Noviembre del 2007
 
 

El Único que sabe es Alah

Las posibilidades e imposibilidades de este camino son siempre de
acuerdo al Decreto de Allah.

Hay ciertas cosas que están dentro de nuestro alcance, pero hay otras
que están totalmente fuera de nuestro alcance.

Esto es para aclarar algunas confusiones que pudiere haber.

¿Qué es lo que nosotros podemos hacer acá, lo que Allah nos permite?

Consejos de sabios: El Único que sabe es Alah.
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Articulo: La tiranía de nuetros egos.
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Cuento: Parabola de Jesus .
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Selección de mensajes enviados a la lista Sufinet.
 
 

Simplemente, trabajar sobre el nafs.

¿Qué es lo que aquí no se puede hacer?

Aquí no se regalan estados espirituales, ni existe ninguna posibilidad
de iluminación por el esfuerzo que se haga en el trabajo – cualquiera
sea la comprensión que uno tenga sobre lo que sea "la iluminación",
término que tampoco forma parte del vocabulario del sufismo -, ésta no
es una fábrica de walis, ni de concesión de estados espirituales
elevados, éste  es solo un lugar donde intentamos, dentro de nuestras
escasas posibilidades, de trabajar  sobre nuestros nafs, con la
comprensión que Allah nos permite tener.

Trabajar sobre el nafs significa conocerse uno mismo.

Conocerse uno mismo parece una frase trillada, pero está basado en lo
que el Profeta Muhammad (saws) dijo "conócete a ti mismo y conocerás a
tu señor".

Esta frase, para empezar, tiene dos vertientes. La primera, dicen los
Sheijs, es conócete a ti mismo y descubrirás tu falso señor, y una vez
que lo hayas conocido, podrás conocer a tu verdadero Señor.

El falso señor del que hablan los Sheijs es la falsa imagen que
tenemos de nosotros y que constituye nuestro defecto principal,
nuestro "yo dominante", o como quieran ustedes llamarle.

El defecto principal está constituido por una firme estructura
psicológica que hemos constituido en nosotros y desde la cual
pensamos, creemos, hablamos y actuamos.

Lo que podemos hacer es tratar de conocer esa estructura con los
medios que nos da nuestra religión, nuestra tradición, con los medios
que nos brindó el Profeta Muhammad (saws) con el ejemplo de su vida,
lo que dijo, lo que hizo y lo que dejó como herencia.

A través de la herencia espiritual que dejó el profeta Muhammad (saws)
es con lo que los Sheijs de todas las Tarikas  han trabajado para
hacer realidad en su comunidad la sentencia "Conócete a ti mismo y
conocerás a tu señor".

Esta frase como idea o concepto ya estaba vigente mucho tiempo antes
de la llegada de nuestro Profeta (saws), ya estaba en los tiempos de
Pitágoras y otras tradiciones que buscaban el conocimiento.

Sobre el conocimiento y de acuerdo a lo que me enseñaron mis Sheijs,
el único conocimiento que podemos aspirar es al conocimiento de si
mismo, que es mucho, muchísimo. Cuando un hombre se conoce a si mismo
como debe ser conocido, esa es la medida de todos los conocimientos.

Cada Tarika tiene su metodología para llegar a ese conocimiento. Todas
las metodologías están basadas en el Corán como Palabras Reveladas de
Allah y en el  Din del Profeta (saws). Son útiles para nosotros si las
aplicamos con honestidad y sinceridad.

En el Hadiz donde Aisha (as) sigue a escondidas al Profeta por la
noche, estamos en presencia de los celos, que es la madre de muchos
otros defectos de carácter.

El que siente celos, tiene un ansia de posesividad, quiere tener cosas
y que no las tengan otros, quiere alcanzar cosas... y eso provoca
estados de hipocresía, de ira, de venganza, de resentimiento.

Se sienten celos de muchas cosas, nos tenemos celos, nos celamos. Nos
celamos por cosas pequeñas y por cosas grandes, nos celamos por el
favor que recibimos de los demás, nosotros queremos estar siempre en
el centro de la escena  para que nos den cosas a nosotros solos y
cuando no las recibimos, nos ponemos celosos, celosos de nuestras
amistades, celosos de nuestros hermanos de sangre, celosos de nuestros hermanos en la religión, celosos de los Sheijs, etc.

Todo ello provoca malos sentimientos, nos podemos llegar  a enojar, a
resentirnos, a envidiar a otros que tienen algo que nosotros no
tenemos.  Por todo esto es que decimos que los celos son una de las
mayores fuentes de defectos del carácter del ser humano.

El Profeta Muhammad (saws) siempre se puso como ejemplo del mejor
carácter, ejemplo a imitar.

¿Cuántas cosas nos han sucedido de malo en la vida, por celos?

Los que tengan hermanos, sabrán por experiencia lo que es tener celos
de un hermano; el que me diga que nunca tuvo celos de su hermano,
miente.

Ya, los celos intervienen en la disputa de los juguetes, en la más
tierna edad de los seres humanos y en la disputa por el cariño de los
padres. Los padres, en su ignorancia, no hacen otra cosa que alimentar
esos celos, volcando en forma consciente o inconsciente su preferencia
por alguno de sus hijos. De ahí las famosas frases "porque no sos como
tu hermano/a". Quizás los padres lo hagan adrede para que sus hijos se disputen su cariño...   vaya uno a saber; somos tan complejos en la
maldad, que eso también es posible.

Lo primero que podemos hacer acá es trabajar para conocernos, no
solamente con los celos, sino también con otros defectos de nuestro
carácter. La mejor manera de trabajar en ello, es en comunidad; solos
no podemos porque no tenemos espejos donde mirarnos, no tenemos a
nadie con quien discutir ni demostrarle lo que somos.

Otra frase brillante y muy difundida es aquella de que "el mejor amigo
del hombre es el perro".

El perro nunca discute, ni nos dice que estamos equivocados; siempre
nos hace caso y sino, tenemos la forma para que siempre nos haga caso: pegarle y si no lo regalamos;  a un esposo es más difícil eso de
regalarlo.

La manera correcta de trabajar, para nosotros, es en comunidad.
Trabajando bien en comunidad, si se puede, podemos llegar a conocer
algunas de las facetas del famoso "yo dominante".

Una de las formas más difíciles de descubrirlo es cuando el "yo
dominante" no es "malo", incluso puede ser "muy bueno". El "yo
dominante" puede ser un buen musulmán, un buen Sheij.......... es
decir, el yo dominante cree que es un buen musulmán o un buen Sheij, o un hafiz del Corán, un buen padre de familia, un hombre piadoso.

El quid de la cuestión es que el yo dominante hace de velo entre el
alma y su señor, ocupa el lugar que no le corresponde. El yo dominante
afirma la personalidad del individuo, cree que es algo, que es
alguien. Esto es un velo, no se vacía de si mismo para que entre el
Señor.

Lo que estamos intentando aquí es, con la ayuda de Allah y sin
garantías de ninguna clase, de vaciarnos de nuestro "yo".

Allah Hu Ta´ala no entra en un lugar repleto.

A propósito de esto, les voy a leer un cuento que me hizo llegar un
derviche, a quien he solicitado autorización para leerlo en público.

Baba lee el cuento:

"Un derviche ladrón merodeaba un bosque, cuando halló una hermosa
casa. Quedó tan impresionado por la belleza de la casa que pensó que
el dueño debería poseer hermosas cosas y grandes riquezas en su
interior. También pensó que si la casa estuviera habitada, podría
matar al dueño y ocuparla. Con estos pensamientos, quedó escondido
cerca de la casa y no vio después de un tiempo a nadie entrar o salir.
Se acercó a la casa, vio que estaba limpia y aseada, pero aún no veía
a nadie. Decidió entrar y cuando lo hizo, se encontró enfrente de él,
dentro de la casa, un hombre blandiendo una espada, dispuesto a
protegerla, por su atuendo era un Sheij. El derviche ladrón le
preguntó al Sheij que como era que había aparecido si no había nadie
en la casa. El Sheij le contestó " No había nadie en la casa hasta que
tú entraste, y entonces aquí aparezco yo". El derviche ladrón preguntó
"¿Porqué estás defendiendo la casa?", el Sheij le contestó "Porque
estás tú, usurpándola".

(Baba aclara que hasta aquí estamos hablando del "yo dominante", del
usurpador, del rey falso).

El derviche continuó con la extraña conversación y le preguntó al
Sheij "¿Porqué si no estabas hasta ahora en la casa, tienes deseos de
protegerla?", el Sheij contestó "Mis deseos de protegerla son tus
deseos de poseerla". A continuación se trabaron en lucha, el ladrón
clavó su daga en el estómago del guardián y éste a su vez, le cortó el
cuello al ladrón.

La casa quedó otra vez vacía.

Así es la cuestión, el quid de este trabajo. Gracias al derviche que
escribió el cuento.

Hay que vaciar la casa de usurpadores. Si la casa está vacía de
usurpadores, viene Allah.

Lo que tenemos que hacer aquí es conocernos a nosotros mismos para
conocer el ladrón que hay dentro de nosotros, que usurpa la casa del
alma.

Les aseguro que es tal la fuerza del rasgo dominante, que este rasgo
principal que nos tiene agarrados por el cuello, en cuanto terminemos
esta charla y nos quedemos "sueltos", cada uno de nosotros va a
empezar a actuar desde el rasgo dominante.

Para darnos cuenta de esto, hay que pasar por una experiencia
profunda, conmocionante, que nos deshace la estructura psicológica,
donde nos demos cuenta que estamos dominados por algo que no somos nosotros.

No se trata de una percepción intelectual, donde yo pienso y doy la
razón, no, es el saboreo de una experiencia conmocionante, donde se
sacudan los cielos y la tierra, una experiencia de muerte. Pero. ,
como tenemos, mejor dicho, el yo dominante tiene mucho miedo a
morirse, no la enfrentamos, siempre nos escapamos.

Pero como hacerlo de otra manera, si cuando terminemos de hablar, nos soltamos, quedamos librados a nuestros usos y costumbres y empezamos otra vez.


No lo vemos el yo dominante ¿cómo es?, ¿Escuchamos el tono de su voz?,¿Vemos las posturas que adopta el  cuerpo cuando nos tiene agarrado, nos damos cuenta de los rictus de la cara?

Acá todos fingimos, decimos que si con la cabeza, pero no, es mentira;
no estamos sometidos a una situación donde el yo dominante se vea
empujado a actuar. Estamos en una situación pasiva.

La tradición sufí dice que cuando las cosas te van mal tienes que
agradecer y cuando te van bien, tienes que tener paciencia. Una
enfermedad grande "que nos baje el copete", un drama de nuestra vida
que nos haya enfrentado a una situación límite, eso es lo que provoca
que por un rato, el yo dominante se caiga y que seamos esencia,
estamos pasivos: nos han pegado una paliza terrible y estamos en el
suelo con las costillas rotas..... pero en cuanto salimos de esa
situación, enseguida nos agarra otra vez.

Es un trabajo arduo y largo. Otra cosa no podemos hacer aquí, no
hacemos milagros ni nada por el estilo. Lo que resulte de esto, solo
Allah lo sabe, "porque Allah conduce hacia Su Luz a quien Él quiere" y
le da a cada uno un pedacito de ciencia, la que Él quiere entregar.

Él es el Único que sabe todo.

La tiranía de nuestros egos

Para reducir la satisfacción y el placer que sentimos por el alimento de la carne, por la diversión y la vestimenta atractiva, por el sexo, la seducción, y el sueño de la distracción, por la depravación, la violación y la imaginación, tenemos que temer a Allah, en lugar de temer a nuestros egos.         

Porque el miedo es el factor principal que nos paraliza, que nos impide escapar del miserable estado de esclavitud a que nos someten nuestros egos.

Es (el miedo) la más fuerte influencia de nuestros egos sobre nosotros. Nos inmovilizan con el miedo al fracaso, al miedo a la pobreza, el miedo a la gente; miedo a ser abandonados por la sociedad, por nuestras esposas o esposos, por nuestros propios hijos; miedo a la retribución, al castigo y a la soledad; miedo a ser heridos, y el miedo último a la muerte.

El ego dice: "¡Obédeceme! Sé un hipócrita, un mentiroso y un charlatán, codicioso y ambicioso, y trepa sobre los demás, y de esta forma triunfarás y serás respetado.
Sé un miserable: guarda tu dinero y tu conocimiento para ti y no te preocupes si los otros se mueren de necesidad, porque de lo contrario puede que tú mismo caigas en la necesidad, como ellos están. Golpea a la gente para que sepan que eres fuerte: entonces estarás a salvo. Come bien, vístete bien, vive en grandes casas, sé altivo y arrogante, y de esta forma serás prominente. Publicítate a ti mismo en los periódicos y en la televisión, y así no serás olvidado y serás inmortal".         

¿No es acaso para liberarnos de estos miedos que vive la mayoría de nosotros? ¡Si sólo escucháramos los deseos de nuestro Creador de la forma como escuchamos los deseos de nuestros egos! Si invirtiéramos el mismo esfuerzo en hacer aquello que El nos garantiza que nos proveerá de paz y felicidad en este mundo y el Más Allá, alcanzaríamos la salvación. Y después no nos arrepentiríamos, como a menudo hacemos cuando obedecemos a nuestros egos.         

¡Guay del tonto que es engañado por su demonio privado! ¿Dónde están los faraones, los Nimrods, los Hitler? ¿Dónde están los ricos y famosos que se han suicidado de desesperación?         

Tu ego es la más maldita de todas las creaciones temporales, pero sigue siendo una creación de Dios. Como todas las cosas ponzoñosas, tiene su función. El veneno de los escorpiones es también una medicina.

Si te opones al Demonio, el puede conducirse a la salvación. Cuanto más abandones la falsedad de la fantasía, más cerca estarás de la verdad. Aquel que se aleja de la verdad, no es amado por Allah. Y quien se acerca a la verdad es amado por Allah. Quien teme a Allah, es temido por todas las cosas, y quien es amado por Allah es amado por todo.    

Quiera Allah salvarnos de la tiranía de nuestros egos.
Amín.

Una hermosa parábola de Hz. Issa A.S.
(El profeta Jesús, la Paz sea con él)

Un hombre, un hombre rico, contrató a unos braceros para que trabajaran en su huerto.

Al mediodía se dio cuenta de que no serían suficientes para acabar el trabajo al atardecer. Así que contrató a más trabajadores. Pero por la tarde se dio cuenta de que incluso con estos no serían suficientes, así que contrató a unos, cuantos más.

Al atardecer, el patrón les pagó por el trabajo que habían realizado. Pero le pagó a todos lo mismo: tanto los que vinieron por la mañana como los que vinieron pon al mediodía y los que vinieron justo antes de que el sol se pusiera recibieron la misma cantidad.

Naturalmente, los trabajadores que empezaron por la mañana se enfadaron. Protestaron. Dijeron: «Esto es injusto. Nosotros vinimos por la mañana, hicimos un día entero de trabajo y recibimos la misma recompensa que los otros, que acaban de llegar y no han hecho casi nada. Eso no es justo».

El patrón se rió y les dijo: «¿Acaso lo que habéis recibido no es suficiente por el trabajo que habéis realizado?». Ellos contestaron: «Sí, es suficiente. ¿Pero por qué hemos cobrado lo mismo que estos otros que no han hecho casi nada?». Y el patrón les replicó: «Les he dado desde mi abundancia. ¿Acaso no puedo dar mi dinero? Es mi dinero.

Vosotros habéis cobrado. Habéis cobrado por vuestro trabajo. ¿Es que acaso no puedo tirar mi dinero? ¿Por qué la protesta? ¿Por qué os debería preocupar?».

Y Jesús solía decir: «Este hombre es un hombre de caridad. Da desde su abundancia».

Eso es lo que los sufíes llaman karamat. Dar solo por dar, no para luego recibir y no para sentir que el otro necesita que yo le de…

Últimos mensajes de la lista sufinet

As Salamun Aelykum:

Derman Arardim Derdime

Estuve buscando una cura para mis enfermedades,
y descubrí que mi enfermedad era mi cura.

Fui interrogado “¿Por qué estoy aquí?”
Mi presencia fue mi respuesta.

Estaba buscando a diestra y siniestra,
buscando un Amigo.

Mientras lo buscaba afuera de mí,
él estaba dentro mío todo el tiempo.

Escucha las palabras de Niazi:
Nada vela el rostro de Dios
No hay nada aquí salvo la Verdad
pero el ciego no lo ve.

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As Salamun Aleykum:


Quien no ve la mano que realiza la escritura,
supone que el resultado procede del movimiento de la pluma.

Hz. Rûmi
salams

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Bismillah ir Rahman ir Rahim
As salamu aleykum wa rahmatullah wa barakatu huu

Los sufis se oponen a los intelectules puros y filósofos escolásticos, en parte porque creen que tal adiestramiento de la mente es obsesivo y que el pensamiento unilateral es malo para dicha mente y para todas las demás.

Igualmente, los que creen que lo único importante es la intuición o el ascetismo son combatidos con fuerza por la enseñanza sufi. Rumi insiste en el equilibrio de todas las facultades.

La unión de la mente y la intuición, que produce la iluminación y el desarrollo que buscan los sufis, se basa en el amor, siempre en el amor.

Este insistente tema de Rumi está expresado del mejor modo en sus escritos, y también dentro de los muros de una escuela sufi.

Así como el intelectualismo trabaja con materiales palpables, el sufismo trabaja tanto con materiales perceptibles como internos.

Mientras la ciencia y el escolasticismo limitan sin cesar sus horizontes para concentrarse en áreas del estudio cada vez más pequeñas, el sufismo continúa abarcando todas las evidencias de la gran verdad fundamental dondequiera que pueda encontarse

(Idries Shah, Los sufis , Barcelona, Kairós, 1994, p p. 182)
salams