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Ilumínalos con el esplendor del amor de Dios
y el amor del Mensajero de Dios, en honor de Tu bienamado
Muhammed el árabe, su familia, sus esposas, sus
compañeros, los ayudantes, sus amigos y sus santos
y por el amor de Hasan y Husein, el par más agraciado.
Da a esos corazones la dicha a través de los
secretos contenidos en el Corán, la Prueba Decisiva,
y hazlos conscientes a través de la graciosa
manifestación de Tu Belleza. Concédenos
refugio entre las criaturas privilegiadas que han alcanzado
la bendición de Tu amor y gozo ardiente. Déjanos
apagar nuestra sed con el más puro vino del amor,
de las luminosas manos del Profeta Elegido, de Alí
el que recibió la Aprobación de Dios,
portador de la copa de Kawthar en el Paraíso,
y de las benditas manos de Hasan y Husein, los agraciados.
Déjanos bebes hasta saciarnos, déjanos
pasar más allá del cuerpo y del alma con
el amor a Dios, déjanos vestir las ropas del
Paraíso, y déjanos tomar el camino del
amor, ¡Dios Mío! Somos criaturas desobedientes,
perversas y pecadoras. Reúnenos, Dios Mío,
con la caravana de los amantes fieles que aman verdaderamente
Tu Esencia Divina y la Luz Profética de Tu amado
Mensajero; cuyos ojos están anegados y cuyos
corazones están encendidos con ese amor. Inclúyenos
entre aquellos siervos tuyos a quienes has concedido
el honor y el privilegio de salvarse, por el amor de
la sangre inocente y pura del Imán Husein y los
mártires de Karbala. ¡Oh Dios Mío!
Tú eres clemente y Misericordioso, El más
Bondadoso de los Bondadosos. Oh Dios Mío, Tú
eres El que Perdona, y amas el Perdón, Eres dador
de Gracia y la Gracia Te es propia. Confesando nuestras
faltas hemos llegado a Tu puerta, a buscar refugio en
el umbral de Tu Gracia. Tú no rechazas las plegarias
y las súplicas de los pobres pecadores que llegan
a Tu puerta. No dejas ir con las manos vacías
a quienes imploran piedad, alégranos con Tu piedad,
haznos prosperar con Tu graciosa generosidad. Cuenta
nuestros nombres entre aquellos de tus siervos a los
que amas. Ayúdanos en todas nuestras dificultades
y aumenta nuestras bendiciones materiales y espirituales,
¡Oh Dios Mío!
¡Ten piedad, oh Intercesor de los pecadores! ¡Oh
Mensajero de Dios! Somos pecadores y sabemos que sólo
tú puedes interceder. Intercede por nosotros.
Sabemos y creemos que tu intercesión es aceptada
por Dios, que Él nunca la rechaza, ¡ayúdanos,
oh Mensajero de Dios! ¡Piedad, oh familia del
Profeta Elegido! Tú eres la fuente de la piedad
y la clemencia puras. Nos refugiamos en tu compasión
y buscamos amparo en tu bondadosa simpatía. Sí,
somos culpables, desdichados, huérfanos y sin
amigos. Tú eres lo único que tienen los
que no tienen a nadie. Mi maestro compasivo, mi Rey
generoso, tú eres el compañero de los
extraños, el intercesor de los culpables. No
nos niegues tu compasión, miserables como somos
y esclavos de nuestro yo inferior, juguetes de nuestras
pasiones; por el amor de Dios, extiende tu mano y ayúdanos.
Hemos naufragado en el mar de la rebeldía y desperdiciado
nuestras preciosas vidas en la desobediencia y el olvido
y nos encontramos hoy exhaustos y débiles. Compensando
nuestros errores y pecados, alzamos las manos hacia
Tu Divina Merced a las puertas de Muhammed. Posando
nuestros rostros manchados por el pecado en la estera
para orar, con fuego en el corazón, suspirando
y sollozando, con lágrimas en los ojos, hemos
llegado al lugar en el que se adora Tu Presencia Divina.
Por favor acepta graciosamente nuestro arrepentimiento,
como aceptaste el de Adán, la paz sea con él.
Somos sus descendientes y somos la Comunidad de Muhammed,
el bienamado de Dios, el refinado. Lamentamos nuestros
errores y mucho nos pesan las ofensas que hemos cometido.
Somos hostiles hacia nuestro yo dominante, y te suplicamos
que aceptes nuestro arrepentimiento y nos alegres con
Tu perdón y Tu gracia. ¡Oh Señor
Mío! Tú eres el Dios generoso y excelso
que regocija a quienes buscan Tu perdón, liberas
del Infierno a los que se refugian en Él y les
concedes el bendito favor de Su Paraíso y Su
Belleza. Tú eres el Dueño del reino. Obtienes
el triunfo en todo lo que haces. Excelentísimo
eres, en todas Tus obras. ¡Oh Dios Mío,
Tú eres el Altísimo, el único digno
de adoración y el Verdadero Amado! No hay nadie
a quien valga la pena servir más que Tú.
Sólo Tú eres. Tú eres Uno. No tienes
par, no tienes igual. Si lo deseas, quemas y desgarras;
si es Tu Voluntad, haces prosperar y florecer. Sólo
Tú tienes la última palabra en todas las
cosas, simplemente ordenando que así sea. Si
quieres, perdonas. Si Tú decides castigarnos,
somos Tus pobres siervos y estamos desamparados. Si
Tú nos perdonas es porque eres el más
Misericordioso de los Misericordiosos. Tu clemencia
es tan grande que concedes el derecho de vivir aún
a los incrédulos que Te niegan. A pesar de que
Te niegan, no los privas del sustento y permites que
se beneficien de Tus bendiciones. Tú eres el
que da a los hipócritas lo que quieren y satisfaces
los deseos de los creyentes. Sin dudas no dejarás
ir con las manos vacías a aquellos que se acercan
a Tus puertas para afirmar Tu Unidad y Te entregan su
corazón, pues ahora hemos llegado a las puertas
de Tu Misericordia y extendemos nuestras manos hacia
Tu Bondad, ¡No nos dejes ir con las manos vacías!
Oh Dios Mío, nosotros, pobres criaturas mortales,
no rechazamos a quien toca a nuestra puerta, sino que
le ofrecemos lo que Tú nos has dado. No puede
ser, no puede ser jamás, que Tú dejes
desamparados a aquellos que acuden a Ti en la tristeza
y la desesperación. ¡Ten piedad, Glorioso
Dios, ten piedad, Rey mío, Dios Mío a
Quien adoro! ¡Mi excelso Maestro, Mi Señor
y Mi Dios! Nuestros rostros y nuestros corazones están
manchados con el pecado y la rebeldía, mas no
permitas que nos perdamos en el Día del Juicio;
pues Tú eres El que vela todos los pecados. Lléname
con Tu amor, convierte mis lágrimas en sonrisas,
haz arder mi corazón con la añoranza de
Ti. ¡Mi única aspiración y añoranza
es reunirme contigo, Dios Mío! Así como
rescataste a Noé, la paz sea con él, junto
con los que creían en él, de las aguas
del Diluvio, sálvanos también a bordo
del barco de Tu religión, que es como el Arca
de Noé, de perecer ahogados en el mar de la incredulidad,
en el océano de la desobediencia y el pecado.
Concédenos gozar de la dicha y el deleite de
la fe, del bendito sabor de la adoración; de
la corona y la buena fortuna del afecto, de la soberanía
del amor.
Permítenos llegar a ser dignos siervos tuyos
en los dos mundos y formar una comunidad digna del Mensajero
Bienamado de Dios. déjanos seguir el ejemplo
(sunna) del Profeta. Danos la gracia de mantenernos
firmes en el Sendero Recto. Déjame extinguirme
en Tu esencia y permanecer eternamente en Tu Corte Divina.
Al unirme a la compañía de Tus Amantes,
permite que sea bendecido con la vida duradera y eterna.
¡Oh Dios Mío!
Dios Mío, Tú que concediste diez favores
especiales a diez Profetas, Tú que aceptaste
el arrepentimiento de Adán y de David, que en
paz gocen, acepta también nuestro arrepentimiento
e inclúyenos en la caravana de los penitentes.
Así como elevaste a Idris al cielo, la paz sea
con él, dejándolo entrar al Paraíso,
limpia nuestros corazones del polvo de este mundo y
elévanos. Permite que nos caractericemos por
la moralidad del Islam y de Muhammed, que poseen la
naturaleza del Paraíso. Inclúyenos entre
los que entran al Paraíso en este mundo coronados
con su buena conducta, engalanando el corazón
con la luz de la fe, luciendo como vestimenta la Sagrada
Ley; con los ojos alerta, los oídos atentos y
con la lengua ocupada en pronunciar Tu
Remembranza, la afirmación de Tu Divina Unidad
y Tus Alabanzas; con los pies resueltamente dirigidos
hacia la bondad; generosos con las manos y usándolas
para el bien, pero dejando el corazón con el
Amado,
conversando con Dios, yendo al encuentro de Dios, muriendo
antes de morir y convirtiéndose, a través
de esta muerte, en amantes. ¡Oh Dios Mío!
Del mismo modo en que te dirigiste a Moisés con
Tu poderosa palabra, la paz sea con él, envía
la inspiración a nuestros corazones, Concédenos
conversar con Tu Esencia Divina en nuestro Monte Sinaí.
Recíbenos entre tus siervos privilegiados que
llegan a gozar del señor de lo espiritual, ¡Oh
Dios Mío!
Oh Dios Mío, así como rescataste a Tu
fiel amigo Abraham del horno de Nimrod, sálvanos
del fuego siniestro de nuestro yo inferior y no nos
dejes a solas con él ni por un momento. Oh Dios
Mío, protéjenos del demonio del yo y haz
que el fuego de la carne se convierta en luz. Así
como elevaste a Abraham a la amistad íntima contigo,
cuéntanos entre el número de los amantes
y preséntanos corporalmente en el círculo
de los que te aman, ¡oh Señor Mío!
Oh Señor, así como rescataste al santo
Job, la paz sea con él, de todas sus aflicciones
y calamidades, sálvanos de los temores y ansiedades,
sufrimientos y penas de este mundo y del Otro y condúcenos
a la Felicidad.
Oh Dios Mío, así como liberaste a Jonás,
la paz sea con él, de las entrañas de
la ballena, líbranos de las manos del enemigo,
de la tiranía de la ignorancia, de la desgracia
que la falta de fe, y llévanos a puerto seguro.
Así como restauraste el reino de Salomón,
la paz sea con él, haznos tan puros como lo éramos
el día en que nacimos y gratifícanos con
la fortuna material y espiritual. ¡Oh Dios Mío!
Así como elevaste al Imán Husein, que
Dios se complazca en él, al rango del martirio,
danos licencia de vivir una vida próspera y feliz
y obtener la intercesión de todos los mártires.
¡Oh Señor! Por el amor de la bendita sangre
de los mártires, protégenos de cualquier
creencia corrupta, ayúdanos a alcanzar Tu noble
placer y haznos verdaderos creyentes, que podamos alcanzar
la perfección de nuestra fe, en conformidad con
la fe de Tu Amado Mensajero. ¡Oh Señor!
Que nuestras últimas palabras sean la afirmación
de la Divina Unidad y el Glorioso Corán, Oh Señor
Mío, mientras nuestra lengua expresa Tu Remembranza
y declara Tu Unidad Divina, y mientras nuestros ojos
contemplan el Paraíso y Tu Belleza, manifiéstanos
Tu Esencia e inclúyenos entre Tus siervos dilectos
a quienes dirigiste este mandato glorioso:
"Oh alma segura en tu fe. Alma tranquila, vuelve
a tu Señor, (Corán 89:27-30) satisfecha
y complacida con Él y Él contigo. Entra
junto a mis servidores especiales. Entra con ellos en
mi Paraíso".
Reúnenos, Oh Señor Mío, con todos
los seres dichosos y benditos que pasan desde Tu Majestad
hasta Tu Belleza, a quienes concedes el perdón
de Tu Justicia y que entran al Paraíso por Tu
Gracia; que contemplan la belleza de Tu Profeta Amado,
que llegan a morar en el Paraíso, en lo alto,
cerca de Tu exquisito Bienamado y que alcanzan la Belleza
inextinguible de Tu rostro.
¡Conquistador inconquistable! Haz posible la justicia
en nuestra Nación. Danos la Fuerza con el secreto
contenido en la expresión coránica: wa-yausuraka'-llahu
nasran 'aziza ("Que Allah te conceda una gran victoria"-
Corán 48:3). Glorifica a los que sirven a la
religión y al estado en los dos mundos, y especialmente
a todos los pueblos que aman la justicia y la igualdad
por el amor a la verdad. Reúnenos bajo el estandarte
de Omar ibn al-Khattab, la paz sea con él, y
haznos resucitar bajo la bandera de la gloria. Eleva
el estado de los mártires y el rango de los guerreros
campeones. Oh Dios Mío, reúne a todos
aquellos que se ganan el sustento honradamente bajo
el estandarte de Abu Bakr el Veraz, que Dios se complazca
en él; a los que trabajan por la enseñanza,
el Corán, la religión, la fe y a todos
los creyentes bajo la bandera de Osman ibn'Affan, que
Dios se complazca en él; y a todos los héroes
que con su hombría han dado ejemplo a toda la
humanidad, practicando el conocimiento a través
de la tolerancia, la paciencia, la resolución
y la valentía, el celo y la magnificencia, la
virtud y la generosidad, a todos ellos reúnelos
bajo la bandera de Alí, que Dios ennoblezca su
rostro y se complazca en él; Oh Dios Mío,
resucita a todos los que sufrieron la injuria y el agravio,
junto con el Imán Hasan el Elegido, y a los mártires
que sufrieron una muerte injusta y violenta, resucítalos
junto con el Imán Husein, mártir de Karbala'
(que Dios se complazca en todos ellos). Oh Dios Mío,
reúne bajo el estandarte de Hamza, el León
del Mensajero de Dios, a todos aquellos que mueren en
el mar, en la tierra o en el aire por las causa de Dios,
por difundir la palabra de Dios, por el ideal de la
humanidad, por la independencia y la libertad, por la
nación y la patria, por el honor, la castidad
y el buen nombre, por el amor de todo lo que es sagrado.
Por el amor de los ojos que derraman lágrimas
por temor a Dios, por el amor del corazón que
arde y se consume en la llama del amor a Dios, por el
amor de la palabra hablada en el nombre de Dios, por
el amor de la Torah, el Evangelio, los Salmos y el Corán;
por el amor de las criaturas que nunca, ni por un momento,
dejan de recordar Tu Esencia Divina, por el amor de
Uways al-Qarani y todos los grandes santos fundadores;
por el amor de los amantes, los veraces, los sinceros,
los devotos y los piadosos; por el amor de la doctrina
de Abu Hanifa al-Nu'man; por el amor de la belleza del
rostro de José de Canaan, dígnate aceptar
graciosamente estas súplicas. ¡Oh Dios
Mío!
¡Oh Dios Mío, perdona a los que en sus
oraciones se acuerdan de este pobre y humilde siervo
tuyo, Muzafer Ashki; perdónalos en los dos mundos
por amor a tu fino Amigo y Profeta Bienamado, y haz
que aquellos que reciten la noble oración Fatiha
por mí después de mi muerte, sean recibidos
en la bienaventuranza de Fatiha en la hora de su muerte!
Dios Mío derrama Tus bendiciones sobre Tu amado
Profeta, su familia, sus hijos, sus esposas, los que
brindaron ayuda, sus compañeros y amigos, y especialmente
sus legítimos califas Abu Bakr, Omar, Usman y
Alí; concédeles Tu amor, junto con todos
aquellos que los aman, hasta el Día de la Resurrección
y el Juicio.
¡Danos Tu guía! Ilumínanos interna
y externamente con la Luz Divina a todos los que lean
este pequeño libro, a quienes hagan que sea leído
o lo hayan escuchado. Alégrales con Tu Gracia
y Tu Guía; bríndales Tu dirección,
para que puedan exhalar su último aliento como
creyentes. ¡Oh Señor Mío, que este
humilde trabajo nuestro encuentre aceptación,
aprobación y benevolencia a los ojos de Dios
y Su noble Mensajero! Haz a los amantes que lo lean
dignos de Tu amor. ¡Haznos felices aceptando nuestras
súplicas, oh Señor!
Subhana Rabbika Rabbi-l-'izzati 'amma yasifun wa-salamun'ala-l-mursalim
wa-l-hamdu lillahi Rabbi-l- 'alamin. Al-Fatiha...
(Gloria a tu Señor, el Señor del Poder,
más allá de lo que puede describirse.
Y la Paz sea con los Mensajeros. Gratitud y alabanzas
al Señor de los Mundos. Recitemos Fatiha)
El
Amado desde dentro hace prosperar la vida del amante.
Encuentra su camino más allá del velo
del conocimiento en sí.
En la Unidad del círculo, si vivo está,
de su gota nace el mar, encuentra del Océano
la vastedad.
Quien
bebe la copa del amor de manos de un guía perfecto
de inmediato verá a su amor con él;
llega el amor, y la voluntad del amante se anula,
luego acude al llamado, "¡vuelve!" y
por fin halla a Dios.
La
base y sustento del mundo transitorio es amor;
aquí y en el Más Allá la meta del
amante es el amor;
sirve, obedece y trabaja para proclamar su amor;
quien vive con amor, al Paraíso llega al fin.
De
oriente a occidente, y en cualquier dirección,
la experiencia te muestra que los amantes son legión;
el hombre de nuestro tiempo añora la Verdad,
en lo profundo de su corazón al fin lo hallará.
Llamando
ILLAH-LLAH las esferas rotan.
Llamando ILLAH-LLAH los ángeles giran.
Llamando ILLAH-LLAH los corazones vibran.
Cura para su pena cada uno encontrará.
En
el arduo sendero del amor es fácil perderse.
El camino de la unión no se cruza tan ligero.
Este secreto puede conocerse pero no sin costo.
El auténtico amante halla al fin la gracia de
Dios.
Ashki
siente del mundo el apremio,
entra al palacio de la Unión como huésped;
en su penar, el maestro a él se dirige,
encuentra a Nureddin Jerrahi, el Sultán, al fin.
ultimo capitulo
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