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Nuestra Madre A’isha, nos cuenta: “El Profeta, la paz sea con él, estaba conmigo. Estábamos acostados juntos. Pero yo me desperté en el medio de la noche y vi que él no estaba a mi lado. El debía quedarse conmigo esa noche. Me pregunté adónde se podría haber ido. Le pregunté a las otras esposas de Nuestro Maestro, pero no se encontraba en ninguna de sus casas tampoco. Pensando que seguramente se había ido a ver a su amada hija, fui a ver a la noble Fátima y golpeé a su puerta. ‘¿Quién es?’ dijo el Imán Ali. ‘A’isha’, respondí. Abrió la puerta, diciendo: ‘Madre de los Creyentes, ¿qué buscas aquí a esta hora de la noche?’ Se sorprendió al oírme decir que estaba buscando al Mensajero de Allah, como así también Fátima y los dos príncipes Hasan y Husayn, que también se levantaron y vinieron a la puerta. ‘¿Estás segura de que no se encuentra en la mezquita?’ preguntaron. ‘Me fijé allí’, les dije. ‘No está allí. Ni tampoco lo encontré en ninguna de las casas de sus otras esposas puras’. Luego el Imán Ali dijo: ‘En ese caso seguramente se ha ido al cementerio de al-Baqi’. Fuimos todos juntos al Jardín de la Arboleda, en donde vimos una luz brillando en el cementerio. ‘Esa luz es el resplandor del Profeta, la paz sea con él’, dijo el Iman Ali. Nos acercamos a la luz, para encontrar al Profeta, la paz sea con él, llorando en una actitud de postración. Ni siquiera había notado nuestra llegada. En su posición de postración estaba haciendo una humilde súplica a su Señor, diciendo: ‘Si los castigas, ellos son Tus siervos. Si los perdonas, Tú eres ciertamente Poderoso y Sabio en todas Tus obras’. Luego se dio cuenta de que habían llegado miembros de su familia y levantó su cabeza bendita de la postración. La noble Fátima dijo: ‘Oh padre mío, tú que me eres más querido que la vida misma, ¿qué te ha sucedido? ¿has sufrido algún daño en manos de un enemigo? Han roto ese corazón tuyo, que es más poderoso que el Trono? O el Señor de todos los mundos te ha enviado una revelación?’ El Mensajero, la paz sea con él, respondió: ‘Nadie me ha dañado. Ni ha descendido una revelación.Pero esta es la Noche de la Absolución. Esta noche le estoy pidiendo a Allah por mi Comunidad’. Luego se volvió hacia mí y dijo: ‘Oh A’isha, si llegara a empezar la Resurrección, me has encontrado esta noche en postración, pidiéndole a mi Señor por mi Comunidad, intercediendo por ellos y suplicándole a mi Señor que los perdone’. Luego se dirigió a todos nosotros, diciendo: ‘Si desean complacerme, Oh gente de mi familia, sean entonces mis ayudantes y póstrense conmigo esta noche. Ofrezcan oraciones y súplicas junto conmigo’. Entonces nos postramos nosotros también, y lloramos mientras rogábamos y suplicábamos por la Comunidad de Muhammad hasta que amaneció”. Allah acepta
nuestras oraciones, sólo si nuestras bocas son dignas de orar.
. . Aquí está la traducción de la oración
para esa noche bendita:
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