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Por
otra parte, si uno sigue los
bajos deseos de su carne y las tendencias de su ego,
nuestro carácter
trasgresor domina aquello que es generoso y obediente
dentro nuestro,
y el individuo se convierte en un rebelde.
Si ambas de estas características contrarias
son iguales,
la esperanza es que el bien triunfar , como fue prometido:
Obediencia
y rebeldía significan bien y mal. Están
presentes en cada
hombre, aunque no permanecen estáticos. El bien
puede tornarse mal y
el mal convertirse en bien, como nuestro Maestro el
Profeta (Que la
Paz y las Bendiciones de Allah sean con él),
dice: `Mientras que aquél
en quien el bien es dominante halla salvación,
paz y jubilo, y se
convierte en bueno, y aquél en quien el mal es
más que el bien, se
rebela y se convierte en malo, aquél que reconoce
sus errores y se
arrepiente y modifica sus actos, verá su condición
de rebeldía
transformada en obediencia y devoción.'
El
creyente debe creer en la absoluta sabiduría
de Allah. Todo cuanto el hombre ve que ocurre en él
mismo y en este mundo, tiene ciertamente una causa,
pero esa causa no es para ser comprendida por la lógica
humana, ya que está basada en la sabiduría
divina.
En
la vida de este mundo, cuando usted se encuentra
con la blasfemia, la hipocresía, la duplicidad,
y todos las otras
cosas que aparentemente son malas, no permita que ellas
conmuevan su fe. Sepa que Allah El Más Elevado,
en Su absoluta sabiduría es
responsable por todo y todas las cosas, y que El hace
aquello que
aparentemente es negativo a fin de expresar Su poder
infinito. La
manifestación de un poder tan insuperable puede
parecer insoportable
para algunos, y por consecuencia, negativa, pero existe
un gran
misterio en esto que ningún otro sino nuestro
Profeta (Que la Paz y
las Bendiciones de Allah sean con él), podría
saber.
Hay
una historia de un hombre sabio que rezaba a su Señor,
diciendo:
Oh Divino, todo está preordenado por Ti
Mi destino es Tuyo, la voluntad es Tuya, la sabiduría
que Tu pusiste en mí, es Tu creación!'
Mientras oraba escuchó una respuesta, sin sonido,
sin palabras,
proveniente de su interior, que dijo: `Oh Mi servidor,
todo cuanto
dices, pertenece al Uno Quien es único y unido.
No pertenece al
servidor.'
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