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El
Sema los transporta de otros mundos hacia la Verdad.
es cierto que hay un tipo de Sema que está prohibido;
pero decir que el Sema que realizan las personas de
Dios es pecado es una blasfemia. La mano que se mueve
sin la exhuberancia Divina arderá en el infierno
de seguro, y las manos que se alzan para el Sema alcanzarán
--seguramente-- el paraíso y hay un Sema que
está permitido, pero no es obligatorio. Este
es Sema de aquellos sufis y ascetas que viven en un
estado de ayuno. Les trae lágrimas y suaviza
su corazón. Sin duda, ellos también entrarán
en el Paraíso. Y hay otro Sema que es una obligación
religiosa. Este es el Sema de los que han alcanzado
un estado mental sagrado. Y hay otro que es un deber
aplicable a todos, como lo son los rezos cotidianos
y el ayuno del Ramadán. Así como en momentos
de hambre y de sed son necesarios el agua y el alimento,
este Sema es necesario para los que están maduros
a nivel espiritual puesto que incrementa su felicidad
por la vida. Si uno de los maduros comienza a girar
en Oriente, otro inicia su giro en Occidente. Tienen
conciencia del estado del otro.
del
Maqalat de Shams-i-Tabriz
Shams
también relata la siguiente historia:
Un cierto sheij dijo: "El califa ha prohibido el
Sema" esta prohibición se convirtió
en un nudo dentro de un derviche específico,
y se enfermó. Lo llevaron con un especialista
que examinó su pulso y buscó el motivo
de la enfermedad. El médico no le encontraba
parecido con nada de lo que hubiera estudiado. No encontró
nada que estuviera mal, pero el derviche murió.
El doctor llevó a cabo una autopsia y encontró
el nudo --que se había transformado en una cornalina--
dentro de su corazón. El doctor guardó
la joya hasta que tuvo necesidad de dinero extra. La
joya pasó de mano en mano, hasta que llegó
al califa que la hizo montar en un anillo. Un día,
este mismo califa atendió una sema, cuando descubrió
que su ropa estaba cubierta de sangre. Buscó
la herida, pero no pudo encontrar ninguna, y se dio
cuenta de que había desaparecido la joya de su
anillo. Buscó el origen de la cornalina y dio
con el doctor que le contó la historia del derviche.
Sema,
ayer y hoy
LA
PALABRA SEMA proviene, etimológicamente, de una
raíz que significa escuchar. Nos recuerda las
veces en que se usa la música para levantar el
alma. La forma que tomaron el sema y el giro durante
la época de Rumi era probablemente informal y
extático, durante noches largas de zikr, música
y poesía. Después de la muerte de Mevlana,
y bajo la guía de su hijo Sultán Veled,
el sema adquirió una forma más ceremonial,
una especie de cosmología encarnada.
El sema que presenciamos actualmente ha existido sin
cambios durante varios siglos, remontándose a
la época de Sultán Veled. Es una ceremonia
de adoración, una meditación en movimiento
en la que el ser humano se convierte en un eje puro,
integrando en su interior todos los niveles del ser,
incluyendo los niveles físico, emocional, mental
y espiritual. Al girar durante el sema, se está
centrado en la ausencia de tiempo y espacio, y se experimentan
las siguientes palabras del Qur'an: "Adondequiera
que gires está el rostro de Dios." Significa
estar unificado con otros que participan del mismo anhelo
espiritual, vaciarse de todo pensamiento distractor
y llenarse de la presencia de Dios. En sí, es
un viaje que nos lleva en sentido opuesto al tiempo
ordinario, un viaje de retorno al Origen, a través
de nuestro centro más interno, en dónde
estamos más cerca de la Divinidad.
Valdría la pena intentar describir lo que sucede
en el interior de las personas cuando participan de
esta ceremonia año tras año como parte
de su entrenamiento espiritual, ya que la ceremonia
--en si misma-- enseña sus secretos a lo largo
de los años, y nunca se experimentan dos ceremonias
de la misma manera. El derviche o semazen debe poder
expandir su conciencia para incluir varias dimensiones
al mismo tiempo: debe poder enfocarse en su eje físico,
que en este caso son su pierna y su pie izquierdos,
girar trescientos sesenta grados con cada paso pronunciando
internamente el nombre de Dios, y dándose cuenta
de dónde se encuentra en el espacio para no toparse
con los otros integrantes de esta coreografía.
También, durante la ceremonia, siente una conexión
con el sheij, con todo el linaje y con Mevlana, el fundador
de la Orden. Sobre todo, gira con un profundo amor por
Dios. Hacer todo esto sólo mediante la voluntad
es casi imposible, así que nos lleva a otra posibilidad:
la de permitir que algo más profundo se haga
cargo. De esta manera, el sema se convierte en un aprendizaje
sobre la entrega.
La tradición Mevlevi siempre ha incluido tanto
el refinamiento estético como el desarrollo interno.
Incluye, no sólo los escritos de Mevlana Yalal
al-din Rumi que son maravillosos, sino también
siete siglos de poesía y ensayos Mevlevi. Además
está la amplia tradición de la música
clásica turca, con sus melodías sutiles
legada por compositores Mevlevis. Y, por último,
está todo el modo de vida Mevlevi: espiritual
hasta la médula y progresivo en su espíritu.
Damos gracias al Creador, al Uno, y al Dador de la Forma
por esta herencia.
Traducido
por Patzia Gally |
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