Tarea 9 del Adab
 
 
Cada forma de vida tiene una manera de vivir.
Esta manera de vivir es un conjunto de reglas.
Estas reglas han de ser seguidas.
Si no lo son, el organismo detiene su desarrollo,
se enferma y muere.

El hombre tiene una elección, creer o no creer; actuar según las leyes de Al-lah o no.

 
 

Optar por este mundo o por el del más allá. Pero, por encima de todo, llegar a ser conscientes de todos los nombres que Al-lah le enseñó de sí mismo y atribuir esas capacidades a Al-lah, encontrar a Al-lah en uno mismo y ver que ni él ni nadie más existen excepto Al-lah, perderse en Al-lah.

Cuando encuentra las cualidades de los Nombres de Al-lah en sí mismo y piensa que son sus propias cualidades, producto de su propio esfuerzo y se atribuye estas cualidades a sí mismo y al mundo material, se hace arrogante y se pierde.

Al-lah no nos prohibe el “amor del mundo”, esto también tiene un aspecto positivo y otro negativo como es evidente en Su orden a nosotros:
“Amen al mundo de modo que este amor los conduzca a amarme; no amen al mundo de modo que los aleje de Mí.”

De ese modo el mundo se hace tu amigo, si tu lo amas y amas lo que contiene como una señal, manifestación y atributo de Dios. Pero si lo amas por él mismo como una fuente de necesidades de tu ego, entonces se hace el amigo de tu enemigo, el aliado de tu ego, por lo tanto se convierte en tu peor enemigo.

En lo que respecta a la tan apreciada “libertad” del incrédulo,
Hazreti Sadruddin Qonyawi dice:

1. Quien hace buenas acciones, pero al hacerlas su propósito es otra cosa excepto el placer de Al-lah, si los actos legítimos, aparentemente beneficiosos, se hacen por algún otro motivo que por el amor a Al-lah; este ser se llama “libre”, “un individuo”, sus acciones son por amor a él, en estas acciones no hay señal que indiquen ubudiia (servidumbre a Al-lah). En la visión de Al-lah no hay beneficios en tales actos, sea cual sea la causa por la cual se hicieron, la “libertad individual” no tiene esperanza de venir cerca de Al-lah, su Creador.

2. Si los mismos actos se hacen para un propósito impersonal en ellos, pero se hacen porque son buenos hechos, o si uno está encargado de hacerlos, de ese modo obedece órdenes; este ser se llama “un hombre”, un hombre consciente porque es capaz de seleccionar el bien del mal y es capaz de comprender su pequeñez y obedece órdenes. Este hombre tiene la esperanza de estar cerca de su Creador.

3. Si los hechos buenos se hacen por amor a Dios y con ningún otro propósito que el placer de Al-lah, entonces ese hombre que los hace es un “hombre completo”, un hombre de consciencia, y él ha venido a conocer a su Maestro y su servicio a Él.

4. Si un hombre ve que todos sus actos buenos, todas sus acciones no son
desde él, ni hechas por él, sino son actos de Al-lah a través de él, él es
un “hombre perfecto”. Ha logrado la etapa descripta en un Hadiz
Sagrado:

“Cuando mi siervo viene cerca de mí por su devoción no obligatoria, lo amo y a través de mi amor yo favorezco su oído con cual oye, y favorezco sus ojos con los que ve y favorezco su lengua con la que habla y favorezco sus manos con las que actúa.”

Simbólicamente, el significado de la alocución de Allah a las almas del potencial de la creación en el reino de las almas – “alastu bi-rabbikum”, ¿No soy vuestro Señor?” - y la contestación de esa que estaba creada fue – “bala”, ciertamente – es una prueba de este hecho. Entonces, lo primero de la trinidad en el hombre, correspondiente a la Esencia de Al-lah, es su propio conocimiento.

Lo segundo es la capacidad, de eso que está para ser creado, de escuchar la orden de Al-lah: “Sea”. Es la capacidad de estar abierto para recibir el deseo de Al-lah – que su deseo sea hecho -. Esto es el segundo aspecto de la creación, correspondiente al deseo de Allah, que encierra todo y todas las cosas.

Lo tercero es la obediencia de lo creado a la orden del Creador “Sea”.

De ese modo la terna en las cosas creadas es su contacto con la trinidad en la unidad de Al-lah como si se reflejara cara a cara sobre el espejo de la creación. El conocimiento de una cosa, la esencia de una cosa es el reflejo de la Esencia que la creó de la nada. Su receptividad al deseo del Creador es un reflejo del deseo del Creador. Su obediencia a la orden de Al-lah es reflejo de la orden de Al-lah: “Kun”, Sea. Si la cosa creada no tuviera estas cualidades no hubiera sido creada.

En la creación, nadie por su propia existencia puede diferir de la intención de Al-lah, ni rechazar el deseo de Al-lah, ni desobedecer las órdenes de Al-lah. El sol siempre se levanta por el Este y se pone por el Oeste, ningún árbol rehúsa florecer y fructificar a menos que esté muerto. Sin embargo el hombre, a quien se le ha dado inteligencia y enseñado todos los Nombres, todo y todas las cosas, elige olvidar en lugar de recordar. Él, a quien se le ha dado un deseo, en vez de someterlo al deseo de Al-lah, se opone a Él. Él a quien se le ha dado fe, se rebela y desobedece la orden de Al-lah. Porque en él está el alma perversa, más bajo que más bajo de las creaciones de Al-lah, el ego que manda. Él imagina que es el mismo mientras que él fue creado como la pomada sobre el espejo de la creación donde Al-lah se ve reflejado a sí mismo. Al-lah lo creó como la suprema creación, en la imagen de Su Clemencia, Su Amor, Misericordia y Beneficencia; exhalando Su propio aliento dentro de él, haciéndolo el alma de la creación. Él creó todo para él y solamente a él para Sí mismo. Él creó el universo entero en la forma de hombre y lo hizo el microcosmo. El hombre tiene la elección de oponerse a su ego y encontrar la verdad de sí mismo o ser un sirviente de su ego y estar perdido.

Cuanto más nosotros nos oponemos, nos peleamos; eso es lo que quieren nuestros egos, en lugar de luchar con nuestros propios egos. Lo que tienen que hacer es cambiar, transformarse y querer algo más.

Un hombre tiene una madre mala y la mata. Cuando se le preguntó por qué no mató al amante de su madre en vez de matarla a ella; él contestó: Entonces tendría que matar a un hombre todos los días.

Oponerse a sus nafs, educar a sus nafs, en lugar de extenuarse a Uds. mismos luchando por que quieren. El nafs es lo que les impide ser aquello para lo que Uds. han nacido. Para oponerse a ello deberán limpiar el espejo de su creación y ver la verdad del reflejo de lo Divino en Uds. y conocer sus verdaderos yoes. Encontrarán en Uds. el deseo de encontrar el deseo de Al-lah. Uds. tendrán fe y obedecerán las órdenes de Al-lah de ser como Él los destinó que sean, siendo con Él.

Entonces, sepan, encuentren y sean. Al-lah sabe más. Ojalá Él comparta su conocimiento de nosotros con nosotros.