Develacion del Amor
 
 

Capitulo 8
Reglas del culto

En materia de doctrina religiosa las imágenes de la fraternidad sufi son los imanes de los Sunna y de la Comunidad, el sheikh Abu Mansur al Maturidi y el sheikh Abu Hasan al Ash'ari.
En materia de práctica religiosa las autoridades son los grandes imanes Abu Hanifa, al Shafi'i, Ahmad ibn Hanbal y Malik. ¡Que Dios les conceda Su Misericordia! Todos los sufis siguen a uno u otro de estos cuatro reverendos imanes y la diferencia en sus doctrinas es sólo de detalle.

 
 

Todos ellos siguen el camino de la gente de los Sunna y la Comunidad y pertenecen a al Firga al'Najiya, el único grupo destinado a la salvación de entre los setenta y tres grupos religiosos. Su dogma, su doctrina y sus creencias están de acuerdo con la voluntad del Mensajero de Dios, que la paz sea con él, y coincide con las enseñanzas de sus Compañeros y los Sucesores de las dos generaciones siguientes, así como de todos los virtuosos creyentes de los primeros tiempos del Islam.
Las creencias y doctrinas de todos estos maestros nunca sufrieron ninguna adición o inovación herética o caprichosa. Todos observaron la voluntad y el deseo del noble Profeta, siguiendo los benditos e iluminados pasos de Sus Compañeros, Sucesores y los primeros creyentes. Por esto se les conoce como la gente de los Sunna y la Comunidad. Como todos los que andan por este elevado Camino, los derviches y los amantes comparten las creencias de la gente de los Sunna y la Comunidad, siguiendo por lo tanto a uno u otro de estos cuatro imanes.
Así vemos que los derviches de la fraternidad sufi, no pueden ser innovadores heréticos ni excéntricos caprichosos. Quienes estúpidamente les adjudican tales etiquetas son obviamente gente ignorante, mal informada hasta en lo que respecta a las doctrinas de sus propias escuelas.
Heréticos caprichosos y excéntricos son aquellos que no pueden evitar que sus lenguas pérfidas pronuncien palabras carentes de todo sentido y valor; los que no pueden vaciar su corazón de mentiras y calumnias, los que dicen todo lo que les llega a la mente, sin detenerse a pensar si es correcto o equivocado; los que llenan la morada de su corazón de pesar, envidia odio y arrogancia, aquéllos cuyo mal carácter ofende contínuamente a todos los que los rodean, aquéllos de cuyas manos y lenguas nadie se encuentra a salvo. A decir verdad, estos esclavos del yo inferior, servidores del demonio y cautivos de sus deseos son los verdaderos herejes.
Ninguna de éstas características negativas puede existir en un individuo que posea un átomo de amor Divino, porque su corazón estará iluminado por la afirmación de la Unidad Divina y se regocija en el Divino Amor. Es un hecho que la Remembranza de Dios Purifica al corazón de todos esos defectos. De la misma manera que el fuego devuelve el brillo al hierro oxidado, el fuego del amor de Dios remueve el polvo y las manchas del corazón de quienes lo recuerdan y se salvan por medio de la remembranza. Así se liberan de las penas y el dolor en los dos mundos. Sí, el pulimento del espejo del corazón es la Afirmación de la Unidad Divina. El corazón y la lengua de quienes hacen esta afirmación ciertamente quedan purificados y brillantes. Como nos lo indica el Sultán de los Profetas, las más perfectas salutaciones a él y a su familia:
"Todas las cosas tienen su pulimento.
Lo que pule el corazón es la Remembranza de Dios".
Una de las prácticas fundamentales de las órdenes sufis es girar en adoración. El primero en llevarla a cabo fue el Más Noble Mensajero, que Dios lo bendiga y conceda la paz. Cuando el Arcángel Gabriel transmitió el Decreto Divino, el Corán , al Profeta Bienamado, le dijo: "Oh Mensajero de Dios, en tu Comunidad los pobres entrarán al Paraíso quinientos años antes que los ricos". El Príncipe de los dos mundos, el noble Ahmad Mahmud Muhamed, la paz sea con él, entró en éxtasis y comenzó a girar hasta que la túnica que cubría sus benditos hombros cayó al suelo. Al ver esto, los Nobles Compañeros, que Dios se complazca en todos ellos, se pusieron también a girar junto con el Maestro de la Ley Sagrada, las más excelentes salutaciones para él y su familia.
Contemplando a Muhamed, Gloria del Universo, girando de esta suerte con sus Compañeros, Mu'awiya ibn Abu Sufyan exclamó: "¡Oh Mensajero de Dios, qué hermosa danza!" A lo cual nuestro Maestro replicó: "¡Silencio Mu'awiya! Esto no es una danza; es la Remembranza del Amado." Cuando uno escucha el nombre del ser que ama, ¿no es acaso natural que se gire en adoracion? Es en el 'Awarif ul Ma'arif donde este incidente queda autentificado por Anas ibn Malik, que Dios se complazca en él.
El segundo que giró en adoración a Dios fue nuestro maestro Abu Bakr el Veraz, que Dios se complazca en él. Por amor a Dios había donado toda su fortuna, propiedad y posesiones, hasta quedarse con una sola camisa. Su esposa y él se turnaban para usar la camisa de forma que sólo podían cumplir sus oraciones uno a la vez. Un día, el Profeta Bienamado de Dios les comentaba a sus Nobles Compañeros: "Hace días que no veo a Abu Bakr en la mezquita". A lo cual le respondieron: "¡Oh Profeta de Dios!, como Abu Bakr ha repartido todas sus propiedades, ya no tiene nada que ponerse. Por eso no puede venir a la mezquita".
El Príncipe de los dos mundos les dijo: "Vayan a ver a mi hija Fátima y pídanle algo para vestir a Abu Bakr".
Cuando nuestra madre, la adorable señora Fátima, recibió la orden del Profeta, respondió que no tenía más que un retazo de tela hilada con pelo de cabra, Y esto fue lo que envió a Abu Bakr. Pero, como el pedazo de tela no era lo suficiente grande para cubrir el bendito cuerpo de Abu Bakr, El Veraz, éste tuvo que completar su traje con unas hojas de palmera y ataviado de esta manera se encaminó a la presencia radiante del Mensajero. En ese momento, el Arcángel Gabriel descendió vistiendo un tosco sayal de pelo de cabra y hojas de palmera. El Profeta Bienama do de Dios, al ver este estado de cosas exclamó asombrado:
"¡Gabriel, hermano mío, nunca te había visto vestido de esta manera!" A lo que Gabriel replicó: "Oh Mensajero de Dios, hoy Dios ha ordenado a todas las criaturas del cielo que se vistan igual que Abu Bakr. Dios, Alabado y Honrado sea, envía el saludo de la paz a su siervo Abu Bakr con este mensaje: "Yo me complazco en mi siervo Abu Bakr, ¿está él complacido conmigo?"
En ese momento, El Más Veraz hizo su entrada en la mezquita del Profeta, y escuchando tales palabras de la misma boca del Profeta, exclamó: "Señor, estoy complacido, me complazco en Tí". Y con lágrimas en los ojos comenzó a girar.
Un día, la Gloria del Universo, que Dios lo bendiga y le conceda la paz, le dijo al Valiente León, el imán Alí, que Dios ennoblezca su rostro y se complazca en él: "¡Oh Alí tú eres yo!" En ese instante el Rey de la Santidad se puso a girar.
Es posible que la danza no esté explícitamente permitida en la Ley Sagrada, pero tampoco es considerada ilícita. Acaso pueda clasificarse en la categoría de los actos naturales jurídicamente indiferentes como sentarse y ponerse de pie. Por lo tanto, ya que el girar bien intencionado es permisible, sin duda puede ser un acto de adoración cuando se hace con esa intención, porque al girar estamos recordando a Dios, y la Remembranza Divina es lícita siempre en todo lugar, sean cuales sean los movimientos con los que se exprese. Todo el que recuerde a Dios, Alabado sea, con seguridad será recompensado por ello.
Mientras que todos los actos prescritos de adoración a Dios Todopoderoso tienen un principio y un final definidos, siguen un patrón, la Remembranza de Dios o Remembranza Divina, no está estructurada de esa forma. Esto se debe a que Dios, Alabado Sea, nos ha mandado recordar su Esencia Divina mucho muy a menudo. Aquellos que encuentran en su corazón tranquilidad y calma, que experimentan alegría y deleite en la Remembranza del Señor y que giran en adoración; los que esperan alcanzar así el objeto de sus esfuerzos y gozar de la Misericordia Divina, indudablemente no quedarán desamparados de Dios, Exultado sea, pues El hará llover Sus bendiciones y Su bondad sobre ellos y los llevará al triunfo y a la salvación.
Ibn Arabi, el Más Grande de los Sheikhs, relata la historia siguiente en al Futuhat al Makkiya y amerita ser leída con la mayor atención:
El sheikh Ja' far ibn Muhamed al Khalwati y el venerable Yunayd al Baghdadi se hallaban de viaje hacia el Hijaz, con la intención de realizar la Peregrinación a la Meca. En el camino visitaron la ciudad Santa de Jerusalén y el Monte Sinaí. Llegaron al lugar en donde el Profeta Moisés, la paz sea con él, sostuvo mil y una conversaciones con el Señor del Universo. Y desde allí ofrecieron sus oraciones y plegarias. Extasiado con la belleza y santidad de ese sagrado lugar, el venerable Yumaid pidió a uno de sus discípulos, poseedor de hermosa voz, que recitara una alabanza. Mientras el derviche cantaba, el sheikh y sus discípulos fueron arrebatados por el amor a la añoranza y comenzaron a girar en éxtasis. En ese punto, un monje cristiano que pasaba por ahí, al contemplar la escena exclamó:"¡Oh, gente de Muhamed!" pero los derviches en su éxtasis, no escucharon la voz del monje; volvió a llamarles en tres ocasiones pero nadie le respondía pues estaban ausentes de sí mismos, como transportados a otro mundo. Cuando el monje se acercó, los derviches y el sheikh habían dejado de girar y emergían del estado extático. Dirigiéndose al grupo, preguntó: "¿Quién de ustedes es el Maestro?"
El venerable Yunaid al Bagdadi respondió: "Entre nosotros no hay diferencia. Todos somos jefes y maestros". Pero el monje insistió: "Tiene que haber uno que sea el jefe. ¿Quién es? Necesito hablar con él" . Entonces le señalaron al venerable Yunaid y se entabló esta conversación:
"Girar en éxtasis, como lo hacían, ¿es característico de los musulmanes en general, o es exclusivo de un grupo en particular?", preguntó el monje.
"Dentro de la Comunidad de Muhamed, los que están dedicados al amor Divino son los únicos que realizan este tipo de movimiento giratorio", replicó Yunaid.
"¿Con qué intención realizan estos giros rituales?", preguntó el monje.
"Nuestra única intención es expresar amor a Dios, a quien glorificamos y exaltamos, y la dicha bendita que experimentamos al recordar a Dios", fue la contestación de Yunaid. El monje volvió a preguntar:
"¿Por qué razón repiten el glorioso nombre de Dios en voz alta?"
"Lo hacemos con la intención de ofrecernos en servicio a Dios Todopoderoso", respondió Yunaid.
"Cuando Dios, Esencia de la Verdad, preguntó a las almas: ¿No soy acaso Señor vuestro?, las almas dijeron: En efecto, damos testimonio de Tí. ¿Cómo se llama eso?", interrogó el Monje.
"Eso se llama la Proclamación Eterna", respondió Yunaid.
"Has hablado con la verdad, oh sheikh, venga, dame esas benditas manos". Entonces el monje tomó la mano del venerable sheikh, dió testimonio de su creencia de que no hay nadie digno de la adoración más que Allah y que Muhamed es Su Profeta, y fue honrado con la verdadera fe.
El venerable Yunayd al Bagdadi preguntó al monje: "¿Cómo supiste que había hablado con la Verdad?" A lo cual el viejo monje replicó con toda la sinceridad de un nuevo creyente:
"Sé por el Noble Evangelio que los amantes de la Comunidad de Muhamed usan la túnica de los derviches, se alimentan de migajas, están contentos y satisfechos con poco, aman a Dios, Alabado sea, y experimentan gran felicidad y alegría en recordar a Dios. Son los amantes de Dios, Alabado y Glorificado sea. Entran en éxtasis con el amor a Dios y buscan seguir Su camino. Temen a Dios, Alabado sea, y procuran agradar a El en todo lo que hacen. He percibido todas estas cualidades en tus derviches y en tí y, ¡toda loa pertenece al Señor!, he sido honrado con la admisión al Islam".
Este ser tan bendito, se unió a la caravana por tres días, al tercer día pasó a la Eternidad como musulmán y entró en el Paraíso.
¡Magnificado y Glorificado sea! Dios ha mencionado a los amantes de la Comunidad de Muhamed, en los Nobles Evangelios así como en los otros libros de inspiración Divina, en los términos más elogiosos. El Noble verso del Corán titulado Al Fat'h, es un ejemplo de ello.
Ja'far ibn Abi Talib, que Dios se complazca en él, era uno de los Compañeros y primo del Glorioso Mensajero, vióse en cierta ocasión obligado a emigrar a Abisinia. Sabemos de buena fuente, por Abu Zubayr y Jabir, que Dios tenga a ambos en Su Gloria, que danzó de alegría cuando pudo al fin regresar del exilio y reunirse con el Profeta amado, y que seguía danzando cuando besó la bendita frente del Príncipe de los dos mundos.
En el tiempo de la revelación del noble verso del Corán que dice,"...cuando Zayd se divorció debidamente de ella...", el Profeta recitó este glorioso decreto divino a Zayd ibn Harith, y éste le preguntó, "Oh Mensajero de Dios, ¿este verso te ha sido revelado a propósito de mí?". A lo cual la Gloria de la Creación respondió: "Sí, Zayd, me ha sido revelado en referencia a tí y menciona tu nombre". Al escuchar ésto, Zayd ibn Harith comenzó a danzar.
¿Qué más habremos de decir? En este punto debe estar claro para cualquier lector inteligente que el girar en adoración es permisible en completa conformidad con la Ley Sagrada, ya que fue practicado por el Profeta Bienamado de Dios, por Abu Bakr el más Veraz, por Alí, el Elegido, por Ja'far ibn Abi Talib y por Zayd ibn Harith, que Dios se complazca en todos ellos.Más aún, sabemos por tradición fidedigna que la Madre de los creyentes, Aisha la Fiel, Dios se complazca en ella y en su padre, contempló en compañía del Mensajero cómo los abisinios ejecutaban sus danzas.
Como ya explicamos, la permisibilidad de la danza queda definitivamente establecida de acuerdo a los imanes al Shafi'i, Malik, Ahmad ibn Hanbal, y el que es llamado la Prueba del Islam, el Imán al Ghazali, así como a otros prominentes sheikhs y eruditos. Ya hemos dicho que cuando la danza se realiza con la intención correcta, pasa a ser un acto de adoración.


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