Sufinews
Órgano de difusión de la orden Halveti Yerrahi


Contenidos

- Consejos de sabios: Paz Interior.

- Articulo: Sharia, Tariqa, Haqiqa, Marifah....

- Cuento: El Cerrajero.

- Selección de mensajes enviados a la lista Sufinet.

 

Paz Interior

Es nuestro propio pensamiento la causa de nuestro sufrimiento, de dificultades, problemas, dolor y lágrimas. Es nuestro propio pensamiento lo que causa un sinfín de habladurias, y la falta de paz.
En nuestra ignorancia y falta de sabiduría coleccionamos todas estas cosas. Son las nubes que cortan nuestra conexión con Allah.

La conexión entre la verdad de Dios y nosotros esmuy estrecha. Dios está más cerca de nosotros que nuestra propia vida, pero nuestra mente y el deseo cortan esa relación. Nuestros pensamientos, intenciones, etc.

Sólo si desechamos estas cosas, la felicidad, con la conexión entre Dios y nosotros puede ser alcanzada. El mundo desaparece y el más allá (akhirah) se abre. Alah exalta nuestro corazón, (qalb) lo abraza, ese es el verdadero gozo. La verdadera paz.

Bawa Muhayiedin

 

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Sharia, Tariqa, Haqiqa, Marifah...
Muzzafer Ozak (ra)

La exaltada Tariqa es el alma de la Sharia, la cual corresponde al cuerpo físico. La Sharia, divinamente decretada, y promulgada por el noble Mensajero, prescribe nuestros deberes religiosos y obligaciones.

Bajo la Sharia la persona está obligada a realizar la oración ritual.
Pero la sincera devoción no puede ser inducida por la fuerza.

La Sharia representa las palabras comunicadas por el Mensajero de Allah (swas). La Sharia determina lo que debe hacerse; qué es un buen acto. Es escuchar y obedecer.

El Tariqa representa las acciones del Mensajero de Allah, que es, su religiosidad y su conducta y comportamiento mundano. Se le enseña a la persona cómo ofrecer sus rezos a Allah con verdadera sinceridad, de tal forma que él también comienza a experimentar el gozo de la adoración.

El Tariqa inspira nuestras acciones (cómo se realizan) con pura intención y sincera devoción, a través del Camino de la Verdad. Enseña cómo los actos de adoración y las buenas obras deben ser realizadas por causa de Allah y Su Aprobación, dándole al adorador una prueba de Divino Placer.

Si la Sharia tiene que hacer escuchando y obedeciendo, el Tariqa es acerca de ver y conocer, comprender.

Pero el primer paso es escuchar y obedecer, es decir seguir la Sharia; esto implica renunciar a querer ver y comprender. Se sigue el Corán, y las palabras del Profeta (swas); se cumple con lo prescripto.

La tariqa implica un paso más, y ya define las acciones del Profeta (swas), la Sunnah, expresada en los Hadices; su comportamiento. Siguiendo sus acciones, su ejemplo, es que nos puede regalar la verdadera devoción en los actos, y quizás nos permitan ver y comprender.

Más allá de la Tariqa, se encuentra Haqiqa, el bendito estado del Profeta (swas), y aún más allá Ma’rifa, que representa el sublime Misterio del Mensajero de Allah (swas).
En una historia que habla acerca del encuentro de Khidr con el Profeta Musa (as), en donde el Profeta Musa le cuestiona su proceder al Khidr, él le responde “…No lo hice por decisión propia”.

Hay maestros que transmiten conocimiento desde lo que saben, sobre lo que han oído, que se denomina Ilm el Yakiyn. El conocimiento es en base a su opinión, a su criterio. Otros, enseñan inspirados en la Divina Sabiduría (Marifah), se encuentran en estado de verdad (haqiqa); esta enseñanza es Hakk el Yakiyn, en donde su completo ser ha sido transformado.

Hd. Ibn Arabi (ks) un día se cayó de su caballo y se quedó allí en el suelo sin moverse. Sus compañeros, terriblemente preocupados, trataron de ayudarlo a pararse, pero él dijo: “Déjenme, estoy intentando encontrar el Capítulo y en cual Verso Allah El Más Elevado menciona este accidente.” Él ciertamente no se refería al Qur’an escrito, sino al Qur’an en el cual él se había convertido.

En este estado de Haqiqa se abandona la comprensión, y se guían por un Conocimiento Superior. Tal es el estado del Khidr, quien tiene conexión directa con ese Conocimiento, y es el que intentaba enseñar a Musa en sus acciones. Finalmente, lo expresó en palabras a Hz.
Musa (as), ya que él quería comprender:
“El hombre es desatento a las intenciones de Allah en lo que sucede alrededor suyo, y ciertamente no las comprende en lo que sucede. Esto solo es posible de saber cuando un murid deja su identidad y se convierte en su sheikh (Fana fi sheikh). Es sólo allí recién en donde uno puede realmente conocerse a uno mismo. El ser es algo a ser conocido, pero es solo el alma que puede conocer el ser. Este es el significado de «Aquél que se conoce a sí mismo conoce a su Señor».”

El alma (Ruh) es quien conoce al ser (Sirr), el Secreto. El Sirr es el impulso que recibe el corazón. Aquel que conoce este impulso, el Sirr, conoce a su Señor, Su intención en ese momento; aquel que es una persona conciente, de lo que le sucede y de las señales de Allah, se mueve en resonancia con su corazón. Está en Haqiqa.

Entonces, resumiendo:
Sharia – lo que se debe hacer.
Tariqa – Cómo se hace con devoción.
Haqiqa – Cómo se hace de verdad.

El Sirr, el impulso del corazón, que impacta en el corazón y genera acción. Para seguir este impulso, hay que deshabilitar la comprensión y los mecanismos y estructuras desde la que uno se maneja. Entonces, esa acción genera resultados.
El puente, la visagra para ir de la Sharia, de escuchar y obedecer, hacia la Tariqa, poder ver y comprender, es el no opinar. No tener criterio propio. “El hombre es desatento a las intenciones de Allah…”

En el bote en el cual el Khidr destruyó, siguiendo el Conocimiento Divino, un pájaro apareció en el hombro del Khidr y cantó en su oído; Khidr le preguntó a Musa: “Sabes, O Musa, lo que me dijo el pájaro? Que mi conocimiento y tu conocimiento unidos, se comparan al conocimiento de Allah El Mas Elevado, como una gota de agua en mi pico comparado con éste océano que nos rodea.”

Allah Sabe más.

 

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La historia del cerrajero

Había una vez un cerrajero al que acusaron injustamente de unos delitos y lo condenaron a vivir en una prisión oscura y profunda. Cuando llevaba allí algún tiempo, su mujer, que lo quería muchísimo se presentó al rey y le suplicó que le permitiera por lo menos llevarle una alfombra a su marido para que pudiera cumplir con sus postraciones cada día. El rey consideró justa esa petición y dio permiso a la mujer para llevarle una alfombra para la oración.

El prisionero agradeció la alfombra a su mujer y cada día hacía fielmente sus postraciones sobre ella. Pasado un tiempo el hombre escapó de la prisión y cuando le preguntaban cómo lo había conseguido, él explicaba que después de años de hacer sus postraciones y de orar para salir de la prisión, comenzó a ver lo que tenía justo bajo las narices. Un buen día vio que su mujer había tejido en la alfombra el dibujo de la cerradura que lo mantenía prisionero. Cuando se dio cuenta de esto y comprendió que ya tenía en su poder toda la información que necesitaba para escapar, comenzó a hacerse amigo de sus guardias. Y los convenció de que todos vivirían mucho mejor si lo ayudaban y escapaban juntos de la prisión. Ellos estuvieron de acuerdo, puesto que aunque eran guardias comprendían que también estaban prisioneros. También deseaban escapar pero no tenían los medios para hacerlo.

Así pues, el cerrajero y sus guardias decidieron el siguiente plan: ellos le llevarían piezas de metal y él haría cosas útiles con ellas para venderlas en el mercado. Juntos amasarían recursos para la huída y del trozo de metal más fuerte que pudieran adquirir el cerrajero haría una llave. Una noche, cuando ya estaba todo preparado, el cerrajero y sus guardias abrieron la cerradura de la puerta de la prisión y salieron al frescor de la noche, donde estaba su amada esposa esperándolo. Dejó en la prisión la alfombra para orar, para que cualquier otro prisionero que fuera lo suficientemente listo para interpretar el dibujo de la alfombra también pudiera escapar. Así se reunió con su mujer, sus ex-guardias se hicieron sus amigos y todos vivieron en armonía. El amor y la pericia prevalecieron.

 

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Últimos mensajes de la lista sufinet:

1- El Profeta Muhammad (swas) dijo: "Ninguno de Uds. Tendrá una fe auténtica hasta que sus corazones sean encauzados, ni sus corazones podrán ser encauzados hasta que sus lenguas sean encauzadas, ni sus lenguas podrán ser encauzadas hasta que encaucen sus acciones."

2- Bismillah
Los que "saben" dicen que no puedes buscar a Dios si El no te ha elegido antes

Toda intuición viene del lado de Dios. Solo cuando él elige a alguien, este puede empezar a elegirlo a él. Hay otras cualidades básicas que el corazón del buscador debe albergar. La primera es khushu, que significa humildad, modestia. La segunda es Karamat, que significa caridad, compartir, el gozo de dar. Y la tercera es sidj, que quiere decir sinceridad, autenticidad, no aparentar, sino ser lo que se es". El camino es peligroso. Es peligrosa porque cuanto más te vas acercando a Dios, más te vas evaporando. Y cuando tu estás muy cerca "ya no eres".
Morir en Dios es la única forma real de vivir."

3- Bismillah
¿Quién es maestro?
El que te aleja de ti mismo,
aquel que te vacía de ti mismo
y te llena del Amado.
Humilde como el polvo,
fluyente como el agua,
da luz, igual que el sol.

4- Bismillah
Sólo el que nos guia puede darnos lo que necesitamos, aun cuando lo que nos es dado no pueda captarlo todavía nuestra mente o ego.

Es más, no estamos familiarizados con una relación amorosa que no pertenezca al yo personal. Nuestros condicionamientos colocan el amor y la cercanía solamente en la esfera de las relaciones personales, y no admiten el concepto de un amor más profundo e impersonal que pertenezca al alma (nuestra cultura está focalizada en lo personal
Nuestra avidez de aceptación personal, nuestras necesidades insatisfechas emocionales, e incluso físicas, afluyen a la superficie y son fácilmente proyectadas en la relación con el maestro. Nos falta el recipiente tradicional que separe esta relación de la esfera personal. En muchas tradiciones orientales, por ejemplo, el discípulo no puede dirigirse directamente al maestro, sino que debe esperar a que éste le hable primero. Pero en Occidente carecemos de este tipo de protocolos.

Sin las herramientas para distinguir entre nuestras necesidades emocionales y espirituales, sin la ayuda de una comprensión tradicional, nos volvemos fácilmente víctimas tanto de nuestra propia ingenuidad como de falsos maestros, que utilizan su posición para sus fines personales. Es fácil quedar atrapados en modelos de dependencia, en una telaraña psicológica que sutilmente debilita nuestro propio sentido del yo.

Leemos que rendirse al maestro es necesario, como? haciendo lo que nos dice ? falta el entendimiento de que la rendición real no es nunca a la forma exterior de la persona del maestro sino a la esencia del maestro, a aquello dentro del maestro que está entregado a Dios.

En la tradición sufí se describe al maestro como “sin rostro, sin nombre”, reforzando así su naturaleza impersonal. Es alguien que se ha vaciado, se ha vuelto “sin rasgos distintivos, sin forma".

La relación real con el maestro pertenece a la realidad interna del corazón, más allá de la esfera personal.

Es esta la dimensión de Kidr, arquetipo sufí del maestro e imagen de la revelación directa. De hecho, algunos grandes sufíes que no tuvieron maestro físico, como Ibn ‘Arabí, fueron en cambio guiados o iniciados por Kidr. Pero la historia acerca de Kidr, al que Dios había dado conocimiento de Sí Mismo, narrada en el Qorán (18,61-83), muestra cuan difícil es seguir a esta enigmática figura. Moisés, que encuentra a Kidr en la confluencia de los dos mares(donde se juntan el mundo interior y el exterior), le pregunta: ¿Puedo seguirte para que puedas guiarme con lo que has aprendido?
No serás capaz de soportarme, replica Kidr. Pues ¿cómo podrías soportar aquello que está más allá de tu entendimiento?


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Sufinews
Correspondiente a
Abril del 2009.
Editado en
Buenos Aires, Argentina.