Si Uds quieren
Sojbet pronunciado por Sheij Abdul Kadir al Halvetti al Yerrahi
 
 
Hay un Hadiz sobre el Mirayy del Profeta (saws) que se utiliza mucho en el sufismo para indicar la presencia de mundos invisibles y para encolumnar a todos los musulmanes, su comunidad para realizar el mismo viaje que él hizo.

Muchos sufíes y hombres de gran conocimiento consiguieron ingresar en esos mundos invisibles, de la mano de su intercesor, el Profeta Muhammad (saws).

 
 

Este Hadiz ha dado lugar a muchas interpretaciones, alguna de ellas,
milenaristas, porque si se cuentan los años que hay entre cada cielo,
habiendo 500 años simbólicos de separación entre cada uno de ellos y los
comparamos con la tradición hinduista de los ciclos de la edad de oro, la
edad de plata, la de bronce y la de hierro, el kali yuga, la actual, por lo
que estaríamos transitando el último de los cielos y el final de los
tiempos.

Hay hermosos simbolismos sobre este Hadiz, pero hoy vamos a hablar de otra
cosa, Insh´Allah.

Muchos de nosotros tenemos mucho miedo a la soledad, tememos estar solos y
buscamos la compañía de otros. El temor a la soledad es casi tan grande como
el temor a la muerte, en el ser humano. Alguien me dijo en alguna
oportunidad que los tres miedos básicos en el ser humano son el miedo a la
muerte, el miedo a la soledad y el miedo al abandono.

Mientras estemos en el estado en que nos encontramos, en un estado donde no
podemos reconocer lo que es la verdad, estamos en soledad aunque sea una
soledad social, tenemos miedo a estar solos, a no estar acompañados de otros
seres humanos. El castigo más grande de un ser humano a otro es confinarlo
en soledad.

La Halwa es el confinamiento en soledad de un individuo durante 40 días, sin
ver a nadie, solo consigo mismo. Esto para nosotros hoy es muy difícil,
tenemos mucho miedo a estar solos consigo mismo. Buscamos compañía,
buscamos maestros que nos hagan sentir que no estamos tan solos. Es una
condición natural del ser humano el estar en compañía, de hecho nuestra
religión es una religión comunitaria, donde lo mejor se hace en compañía, es
la Umma del profeta Muhammad (saws) y se nos recomienda que no estemos
solos, las mejores oraciones se hacen en comunidad.

La soledad, la simple soledad.

Dice Allah Hu Ta´ala en el Sagrado Corán que Él está más cerca nuestro que
nuestra vena yugular, de manera que no estamos solos, estamos en una
Compañía que es la mejor de todas, no nos abandona, es la única que no nos
traiciona y es la única que nos guía y que forma parte de nuestra verdadera
naturaleza, de nuestra fitra primordial, que es recibida por nosotros en el
vientre de nuestra madre y que siempre se está comunicando con nosotros, lo
sepamos o no, lo neguemos o lo aceptemos. Pero es tanto el ruido que tenemos
en la cabeza que casi nunca escuchamos nada de ese mensaje que viene de esa
Compañía única que está con nosotros en lo más íntimo nuestro y que nos
acompaña desde la panza de mamá hasta nuestra tumba.

Este camino, como todos los verdaderos caminos espirituales lo que tratan de
enseñar es eso precisamente: que hay algo dentro de uno, en nuestro propio
corazón, una guía inclaudicable, que nos suministra a cada uno, estemos en
la situación que estemos, todo lo que tenemos que saber.

Es inútil buscar guías externas, pero dada la situación en que nos
encontramos, un estado de conciencia de sueño, necesitamos guías externos
que nos hagan de referentes, un maestro, un Sheij, un gurú, etc. Lo mejor
que nos puede hacer esa guía externa es enseñarnos el camino a ese guía que
tenemos dentro nuestro y escuchar que es lo que nos dice, las palabras del
corazón. La función del guía es poner en contacto al ser humano con el guía
que ya tiene dentro de él. En definitiva, todos nosotros por más que
escapemos de la soledad, nos vamos a morir solos. Cuando uno se está
muriendo, no hay mayor soledad que esa, uno tiene todos los sentidos vueltos
hacia dentro, y eso es algo a lo que uno le ha escapado toda la vida; ahí no
le vamos a poder pedir consejo a nadie, ni al Sheij ni a ningún familiar,
ahí nos enfrentaremos y nos pondremos en manos de aquel guía interno que
nunca nos abandonó y al que ignoramos siempre.

Los sufíes dicen que el hombre está en un estado de ignorancia, de olvido.
Hay un Corán Universal que está en el cielo, hay un Corán que bajó a través
de Yibril y fue transmitido por el profeta Muhammad (saws) y hay un Corán
interno de cada uno de nosotros. Corán significa lectura. Nos tenemos que
leer a nosotros mismos, no concurrir a astrólogos, tarotistas o adivinadores
para que intenten decirnos lo que nosotros tendríamos que saber con certeza
si nos leyéramos.

No tenemos la culpa de esta situación, nadie nos enseña como hacerlo. ¿Qué
hay que hacer, como podemos escucharnos, como nos leemos? ¿Si escuchamos
algo, no nos estaremos engañando? Vendrá del corazón, vendrá del nafs?

Tenemos que entrenarnos para ello, para saber que es lo que viene del
corazón y que es lo que viene del nafs. Alguien nos tiene que entrenar y
nosotros poner algún esfuerzo.

Nuestra Tradición, el Islam nos aconseja pasar una parte de la noche en
oración, en estado de soledad, durmiendo poco y comiendo poco, volcado
completamente hacia dentro para empezar a escuchar esa voz que viene del
corazón.

¿Quién es capaz de esto? ¿Quién tiene el anhelo necesario, la necesaria
perseverancia y la suficiente sinceridad para pasarse noches escuchándose.

No se trata de escuchar voces que vienen flotando, eso es alucinación, vayan
al psiquiatra.

El Profeta Muhammad (saws) recomendaba la oración en el último tercio de la
noche.

Las mejores horas para orar y para escucharse son las horas anteriores al
Fayr.

En estas horas están los ángeles, pero también sheitán, el maldito, el
adversario, el oponente.

Sheitán pidió y Allah le otorgó: Inmortalidad - por lo que sheitán es el que
más experiencia tiene en nosotros, vio pasar infinitas generaciones de
individuos y conoce todas nuestras debilidades a fondo, mejor que nosotros
mismos -; Invisibilidad; realizar dos obras por cada una de los seres
humanos; Circular por nuestra sangre; Atacarnos por derecha y por izquierda,
por delante y por detrás, metamorfosearse ante nosotros para que no lo
podamos reconocer; disfrazarse de ángel, pero Allah no le concedió la
posibilidad de presentarse bajo la forma del profeta Muhammad (saws) ni de
instalarse en el corazón de los creyentes, Allah le dijo que Le pertenecían.

Hay que distinguir para luego reconocer el lenguaje de sheitán y el lenguaje
de los ángeles.No hay un instructivo para esto, aunque lo querríamos.

Prueben levantarse el último tercio de la noche que ustedes puedan, quedarse
solos con ustedes mismos en la soledad de la madrugada, en un lugar que
ustedes elijan en sus casas, donde puedan estar tranquilos y terminar con la
oración del Fayr. (Dividan las horas de oscuridad por tres y sabrán cuando
es).

Escúchense, escucharán cosas muy interesantes.

Nuestras cabezas y corazones son como un zoológico, están llenas de muchas
cosas, pajaritos, leones, dragones, ciénagas y valles.

Les voy a dar un pequeño instructivo (risas).
Se levantan a las tres de la mañana, abren la ducha de agua fría, entren y
salen, se lavan con agua tibia, hacen el udú y se sientan en silencio, a
oscuras, con la espalda erguida en el borde de una silla o en cuclillas,
quietos, cierran los ojos, se escuchan y cuando llega la hora del Fayr,
hacen la oración.

Verán imágenes, ideas raras, nada bonitas, pero de ahí se saca material.

Es una práctica islámica, que recomiendo y que con la repetición se va
adquiriendo el paladar de catador.

Prueben y escúchense, aprendan a escucharse

No estamos solos, Allah está más cerca de nosotros que nuestra propia
yugular.

Ustedes no necesitan ningún Sheij, lo tienen todo dentro de ustedes, pero
nuestra condición de humanos dormidos nos impide escuchar con claridad.

Esta es la mejor época para el ser humano dormido, si es que estamos al
final de los tiempos, porque se abren todas las puertas del cielo así como
todas las del infierno. Esta es la época para los hombres y mujeres con un
anhelo firme, valiente y comprometido. Es la época más peligrosa pero
también la más fructífera. No habrá más mensajes ni profetas.

Arriésguense, no estén metidos en sus problemas personales; por más
dificultades que tengan, de la naturaleza que sean, la única finalidad que
tienen es que despierten.

Este es el momento en que cada comunidad humana debe aferrarse a su profeta
y cerrar filas detrás de él, nosotros detrás del Profeta Muhammad (saws),
los cristianos detrás de Jesús (as), los judíos detrás de Moisés (as).

No es necesario morirse físicamente para estar muertos: El profeta Jesús
(as) se refirió a ellos como lápidas vivientes, a aquellos muertos que
caminan; son aquellos que se les cerró el corazón, que no creen en nada,
tienen cerrado el libro que trajeron y ya no quieren leer nada más.

Todos los regalos del mundo los tienen ustedes depositados en el corazón.

El Profeta Muhammad (saws) no pudo salvar a quienes lo combatieron, no pudo
salvar a su tío. Jesús (as) hacía milagros y no pudo salvar a los que no
creían en él. Moisés (as) no pudo salvar a Faraón y sus perseguidores.

Los que creyeron en estos Profetas se salvaron a través de la fe. Jesús (as)
decía "No soy yo el que hace milagros, tu fe es la que te ha salvado."

Es la fe que ustedes ponen en el Profeta Muhammad (saws) lo que los salva.

La fe es la que produce el milagro de Faná, cuando uno tiene fe en el
Profeta, cuando él está presente siempre dentro del corazón del creyente,
hace Faná con él.

En el Mirayy, la manifestación universal es dividida en distintos cielos:
el primer cielo, el cielo de las nubes; el segundo cielo, el cielo de
hierro; el tercer cielo, el cielo de bronce; el cuarto, el cielo de plata y
el quinto, el cielo de oro.

Este Hadiz no es un cuento florido, mitológico, es una simbología de la
conciencia del hombre, esos cielos están dentro nuestro, están en nuestro
corazón.

No tenemos esta sola dimensión que termina con lo que olemos, oímos y
tocamos, hay más dimensiones internas. No es la única posibilidad que
tenemos de percibir cosas.

Escúchense, estén solos con ustedes mismos. Todos los cielos están dentro de
su corazón.

El Mulk, este mundo; el Malakut, el otro mundo; el Yabarut, el Lahut, los
tienen todos dentro de ustedes, pero estamos todos sordos, volcados
exclusivamente en este mundo, el Mulk, preocupados por lo que ganamos o
perdemos, por nuestra salud y por tanto ruido, tanta distracción; buscamos
escapar de nosotros mismos y no escucharnos; escuchamos la sabiduría de
otros y no escuchamos la que llevamos dentro. Buscamos siempre más, más
lejos, más maestros, más técnicas, más lugares, y en realidad hay que
restar, no agregar, nos cansamos de algo y vamos a otro lado, lo que era
maravilloso ayer, hoy es aburrido.

El que encuentra su propio libro, no busca nada más afuera, se dedica a leer
su libro. Escúchense y oren. As Salam Aleikum.