| |
La
historia de España durante la Edad Media es diferente
a la del resto de Europa debido a la invasión
musulmana de la península en el año 711.
El territorio sometido por el Islam recibe el nombre
de al-Andalus. Los reinos cristianos formados en el
norte de la península inician a partir de entonces
un proceso de reconquista que concluye con la caída
del reino de Granada en el año 1492. A diferencia
de los núcleos cristianos donde predomina el
ruralismo y la autarquía, al-Andalus posee ciudades
prósperas, artesanía floreciente y una
importante actividad comercial. Es el siglo XI el período
de cristalización y desarrollo del arte hispanomusulmán.
La capital política suele ser a la vez el foco
creador y difusor de las artes.
Contemplar cualquier manifestación estética
del Islam exige al espectador occidental despojarse
de sus condicionamientos culturales. Para comprender
su significado es necesario conocer sus principios religiosos.
El Islam es una religión monoteísta, pero
el Dios semita es diferente del occidental. Es incognoscible
e innombrable. Se encuentra fuera del mundo y no está
sujeto a las leyes del espacio y del tiempo. El universo
no tiene autonomía sino que es dirigido por Dios.
Islam significa sumisión o entrega incondicional
a Dios. La revelación divina se recoge en el
Corán. Es el libro sagrado de los musulmanes,
revelado a Mahoma entre el 610 y el 631. Es un código
religioso y social, base fundamental de la ley. Corán
o Qur´an significa lectura de una palabra oída,
escrita y dicha. Mientras que en el Cristianismo Dios
se hace carne, en el Islam se hace palabra. Todo es
palabra de Dios que al revelarse se hace mundo. Por
esto, el lenguaje es protagonista en la vida del creyente.
Este debe cumplir cinco obligaciones, los Cinco Pilares
de la religión islámica. La primera es
la profesión de fe, es decir, el reconocimiento
de la autoridad y unicidad divina. El resto son: la
oración, el ayuno, la limosna legal y la peregrinación.
PRINCIPIOS DE LA COMPOSICION
El ritmo repetitivo
Los patrones decorativos se obtienen repitiendo elementos
simples entrelazados o superpuestos. Unido al gusto
por la simetría, se consigue un efecto dinámico
y armonioso. El detalle no prevalece sobre el conjunto.
No hay tensión entre motivos, sólo equilibrio.
La reiteración infinita de los temas es una metáfora
de la eternidad que llena todo y una forma de plasmar
la mutabilidad del universo.
La
estilización
Es decir, la desnaturalización de la naturaleza.
El arte islámico, a diferencia del occidental,
no imita la naturaleza. El musulmán piensa que
imitarla con fidelidad es un acto de impiedad que lo
enfrenta a Dios, el único Creador. Así,
se produce la estilización de los motivos vegetales.
ELEMENTOS FORMALES
En su origen encontramos elementos griegos, romanos
y de los pueblos de las estepas de Asia central. Pero,
los artistas musulmanes crean una nueva forma de trabajar
el repertorio ornamental heredado.
La Caligrafía
Es
el arte de la escritura bella (G. FATAS y G. BORRAS,
1980). Es la manifestación artística más
importante porque escribir es dar forma a la palabra
de Dios. La escritura árabe tiene una doble función:
ornamental e iconográfica. Es el equivalente
a las imágenes sagradas del arte cristiano, el
medio por el que se transmite el mensaje divino. El
contenido de estas inscripciones es variado: versículos
del Corán, mensajes piadosos, datos sobre sí
mismas, textos poéticos, buenos deseos para el
poseedor del objeto... Hay dos tipos: cúfica
y nasjí. La escritura cúfica es mayúscula,
de gran tamaño y rasgos angulosos. Las letras
son sobrias y rectas. La escritura nasjí es cursiva,
de gran flexibilidad y fluidez. Es la escritura ordinaria.
A partir de estos tipos básicos se crean variantes,
que difieren según el área geográfica
y la cronología.
Los
motivos vegetales
Existe una evolución. A través de Bizancio,
se toman del mundo clásico pero, con un nuevo
ritmo compositivo. Los fundamentales son rosetas, palmetas,
hojas de acanto, hojas de vid y roleos. En época
almohade predomina la decoración de hojas lisas.
Posteriormente, los almorávides incorporan las
hojas con digitaciones. En los años siguientes
las fórmulas varían poco: palmas de una
hoja, con o sin cáliz, palmas de dos hojas, simétricas
o asimétricas, arrolladas o no en volutas, y
la denominada pimiento, con o sin cáliz. Por
influencia de la cultura persa sasánida se produce
una estilización de los motivos vegetales, haciéndose
irreconocibles. A este tipo de decoración se
le denomina ataurique. Es la decoración vegetal
inspirada en el acanto clásico, estilizada y
muy utilizada en el arte califal cordobés (G.
FATAS y G. BORRAS, 1980). Aunque durante el Romanticismo
se emplea el término arabesco para hacer referencia
a esta decoración, es un error. El arabesco es
la ornamentación entrelazada de complejos dibujos
geométricos (G. FATAS y G. BORRAS, 1980). Así,
arabesco es un término más amplio, se
refiere a todo tipo de decoración musulmana que
enmascara la estructura mientras que ataurique es sólo
la decoración vegetal estilizada.
Los
motivos geométricos
La geometría es muy importante en el Islam. A
través de ella se representa la indivisibilidad
de Dios. La forma perfecta es el círculo. Se
utiliza como patrón que permite crear otros motivos.
El diseño es sencillo, se aplican los principios
de repetición simétrica, multiplicación
o subdivisión. Se trata de un arte más
intelectual que emocional, de base matemática.
Se utilizan ramas mixtilíneas entrecruzadas formando
rombos, cintas trenzadas, meandros, dibujos en zigzag,
ajedrezados y lazos formando estrellas. El mocárabe
o mucarna es la decoración de prismas, yuxtapuestos
y dirigidos hacia abajo, que acaban en un estrechamiento
llamado prismático, cuya superficie inferior
es cóncava. Forman a modo de estalactitas o racimos
de estalactitas (G. FATAS y G. BORRAS, 1980). Se emplea
especialmente en la arquitectura.
Los
motivos figurativos
De manera generalizada, se cree que el Islam prohibe
expresamente la representación de figuras humanas
y animales. No es cierto. Las representaciones figurativas
sí están ausentes en los edificios religiosos
y en los objetos de culto. Pero no en las obras de carácter
civil. Como ejemplo baste recordar la ilustración
de libros.
LA IMPORTANCIA DEL AGUA Y DE LA LUZ
Sin ser en sí motivos ornamentales, inciden en
la decoración de manera especial. El agua es
un complemento básico de la arquitectura islámica.
A su valor ritual y simbólico se une su función
refrescante. La luz sirve tanto para modificar los elementos
decorativos como para crear otras formas ornamentales.
Ambos incrementan el dinamismo de la decoración
y aumentan el impacto visual del edificio.
COMENTARIO PARA ILUSTRAR EL TEMA
Aunque
la decoración está estrechamente ligada
a la arquitectura, todas las manifestaciones artísticas
están ornamentadas cualquiera que sea el material,
la técnica o la escala utilizada. La decoración
confiere unidad al arte islámico ya que los mismos
diseños aparecen en el vidrio, los tejidos, la
metalística, la madera o la cerámica.
Para ejemplificar lo dicho, comentaremos dos piezas
únicas del arte hispanomusulmán. Ambas
están trabajadas en marfil. Son el bote cilíndrico
de Zamora (964, Museo Arqueológico Nacional,
Madrid) y la arqueta del Monasterio de Leyre (1004-1005,
Museo de Navarra, Pamplona). La eboraria es el arte
de trabajar el marfil (G. FATAS y G. BORRAS, 1980).
La talla de este material es una actividad que se remonta
a la Prehistoria. Su brillo, su suave tacto y su rica
textura lo convierten en el material ideal para crear
obras bellas. En Córdoba se tiene por material
precioso y entre los regalos que los embajadores traen
a la ciudad figuran lotes de marfil. Muchas piezas se
conservan debido a la fascinación que los cristianos
muestran por ellas. Excepcionales son las obras en marfil
salidas de los talleres cordobeses en el siglo X. Son
piezas de gran calidad y riqueza ornamental. Su refinamiento
artístico se debe a que, principalmente, se destinan
a la corte y, de manera especial, a las mujeres.
En general, se trabajan dos tipos de objetos: arquetas
y botes. Las arquetas tienen forma rectangular y tapa
plana o prismática. El tamaño oscila entre
35 cm. y 4,5 cm. Los botes tienen forma cilíndrica,
tape hemiesférico y el diámetro oscila
entre 11,5 cm. máximo y 7,5 cm. mínimo.
Ambos tipos son piezas realizadas con dos o más
fragmentos de marfil ensamblados por elementos metálicos,
generalmente plata nielada o cobre dorado. Su función
es servir como botes de perfumes o para guardar joyas.
El bote cilíndrico de Zamora es una pieza anónima,
aunque a su artista se le da el nombre de Maestro de
Zamora. Se conoce la fecha gracias a la inscripción
que hay en el friso de la tapa. Se trata de un regalo
de Alhaquem II a su concubina Zob en el año 964.
La decoración más frecuente es el ataurique,
que llena toda la pieza. Consiste en un tallo vegetal
continuo que se divide regularmente para dar origen
a otros tallos secundarios que pueden, a su vez, escindirse
o reintegrarse al tallo central. Se crea un rítmico
movimiento ondular. Se representan también figuras
de pájaros, pavos y gacelas afrontadas. La decoración
está excavada sobre un fondo de poco relieve
y la talla es seca y biselada. La ornamentación
es profusa y elegante.
La arqueta del Monasterio de Leyre es un regalo para
el hijo de Almanzor, el príncipe Al-Dak-Malik.
Es de época de Amiri. El artista parece ser Faray.
Aparecen figuras humanas en el centro de medallones
y pequeños atauriques rodeándolas. Se
presenta al califa Hisam II rodeado de personajes. En
la tapa aparecen águilas con alas explayadas,
leones sobre gacelas y antílopes. Un tema novedoso
es la representación del unicornio, considerado
animal fantástico. En un lado se desarrollan
escenas de caza. En el otro, se talla un diván
donde aparece un personaje con dos servidores a cada
lado, sentados al modo oriental. La talla es abultada
y modelada.
LO QUE DEBES RECORDAR
La decoración es uno de los elementos que más
contribuye a dar unidad al arte islámico, da
a sus obras un sello peculiar que las hace fácilmente
reconocibles.
Está estrechamente ligada a la arquitectura.
Aunque, a diferencia de occidente, el monumento islámico
se caracteriza más por su decoración que
por su estructura. No obstante, todas las manifestaciones
estéticas van revestidas de decoración
cualquiera que sea el material, el tamaño o la
técnica empleada.
La composición se basa en dos principios: ritmo
repetitivo y estilización. Se repiten los mismos
motivos porque no existe un vocabulario ornamental único
para cada tipo de objeto o edificio.
Aunque gran parte del repertorio ornamental es heredado,
los artistas musulmanes crean una nueva forma de expresión.
Cuatro son los elementos básicos: la caligrafía,
los motivos vegetales, los geométricos y los
figurativos. Forman una decoración profusa, caracteriza
por el horror vacui. Todas las obras destacan por su
elegancia y refinamiento.
SI QUIERES SABER MAS...
- BONET CORREA, A. (coord.): Historia de las artes aplicadas
e industriales en España, Madrid, 1994.
- BURCKBARDT, T.: La civilización hispanoárabe,
Madrid, 1987.
- FATAS, G. y BORRAS, G.: Diccionario de términos
de arte, Madrid, 1980.
- MARÇAIS, G.: El Arte musulmán, Madrid,
1991.
- MILICUA, A. (dir.): Cómo reconocer el arte
islámico, Madrid, 1993.
- MORALES, A.J.: Las claves del Arte Islámico,
Barcelona, 1987.
- VV.AA.: Artes islámicas en España, Madrid,
1992. |
|