Lugares
 

Medina Al-Zahara (España)

 

 

 
 





Medina Zahara

Construido en las proximidades de Córdoba, entre los años 936 y 976, como recinto regio por orden del califa Abderrahman III en recuerdo de su favorita Zahara.

En realidad, más que un palacio, es un complejo urbanístico que responde al concepto de ciudad-palacio, repetido después en La Alhambra, con funciones múltiples, residencia palaciega al mismo tiempo que centro de todo el aparato administrativo del Estado. Su origen hay que buscarlo en la tradición del Oriente Medio (Persia) y Bizancio.

Destruido por entero en el siglo XI, son numerosos los testimonios escritos que exaltaban las riquezas de sus salones, algunos de los cuales hoy se van rescatando por las excavaciones e intentos de restauración. En su construcción, que duró cuarenta años, participaron más de 10.000 obreros y se levantaron más de 4000 columnas. Un acueducto de más de 15 kilómetros abastecía de agua al conjunto. La disposición de la ciudad era lo más singular de Medina Azahara, rodeada de murallas, estaba estructurada en terrazas, cada una de las cuales acogía distintas dependencias: la inferior estaba dedicada a la servidumbre y en ella se encontraban las caballerizas, albergues para la tropa, etc. La terraza intermedia estaba ocupada fundamentalmente por frondosos jardines.

La superior era en la que se encontraba el palacio y las dependencia administrativas y casas de los altos funcionarios, el Salón Rico, el Salón Regio, también llamado de los Visires, así como un pabellón de tres naves y otro gran salón formado por cinco naves. En los restos de ellos se aprecia la riqueza de estucos y mármoles labrados que decoraban sus paredes, así como las columnas, capiteles y arcos que son similares a los de la mezquita cordobesa. Medina Azahara formó un conjunto tan majestuoso que llegó a igualar en fama a la Constantinopla de su época.

El profesor Sánchez Albornoz en su obra "La España musulmana" hace una magnífica descripción del mismo, dice el historiador: "Otra de las maravillas de Al-Zahara era el Salón llamado de los Califas, cuyo tejado era de oro y de bloques de mármol de variados colores, sólidos pero transparentes, y cuyas paredes eran de los mismos materiales .... Había en el centro del mismo un gran pilón lleno de mercurio. Daban entrada al salón ocho puertas de cada lado, adornadas con oro y ébano, que descansaban sobre pilares de mármoles variados y cristal transparente. Cuando el sol penetraba en la sala a través de estas puertas y reflejaba en las paredes y el techo, era tal su fuerza que cegaba. Y cuando al-Nasir quería asombrar a alguno de sus cortesanos le bastaba hacer una seña a uno de sus esclavos para poner en movimiento el mercurio, e inmediatamente parecía que toda la habitación estaba atravesada por razón de la luz y la asamblea empezaba a temblar... Y era el movimiento del mercurio el que hacía creer que la habitación estaba continuamente moviéndose o que giraba al rededor de un poste como si siguiera el movimiento del Sol".

En el proceso de desaparición del Califato de Córdoba, la ciudad regia fue abandonada y sometida a destrozos, primero de los enemigos de Almanzor y posteriormente por el fanatismo purista de los almorávides, que contrarios a todo lujo y ostentación, por motivos religiosos, la ciudad fue saqueada y destruida quedando como un solar del que se aprovechó la piedra para la construcción de múltiples edificios de toda Andalucía.