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Mezquita del Perú

 

 

 

 
 




Los primeros musulmanes

La historia de la llegada de los musulmanes al Perú suele circunscribirse a las oleadas migratorias llevadas a cabo a partir del siglo XIX hasta el siglo XX. Sin embargo, debe tenerse muy en cuenta migraciones anteriores a éstas y para ello debemos intentar retroceder en el tiempo, hasta el siglo XV.

Desde el año 711, comienza formalmente una nueva época para la península ibérica, al recibir la llegada de los primeros musulmanes al mando del comandante bereber Tariq ben Ziyad. Esta noción tradicional y ampliamente difundida por la historiografía occidental ha sido rebatida por el historiador Ignacio Olagüe, quien afirma - en lo referente a la entrada del Islam en Andalucía- que no fue por invasión alguna de árabes, sino más bien a través de una lenta asimilación de unas ideas revolucionarias que llegaban de oriente hasta los puertos andaluces en los intercambios comerciales, especialmente en la Andalucía oriental (Almería, Murcia y Málaga), las primeras en islamizarse en el S.VIII. El Islam era desconocido en la parte occidental de Andalucía (Córdoba y Sevilla), hasta el S.IX. En este sentido, nunca ha debido hablarse de invasión islámica de España ("La Revolución Islámica en Occidente" de Ignacio Olagüe).

La permanencia islámica en tierras ibéricas dura casi 8 siglos (más de lo que tiene de vida la España católica actualmente), tiempo en el cual existió una notable convivencia entre las diferentes culturas y creencias: musulmana, cristiana y judía. Aunque, de más está decir, el modo de vida arabo-islámico primaba en todo ámbito de la vida: el uso de la lengua del Corán, el árabe (las obras de estudiosos de cualquier religión se encontraban en árabe); la arquitectura; la vida literaria y académica, en general; las comidas y los nombres, etc.

Luego de la caída del último reducto musulmán en Granada, en 1492 comienza la expulsión - a cargo de los Reyes Católicos- de la población musulmana y judía. Aunque algunos musulmanes optaron por la conversión forzada como medio para permanecer en el país (su propio país, así como país de sus padres), muchos de ellos decidieron salir y llegar a tierras musulmanas.

En esos años, la euforia por la guerra conllevó también a una euforia religiosa dentro del catolicismo, materializada en los Tribunales de la Inquisición. Martín Jaime Ballero, en su tesis sobre la Metafísica del Poder Excursus Histórico sobre la Identidad Cultural a Partir de Estudios de La Producción y Reproducción del Capital Religioso de las Comunidades Judía e Islámica en Lima, menciona que la gran ofensiva inquisitorial se dio en el año 1492 llegando a “433 relajados (quemados) en persona, relajados en efigie y reconciliados en un año”.

Así, con la llegada de los barcos españoles a América, desembarcan también esos musulmanes supuestamente conversos. Este hecho generó una gran preocupación en las autoridades españolas, como se puede desprender de la Real Cédula de 1501, por la cual la Reina Católica instruye a su enviado Fray Nicolás de Obando: “No consentiréis ni daréis lugar que allá vayan moros ni judíos, ni herejes ni reconciliados ni personas nuevamente convertidas a nuestra Fe, salvo si fuese esclavos negros...”.

A pesar de estos hechos los musulmanes llegados a América legaron mucho de su arte. Por ejemplo, hasta ahora se pueden observar en la ciudad de Lima (e iniciadas en la Lima colonial) construcciones con diseños mudéjares, tales como las casonas de dos plantas, organizadas como habitaciones en cuadrángulo y abiertas hacia un patio interior cuadrado al que se llega a través de un zaguán acoderado, denotando claramente su origen andaluz.

En cuanto a comida, podemos aún deleitarnos con mazapanes, turrones, alfeñiques y mazamorras (derivado de masa mora), entre otros. Y en música, la Zarabanda y las Zambras. No cabe olvidar el origen de muchos apellidos.

La migración islámica no termina ahí. Muchos de los esclavos que eran traídos de la costa occidental africana eran musulmanes, a los que de mil formas apagaron su fe y la de sus descendientes nacidos en el Perú.



Migración desde Medio Oriente

Si bien, como se ha visto, los musulmanes llegaron ya hacía varios siglos, la más palpable migración musulmana es la que se dio durante finales del siglo XIX y durante el siglo XX.

El Califato Otomano que había empezado a sufrir los embates de la usura occidental, dominaba gran parte del Medio Oriente árabe. Muchos de los musulmanes árabes que vivían bajo el gobierno califal, ante la decadencia otomana (que coincidía, asimismo, con el ataque napoleónico a Egipto y el avance del colonialismo europeo), decidieron emigrar a América en busca de mejores oportunidades de vida. Así, llegan al Perú viajando, en su ruta a América, por los puertos nor africanos del Mediterráneo, atravesando el océano Atlántico y el Canal de Panamá, hasta llegar al puerto del Callao.

La cantidad de emigrantes, tal como lo hace notar el investigador Martín Jaime Ballero, no es exacta, pero incluía a libaneses, sirios y palestinos, quienes llegan en gran medida desde 1904 a 1925. El 90% eran comerciantes y con el paso de los años perdieron su identidad religiosa, mezclándose finalmente con la sociedad peruana. Debe recordarse que gran parte de la población de origen árabe son católicos y ortodoxos, pero cuyos padres fueron originalmente musulmanes.

La segunda oleada migratoria de árabes musulmanes se da a partir de 1948, cuando se crea el Estado de Israel y se inicia el triste y sangriento período de traslado de los refugiados ante la ocupación de sus hogares por parte de la entidad sionista. Igual que el primer grupo de musulmanes que llegó a principios del siglo XX, los recién llegados eran comerciantes. Aunque también han tenido que enfrentar los problemas para preservar su identidad religiosa (muchas de las generaciones posteriores han perdido el Islam de sus padres), son ellos los que lograron establecer el primer centro religioso islámico en el Perú, 40 años después. El Centro Islámico, en la actualidad, se ubica en el distrito de Magdalena del Mar, en la ciudad de Lima. La llegada de musulmanes provenientes de Marruecos, Egipto, Pakistán y Bangla Desh, así como las conversiones, han ampliado el crisol diverso del Islam.



Última Migración

Algo distinto con respecto a anteriores migraciones fue la que se dio en el departamento de Tacna, al sur peruano, en la frontera con Chile. Al llevarse a cabo la apertura para la importación de autos usados en la ciudad de Tacna, comienzan a llegar comerciantes musulmanes de origen pakistaní, los que en muy poco tiempo alquilaron una casa que fungió de Mezquita, además de tener diversas musallas en sus lugares de trabajo. La actual mezquita, con un extraordinario diseño que embellece la ciudad, fue terminada hace cerca de 4 años. La comunidad musulmana llegó a tener poco más de 600 miembros, número que ha ido disminuyendo paulatinamente por el cambio de la política económica y que ha motivado la emigración por razones comerciales. A pesar de ello, muchos musulmanes pakistaníes permanecen en el Perú, con familias establecidas en Tacna y forman parte activa de la vida económica de la ciudad. Igual que la herencia árabe en nuestra comida, la comida pakistaní se ha hecho popular gracias a los tres restaurantes que existen en la ciudad, propiedad de musulmanes de esa nacionalidad y que -además- proveen de productos halal a la comunidad.

Actualmente hay cerca de 300 musulmanes pakistaníes, recalcando el número elevado de conversiones, en especial de mujeres. También hay inmigrantes de India, algunos países árabes, así como chilenos y colombianos.



Musulmanes Oriundos del Perú

Las conversiones en el Perú no resultan ser algo nuevo, aunque haya sido muy escasa en los primeros años de las migraciones hasta los últimos 10 años. Uno de los primeros musulmanes peruanos tomó el Islam hace 28 años (paradójicamente aceptó el Islam en Venezuela, donde ya existía una comunidad islámica), siendo también uno de los primeros en realizar la peregrinación a la Ciudad Sagrada de La Meca.

Paulatinamente, dentro del lapso de los últimos 10 años, varios jóvenes peruanos comenzaron a acercarse al Islam, algunos de los cuales participaron en el establecimiento de la Mezquita An Nur, ubicada en el distrito de Breña en la ciudad de Lima, que tuvo un año de existencia y que atrajo al Islam a muchas personas.

A pesar de los terribles acontecimientos de septiembre del año 2001, las conversiones de peruanos- luego de esa fecha- alcanzaron niveles mayores a cualquier otra época, siendo en la actualidad el grupo de mayor actividad. Tal vez, para muchos peruanos (e hispanoamericanos), esta conversión sea únicamente cerrar el círculo, que permaneció abierto durante siglos, con su pasado islámico.



El Futuro

En los últimos años, el trabajo de difusión del Islam -tanto en la ciudad de Lima como en Tacna- ha aumentado progresivamente, de la mano de la primera generación de musulmanes conversos y de muchos descendientes. Así, podemos decir que se ha iniciado una nueva etapa del Islam en el Perú, con un trabajo conjunto entre musulmanes de diferentes orígenes, en un esfuerzo por presentar el Islam a la población peruana y latinoamericana, en general.