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Un
relato de Farid Uddin Attar ilustra esta situación:
Abd Allah estaba viviendo en La Meca. En una oportunidad,
tras haber completado los ritos de la Peregrinación,
se quedó dormido. En su sueño vio a dos
ángeles que descendían de los cielos.
"¿ Cuántos han venido este año?"
Preguntó un ángel a su compañero."¿
Y cuántas de esas peregrinaciones han sido aceptadas?"
"Ni una", respondió el otro ángel.
"Cuando escuché esto", relata Abd Allah,
"me invadió el temblor. ¿Qué?",
grité, "¿Toda esta gente ha venido
desde todos los confines de la tierra con grandes sufrimientos
y esfuerzos, atravesando enormes desiertos y el intento
ha sido en vano?".
"Hay un zapatero en Damasco llamado Ali ibn Muwaffaq",
dijo el ángel. "El no ha venido en peregrinación,
pero su peregrinaje ha sido aceptado y todos sus pecados
perdonados".
Cuando escuché esto, continuó Abd Allah,
me desperté diciendo, debo ir a Damasco a visitar
a esa persona.
Así que fui a Damasco y busqué la casa
donde vivía. Grité, y alguien salió.
"¿Cómo te llamas?", pregunté
, "Ali ibn Muwaffaq", replicó él.
"Quiero hablar contigo", dije. "Dime,
¿cuál es tu trabajo?" "Soy remendón"
Entonces le relaté mi sueño. "Y tú.
¿cómo te llamas?", inquirió
cuando hube terminado. "Abd Allah Mubarak",
repliqué. El soltó un grito y se desmayó.
Cuando se recobró le dije: "Cuéntame
tu historia".
El hombre me dijo: "Hace ya treinta años
que ansío hacer la peregrinación. Ahorré
con mi trabajo trescientos cincuenta dinares. Este año
había resuelto ir a La Meca. Un día mi
amada esposa, que estaba embarazada, olió el
aroma de buena comida que venía de la casa vecina.
"Ve y consígueme un poco de ese buen alimento",
me pidió. Fui y golpeé la puerta vecina
y expliqué la situación.
Mi vecino rompió a llorar. "Mis hijos no
han comido nada durante tres días", dijo.
"Hoy vi un burro muerto, así que le corté
un pedazo y lo cociné. No es comida pura para
vosotros". Mi corazón se hizo pedazos al
escuchar ese relato. Saqué los trescientos cincuenta
dinares y se los di. "Para tus hijos", le
dije. "Era para mi peregrinación".
"¡Lo que dijo el ángel en mi sueno
era cierto!", declaró Abd Allah, "y
el Príncipe Celestial ha juzgado acertadamente".
La Sunna media tanto puede favorecer la realización
vertical como puede retener al hombre en la dimensión
horizontal; es a la vez un factor de equilibrio y de
pesadez. Favorece la ascensión, pero no la condiciona;
no contribuye al condicionamiento de la ascensión
más que por sus contenidos intrínsecos
e informales que, precisamente, son independientes en
principio de las actitudes formales.
" A donde quiera que os volváis, allí
está la Faz de Dios"
Qur'an 2:115
Desde el punto de vista de la doctrina de la Unicidad
del Ser la cuestión de la Sunna implica un problema
muy delicado por el hecho de que la acentuación
de la Sunna media y social es solidaria de un enfoque
religioso particular. Por definición excluye
otros enfoques religiosos igualmente posibles y forja,
como ellos, una demarcación, una mentalidad particular
que separa de Lo Universal y de la Conciencia de Unidad
que poseen los Sufíes, la Wahdat al Wuyud.
Dejando aparte este aspecto de las cosas, no hay que
perder de vista que el Profeta, la paz sea sobre él,
como todo hombre, estuvo obligado a realizar una multitud
de actos durante su vida, y que forzosamente los realizó
de una determinada manera y no de otra, e incluso de
diversas maneras según las circunstancias externas
o internas; él bien entendía servir de
modelo global, pero no siempre especificó que
tal o cual acto tuviera el alcance de una prescripción
propiamente dicha.
Además, el Profeta dio enseñanzas diferentes
para hombres diferentes, sin ser responsable del hecho
de que los Compañeros (diversamente) dotados-
transmitieran más tarde todo lo que habían
visto y oído, y de que lo hicieran a veces de
modo divergente, según las observaciones o acentuaciones
individuales.
La conclusión que hay que sacar de esto es que
no todo elemento de la Sunna se impone de la misma forma
ni con la misma certeza, y que en muchos casos la enseñanza
se refiere a la intención más bien que
a la forma.
En la persona del Profeta está lo simple y lo
complejo, y hay en los hombres diversas vocaciones;
el Profeta personifica necesariamente un clima religioso
(y por tanto humano) de un carácter particular,
pero personifica igualmente y desde otro punto de vista,
la Verdad en sí y la Vía como tal.
Hay una imitación del Profeta basada en la ilusión
religiosa de que él es intrínsecamente
mejor que todos los demás profetas, incluido
Jesús, y hay otra imitación del Profeta
fundada en la cualidad profética en sí,
es decir, en la perfección del Logos hecho hombre;
y esta imitación es forzosamente más verdadera,
más profunda y, por lo tanto, menos formalista
que la primera, apunta menos a los actos exteriores
que a los reflejos de los Nombres divinos en el alma
del Logos humano.
Niffari, que encarna el esoterismo propiamente dicho
y no un pre-esoterismo voluntarista y todavía
en gran parte exoterista, ha dado el testimonio siguiente:
"Alláh me ha dicho: formula tu petición
diciéndome: Señor, ¿cómo
debo apegarme firmemente a Ti de modo que el día
de mi juicio no me castigues ni apartes Tu Rostro de
mí? Entonces Yo (Alláh) te responderé
diciendo: Cíñete a la Sunna en tu doctrina
y tu práctica externas, y apégate en tu
alma interior a la Gnosis que te he dado; y sabe que,
cuando Me doy a conocer a ti, no quiero aceptar de ti
nada de la Sunna, excepto lo que Mi Gnosis te aporta,
pues tú eres uno de aquellos a quienes Yo hablo;
Me oyes y sabes que Me oyes, y ves que Yo soy la fuente
de todas las cosas".
El comentarista de este pasaje observa que la Sunna
tiene un alcance general y no distingue entre los que
buscan la recompensa creada y los que buscan la Esencia,
y que contiene lo que cada persona puede necesitar.
Otra sentencia de Niffari:
"Y Él me dijo: Mi Revelación exotérica
(dháhiri) no sostiene a Mi Revelación
esotérica (bátini)."
Y otra todavía, de un simbolismo abrupto que
hay que entender: "Las buenas acciones del hombre
piadoso son las malas acciones de los privilegiados
de Alláh".
Lo que indica con la mayor claridad posible la relatividad
de ciertos elementos de la Sunna y la relatividad del
culto a la Sunna media.
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