Sufismo
 
 

Por Sheik Sidi Muhammed Said Al Jamal
Imâm y Jatib de la Mezquita Al Aqsa, Al Quds de Jerusalén

Tasawwuf, por definición se deriva de Safa. En otras palabras, es la suma de dos palabras, Tahliya y Takhliya. Tahliya significa adquirir buenas características, y Takhliya, eliminar todas las malas características que Al-lâh (Tabaraka wa Taala) no aprueba ni acepta. En otras palabras, Tahliya es adornarse uno mismo con los Mandamientos Divinos que han sido transmitidos por Rasulullah (saws) en sus sagradas tradiciones y en el libro de Al-lâh que ha sido descendido sobre su corazón como una revelación traída por Yibril, (as), como él dijo: “he dejado con ustedes dos cosas, si ustedes se aferran a ellas, nunca se extraviaran: el libro de Al-lâh y la Sunnah de su Profeta.”

 
 

Por lo que el primer Sufí es Al-Mustafa (el elegido), porque el primero que fue (entró)en retiro es Rasulullah (saws), eso sucedió en Ghar (cueva) Hira, donde él solía meditar (yatahannath) y adorar a Al-lâh de acuerdo a la religión de nuestro maestro Abraham, la cual es la religión del Tawhid (la unicidad de Al-lâh). Por lo tanto, él trabajó en purificar su nafs (ego), su sagrado nafs, su sagrado corazón, su santa alma, hasta que Al-lâh le envió a Yibril, quien le dijo: Iqra (lee), él dijo: Ma ana bi Qaria (No sé leer). Esto sucedió dos veces, y en la tercera Yibril dijo: Iqra bismi Rabbika la thee khalaq (lee en el nombre de tu Señor que ha creado). El Profeta (saws) dijo: “He sido enviado para perfeccionar el honorable Akhlaq” (la moral, las buenas maneras, la ética). Al-lâh dice: “Tú eres de gran Akhlaq.”

Por lo tanto Tasawwuf es básicamente purificarse a sí mismo, el corazón, el alma. Dirigirlas todas hacia Al-lâh (taala). El Mutasawwif (Sufí) debe ser un ejemplo perfecto, un embellecimiento, como si fuera Qur’án caminando sobre la tierra, y un embellecimiento de la Sunnah. El Profeta (saws) fue el primero en llamar al refinamiento de uno mismo, de las buenas maneras, de las almas y purificarlas. ¿Cómo puede un humano estar feliz, a menos que su yo y su corazón sean purificados y se unan a su Señor? Nuestro maestro, el Gran Amado, dijo en el hadith que fue narrado por diferentes cadenas de transmisión (Mutawatir), y relatado por Sayyidina Umar Ibn Al Jatab:

“Un día mientras estábamos sentados con el Mensajero de Al-lâh (saws) apareció ante nosotros un hombre cuyas ropas eran extremadamente blancas y cuyo cabello era increíblemente negro. No se veían signos de viaje en él y ninguno de nosotros lo conocía. Caminó y se sentó junto al Profeta (saws). Descansando sus rodillas junto a las del Profeta y colocando las palmas de sus manos en sus muslos, dijo: “Oh Muhammad As salaamu aleiku, Él dijo: wa aleiku assalaam. Dijo: Háblame sobre el Islam: El Mensajero de Al-lâh (saws) dijo: Islam es que testifiques que no hay dios sino Al-lâh y que Muhammad es el Mensajero de Al-lâh, realizar las oraciones, pagar el zakat, ayunar en Ramadán, y hacer la peregrinación a la Casa si puedes realizarla. Él dijo: Has hablado correctamente, esto es el Islam. Estábamos sorprendidos con él preguntándole y diciéndole que había hablado correctamente. Él dijo: Háblame sobre el Imâm. Él dijo: Es creer en Al-lâh, sus ángeles, sus libros, sus mensajeros, y en el Ultimo Día, creer en el Decreto Divino, sea bueno o malo. Él dijo: Has hablado correctamente. Él dijo háblame sobre Ishan (y ello es la tercera estación). Él dijo: Es adorar a Al-lâh como si lo vieras, porque aunque tu no lo veas (in lam takun), sin embargo, él ciertamente te ve. Después se marchó y yo me quede por un rato. Entonces el Profeta dijo: Oh Umar, ¿sabes quien era el que preguntaba?. Yo dije: Al-lâh y su Mensajero saben mejor. Él dijo: Era Yibril, quien vino a enseñarles vuestra religión.

Por lo tanto hay tres estaciones, el Islam por supuesto, que es lo que Rasulullah trajo en la forma del Kitab (el Libro de Al-lâh) y la Sunnah, que es lo que organiza las relaciones entre los seres humanos y su Señor, a través del ibadaat, y entre el hombre y sus compañeros humanos a través de Muamalaat (reglas de conducta, comportamiento, transacciones) y su relación consigo mismo. Esto es el aspecto externo, la Sharia. Una persona puede rezar mientras esta en la mezquita, pero después que deja la mezquita, sobornaría o robaría, por lo tanto nada quedaría de su salat, porque uno obtiene de su salat solo la parte (porción) donde su mente esta presente (ma akila minha), después, en el día del Qiyama será arrugado como una pieza de ropa vieja arrojada en su cara y le dirá: “¡Que Al-lâh te arruine en la forma que tu me has arruinado!”.

Por lo tanto, por fuera, el sufí esta impaciente en establecer los rituales de Al-lâh, el sufí es un hombre de determinación que no busca caminos fáciles (rukhas). Él realiza el salat a tiempo, da el zakat y nunca pierde nada. Hay una segunda etapa al ascender. Es el Imâm, la cual tiene lugar en el corazón y es confirmada por las acciones. Sin embargo, hay aún una tercera etapa. Tenemos la Sharia, la Tariqh, y la Haqiqa. La tariqa (camino) es el Imâm, y la Haqiqa es el Ishan.

Hemos dicho: “Adorar a Al-lâh”. ¿Cómo? ¿Cómo adorarlo? ¿No adoran todos los musulmanes a Al-lâh? El musulmán reza, ¿no es así? Es adorarlo como si lo estuvieras viendo. ¿Cómo lo ves? ¿Cómo puedo verlo? In lam takun. Si tu no eres (literalmente, en árabe significa: si tu no existes) tú debes no tener existencia junto con su existencia, destruir todas las imágenes, ver la Haqq (verdad) a través de la creación (khalq), caminar con Al-lâh. De esto es de donde viene tasawwuf y los herederos Muhammadianos (Al worrat al Muhammadioon), aquellos que heredaron la medida muhammadiana y la realidad muhammadiana (Al Haqiqa al Muhammadiyya). Muhammad el Mensajero de Al-lâh (saws), su presencia esta en Medina, su cuerpo santo esta en Medina, y él esta vivo en su tumba (el avaro es aquel que al oír mencionar mi nombre no dice “salawat sea conmigo”) sino que su realidad nunca morirá (desaparecerá, dejará de existir) como toda verdad duradera. Él dijo en un hadith sagrado: “Yo soy de Al-lâh”, significando que “Yo soy de la luz de Al-lâh y los creyentes son de mi luz”. Por lo tanto, la luz no desaparece, la luz de la Verdad (Nur al Haqq) nunca desaparece. Tienes que darte cuenta de tu existencia a través de Su existencia, en otras palabras, no tener una existencia por ti mismo al lado de su existencia, para verlo en cada forma (apariencia, imagen). En cada aparición, él aparece, si tu desapareces de él, él aparece como un sol o una luna. Debes ser consciente de la existencia de Al-Haqq. Si Al-Haqq no esta establecida dentro de ti, ¿de qué existencia estas hablando? ¿Dónde esta? Muéstramela. ¿Cómo puede algo que perece tener una existencia? Por tanto, ¿Qué eres? Nuestro amado Profeta (saws) narró una tradición divina (Hadith Qudsi): “He creado a Adán a mi imagen”; (ala Surati).

Por lo tanto, tú eres el lugar de las manifestaciones. Al-lâh tiene noventa y nueve atributos o nombres, solo uno es el Nombre Supremo (Al Ism Al Azham), mientras que el resto son atributos que se manifiestan en la creación. Él mismo se manifiesta en ti con su nombre Al Samee (El Que Oye). Así que empiezas a oír con el nombre Al Samee. Él se manifiesta en ti con Al Baseer, así que empiezas a ver con Al Baseer, por lo tanto, Él dice: Asmi bihi wa absir (Qur’án 19:38) Él se manifiesta en ti con su nombre Al Mutakallim y empiezas a hablar. De hecho no eres tú quien habla, es Al-lâh. Todos estos atributos (Sifaat) son manifestaciones (tajalliyaat). Por lo tanto, el Sufismo guía al murid (principiante) a Al-lâh para enseñarle la realidad de sí mismo y la realidad de su existencia y mostrarle que nada existe sino Al Haqq. Por tanto, él es un presente de misericordia. Al-lâh dice: “No te hemos enviado sino como misericordia para los mundos”. Él no trae sino el mensaje de amor completo (incondicional) a todo lo que Al-lâh ha creado, incluso animales, plantas y pájaros. Por lo tanto, nosotros como sufíes guiamos al murid (principiante) para que conozca la realidad de su yo. Para que hable por Al-lâh, oiga por Al-lâh, vea por Al-lâh, camine por Al-lâh y destruya todas las imágenes para alcanzar a aquel que ha creado estas imágenes. Por ello se ha dicho: Tu piensas que eres un germen insignificante mientras todo el mundo esta dentro de ti (Yo era un tesoro oculto, y quise ser conocido, así que cree a la creación y a través de mí ellos me conocieron). Ello significa que él fue conocido a través de la creación. Cuando Al-lâh ordenó a los ángeles postrarse ante Al-lâh, diciendo: “y cuando lo haya formado armoniosamente e infundido en él Mi Espíritu, caed prosternados ante él (Lahu)” (Qur’án 15:29), es él y no Adán, es el decreto (Amr) que esta en Adán. Adán es solo una metáfora, una ilusión, pero esta ilusión es santificada, ya que él lo creó con sus propias manos (sawwaitu hu bi yadi, wa nafakhtu fihi min ruhi). Al-lâh representa el ideal Supremo (Qur’án 16:60).Por lo tanto, el sufí no es lo que la gente piensa, él puede sentir tristeza, pero él esta triste cuando otros están tristes, y esta feliz por la felicidad de la gente, es el más alejado de la mezquindad, de odiar a la humanidad, ya que él esta formado de acuerdo a la educación y cultura del Gran Amado, en la mesa de la misericordia. Por ello, él nunca violará los derechos de la gente, nunca desobedecerá al Señor de la gente, ni será negligente con sus deberes hacia su religión y su nación. Este es el camino de nuestros maestros, que Al-lâh este complacido con ellos, viniendo de nuestro maestro Rasulullah. Miren como el Profeta (saws) combatía a la opresión y a los opresores, en las batallas de Uhud y Badr. No fue timorato, el sufismo no significa que le digamos al sufí que se siente en la zawiya y ya. No, él tiene que ser como una abeja, después del Fajr, él se encamina a su trabajo, adhiriéndose al Libro de Al-lâh y a la Sunnah de su Mensajero, trayendo misericordia a los mundos. Es una fragancia divina, dondequiera que él va, la gente huele su dulce y fresco aroma.

Todos nuestros maestros, que Al-lâh se complazca con ellos, han tomado parte en los asuntos de sus naciones, en los problemas de sus pueblos y en sus sufrimientos, todos ellos fueron Mujahids que nunca dudaron en defender su religión, su nación, o a la humanidad en general. ¡Sí!, esto es parte de mi misión. Yo soy un hombre de tasawwuf, pero he estado en prisiones muchas veces por la causa de la Verdad, ya que Al-lâh nos ordena hacerlo y nuestro maestro Rasulullah nos ordenó hacerlo. No rendirse a los opresores y a su opresión, conminamos a los opresores para que se retracten de oprimir a la gente, pero no mantenemos silencio con nuestras manos atadas ni los dejamos hacer lo que ellos quieren, como es oprimir a la gente y alimentarse injustamente de sus propiedades. ¡No! Sufismo, por tanto, es la esencia del Islam y la realidad eterna que nadie conoce sino nosotros que caminamos la senda de conocer la realidad esencial de la Verdad en su ser.

Esto es solo una breve disertación, en otras palabras tasawwuf es:

“Di: si fuera el mar tinta para las palabras de mi Señor, se agotaría el mar antes de que se agotaran las palabras de mi Señor, aún si añadiéramos otro mar de tinta” (Qur’án 18:109).