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Capitulo 1
El amor
"Era un tesoro
oculto
y quise ser conocido; por
eso creé la creación."
Hadith Qudsi
El amor es la base de la creación del universo entero, de todos
los seres y criaturas. Todo tiene como base y fundamento el amor. El amor
es la médula de todos los mundos, visibles o invisibles, conocidos
o desconocidos, el amor es el secreto de la creación. Esta verdad
se presenta llanamente en la Sagrada Tradición antes mencionada.
Es por eso que humildemente deseo comenzar con el amor.
Amor significa amar y amarse mutuamente, en turco se le dá el nombre
de muhabbet, palabra derivada de la raíz árabe hubb que
viene a significar la inclinación del alma hacia algo material
o espiritual en lo cual encuentra placer y deleite; sus varias manifestaciones
se reducen a tres tipos principales:
1.- La persona se encariña tanto con lo que ama y siente tal intenso
afecto por ello que llega a serle tan necesario como el aire, el agua
o el alimento al grado de que no puede vivir sin el ser que ama. Así
como no se puede sobrevivir sin respirar, sin tomar agua y alimento, el
que se enamora no puede vivir sin ver el objeto de su amor, estar con
él y aspirar su perfume. Su vida depende del ser amado y debe su
sobrevivencia a su amor exclusivamente.
En realidad, es por nosotros mismos que sentimos afecto, es a nosotros
mismos a quienes amamos. Como vemos nuestros propios atributos y características
en la persona amada llegamos a sentir amor por ella. Desde el punto de
vista, este amor es esencialmente el amor a los propios atributos y características.
Por ejemplo, dos personas aprovechan toda oportunidad de verse y conocerse.
Les agrada la vista del otro y se convierten en amigos. Más como
su temperamento y carácter son distintos, se separan después
de algún tiempo, llegando hasta sentir mutua aversión o
incluso hasta convertirse en enemigos. Esto sucede porque su apariencia
externa no corresponde a lo que son internamente, y su disposición
y actitudes son incompatibles.
2.- Una persona busca al ser que supuestamente ama sólo cuando
necesita algo de él, y si no es este el caso deja los encuentros
totalmente al azar. Esta clase de afecto sólo puede compararse
al la forma en que se busca el retrete para descargarse de una necesidad;
una vez que ésta se ha satisfecho, se sigue adelante hasta que
una nueva urgencia se presenta. Tal afecto es obviamente inaceptable a
la luz de la razón y la lógica, ya que no es tanto el amor,
sino el interés lo que constituye el factor principal, y el objetivo
es la satisfacción de una necesidad y la obtención de un
beneficio bajo la apariencia del amor. De ahí que no puede dársele
el nombre de amor; acaso pueda explicarse como afecto en aras del provecho
personal. Esto sucede con frecuencia en nuestra vida diaria. Quien espera
que le hagan un favor o le resuelvan un problema se acerca a otra persona
con muestra de amistad. Si la persona en cuestión en de disposición
amable, aunque para sus adentros se ría del despliegue de falsa
amistad, hará lo que el pretendido amigo le pida y lo dejará
alejarse. Este último, no dándose cuenta de su propia necedad,
supondrá que la persona que le ayudó es un bobo y, a pesar
de las muestras de bondad recibidas pensará que lo ha engañado,
cuando se engaña a sí mismo. Si la persona en cuestión
no está dispuesta a dejarse explotar, se valdrá de algún
pretexto para rehusar complacer al falso amigo. O bien, de forma convincente
prometerá hacer lo posible y, riéndose del otro, fallará
en cumplir su palabra.
3.- En cuanto al tercer y último tipo de afecto, consiste en evitar
al amante como quien huye de una enfermedad infecciosa. Cuando el amante
desea acercarse al sujeto de su amor, el amado huye de él como
un mal contagioso, y trata de alejarse lo más pronto posible. Ya
sea abiertamente o en forma velada, estos tres tipos de afectos conllevan
beneficios mundanos, belleza, rango y situación social, juventud,
salud, vida y riqueza. Aunque parezca que se ama al amigo, realmente se
ama los beneficios que se obtienen de él.
Tomemos como ejemplo el primer tipo de afecto material:
El sentimiento descrito, aparentemente ideal, es la culminación
del afecto material llevado a la perfección. Como hemos dicho,
para alguien que ama en esta forma no es posible vivir sin el objeto de
su amor, como tampoco puede vivir sin el aire, el agua y el alimento.
En cuanto al que es amado con esta clase de amor, su belleza, su juventud
y el estar vivo es lo que atrae hacia él el amor y el afecto. Porque
en esta clase de amor, no se trata de las ventajas mundanas, el rango
o la riqueza; estos se relacionan particularmente con el amor del segundo
tipo. Ahora bien, yo pregunto:
¿Podremos amar a esa persona, sin la cual no podemos vivir, con
el mismo amor cuando él o ella hayan envejecido y su belleza se
haya tornado en fealdad? La juventud, la belleza, la vida misma son cosas
que nadie conserva para siempre, ¿podremos sentir el mismo amor
cuando la persona a quien amamos en salud y lozanía cae enferma?
¿Cuando nuestro ser amado muere, podremos seguirle amando como
en vida?
Sólo hay una respuesta a esta pregunta: ¡No!
En otras palabras, el amor y el afecto materiales se basan únicamente
en ventajas particulares; cuando esas ventajas desaparecen, el amor y
el afecto se desvanecen.
¿Y bien?
Y bien, lo esencial es descubrir el afecto y el amor verdaderos.
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