El ojo, que
es el medio más seguro para la percepción de la realidad,
es en muchos casos incapaz de mostrarnos esa realidad. Puede observar
luces sólo cuando su longitud de onda está entre 4 y 8 micrones
y, por lo tanto, no puede ver luces cuya longitud de onda es superior
al ultravioleta o menor que el rojo. Además, los errores cometidos
por la percepción sensorial componen una importante sección
en los libros de psicología; se sabe que el ojo comete muchos errores.
Los colores
que reconocemos en el mundo externo no son, de hecho, colores, sino vibraciones
en diferentes longitudes de onda. Nuestra visión experimenta esas
distintas longitudes de onda de acuerdo a su particular mecanismo de coloración.
En otras palabras, lo que percibimos por medio de nuestros sentidos esta
limitado por la estructura y capacidad de dichos sentidos. Por ejemplo
la estructura de la visión en algunos animales, como son las vacas
y los gatos, les hacen ver una realidad externa monocromática.
Según el punto de vista del análisis científico,
la naturaleza del mecanismo de la visión humana que permite ver
colores no esta totalmente aclarada y las teorías propuestas son
todas hipotéticas. La cuestión de la capacidad humana para
ver los colores es oscura y compleja.
Para ver
como puede ser engañado el sentido del tacto, podemos llenar tres
tazas con agua, la primera con agua muy caliente, la segunda con agua
muy fría y la tercera con agua tibia. Luego pongamos una mano en
el agua caliente y otra en el agua fría y dejémoslas un
tiempo. Luego pongamos ambas en el agua tibia y con gran sorpresa experimentaremos
sensaciones contradictorias. Una mano nos dirá que el agua tibia
está fría y la otra que está caliente. Por supuesto
que el agua tibia es la misma y su temperatura es conocida. Pero la razón
y la lógica nos dicen que no es posible que el agua este al mismo
tiempo fría y caliente, dos atributos contrarios. Lo que sucede
es que esta fallando el sentido del tacto, como resultado de la situación
previa que sufrieron. Lo que sienten es distinto a la verdad y la razón
y la mente nos señalan su error.
Por tanto
¿Cómo podemos confiar en el sentido de la percepción
sin la guía del intelecto y el criterio mental? ¿Existe
algún modo de protegernos de los errores de la pecepción
sensorial aparte del juicio racional?
Fue preguntado
el Príncipe de los Creyentes (a.s.):
¿Acaso
has visto a tu Señor?
Nunca adoraría
a un Señor al que no puedo ver - Respondió Emir al Muminín.
¿Lo
has visto con los ojos? Explícanos cómo es.
¡Ay
de ti! ¿Acaso se Le puede ver con los ojos? Nadie Le ha visto nunca
con el ojo físico, sino que lo ve el ojo del corazón a la
luz de la fe - Respondió ‘Ali. (Mizan
Al-Hikma)
Es por lo
tanto al juicio de la razón al que se le confía la tarea
de corregir los errores de la percepción sensible y la fuente de
tal juicio esta mas allá del reino de los sentidos. Por tanto,
como la percepción sensorial no puede dar una visión realista,
su valor es solamente practico. Quienes confían exclusivamente
en la percepción sensorial para sus investigaciones, nunca serán
capaces de resolver los problemas de la existencia y los enigmas de la
creación.
Gracias a
nuestra valoración sobre las limitaciones de la percepción
sensorial llegamos a la conclusión de que el reino de lo empírico
y sensible es incapaz de dar al hombre ciertos conocimientos y de guiarlo
hacia la verdad. Lo mismo es valido para temas que van mas allá
de la percepción sensorial. Los partidarios de la metafísica,
están convencidos de que, del mismo modo que la experimentación
y la prueba son los métodos de investigación y conocimiento
de las ciencias empíricas, el intelecto es el modo para descubrir
la verdad en los temas metafísicos. |