El Jubilo del Correcto y el
Sufrimiento del Rebelde
Hz Abdul Qadir al Jilani
 
 
  Usted debiera saber que todos los hombres se hallan incluidos en una u otra de dos categorías: la clase de gente que está en paz, contenta y feliz, haciendo buenas acciones en un estado de obediencia a Allah y aquellos que se encuentran en una condición de inseguridad, duda y sufrimiento en su rebelión en contra de las prescripciones de Allah. Ambas, la cualidad de la obediencia y la de la rebeldía están presentes en cada ser humano. Si la pureza, la sinceridad y el bien son dominantes dentro de uno, nuestras características egoístas se transforman en estados espirituales y nuestro costado rebelde se ve sobrepujado por nuestro lado bueno.
 
 

Por otra parte, si uno sigue los
bajos deseos de su carne y las tendencias de su ego, nuestro carácter
transgresor domina aquello que es generoso y obediente dentro nuestro, y el individuo se convierte en un rebelde.
Si ambas de estas características contrarias son iguales,
la esperanza es que el bien triunfar , como fue prometido:
`
El que haga el bien, lo tendrá
acreditado diez veces a su favor ...
' (Sura Al-An'am, 6:160).

Y si es Su Voluntad, Allah puede incrementar aún más Sus favores.
No obstante, aquella persona en la cual el mal y el bien son
iguales, habrá de atravesar todavía la terrible prueba del día del
Juicio Final, mientras que para quien es capaz de transformar su
egoísmo en generosidad, los bajos deseos de su carne en aspiraciones
espirituales, no habrá juicio , no hay cuentas a rendir.
El entrará al Paraíso sin pasar a través de los terrores del Ultimo Día.

`Entonces aquél en cuya balanza el platillo [de buenas acciones]
sea encontrado pesado, existir en una vida de buenos placeres y
satisfacción.' (Sura Al-Qariah, 101:6/7).

Para aquél cuyos errores sean más pesados que sus buenas acciones,
habrá castigo en proporción a la cantidad de sus crímenes, después de
lo cual será sacado del fuego del infierno y, si tiene fé, entrará al
Paraíso
.
Obediencia y rebeldía significan bien y mal. Están presentes en cada
hombre, aunque no permanecen estáticos. El bien puede tornarse mal y
el mal convertirse en bien, como nuestro Maestro el Profeta (Que la
Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), dice: `Mientras que aquél
en quien el bien es dominante halla salvación, paz y jubilo, y se
convierte en bueno, y aquél en quien el mal es más que el bien, se
rebela y se convierte en malo, aquél que reconoce sus errores y se
arrepiente y modifica sus actos, verá su condición de rebeldía
transformada en obediencia y devoción.'
Está indudablemente decretado que ambos, el bien y el mal, tanto la
beatífica vida del obediente creyente como la miserable vida del
rebelde son estados con los cuales la gente nace. Ambos se hallan
escondidos dentro del potencial de cada hombre. Nuestro Maestro el
Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), dice: `El
que es lo suficientemente afortunado como para ser bueno, es bueno
dentro del útero de su madre, y el atormentado pecador es ya un
pecador en el útero de su madre.' Esto es así, de esta manera, y nadie
tiene el derecho de discutirlo. El asunto del destino no es para ser
debatido, porque si uno es conducido a una discusión tal, es llevado a
la herejía y el descreimiento.
Más aún, nadie tiene derecho de usar el destino como un argumento
para abandonar todo esfuerzo, todas las buenas acciones. Uno no puede
decir, `Si es mi destino el ser uno de los buenos, porqué habría de
cansarme intentando llevar a cabo buenas acciones, si estoy ya desde
ahora bendecidos?' o, `Si es mi destino el ser malo, de qué me servirá
hacer el bien?' Obviamente esto no es correcto. No es apropiado decir,
`Si mi condición se encuentra determinada en base a mi pasado, qué
beneficio o qué perdida puedo yo confiar en alcanzar con mis esfuerzos
del presente?'
El mejor ejemplo que nos es dado, es la comparación
entre el primer hombre y profeta, Adán (Quiera Allah ser complacido
con él), y el maldito Diablo. Por un lado tenemos al Diablo quien
culpó por su rebelión a su destino y se convirtió en un infiel, lo que
causó que fuese rechazado de la misericordia, y de la presencia de Su
Señor. Por otro lado, Adán (Quiera Allah ser complacido con él)
admitió su falta. Asumiendo la responsabilidad por su error, pidió
perdón, recibió la misericordia de Allah, y fue salvo.
Es de incumbencia de todos los creyentes y todos los Musulmanes el
no intentar comprender las causas del desarrollo del destino.
Quienquiera que arriesgue a hacer esto, se confundirá y no ganará nada
sino dudas. Puede inclusive perder su fe. El creyente debe creer en la
absoluta sabiduría de Allah. Todo cuanto el hombre ve que ocurre en él
mismo y en este mundo, tiene ciertamente una causa, pero esa causa no
es para ser comprendida por la lógica humana, ya que está basada en la
sabiduría divina. En la vida de este mundo, cuando usted se encuentra
con la blasfemia, la hipocresía, la duplicidad, y todos las otras
cosas que aparentemente son malas, no permita que ellas conmuevan su
fe. Sepa que Allah El Más Elevado, en Su absoluta sabiduría es
responsable por todo y todas las cosas, y que El hace aquello que
aparentemente es negativo a fin de expresar Su poder infinito. La
manifestación de un poder tan insuperable puede parecer insoportable
para algunos, y por consecuencia, negativa, pero existe un gran
misterio en esto que ningún otro sino nuestro Profeta (Que la Paz y
las Bendiciones de Allah sean con él), podría saber.
Hay una historia de un hombre sabio que rezaba a su Señor, diciendo:
`­Oh Divino, todo está preordenado por Ti Mi destino es Tuyo, la
voluntad es Tuya, la sabiduría que Tu pusiste en mí, es Tu creación!'
Mientras oraba escuchó una respuesta, sin sonido, sin palabras,
proveniente de su interior, que dijo: `Oh Mi servidor, todo cuanto
dices, pertenece al Uno Quien es único y unido. No pertenece al
servidor.'
El servidor creyente dijo: `Oh mi Señor, me he tiranizado a mí
mismo, estoy en el error, he‚ pecado!'
Después de esa confesión escuchó nuevamente la voz desde su
interior. `Y Yo he tenido misericordia de ti. Yo he borrado tus
faltas, Yo te he perdonado.'
Permítase que aquellos que tienen fe, sepan y estén agradecidos de
que todo el bien que ellos hacen no proviene de ellos sino que se
expresa a través de ellos. El éxito proviene del Creador. Cuando ellos
erran, permítaseles que sepan que sus errores y pecados les pertenecen
a ellos, y que pueden arrepentirse. El error parte de las
injustificadas ambiciones de sus egos. Si usted comprende esto, y lo
sigue, usted pertenece a los que son mencionados por Allah como:

`Aquellos que habiendo hecho algo de lo que se avergonzaron, o
quienes habiendo dañado sus propias almas, con ansias llevan
Allah a sus mentes y piden perdón por sus pecados - ¨y quién
puede perdonar pecados excepto Allah? - y que jamás son
obstinados en persistir a sabiendas en [lo erróneo] que ellos han
cometido, para los tales la recompensa es el perdón de su Señor y
jardines con ríos corriendo por debajo - una morada eterna ... '
(Sura Al'Imran, 3:135).

Es mejor para el creyente el aceptar que él mismo es la fuente de
todas sus propias faltas. Eso es lo que le salvar . Ciertamente es
mucho mejor que atribuir sus faltas al Todopoderoso y el Dominador, El
Uno que creo todo.

Nuestro Maestro (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él),
dijo: `Cuando uno se halla en el útero de su madre, ya se sabe si va a
ser un pecador o un justo'. Al referirse al `útero materno' estaba
significando los cuatro elementos que dan nacimiento a todas las
fuerzas y facultades materiales. Dos de esos cuatro elementos son la
tierra y el agua, que son responsables por el crecimiento de la fe‚ y
del conocimiento, dan vida a lo viviente, y se manifiestan en el
corazón como humildad, porque la tierra es humilde.
Los otros dos elementos son el fuego y el ‚éter.
Estos son lo opuesto de la tierra y el agua.
Queman, destruyen, matan. Lo que une estos opuestos en un
ser, es lo Divino. Cómo coexisten el agua y el fuego? Cómo la luz y
la obscuridad se encuentran contenidas dentro de las nubes?

Es El Quien te muestra el relámpago, causando a la vez temor y
esperanza. Es El Quien eleva las nubes, cargadas de lluvia.

No, el trueno repite Sus alabanzas y as¡ lo hacen los ángeles,
con temor y reverencia. El arroja los ensordecedores rayos, y con
ellos golpea a quien El desea ... ' (Sura Al-Rad, 13:12/13).

Cierto día alguien preguntó al santo Yahy ibn Mu' dh al- R z¡, `Cómo
llegaste a conocer a Allah?' El respondió, `Por la unión de los
opuestos.'
Los opuestos pertenecen - y de hecho son un requerimiento - para la
comprensión de los atributos de Allah. Al enfrentarse a la verdad
divina el hombre se convierte en el espejo en que ésta se refleja. El
hombre contiene el universo entero en su ser, y por ello es llamado el
unificador de la multiplicidad, del macrocosmos. Allah lo ha creado
con Sus dos manos, Su mano de gracia, y Su mano que todo-doblega, la
de poder aplastante y de cólera. Es, como resultado, un espejo, que
muestra ambos lados, tanto el que es áspero y grueso, como el fino y
exquisito.
Mientras que en el hombre se manifiestan todos los Nombres divinos,
las restantes creaciones poseen solo un aspecto. Allah creo desde Su
atributo de todo-subyugadora ira al maldecido Diablo y su progenie.
Los ángeles, El los creo desde su atributo de gracia. Las cualidades
de santidad y adoración continua se hallan contenidas en los ángeles,
mientras que el Diablo y sus seguidores, creados desde el atributo de
Allah de la aplastante cólera, tienen las cualidades de la tiranía.
Ese es el motivo por el cual el Diablo se hizo arrogante, y cuando le
fuera ordenado por Allah que se prosternase delante de Adán, se
rehusó.
Como Allah ha elegido a Sus mensajeros y santos de entre los
hombres, y como el hombre contiene dentro de sí tanto las
características elevadas del universo, así como las bajas, éstos
mensajeros tampoco se hallan libres del error. Cuando los profetas
reciben la misión de la profecía, son absueltos y quedan inocentes de
los grandes pecados, pero los pecados pequeños, y los errores, aún
pueden manifestarse en ellos. Por otra parte, los santos no pierden la
capacidad de pecar. Sin embargo se afirma que cuando los santos que se
aproximan a Allah, llegan a la perfección, alcanzan la protección
divina que les pone a salvo de cometer grandes pecados.

Shaqiq al-Balkhi, quiera Allah santificar su secreto, dice: `Existen
cinco signos de santidad: una disposición compasiva y un corazón
tierno, derramar lágrimas de arrepentimiento, el ascetismo y el no
preocuparse acerca del mundo, ser carente de ambiciones, y el tener
una consciencia. Los signos de un pecador son también cinco: El ser
duro de corazón, el tener ojos que jamás lloran, el amar al mundo y lo
mundano, el ser ambicioso, y el ser falto de consciencia y de
vergüenza.'

El Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él),
atribuye cuatro cualidades a la persona piadosa: `Es confiable,
preserva lo que es entregado a su cuidado, y lo devuelve. Cumple sus
promesas. Es veraz y jamás miente. No es brusco en la discusión y
tampoco lastima los corazones. También menciona cuatro signos del
pecador: `Es desleal e indigno de confianza y descuidado con las cosas
que le son confiadas a su cuidado. No cumple sus promesas. Miente.
Combate y lanza juramentos mientras discute, y rompe los corazones.'
Además, el pecador es incapaz de perdonar los errores de sus amigos.
Este es un signo de infidelidad, exactamente como el perdonar es el
más grande signo del creyente, ya que Allah El Más Elevado, El Mismo,
ordeno a su amado Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean
con él): `Ejercita la indulgencia, manda lo que es justo, pero
apártate de los ignorantes. (Sura Al-A'raf, 7:199).

La orden: `Ejercita la indulgencia', es dada no solamente a nuestro
Maestro el Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con
él). Se dirige a cada uno, y ciertamente a todos los individuos que
creen en Muhammad (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él).
Si un rey ordena a su gobernador que haga determinada cosa, el
cumplimiento de esa orden se hace incumbente, obligatorio, para cada
uno de los que se encuentran por debajo de ese gobernador, aunque la
orden misma haya sido dada solamente a él.
En la orden, `Ejercita la indulgencia', la palabra "ejercita"
significa `Haz de ello un hábito, hazlo una parte de tu naturaleza,
una parte de tí mismo.' Quienquiera que posee una naturaleza que
perdona, recibe uno de los Nombres de Allah, el Nombre de El
Perdonador. Allah promete, `Si una persona perdona y busca la
reconciliación, su recompensa proviene de Allah...
(Sura Al-Shura, 42:40).

Sepa que la virtud se torna en rebelión en contra de Allah y
la rebelión y el pecado se transforman en virtud, no por ellas mismas,
sino a través de influencias, y por nuestras propias acciones y
esfuerzos. Como nuestro Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah
sean con él), dice: `Todos los niños nacen como Musulmanes. Son sus
madres y sus padres, los que los convierten en Judíos, en Cristianos o
en Magos adoradores del fuego.' Cada uno posee el potencial de ser
bueno o de ser malo. Consecuentemente es incorrecto juzgar que alguien
o algo es enteramente bueno o totalmente malo. Es correcto el pensar
que si alguien posee más bondad en él que maldad, es un justo, y si
sus malos rasgos son más que los buenos, el reverso.
Esto no significa que el hombre logre el Paraíso sin buenas
acciones, ni tampoco significa que sea arrojado a los fuegos
infernales carente de pecados. El pensar de esta manera es contrario a
los principios del Islam. Allah ha prometido el Paraíso a Sus
servidores creyentes que hacen buenos actos, y ha prevenido a los
rebeldes, infieles pecadores que se colocan a sí mismos como iguales a
El, con el castigo del fuego del infierno. El dijo:

`Quienquiera que hace el bien, esto es para él mismo, y aquél que
hace el mal, es en contra de sí mismo. Después, serás traído de
regreso a tu Señor.' (Sura Al-Llaziyah, 45:16).

`En este día, cada uno es recompensado con aquello por lo cual ha
hecho méritos. ­ En este día no existen injusticias! Ciertamente,
Allah es veloz en sus cuentas.' (Sura Al-Mu'min, 40:17).

`El hombre no puede lograr nada, salvo aquello por lo cual se
esfuerza.' (Sura Al-Nallm, 53:39).

`Y cualesquier bien que vosotros enviéis antes de vosotros
mismos, lo encontraréis con Allah.' (Sura Al-Baqarah, 2:110).