Abril del 2008
 
 

Apariencias

Si continúas persiguiendo apariencias te alejarás del origen, porque las apariencias pertenecen al exterior. Unas veces persigues riqueza, otras una mujer o un hombre, otras prestigio y poder..., y sigues persiguiendo apariencias. Y todo ese tiempo te alejas de ti mismo, todo ese tiempo vives en un sueño. Si te alejas del origen te lo pierdes todo. Puede que en el mundo exterior consigas muchas cosas pero al final descubrirás que no has conseguido nada. Te has perdido al que lleva consigo todo el significado.

Consejos de sabios: Las Apariencias .
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Articulo: Oh, tú que buscas la verdad.
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Cuento: El Santo y la Prostituta.
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Selección de mensajes enviados a la lista Sufinet.
 
 

Puede que te mueras siendo muy rico, pero en el interior morirás pobre, tan pobre como un mendigo. Al morir, puede que hayas conseguido tener mucho poder, puede que seas el Presidente o el Primer Ministro de un país, pero en el fondo sabrás que no tienes ningún poder. La muerte demostrará que tu poder era sólo una apariencia; tu poder es impotente, impotente ante la muerte. Sólo aquello que transciende la muerte es poderoso; todo lo demás es impotencia. Puede que durante algún tiempo te lo creas, pero la muerte te mostrará la verdad.

Recuerda siempre que la muerte llegará, y ella es el criterio: lo que la muerte desapruebe será desaprobado, lo que la muerte apruebe será aprobado. Lo que sea que pueda transcender la muerte, lo que sea más poderoso que la muerte, será la realidad. Lo real no puede morir, lo irreal muere una y mil veces.

En el momento de la muerte se transcienden las apariencias y el vacío.

SÓLO CUANDO LA MUERTE OCURRE, cuando estás lleno de luz interior... La luz está ahí pero tú la echas fuera. Se mueve con tu deseo. El deseo es el foco, y la luz le sigue.

Si te obsesionas demasiado con la riqueza, todo tu ser se enfoca en ella; entonces sólo ves dinero y nada más. Si te cruzas con una persona, no ves a la persona, sino su dinero. Si la persona es pobre, no deja ninguna huella en tu mente; pero si es rica, sí. Y si es muy rica entonces la recuerdas, la guardas en la memoria.

Si quieres conseguir poder y te encuentras con un Hitler, con un Stalin, o con un Mao, entonces te encuentras con alguien, pero su persona es algo secundario. El poder... Cuando Nixon ya no sea el Presidente no serás capaz de verle; puede que pase a tu lado pero ya no será nadie.

Ves lo que deseas. Tu deseo es tu visión, tu luz siempre se enfoca en tu deseo. Cuando esta luz se gira, se invierte, se mueve hacia adentro, es la iluminación interior. Entonces estás lleno de luz. Te conviertes en una casa con luz, dentro ya no estás en la oscuridad.

En el momento de la iluminación interior se transcienden las apariencias y el vacío.

Y de repente vas más allá de las apariencias y del vacío. Entonces nada es sólo la apariencia y nada está vacío; todo está lleno de lo Divino. Todo está lleno, rebosante de divinidad; cada árbol, cada río, cada océano; rebosante de divinidad.

Entonces, y solo entonces para tí Dios está en todas partes. Lo Real está en todas partes.

Cuando tú eres real, el mundo es real; cuando estás viviendo en deseos irreales creas un mundo de apariencias. Tu mundo es lo que tú eres. Y hay tantos mundos como personas, porque toda la gente vive en su propio mundo, toda la gente crea su propio mundo a su alrededor. Esa es tu proyección, tu creación.

A los cambios que parecen ocurrir en el mundo vacío
los llamamos reales solamente debido a nuestra ignorancia.

TÚ DICES QUE ALGUIEN ES VIEJO; mantienes que la vejez es algo real porque no sabes lo que es real. Por otra parte nadie es joven y nadie es viejo y nadie es niño. El interior no tiene edad, sólo cambia la forma exterior.
Si mis vestidos fueran viejos, ¿acaso dirías que yo soy viejo porque mis vestidos estén viejos? Y si mis vestidos son nuevos, recién salidos de la sastrería, ¿acaso dirías que yo soy joven porque mis vestidos sean nuevos?

El cuerpo no es más que un vestido. ¿Se puede decir que alguien sea viejo, joven o niño basándose en el cuerpo? ¿Por la forma, que está cambiando constantemente? Los que han llegado a saber dicen que la realidad es inmutable, que no cambia. Lo que va cambiando son los vestidos.

Justo antes de la muerte de un Santo, cuando el médico dijo: «Ya no puede seguir viviendo», su esposa empezó a llorar. Y estas fueron las últimas palabras: «No llores, porque yo no voy a morir. Lo que el médico dice sólo tiene que ver con las ropas».

Murió de cáncer, dijo: «En lo que a mí concierne no tengo ningún cáncer. El cáncer es algo que concierne a las ropas. Así que acuérdate, cuando el médico diga que yo he muerto no le creas, créeme a mí; estaré vivo».
Y fue la única viuda en toda la historia que nunca enviudó; porque las viudas cuando sus maridos mueren, tienen que cambiar su estilo de vida.
Pero ella continuó igual que cuando él vivía. Y la gente pensó que se había vuelto loca, venían y le decían: «deja ya tus ornamentos, en especial las pulseras. ¡Rómpelas! Eres una viuda».

Y ella se reía y decía: «¿A quién voy a creer, a vosotros o a mi amado? Porque él me dijo: "Sólo las ropas morirán, no yo". Y yo estaba casada con él no con sus ropas. Así que, ¿a quién debería escuchar, a vosotros o a él?».
Ella le hizo caso y siguió como una mujer casada hasta el final. Porque al escucharle se transformó. Se dio cuenta de un hecho: que el cuerpo no es lo real. Ella continuó viviendo de la misma manera que había vivido hasta entonces. Parecerá una locura porque, en este mundo de locos donde se cree que las ropas son lo real, a alguien que se comporta de una forma que contradiga esto se le toma por loco.

Ella hacía la cama cada día, y por la noche iba a la habitación y decía: «Venga, es la hora de acostarse»; aunque allí no había nadie. Y preparaba la comida, cantando, tan feliz como siempre. Llamaba entonces «Ven, la comida está lista».
Ella debe de haberse dado cuenta de algo. Y esto no ocurrió sólo un día, sino que duró durante años. Este simple mensaje de («sólo las ropas morirán, no yo») la transformó en una mujer santa. Ella se convirtió, por sí misma, en una persona.

A los cambios que parecen ocurrir en el mundo vacío
los llamamos reales solamente debido a nuestra ignorancia.

No busques la verdad; tan sólo deja de mantener opiniones.

No busques la verdad; tan sólo deja de mantener opiniones.

Oh, tú que buscas la verdad

Oh, tú que buscas la verdad, ven, ten pena de ti mismo. Encuentra una cura para la enfermedad de la ignorancia por la cual tomas a tu imaginación como la auténtica realidad y con la cual has de sufrir toda tu vida. Mientras puedas, busca una cura, día y noche, hasta que te sientas a salvo de cualquier miedo.

Ves a alguna gente que se encuentra en paz, lejos de la enfermedad de la ambición, aunque ellos tengan menos de lo que tú tienes. Mientras tanto, tú te encuentras en medio del dolor y oprimido por todo lo que tienes.

Ciertamente vendrá un día en el que te arrepentirás de todo esto, pero será demasiado tarde. Busca la sabiduría ahora, empieza a aprender y deja la ignorancia que has tomado como si fuera conocimiento. Busca la compañía de aquellos que han venido a conocer la verdad y aprende su lenguaje de modo que puedas entender lo que ellos dicen. La Salvación se encuentra en un hombre perfecto.

Después que encuentres a un maestro perfecto para ti, deja que tu amor por él sea tu guía. Es por él que aprenderás a encontrarte a ti mismo y a encontrar la verdad de tu propio ser.

El Imam Ali, que Allah esté complacido con él, preguntó al Mensajero de Allah (saws): ¿Qué acción puedo llevar a cabo que no sea inútil?"

El Mensajero (saws) contestó:

“Busca la verdad. Te encontrarás a ti mismo en ella: por lo tanto conócete a ti mismo. Busca la compañía del sabio, del que conoce. Permanece de acuerdo con lo que dice, porque uno entiende únicamente algo con lo que está de acuerdo. Sé sincero en lo que digas –una sola lengua no puede decir dos palabras diferentes. Ni el engaño ni el fraude deberían entrar en tus pensamientos. No menosprecies nada ni a nadie, porque todos y todo, en su ser, desean la misma cosa. No toques algo que no sea tuyo. Evita los lugares abarrotados y con muchedumbre, e incluso en tales lugares trata de estar contigo mismo, porque éste también es un lugar donde la verdad se manifiesta. Ése es el lugar donde la verdad se encuentra. Si haces todo esto, tu vista llegará al final de los mundos y al final de los cielos y serás uno y completo. Luego, tu vida no se verá desperdiciada en lo indebido y estarás a salvo de las tentaciones y el dolor”.

Oh, buscador de la verdad, el camino hacia la verdad es muy corto. Es más cercano a ti que tu propia vena yugular, aunque existan setenta mil barreras, todas creadas por ti. El único que ya posee conocimiento, entiende.

¿Qué te he dicho acerca de quien es negligente?

Él no está aquí.
¿Y qué es lo que el animal escucha sino ruido?
Ni huye ni se acerca.
Si no entendiste, no estás aquí.
Déjame decirte eso, de modo que puedas juzgarte a ti mismo. Si conoces, estarías con el Hombre, no con los animales que tienen forma de hombres.Un día los habitantes dejarán este lugar. Cada célula retornará al polvo y tú serás abandonado por ti mismo. ¡Ay de aquél que no se conoce a sí mismo! Luego caminarás solo.

Oh, tú que deseas entender el despertar de este estado de descuido, mira la realidad, admite que ahora estás ebrio y que todo lo que conoces es sólo tu imaginación. Si honestamente buscas la verdad, si realmente deseas levantarte, debes primero obtener la verdad de morir antes de morir. Debes morir antes de morir a fin de estar vivo. Debes dejar la imaginación de este mundo de modo que puedas llegar a tu destino.

Para aprender la constancia y el amor, debes sufrir que el amado se oculte de ti y sólo si eres paciente en el sufrimiento encontrarás la fe. Pero si clamas que ya posees fe y te exhibes a ti mismo adorando al único que tú clamas que merece recibir tal fe, esperando Su recompensa… repentinamente, un día te encontrarás a ti mismo, cara a cara con la verdad que debería haber sido adorada. Sólo en ese momento será demasiado tarde. Estarás muerto. Te arrepentirás, pero será en vano.

He ido hacia allá y he vuelto y estoy comunicándote las noticias. Sólo cuando tu alma tenga forma humana podrás ganar o perder. Aprende las lecciones de todo lo que veas, pero nunca digas: “¿Por qué no sucedió de otra manera?”.

No hay sino trozos y pedazos y parecen estar desconectados. Trata de unirlos, usando tu raciocinio. Permanece en el ahora, pero contemplando el final.

Sé que este reino tiene un dueño y el Sultán vive en el palacio de tu ser.

Conócete a ti mismo y luego no tendrás miedo cuando tengas que encontrarte con Él. No mires nada por encima del hombro, no trates de tomar la parte que corresponde a alguien más, conoce y discrimina lo correcto de lo que no lo es, lo justo de lo injusto – el ser humano es edificado con el ladrillo del sustento lícito y en el mortero del consejo del sabio. El ser humano es destruido por aquello que es ilícito, por el parloteo del ignorante.

Sé consciente, toma nota de lo que ves. Escucha a tu conciencia y habla con la razón. Actúa correctamente incluso cuando estés solo. Conoce cuál es tu lugar y sé humilde. Arrodíllate y siéntate despacio en la presencia del sabio. No hables hasta que seas preguntado. Si se te pregunta, sé breve y di únicamente lo que sabes. No seas egoísta. Debes saber que la verdad está contigo siempre y en todo lugar. Se leal y digno de confianza con respecto a tus amigos.

Habla gentilmente al ignorante. Sé cortés y calmado en la presencia del sabio. Si preguntas a un maestro, hazlo con respeto. Nunca preguntes con la intención de probar y acepta la respuesta manteniéndote de acuerdo con ella, incluso si no era la que esperabas. Si la rechazas, tú mismo te estarás rechazando.

En el palacio de tu ser hay muchas cámaras, con Sus tesoros secretos, pero el palacio es de Él. No hay otro más que Él. Si tú aceptas ser Su siervo, compórtate con un siervo, pero si te has convertido en el hombre perfecto, entonces eres el sultán; todo es tuyo y tienes que mantenerlo a salvo y seguro.

Si no te conoces a ti mismo, no eres ni sultán, ni siervo. Debes estar preparado, serás puesto en vergüenza y nunca verás al Sultán de sus dominios. Luego serás sólo polvo arrojado acá y allá con cada soplo de aire. Aférrate al Único que tiene conocimiento de modo que tú lo tendrás también. De otro modo, te encontrarás desconcertado y confundido.

El propósito de venir a este mundo es conocerte a ti mismo y conocer la Verdad. En esta etapa de tu vida eterna debes aprender a diferenciar la verdad de la falsedad. No gastes tu única vida en vano.

Si te llamas a ti mismo ser humano, entonces sube a la cumbre de tu ser, donde encontrarás la razón, y busca. Mira las tierras llanas, las cimas y las cascadas – hay muchas grietas tremendas- de modo que puedas estar a salvo del miedo.

Aquéllos que son incapaces de discernir la verdad de la falsedad caminan ciegos a través de la vida. Aun ahora siguen corriendo en círculos.

Cada hombre es responsable por su propia alma. Para muchos, lo que ellos creen saber es un velo, evitando que ellos puedan descubrir el secreto. Se preguntan unos a otros, ¿qué lugar es éste?, ¿Quién lo construyó? – desconcertados, el ciego guía al ciego.

Aquél que se siente alto, busca y mira hacia abajo. Aquél que es bajo se dirige y busca arriba.

Desde el tiempo en el que Él reunió a las almas y les preguntó: “¿No soy acaso vuestro Señor?” hasta la llegada del ser humano perfecto, ciento veinticuatro mil mensajeros benditos han venido y pasado. Cada uno dijo una cosa y muchos hicieron caso.

Luego, el Último Bendito vino y vio al Constructor en lo que Él había construido, mostrándonosLo manifestado en Su creación. Aquel que ve, ve. ¿Qué es esto para un ciego? Si estas ciego, encuentra un guía que sea capaz de ver. Pero ¿cómo el ciego podría saber si alguien ve?

La verdad que buscas no tiene antes, ni después; no está ni en el pasado, ni en el futuro. Está en el ahora. No tiene ni arriba ni abajo. Está donde tú estás. No tiene derecha ni izquierda. Es el centro. Es un océano que encaja en cada existencia, porque todo lo que existe proviene de una sola existencia.

Aquéllos que ven algo feo en él son rechazados, porque la luz viene de la flama en un candelero de cristal, donde cada cristal refleja la luz de la misma vela. Toda la creación no es sino un solo ser.

No era mi intención darte un consejo, por frecuente que la verdad sea dicha y que todos lo que escuchan se desvíen. Sólo aquéllos que estén destinados a escuchar, escucharán.

No hablo por mí mismo. Es la verdad la que habla por compasión. La verdad no desea que alguien sea consumido por el fuego. Alguien que se encuentra en la miseria, a pesar de tener los bolsillos llenos de gemas, que rechaza poner sus manos en sus bolsillos, no puede llamar tirano a aquél que le dio los tesoros y las manos con las que sujetarlos.

Él, que es el más Justo de los justos, dijo:

Y el que haya hecho el peso de una brizna de bien, lo verá;
Y el que haya hecho el peso de una brizna de mal, lo verá. (Zilzal, 7).

El Santo y la prostituta

Un hombre santo y una prostituta vivían enfrente uno del otro. Ambos murieron el mismo día. El alma de la prostituta fue llevada al cielo. La del hombre santo, sin embargo, fue llevada al infierno. Los mensajeros que habían venido para llevarlos estaban confundidos. Se preguntaban entre ellos, “¿Qué salió mal? ¿Es este un error? ¿Por qué debemos llevar a este hombre santo al infierno?

El más sabio entre ellos dijo, “Si, el era un hombre santo, pero envidiaba a la prostituta. Constantemente pensaba en las fiestas en la casa de ella y en el placer que allí se dispensaba. Las notas de la música que llegaban a la deriva a su casa lo afectaban hasta la médula. Ningún admirador de la prostituta, sentado en frente de ella, se conmovió nunca tanto como él lo estaba, oyendo los ruidos que venían de la residencia, el sonido de las campanillas de danzar que ella llevaba en sus tobillos. La totalidad de su atención estaba siempre enfocada en su lugar. Aún cuando estaba adorando a Dios, sus oídos estaban sintonizados a los sonidos de su casa.

“Y la prostituta? Mientras languidecía en el pozo de la perdición, siempre se preguntaba en qué misteriosa bendición se encontraba el hombre santo. Siempre que lo veía llevando flores para la adoración de la mañana, se preguntaba, ‘¿Cuándo seré merecedora de llevar flores de adoración al templo?, soy tan impura que apenas alcanzo a reunir suficiente coraje para entrar al templo.’ La prostituta solía sentirse transportada por el humo del incienso, el brillo de las lámparas, el sonido de la adoración hacia una suerte de meditación, tal como la que el hombre santo nunca pudo. La prostituta siempre ansió la vida del hombre santo, y el hombre santo siempre deseó los placeres de la prostituta.”

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Bismillah ir Rahman ir Rahim...

Un derviche fue preguntado, "¿Tu anhelas?" "No", dijo el. "Anhelar es
solo para alguien ausente. ¡El esta aquí!".

Salams