para encontrar el Verdadero Amado. Que descubramos la tienda de campaña en el desierto floreciente del Amor, la morada del Amado. Que entremos en el cielo sobre la tierra, donde la Luz Divina quema hasta las cenizas todas las características negativas, depurando el yo en el océano del conocimiento espiritual e iluminándolo con el esplendor del Amor. Rescata nuestra humanidad, oh Amor.

La cáscara de la nuez se ha desvanecido, dejando visible la almendra, la pura presencia del Amado Supremo. Todos los amores de los enamorados en todos los niveles del amor se relacionan y se refieren únicamente al Verdadero Amado. Cuando el velo se rasga, aparece Su claridad absoluta, pero Su resplandor y Su esplendor aparecen en el velo. Anídanos, oh Bienamado. Llévanos de la especulación a la verificación. Danos la dulce convivencia iluminadora de los verdaderos amantes del Amor.

Nuestro Maestro, el más noble Mensajero y más glorioso Profeta Muhammad, que Allah lo bendiga y le dé Paz, ha llegado a través de la infinita magnificencia de Dios hacia su Esencia unitaria. Toda la cadena sucesoria, la alcurnia sublime de los herederos místicos de Muhammad, la Paz sea con él, hacia nuestro caudillo contemporáneo, Muzafer Ashki Efendi, iluminado sea su espíritu, han experimentado esta verdadera unión con la Esencia. Esta unión mística cura del error de mirar a cualquier objeto de nuestro amor como separado de la única Realidad, el error de mirarnos a nosotros mismos como una existencia distinta de la única Realidad. La ilaha ila-llah: no existe nada y nadie más que la única Realidad. Como nos alecciona nuestro Sheikh Muzafer Efendi: "Cuando podamos ver a Dios en el hombre o en la mujer que amamos, estaremos libres del error que consiste en pensar que Allah es otra cosa distinta de la Unidad. Que Dios te ampare si divides el amor en dos."

Como exclama nuestro gran Sheikh en las páginas vivas de este libro del amor: "Déjalo todo y únete al Amor. Mira, el Amor Divino ha inundado tu ser entero. Entra aquí y ahora en el Paraíso de la Esencia."
Las palabras, "Yo sólo soy", que el amado Moisés, la Paz sea con él, escuchaba en el Monte Sinaí, no salieron de la bendita zarza en llamas, sino directamente de Dios. Asimismo, el cuerpo y la mente del derviche amante son precisamente esta zarza en las llamas del éxtasis. No es él quien canta los Bellos Nombres Divinos en el zikr -círculo girador de los derviches- sino Allah el más íntimo quien resuena a través de él con Su Resonancia infinita. Las palabras de aquellos a quienes el Amor Divino embriaga y aniquila no proviene de ellos.

Estar unificado con el único Amado significa encontrarlo en tí mismo, hagas lo que hagas y donde quieras que estés; significa rasgar los velos del yo personal y limitado; significa develar en misterio de la Unicidad. Como cantaba otro santo sufi, el amado Niyazi, que su secreto sea guardado: "Nada puede ocultar el Rostro de Dios. Aparte de El, nada se manifiesta, aunque el ciego crea que El es invisible."

El Dios visible es la Luz Divina, no las formas creadas sino la luz esencial de la única conciencia que hace visible todas las formas interiores y exteriores, terrenales y celestiales, de la Creación Divina. Que seamos sumergidos en la dicha y en el deleite que ocasiona la visión de la belleza perenne que derrama esta Luz. De ahí que cuando nos llega la muerte física, nos encontramos ya inmersos en la Belleza Divina.
Apegarse a cualquier cosa que no sea Dios sería la sola herejía en el sufismo. Los amantes derviches añoran estar en íntima comunión con el Amado.

No tiene otra doctrina. Así como el hierro bajo la acción del fuego se torna al rojo vivo, así le ser humano, bajo la acción misteriosa del Amor, se transforma en el mismo Amor infinito.
Este Amor real, en el doble sentido de realidad y verdadera realeza, permanece siempre joven y vital, sin marchitarse, sin decaer, ni perecer.

Allah el más sublime, poderoso y glorioso como es El, ha confirmado la primicia de este Amor real en Su Santo Corán, la Prueba Decisiva. Este amor reluce siempre cualesquiera que sean las circunstancias aparentes de la historia humana, cualesquiera que sean las palabras falsas de las lenguas malintencionadas en este mundo. Convertirse en esclavo del yo limitado y de la sociedad limitada es empobrecerse a todos los niveles en la visión y la experiencia de esta creación como espejo claro de la Belleza Divina.

El amabilísimo Jesús, el Espíritu de Dios, que la Paz Divina siempre fluya a través de él, ha vagabundeado en la tierra, alzando las manos benditas al cielo, pidiendo y suplicando a la Divina Unicidad por la unión mística de toda la humanidad sin excepción con su Fuente Original. Siguiendo la guía de esta luz profética, la guía de este todopoderoso Amor, los seres de la Realidad de cada generación alcanzan el Amor Real, uniéndose a sabiendas con lo real por siempre. El Amor es lo primero de lo primero, lo último de lo último. Después de que todo se haya desvanecido, el amor queda y perdura por siempre. Se nos ha concedido la gracia inestimable de poseer este Favor Divino, la felicidad de poder beber el Vino Divino del Amor. Como dice nuestro gran Sheikh, el emisario del Amor del mundo moderno: "el Amor es un océano sin fondo, sin playa, sin principio, sin fin, sin límites." El amante realizado no puede saciar su sed espiritual por este vino del Amor.

Hermanos míos, viajeros de la Realidad, el que carece de amor extático no puede ser derviche, no es digno del nombre sublime de sufi. Como dice este moderno viñador del Amor, Sheikh Muzafer: "el que peca con Amor tiene más mérito que el que cumple sus rituales de la religión sin Amor. El culto sagrado sin Amor es un esfuerzo en vano. Así, hagas lo que tú hagas, hazlo con Amor." El tiempo del derviche es el Amor, su íntimo yo es nada más que el Amor Divino. Los derviches, soberanos del mundo eterno, caminan con desenfado por las calles de este mundo. Como enseña nuestro maestro Muzafer Efendi: "El derviche es el hijo del instante; está listo para renunciar a la misma renunciación." La letanía del alma derviche, puesta totalmente en libertad por el Amor, es el glorioso nombre de Allah. Pero no se queda con los Nombres Divinos; descubre y se une a lo Nombrado. El derviche no tiene preocupaciones ni cuidados. Su única inquietud es el Amor, su curación espiritual es el Amor. El Amor es su vida misma, su salud, su solaz.

Que Allah sea el ojo con el que vemos y la lengua con la que hablamos. Entonces el más allá ser vuelve el más acá. Esta unión con el Amor nos hace morir antes de morir, transformándonos en la Vida Divina aún sobre la tierra. Es el estado del hombre acabado. Es lo que exige el Amor, que seamos transformados en el Amor Mismo. En éxtasis, Muzafer Efendi cantaba: "Por la fuerza del Amor se han levantado los cielos y la tierra se ha extendido. Por la fuerza del Amor ha sido creado el universo entero y su belleza. El Amor suaviza todos los obstáculos, abre las puertas. El Amor deleita el entendimiento e ilumina al corazón. Todas las cosas deben su ser al Amor y sólo al Amor." En el nombre de Allah el más misericordioso y de su bienadorado Muhammad, el colibrí verde de la Sabiduría Divina.Nur al-Jerrahi
México, 1989.

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