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La
Mezquita de la Roca (Jerusalén) |
Junto a la de al-Aqsa,
y ocupando un lugar central, se eleva el Qubbat al-Sakhra: la Mezquita
de la Roca, también llamada Mezquita de Omar. Ella cubre y acuna
la Roca sobre la cual Ibrahim, padre de todos los judíos y de todos
los árabes, estuvo a punto de sacrificar a su hijo Ismail, y desde
donde el Profeta (sws) inició el mijray (el viaje nocturno). Por
ello es considerado como uno de los principales "santuarios"
del Islam, conocido como el Quds de Jerusalén, haciendo referencia
con ello al carácter insondable de dicha experiencia mística,
que se halla en la cumbre de la espiritualidad islámica, como uno
de sus misterios más profundos.
Existe un momento
en la vida del Profeta en que recibe la orden de dejar de orientar la
salat hacia Jerusalén. Debemos notar, sin embargo, que durante
gran parte de su vida el profeta, y los primeros musulmanes, realizaron
la salat en dirección a la ciudad santa de Jerusalén. Este
cambio de orientación fue provocado, por lo menos en un sentido
externo, por la actitud de las tribus judías de Medina, pero no
por ello Jerusalén dejó de ser una referencia para todos
los musulmanes hasta la toma de la ciudad el 638. La Kaaba de Meka y el
Templo de Jerusalén se hallan vinculados por el viaje nocturno
de Muhammad. Dice el Qur’ân (17,1) que el Profeta fue transportado
de la "mezquita sagrada" (la Kaaba) hasta "la mezquita
prohibida" (Haram al-quds). Desde ahí ascendió hasta
los pies del Trono de Al-lâh, siendo la Roca de Ibrahim el lugar
desde el cual inicia su ascensión. Ésta ha sido desde entonces
objeto de una veneración particular.
Existe toda una
serie de vínculos entre los dos santuarios, que desempeñan
un papel importante en la historia de Ibrahim. La Kaaba de Meka fue construida
originalmente por el mismo Ibrahim, y la Roca, situada en el lugar del
Templo de Herodes, fue edificada en el monte Moriah, en el mismo lugar
del sacrificio (no consumado) de Ismael. Tanto en Meka como en Jerusalén
la circunvalación de los santuarios a sido siempre un elemento
esencial de la peregrinación.
Según una
lectura histórica, fueron motivos de política interior los
que provocaron la construcción del santuario en el monte del Templo.
El califa Omeya Abdel Malik buscaba crear un centro importante de peregrinación
y culto, que desviase algo la atención de Meka y de Medina como
acaparadores de todas las miradas. Se encontraba en conflicto con las
autoridades de estas dos ciudades, que ponían en duda su nombramiento
como califa. Muchos musulmanes no aceptaron que el califato pasase de
su padre Muawiya a él, según los principios de la sucesión
dinástica. En un momento dado Abdel Malik llegó a prohibir
a los sirios la peregrinación a Meka, a pesar de ser obligatoria
para todos los musulmanes, con la excusa de que no abandonasen los lugares
donde el Islam debía ser defendido. Siendo así, la Mezquita
de la Roca se convirtió, por su cercanía a Siria, en un
lugar "alternativo" de peregrinación.
La Mezquita de la
Roca Junto con la Kaaba es el edificio islámico más antiguo
que, a lo largo de trece siglos, ha conservado su función original.
Su mantenimiento, como el de los santuarios de Meka y Medina, ha corrido
siempre a cargo del gobierno central. Después de la conquista de
Palestina y de Egipto por el sultán otomano Suleyman I en los años
1516-1517, paso a estar a cargo de los turcos. Es en esa época
cuando fue puesto el revestimiento exterior de cerámica según
el estilo otomano, en 1552.
Es casi el único edificio musulman que ha sobrevivido basicamente
intacto en su forma original. Construido por CALIPH ABD AL-MALIK y completado
en 691CE.
En el centro de la
explanada de las mezquitas, la cúpula se eleva unos 30 metros de
altura sobre la Roca. Está situada sobre un tambor cilíndrico
que descansa sobre cuatro pilares separando arcadas de tres arcos. Alrededor
de la cúpula fue colocada una construcción octogonal dividida
en dos naves por una corona de ocho pilares, separados asimismo por arcadas.
Cuatro portales se abren a los cuatro puntos cardinales, y permiten el
acceso al interior del edificio. La luz penetra en el interior gracias
a dieciséis ventanales abiertos en el tambor, y las cuarenta ventanas
(cinco sobre cada lado) que circundan la base octogonal del edificio.
La ornamentación
interior, que prácticamente conserva su estado original, resulta
impresionante. Las zonas bajas están revestidas de magníficas
piedras decoradas con motivos animados. Encima, las paredes se hallan
revestidas de mosaicos con fondo de oro representando un jardín
maravilloso. Los árboles representados por hojas de acanto y otros
motivos vegetales, están cargadas de frutas y de joyas. Hasta los
arquitrabes llevan un revestimiento de bronce decorado según el
modelo antiguo con palmeras, acanto y uva.
Por primera vez
en un edificio islámico se encuentra una inscripción monumental
en escritura cúfica y que, como una cinta de mosaico, envuelve
las arcadas de la galería interior. Todos los textos proceden del
Qur’ân, pero su selección es poco corriente. Debe ponerse
en relación con la función particular de la Roca, y con
su situación en la "ciudad santa" de los judíos,
así como su proximidad inmediata de los santuarios cristianos.
Una breve cita se refiere a Al-lâh como "el Sólo y el
Único" (Al-Ijlas), como una manera de desmarcarse del dogma
cristiano de la trinidad, de proclamar la Unicidad illahica por encima
de cualquier controversia. A continuación hallamos citas del Qur’ân
presentando a Muhammad como "el sello de la Profecía",
continuador de todos los profetas, incluidos los hebreos y Cristo. Un
extracto particularmente largo trata de Issa y de Maryam, seguido de una
exhortación a abrazar el Islam. Todos los textos hacen referencia
a la función del edificio: situado en el centro de Jerusalén,
tan vinculado al cristianismo y al judaísmo, la cúpula de
la Roca tenía que subrayar la magnificencia del Islam y atraer
a los ignorantes aunque gentes "del Libro" hacia el camino unitario
del Islam.
La inscripción
se acaba con esta datación: "Esta cúpula fue elevada
por Addal-lâh (el servidor de Al-lâh) el Imán al-Mamun,
el comendador de los creyentes en el año 72. ¡Que Al-lâh
tenga por bien aceptarlo!" Esta última parte del texto es
un enigma, porque el nombre del califa y la fecha no concuerdan: se trata
de una falsificación histórica. En el año 831 el
califa abbasida al-Mamun procedió a numerosas transformaciones
en la cúpula y no vaciló en borrar el nombre del que consideraba
"falso califa" Abdel Malik, para sustituirlo por el suyo. Aunque,
extrañamente, no rectificó la fecha de construcción,
otorgando a esta inscripción un carácter anómalo,
como si se nos quisiera indicar que toda temporalidad es susceptible de
un nuevo ordenamiento, que acaba siendo superada por un contexto metahistórico.
Hemos hablado hasta
aquí de la Roca como un edificio, y podríamos ahondar en
las vicisitudes histórico-políticas que motivaron su construcción,
incluso hablar de las disputas que aún hoy en día genera.
La explanada de las mezquitas ha sido testigo de numerosos acontecimientos,
pero nada equiparable en el sentir del musulmán al viaje nocturno.
Desde aquí diremos que no importa el lugar geográfico, que
la Roca es solo un símbolo, y como tal no debe ser motivo de "apropiación"
política: debe permanecer abierto, no convertirse en templo.
Una Mezquita no es un templo: esta simple y contundente afirmación
debe posicionarse en el corazón de todos los creyentes para no
hacernos caer en ninguna idolatría. Una mezquita es un lugar de
reunión, un lugar protegido por paredes y por techos para que los
musulmanes puedan realizar la salat a cubierto, fuera de la indiscreción
de las miradas. Recogerse toda la noche en la Mezquita, habitar en ella:
eso era habitual entre los habitantes de Medina en tiempos del Profeta.
Un lugar de reunión para leer el Qur’án, así
como para la ashura: las deliberaciones colectivas. Un lugar de reposo
para el caminante, un abertura hecha en la tierra, pero no separada por
un círculo mágico de un exterior profano. Lo exterior a
la mezquita no existe: "Mires a donde mires hallarás la Mezquita
inviolable", nos dice el Qur’án. Para el musulmán
todo es mezquita.
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Al atravesar el denso
callejero de la misma Jerusalén se produce de vez en cuando y desde
el punto más inesperado, la aparición de una grandiosa y
esquiva cúpula dorada, rotunda y pulida, que contrasta con el caótico
caserío de piedra que nos rodea: es la Cúpula de la Roca,
el más antiguo de los edificios musulmanes conservados. Si su apariencia
es insólita, no lo es menos su aislamiento en medio del inmenso
rectángulo del Haram al-Sarif y aún aparece sobreelevada
en el centro de una amplia plataforma yerma, en la que únicamente
florece la arquitectura. Es un ente de razón, riguroso y autosuficiente,
que anula los tímidos intentos para acompañarla del resto
de la ciudad. Consta que se acabó en el año 72 de la Hégira
(691 ó 692), durante el califato de Abd al-Malik; es indudable
que se construyó en el solar del Templo de Salomón, sobre
el Ara de los Sacrificios, y esto no puede ser casual, aunque la tradición
afirma que sólo se quiso preservar el recuerdo del viaje del Profeta
al Paraíso: de esta manera se formalizó un tercer lugar
sagrado para el naciente Islam, cuya apariencia competía, además,
con los edificios cristianos de la ciudad, como el Santo Sepulcro, la
iglesia de la Ascensión y la tumba de la Virgen; por tanto, no
se construyó una mezquita, sino un mashad, que significa lugar
de martirio, aunque en este caso se refiera a la manifestación
del Profeta. Es un edificio dotado de rigurosa simetría central,
con perímetro octogonal y cúpula de madera de planta circular,
entre los que, gracias a una bien articulada arquería ochavada,
se organizan dos naves concéntricas, destinadas al desarrollo del
tawaf (la procesión) en torno al círculo que alberga la
Roca. La arquería que sustenta el tambor de la cúpula y
la intermedia ofrecen una inteligente alternancia de pilares y columnas,
procedentes éstas de edificios romanos y bizantinos, aunque integrados
en una organización tan novedosa en lo estructural como clásica
en su decoración, pues los arcos aparecen atirantados con unos
arquitrabes de madera recubiertos de metal damasquinado. Las naves del
tawaf llevan techo plano, en contraste con la cúpula interior,
que está separada de la cubierta. Confiamos en las fotografías
para describir la decoración interior, cuyo carácter es
casi abstracto, ya que sólo vegetación esquematizada, detalles
romanos estereotipados y unas figuras bizantinas de joyas la animan. Nada
se sabe sobre el diseñador del edificio, pero todo hace suponer
que fue un cristiano sirio, pues como demostró Creswell, a partir
de una lista de rasgos significativos, el 5 por 100 son de origen clásico,
el 15 por 100 bizantinos y el resto de la tradición regional, de
tal forma que, si no fuese por el letrero cúfico, sus contemporáneos
hubiesen creído estar en un martirium o baptisterio. El edificio
que promovió Abd al-Malik quedó ya para siempre como el
brillante inicio de una nueva etapa de la historia de la Arquitectura,
aunque en el fondo fuese el epígono de una serie de hitos que,
arrancando en el Pantheon de Roma pasan por Santa Sofía de Constantinopla
hasta cerrar en este ente de razón, posado como un milagro en la
plataforma del Haram al-Sarif.
La "Mezquita de Omar"
es el edificio que más suele destacarse en las fotografías
de Jerusalén, con su cúpula preciosa de oro, como se ve
en en el centro las foto primera de Jerusalén.
Pertenece a los Musulmanes. Según la tradición, es el lugar
donde llegó Mahoma en una noche desde Medina, y desde donde subió
a los cielos. El interior tiene la Roca donde pisó Mahoma. A la
derecha de este templo está la Mezquita de Al-Aksa, con capacidad
para 10.000 personas.
Está localizado exactamente en el lugar donde estaba el Templo,
y el motivo de más controversias entre Musulmanes y Judíos,
porque para reconstruir el Templo hay que destruir las dos mezquitas.
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La mezquita de la
Cúpula de la Roca (Qubbat as-Sajrah) de Jerusalén es la
primera, desde el punto de vista cronológico, construida entre
los años 688 y 692, unos 60 años después de la muerte
del Profeta. Es por tanto el monumento más antiguo de los que sobreviven
de la época primitiva y en el se conjugan ascendientes bizantinos
con elementos doctrinales, materiales y simbólicos que el nuevo
orden musulmán exigía.
La Cúpula de la Roca es única en el arte del Islam, en cuanto
a su arquitectura, y se relaciona directamente con el estilo de templo
bizantino de planta central octogonal, de origen paleocristiano, con particular
influencia del Santo Sepulcro, de Jerusalén. Tiene dos naves de
circunvalación y está rematada por una cúpula que
se levanta sobre un cimborrio octogonal. Cuatro pórticos se abren
a los cuatro puntos cardinales, situando de esta manera simbólica
al santuario en el centro del mundo. La cúpula está formada
por una cubierta doble de madera forrada por una capa de metal dorado,
de tal que modo que no precisa de pesados estribos de descarga.
En el interior se aprecia un estilo clasicista (romano y bizantino) debido
al uso de antiguas columnas unidas por arquitrabes, formando una doble
estructura de pilares y columnas (4 pilares y 12 columnas en la línea
interior que sustenta el cimborrio, y 8 pilares y 16 columnas en el deambulatorio).
Simbólicamente representan los 40 santos o "pilares espirituales"
que son el soporte de la fe musulmana; la planta poligonal estrellada
de ocho puntas que generan las líneas y ángulos que se derivan
de las columnas y pilares expresan la síntesis del círculo
y el cuadrado, del movimiento y el reposo, del espacio y del tiempo.
En cuanto a la decoración de mosaicos que cubren las paredes interiores
del cimborrio están formados por ornatos de pámpanos estilizados
enriquecidos con joyas y diademas en las que se pueden distinguir emblemas
y símbolos sasánidas y bizantinos, que tal vez pretendan
simbolizar al imperio universal del Islam. Aunque los artífices
de estos mosaicos habían aprendido su oficio en escuelas sirio-bizantinas,
esta asociación de temas vegetales y joyas es originaria de Asia
y tiene ciertas analogías con él, los ornamentos budistas
e hinduistas. La Cúpula de la Roca, globalmente considerada, es
la muestra más clara de la encrucijada entre el arte bizantino
y el incipiente arte islámico.
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Generalmente se la
conoce también con el impropio nombre de mezquita de Omar, al atribuirse
a este compañero de Muhammad (sws)homa su fundación; si
bien es cierto que sobre la roca de este lugar, cima del monte Moira,
Omar levanto una pequeña capilla de oración en madera, el
verdadero creador de la mezquita fue el califa Omeya Abd al-Malik en el
año 688 con la finalidad de expresar el triunfo de las doctrinas
Islamicas.
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