Este
Hadiz ha dado lugar a muchas interpretaciones, alguna
de ellas,
milenaristas, porque si se cuentan los años que
hay entre cada cielo,
habiendo 500 años simbólicos de separación
entre cada uno de ellos y los
comparamos con la tradición hinduista de los
ciclos de la edad de oro, la
edad de plata, la de bronce y la de hierro, el kali
yuga, la actual, por lo
que estaríamos transitando el último de
los cielos y el final de los
tiempos.
Hay
hermosos simbolismos sobre este Hadiz, pero hoy vamos
a hablar de otra
cosa, Insh´Allah.
Muchos
de nosotros tenemos mucho miedo a la soledad, tememos
estar solos y
buscamos la compañía de otros. El temor
a la soledad es casi tan grande como
el temor a la muerte, en el ser humano. Alguien me dijo
en alguna
oportunidad que los tres miedos básicos en el
ser humano son el miedo a la
muerte, el miedo a la soledad y el miedo al abandono.
Mientras
estemos en el estado en que nos encontramos, en un estado
donde no
podemos reconocer lo que es la verdad, estamos en soledad
aunque sea una
soledad social, tenemos miedo a estar solos, a no estar
acompañados de otros
seres humanos. El castigo más grande de un ser
humano a otro es confinarlo
en soledad.
La
Halwa es el confinamiento en soledad de un individuo
durante 40 días, sin
ver a nadie, solo consigo mismo. Esto para nosotros
hoy es muy difícil,
tenemos mucho miedo a estar solos consigo mismo. Buscamos
compañía,
buscamos maestros que nos hagan sentir que no estamos
tan solos. Es una
condición natural del ser humano el estar en
compañía, de hecho nuestra
religión es una religión comunitaria,
donde lo mejor se hace en compañía, es
la Umma del profeta Muhammad (saws) y se nos recomienda
que no estemos
solos, las mejores oraciones se hacen en comunidad.
La
soledad, la simple soledad.
Dice
Allah Hu Ta´ala en el Sagrado Corán que
Él está más cerca nuestro que
nuestra vena yugular, de manera que no estamos solos,
estamos en una
Compañía que es la mejor de todas, no
nos abandona, es la única que no nos
traiciona y es la única que nos guía y
que forma parte de nuestra verdadera
naturaleza, de nuestra fitra primordial, que es recibida
por nosotros en el
vientre de nuestra madre y que siempre se está
comunicando con nosotros, lo
sepamos o no, lo neguemos o lo aceptemos. Pero es tanto
el ruido que tenemos
en la cabeza que casi nunca escuchamos nada de ese mensaje
que viene de esa
Compañía única que está
con nosotros en lo más íntimo nuestro
y que nos
acompaña desde la panza de mamá hasta
nuestra tumba.
Este
camino, como todos los verdaderos caminos espirituales
lo que tratan de
enseñar es eso precisamente: que hay algo dentro
de uno, en nuestro propio
corazón, una guía inclaudicable, que nos
suministra a cada uno, estemos en
la situación que estemos, todo lo que tenemos
que saber.
Es
inútil buscar guías externas, pero dada
la situación en que nos
encontramos, un estado de conciencia de sueño,
necesitamos guías externos
que nos hagan de referentes, un maestro, un Sheij, un
gurú, etc. Lo mejor
que nos puede hacer esa guía externa es enseñarnos
el camino a ese guía que
tenemos dentro nuestro y escuchar que es lo que nos
dice, las palabras del
corazón. La función del guía es
poner en contacto al ser humano con el guía
que ya tiene dentro de él. En definitiva, todos
nosotros por más que
escapemos de la soledad, nos vamos a morir solos. Cuando
uno se está
muriendo, no hay mayor soledad que esa, uno tiene todos
los sentidos vueltos
hacia dentro, y eso es algo a lo que uno le ha escapado
toda la vida; ahí no
le vamos a poder pedir consejo a nadie, ni al Sheij
ni a ningún familiar,
ahí nos enfrentaremos y nos pondremos en manos
de aquel guía interno que
nunca nos abandonó y al que ignoramos siempre.
Los
sufíes dicen que el hombre está en un
estado de ignorancia, de olvido.
Hay un Corán Universal que está en el
cielo, hay un Corán que bajó a través
de Yibril y fue transmitido por el profeta Muhammad
(saws) y hay un Corán
interno de cada uno de nosotros. Corán significa
lectura. Nos tenemos que
leer a nosotros mismos, no concurrir a astrólogos,
tarotistas o adivinadores
para que intenten decirnos lo que nosotros tendríamos
que saber con certeza
si nos leyéramos.
No
tenemos la culpa de esta situación, nadie nos
enseña como hacerlo. ¿Qué
hay que hacer, como podemos escucharnos, como nos leemos?
¿Si escuchamos
algo, no nos estaremos engañando? Vendrá
del corazón, vendrá del nafs?
Tenemos
que entrenarnos para ello, para saber que es lo que
viene del
corazón y que es lo que viene del nafs. Alguien
nos tiene que entrenar y
nosotros poner algún esfuerzo.
Nuestra
Tradición, el Islam nos aconseja pasar una parte
de la noche en
oración, en estado de soledad, durmiendo poco
y comiendo poco, volcado
completamente hacia dentro para empezar a escuchar esa
voz que viene del
corazón.
¿Quién
es capaz de esto? ¿Quién tiene el anhelo
necesario, la necesaria
perseverancia y la suficiente sinceridad para pasarse
noches escuchándose.
No
se trata de escuchar voces que vienen flotando, eso
es alucinación, vayan
al psiquiatra.
El
Profeta Muhammad (saws) recomendaba la oración
en el último tercio de la
noche.
Las
mejores horas para orar y para escucharse son las horas
anteriores al
Fayr.
En
estas horas están los ángeles, pero también
sheitán, el maldito, el
adversario, el oponente.
Sheitán
pidió y Allah le otorgó: Inmortalidad
- por lo que sheitán es el que
más experiencia tiene en nosotros, vio pasar
infinitas generaciones de
individuos y conoce todas nuestras debilidades a fondo,
mejor que nosotros
mismos -; Invisibilidad; realizar dos obras por cada
una de los seres
humanos; Circular por nuestra sangre; Atacarnos por
derecha y por izquierda,
por delante y por detrás, metamorfosearse ante
nosotros para que no lo
podamos reconocer; disfrazarse de ángel, pero
Allah no le concedió la
posibilidad de presentarse bajo la forma del profeta
Muhammad (saws) ni de
instalarse en el corazón de los creyentes, Allah
le dijo que Le pertenecían.
Hay
que distinguir para luego reconocer el lenguaje de sheitán
y el lenguaje
de los ángeles.No hay un instructivo para esto,
aunque lo querríamos.
Prueben
levantarse el último tercio de la noche que ustedes
puedan, quedarse
solos con ustedes mismos en la soledad de la madrugada,
en un lugar que
ustedes elijan en sus casas, donde puedan estar tranquilos
y terminar con la
oración del Fayr. (Dividan las horas de oscuridad
por tres y sabrán cuando
es).
Escúchense,
escucharán cosas muy interesantes.
Nuestras
cabezas y corazones son como un zoológico, están
llenas de muchas
cosas, pajaritos, leones, dragones, ciénagas
y valles.
Les
voy a dar un pequeño instructivo (risas).
Se levantan a las tres de la mañana, abren la
ducha de agua fría, entren y
salen, se lavan con agua tibia, hacen el udú
y se sientan en silencio, a
oscuras, con la espalda erguida en el borde de una silla
o en cuclillas,
quietos, cierran los ojos, se escuchan y cuando llega
la hora del Fayr,
hacen la oración.
Verán
imágenes, ideas raras, nada bonitas, pero de
ahí se saca material.
Es
una práctica islámica, que recomiendo
y que con la repetición se va
adquiriendo el paladar de catador.
Prueben
y escúchense, aprendan a escucharse
No
estamos solos, Allah está más cerca de
nosotros que nuestra propia
yugular.
Ustedes
no necesitan ningún Sheij, lo tienen todo dentro
de ustedes, pero
nuestra condición de humanos dormidos nos impide
escuchar con claridad.
Esta
es la mejor época para el ser humano dormido,
si es que estamos al
final de los tiempos, porque se abren todas las puertas
del cielo así como
todas las del infierno. Esta es la época para
los hombres y mujeres con un
anhelo firme, valiente y comprometido. Es la época
más peligrosa pero
también la más fructífera. No habrá
más mensajes ni profetas.
Arriésguense,
no estén metidos en sus problemas personales;
por más
dificultades que tengan, de la naturaleza que sean,
la única finalidad que
tienen es que despierten.
Este
es el momento en que cada comunidad humana debe aferrarse
a su profeta
y cerrar filas detrás de él, nosotros
detrás del Profeta Muhammad (saws),
los cristianos detrás de Jesús (as), los
judíos detrás de Moisés (as).
No
es necesario morirse físicamente para estar muertos:
El profeta Jesús
(as) se refirió a ellos como lápidas vivientes,
a aquellos muertos que
caminan; son aquellos que se les cerró el corazón,
que no creen en nada,
tienen cerrado el libro que trajeron y ya no quieren
leer nada más.
Todos
los regalos del mundo los tienen ustedes depositados
en el corazón.
El
Profeta Muhammad (saws) no pudo salvar a quienes lo
combatieron, no pudo
salvar a su tío. Jesús (as) hacía
milagros y no pudo salvar a los que no
creían en él. Moisés (as) no pudo
salvar a Faraón y sus perseguidores.
Los
que creyeron en estos Profetas se salvaron a través
de la fe. Jesús (as)
decía "No soy yo el que hace milagros, tu
fe es la que te ha salvado."
Es
la fe que ustedes ponen en el Profeta Muhammad (saws)
lo que los salva.
La
fe es la que produce el milagro de Faná, cuando
uno tiene fe en el
Profeta, cuando él está presente siempre
dentro del corazón del creyente,
hace Faná con él.
En
el Mirayy, la manifestación universal es dividida
en distintos cielos:
el primer cielo, el cielo de las nubes; el segundo cielo,
el cielo de
hierro; el tercer cielo, el cielo de bronce; el cuarto,
el cielo de plata y
el quinto, el cielo de oro.
Este
Hadiz no es un cuento florido, mitológico, es
una simbología de la
conciencia del hombre, esos cielos están dentro
nuestro, están en nuestro
corazón.
No
tenemos esta sola dimensión que termina con lo
que olemos, oímos y
tocamos, hay más dimensiones internas. No es
la única posibilidad que
tenemos de percibir cosas.
Escúchense,
estén solos con ustedes mismos. Todos los cielos
están dentro de
su corazón.
El
Mulk, este mundo; el Malakut, el otro mundo; el Yabarut,
el Lahut, los
tienen todos dentro de ustedes, pero estamos todos sordos,
volcados
exclusivamente en este mundo, el Mulk, preocupados por
lo que ganamos o
perdemos, por nuestra salud y por tanto ruido, tanta
distracción; buscamos
escapar de nosotros mismos y no escucharnos; escuchamos
la sabiduría de
otros y no escuchamos la que llevamos dentro. Buscamos
siempre más, más
lejos, más maestros, más técnicas,
más lugares, y en realidad hay que
restar, no agregar, nos cansamos de algo y vamos a otro
lado, lo que era
maravilloso ayer, hoy es aburrido.
El
que encuentra su propio libro, no busca nada más
afuera, se dedica a leer
su libro. Escúchense y oren. As Salam Aleikum.
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