Develacion del Amor
 
 

Capítulo 6
Creyentes y no creyentes

Oh amante fiel que buscas el camino de la Verdad y deseas recordar a Dios!
La Misericordia y la Ira divinas, ambos aspectos de Dios, Señor de la Majestad y la Perfección, existen en el mundo. El Señor ha escondido Su beneplácito y Su merced entre nuestros buenos actos, y Su ira entre nuestros pecados. Mas algunas veces, El oculta Su merced en nuestros pecados, y Su ira en los actos de adoración. Pues El es omnipotente y tiene el poder de traer los muertos a la vida y los vivos a la muerte.

 
 

Dios, Alabado y Glorificado sea, hizo de la Remembranza el más alto, más sagrado y más sublime de todos los actos hermosos. Esta verdad se encuentra expresada y explicada en el Corán Su Poderosa Prueba, así como en las Tradiciones del Noble Mensajero, como regalo divino a sus siervos y amantes agradecidos, que recuerdan la esencia de la Divinidad. Al explicar el significado de la Remembranza Divina, la relación que une a aquellos que recuerdan con Aquél que es Recordado, y los altos estados que de esta manera se alcanzan, El nos alienta y siembra en nosotros el deseo ardiente de la Remembranza de Dios.
La Remembranza es el Nombre de Allah. El que hace la remembranza es quien recuerda a su Dios. La Remembranza actúa de manera mutua y recíproca, uniendo al que recuerda con Aquél que es Recordado. Existe sin embargo una condición para los amantes de Dios y es que se mantengan en el camino de la rectitud. Deben cuidar sus manos, su lengua y órganos genitales para no incurrir en ningún acto prohibido por su amado Señor, el Creador, y censurado por la palabra del Profeta Bienamado. Todos y cada uno han de obedecer al Amado y cumplir los requerimientos de esta obediencia con amor, sinceridad y pureza. Así como se debe estar en disposición de sacrificarlo todo en aras del Amado y por el amor a El, se ha de ser extremadamente cauteloso en evitar cualquier cosa que pudiera causar Su disgusto. Todo lo que El desea debe realizarse con amor y gratitud, teniendo el mayor cuidado en no herir, entristecer u ofender al Amado. Debemos ejercer la más estricta precaución para no desagradar al Señor con las cosas que no quiere que hagamos. No obstante, si fuera nuestro destino incurrir en la ira del Amado, inmediatamente debemos suplicar Su perdón, gimiendo y sollozando de arrepentimiento. Debéis saber que rogar y arrepentirse es la marca y el sello del amor y del amante. Con plena consciencia y claridad nuestro arrepentimiento debe ser sincero y de corazón.
Todos los actos de adoración y remembranza deben realizarse no por el interés de recibir algún beneficio, sino con la intención pura y única de obtener el placer del Amado. Es necesario permanecer en estado de absoluta devoción y rectitud. Por dar un ejemplo, los actos de adoración y remembranza de Dios realizados con la idea de obtener poderes milagrosos carecen de valor y no pueden ser aceptados. Los amantes auténticos se cuidarán siempre de evitar este tipo de cosas. Puede ser un milagro flotar en el agua, o permanecer sumergido largo tiempo sin respirar, pero no hay que olvidar que estos movimientos son naturales a los peces; cualquier embarcación de madera puede flotar en el agua. Puede ser un milagro volar por los aires, pero no olvidemos que las aves y los aviones pueden hacer largos viajes a través del aire. Si fuera un milagro atravesar el espacio de un extremo a otro del mundo, el demonio y los jinns personajes de la mitología árabe pueden realizar esta hazaña con la mayor facilidad. De la misma manera, ¿se podría considerar como milagrosa la invención y el uso de la electricidad, el teléfono, o la televisión, cada uno de los cuales es una maravilla de la ciencia?
Dios, Glorificado sea, no quiere milagros de los seres humanos. El no espera lo extraordinario. Lo que El pide es veneración respetuosa y amorosa y sincera para la Esencia de Su Divinidad, el cumplimiento de Sus obligaciones como Sus siervos de Dios. Por esta razón envió cien Tablas y cuatro grandes Libros, dando a conocer explícitamente en cada uno de ellos Su glorioso decreto divino: "Hemos creado al hombre y a los jinns sólo para que Nos adoren". Sí, Dios Todopoderoso requiere y espera de los seres humanos amor, devoción y rectitud hacia la Esencia de la Divinidad. Así lo expresó en las Tablas mencionadas y en los Cuatro Libros. Milagros y proezas no garantizan este amor y esta rectitud, aunque la corona de los milagros pueda un día ser colocada sobre la cabeza del siervo amante y sincero.
Los amantes deben ser extremadamente cuidadosos en evitar las cosas indebidas y abstenerse de tocar cualquier cosa que no sea grata a Dios, Alabado sea. No deben hacer daño ni herir a nadie, sino hacer todo lo posible para ser útiles a su familia, a su medio ambiente y a la sociedad en la que viven.
Por esta razón los amantes de Dios no dicen cualquier cosa que les viene ala mente, sino que saben guardar los secretos que se les confian. No se dedican a investigar y divulgar los errores de los demás y se abstienen de la difamación. Se esfuerzan en que nadie resulte perjudicado como resultado de lo que hacen o dicen. No podéis pretender amar a Dios si coméis cualquier cosa que encontráis y decís lo primero que os viene al pensamiento. El control de los deseos sexuales es también una condición para el amante. Aquél que ciegamente se rinde a la lujuria siendo esclavo y cliente de la carne, se convierte de criatura y siervo de Dios, en esclavo de su yo inferior. Pasa a ser juguete de las fuerzas del mal, despreciado por sus semejantes. Empero, siempre y cuando desee salir de ese estado de podredumbre y suciedad y se arrepienta sinceramente implorando perdón y procurando agradar a Dios, será rescatado de tan penosa condición.
Dios, en Su infinita gloria, puede perdonar, si así Lo desea, cualquier falta cometida en contra de Su Esencia Divina, excepto el pecado mayor que consiste en pensar que El no es el único Dios. Así lo ha afirmado El de manera clara y definitiva en el poderoso Corán, reiterando que bajo ningún concepto perdonará a aquél que dude de la Unidad de Su Esencia.
Sabemos con certeza por El Libro y Las Tradiciones del Profeta, que aquéllos que se arrepientan de cualquier falta o error excepto el de igualar a alguien a Dios, quedarán como si nunca los hubieran cometido pues serán objeto del divino perdón. También es seguro que los que dejan el politeísmo para afirmar la Unidad de Dios alcanzarán la misma distinción.
Entre las criaturas de Dios, Alabado sea, hay algunos a los que El ama tanto, que aún si se vieran en el caso de pecar, no serían responsables de los pecados cometidos, ya que todo lo que ellos hacen y dicen está inspirado por la Verdad. Los que pertenecen a este grupo no serán llamados a cuentas en el Día de la Resurrección; ni siquiera serán llevados al lugar del juicio Final. No serán testigos de tan espantoso horror. Mientras todas las demás criaturas serán reunidas allí esperando ser juzgadas, aquellos seres bienaventurados serán llevados al Paraíso. Estos son los amantes de Dios, Alabado sea, cuyo único deseo es Dios. Por lo tanto para ellos están abiertas las puertas del Paraíso de los Actos, del Paraíso de los Atributos, y del Paraiso de la Esencia. En virtud de la Generosidad Divina, estos seres afortunados y felices entrarán inmediatamente en el Paraíso de la Manifestación de la Esencia.
Es imposible definir el amor con palabras o describirlo con la pluma.
El amor es un océano sin límites ni fin, un mar insondable. Los que tienen el privilegio de recibir el bendito regalo del amor, pueden participar en él de acuerdo con su capacidad y su suerte. Sí, el amor es infinito pero queda la cuestión de la capacidad y la suerte de cada quien. Cada Amante brilla con la luz que recibe de la fuente de la luz. Cada uno recibe de acuerdo a Su medida de su copa y bebe de ella de acuerdo a su destino, el Amor Divino que le ofrece la mano del Todopoderoso. Los que beben de ese Amor, jamás se recobran, pasan más allá de sí mismos, ebrios y aturdidos. Sólo a través de la Unidad Divina recuperan la sobriedad.
Sin duda es natural que los que se embriagan con Su amor puedan recobrar la sobriedad sólo a través de la Unión con El.
¡Oh fiel amante!
El milagro más grande consiste en lograr traer de vuelta al sendero de la Verdad a alguno que se haya extraviado. No hay prodigio alguno en mover murallas, en desperdiciar la vida en persecución de fantasías imposibles, en tragar clavos, en encantar serpientes, en caminar sobre las aguas, en aparecer bajo formas diversas, en volar como un pájaro, en provocar terror y asombro. Acaso cada una de estas cosas podría ser considerada una hazaña ingeniosa, pero no encierran beneficio alguno para la humanidad. La única justificación posible para tales demostraciones es que pueden servir para que recuperen la fe aquéllos que la han perdido.
Los hombres de Dios nos han hecho saber que muchos seres mejores que los que caminan sobre las aguas han muerto de sed en la lucha por salvar al género humano de la ignorancia y la falta de fe.
Estos seres bienaventurados y felices no mueren lejos de ellosino que continúan existiendo. Sólo la parte animal muere. Los que mueren por la salvación de la humanidad no mueren en realidad; su ser permanece. Se regocijan en el Reino del amor eterno con el Verdadero Amado. Con certeza aquéllos que dignifican y honran la historia, siguiendo el bendito sendero de luz, serán recordados en anales de oro, y sus nombres sagrados se cantarán con gloria hasta el Día de la Resurrección.
Los que tienen el corazón adornado con el amor de Dios, siempre están luchando por rescatar al ser humano de la degradación que representa la ignorancia y la falta de fe, de la bajeza del error. Los ojos de tales amantes de la Verdad no contemplan otra cosa más que la Verdad. Sus oídos no escuchan nada más que las palabras de la Verdad. Su lengua sólo habla para recordar la Verdad y llamar a la humanidad a la Verdad. El auténtico amante no lleva en su corazón más que el amor de la Verdad. Así sus pies caminan por amor a la Verdad, sus manos se aferran sólo por la Verdad, trabajan por el bien de la Verdad. Hablan por amor a la Ver dad, escriben por amor a la Verdad; porque para ellos no existe nada más que la Verdad.
Ahora, a los que dicen amar les dirijo estas preguntas:
¿Cuántas veces habéis enjugado las lágrimas de un amante que solloza por el amor a Dios?
Vosotros mismos, ¿habéis derramado una sola lágrima por el amor a Dios?
¿Cuántas noches habéis pasado en vela por Amor a Dios?
¿Qué sacrificios habéis soportado por el amor a Dios?
Se podrían agregar muchas otras preguntas, mas ¿con qué fin? A buen entendedor pocas palabras. Les recuerdo una vez más: Los que encuentran a Dios dentro de sí mismos no buscan al Amado a diestra y siniestra. Los que buscan a Dios fuera deberían saber que Su fuerza irresistible prevalece en mundos sobre mundos desconocidos, de la tierra a las Pléyades, y que no está fuera sino dentro del alma: el Alma dentro del alma. Ni los Cielos ni la tierra lo contienen, y sin embargo El se siente como en su casa dentro del corazón de su siervo amante sincero y fiel. ¿Sería posible que los que han experimentado el sabor de esto dejaran de amar y recordar a Dios? ¿Sería posible que los que han recibido tal bendición, dejaran de girar gritando "Allah"?
Cuando el amante y el amado se reunen en un solo cuerpo, ¿qué podría ser más natural para el amante que girar con la remembranza? ¿Acaso no debería perecer el amante en ese instante, clamando HAYY...HU...QAYYUM (Dios vivo ...Sempiterno)?
Agitado como el mar, impetuoso como las olas, ¿acaso no debería gritar "Allah, Allah..." ahogándose en tan vasto océano? ¿No debería lanzarse a las llamas como la palomilla, ardiendo en el Amor Divino, dejando que el viento esparciera sus cenizas?
En cuanto a las gentes que miran con desdén y maldicen a aquéllos que giran en la remembranza impulsados por el Divino Amor, ¿acaso pueden tener esperanza de poder morir en la fe? ¿0 bien suponen que podrán beber el Agua del Paraíso de las benditas manos del Profeta Amado? ¿No tendrán temor a Dios, Alabado sea; no se avergonzarán ante el noble Mensajero, cuando así difaman a los fieles amantes de Dios que dan sus corazones las más excelentes salutaciones a él y a su familia, al Profeta Bienamado, que se acuerdan de Dios, Alabado sea, y proclaman Su Unidad, que llevan a cabo los cinco Rezos diarios, que ayunan un mes al año, que dan la limosna obligatoria, que cumplen con la obligación de la Peregrinación cuyos ojos están anegados en lágrimas y cuyos corazones arden con el Amor Divino , que cantan "Allah, Allah..." a través de incontables noches sin sueño, que gimen y lloran al escuchar el llamado de HU al tiempo que son aniquilados en el que es Uno y Eternamente Vivo? Si ellos son incapaces de recordar a Dios y participar en los giros, ¿qué derecho tienen de impedir que otros lo hagan? Dios, Señor de la Majestad y la Perfección dice en el Noble Corán:
"Que ningún grupo de personas ridiculice ni se burle de otro, y que ninguna mujer se burle de otra que quizás sea mejor que ella".
Dejémosles que traten de emular a los amantes de la Verdad, dejémosles que los imiten, que traten de seguir sus pasos. Pues cada quien será juzgado con aquéllos a los que ha imitado. El Jefe de los mensajeros da buenas noticias, el Guía de los amantes, el último Profeta, afirma llanamente que cada persona será resucitada en unión del objeto de su amor.
Roguemos que Dios nos haga a todos compañeros en el viaje de la fe, y que nos convierta en amigos íntimos de la gente del amor. Amén.
En el glorioso Sura del Noble Corán titulado Al Ahzab, dice Dios, Alabado y Glorificado sea:
"Recordadme muy, muy a menudo".
La frecuencia de la remembranza aquí ordenada indica que ésta debe ser continua. De acuerdo con esta interpretación, basada en comentarios autorizados, algunos clarifican esta continuidad indicando estos significados:
"Deberemos recordar en todo estado y actividad".
Es por lo tanto posible inferir que uno puede recordar a Dios de pie, sentado o recostado. Este glorioso decreto divino prueba así que el zikr es permisible en cualquier condición, sea mientras se camina por la calle, sea girando en círculos. Del mismo modo que está permitido recitar el Corán a lo largo del camino, con toda certeza es permisible recordar a Dios en las mismas circunstancias.
Los amantes se acuerdan de Dios; Glorificado y Alabado sea, en cualquier situación. Durante la remembranza sus ojos se llenan de lágrimas, sus corazones irradian con el amor de Dios, su ser más profundo vibra con el temor a Dios. Los ojos de sus corazones contemplan los misterios divinos. Reflexionan sobre sus orígenes y último destino. Su corazón está en llamas con el amor de Dios.
Mientras se ocupan en la remembranza, los amantes no tienen deseo ni propósito alguno más que buscar el placer de Dios. Los amantes no practican la remembranza con el objeto de escapar del Infierno o alcanzar el Paraíso. No tienen necesidad del Paraíso, sus pabellones, sus doncellas y sirvientes. Como los amantes lo ven, el Paraíso es "todo menos" (Dios); para los amantes, ardiendo de amor a Dios, "todo menos" no es ciertamente el objeto deseado.
Las oraciones de los amantes son aceptadas por Dios. Los amantes no notan las faltas de la gente, sus propios defectos los ciegan para con los de los demás. Los amantes no maldicen ni desean daño a nadie en absoluto. El rico y el pobre son iguales para ellos. El soberano y el esclavo son uno. Nadie puede comprender los estados del amante o penetrar sus secretos. Estos estados y secretos sólo los conoce Dios, Alabado sea, y los que Le aman. Todas estas hermosas virtudes son graciosamente concedidas al amante como un regalo de Dios. Es un hecho que todas las bendiciones vienen de Dios, a Quien alabamos. Así pues, tened cuidado de no desdeñar o criticar a los derviches ni a los amantes de Dios. En Dios está nuestro refugio.
La princesa Adile [1825 18981 por el descanso de cuya alma ruego a Dios, hija del Sultán Mahmud II conocido como Mahmud el justo, escribió:

En el camino de la verdad, todo lo abandonaron,
a ellos no les causes daño;
El camino del Bienamado
fue el que tomaron, no les causes daño.

Para los derviches la verdad es el camino.
No se vuelven a la derecha ni a la izquierda
Y como los santos alcanzan la Verdad;
no les causes daño.

El derviche no puede ser descrito.
Para hallar al Amigo hqn llegado
ellos, a quienes se atribuye la perfección;
no les causes daño.

Desprecian la mundanídad,
Prefieren luchar,
Beben vino de la unidad
no les causes daño,

¡Adilel deja oir la voz,
El camino del derviche te está llamando
a ver el rostro de la Verdad.
A ellos no les hagas daño.

La Remembranza de Dios, Alabado sea, no está limitada a un momento, período de tiempo, confín o lugar determinado. Podemos acordarnos de El en todo tiempo, en todo lugar, en todo momento sin ninguna restricción. En efecto, la Remembranza de Dios, Alabado sea, no requiere de un lugar específico. Es permisible realizarla en cualquier sitio que esté limpio. Sin embargo, hay algunos lugares que son indudablemente mejores y más adecuados que otros para la remembranza.
Así como ciertos Mensajeros han sido más altamente favorecidos que otros Profetas, así como algunos hombres nacen para ocupar posiciones más elevadas que otros, del mismo modo hay lugares y ubicaciones que conllevan méritos superiores. Sabemos por el Informante más veraz, que Dios lo bendiga junto con su familia, que Meca la Ennoblecida, Medina la Iluminada y la Mezquita Aqsa en Jerusalén son superiores en este sentido a otras poblaciones o ciudades. Una vez establecido esto, podemos afirmar que la remembranza de Dios puede llevarse a cabo en cualquier locación o lugar que esté adecuadamente limpio y puro.
Es deber del hombre, en su calidad de siervo de Dios, corregir su yo inferior a través de actos de adoración y ejercicio espirituales. Pues sólo por estos medios puede ser corregido el yo inferior. Con la afirmación de Su Unidad, Dios, Alabado sea, arranca de raíz el yo inferior que nos hace inclinarnos a la debilidad: a este yo que en árabe se llama al nafs al arnrnara. La completa corrección de este yo inferior se logra observando la remembranza constante llamada zikr da'im. Sobra decir que el zikr no debe hacerse de manera distraída. Hay que estar conscientes de lo que se hace, de a quién se está recordando, y de lo que la remembranza es.
A través de la Tradición nos ha llegado la siguiente historia, como enseñanza y guía:
"Cuando Dios, Alabado y Glorificado sea, creó al ser, le dirigió la siguiente pregunta: ¿Quién soy yo?
El ser replicó: ¡Tú eres tú, y yo soy yo!
Dios, a Quien alabamos, mandó al ser a quemarse en el Infierno durante mil años, al cabo de los cuales lo sacó y le repitió la misma pregunta. Como recibiera la misma respuesta, enviole otra vez al fuego por otros mil años. Nuevamente cuestionó Dios al ser, obteniendo igual contestación. Esta vez, el Señor de la Majestad y la Perfección envió al ser a pasar hambre y sed por todo un milenio, interrogándolo al término del mismo. Sumisamente el ser replicó:
Tú eres el Señor de todos los mundos. En cuanto a mí soy un impotente, débil e insignificante, y sin embargo pecador.
Al oir esta respuesta el Creador hizo del ayuno una obligación religiosa para el hombre".
Esta parábola nos demuestra que el perfeccionamiento del yo inferior únicamente es posible mediante los actos de adoración a Dios y los ejercicios espirituales. Estos, así como la Remembranza de Dios, son por lo tanto prerrequisitos necesarios para que los
amantes puedan corregir su yo inferior. De esta manera el yo logra alcanzar un carácter tranquilo, el corazón se purifica y el espíritu adquiere el brillo del más bruñido espejo.
No debemos olvidar que en el Día de la Resurección cuando suene la hora del arrepentimiento, cuando llegue el momento de lamentar nuestros errores de esta vida, no podremos esperar ayuda alguna de nuestra riqueza material, nuestras posesiones mundanas, nuestros hijos o allegados. Sólo un Corazón Sin Mácula podrá salvarnos entonces. Y la única forma de obtener un Corazón Sin Mácula es la Remembranza de Dios. Un Corazón Sin Mácula es un corazón vivificado por el amor a Dios, iluminado por el amor a Muhamed, purificado y abrillantado por la ardiente Remembranza de Dios. Un corazón tal, recibe el nombre de QaIb salim.
La única manera de llegar a estar unido con Dios, Alabado sea, es poseer un corazón de tal suerte. El amor de Dios es una llama que quema y aniquila todo en el corazón excepto el amor a Dios. En ese estado, aún la persona más racional puede manifestar el éxtasis conocido como wajd. Cuando este tipo de éxtasis ocurre, se debe ahí mismo comenzar a girar, pues de no hacerlo se corre el peligro de perecer, incendiarse y quedar instantáneamente aniquilado.
Algunos espíritus prejuiciosos sostienen que esta manifestación extática del girar no es permisible para aquél que se encuentra en su sano juicio, y que solamente puede realizarse cuando uno está fuera de sí o ha perdido la razón y el juicio. El venerable Yunayd de Bagdad dio a tales objeciones la siguiente réplica llena de sabiduría:
"Girar en adoración de Dios no es ilícito: mas, aún si lo fuera, en este punto ¡lo ilícito se vuelve lícito!"
Esto significa que en situaciones de emergencia, lo que normalmente sería indebido se vuelve permisible, y dado que el amante en estado de éxtasis se encuentra literalmente en estado de emergencia, aún si el girar en adoración estuviera prohibido por la Ley Sagrada, en este caso sería perfectamente lícito. Para demostrar lo que dice, el venerable Yunayd cita el caso de una persona amenazada de inanición, a quen le está permitido comer una
cantidad suficiente de cerdo o incluso carroña para salvar su vida.
Existen dos tipos de gozo intenso para el ser humano:
(1) el arrobamiento de los sentidos, correspondiente a la for ma física y (2) la Realidad del arrobamiento gozoso. El placer en su forma física se experimenta en la unión sexual con el ser amado, y este intenso deleite se denomina arrobamiento de la forma física. La Realidad del arrobamiento gozoso es la unión con la Verdad, Alabado sea, y la dicha exaltada que produce esta unión:
La primera de estas experiencias se cumple con el orgasmo.
En la segunda, si el amante experimenta la Realidad arrobadora y no le da expresión girando su adoración, su ser sutil será naturalmente aniquilado en la Verdad. A1 ser aniquilado su ser insubstancial, nada más que la Verdad queda de sus órganos físicos. El organismo entero experimenta la misma dicha bendita sin ver nada más que la Verdad ni darse cuenta de nada más que de la Verdad. De igual manera que alguien que sufre un acceso de malaria no puede dejar de temblar, aún cuando está en pleno uso de sus facultades tanto de la mente como de la voluntad, así el amante se ve irresistiblemente empujado a girar en adoración, sin por esto perder la consciencia. Y su amor aumenta tanto cuando gira en adoración, que el hecho de poder alcanzar tal amor es por sí una clara prueba de unión con Dios. Este estado de alborozo supremo se llama wajd khayri, el Extasis Benéfico. Dicho estado es una de las mayores bendiciones que Dios, en su Bondad, ha concedido a sus siervos. El Estado de endiosamiento aquí descrito se llama también el Predilecto de Dios y Extasis del Todomisericordioso, Alabado sea.
Alguien dirigió la siguiente pregunta a nuestro maestro, el Más Noble Mensajero, que Dios le conceda la paz:
"¡Oh Mensajero de Dios! ¿Por qué ensalzas y alabas a Uways al Qarani, a pesar de que no viene a visitarte?"
A lo cual el Profeta Amado de Dios dio oportuna respuesta:
"Uways no puede venir a verme porque se encuentra extasiado en Dios Misericordioso".
Dicho estado no es una cuestión de aprendizaje erudito, sino de experiencia gozosa. El estudio y la lógica son inadecuados cuando se trata de definir y describir ese estado. Su júbilo sólo pueden conocerlo aquellos que lo experimentan. Los que no lo han probado nunca sabrán, ni podrá jamás serles descrito.
Cuando el adorador comienza a recordar la Verdad, Dios, Alabado sea, también comienza a recordar al que lo adora. Revelando este secreto en la Remembranza misma, El ha prometido y les recuerda a los negligentes, que honrará con Su propia Persona a los amantes que rememoren y glorifiquen Su Divina Esencia. Como hemos dicho, un ser recuerda muy a menudo el objeto de su amor. Alguien que recuerda a Dios, Alabado sea, lo hace en virtud de su amor por El. Siendo así, el Ser Supremo ama a aquellos siervos suyos que Lo recuerdan, les concede Su perdón y les ofrece el Paraíso con todos sus esplendores. Una persona es uno con el objeto de su amor. En la remembranza el que recuerda y el recordado se unen en un solo ser.
En el glorioso Sura del Corán titulado Arrepentimiento (AITawba ), Dios Todopoderoso, Alabado sea, se refiere a Abraham como awwahun halirn. Awwah quiere decir alguien que recuerda a Dios con frecuencia, gimiendo y sollozando por el temor de Dios y por Su amor, Alabado sea. Y halim significa el que
perdona a los que le causan dolor, el que responde con buenas obras a aquellos que le hacen algún mal, el que constantemente suplica al Señor que le dé la capacidad de perdonar a quienes le causan algún mal. En este versículo del Corán el Señor de la Majestad y la Perfección nos da como modelo a Su Fiel Amigo, invitándonos a comportarnos como él si buscamos la amistad de Su Esencia Divina.
¿Acaso Dios, a quién glorificamos y ensalzamos, habría encomiado en esta forma la conducta de Abraham, si la Remembranza audible estuviera prohibida a sus ojos y si no se considerara permisible proferir en alta voz ALLAH...HU...HAYY durante las sesiones del zikr ? Es claro que al exaltar a Abraham, el fiel amigo del Señor, Dios nos está exhortando a seguir siempre Su iluminado camino.
Hemos aludido ya a los que claman que hay exhibicionismo en el zikr público: pero no podemos más que repetir nuestra respuesta. Y lo único que precisamos decir es:
"Toda acción será juzgada de acuerdo a la intención que la mueve"
Muchos misterios salen a la luz durante los giros de los amantes y en el zikr ritual para los que tienen ojos para ver , por supuesto. En cuanto a los ciegos...
Los que observan atentamente el movimiento de los derviches y amantes de Dios cuando giran en adoración, llegarán a entender muchos misterios y verdades. Desde luego hay muchos que ven y oyen a los derviches gritando LA ILAHA ILLALLAH...ALLAH...HAYY...HU, y siguen ignorantes de los estados experimentados por los mismos al hacer la remembranza de Dios, Alabado sea, con amor y añoranza, con dicha y deleite sin fin. No se dan cuenta de que esos derviches y amantes están inhalando la fragancia del jardín de rosas del Amigo y recogiendo ramillete tras ramillete de las rosas eternamente fragantes de Su jardín. En compañía de sus amigos les es dado ver a los íntimos del Amigo. Contemplan la belleza del Amado. Pasan de un estado a otro aún más indescriptible, de la dicha a la felicidad inefable. Sólo mediante la Remembranza de Dios es posible alcanzar esta gran bendición así que si deseáis aspirar el perfume y cortar las rosas del jardín del Amigo, inhalar la fragancia de Muhamed, y estar presente en este círculo de amor, ¡dejad de negar y venid a la confirmación! Venid a soplar como el viento del alba en el valle del amor. Venid a caminar en el jardín de rosas y a compartir la dicha del aroma del amor, y así alcanzaréis el discernimiento.

Deja que el corazón y el alma se purifiquen
Recuerda la remembranza (del Señor)
Deja que el amor sea tu provisión
Recuerda la remembranza de Dios.

Para cruzar el umbral observa la Santa Ley
Esta casa está fincada en el Camino Místico
La Verdad te dará el derecho de quedarte
Recuerda la remembranza de Dios.

Que se levanten los caídos
Que se sumerjan en el océano del amor
Ayúdales a lograr su objetivo
Recuerda la remembranza de Dios.

Con los buscadores en su empeño
Nunca te detengas
Deja que el derviche sea tu huésped
Recuerda la remembranza de Dios.

Si tomas la mano del Sheikh
si olvidas tu reticencia
entrarás a la compañía del Bienamado.
Recuerda la remembranza de Dios.

Veliyyudin, no digas más
La remembranza te limpia hasta la raíz
Vuélvete y enfréntate al que adoras
Recuerda la remembranza de Dios.

En efecto, ni mi voluntad por explicar, ni vuestros deseos de entender estas verdades sirven de nada, a menos de que veáis cómo los amantes marcan sus cuerpos con el fuego del amor, cómo lloran de amor a Dios y a Su Mensajero, como giran cómo mariposas nocturnas alrededor de la luz de la Belleza Divina, cómo se llenan de esplendor cuando giran en adoración en torno a esa luz. A menos que penetréis en los secretos del amante: a menos que participéis en el girar. Venid a uniros al círculo: venid a exclamar "¡Allah!" Sin duda habéis oído que los que claman "Allah" no quedan desamparados ni tristes. Repetid "Allah" con nosotros y no os sentiréis solos ni tristes, y no os sentiréis como extraños.
¡Alabado y Glorificado sea!
Dice Dios en el Poderoso Corán:
"Ay de aquéllos cuyo corazón permanece endurecido ante la remembranza de Dios". (39:22).
Esto quiere decir: Ay de aquéllos, sufrirán el peor de los tormentos, cuyos corazones se endurecen y contraen cuando escuchan la Remembranza de Dios, Alabado sea, y contemplan la condición de los que Lo recuerdan.
Tales son los imprudentes que comparan la remembranza de los creyentes a un juego. Los no creyentes y los hipócritas sólo aumentan su incredulidad, hipocresía y frustración cuando escuchan la lectura del Noble Corán o la Remembranza de Dios.
Sus corazones se han vuelto tan estrechos que no pueden participar en la remembranza y hasta le dan la espalda a los que la realizan.
Estas infortunadas criaturas no saben, nunca se les ocurre, que quienes se alejan de la Remembranza Divina se arruinan en este mundo y en el Más Allá; precipitándose a un fin desastroso.
La arrogancia y envidia de algunos ignorantes es tan grande, que se oponen al zikr de los derviches. ¿No se les ha ocurrido nunca que los que rechazan la Remembranza Divina son hipócritas o no creyentes? Si tuvieran tan sólo un átomo de inteligencia, abandonarían su arrogancia y envidia para no ser equiparados con los hipócritas o los no creyentes y rescatar su alma del infierno de la aflicción. Con frecuencia se nos dice en los Nobles Hadifh, así como en los versos del Corán citados arriba, que los que se oponen a la Remembranza de Dios y a la afirmación de Su Unidad, que atacan, insultan e injurian a quienes recuerdan a Dios y declaran Su Unidad esos son los hipócritas.
El Día de la Resurrección todas las almas serán llamadas a la Presencia Divina junto con el recuento de sus acciones en esta vida. ¿Cómo es posible que los que se oponen a la gente de la Remembranza no se den cuenta de que serán colocados al lado de los hipócritas, de que se arrepentirán, pero su arrepentimiento no les será de ninguna utilidad? ¿Cómo podría cualquier persona sensible y razonable olvidarse que en un verso de Su Glorioso Corán "Recordad a Dios con mucha remembranza" (33:41) , Dios, Alabado sea, ordena que su Divina Esencia sea recordada repetidamente, constantemente? Aún si ellos no puede, obedecer este glorioso decreto divino, ¿con qué derecho creen que pueden impedírselo a los que con fe lo observan?
Uno debe tener un gran afecto a los amantes de Dios, sufis y derviches que frecuente y constantemente rememoran a Dios, Señor de la Majestad y la Perfección, pues el Príncipe del mundo, Dios lo bendiga y le conceda la paz, dice en uno de los Nobles Hadith:
"Un hombre está unido al objeto de su amor"
Cualquiera que espere estar unido a los que Dios ama, Alabado sea, y a sus fieles amantes, en el Día de la Resurrección que está predestinado y por cierto llegará, debe alimentar el amor hacia ellos. No hay que olvidar nunca que el Amor a los que aman a Dios, Alabado sea, es de hecho amor a Dios mismo, Alabado y Glorificado sea. Es el amor de El. Por lo tanto quienes tienen un poco de inteligencia han de tratar a los amantes con amor.
Como hemos reiterado, los que frecuente y constantemente se acuerdan de Dios, Alabado sea, son Sus amados. Si nosotros, pobres mortales desvalidos cuidamos y protejemos a los seres que amamos, acaso el Señor de los Cielos y la tierra, de todos los mundos conocidos y desconocidos, visibles e invisibles, no cuidará y protejerá a Sus amantes siervos? El Supremo Señor reúne a los que aman y aquéllos que El ama con Sus bienamados.
¡Oh amante!
Si deseas la bienaventuranza de la declaración de la Divina Unidad, si quieres entrar en el Palacio del que Es Uno, si añoras contemplar la Belleza Eterna, exclama con sinceridad:
¡LA ILAHA ILLA LLAH! Afirma la Divina Unidad, incesantemente. Dios, Alabado sea, jamás deja en el abandono a quién afirma Su Unidad. No olvides que tú no existes; El existe. Si te atribuyes existencia a tí mismo se convertirá en un velo entre tú y la Verdad, en este mundo y en el Más Allá. ¡Así que piensa que El es lo Unico que existe y el velo se rasgará! El que está obsesionado por su propia existencia, personalidad y egoísmo se convierte en demonio, se vuelve como Satán.
Cuando vemos que hay tantos versos del Cordn, claros como el agua y tantas Tradiciones (o Hadiths ) del Profeta que expresan aprobación y hacen apología de la remembranza y la afirmación de la Unidad Divina, cuando sabemos que tantos eruditos, sheikhs y santos han practicado la Remembranza de Dios; cuando millones de amantes han dado valor a su aliento fugaz en este mundo pasajero recordando y afirmando la Unidad Divina día y noche, mañana y tarde, siempre y en todas partes, los necios que molestan e importunan a los que en esta forma adoran a Dios, que los injurian y ofenden de palabra y de obra, se darán
cuenta de su gran error en el Día de la Resurrección. Arrepentidos, se arrancarán los cabellos y las barbas, pero este arrepentimiento de última hora no les beneficiará en absoluto.
El mismo castigo les espera a los ignorantes, que engañados por las palabras de los envidiosos, pretenden criticar y aún despreciar a la gente de la Remembranza. Mantenerse apartado de tales personas es estar cerca de Dios. ¿Qué podemos hacer sino rezar para que el ignorante y el imprudente, así como sus seguidores, que supuestamente han leído mucho, pero que en realidad no entienden nada de lo que leen, sean guiados por Dios?
¿Cómo podrán experimentar la dicha y la delicia de la remembranza y la afirmación de la Unidad Divina los infortunados que no han gustado del vino de la Unidad de la Mano Poderosa, que no se han abandonado en cuerpo y alma al camino del amor, que no pueden distinguir lo blanco de lo negro y que por lo tanto son inevitablemente inconscientes del Amor Divino y no tienen quién los guíe en el camino de la vida? Sus agresivos ataques de hecho se les revierten. La crítica sólo se justifica en ocasiones siempre y cuando se haga por el amor a Dios. Pero las críticas contrarias a los decretos divinos y los mandatos del Profeta, puesto que proceden de las tentaciones del yo inferior y del Demonio, ciertamente serán juzgados por Dios de acuerdo a su intención. No obstante, ya que nos tenemos entre aquellos que siempre recomiendan la Verdad, queremos darles un consejo:
Aquél que no crea y sienta envidia por el que cree, debe arrepentirse e implorar el perdón de Dios antes de que la muerte lo sorprenda. Más aún, no basta con el arrepentimiento y el perdón; han de abandonar sus actitudes negativas. Y la única forma de lograr esto es encontrar un guía espiritual sabio, lleno del amor de Dios, tomarse de la mano de este ser noble y bendito, someterse a él por completo y aprender la verdad y la realidad de este conocedor de la sabiduría divina. Que Dios, Señor de la Majestad y la Perfección, nos perdone a todos, y recuerde nuestros nombres entre Sus dichosos siervos amados.
"El orgullo cierra el camino de la felicidad", se dice.
Para escapar de su lamentable condición, los que están atrapa dos en la arrogancia del orgullo deben liberar sus mentes de todo lo que han aprendido, arrojar el agua estancada de sus cántaros, limpiar el espejo de su corazón de toda envidia, rencor, odio e hipocresía, deshacerse de toda falsa pretensión, buscar la forma de adquirir conocimiento esotérico, iluminarse con la luz de la Divina Unidad, adquirir la consciencia girando en adoración a Dios, regocijarse en el amor de Dios; buscar los misterios de la Sabiduría divina, y estar ansiosos por recordar y afirmar la Unidad de Dios. Entonces podrán colorearse con sibghatullah (la tintura divina) y despertar del sueño de la inconsciencia. Cada uno podrá así llegar a ser un creyente sincero y perfecto y ser admitido en los misterios de los amantes. Acaso se ganen el derecho de ver a Aquél que buscan, y puedan complacerse en el Amado.
¡Oh Amante!
Según la tradición de los santos, el éxtasis wajd es una luz en el corazón del creyente que lo anima con urgencia a adorar a Dios, Alabado sea. En efecto, nuestro maestro, el Mensajero de Dios,
que Dios lo bendiga y lo tenga en paz, dijo:
"El que no tiene wajd no tiene fe".
Hemos mencionado en varias ocasiones que "toda acción será valuada de acuerdo a la intención". Al iniciar la Remembranza de Dios, por lo tanto, es necesario decir antes que nada:
"Intento llegar al éxtasis".
Si alguien pronuncia el Testimonio (que no hay nadie digno de adoración más que Dios y que Muhamed es su Mensajero), si cree sinceramente en esta profesión de fe, y se dispone a adorar a Dios, Alabado sea, con el corazón purificado por este testimonio, esa persona es uno de los extáticos, la gente de wajd. Pues esta condición sólo se adquiere mediante el amor y la añoranza de Dios Todopoderoso, y esto es proporcional a la intención.
El girar debe realizarse con la intención consciente de alcanzar el éxtasis. El girar en adoración como lo hacen los amantes de Dios, es sancionado por el Consenso de la Comunidad. Los rituales de girar, que constituyen las prácticas fundamentales de los santos de Dios, se formularon en los tiempos de los Sucesores de los Compañeros del Profeta, cuyo juicio confirmaron después los eruditos de la generación siguiente y los nobles fundadores de la ciencia de la jurisprudencia islámica. Así vemos que ninguna de las reverendas personalidades que existieron entre los años 80 y 800 de la Héjira nunca dijeron que el girar estuviera prohibido. Sólo después del año 800 A.H. aparecieron ciertos fanáticos de mentes limitadas y estrechas, autonombrados académicos que externaron la opinión de que era ilícito girar en adoración a Dios y trataron de vedarlo. Sin embargo, muchos de los grandes sabios y santos participaron en la ceremonia de la remembranza y el girar. La gran mayoría de los comentaristas del Corán, compiladores, conservadores de los Hadith, e iniciados practicaban la remembranza y el girar. Todos ellos fueron célebres no sólo en su tiempo sino en la posteridad por su enseñanza y poderes carismáticos, hombres de clara visión y penetración espiritual muchos de los cuales se unieron a alguna orden de buscadores de la Verdad. Los santos, acerca de cuyas vidas y obra se ha escrito y otros cuyas historias que no se conocen llenarían incontables tomos, y todos ellos giraron en adoración a Dios. Que Dios, Alabado y Glorificado sea, santifique sus almas.
Uno de estos venerables maestros es el Sheikh al Akbar (el más grande Sheikh) Muyháyidin ibn al Arabi. Según la obra titulada al lanib al Gharbi (la Región del Poniente), el mencionado sheikh es autor de casi mil libros. Uno de los más importantes es sin duda su comentario sobre el Corán, detallada y altamente estimada interpretación, que se titula al lam'wa l Tafsil fi Asrar alTanzil. Los sesenta y cuatro volúmenes que lo componen nos llevan a este noble verso del Sura Al Kahf; "wa idh qala musa li fatahu la abrahu ..."; cuando Moisés dijo a su sirvienta: no cejaré hasta llegar a la confluencia de los mares o andaré toda mi vida. (18: 60), lo cual nos muestra que dicho Comentario no cubre más que la mitad del noble Corán. Su obra al Futuhat Al Makkiya, (Revelaciones de la Meca) consta de veinticuatro volúmenes. Sus restantes escritos varían grandemente en extensión siendo unos más breves y otros más largos. El Comentario en dos volúmenes que generalmente se le atribuye no es de él, sino de Kashani.
Mi venerable amo, maestro reverenciado y benefactor, me dijo que en una ocasión tuvo el privilegio de ver un documento escrito de puño y letra del Sheikh ibn Arabi, en el que autorizaba a su hijo adoptivo Sadrudin de Konia para transmitir sus enseñanzas. Este documento ennumeraba los títulos de 267 obras escritas por él.
El venerable Sadrudin de Konia relata que el Más Grande Sheikh pasó cierta vez nueve meses sin comer, beber ni dormir. Durante este período proclamó sin cesar la Unidad de la Verdad, Alabado sea Dios, y nunca abandonó ni por un instante la Remembranza de Dios. Que Dios, Alabado y Glorificado sea, santifique su espíritu.
El venerable Sheikh Abu Ishak al Firuzabadi autor del famoso diccionario arábigo narra la siguiente historia en su biografía del Más Grande Sheikh titulada al Itiyad:
Cuando el venerable Sheikh Muhayidin ibn al 'Arabi que Dios santifique su espíritu, terminó de escribir su monumental obra, al Futuhat al'Makkiya, dejó el manuscrito en un lugar descubierto en las paredes de la Caaba con esta oración: "¡Señor, si el trabajo que he realizado cuenta con Tu aprobación, presérvalo de toda calamidad". Aquel año en Meca la Ennoblecida, la lluvia, el viento y las tormentas superaron toda descripción, más por extraño que parezca, ni una sola página, ni una sola letra del manuscrito dejado a la intemperie, sufrió daño alguno.
No estaba estropeado ni desencuadernado, ni destruído. Ya que tantos nobles sheikhs y piadosos eruditos, versados en el conocimiento esotérico y célebres por su enseñanza y poderes carismáticos no sólo han considerado la Remembranza de Dios y el Girar en adoración como cosas permisibles, sino que han proporcionado la más clara evidencia de ello, no podemos conceder ningún valor a la oposición de parte de gente incapaz siquiera de leer y entender las obras que escribieron estos benditos y afortunados seres, ni mucho menos a sus insolentes intentos de hacer que dichas ceremonias se declaren ilegales.
Todas las cosas en el Cielo y en la tierra así como enmedio de ambos, glorifican a Dios. Es por esto que El, Alabado y Glorificado sea, nos dice en el Corán:
"No hay nada que no Me glorifique, Me exalte y Me recuerde.
Pero no podéis comprender su alabanza y remembranza".
Si aquéllos que sostienen que es ilícito girar en adoración a Dios, y desearon que se prohibiera, objetaran que no ven que las cosas glorifiquen a Dios y giren. para adorarle, y que tampoco escuchan su remembranza, una vez más lees responderemos citando la palabra de Dios:
"Las montañas os aparecen sólidas e inmóviles. Pero las montañas no son sólidas ni están inmóviles como las véis. Como las nubes que atraviesan el firmamento, así son transportadas las montañas hasta perderse de vista. ¿No es esta verdad clara y evidente incluso para los más desatentos de vosotros?"
Si hundimos una vara en el agua quieta, la vara aparece doblada, cuando en realidad está absolutamente recta. El defecto está en nuestra visión. ¿Cuántas cosas aparecen igualmente distorsionadas o erróneas, cuando, en realidad son correctas, y la distorsión radica en nuestra prpia percepción?
Todo lo que tiene existencia gira sobre sí mismo. Nada en este mundo o en el Más Allá se mantiene inmóvil. Esta verdad, conocida de los expertos, ha sido probada y documentada por las ciencias positivas. El sol, la luna, las estrellas y todo lo que existe gira impulsado por el amor a Dios. El Universo entero esta danzando y girando en el amor a Dios.

Con la sabiduría escondida en el ser de la Verdad nos conoces
En el océano sin fin del conocimiento secreto nos conoces.
Los ruiseñores de este efímero jardín de rosas no nos escucharán
Los amantes de la belleza de Su Eterno Rostro nos conocerán.
No nos importa reconstruir este mundo o el próximo
Los que están arruinados y se tambalean nos conocerán.
Abandonamos los sentidos, y resbaló la capa de los hombros
Desnúdate, quédate sin nada para conocernos.
Sufren los que no saben que la pena y el gozo son uno.
El sultán que se salvó del tormento nos conoce
El eremita que se queda sobrio no nos comprenderá.
Quien esté ebrio con el último trago del vino de la pureza nos conocerá.
¡Oh Niyazi! No somos más que una gota que cayó en el océano hoy
¿Qué conocimiento puede tener una gota?
Sólo el océano nos conoce.

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