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El
amor es la base de la creación del universo entero,
de todos los seres y criaturas. Todo tiene como base
y fundamento el amor. El amor es la médula de
todos los mundos, visibles o invisibles, conocidos o
desconocidos, el amor es el secreto de la creación.
Esta verdad se presenta llanamente en la Sagrada Tradición
antes mencionada. Es por eso que humildemente deseo
comenzar con el amor.
Amor significa amar y amarse mutuamente, en turco se
le dá el nombre de muhabbet, palabra derivada
de la raíz árabe hubb que viene a significar
la inclinación del alma hacia algo material o
espiritual en lo cual encuentra placer y deleite; sus
varias manifestaciones se reducen a tres tipos principales:
1.- La persona se encariña tanto con lo que ama
y siente tal intenso afecto por ello que llega a serle
tan necesario como el aire, el agua o el alimento al
grado de que no puede vivir sin el ser que ama. Así
como no se puede sobrevivir sin respirar, sin tomar
agua y alimento, el que se enamora no puede vivir sin
ver el objeto de su amor, estar con él y aspirar
su perfume. Su vida depende del ser amado y debe su
sobrevivencia a su amor exclusivamente.
En realidad, es por nosotros mismos que sentimos afecto,
es a nosotros mismos a quienes amamos. Como vemos nuestros
propios atributos y características en la persona
amada llegamos a sentir amor por ella. Desde el punto
de vista, este amor es esencialmente el amor a los propios
atributos y características.
Por ejemplo, dos personas aprovechan toda oportunidad
de verse y conocerse. Les agrada la vista del otro y
se convierten en amigos. Más como su temperamento
y carácter son distintos, se separan después
de algún tiempo, llegando hasta sentir mutua
aversión o incluso hasta convertirse en enemigos.
Esto sucede porque su apariencia externa no corresponde
a lo que son internamente, y su disposición y
actitudes son incompatibles.
2.- Una persona busca al ser que supuestamente ama sólo
cuando necesita algo de él, y si no es este el
caso deja los encuentros totalmente al azar. Esta clase
de afecto sólo puede compararse al la forma en
que se busca el retrete para descargarse de una necesidad;
una vez que ésta se ha satisfecho, se sigue adelante
hasta que una nueva urgencia se presenta. Tal afecto
es obviamente inaceptable a la luz de la razón
y la lógica, ya que no es tanto el amor, sino
el interés lo que constituye el factor principal,
y el objetivo es la satisfacción de una necesidad
y la obtención de un beneficio bajo la apariencia
del amor. De ahí que no puede dársele
el nombre de amor; acaso pueda explicarse como afecto
en aras del provecho personal. Esto sucede con frecuencia
en nuestra vida diaria. Quien espera que le hagan un
favor o le resuelvan un problema se acerca a otra persona
con muestra de amistad. Si la persona en cuestión
en de disposición amable, aunque para sus adentros
se ría del despliegue de falsa amistad, hará
lo que el pretendido amigo le pida y lo dejará
alejarse. Este último, no dándose cuenta
de su propia necedad, supondrá que la persona
que le ayudó es un bobo y, a pesar de las muestras
de bondad recibidas pensará que lo ha engañado,
cuando se engaña a sí mismo. Si la persona
en cuestión no está dispuesta a dejarse
explotar, se valdrá de algún pretexto
para rehusar complacer al falso amigo. O bien, de forma
convincente prometerá hacer lo posible y, riéndose
del otro, fallará en cumplir su palabra.
3.- En cuanto al tercer y último tipo de afecto,
consiste en evitar al amante como quien huye de una
enfermedad infecciosa. Cuando el amante desea acercarse
al sujeto de su amor, el amado huye de él como
un mal contagioso, y trata de alejarse lo más
pronto posible. Ya sea abiertamente o en forma velada,
estos tres tipos de afectos conllevan beneficios mundanos,
belleza, rango y situación social, juventud,
salud, vida y riqueza. Aunque parezca que se ama al
amigo, realmente se ama los beneficios que se obtienen
de él.
Tomemos como ejemplo el primer tipo de afecto material:
El sentimiento descrito, aparentemente ideal, es la
culminación del afecto material llevado a la
perfección. Como hemos dicho, para alguien que
ama en esta forma no es posible vivir sin el objeto
de su amor, como tampoco puede vivir sin el aire, el
agua y el alimento. En cuanto al que es amado con esta
clase de amor, su belleza, su juventud y el estar vivo
es lo que atrae hacia él el amor y el afecto.
Porque en esta clase de amor, no se trata de las ventajas
mundanas, el rango o la riqueza; estos se relacionan
particularmente con el amor del segundo tipo. Ahora
bien, yo pregunto:
¿Podremos amar a esa persona, sin la cual no
podemos vivir, con el mismo amor cuando él o
ella hayan envejecido y su belleza se haya tornado en
fealdad? La juventud, la belleza, la vida misma son
cosas que nadie conserva para siempre, ¿podremos
sentir el mismo amor cuando la persona a quien amamos
en salud y lozanía cae enferma? ¿Cuando
nuestro ser amado muere, podremos seguirle amando como
en vida?
Sólo hay una respuesta a esta pregunta: ¡No!
En otras palabras, el amor y el afecto materiales se
basan únicamente en ventajas particulares; cuando
esas ventajas desaparecen, el amor y el afecto se desvanecen.
¿Y bien?
Y bien, lo esencial es descubrir el afecto y el amor
verdaderos.
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