Sunna moral o social
 
 
  Fundamentalmente, la Sunna moral o social es una adecuación directa o indirecta de la voluntad a la norma humana; su finalidad es actualizar, no limitar, nuestra naturaleza horizontal positiva; pero, como se dirige a todos, forzosamente lleva en sí elementos limitativos desde el punto de vista de la perfección vertical. Este carácter horizontal y colectivo de cierta Sunna implica, por la fuerza de las cosas, el hecho de que sea una suerte de "velo" lo que significa que es, a la vez, un soporte y un obstáculo y que puede incluso convertirse en un verdadero shirk (idolatría), no para el vulgo, sin duda, sino para el Sufi.
 
 

Un relato de Farid Uddin Attar ilustra esta situación:
Abd Allah estaba viviendo en La Meca. En una oportunidad, tras haber completado los ritos de la Peregrinación, se quedó dormido. En su sueño vio a dos ángeles que descendían de los cielos.
"¿ Cuántos han venido este año?" Preguntó un ángel a su compañero."¿ Y cuántas de esas peregrinaciones han sido aceptadas?" "Ni una", respondió el otro ángel.
"Cuando escuché esto", relata Abd Allah, "me invadió el temblor. ¿Qué?", grité, "¿Toda esta gente ha venido desde todos los confines de la tierra con grandes sufrimientos y esfuerzos, atravesando enormes desiertos y el intento ha sido en vano?".
"Hay un zapatero en Damasco llamado Ali ibn Muwaffaq", dijo el ángel. "El no ha venido en peregrinación, pero su peregrinaje ha sido aceptado y todos sus pecados perdonados".
Cuando escuché esto, continuó Abd Allah, me desperté diciendo, debo ir a Damasco a visitar a esa persona.
Así que fui a Damasco y busqué la casa donde vivía. Grité, y alguien salió. "¿Cómo te llamas?", pregunté , "Ali ibn Muwaffaq", replicó él. "Quiero hablar contigo", dije. "Dime, ¿cuál es tu trabajo?" "Soy remendón"
Entonces le relaté mi sueño. "Y tú. ¿cómo te llamas?", inquirió cuando hube terminado. "Abd Allah Mubarak", repliqué. El soltó un grito y se desmayó. Cuando se recobró le dije: "Cuéntame tu historia".
El hombre me dijo: "Hace ya treinta años que ansío hacer la peregrinación. Ahorré con mi trabajo trescientos cincuenta dinares. Este año había resuelto ir a La Meca. Un día mi amada esposa, que estaba embarazada, olió el aroma de buena comida que venía de la casa vecina. "Ve y consígueme un poco de ese buen alimento", me pidió. Fui y golpeé la puerta vecina y expliqué la situación.
Mi vecino rompió a llorar. "Mis hijos no han comido nada durante tres días", dijo. "Hoy vi un burro muerto, así que le corté un pedazo y lo cociné. No es comida pura para vosotros". Mi corazón se hizo pedazos al escuchar ese relato. Saqué los trescientos cincuenta dinares y se los di. "Para tus hijos", le dije. "Era para mi peregrinación".
"¡Lo que dijo el ángel en mi sueno era cierto!", declaró Abd Allah, "y el Príncipe Celestial ha juzgado acertadamente".

La Sunna media tanto puede favorecer la realización vertical como puede retener al hombre en la dimensión horizontal; es a la vez un factor de equilibrio y de pesadez. Favorece la ascensión, pero no la condiciona; no contribuye al condicionamiento de la ascensión más que por sus contenidos intrínsecos e informales que, precisamente, son independientes en principio de las actitudes formales.
" A donde quiera que os volváis, allí está la Faz de Dios"
Qur'an 2:115

Desde el punto de vista de la doctrina de la Unicidad del Ser la cuestión de la Sunna implica un problema muy delicado por el hecho de que la acentuación de la Sunna media y social es solidaria de un enfoque religioso particular. Por definición excluye otros enfoques religiosos igualmente posibles y forja, como ellos, una demarcación, una mentalidad particular que separa de Lo Universal y de la Conciencia de Unidad que poseen los Sufíes, la Wahdat al Wuyud.
Dejando aparte este aspecto de las cosas, no hay que perder de vista que el Profeta, la paz sea sobre él, como todo hombre, estuvo obligado a realizar una multitud de actos durante su vida, y que forzosamente los realizó de una determinada manera y no de otra, e incluso de diversas maneras según las circunstancias externas o internas; él bien entendía servir de modelo global, pero no siempre especificó que tal o cual acto tuviera el alcance de una prescripción propiamente dicha.

Además, el Profeta dio enseñanzas diferentes para hombres diferentes, sin ser responsable del hecho de que los Compañeros (diversamente) dotados- transmitieran más tarde todo lo que habían visto y oído, y de que lo hicieran a veces de modo divergente, según las observaciones o acentuaciones individuales.
La conclusión que hay que sacar de esto es que no todo elemento de la Sunna se impone de la misma forma ni con la misma certeza, y que en muchos casos la enseñanza se refiere a la intención más bien que a la forma.

En la persona del Profeta está lo simple y lo complejo, y hay en los hombres diversas vocaciones; el Profeta personifica necesariamente un clima religioso (y por tanto humano) de un carácter particular, pero personifica igualmente y desde otro punto de vista, la Verdad en sí y la Vía como tal.

Hay una imitación del Profeta basada en la ilusión religiosa de que él es intrínsecamente mejor que todos los demás profetas, incluido Jesús, y hay otra imitación del Profeta fundada en la cualidad profética en sí, es decir, en la perfección del Logos hecho hombre; y esta imitación es forzosamente más verdadera, más profunda y, por lo tanto, menos formalista que la primera, apunta menos a los actos exteriores que a los reflejos de los Nombres divinos en el alma del Logos humano.

Niffari, que encarna el esoterismo propiamente dicho y no un pre-esoterismo voluntarista y todavía en gran parte exoterista, ha dado el testimonio siguiente:
"Alláh me ha dicho: formula tu petición diciéndome: Señor, ¿cómo debo apegarme firmemente a Ti de modo que el día de mi juicio no me castigues ni apartes Tu Rostro de mí? Entonces Yo (Alláh) te responderé diciendo: Cíñete a la Sunna en tu doctrina y tu práctica externas, y apégate en tu alma interior a la Gnosis que te he dado; y sabe que, cuando Me doy a conocer a ti, no quiero aceptar de ti nada de la Sunna, excepto lo que Mi Gnosis te aporta, pues tú eres uno de aquellos a quienes Yo hablo; Me oyes y sabes que Me oyes, y ves que Yo soy la fuente de todas las cosas".
El comentarista de este pasaje observa que la Sunna tiene un alcance general y no distingue entre los que buscan la recompensa creada y los que buscan la Esencia, y que contiene lo que cada persona puede necesitar.

Otra sentencia de Niffari:
"Y Él me dijo: Mi Revelación exotérica (dháhiri) no sostiene a Mi Revelación esotérica (bátini)."
Y otra todavía, de un simbolismo abrupto que hay que entender: "Las buenas acciones del hombre piadoso son las malas acciones de los privilegiados de Alláh".
Lo que indica con la mayor claridad posible la relatividad de ciertos elementos de la Sunna y la relatividad del culto a la Sunna media.