Junio del 2003
 
 

Adab

El hombre tiene una elección, creer o no creer; actuar según las leyes de Al-lah o no. Optar por este mundo o por el del más allá. Pero, por encima de todo, llegar a ser consciente de todos los nombres que Al-lah le enseñó de sí mismo y atribuir esas capacidades a Al-lah, encontrar a Al-lah en uno mismo y ver que ni él ni nadie más existen excepto Al-lah, perderse en Al-lah. Cuando encuentra las cualidades de los Nombres de Al-lah en sí mismo y piensa que son sus propias cualidades, producto de su propio esfuerzo y se atribuye estas cualidades a sí mismo y al mundo material, se hace arrogante y se pierde.

Sobre la respiración
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Adab
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Hz. Muhammad (saws) y Hz. Jesús (as)
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Perlas de sabiduria
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Sobre la Arrogancia y la Humildad 
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Como una botella de cristal 
 
 


Al-lah no nos prohibe el "amor del mundo", esto también tiene un aspecto positivo y otro negativo como es evidente en Su orden a nosotros:

"Amen al mundo de modo que este amor los conduzca a amarme; no amen al mundo de modo que los aleje de Mí."

De ese modo el mundo se hace tu amigo, si tu lo amas y amas lo que contiene como una señal, manifestación y atributo de Dios. Pero si lo amas por él mismo como una fuente de necesidades de tu ego, entonces se hace el amigo de tu enemigo, el aliado de tu ego, por lo tanto se convierte en tu peor enemigo.

En lo que respecta a la tan apreciada "libertad" del incrédulo, Hazreti Sadruddin Qonyawi (ra) dice:

1. Quien hace buenas acciones, pero al hacerlas su propósito es otra cosa excepto el placer de Al-lah, si los actos legítimos, aparentemente beneficiosos, se hacen por algún otro motivo que por el amor a Al-lah; este ser se llama "libre", "un individuo", sus acciones son por amor a él, en estas acciones no hay señal que indiquen ubudiia (servidumbre a Al-lah). En la visión de Al-lah no hay beneficios en tales actos, sea cual sea la causa por la cual se hicieron, la "libertad individual" no tiene esperanza de venir cerca de Al-lah, su Creador.

2. Si los mismos actos se hacen para un propósito impersonal en ellos, pero se hacen porque son buenos hechos, o si uno está encargado de hacerlos, de ese modo obedece órdenes; este ser se llama "un hombre", un hombre consciente porque es capaz de seleccionar el bien del mal y es capaz de comprender su pequeñez y obedece órdenes. Este hombre tiene la esperanza de estar cerca de su Creador.

3. Si los hechos buenos se hacen por amor a Dios y con ningún otro propósito que el placer de Al-lah, entonces ese hombre que los hace es un "hombre completo", un hombre de consciencia, y él ha venido a conocer a su Maestro y su servicio a Él.

4. Si un hombre ve que todos sus actos buenos, todas sus acciones no son desde él, ni hechas por él, sino son actos de Al-lah a través de él, él es un "hombre perfecto". Ha logrado la etapa descripta en un Hadiz Sagrado:

"Cuando mi siervo viene cerca de mí por su devoción no obligatoria, lo amo y a través de mi amor yo favorezco su oído con cual oye, y favorezco sus ojos con los que ve y favorezco su lengua con la que habla y favorezco sus manos con las que actúa."

Para ver mas información sobre adab visita nuestro web en: http://www.islamhoy.org/principal/secciones/sufismo/Adab/intro.htm

Hz. Muhammad (saws) y Hz. Jesús (as)

Un día, uno de los contrarios a Hz. Ibn Arabi (qs) enfermó.
El sheikh fue a visitarlo. Llamó a la puerta y rogó a la mujer del hombre que le anunciase que venía a rendirle su respeto. La mujer le llevó el mensaje y, cuando regresó, dijo al sheikh que su marido no deseaba verlo. Le dijo que no tenía nada que hacer en aquella casa. Su lugar adecuado era el templo. El sheikh dio las gracias a la mujer y le dijo que, como un buen hombre como su marido no lo mandaría a ningún sitio malo, le haría caso.
Y así, tras orar por la salud y el bienestar de aquél hombre, el sheikh partió hacia l templo.

Cuando llegó se descalzó, entró con humildad y se dirigió lentamente y en silencio a un rincón, donde se sentó. El oficiante estaba a la mitad de su sermón, que Ibn'Arabi escuchó con suma atención. Durante el sermón el sheikh se dió cuenta que el oficiante estaba difamando a Jesús, atribuyéndole que pretendía ser el hijo de Dios. El sheikh se levantó y, cortésmente, hizo una objeción a aquella acusación. "Oh, venerable oficiante,"comenzó, "Jesús Santo no dijo eso. Por el contrario, predijo la buena noticia de la llegada del Profeta Muhammad, la paz y bendiciones sobre él".

Eol oficiante negó que Jesús dijera eso. El debate se prolongó. Finalmente, el sheikh, señalando una imagen de Jesús en la pared del templo, dijo al oficiante que se lo preguntase al propio Jesús. El contestaría y daría una solución de una vez por todas. El oficiante protestó con vehemencia, diciendo que una pintura no puede hablar. La pintura lo hará, insistió el sheikh porque Dios, que hizo hablar a Jesús cuando era un niño en los brazos de la Santa Virgen, es capaz de hacer que esta pintura hable también. La congregación, que seguía este desagradable debate, se excitó cuando oyó esto. El oficiante se vio obligado a dirigirse a la imagen y le dijo: "¡Oh, Hijo de Dios!, muéstranos el camino de la verdad; dinos cuál de los dos tiene razón". Por voluntad de Dios, la pintura se puso a hablar y contestó: "Yo no soy el Hijo de Dios; soy Su mensajero y detrás de mí vino el último de los Profetas, el Santo Muhammad; os lo predije y os repito ahora esta buena noticia".

Con este milagro toda la congregación aceptó el Islam y encabezados por Ibn'Arabi, marcharon por las calles hacia la mezquita. Cuando pasaron al lado de la casa del hombre enfermo pudieron verlo dentro, con los ojos desorbitados de asombro, mirando por la ventana a esta curiosa comitiva. El santo se detuvo y bendijo y dio gracias al hombre que lo había insultado, diciendo que debía ser alabado por la salvación de todas aquellas personas.

Perlas de sabiduria

1) El no le da al que quiere pero si al quien El quiere.

2) Si tu eres exitoso en tu camino es solo debido a Su Generosidad.

3) Un hombre verdadero es aquel quien su mayor distinción es ser verdadero, en quien la verdad ha encontrado un héroe valiente, quien toma la verdad desde la fuente y se la da a quienes son capaces de mantenerla en la medida que merecen.

4) El que se mezcla con las cosas del mundo se está mezclando en el juicio de Dios.

5) Sabio es aquél que no engaña al mundo ni es engañado por el mundo.

Sobre la Arrogancia y la Humildad
La arrogancia es un estado en el cual estamos convencidos de tener el derecho de estar por sobre los otros. La admiración propia justificada, sin compararnos con otros y el sentirse superior no es lo mismo. Esto es en el peor de los casos vanidad. La arrogancia es ilícita en el Islam, es considerada un estado de ignominia, desgracia. Lo opuesto a la arrogancia es mirarnos a nosotros mismos solo con la intención de conocernos verdaderamente. Esto es considerado una virtud, lo que se espera de un Musulmán. Aún si es justificado o no, aún si verdaderamente en nuestro corazón creemos que somos superiores a otro o no, es un pecado si la presunción es exteriorizada, manifestada, comunicada a los otros a través de la mente o en acción,. Peor aún si no hay justificación para el sentido de superioridad. Allah el Altísimo, El cual uno de Sus atributos es El Imponente, es El único merecedor de este nombre.

La única ocasión en que el sentimiento de orgullo no es un pecado, es al manifestarlo en contra de una persona agresiva arrogante, o en contra de un enemigo tirano cuando estamos en guerra defendiendo nuestra religión o país. De hecho mostrar orgullo hacia una persona arrogante es considerada una buena obra.

Jabir relata que el Profeta (BP) dijo: "El único estado de orgullo que Allah permite es el mostrado en una batalla o mientras se hace un acto generoso..." El sentido del orgullo mientras ayudamos a una persona en necesidad es desmerecer la generosidad, pretendiendo que somos capaces de hacerlo aún mejor.

La modestia, parecer menos de lo que somos, es recomendable; sin embargo la exageración de humildad al punto de parecer indigno, es un pecado. Miraz ibn Jabal informa que el Mensajero de Allah (BP) dijo: "Mostrar un apego excesivo y parecer indigno, reduciéndose al estado de un mendigo, no va de acuerdo al carácter del creyente. La única excepción es la humildad de un discípulo con su maestro, buscando recibir conocimiento... " Solo el conocimiento merece ser mendigado, y merece que nos humillemos para recibirlo.

Para ilustrar la manera correcta e incorrecta de manifestar la humildad, imagínense una persona totalmente burda e ignorante entrando en la compañía de hombres sabios. Si estos hombres sabios le muestran extremo respeto a esta persona que entra, se ponen de pie para saludarlo, le ofrecen el mejor lugar, lo acompañan a la puerta al irse; esto está definitivamente mal. Por otra parte si le muestran gentileza para que se sienta bienvenido, escuchan y responden sus preguntas al nivel de su entendimiento (aún si las preguntas son de un nivel inferior al de ellos) y por supuesto que no piensan nunca que ellos son mejores que esta persona, haciendo lo que pueden para hacerlo sentir su igual; entonces sin duda su comportamiento es adecuado.

Otro ejemplo de humildad ilícita en el Islam es mendigar si tenemos techo y comida aunque para solo un día. Dar a alguien un pequeño regalo con la esperanza de recibir un bien mayor es como mendigar.

Allah El Altísimo dice: No hagan favores buscando ganancia. (Sura Al Muddathir 6)

Ir a fiestas sin estar invitado es humillante y una manera de mendigar. Abdullah ibn Omar relata que el Mensajero de Allah (BP) dijo: "Si alguien no acepta una invitación se está rebelando en contra de Allah y Su Profeta. Si alguien va a una celebración o un casamiento sin haber sido invitado, ha entrado a esa casa como un ladrón y salido como un saqueador..."

Tener amistad, visitar y frecuentar dignatarios, personas en el poder, altos personeros gubernamentales, jueces, generales o personas ricas influyentes con la esperanza de obtener beneficio de estas relaciones, está prohibido según nuestra religión, al menos que estas personas tengan los medios para que recibamos lo que legítimamente es nuestro y estamos en verdadera necesidad de tenerlo. Y cuando estamos en la compañía de estas personas, quedarse de pie, hacerle reverencia, mostrar excesivo respeto en lo que decimos y hacemos, es degradante y una forma equivocada de humildad.

Trabajar duro, aún mas allá de nuestras capacidades, mantener a nuestras familias, ayudar con las labores domésticas en nuestras casas, comprar, cocinar, limpiar son signos loables de verdadera humildad. Aparecer de una manera común, vestir ropa común y usada, tener amistad con pobres y marginados, comer comida simple, no desperdiciar los restos de comida, no buscar empleos que nos den reputación o nos vanaglorien, no considerar menos para uno ser un pastor, un jardinero, un portero, carpintero o albañil, estos son signos verdaderos de humildad. Estos tipos de manifestaciones de humildad son merecedores de grandes recompensas divinas, pues se parecen al comportamiento de los profetas y santos. Pero mucha gente no sabe ésto y consideran que una vida así es reprensible. Ellos son los arrogantes que no se conocen a sí mismos.

La arrogancia se vuelve más peligrosa cuando es manifestada y dirigida hacia alguien. Algunos son arrogantes con los hombres. No son mejor que el maldito diablo que se rehusó obedecer a Allah cuando El le pidió a los ángeles que se prosternaran frente a Adán. El diablo pensó que él era creado del fuego, mientras que Adán había sido creado de la tierra. El no se conocía a sí mismo y no conocía a Adán. Por lo tanto fue castigado y marginado de la misericordia de Allah hasta el final de los tiempos.

Algunos son arrogantes con Allah, como el Faraón cuando dijo: "Yo soy su altísimo señor." O como Nimrod cuando le dijo al profeta Abraham (as): "Tu Señor puede ser el Dios de los Cielos. Yo soy el señor del mundo", y se atrevió a retar a Allah a combatir con él. Allah ahogó al Faraón y a su ejército mientras perseguían al profeta Moisés(as) y los hijos de Israel. Nimrod murió por un mosquito que devoró su cerebro.

Algunos son arrogantes con el Profeta de Allah (BP) como Abu Jahl, cuando dijo: "¿Es éste a quien Dios ha elegido como Su mensajero? ¿No podría El haber revelado el Corán a un hombre notable de Meca o Medina?"

Allah sella los ojos, los oídos y los corazones de los arrogantes no dejando que conozcan la Verdad. El declara en el Sagrado Corán:

Ocultaré mis revelaciones a aquellos que son extremadamente orgullosos en la Tierra. Aunque vean todos los signos no creerán en ellos. Y si ven el camino recto hacia la salvación, no lo tomarán. Si ven el mal camino del error y el pecado, lo seguirán. Esto es porque rechazan Nuestro mensaje y no los toman en cuenta. (Sura Al-A’raf 146)

Abu Hurayra relata que el Mensajero de Allah (BP) dijo: La magnificencia es mi camisa, la majestuosidad mi falda; quien se compare conmigo es un arrogante. Lo arrojo al fuego y no me causa pesar."

Ibn Mas’ud relata que el Profeta(BP) dijo: "Quien tenga un átomo de soberbia en su corazón no entrará en el Paraíso." Entonces uno de sus compañeros le preguntó " ¿Qué dices acerca de un hombre al cual le gusta vestirse con ropas finas?" Y él contestó: "Allah es hermoso y Le gusta lo hermoso. La arrogancia es negar la realidad y considerar a los otros por debajo uno."

Relató Sawban que él (BP) dijo: "Un creyente que muere libre de deudas, traición y arrogancia entra al Paraíso."

Anas ibn Malik relata que el Profeta (BP) dijo: "En el infierno el soberbio será encerrado en ataúdes de fuego para siempre."

Abdullah ibn Selam fue visto en el mercado con una pesada carga de leña en su espalda. Alguien le dijo: "¿Que te hace hacer esto? Allah te ha liberado de realizar estas tareas." Ibn Selam respondió: " Deseo deshacerme de todo signo de soberbia, pues escuché al Mensajero de Allah (BP) decir: "El que tiene soberbia aún del tamaño de una semilla de mostaza no entrará al Paraíso."

Abu Hurayra relata que el Mensajero de Allah (BP) dijo: "Existen tres tipos de personas a las cuales Allah no se dirigirá ni perdonará en el Día del Juicio Final. Los adúlteros, gobernadores mentirosos y pobres arrogantes."

Durante su califato, Omar ibn Hattab (ra) marchaba hacia Damasco con su ejército. Abu Ubayda ibn Jerrah iba con él. Llegaron a un pequeño lago, Hd. Omar (ra) bajó de su camello, se sacó sus zapatos, los ató y colgó en su hombro. Tomó el cabestro de su camello y juntos entraron en el agua.

Viendo esto en frente de su ejército, Abu Ubayda dijo: "¡Oh! Comandante de los creyentes, ¿como puedes ser tan humilde en frente de todos tus hombres?" Hd. Omar (ra) respondió: "¡Ay de ti, Abu Ubayda! ¡Si alguno además de ti pensara de esta manera!, pensamientos como este causarán la caída de los Musulmanes. No ves, somos sin duda alguna gente muy humilde. Allah nos ha elevado con honor y grandeza a través del Islam, si nos olvidamos quienes somos y deseamos mas que el Islam, que nos ha elevado, El que nos elevó nos degradará."

Ibn Tirimizi relata que el abuelo de Amr ibn Shuayb escuchó al Mensajero de Allah (BP) decir: "En el Día del Juicio Final, los altaneros serán resucitados tan pequeños como las hormigas, pero con su propio semblante. Serán guiados por grandes hordas de horrores a un calabozo llamado Bulis. Allí serán alimentados con excremento humano venenoso, como la sangre sucia y pus."

Muhammad ibn Zeyyad relata que cuando Abu Hurayra fue designado gobernador de Medina, solía caminar en el mercado con una carga de leña en su espalda gritando: "¡Abran paso, dejen que pase el gobernador! Y otros gritaban: " ¡Abran paso, dejen que la gente vea a su líder pasar!"

Iman Tirimizi relata que escuchó a Jubayr reclamar que la gente pensaba que el era soberbio. Él decía: "Ando en burro, visto ropa corriente de lana de los pobres, ordeño yo mismo a mis cabras y escuché al Mensajero de Allah (BP) decir: ‘Quien realiza (estas cosas) no es soberbio.’"

Siete cualidades son consideradas causa de soberbia: educación, conocimiento, piedad religiosa, fama y nobleza de familia y descendencia, atractivo físico, fuerza física, riqueza, logros, y tener admiradores y seguidores. En realidad ninguna de estas cualidades necesariamente son causa de arrogancia, por el contrario, son valores positivos por los cuales toda persona se esfuerza por conseguir. La causa real de la arrogancia es la estupidez y la inhabilidad de comprender el conocimiento ofrecido. Sin embargo no hay otra medicina sino el conocimiento para curar la estupidez.

Como una botella de cristal
Debemos volvernos como una botella de cristal, limpia y transparente tanto por dentro como por fuera.
Un maestro de nuestra orden ejemplificó todo esto. Niazi Misri (que su alma sea santificada) es un santo muy importante porque muchos secretos, imposibles de comprender para la gente ordinaria, se volvieron por la gracia de Dios, comprensibles por medio de su poesía. Pero todo santo de este camino tiene que caminar sobre espinas. Niazi fue desterrado a la Isla de Lemnos. El Sultán le escribió muy cortésmente: “Dios y usted saben por qué tengo que pasar por esto y exiliarle”. Era una espina muy bien educada.
Niazi fue enviado a la Isla de Lemnos con grilletes en sus brazos y en sus piernas. No podía mantener limpios su cuerpo y sus ropas hallándose encadenado en una mazmorra. Finalmente murió. Bueno, en realidad no murió. Sólo los animales mueren; los seres humanos tan sólo se transforman.
De acuerdo con la ley islámica, el cuerpo debe ser lavado antes del entierro. Un hombre ortodoxo encargado tal dicha tarea, estaba lavando el cuerpo de Niazi y dijo: “¡Eh, mírate a ti mismo! Te llaman santo, pero ¿cómo pudiste llegar a estar tan sucio al morir?”. Entonces el santo muerto se levantó y dijo: “No hemos tenido tiempo de limpiar nuestro exterior, porque estábamos ocupados limpiando el interior”. Entonces el hombre que estaba lavando a Niazi se desmayó.
Como ves, los santos no mueren: se transforman.

Sobre la respiración

"Recuerda cuando tu señor dijo
a los ángeles:
¡He aquí! Yo estoy creando un mortal
de un pedazo de arcilla de barro negro de
alfarería.
Así, cuando lo haya hecho
Pondré en él mi
Espíritu..."

El nos dice que creo al ser humano de los elementos y luego soplo vida en el cuerpo.
Allah usa la palabra "nafs" para Su propio aliento, y el usa la palabra "ruh" para Su propia alma. Estas mismas palabras se usan para nombrara el aliento humano y el alma humana.

¿Qué es el esma?
A las respiraciones que realizan los sufis en las distintas remembranzas (Dhikrs), se las denomina "esma", que son respiraciones rítmicas alterando el orden de la inhalación y exhalación , y con cada inhalación y exhalación se pronuncian nombres divinos, por ejemplo ¡ALÁH!.

¿Cual es le efecto del esma en la salud espiritual, y en la salud física?
De todas las realidades físicas que tienen relación con la salud, la que es menos considerada en la medicina y en la curación es la respiración.
Relaciones de la respiración con la salud:

1. Es al agente sobre el cual el divino permiso (idhn) es llevado.
2. La respiración es responsable de la transmisión de los divinos atributos desde el corazón hasta los divinos centros de la mente, el cuerpo y el alma.
3. La respiración crea el equilibrio y la armonía de los temperamentos del cuerpo.
4. La respiración transporta los elementos sostenedores de la vida desde el exterior del cuerpo a las funciones fisiológicas internas.

La respiración es el regulador de la alegría, la tristeza, el humor, la cólera, los celos, y otras emociones. Tanto la calidad como la cantidad de la respiración tiene un efecto definitivo y directo sobre la salud humana, tanto salud física como espiritual.
La esencia divina es transportada en la respiración.

As salamun Aleykum wa rahmatullah wa barakatu Hu
nureddin al-yerrahi