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El primero en pronunciar una opinión legal sobre
la práctica sufi de girar, fue el Qadi Wahidudin
, santificado sea su espíritu. Este pronunciamiento
data de la generación de los Sucesores del Profeta
y Alabado sea Dios , continúa vigente hasta nuestros
días.
De los fundadores de las cuatro escuelas de la Ley Islámica,
los imanes al Shafi', Malik y Ahmad ibn Hanbal, consideran
lícito el girar. El Faro de la Comunidad, el
Gran Imán Abu Hanifa, es el único que
no ha dicho nada sobre el particular, ni en un sentido
ni en otro: ni lo declara ilegal, ni lo declara específicamente
permisible. Sin embargo, sus dos discípulos,
los
imanes Yusuf y Muhamed, ambos juristas de primer orden,
han declarado que el girar es lícito y legal.
Y esta opinión es la que prevalece en la escuela
Hanifa. La prueba definitiva de la
legalidad del girar provocado por el Amor Divino, es
el noble verso número 75 del glorioso Sura Al
Zumar, que se interpreta como sigue."...Y verás
a los ángeles rodeando el Trono, cantando la
Alabanza de Su Señor..."
De este verso, se deduce claramente que los ángeles
giran alrededor del Exaltado Trono, al tiempo que glorifican
al Señor.
Así como las oraciones que se practican en el
Islam (ya sean obligatorias, opcionales o superrogatorias)
están modeladas sobre los actos de adoración
de los ángeles, y así el noble ritual
del girar, desarrollado por los sufis, refleja el culto
de los ángeles del Trono Exaltado, pues su forma
es el círculo, idéntico al de los ángeles
en su remembranza de la Verdad.
Así como los peregrinos que van a la Meca realizan
la circunvalación de la reverenciada Caaba y
expresan sus súplicas entonando ALLAHU AKBAR,
al igual que los ángeles giran en círculos
para aprendizaje y remembranza; así los amantes
de Dios y los derviches que siguen el camino espiritual
de la orden Halveti, describen movimientos circulares
mientras recitan en voz alta los nombres Divinos HAYY,
ALLAH, QAYYUM, DA'IM, ARAD, SAMAD; (Siempre Vivo, Allah,
El que existe por Sí Mismo, Duradero, Uno, Eterno).
De la misma manera en que la gente del mundo va en rondas,
de puerta en puerta, en busca de beneficios mundanos,
así los amantes de Dios, Alabado sea, dan vueltas
repitiendo el Nombre Divino, para beneplácito
del Creador y en esa forma alcanzan el éxtasis
de unión con Dios que es su meta.
Un árabe del desierto, que gozaba del privilegio
de ser aceptado en la presencia del Profeta, en cierta
ocasión preguntó:
"Oh Mensajero de Dios, allá en el Paraíso,
allá en lo alto, ¿se gira en círculos
también?"
El profeta, la paz de Dios sea con él, se quedó
en silencio, sin responder. Entonces el arcángel
Gabriel descendió, y por decreto divino informó
al Príncipe de los dos Mundos que en el Paraíso,
en las alturas del Cielo, se giraría en círculos
los viernes, que es el día dedicado a la Congregación.
¡Oh amante fiel! En el Paraíso no hay rezos,
rituales ni ayunos; y sin embargo todo es girar y dar
vueltas como expresión de amor a Dios. ¡Me
place dar esta buena noticia a los amantes!
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