La Noche de la Absolución
 
 
  En la Noche de la Absolución hay cambios en la gobernación divina. Se sacan los registros del bien y el mal y se emiten nuevos. Nuestras horas señaladas, nuestro sustento y todas las desventuras que nos acontecerán se determinan esa noche, y se comunican a las entidades angélicas a las que concierne. Por ejemplo, se informa a Azra’il de aquellos que morirán en curso del año siguiente. Entonces el ángel de la muerte los visitará todos los días hasta el momento señalado. Esa es la noche cuando la lluvia y la nieve, la tormenta y el terremoto, la fortuna y la desventura se predeterminan, es decir se dan a conocer a los ángeles responsables de todo ello.
 
 

Sea desgracia o felicidad, nuestro destino se decide en esa noche. Todo queda debidamente asignado. El Imán Ali, el Compañero del Profeta, el Aguatero del Paraíso, el Victorioso de Khaybar, el yerno del Mensajero, el dispuesto, el generoso y fiel, que Allah ennoblezca su rostro, relata la siguiente Tradición del Más Noble Mensajero:

“Cuando llega el Quince de Sha’ban, pasa la noche en oración y el día en ayuno. En otras palabras, trae la noche a la vida con actos de adoración y obediencia y gana la aprobación divina ayunando durante el día. Porque cuando el sol se pone, el Señor se manifiesta a través de Su belleza en el cielo de este mundo, diciendo: ‘¿No hay nadie que Me quiera pedir algo, para que pueda concederle su pedido? ¿No hay nadie que suplique Mi perdón, para que pueda perdonarlo? ¿No hay nadie que Me pida su sustento en este mundo y en el Más Allá, para que pueda darle lo que pide y concederle provisión y felicidad?’ ”

Según la Tradición relatada por Abdullah ibn Mas’ud, el Profeta dijo: “Si alguien realiza cien ciclos de oraciones en la quinceava noche de Sha’ban, recitando al-Fatiya una vez y la noble Surat al-Ikhlas cinco veces en cada ciclo, Allah enviará a quinientos ángeles, cada uno de los cuales registrará su mérito en un libro de luz hasta la Resurrección. Juro por Allah, que me envió como un verdadero Profeta, que aquellos que pronuncien una bendición para mí en esa noche, recibirán una recompensa igual a la que reciben todos los Mensajeros, Profetas, ángeles y hombres”.

Si tienes lo medios para disponerlo, haz que esa noche reciten el noble Himno del Nacimiento del Profeta. Recita el Corán y hazlo recitar. Da limosnas en caridad. Por sobre todo, recita el noble Himno del nacimiento del Profeta. Gasta dinero en bien del glorioso Profeta. Le informarán lo que gastas en su causa. Él sabrá de las bendiciones que le ofreces. Ama al Mensajero tanto como seas capaz, para que tu fe sea completa.