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Los
pedidos se atienden en un plazo de dos días llamando
al teléfono 645393749 Desde esta asociación
recuerdan que "la coca-cola es una institución
de capital americano, emblema de sangre represión
y muerte (véase en Colombia donde matan a los
sindicalistas)" afirman que "ya va siendo
hora que los llamamientos al boicot tengan eco y productos
alternativos". Entre las razones que esgrimen para
apoyar Mecca-Cola es que "existe un proyecto cooperativo
que arropa el producto, porque el 20% de los beneficios
netos no son el 0´7, porque en el resto de Europa
la mecca-cola ha quitado un 15% de mercado a coca-cola,
lo que quiere decir que es un producto eficaz como arma
de consumo". En cuanto a su calidad, afirman que
no le tiene nada que envidiar a las marcas norteamericanas.
en
el Diario El Pais del 10 de abri del 2003 salio esta
nota acerca de Mecca Cola
"No beba tontamente, beba comprometido". "No
me agite, agite su conciencia". Animados por estos
dos eslóganes en la etiqueta de la botella y
deseosos de renunciar a consumir productos norteamericanos,
miles de inmigrantes musulmanes en Europa se están
abalanzando sobre las botellas de un nuevo refresco,
la Mecca-Cola.
Mecca-Cola
no es una bebida cualquiera. "Todo aquel que la
adquiere efectúa un acto de protesta contra la
hegemonía de EE UU" al dejar de comprar
la Coca-Cola norteamericana, afirma, en una conversación
telefónica con EL PAÍS, Taufic Matluti,
un francés de origen tunecino inventor del refresco
y propietario de la empresa que la fabrica desde noviembre.
En
sus etiquetas, Mecca-Cola se compromete a revertir el
10% de sus beneficios a la causa palestina y otro 10%
a ONG que operen en el país donde ha sido vendida.
Por si cupiera alguna duda, exhibe, por ejemplo, en
su página web (www.mecca-cola.com), los comprobantes
del Comité de Caridad y Socorro Palestino atestiguando
haber recibido donativos.
Tras
haber alcanzado una media de casi dos millones de botellas
vendidas al mes en 34 países, sobre todo en Francia
y en el Reino Unido, Mecca-Cola va a embotellarse, a
partir del mes próximo, en Marruecos y en los
Emiratos Árabes Unidos, según anunció
anteayer Matluti en Casablanca.
Toda
la prensa marroquí le ha dado de antemano la
bienvenida, empezando por At Tajid, el diario de los
islamistas, que el martes titulaba en portada: "Por
el éxito del boicoteo y el apoyo a la causa musulmana".
"En España ya hemos empezado a distribuir
y poco antes del verano iniciaremos el embotellamiento
con Font Salem, una empresa situada en la Comunidad
de Valencia", explica Matluti.
La
creciente cuota de mercado de Mecca-Cola, sin ningún
tipo de publicidad pagada pero numerosos artículos
en prensa, incitó a Coca-Cola a reaccionar. Matluti,
señaló en enero en un comunicado la empresa
estadounidense, ha "identificado una oportunidad
comercial que consiste en aprovechar en Europa la difícil
y compleja situación de Oriente Próximo".
Coca-Cola, en cambio, "no está vinculada
con ninguna religión o grupo étnico".
"En última instancia será el consumidor
el que decida", precisa la multinacional.
Peor
fue el rebote que se agarraron algunos ulemas musulmanes
que llegaron a promulgar fatwas (edictos) de condena
porque La Meca, la ciudad santa del islam, era asociada
con un refrigerio con burbujas. Su dictamen ha tenido
escaso eco.
"En
La Meca", explicaba Matluti, "hay hoteles
que se llaman Mecca Hilton o Mecca Sofitel y hay tiendas
que se llaman Mecca Shoes".
"¿Por
qué entonces indignarse de que haya una Mecca-Cola?
No lo entiendo". Lo que tampoco acaba de comprender
es que, coincidiendo con la invasión de Irak,
las ventas de la Mecca-Cola han disminuido en el mundo
árabe. "Es como si la gente dejase de consumir".
El
principal peligro para la expansión de los negocios
de Matluti es la competencia que está surgiendo
en sus propias filas. Decidido a no dejarle el monopolio,
Gérard Leblanc, un francés nacido en Casablanca,
empezó a comercializar hace un mes la Arab-Cola.
Por las mismas fechas ha aparecido, también en
Francia, Muslim Up, que ofrece "alternativas de
compra a todos los que boicotean los productos sionistas
y de las grandes marcas norteamericanas cuya política
es favorable al Estado de Israel".
"No
son competidores", asegura Matluti. "Son gentes,
como el ex militar Leblanc, que intentan sacar partido
comercial del rechazo que suscita Estados Unidos, pero
no aportan fondos a ninguna causa de solidaridad".
La
búsqueda de sustitutos a los bienes de consumo
made in USA no es ninguna novedad. Fue en el Irán
monárquico, en 1954, cuando surgió la
Zamzam-Cola, la primera alternativa a la Coca-Cola,
aunque hubo que esperar al triunfo de la revolución
islámica, en 1979, y a la ruptura de relaciones
con EE UU, para que su consumo dejase de ser marginal.
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