| |
Los
actos buenos o malos están anotados inmediatamente
en el momento que se producen y en ese momento somos
juzgados, no hay dos instantes para eso. Remitámonos
y démosle crédito únicamente al
Corán y a los hadices para entender, no conocemos
a nadie que se haya muerto y haya vuelto para dar fe.
Nosotros creemos en el Libro, en los hadices y en lo
que escribieron nuestros sabios sobre estos temas.
Dice Allah en el Corán "Yo estoy en la opinión
de mi siervo". En el Día del Juicio, cada
Profeta intercederá por su comunidad.
Me
gustaría ver algo práctico: que es lo
que hacemos nosotros hoy acá con nuestras creencias
y con nuestros actos, teniendo la seguridad que nuestros
actos son juzgados en el mismo momento que se producen,
no en el momento de nuestra muerte, donde ahí
el ángel nos va a decir lo que anotó.
Fíjense lo que nuestro hermano Abdu Rahman nos
relató sobre los Hadices: si hay un hadiz firme
que está transmitido por una persona incorrecta,
ese hadiz no es tenido en cuenta. Los taoístas
dicen también que una tradición correcta
transmitida por un hombre incorrecto da resultados incorrectos
y puede ser que una tradición incorrecta transmitida
por una persona correcta de resultados correctos. Es
la persona el soporte que hace correcto o incorrecto
lo que se transmite.
Estamos
tratando de hacer el camino que parte del gran frontispicio
de la Shariá y se adentra en el desierto de la
Tariká, donde todo lo que era zahir (lo externo
de la Shariá) se convierte en baatin (lo interno
de la Tariká). El Corán, los hadices,
el udú, todo se convierte en baatin. Todo lo
que tiene su lado expuesto tiene su lado oculto. Nos
interesa no lo que está oculto, sino por ejemplo
lo que está oculto de Uriel para él mismo,
nos interesa poner de manifiesto lo que está
oculto en nosotros, porque eso es lo que más
nos molesta y se manifiesta a través de pulsiones
inexplicables: miedos, reacciones raras, fobias, odios,
hipocresía, un cúmulo de energías
que están dentro nuestro y no podemos percibir.
Parece
ser además que el ángel que anota nuestros
actos, no lo hace por los actos en sí mismos
sino por la intención que dio lugar al acto,
y nosotros no conocemos bien cuales son nuestras intenciones.
El sufismo es la ciencia de la develación de
las intenciones. Cada acto tiene una "verdadera
intención" que es más difícil
de ver que una hormiga negra sobre una piedra negra
en una noche sin luna, como decía nuestro Profeta
(saws), para el que realiza el acto. El sufismo sostiene
que esa intención evidente que está aparentemente
detrás de cada acto, en realidad está
ocultando otra intención que no es evidente para
esa persona. ¡Que complicado! Los sufíes
sostienen esto hace más de mil años, ahora
lo están descubriendo los psicólogos modernos.
Esto significa que hay algo oculto en uno y de eso se
trata Tariká, en la parte interna del Camino.
Tassawuff, la doctrina de la Unidad Divina está
compuesto por cuatro pasos, que corresponden a la: T
de tauba, arrepentimiento, darse vuelta, S de safia,
que es pureza, W de wali, amigo o cercano de Dios, F
de faná, disolución en Allah. Estas dos
últimas (wali y faná), no las conocemos
y no podemos hablar de ellas, pero un poco podemos hablar
de tauba y safia.
"Todos
los seres humanos son iguales excepto por su capacidad
de tauba", reza un hadiz. La capacidad de arrepentirse
es lo que diferencia a un ser humano del otro. Pero,
arrepentirse ¿de qué y como? Después
de la T de tauba, viene la S de safia, pureza, pero
no nos estamos refiriendo aquí a la pureza de
los cristianos en el sentido del ser moral; nos referimos
a la pureza de la intención. ¿Qué
intención se oculta en mi corazón cuando
hago algo? A esto se refiere la frase "Conócete
a ti mismo". Partimos de la base de que no nos
conocemos, y por lo tanto no conocemos el secreto de
nuestras intenciones.
Un
ejemplo sencillo: Si yo me empeño en hacer buenos
actos para congraciarme con Allah y así negociar
con Él el paraíso, esos actos no sirven
para nada. Esto es simplemente un comercio y no sirve.
Ahora, ¿qué hacer para conocer la intención
que está detrás del acto bueno que hice?
Otro ejemplo: Cuando doy una limosna, ¿lo hago
para aliviarme de todas las injusticias que cometo con
la plata que tengo y que me guardo toda la que puedo,
mientras que a la gente que tengo más cerca y
que necesitaba mi ayuda, le hice un corte de manga?
Estas cuestiones que son de las que trata el Tassawuff,
necesitan un ojo interior entrenado y necesitan una
despiadada indagación en mi corazón, sin
contemplaciones hacia mi mismo. Instalo en mi corazón
una sana duda sobre lo que soy y acerca de mis actos.
Indago en que mis actos pueden estar originados en una
segunda intención que se me escapa.
El sufismo está lleno de relatos sobre el tema
de las intenciones y de gente que fue a parar a otro
lado porque sus intenciones no eran las correctas como
el relato de la madre del profeta Suleyman (as), Salomón,
o de aquel que no se perdía jamás una
oración. La primera, que construyó gran
cantidad de mezquitas, supuestamente para agradar a
Dios, cuando en realidad lo hacía para engrandecerse,
para engrandecer su ego, y el segundo se creía
un gran musulmán, estaba muy orgulloso de que
nunca perdía una oración.
¿Cuántos
de los actos que hacemos supuestamente para que otra
persona se sienta bien, en realidad lo hacemos para
sentirnos bien nosotros mismos? ¿Cuántas
veces retenemos a alguien que se va a morir, y que se
tiene que morir y que se va a morir, haciendo todo lo
indecible por salvarlo, pero no por realizar un acto
piadoso, sino porque no podemos soportar la idea de
la pérdida de esa persona?
El
sufismo es la ciencia de las segundas intenciones
Puede
ser que esto que les estoy diciendo lo haga para que
ustedes aprendan algo o porque me guste regodearme al
escucharme, teniendo auditorio. Esto me incumbe a mí
y no puedo ser tan necio de pensar que estoy aquí
únicamente para ayudarlos, o que no tenga un
nafs con una intención oculta; tal vez el poder
que no puedo ejercer en mi casa, lo ejerza aquí
con ustedes. Si me quedo solamente con la intención
que me salta a la vista, entonces: "yo estoy aquí
para ayudarlos, por supuesto". No quiero complicar
más esto pero también puede ser que aunque
la intención sea que yo me regodee, también
los esté ayudando a ustedes, porque Allah sabe
más, pero esto es otra cuestión.
El
sufismo es el camino de los sentidos ocultos
Tiene
que haber Tauba, arrepentimiento y Safia, pureza de
intención.
Los maestros sufíes han tratado de llevar al
derviche a un estado de perplejidad, a un estado de
contradicción y a un callejón sin salida.
Este no es un camino para pensarlo, es un camino para
sentirlo, un camino de saboreo, sino sería otra
filosofía más.
Entonces
¿de qué hay que arrepentirse, porque y
como? El sufismo que es la ciencia del alma, opera como
todas las ciencias, empleando las estadísticas,
y ya que hablamos de estadísticas... nadie se
salva, nadie se despierta por si mismo. La humanidad
está formada por seres que son máquinas
y esto es así por voluntad de Allah y tiene su
razón de ser. Dicen los sabios que hay un solo
profeta por época y 72 hombres que se despiertan
en cada generación, por lo que esta ciencia es
para ser aplicada a la inmensa mayoría que no
se despierta, porque de ahí salen los 72 que
sí se despiertan.
Todos
nosotros debemos hacer el esfuerzo de conocernos a nosotros
mismos, y ¿qué es lo que tenemos que conocer
de nosotros mismos para arrepentirnos de eso que conocemos?
Todos nosotros estamos perturbados por defectos que
han conformado en nosotros una personalidad neurótica.
Los psicólogos dicen que todos los seres humanos
son neuróticos y los sufíes dicen que
todos los seres humanos están dormidos. Las neurosis,
nudos energéticos que nos desintegran como seres
humanos, crean las diferentes particularidades de nuestra
personalidad, y provoca que no estemos en un estado
integrado. Debemos reconocer esto, que tenemos extrañas
personalidades y que nos comportamos de una extraña
forma con nosotros mismos y con el mundo, y todo eso
se manifiesta en errores que cometemos en nuestras vidas
que provocan situaciones desagradables. Además,
nosotros echamos la culpa de estas situaciones a los
demás, a la mala suerte, al mundo, con tal de
no ver que soy yo el que las genera y hace que estemos
en una situación donde nuestras energías
se encuentran desperdigadas en preocupaciones por cuestiones
psicológicas que nos impiden centrarnos en una
verdadera búsqueda interna de Allah.
Este
sueño de la humanidad es hereditario: yo heredé
el sueño de mi padre que lo heredó a su
vez de sus padres y que yo ya se lo transmití
a mis hijas y éstas a sus hijos, que por supuesto
nadie acepta que esto es así y dirán que
están educando a sus hijos de una forma impecable.
Estamos ciegos a nosotros mismos, estamos educando a
nuestros hijos de una forma más parecida a como
nos educaron a nosotros mismos. Yo les transmití
a mis hijas mis miedos, mis fobias, mis malos comportamientos
y ellas a su vez hacen lo mismo con sus hijos. Por supuesto
que yo también pensaba que estaba educando a
mis hijas impecablemente, ya que tenían un comportamiento
"dentro de lo normal". Les estamos transmitiendo
el sueño, nuestro sueño, a nuestros hijos.
Tenemos comportamientos extraños – que
nuestros hijos ven – y esas neurosis, que los
sufíes llaman nafs ammara (el ego que transmite
el error), provoca que a la persona no le quede resto
energético para emplearlo en la búsqueda
de Dios y si lo emplea, lo hace de una manera neurótica,
buscando a Allah desde el nudo desintegrado interior
de su neurosis. A esto el Profeta Muhammad (saws) lo
denominaba "tu shaitán particular".
Tu "shaitán particular" es tu núcleo
desintegrado mayor o el rasgo principal o el defecto
principal, o como lo quieran llamar. El Profeta mencionó
a Aisha (as), que él había islamizado
a su shaitán particular. Desde esta óptica,
todos estamos dormidos, todos estamos enfermos, desintegrados,
todos estamos en manos del nafs ammara. Conocerse a
sí mismo es conocer los mecanismos del nafs ammara:
cómo me miento a mí mismo, cómo
me oculto mis verdaderas intenciones, cómo me
disfrazo y cómo veo al mundo a través
de ese disfraz.
Conocerse
a si mismo significa conocer la mentira en que he vivido
toda mi vida, para desterrarla y hacer tauba. El Profeta
le pedía a Allah "Señor, hazme ver
la verdad que hay detrás de la realidad".
¿Hay acaso una verdad detrás de la realidad
o es que la primera realidad no es real? ¿Cómo
es posible que algo sea verdadero y falso a la vez?
¿Cómo es posible que haya verdad detrás
de algo que no lo es? Nosotros vemos al mundo como verdadero.
Y no lo es, esa no es la verdad. ¿Y cuál
es la verdad que está detrás de ese mundo
que nosotros vemos como verdadero? Mis sentidos dicen
que es verdadero. El sufismo dice que este mundo que
vemos, olemos, degustamos, palpamos y oímos no
es verdadero, es un sueño. Yo, anoche soñé
que estaba en un bosque, ¿era verdadero el bosque?,
no, no lo era, y cuando me desperté estaba en
la cama y no había ningún bosque. Mientras
soñaba el bosque era real, pero estaba únicamente
en el sueño. Los sufíes dicen que este
mundo no es real, es virtual. Cuando nosotros detectamos
nuestros defectos, como envidia, hipocresía,
soberbia – que siempre se enmascara en nosotros
detrás de un personaje humilde – y ojalá
que hayamos podido detectar el defecto principal, el
paso siguiente es darse cuenta que todo esto que nos
molestaba tanto, es mentira, que todo aquello, envidia,
soberbia, todo eso forma parte del sueño, nos
estábamos preocupando por algo irreal; entonces
aquí viene la segunda parte del hadiz "que
cuando te conozcas, verás cuál es tu realidad
y verás a tu señor". Pero claro,
este es un sueño muy real y nos tiene atrapados
a todos del cogote, ¿o acaso ustedes no sufren?
(Le
hacen una pregunta a Baba y se genera un diálogo)
Si
yo tengo "un amor puro" por mi hijo o mi hija,
¿no tengo que poner la felicidad de ellos por
delante de la mía? Y si la felicidad de ellos
pasa por no quererme a mí, ¿no tendría
yo que aceptarlo, porque esa es su felicidad?, ¿Por
qué no pueden tener razón ellos, para
no quererme? ¿Por qué tendría que
dolerme, quién se duele?, ¿Mi imagen,
la imagen que yo tengo de mi mismo?, Claro, yo quiero
que todos me quieran ¿ y me tienen que querer
todos a la fuerza, o puede ser que haya gente que no
me quiera? ¿Por qué me tengo que resentir
cuando alguien no me quiere? ¿Por qué
le tengo que tomar inquina a esa persona que no me quiere?
¿Acaso me tiene que querer porque yo lo quiero?
No me tendría que resentir nada y eso constituiría
por si mismo una señal de pureza.
(Se
genera otro diálogo)
La
paradoja del sufismo es que al conocerse a si mismo,
conocemos todo lo falso que somos y que toda nuestra
vida y hasta nuestro pretendido amor por Dios, lo hemos
asentado en sentimientos erróneos. Una vez que
está esto reconocido, tenemos que saber que nosotros
no somos eso y ahí es donde conoces a tu Señor.
La paradoja estriba en que para qué hacer todo
ese esfuerzo si es todo falso después. Sí,
es falso, pero soy yo quien lo dice y eres tú
el que lo tiene que comprobar. El guía está
para guiar, pero la experiencia la tiene que hacer cada
uno. El guía dará el remedio, pero tú
eres el que se lo toma, o no.
La
soberbia, la hipocresía, la envidia, la lujuria,
etc. que tienen connotaciones morales, en realidad son
todos núcleos de desintegración energética
interna del individuo que le producen neurosis, el nafs
ammara. En estas condiciones es muy difícil realizar
una búsqueda espiritual.
Yo,
que he pasado mi propia tragedia, cuando estaba devorado
por ella, no veía otra cosa que la tragedia,
mi tragedia personal y me había quedado sin Sheij,
sin fe, sin camino, sin fuerzas, sin Allah, la tragedia
me había devorado. Vi la falacia de mis creencias,
vi la falacia de mi fe, de mis fuerzas y vi que todo
eso estaba sustentado en nada, que no había en
mi nada firme, que era todo mentira, que lo que creía
que era fortaleza, fe, era todo mentira, tuve que hacer
un renacimiento, pero de alguna forma se me murió
todo lo que yo creía ser. Vi mi propia y enorme
indigencia, que nada tenía, que no tenía
fe... pero eso es bueno...
Cuando
el Sheij Al Alawi se hallaba sumido en una prueba inmensa
que Allah le había enviado, él le rogaba
a Allah que le sacara esa prueba, pero cada vez la prueba
se intensificaba, ahí cambió y le pidió
a Allah que le diera fuerzas para sobrellevar la prueba.
Las
pruebas que nos ocurren en esta vida no pueden ser cambiadas
y no se le debe pedir a Allah que nos las cambie, lo
que deberíamos pedir a Allah es que nos haga
comprender para que son. Este es el mundo de la prueba,
las pruebas para cada uno de nosotros ya están
asignadas. Toda prueba es para aprender, crecer, para
fortificarse. Las pruebas estaban en el cielo de nuestra
constelación en el momento de nacer, es con la
trama con la que venimos al mundo y se va a engrampar
en un cuerpo que va a vivir esa trama, y todo es para
comprender. No podemos evitar pasar por esa trama. Ibn
‘Arabi decía que para qué íbamos
a pedirle a Allah que nos cambie algo, si ya estaba
todo dado. La prueba es lo único que tenemos
para aprender. Si uno pasa una prueba, seguramente la
próxima la va a comprender mejor. Allah Hu Ta´ala
nos dice en el Corán al Karim "En la dificultad
está la facilidad".
En
Tarika, decimos que hay que agradecer cuando a uno le
va mal y tener paciencia cuando le va bien, y esto no
es por ser masoquista, porque la prueba nos muestra
todo lo que es nuestro rasgo principal, cuando es una
prueba grande. Si una persona tiene un negocio y quiebra
y termina encerrada en un manicomio o lo sobrepasa y
abre otro más adelante, ¿porqué
a esa persona se le presenta esa prueba en vez de otra
diferente? Porqué su rasgo principal está
relacionado con ese ítem y otro tipo de prueba
no lo hubiera afectado tanto como quebrar.
Ibn
‘Arabi recomendaba llevar un diario donde anotar
al fin de cada día los pensamientos que se nos
van ocurriendo, donde al cabo de un tiempo uno se llevará
una sorpresa acerca de lo que se creía de si
mismo.
|
|