Febrero del 2005
 
 

El Toque del Maestro

El Sufismo depende totalmente del concepto de Maestro. Sin el Maestro no hay Sufismo. El Sufismo no cree en los libros, cree en el Maestro viviente. Uno tiene que encontrar a alguien quien haya alcanzado a conocerse. Los libros pueden contener gran sabiduría, pero no hay forma de decodificarla. Si la decodificas, lo haces acorde a tu mente. Eso falsifica al libro.
El Islam es conocido como la religión del libro, el Corán. El Hinduísmo es también conocido como la religión del libro, los Vedas. Tal es el caso del Cristianismo. La palabra 'Biblia' significa, simplemente, libro.

Consejos de sabios: El toque del Maestro en el sufismo
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Articulo: Islam en Matrix
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Cuento: El Amor del Arbol
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Pero el Sufismo insiste en que el libro no puede ayudarte. Ningún libro puede ayudarte. Por supuesto, los Sufíes tienen un libro al que llaman El Libro de los Libros, pero está vacío. No hay nada escrito en él, no hay ni una sóla palabra. Esa es su actitud acerca de los libros, que aunque haya una gran cantidad de cosas en él, para ti, permanecera vacío, pues tu sólo puedes leer aquello que ya sabes.
Hace apenas unos días escuché a alguien que le preguntaba a Mulla Nasrudín, "¿Por qué Jesús dijo 'Benditos sean los pobres de espíritu'?"
Mulla pensó durante unos momentos y entonces dijo, "Benditos sean los pobres de espíritu porque no tendrán dinero para emborracharse."
En otra ocasión, alguien le preguntó a Mulla Nasrudín, "¿Cuál es el undécimo mandamiento?"
El respondió, "No serás sorprendido con las manos en la masa."
Tu mente se vuelve tu maestro cuando estás leyendo un libro, y la mente es el problema. La mente puede continuar perfectamente con un libro. El libro está muerto. La mente tiene que interpretar, comentar, decidir cuál es el significado. Así es que cuando lees un libro, estás leyendo tu propia mente en una forma indirecta. El libro continúa llevándote nuevamente hacia ti mismo.
Puedes tornarte muy instruído pero nunca te convertirás en alguien que sabe. Sabrás muchas cosas acerca de Dios, pero nunca conocerás a Dios. Y sabrás muchas cosas acerca de la verdad, pero nunca conocerás la verdad. Y saber acerca de algo no tiene sentido. Saber es la cuestión, no saber acerca. Saber acerca significa que le has errado. Pero los libros pueden darte una muy, muy fuerte sensación de que sabes, y eso se convertirá en tu mayor barrera hacia el saber. Eso se convertirá en una Gran Muralla China alrededor tuyo; tus puentes se habrán roto. ¿Cómo restablecer el puente? ¿Cómo conectarse? ¿Cómo alcanzar esta conexión con lo divino?
Lo divino parece estar tan lejos; lo divino parece casi imposible. Dios no es obvio, Dios no está cerca. Miras alrededor y la existencia parece estar vacía de Dios. Eso es lo que Martín Heidegger dice, "No he encontrado una sóla cosa en el mundo a la que pueda llamar sagrada."
Desde el punto de vista ordinario él está en lo cierto. ¿Dónde puedes encontrar lo sagrado? Lo sagrado está faltando, no porque lo sagrado no este allí sino porque tú no sabes como percibir lo sagrado. Tú no has desarrollado esa capacidad intuitiva para percibir lo sagrado. Dios está muy lejos, el mundo está muy cerca. La materia está toda alrededor tuyo pero nunca te encuentras con el espríritu. Por ello, la religión queda como una teoría, nunca se torna experiencia.
El Sufismo cree que te puedes acercar a Dios solamente a través del Maestro.

Osho
Sufíes, El Pueblo de la Senda

Islam en Matrix
LA VERDAD DETRÁS DE LAS MATRIX

Por: Lic. Abdelmonem Ellafi

Parafraseando a Clausewitz diría que “hacer películas es la continuación de la política por otros medios”. Las películas se convierten otra vez en el medio para justificar la consecución de ciertos objetivos políticos. Es éste el caso de la película de “Matrix” que usa todos los medios –con efectos especiales y sin ellos-para adjudicarse la propiedad de Palestina; una idea tan ficticia como la propia vida ficticia que en “la matrix de los dormidos” se quiere demostrar.
Ahora bien, usar la filosofía del Islam para concretar los objetivos sionistas señalados representa otra trasgresión a otro de los derechos de propiedad que ellos no comparten, pero que sí utilizan –con éxito por suerte- sin mencionar la fuente religiosa que aprovecharon. La idea sobre la cual se basa la película es extraída de la tradición musulmana emanada del Corán y de la Sunna del profeta Mohammad, el profeta del Islam. Esa filosofía es manipulada para servir de vehículo hacia la inserción de la idea sionista en la mente del espectador. Por otro lado, la película está impregnada del deseo eterno de distinguirse en cuanto “pueblo elegido” de los demás pueblos, motivo por el cual Dios les envía un profeta “súper” como para salvarlos de las garras de los demás humanos y transportarlos a la tierra que por lo visto sigue siendo “prometida”. Los "demás humanos" son "iguales" y por eso en la película tiene la misma imagen; la de Smith, que aunque tienen cierto poder por pertenecer a otros credos (musulmanes, cristianos, etc.) no les alcanza y se deshacen ante el "distinguido" poder que posee Neo.
Sión, su ciudad, está en el más alla, donde solamente los creyentes pueden disfrutar de ella. Quieren volver a su “tierra madre” -Sion- tragándose a si mismos al igual que hizo Neo para retroceder a la matriz materna donde se engendraron todos ellos originariamente. El mundo en la matrix es el de los inadvertidos, engañados y dormidos. Es el mundo del eterno sueño del cual sólo se despertarían aquellos que crean, tengan fé, usen y agudicen su vista para ver la realidad que se esconde detrás del nombre de las cosas aparentes, se deshagan del velo que les impide ver y “recuerden”. En el Corán se dice con evidencia: “te hemos descorrido el velo por lo que tu vista ahora es más penetrante”(50 :22) en referencia al encuentro con Dios en la otra vida. También dice Dios, refiriéndose a los humanos distraídos o inadvertidos que viven esta vida creyendo que es la verdadera, última y absoluta: “tienen ojos pero no los usaron para ver” (7: 179) En la película al “elegido” le dolía la vista porque según Morfeo no las usó como es debido en la tierra como para ver la esencia de las cosas (Ese Morfeo se atribuye el rol del Arcángel Gabriel cuya función divina fue siempre la de adiestrar y enseñar a los mensajeros y elegidos de Dios los asuntos de la fe y la creencia).
Por otro lado esto se corrobora con lo señalado por el profeta del Islam -Mohammad- quien decía “la gente está dormida, cuando muere despierta”. En esta vida, las cosas se esconden detrás de sus nombres, o sea lo que vemos puede no ser La Realidad, puesto que nuestra vista no puede penetrar la realidad objetiva. Aquello que se oculta tras el velo (el nombre de las cosas) es La Realidad auténtica o absoluta. Solamente en la otra vida se puede acceder a las esencias de las cosas que solo son inteligible en la tierra en su aspecto “convencional”. De este modo, “a pesar de que la supuesta realidad no sea más que un sueño no se trata de una completa ilusión” . En el Corán (57: 20 y 45: 35 y otras) dice Dios al respecto: “...y la vida presente no es sino un goce engañador”, “la vida terrestre os engañó”, etc. en referencia a los que se dejan engañar y embaucar por esta realidad terrenal.
En relación a las marcas en la espalda de Neo se me ocurre recurrir también al sagrado Corán donde se pueden leer los siguientes versículos: “y de cuando tu Dios extrajo de las espaldas de los hijos de Adán sus descendencias y les hizo atestiguar: ¿acaso no soy yo vuestro Dios? y asi lo confirmaron, pues lo hacemos para que el día del juicio final no digais que estábais inadvertido”(7 :172). Esta aleya es el eje de la filosofía del Islam, sin la cual no se entendería el motivo del envió de profetas (o “elegidos”) y tampoco la tan reiterada e insistente mención de la palabra “recuerdo” en el Corán (y que Morfeo mencionó en la segunda parte de la película como medio para la salvación). Según el Islam los seres humanos habían hecho un pacto o compromiso con Allah antes de nacer y caer a la tierra. A raíz de ese compromiso quedó “sellado un pacto” (en la película, ese sello lo representan las marcas que llevaban los “creyentes sionistas” en distintas partes de sus cuerpos y especialmente en la espalda de “el elegido” ya que de su espalda su descendencia nacería tal y como ocurrió con Adán según se desprende de la aleya anterior).
El verdadero creyente (y no el aferrado a la vida terrenal de las ilusiones) recibe un shock y se “traslada” con su memoria a ese momento en que atestiguó ante Dios en la otra vida, la vida real.
En el Corán (2: 174 y 39: 61 y otros) se le reserva a aquel que confía en Dios y cree sin dudarlo un instante en la otra vida real el derecho de gozar de la protección de Dios y no le alcanzará ningún mal: “no sufrirán ningún mal por gracia de Dios”. De ahí que cuando Neo logra creer es provisto de una fuerza especial; la fuerza de la fe que lo convierte en inmune a todo. Dios le pide al musulmán que lo recuerde mencionando su nombre para que Dios se acuerde de él y lo proteja. El buen musulmán en las horas difíciles debe mencionar a Dios para que éste lo salve; pues dice Dios en el Corán: “mencióname y yo me acordaré de tí y agradéceme” (2 :151). En la película les basta con pronunciar unas palabras por teléfono para ser “trasladados” al más allá donde nadie los pueda alcanzar ni hacer daño. ¿Qué es lo que Allah quiere que recordemos y para el cual envió a sus profetas “elegidos”??. Pues no es otra cosa sino ése testimonio que rendimos ante él antes de nacer y bajar a la tierra; si logramos “recordar”, nos desharemos del velo que cubre nuestra vista en esta tierra y alcanzaremos la fe ganando la otra vida real. El incrédulo, según el islam, sólo lo lograría en el día del juicio final cuando ya es tarde para creer: “entonces el hombre recordará, ¿pero de qué le servirá recordar?”(98 :26), pues “bajamos una barrera por delante de ellos y por detrás, ofuscamos su vista por lo que no pudieron (captar la realidad) con sus ojos”(36: 8).

En cuanto al "cerrajero y la llave" en la segunda parte de la película tienen que ver con que Dios pone personas y/o cosas en el camino de los creyentes para resolver sus asuntos, pues Dios a veces no interviene ni acude a nuestra ayuda en esta vida en forma directa sino a través de otros humanos y otras causas a las que tenemos que adivinar o buscar. Para alcanzar el objetivo final había que valerse y hacer uso de las causas o los caminos y medios que Dios puede facilitar. Al respecto dice el Corán aludiendo a uno de los elegidos: “le concedimos poder en la tierra y el conocimiento de las causas y medios para alcanzar sus propósitos” (18: 84).
Hasta aquí he aportado mi grano de arena. Dejo libre el camino para que otros más conocedores del tema contribuyan al esclarecimiento de las intenciones y propósitos de esta película, pues seguro que lo que se esconde detrás de ella es aún peor.


Abdelmonem Ellafi
monemellafi@fibertel.com.ar

El amor del arbol

He oído contar la historia de un antiguo y majestuoso árbol, cuyas ramas se extendían hacia el cielo. Cuando llegaba la estación de las flores, mariposas de todas las formas, tamaños y colores, bailaban a su alrededor. Las aves de países lejanos venían y cantaban cuando sus flores maduraban y fructificaban. Las ramas, como manos extendidas, bendecían a todos los que acudían a sentarse bajo su sombra.
Un niñito solía venir a jugar junto a él y el gran árbol se encariñó con el pequeño.
El amor entre lo grande y lo pequeño es posible, si el grande no es consciente de su grandeza. El árbol no sabía que era grande, sólo el hombre tiene ese tipo de ideas. La prioridad de lo grande siempre es el ego, pero para el amor no hay grande o pequeño; el amor abraza a quienquiera que se le acerque.
Así, el árbol comenzó a amar a ese pequeño que solía venir a jugar cerca de él. Las ramas eran altas, pero las inclinaba hacia el niño, de modo que pudiera coger sus flores y frutos.
El amor siempre cede; el ego nunca está dispuesto a inclinarse. Si te acercas al ego, sus ramas se estirarán aún más arriba, se pondrá rígido para que no puedas alcanzarlo. El niño juguetón se acercaba a él, y el árbol inclinaba sus ramas. El árbol se alegraba mucho cuando el niño cogía algunas flores; todo su ser se llenaba con la alegría del amor.
El amor siempre está feliz cuando puede dar algo; el ego siempre está contento cuando puede obtener algo.
El niño creció. A veces dormía en el regazo del árbol, comía sus frutos y en ocasiones lucía una corona con sus flores y actuaba como un rey de la jungla.
Uno se vuelve como un rey dondequiera que haya flores de amor; y uno se vuelve pobre y lleno de sufrimiento siempre que las espinas del ego están presentes.
Ver al niño danzando con una corona de flores, llenaba al árbol de emoción, de alegría. Asentía con amor, cantaba con la brisa...
El niño creció aún más. Comenzó a trepar por el árbol para balancearse en sus ramas. El árbol se sentía muy contento cuando el niño descansaba en sus ramas.
El amor se siente feliz dándole comodidad a alguien; el ego se siente feliz incomodando a todo el mundo.
Con el paso del tiempo, el niño recibió el peso de nuevas tareas. También surgió la ambición; tuvo que pasar exámenes; tenía amigos con los cuales solía conversar y curiosear; por tanto, no acudía con frecuencia. Pero el árbol le esperaba ansiosamente. Desde su alma le llamaba «¡Ven, ven! Te estoy esperando».
El amor espera día y noche. Y el árbol esperaba. Se sentía triste cuando el niño no acudía. El amor se siente triste cuando no puede compartir; el amor se siente triste cuando no puede dar. El amor se siente agradecido cuando puede compartir. El amor está contentísimo cuando puede entregarse totalmente.
A medida que crecía, el niño visitaba cada vez menos al árbol. El hombre que se vuelve mayor, cuyas ambiciones crecen, encuentra menos y menos tiempo para el amor. El muchacho se hallaba ahora absorto en los asuntos mundanos.
Un día que pasaba por allí, el árbol le dijo: «Te espero siempre, pero no vienes. Te espero todos los días».
El muchacho le contestó: «¿Qué quieres? ¿Por qué debo venir? ¿Tienes dinero? Ando en busca de dinero».
El ego siempre actúa según razones. El ego acudirá sólo si con ello se cumple algún propósito. Pero el amor es inmotivado. El amor es su propia recompensa.
El árbol, sorprendido, dijo: «¿ Vendrás únicamente si te doy algo?» Aquello que posee, no es amor. El ego acumula, pero el amor da en forma incondicional.
«No sufrimos esa enfermedad, y por eso estamos alegres», dijo el árbol. «Los capullos florecen en nosotros, muchos frutos crecen en nosotros. Damos una sombra tranquilizadora, sedante. Danzamos con la brisa y cantamos canciones. Las aves inocentes saltan y trinan en nuestras ramas, aunque estemos sin dinero. El día en que nos involucremos con el dinero, tendremos que ir a los templos como hacen tus débiles hombres para aprender a obtener la paz, y para aprender a encontrar el amor. No, no tenemos ninguna necesidad de dinero».
El muchacho dijo: «Entonces, ¿para qué tengo que visitarte? Iré donde haya dinero. Necesito dinero».
El ego pide dinero porque necesita poder.
El árbol pensó unos instantes y dijo: «No vayas a ningún otro lado. Recoge mis frutos y véndelos. Obtendrás dinero con ello».
El niño se entusiasmó, inmediatamente trepó y cogió todas las frutas, incluso las que no estaban maduras El árbol se sintió contento, aun cuando algunas ramas y brotes resultaron quebrados, aun cuando cayeron algunas hojas al suelo. Incluso el recibir heridas hace feliz al amor, pero aunque obtenga algo, el ego no está contento, el ego siempre desea más.
El árbol no se dio cuenta de que el muchacho ni siquiera se volvió una sola vez a darle las gracias. El que hubiera aceptado su oferta de recoger y vender los frutos era suficiente agradecimiento para él.
Durante mucho tiempo el muchacho no regresó. Ahora tenía dinero y estaba ocupado generando más dinero con ese dinero. Había olvidado totalmente al árbol.
Pasaron los años. El árbol estaba triste. Anhelaba el regreso del muchacho, como una madre cuyos pechos se hallan llenos de leche, pero cuyo hijo se ha perdido. Todo su ser está anhelando al niño, busca enloquecidamente al niño para que la alivie. Tal era el grito interno de ese árbol. Todo su ser estaba en agonía.
Después de muchos años, el muchacho, que ahora era un hombre, fue a ver al árbol.
El árbol le dijo: «Ven, mi niño. Ven, abrázame». El muchacho le contestó: «Deja el sentimentalismo. Eso era cosa de la niñez. Ya no soy un niño».
El ego toma al amor por locura, por una fantasía infantil. Pero el árbol le invitó: «Ven, balancéate sobre mis ramas. Danza. Juega conmigo».
El hombre respondió: «Deja la charla inútil. Deseo construirme una casa. ¿Puedes darme una casa?»
El árbol exclamó: «¿Una casa?... Yo vivo sin una casa. Sólo los hombres viven en casas. Nadie más vive en casas; solamente el hombre. ¿Te das cuenta del estado en que se encuentra debido a su confinamiento entre cuatro paredes? Cuanto más grandes son los edificios que construye, más pequeño se vuelve el hombre. No vivimos en casas... pero puedes cortar y llevarte mis ramas y con ellas podrás construirte una casa».
Sin perder tiempo, el hombre trajo un hacha y cortó todas las ramas del árbol. El árbol era ahora un mero tronco desnudo. Pero al árbol no le importaban estas cosas. Aunque sus miembros fueran amputados para aquellos a los que amaba.
El amor es dar; siempre está dispuesto a dar.
El hombre no se molestó en mostrar su agradecimiento al árbol. Construyó su casa... Los días se convirtieron en años. El tronco esperó y esperó. Deseaba gritar, pero ni siquiera tenía ramas u hojas que le dieran fuerza. El viento soplaba, pero no podía entregar al viento ningún mensaje. Pero aun así, en su alma sólo había una oración: «Ven, ven, querido. Ven». Pero nada ocurría.
El tiempo pasó, y el hombre era ahora un anciano. Una vez pasó por allí y se detuvo junto al árbol.
El árbol le preguntó: «¿Qué más puedo hacer por ti? Has venido después de mucho, mucho tiempo.»
El hombre le dijo: «¿Qué más puedes hacer? Quiero viajar a países distantes para ganar dinero. Necesito un bote para poder viajar».
Con alegría el árbol dijo: «Pero, eso no es un problema, querido. Corta mi tronco y haz un bote con él. Estaré muy contento de ayudarte a que viajes a países lejanos a ganar dinero... Pero, por favor recuerda que siempre estaré esperando tu regreso.
El hombre trajo una sierra, cortó el árbol, fabricó un bote y se fue. Ahora el árbol era una pequeña cepa. Y sigue esperando, a que su amado regrese. Espera, espera y espera.
El hombre nunca regresará; el ego sólo va allí donde puede obtener algo, y ahora el árbol no tiene nada, no tiene nada absolutamente que ofrecer. El ego no acude allí donde no puede lograr algún beneficio. El ego es un eterno mendigo, siempre pidiendo, exigiendo algo.
El amor es bondad. El amor es un rey, un emperador. ¿Existe acaso un rey más grande que el amor?
Una noche yo me encontraba descansando cerca de esa cepa. La cepa susurró: «Ese amigo mío aún no ha regresado. Estoy muy preo-cupado: puede que se haya ahogado, que se haya perdido. Pudo haberse extraviado en uno de esos países lejanos. Puede que haya muerto. ¡Cuánto deseo tener noticias suyas! A medida que me acerco al fin de mi vida, me sentiría satisfecho al menos con las noticias de su bienestar. Entonces podría morir contento. Pero él no vendría ni aunque le llamase, porque ya no me queda nada que dar, y él sólo entiende el lenguaje del obtener, del recibir.»
El ego sólo comprende el lenguaje de obtener. El amor es el lenguaje del dar.
No puedo decir más que eso. ¡Ah! Además, no hay nada más que decir que esto.
Si la vida pudiese ser como ese árbol, extendiendo ampliamente sus ramas, de modo que todos y cada uno pudiéramos guarecernos bajo su sombra, entonces podríamos comprender lo que es el amor.
No existen escrituras, mapas o diccionarios para el amor. Tampoco existe un conjunto determinado de principios.
Yo estaba preguntándome acerca de lo que podría decir respecto al amor. Es difícil describirlo. El amor está simplemente presente. Probablemente puedes verlo en mis ojos, si vienes y los miras. Me pregunto si se le puede sentir como cuando mis brazos se extienden para abrazarte.
El amor. ¿Qué es el amor? ... Si no lo sientes en mis ojos, en mis brazos, en mi silencio, nunca podrás entenderlo con mis palabras.
Agradezco vuestra paciente escucha y me postro ante el Supremo que está en todos vosotros.
Aceptad por favor mis respetos.

Osho
Primera charla
Bharatiya Vidya Bhavan Auditorium
Bombay, agosto 28, 1968

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Porque no?
Dijo el sabio: El ser humano está dominado por apetitos y temores. Quienes estén encadenados a sus pasiones están moralmente desequilibrados y como consecuencia, sus pensamientos y percepciones son imperfectos; sus propias creencias, al igual que el conocimiento de la Verdad, distan de ser reales. Primero es preciso corregir el pensamiento del enfermo y transformar sus pasiones en moralidades. Una mente sana puede concebir la manera más correcta de aprender la Realidad.
Si no tienes al Amado,
¿por qué no buscarlo?
Si te has unido a Él
¿por qué no celebrarlo?

El Valor del tiempo
El valor de una persona corresponde al valor le asigna a su tiempo.
Si uno percibe que su tiempo es una carga sin valor y que desea que pase rápidamente, entonces es una carga en la superficie de la Tierra y sería mejor para él estar debajo de ella. ¿Por qué? Porque esta persona voluntariamente desperdicia un tesoro sin precio, su energía vital.
Ahora que otro tesoro sin precio, el tiempo, ya no es como riqueza en tus manos, sino como una montaña de tesoros sobra la cual estás enterrado. Se juicioso con tu energía vital para que así el valor del tiempo pueda hacerse manifiesto en tí. Cuando guardas y conservas tu tiempo como a un diamante tu serás exaltado a los ojos de la gente y a la Divina Presencia, aquí y en el más allá. Hay un dicho sufí: El Sufí es el hijo del instante. Esto significa que el Sufí trata a su tiempo con la misma veneración y respeto que debe a sus padres, la piedad filial es un deber básico de la religión y en el Camino Sufí somos exhortados a honrar a nuestro tiempo como honramos a nuestra madre y padre. Un verdadero derviche nunca malgasta el tiempo sino que lo trata como un hábil jinete las riendas de su caballo aplicando su habilidad para correr en la dirección y velocidad correctas. Fíjate en un verdadero derviche y siempre lo encontrarás ocupado en algo útil, nunca en actividades inútiles o perjudiciales.
Si una persona puede guiarse a sí mismo de esta manera entonces está en el camino de la perfección, porque ve lo que tiene que hacer. El ojo de mi corazón nunca estará Ciego y el reconocerá el significado de todo lo que encuentra. Gransheikh solía decir: "Oh gentes, ¿como lleváis vuestros días? No malgastéis el tiempo, esforzaos en aprovecharlo para que podáis dejar un legado detrás de vosotros y seáis honrados en esta vida y en la otra.
de Sheikh Muhammad Nazim al Haqqani an Naqshbandi

Apetito
Al-Junaid dijo: “He oído una vez a al-Harith al-Muhâsibî decir: “Yo nunca digo, “O Allâh, te pido me concedas el arrepentimiento”, en vez de ello dijo, “Te ruego me concedas el apetito por el arrepentimiento”.

Anhelo
Un Sufi dijo, “Anhelo es una llama generada en los pliegues de las entrañas y producida por la separación.
Si se produce el encuentro la llama se extingue.
Cuando lo que domina nuestro mas interno ser es la visión del Amado, el anhelo no acontece”.
Un derviche fue preguntado, “¿Tu anhelas?” “No”, dijo el. “Anhelar es solo para alguien ausente. ¡El esta aquí!”.

Un Hadiz
Un Hadith-e-Qudsi, revela: " He creado algunos de Mis siervos para Mi esencia (Zat ).
En orden para alcanzar ese grado, uno de los primeros requisitos es la rendición a Allah.
Esto significa que su primera prioridad debe ser Allah, su segunda prioridad , Allah, su tercera prioridad , Allah, y así hasta el infinito .Sus relaciones con los demás dependerá de esta relación con Allah.
En la búsqueda de Allah, uno ama al otro, y en la búsqueda de Allah el otro nos ama"