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Por
otra parte, si uno sigue los
bajos deseos de su carne y las tendencias de su ego,
nuestro carácter
transgresor domina aquello que es generoso y obediente
dentro nuestro, y el individuo se convierte en un rebelde.
Si ambas de estas características contrarias
son iguales,
la esperanza es que el bien triunfar , como fue prometido:
`
El que haga el bien, lo tendrá
acreditado diez veces a su favor ...
' (Sura Al-An'am, 6:160).
Y
si es Su Voluntad, Allah puede incrementar aún
más Sus favores.
No obstante, aquella persona en la cual el mal y el
bien son
iguales, habrá de atravesar todavía la
terrible prueba del día del
Juicio Final, mientras que para quien es capaz de transformar
su
egoísmo en generosidad, los bajos deseos de su
carne en aspiraciones
espirituales, no habrá juicio , no hay cuentas
a rendir.
El entrará al Paraíso sin pasar a través
de los terrores del Ultimo Día.
`Entonces aquél en cuya balanza el platillo [de
buenas acciones]
sea encontrado pesado, existir en una vida de buenos
placeres y
satisfacción.' (Sura Al-Qariah, 101:6/7).
Para
aquél cuyos errores sean más pesados que
sus buenas acciones,
habrá castigo en proporción a la cantidad
de sus crímenes, después de
lo cual será sacado del fuego del infierno y,
si tiene fé, entrará al
Paraíso
.
Obediencia y rebeldía significan bien y mal.
Están presentes en cada
hombre, aunque no permanecen estáticos. El bien
puede tornarse mal y
el mal convertirse en bien, como nuestro Maestro el
Profeta (Que la
Paz y las Bendiciones de Allah sean con él),
dice: `Mientras que aquél
en quien el bien es dominante halla salvación,
paz y jubilo, y se
convierte en bueno, y aquél en quien el mal es
más que el bien, se
rebela y se convierte en malo, aquél que reconoce
sus errores y se
arrepiente y modifica sus actos, verá su condición
de rebeldía
transformada en obediencia y devoción.'
Está indudablemente decretado que ambos, el bien
y el mal, tanto la
beatífica vida del obediente creyente como la
miserable vida del
rebelde son estados con los cuales la gente nace. Ambos
se hallan
escondidos dentro del potencial de cada hombre. Nuestro
Maestro el
Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean
con él), dice: `El
que es lo suficientemente afortunado como para ser bueno,
es bueno
dentro del útero de su madre, y el atormentado
pecador es ya un
pecador en el útero de su madre.' Esto es así,
de esta manera, y nadie
tiene el derecho de discutirlo. El asunto del destino
no es para ser
debatido, porque si uno es conducido a una discusión
tal, es llevado a
la herejía y el descreimiento.
Más aún, nadie tiene derecho de usar el
destino como un argumento
para abandonar todo esfuerzo, todas las buenas acciones.
Uno no puede
decir, `Si es mi destino el ser uno de los buenos, porqué
habría de
cansarme intentando llevar a cabo buenas acciones, si
estoy ya desde
ahora bendecidos?' o, `Si es mi destino el ser malo,
de qué me servirá
hacer el bien?' Obviamente esto no es correcto. No es
apropiado decir,
`Si mi condición se encuentra determinada en
base a mi pasado, qué
beneficio o qué perdida puedo yo confiar en alcanzar
con mis esfuerzos
del presente?'
El mejor ejemplo que nos es dado, es la comparación
entre el primer hombre y profeta, Adán (Quiera
Allah ser complacido
con él), y el maldito Diablo. Por un lado tenemos
al Diablo quien
culpó por su rebelión a su destino y se
convirtió en un infiel, lo que
causó que fuese rechazado de la misericordia,
y de la presencia de Su
Señor. Por otro lado, Adán (Quiera Allah
ser complacido con él)
admitió su falta. Asumiendo la responsabilidad
por su error, pidió
perdón, recibió la misericordia de Allah,
y fue salvo.
Es de incumbencia de todos los creyentes y todos los
Musulmanes el
no intentar comprender las causas del desarrollo del
destino.
Quienquiera que arriesgue a hacer esto, se confundirá
y no ganará nada
sino dudas. Puede inclusive perder su fe. El creyente
debe creer en la
absoluta sabiduría de Allah. Todo cuanto el hombre
ve que ocurre en él
mismo y en este mundo, tiene ciertamente una causa,
pero esa causa no
es para ser comprendida por la lógica humana,
ya que está basada en la
sabiduría divina. En la vida de este mundo, cuando
usted se encuentra
con la blasfemia, la hipocresía, la duplicidad,
y todos las otras
cosas que aparentemente son malas, no permita que ellas
conmuevan su
fe. Sepa que Allah El Más Elevado, en Su absoluta
sabiduría es
responsable por todo y todas las cosas, y que El hace
aquello que
aparentemente es negativo a fin de expresar Su poder
infinito. La
manifestación de un poder tan insuperable puede
parecer insoportable
para algunos, y por consecuencia, negativa, pero existe
un gran
misterio en esto que ningún otro sino nuestro
Profeta (Que la Paz y
las Bendiciones de Allah sean con él), podría
saber.
Hay una historia de un hombre sabio que rezaba a su
Señor, diciendo:
`Oh Divino, todo está preordenado por Ti
Mi destino es Tuyo, la
voluntad es Tuya, la sabiduría que Tu pusiste
en mí, es Tu creación!'
Mientras oraba escuchó una respuesta, sin sonido,
sin palabras,
proveniente de su interior, que dijo: `Oh Mi servidor,
todo cuanto
dices, pertenece al Uno Quien es único y unido.
No pertenece al
servidor.'
El servidor creyente dijo: `Oh mi Señor, me he
tiranizado a mí
mismo, estoy en el error, he‚ pecado!'
Después de esa confesión escuchó
nuevamente la voz desde su
interior. `Y Yo he tenido misericordia de ti. Yo he
borrado tus
faltas, Yo te he perdonado.'
Permítase que aquellos que tienen fe, sepan y
estén agradecidos de
que todo el bien que ellos hacen no proviene de ellos
sino que se
expresa a través de ellos. El éxito proviene
del Creador. Cuando ellos
erran, permítaseles que sepan que sus errores
y pecados les pertenecen
a ellos, y que pueden arrepentirse. El error parte de
las
injustificadas ambiciones de sus egos. Si usted comprende
esto, y lo
sigue, usted pertenece a los que son mencionados por
Allah como:
`Aquellos que habiendo hecho algo de lo que se avergonzaron,
o
quienes habiendo dañado sus propias almas, con
ansias llevan
Allah a sus mentes y piden perdón por sus pecados
- ¨y quién
puede perdonar pecados excepto Allah? - y que jamás
son
obstinados en persistir a sabiendas en [lo erróneo]
que ellos han
cometido, para los tales la recompensa es el perdón
de su Señor y
jardines con ríos corriendo por debajo - una
morada eterna ... '
(Sura Al'Imran, 3:135).
Es
mejor para el creyente el aceptar que él mismo
es la fuente de
todas sus propias faltas. Eso es lo que le salvar .
Ciertamente es
mucho mejor que atribuir sus faltas al Todopoderoso
y el Dominador, El
Uno que creo todo.
Nuestro
Maestro (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean
con él),
dijo: `Cuando uno se halla en el útero de su
madre, ya se sabe si va a
ser un pecador o un justo'. Al referirse al `útero
materno' estaba
significando los cuatro elementos que dan nacimiento
a todas las
fuerzas y facultades materiales. Dos de esos cuatro
elementos son la
tierra y el agua, que son responsables por el crecimiento
de la fe‚ y
del conocimiento, dan vida a lo viviente, y se manifiestan
en el
corazón como humildad, porque la tierra es humilde.
Los otros dos elementos son el fuego y el ‚éter.
Estos son lo opuesto de la tierra y el agua.
Queman, destruyen, matan. Lo que une estos opuestos
en un
ser, es lo Divino. Cómo coexisten el agua y el
fuego? Cómo la luz y
la obscuridad se encuentran contenidas dentro de las
nubes?
Es El Quien te muestra el relámpago, causando
a la vez temor y
esperanza. Es El Quien eleva las nubes, cargadas de
lluvia.
No, el trueno repite Sus alabanzas y as¡ lo hacen
los ángeles,
con temor y reverencia. El arroja los ensordecedores
rayos, y con
ellos golpea a quien El desea ... ' (Sura Al-Rad, 13:12/13).
Cierto
día alguien preguntó al santo Yahy ibn
Mu' dh al- R z¡, `Cómo
llegaste a conocer a Allah?' El respondió, `Por
la unión de los
opuestos.'
Los opuestos pertenecen - y de hecho son un requerimiento
- para la
comprensión de los atributos de Allah. Al enfrentarse
a la verdad
divina el hombre se convierte en el espejo en que ésta
se refleja. El
hombre contiene el universo entero en su ser, y por
ello es llamado el
unificador de la multiplicidad, del macrocosmos. Allah
lo ha creado
con Sus dos manos, Su mano de gracia, y Su mano que
todo-doblega, la
de poder aplastante y de cólera. Es, como resultado,
un espejo, que
muestra ambos lados, tanto el que es áspero y
grueso, como el fino y
exquisito.
Mientras que en el hombre se manifiestan todos los Nombres
divinos,
las restantes creaciones poseen solo un aspecto. Allah
creo desde Su
atributo de todo-subyugadora ira al maldecido Diablo
y su progenie.
Los ángeles, El los creo desde su atributo de
gracia. Las cualidades
de santidad y adoración continua se hallan contenidas
en los ángeles,
mientras que el Diablo y sus seguidores, creados desde
el atributo de
Allah de la aplastante cólera, tienen las cualidades
de la tiranía.
Ese es el motivo por el cual el Diablo se hizo arrogante,
y cuando le
fuera ordenado por Allah que se prosternase delante
de Adán, se
rehusó.
Como Allah ha elegido a Sus mensajeros y santos de entre
los
hombres, y como el hombre contiene dentro de sí
tanto las
características elevadas del universo, así
como las bajas, éstos
mensajeros tampoco se hallan libres del error. Cuando
los profetas
reciben la misión de la profecía, son
absueltos y quedan inocentes de
los grandes pecados, pero los pecados pequeños,
y los errores, aún
pueden manifestarse en ellos. Por otra parte, los santos
no pierden la
capacidad de pecar. Sin embargo se afirma que cuando
los santos que se
aproximan a Allah, llegan a la perfección, alcanzan
la protección
divina que les pone a salvo de cometer grandes pecados.
Shaqiq al-Balkhi, quiera Allah santificar su secreto,
dice: `Existen
cinco signos de santidad: una disposición compasiva
y un corazón
tierno, derramar lágrimas de arrepentimiento,
el ascetismo y el no
preocuparse acerca del mundo, ser carente de ambiciones,
y el tener
una consciencia. Los signos de un pecador son también
cinco: El ser
duro de corazón, el tener ojos que jamás
lloran, el amar al mundo y lo
mundano, el ser ambicioso, y el ser falto de consciencia
y de
vergüenza.'
El Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean
con él),
atribuye cuatro cualidades a la persona piadosa: `Es
confiable,
preserva lo que es entregado a su cuidado, y lo devuelve.
Cumple sus
promesas. Es veraz y jamás miente. No es brusco
en la discusión y
tampoco lastima los corazones. También menciona
cuatro signos del
pecador: `Es desleal e indigno de confianza y descuidado
con las cosas
que le son confiadas a su cuidado. No cumple sus promesas.
Miente.
Combate y lanza juramentos mientras discute, y rompe
los corazones.'
Además, el pecador es incapaz de perdonar los
errores de sus amigos.
Este es un signo de infidelidad, exactamente como el
perdonar es el
más grande signo del creyente, ya que Allah El
Más Elevado, El Mismo,
ordeno a su amado Profeta (Que la Paz y las Bendiciones
de Allah sean
con él): `Ejercita la indulgencia, manda lo que
es justo, pero
apártate de los ignorantes. (Sura Al-A'raf, 7:199).
La orden: `Ejercita la indulgencia', es dada no solamente
a nuestro
Maestro el Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de
Allah sean con
él). Se dirige a cada uno, y ciertamente a todos
los individuos que
creen en Muhammad (Que la Paz y las Bendiciones de Allah
sean con él).
Si un rey ordena a su gobernador que haga determinada
cosa, el
cumplimiento de esa orden se hace incumbente, obligatorio,
para cada
uno de los que se encuentran por debajo de ese gobernador,
aunque la
orden misma haya sido dada solamente a él.
En la orden, `Ejercita la indulgencia', la palabra "ejercita"
significa `Haz de ello un hábito, hazlo una parte
de tu naturaleza,
una parte de tí mismo.' Quienquiera que posee
una naturaleza que
perdona, recibe uno de los Nombres de Allah, el Nombre
de El
Perdonador. Allah promete, `Si una persona perdona y
busca la
reconciliación, su recompensa proviene de Allah...
(Sura Al-Shura, 42:40).
Sepa
que la virtud se torna en rebelión en contra
de Allah y
la rebelión y el pecado se transforman en virtud,
no por ellas mismas,
sino a través de influencias, y por nuestras
propias acciones y
esfuerzos. Como nuestro Profeta (Que la Paz y las Bendiciones
de Allah
sean con él), dice: `Todos los niños nacen
como Musulmanes. Son sus
madres y sus padres, los que los convierten en Judíos,
en Cristianos o
en Magos adoradores del fuego.' Cada uno posee el potencial
de ser
bueno o de ser malo. Consecuentemente es incorrecto
juzgar que alguien
o algo es enteramente bueno o totalmente malo. Es correcto
el pensar
que si alguien posee más bondad en él
que maldad, es un justo, y si
sus malos rasgos son más que los buenos, el reverso.
Esto no significa que el hombre logre el Paraíso
sin buenas
acciones, ni tampoco significa que sea arrojado a los
fuegos
infernales carente de pecados. El pensar de esta manera
es contrario a
los principios del Islam. Allah ha prometido el Paraíso
a Sus
servidores creyentes que hacen buenos actos, y ha prevenido
a los
rebeldes, infieles pecadores que se colocan a sí
mismos como iguales a
El, con el castigo del fuego del infierno. El dijo:
`Quienquiera que hace el bien, esto es para él
mismo, y aquél que
hace el mal, es en contra de sí mismo. Después,
serás traído de
regreso a tu Señor.' (Sura Al-Llaziyah, 45:16).
`En
este día, cada uno es recompensado con aquello
por lo cual ha
hecho méritos. En este día no existen
injusticias! Ciertamente,
Allah es veloz en sus cuentas.' (Sura Al-Mu'min, 40:17).
`El hombre no puede lograr nada, salvo aquello por lo
cual se
esfuerza.' (Sura Al-Nallm, 53:39).
`Y cualesquier bien que vosotros enviéis antes
de vosotros
mismos, lo encontraréis con Allah.' (Sura Al-Baqarah,
2:110).
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