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La Noche de la Ascensión Celestial del Profeta Muhammad (swas)
MIRAJ
del
libro: "IRSHAD" - Sheikh Muzaffer Ozak al Yerrahi al Halveti
Bismi'llâhi'r-rahmani'r-rahîm
En el Nombre de Allah, Todo Misericordioso y Compasivo
"¡Gloria a Quien una noche hizo viajar a Su siervo desde la
Mezquita Inviolable hasta la Mezquita más lejana, aquella cuyos
alrededores hemos bendecido, para mostrarle parte de Nuestros signos!
Verdaderamente Él es Quien oye y Quien ve." [17:1]
Un día, nuestro Maestro estaba sentado en un rincón de la
Kaaba adorando al Señor de Todos los Mundos. Le rogó a su
Señor que su gente pudiera obtener una guía correcta. El
execrable Abû Jahl llegó junto con una banda disoluta, y
se detuvieron a charlar al lado de la Kaaba. Estaban tramando contra el
Islam y planeando dos malas jugadas a los Musulmanes.
Uno de ellos notó a nuestro Maestro y le mencionó su presencia
a Abû Jahl, que se aproximó inmediatamente al Mensajero de
Allah junto con su banda disoluta. "Oh Muhammad", dijo Abû
Jahl burlonamente, "¿realmente eres un profeta?" El glorioso
Mensajero tomó la pregunta seriamente y respondió con dignidad:
"Sí, soy un Mensajero; soy un Profeta".
Ante eso, esa pandilla libertina empezó a mofarse con descarado
sarcasmo: "¿Cómo puedes ser un profeta? Eres un huérfano;
no fuiste a la escuela; no tuviste ningún maestro; Abû Tâlib
te crió como a un pobre huérfano. ¿Cómo te
atreves a ignorar las limitaciones de ese humilde origen y tener la pretensión
de ser un profeta? Quizás haces esa afirmación con la intención
de convertirte en nuestro igual o incluso en nuestro jefe. Abandona esa
pretenciosa noción. Si la condición de profeta le llegara
a alguien, si una cosa semejante realmente pudiera ocurrir, me hubiera
llegado a mí o a alguno de mis pares como 'Utba o Ubayy ibn Khalaf".
"Ellos son gente educada como yo; también son líderes
de nuestra tribu. Puedes haber reunido unos cuantos seguidores, pero no
son gente rica e iluminada como mis amigos. Son esclavos y rebaños
de camellos; son nuestros sirvientes que viven de nuestras sobras. Es
la escoria de nuestra gente la que se ha unido a ti. Los que están
conmigo son los miembros ricos y poderosos de esta nación, abandona
entonces esa afirmación tuya. ¿Cómo podríamos
compartir la creencia de esos esclavos y sirvientes—ese grupo de
campesinos? ¿Cómo podríamos sentarnos en su compañía?
Nosotros somos grandes hombres, líderes de la tribu, mientras que
aquellos que creen en ti son gente pobre y esclavos".
Con semejantes crueles e ilógicas palabras, rechazaron al Mensajero
de los Mensajeros, puro de corazón, y se marcharon.
La misma escena se repitió primero con el incrédulo Ubayy
ibn Khalaf y su banda, después con Wâlid ibn Mughîra
y otros líderes de Quraysh, todos igualmente obstinados en su incredulidad,
depravados, corruptos y errados. Fue como si todos hubiesen conspirado
juntos.
Esos ataques irracionales entristecieron verdaderamente al Mensajero de
los Mensajeros. Qué obstinados eran esos hombres. ¿Por qué
el hecho de ser un pobre huérfano le impediría ser un profeta?
Qué persona de erudición o experiencia pudo producir algo
semejante a este Poderoso Corán, que él había traído
al mundo sin tener el beneficio de escuela, universidad, maestro o profesor.
Era un milagro que este Corán le hubiera sido revelado a un iletrado
sin educación formal.
Llegaron al extremo de la burlona e irrespetuosa insolencia hacia este
salvador, enviado para invitarlos a la salvación, al éxito,
a la humanidad, al Paraíso y a Allah. Esa gente obstinada y envidiosa,
o no sabía qué era realmente un Mensajero y Profeta, o su
rechazo era deliberado, de cualquiera de las dos formas, estaban confundiendo
la condición de Profeta con la condición de rey y jefe tribal.
Estaban buscando en el Profeta, la paz sea con él, los atributos
que necesita un gobernante mundano. ¿Pero qué podía
hacer un hombre si había crecido como un huérfano? ¿Por
qué debía ser eso un impedimento para que se convirtiera
en un Profeta? Ciertamente el venerable Adán era un Profeta y Mensajero,
¿pero tuvo un padre y una madre? En cuanto a nuestro Maestro Jesús,
él tuvo una madre pero ningún padre, sin embargo él
también fue un Profeta y Mensajero.
Nuestro Maestro bendito no dio respuesta alguna a las palabras desdeñosas
del ignorante o los incrédulos envidiosos. Su corazón puro
estaba dolorosamente herido y sus ojos benditos llenos de lágrimas.
Triste y perturbado, se fue de la Kaaba a la casa de su prima, Umm Hâni,
la hija de Abû Tâlib y hermana del Imán Al î.
Su rostro bendito mostraba las marcas de la pena. Viendo al Mensajero
sumido en esa perplejidad, Umm Hâni le tomó las manos y le
preguntó qué le pasaba. Cuando oyó de los irrespetuosos
ataques que tanto habían apenado a nuestro Maestro, Umm Hâni
dijo: "Oh Mensajero de Allah, son bien conscientes de que tú
eres un verdadero Profeta: Actúan así por envidia".
Luego añadió: "Nosotros hemos aceptado tu Misión.
El Señor Todo Glorioso mismo ha proclamado y confirmado tu Misión.
¿No es eso suficiente para ti?"
La envidia es un terrible hábito. Aquellos que sufren de ella son
incapaces de distinguir la verdad de la falsedad; caen en un abismo tal
que son tan malos como el demonio, si no peor. El envidioso está
lleno de un fuego consumidor, más caliente aun que el fuego del
Infierno. Se rebaja a cualquier clase de maldad. No sabe nada del honor,
la virtud y la santidad. En Su Noble Corán, el Todo Glorioso dice:
"Refúgiate en Mí de la envidia del envidioso".
¡Sin duda nos refugiamos realmente en Él!
Fue ese fuego de la envidia lo que llenó a los incrédulos
de Quraysh, afligiéndolos más intensamente con cada día
que pasaba. Trataron de extinguir la luz de la guía que brillaba
delante de ellos, pero cuanto más fuerte soplaban, más relucientemente
brillaba. Era como si hubieran estado todos ciegos. Dado que no podían
ver esa luz, ese sol de guía, no tenían nada más
que desdén para aquellos que siguieron al emisario de Dios a la
salvación.
Llegó la noche y cayó la oscuridad.
Entristecido por el despreciable tratamiento que había recibido
durante el día, nuestro Maestro oró antes de acostarse a
dormir. Su bendito corazón estaba dolido y las lágrimas
humedecían sus ojos.
Apenas si se había dormido, cuando el Señor de la Majestad
dijo:
"¿Oh Gabriel, sabes qué noche es ésta? ¡Esta
noche, transmite mi orden y buenas nuevas a todos Mis Mundos! Esta noche
llevaré a Mi bienamado a Mi estación. Mis Cielos, Mi Árbol
de Loto, Mi Casa Próspera, Mi Trono, Mi Escabel y Mi Paraíso
se adornarán con el polvo de los pies de Mi bienamado. Dile a Isrâfil
que deje su trompeta por esta noche; le he ordenado servir a Mi bienamado.
Que Miguel posponga la distribución de provisiones. Que Azrâ'il
deje la recolección de almas por esta noche. A ellos y a ti les
he concedido el honor de servir a Mi bienamado. Por esta noche, que Mâlik
apague el fuego del Infierno. Que los guardianes del Infierno no se muevan
de su lugar. Que Mi Paraíso se adorne nuevamente. Dile a Ridwân
que las huríes, los pajes y los asistentes deben prepararse. Que
usen vestiduras celestiales nuevas y se pongan sus adornos. Deben prepararse
para recibir a Mi bienamado. Esta noche he invitado a Mi bienamado Muhammad.
Que vistan al sol del empíreo. Que el cielo se arregle más
espléndidamente que en una noche común. Que las estrellas
resplandezcan con más brillo que lo usual. ¡Que las almas
de los Profetas se preparen para saludar a Muhammad! Oh Gabriel, ve al
Paraíso y busca para Mi bienamado una túnica espléndida,
una corona, un cinturón y el corcel celestial llamado Bur âq.
Que se ponga la túnica, la corona sobre la cabeza y que se ciña
el cinturón. ¡Que monte a Burâq; que cabalgue para
ver Mi Trono, Mi Escabel y Mi Paraíso! ¡Dale Mi saludo a
ese Mensajero! Ahora está acostado en la casa de Umm Hâni,
triste y desanimado por la crueldad de esos incrédulos".
"¡Que venga! ¡Que contemple Mi Trono, Mi Pedestal y Mi
Paraíso! Esos incrédulos han estado diciendo: 'Tú
eres pobre, mientras que nosotros somos ricos. El poder y la fuerza nos
pertenecen a nosotros. No tienes amigos excepto mendigos y esclavos'.
Oh Gabriel, ¿quién es realmente pobre, quién es rico,
quién es poderoso, quién es humilde, quién es temporal,
quién es eterno? Esta noche, le concederé Mi gracia y favor
como nunca lo he hecho, y nunca lo haré, con ningún otro
Mensajero y Profeta. Le mostraré los favores que he preparado para
su Comunidad. Oh Gabriel, él es muy precioso para Mí. Es
una bendición para dieciocho mil, para dieciocho millones de mundos.
Si no lo hubiera creado, no habría creado este universo. Soy su
ensalzador. Por él he creado todo. Para Mí lo he creado
a él. Soy testigo de su condición de Profeta. Él
es Mío y Yo soy suyo. Oh Gabriel, trátalo cortésmente;
que esta noche tu bondad sea mayor que la de cualquier otra noche. Te
has pasado veinte mil años realizando una oración de dos
ciclos para Mí. Ningún siervo Mío jamás Me
adoró de una manera semejante. Como recompensa a esa adoración,
te he concedido el favor de servir esta noche a Mi bienamado".
Ese venerable Gabriel fue al Paraíso, en donde vio que los corceles
celestiales estaban pastando en manadas. Todos estaban felices y contentos,
a excepción de uno llamado Burâq, que estaba pálido
y pesaroso. Estaba llorando en un rincón, su cara manchada de lágrimas
y llevando la marca del amor.
El venerable Gabriel se acercó a la pobre bestia, intrigado por
su condición. "¿Qué te sucede? ¿Por qué
no comes o bebes? ¿Por qué estás tan pálido
y pesaroso? Este es el Paraíso, la morada de la felicidad; aquí
no hay llanto, no hay tristeza" . Burâq encontró las
palabras para decir: "Me aqueja el dolor del amor. Mi amor es mi
constante compañero. No lo he visto, pero he oído su nombre.
Ese nombre es mi remedio. Si veo su belleza, mi cara se iluminará
de alegría. Hace miles de años que me encuentro en este
estado. Oí una voz que exclamaba: '¡Oh Muhammad!' A partir
de ese momento, he estado enamorado del dueño de ese nombre. Tú
me ves aquí, la morada de la felicidad. Pero esta es sólo
mi forma exterior; en realidad, me encuentro en el fuego de la separación.
El amor es mi regalo, mi alegría las lágrimas. Esos son
los fieles testigos de mi amor. Mi palidez y pesadumbre son mi deleite,
las lágrimas que fluyen el símbolo de mi amor. Con toda
seguridad este dolor mío me guiará a su remedio. Un día
me unirá a mi amado. Mi dolor se ha convertido en mi remedio".
"¡Buenas noticias, Oh Burâq!" exclamó Gabriel.
"Esta noche te guiaré hasta tu amado. Tu inmutable paciencia
en el amor te ha llevado al que amas. Ese ser extremadamente santo no
es tu bienamado solamente; todas las criaturas han sido creadas por amor
a él. El Señor de Todos los Mundos es su amante también,
como lo son el Escabel, la Tabla, la Pluma y el Paraíso. Sus amantes
son innumerables. Así como tu amor por él te ha llevado
ahora hasta él, así un día su amor los unirá
con él; esta condición tuya es ciertamente una prueba de
eso.
"Dicen que el amante está con su amado. Ven Burâq, partamos
camino a tu bienamado Muhammad. . ." En un instante habían
alcanzado la ciudad de la Meca y arribado a la Kaaba. Todos los otros
nobles ángeles fueron también, y la Meca y el cielo encima
de ella se llenaron con los ejércitos de ángeles.
Esta era una noche extremadamente importante. Esta noche, Allah le mostraría
a Su bienamado maravillas peculiares a Su Esencia de Divinidad, admitiéndolo
al misterio de los Dos Largos de Arco, una estación inaccesible
para cualquier otra criatura. Al Mensajero Elegido, se le permitiría
atestiguar maravillas ocultas a la vista de criaturas y ángeles,
incluso de aquellos ángeles próximos al Trono. Esta noche,
sería llevado al "Palacio Más Allá del Espacio".
Allí, cada dolor encontraría mil clases de remedios. Los
pecados de los siervos de Allah se perdonarían por amor a Su bienamado,
y a la Comunidad entera de Muhammad (La paz sea con él) se la salvaría
del Fuego y se le concedería el Paraíso; se revelaría
el misterio de los Dos Largos de Arco y se daría a conocer la Unidad
de la Esencia Divina.
Por la manifestación de los Atributos, se revelarían las
manifestaciones de la Esencia. Amante y bienamado se unirían. Le
mostrarían las estaciones de todos los Mensajeros, guiaría
las almas de los Profetas en la adoración; iría más
allá de la Estación de Gabriel. Se perdonaría a todos
los pecadores de la Comunidad de Muhammad y se los darían al Mensajero.
Aprendería el secreto de "y ciertamente tu Señor te
dará". El Todopoderoso le dirigiría noventa mil palabras
a Su bienamado. Se revelarían misterios, tales como ninguna lengua
podría decir y ninguna pluma escribir.
De acuerdo a Ibn 'Abbâs, nuestro Maestro dijo:
"Había terminado de adorar y me había ido a la cama.
Dándome cuenta de que había llegado Gabriel, me senté
en la cama. Vi a Gabriel parado allí, diciendo: 'Oh Mensajero de
Allah, saludos para ti de Allah'. Esta noche Él te invita. He venido
a buscarte. Esta noche, el Todo Glorioso te hará un gran honor;
nadie antes que tú alcanzó jamás gracia y favor tan
exaltados, ni se le conferirá semejante bendición a nadie
después de ti. Nadie vio ni oyó jamás de semejante
gracia y favor como los que tú tendrás esta noche. Vayamos
ahora, porque te ha llegado tu momento. Esta noche, eres el huésped
del Rey. Ningún predecesor mereció jamás tal dádiva,
ni será capaz ningún sucesor de lograr tal exaltación".
El venerable Moisés conversó en el Monte Sinaí con
Nuestro Señor, de cuya Existencia toda la Creación depende.
"Mi Señor", rogó, "Muéstrame Tu Bello
Semblante. Permíteme ver. ¡Permíteme contemplar Tu
Belleza!" Pero se le dijo: "Moisés, no Me puedes ver;
¡no eres capaz de verme! Pero mira la montaña, Me manifestaré
a ella, Si la montaña puede soportar Mi manifestación, también
tú serás capaz de hacerlo" . Pero la montaña
no pudo soportar la manifestación divina y se disolvió en
pedazos. El venerable Moisés cayó en un desmayo. Cuando
recobró la consciencia, dijo: "Mi Señor, Te declaro
exento de los atributos de imperfección; te califico con los atributos
de la perfección. Ante Ti me arrepiento. Sin verte, soy uno de
los primeros en tener fe en Ti". Moisés, el Interlocutor,
deseaba ver. Pero había sido incapaz de ver. Ahora, Dios Todopoderoso
deseaba mostrarse a Sí Mismo a Su bienamado.
Cómo podía suceder eso, no lo podemos saber; sólo
Allah conoce la manera. Las seis direcciones no se aplican a Él;
Él es incuantificable y Su modalidad es desconocida para nosotros.
Existe más allá de la dirección, la localización
y el tiempo. Él se mostraría a Su bienamado. Pero esto no
se lo prometería solamente a Su bienamado, sino también
a nosotros los pecadores, los miembros de su comunidad. Algunos rostros
muy honrados contemplarán la Belleza y la Perfección del
Señor en la Resurrección. Se nos concederá este favor.
Para verlo a Él, sin embargo, el ojo debe estar preparado.
En cuanto a aquellos que no ven la verdad y la realidad en el mundo de
abajo, el Corán nos dice que no sólo no verán al
Señor de los Mundos; a aquellos que le dan la espalda al Corán
y a Su bienamado se los resucitará ciegos. La vista le pertenece
al ojo que llora por Dios, a aquellos que obedecen a la realidad y la
verdad.
El Mensajero dio las buenas nuevas a sus Compañeros: "¡Veréis
a vuestro Señor del Jardín del Paraíso, así
como contempláis la luna el día quince del mes!" En
otras palabras, la manifestación divina le será aparente
a cada creyente de acuerdo a su capacidad.
Como ya hemos dicho, la manera de eso está más allá
de nuestro conocimiento; sólo Allah la conoce. Dios está
exento de localización espacial. Él se mostrará a
Sí Mismo a los creyentes, y los creyentes Lo verán. Como
Allah quiera. . . Que Allah nos conceda Su gracia a todos nosotros. Amén.
Por el bien del Jefe de los Mensajeros.
Nuestro Maestro dijo: "Oí la voz de Gabriel, el Confiable.
Oí lo que me dijo. Me levanté enseguida y busqué
un jarro para poder llevar a cabo mi ablución. En ese momento,
Ridwân trajo del Paraíso un jarro dorado con incrustaciones
de esmeraldas, así como un cuenco con cuatro enormes esmeraldas
al frente, que reflejaban la luz del cielo.
"El jarro del Paraíso había sido llenado con el agua
de Kawthar, de acuerdo a la orden de Allâh a Ridw ân. Hice
mi ablución con el agua de Kawthar mientras se vertía de
ese jarro en el cuenco. Me llevaron a la Kaaba, al lugar llamado el Sello,
en donde me acostaron. Abrieron mi pecho y me sacaron el corazón.
Lo lavaron con el agua de Zamzam. Luego lo llenaron con la luz de la sabiduría
esotérica y lo volvieron a poner en su lugar. Me vistieron con
una espléndida túnica del Paraíso y me enrollaron
un turbante en la cabeza; ese turbante también venía del
Paraíso. Sobre el turbante se puso una corona, tan brillante como
el sol. Me envolvieron la cintura con una fina faja. Su superficie estaba
hecha de rubí rojo.
Cuando busqué una montura, Gabriel trajo a Burâq y me dijo
que cabalgara. Burâq se plantó. '¿Qué estás
haciendo, Burâq?' dijo Gabriel. '¿Qué afrenta es esa?'
Pero Burâq respondió: 'No permitiré que me monte nadie
más que Muhammad, la paz sea con él'. Entonces Gabriel le
dijo: 'Aquí contemplas al que amas, por amor a quien te has estado
abrasando noche y día, el bienamado Muhammad de Allah'. Al oír
eso, Burâq puso su cara en el suelo, derramando lágrimas
de amor mientras rogaba: 'Oh Mensajero de Allah, por amor a ti he abandonado
el Paraíso. Dame tu palabra. ¡Promete que volverás
a montarme en el próximo Día de la Resurrección,
para entrar al Paraíso sobre mi lomo!' "
Nuestro Maestro de la Ascensión dio su promesa, llorando mientras
se comprometía a entrar al Paraíso con el mismo Burâq,
cuando le llegara el momento de levantarse de la tumba. "Oh Mensajero
de Allah", preguntó Gabriel, "¿por qué
lloras así?", y nuestro Maestro dijo: "Cuando me levante
de la tumba, iré al Sitio de la Resurrección cabalgando
a Burâq. ¿Pero mi Comunidad tendrá que ir allí
a pie?" En este punto de la conversación, el Verso siguiente
fue revelado:
"El día que reunamos ante el Misericordioso a los temerosos
en grupos."
[19:86]
Nuestro Maestro se consoló. Ofreció alabanza y agradecimiento
a Allah, el Señor de todos los mundos, que también permitirá
que su Comunidad cabalgue al Sitio de la Resurrección. Cuando llegue
el Día de la Resurrección, los hombres se levantarán
de sus tumbas en tres grupos:
i) Los Profetas y Mensajeros, los santos y los justos; a ellos les será
enviado Burâq desde el Paraíso. Vistiendo túnicas
del Paraíso y disfrutando comida y bebida del Paraíso, montarán
esos corceles celestiales y cabalgarán con gran pompa al Sitio
de la Resurrección.
ii) Los miembros pecadores de la Comunidad de Muhammad (La paz sea con
él). Ellos se levantarán de sus tumbas para ser arrastrados,
desnudos y a pie, al Sitio de la Resurrección. Cuando nuestro Maestro
mencionó que esa gente sería resucitada en estado de desnudez,
la venerable Â'isha, Madre de los Creyentes, preguntó : "¿Oh
Mensajero de Allah, no mirarán los hombres a las mujeres que se
encuentran entre ellos?" Pero nuestro Maestro respondió: "Â'isha,
el Día de la Resurrección será tal, que nadie tendrá
ojos más que para sí mismo. Cada persona estará encerrada
en sí misma".
iii) Los incrédulos que niegan la resurrección después
de la muerte. Esos se frotarán la cabeza con polvo, gimiendo: "¿Quién
nos ha levantado de la tumba? ¡Ay de nuestra condición! Solíamos
negar este día". Los ángeles dirán, mientras
sacan a esos incrédulos de la tumba: "Mirad, esto es lo que
el Todo Misericordioso prometió. El Mensajero os dijo que este
día sería así". Serán llevados al Sitio
de la Resurrección con sus caras contra el piso.
Cuando los nobles Compañeros oyeron de esto por el Profeta, le
preguntaron: "¿Oh Mensajero de Allah, cómo puede caminar
un hombre arrastrando su cara por el piso?" Nuestro Maestro respondió:
"¿No habéis visto cómo se arrastran las serpientes
y los gusanos sobre sus caras? Así es cómo se arrastrarán
los incrédulos mientras los llevan al Sitio de la Resurrección".
Cuando nuestro Maestro, el Rey de los Profetas, oyó las buenas
nuevas, que Allah había prometido graciosamente dejar que los justos
cabalgaran al Sitio de la Resurrección, montó alegremente
a Burâq. Gabriel había venido con los ejércitos de
ángeles. Nuestro Maestro nos cuenta que los ejércitos angelicales
de Miguel e Isrâfil se ordenaron detrás de él a su
derecha e izquierda.
Cuando nuestro Maestro quiso separarse de estos poderosos ángeles,
el venerable Isrâfil dijo: "Oh Mensajero de Allah, he adorado
a mi Señor durante tantos años para poder servirte esta
noche, y he sido honrado con este deber" . Nuestro Maestro le preguntó
cómo había adorado y orado.
Dijo el venerable Isrâfil: "Adoré durante muchos miles
de años debajo del Trono. Luego el Todo Poderoso dijo: '¿Qué
quieres? Te concederé tu deseo'. Respondí: 'Mi Señor,
el intercesor de la comunidad de pecadores, el Sultán del Día
de la Resurrección; parece que has inscrito su nombre sobre el
Trono, junto con Tu propio Noble Nombre. Cuando llegue a la existencia
corpórea, déjame pasar una hora a su servicio'. Dijo el
Señor: 'Accedo a tu pedido. Habrá una noche en la cual le
posibilito acercarse a Mí, a ese Profeta reverenciado cuyo nombre
he inscrito al lado del Mío. Lo transportaré desde un lugar
en la tierra hasta Mi universo más elevado. Le mostraré
maravillas particulares a Mi Esencia. Le abriré las puertas de
Mis tesoros. Lo llevaré de la Meca a Jerusalén, y desde
allí lo llevaré adonde Yo quiera. Puedes tener el honor
de escoltarlo esa noche desde la Meca a Jerusalén' ".
Los otros ángeles poderosos también estaban contentos de
servir esa noche a nuestro Maestro, el bienamado del Señor. Para
obtener ese honor, habían adorado a All âh durante muchos
miles de años.
Nuestro Maestro continúa su relato: "Burâq aterrizó
en un lugar que había divisado. En ese lugar había muchos
árboles. El venerable Gabriel dijo: 'Mensajero de Allah, desciende
aquí y lleva a cabo tus oraciones'. Me bajé y realicé
mis oraciones, luego le pregunté a Gabriel el nombre del lugar
al que habíamos llegado. 'Esta es Medina la Iluminada', dijo. 'Pronto
migrarás a este lugar'. Seguimos adelante hasta un lugar donde
la tierra era blanca. Gabriel me dijo que descendiera y orara, de modo
que hice lo que me pidió. Luego Gabriel me preguntó dónde
estábamos. Cuando le dije que no lo sabía, él dijo:
'Esto es Midian. El venerable Moisés llevó a cabo sus oraciones
debajo de este mismo árbol, cuando estaba huyendo del Faraón'.
"Volví a montar a Burâq y llegamos a un lugar sagrado.
Seguí las instrucciones de descender y orar. Luego Gabriel dijo
: 'Mensajero de Allah, este es el Monte Sinaí. Aquí es donde
el venerable Moisés solía conversar con Allah'. Volví
a montar y cabalgué hasta que vimos un pabellón. Otra vez
desmonté y oré como se me dijo que hiciera. Luego Gabriel
dijo: 'Mensajero de Allah, este es el pabellón donde Jesús,
el hijo de María, nació'. Más tarde, vi a un grupo
de personas plantando semillas. Cada semilla producía instantáneamente
setecientas. Cuando pregunté quiénes eran esas personas,
Gabriel dijo: 'Esos son los miembros de tu Comunidad que gastan su riqueza
en la causa de Allah. Por esa buena acción reciben setecientas
recompensas'. Luego vi otro grupo.
Los ángeles les estaban destrozando las cabezas con rocas; esas
cabezas volvieron a crecer, sólo para ser destrozadas otra vez,
después volvían a crecer como nuevas. Gabriel explicó:
'Los que están sufriendo un tormento semejante son los miembros
de tu Comunidad que descuidan las oraciones. Son los que oran, pero están
distraídos y no alzan completamente la cabeza cuando se levantan
de la inclinación y la postración. Hacen las oraciones con
renuencia, sin darles la menor importancia. Aunque oran, también
sirven a los incrédulos, a los tiranos y a su propia naturaleza
inferior' .
"Luego vi otro grupo. Estaban desnudos y hambrientos, rodeados de
hierbas encendidas, que los ángeles los forzaban a comer como animales.
Cuando pregunté quiénes eran, Gabriel dijo: 'Esos son los
miembros codiciosos de tu Comunidad, que no pagan la limosna debida. Son
aquellos que carecen de compasión por el pobre, el débil,
el destituido, las viudas y los huérfanos'.
"Luego vi otra compañía. Una comida deliciosa estaba
dispuesta delante de ellos, pero en vez de esa comida pura estaban comiendo
carroña maloliente. Gabriel explicó: 'Mensajero de Allah,
esos son los adúlteros y fornicadores de entre tu Comunidad. Aunque
tienen a su disposición alimento legal, eligen comer carroña
por haber cometido actos ilegales como el adulterio y la fornicación'.
"Luego vi otro grupo. Estos estaban apilando madera, pero no la podían
levantar. Cuando pregunté quienes eran, se me dijo: 'Esos son los
miembros avaros de tu Comunidad. Aunque nunca podrían agotar la
riqueza que poseen, no están satisfechos y tratan de acumular más
aún. Son aquellos que aman los bienes mundanos y tratan de apilarlos.
Ellos acumulan fuego en el Infierno, porque violan los derechos humanos,
al no tener la voluntad de aligerar su carga y dar a otros lo que les
corresponde'.
"Luego vi una gran roca, en la cual había un pequeño
agujero. Una serpiente salió del agujero, se hizo más grande,
después trató de volver a entrar. Cuando no pudo meterse,
empezó a dar vueltas alrededor de la roca, confundida. Pregunté
el significado de eso, y Gabriel explicó: 'Esa roca representa
el cuerpo de tu Comunidad. El pequeño agujero representa sus bocas.
La serpiente simboliza las malas palabras, el lenguaje ilegal y la murmuración.
Habiendo emitido esas cosas, no serán capaces de retractarse y
tragarlas. Por lo tanto deben sufrir el tormento en este mundo y en el
Más Allá. Dile a tu Comunidad que guarden sus bocas de maldecir,
abusar, murmurar, del lenguaje grosero y la charla descuidada, de modo
que puedan salvarse en este mundo y en el Más Allá'.
"Luego vi un hombre. Estaba luchando para sacar agua de un pozo.
Cuando el balde llegó al borde del pozo, estaba vacío. El
hombre se estaba esforzando en vano. '¿Qué representa?',
pregunté. Dijo Gabriel: 'Aquellos de tu Comunidad que adoran sólo
por alarde. La veneración que no es para Allah es tan inútil
como la penalidad de ese hombre, porque aquellos cuya veneración
es mera ostentación ciertamente no recibirán recompensa
alguna en el Más Allá. Todo lo que consiguen es fatiga'.
"Las gentes que vi a continuación, tenían labios colgantes,
que los ángeles cortaban con tijeras ardientes. Cuando pregunté
quienes eran, se me dijo: 'Esos son los miembros de tu Comunidad que actúan
como informantes y aquellos que prestan falso testimonio'.
"Luego vi otro conjunto de personas. Los ángeles les estaban
cortando la carne y les ordenaban que se la comieran. Cuando se negaban,
los ángeles les pegaban y los obligaban a comer. Cuando le pregunté
a Gabriel quienes eran y por qué estaban soportando ese tormento,
respondió: 'Esos son los murmuradores de tu Comunidad'.
"Luego vi otro grupo de personas; tenían rostros sucios, ojos
pálidos y labios caídos; de sus bocas fluía sangre
y suciedad. Cada uno sostenía una botella encendida en una mano
y una taza encendida en la otra, en donde se vertía el pus que
fluía de sus bocas. Cuando habían llenado su taza con sangre
y suciedad los ángeles los forzaban a beberla. Ese era su tormento.
Cuando pregunté sobre ellos, Gabriel dijo: 'Oh Mensajero de Allah,
esos son los miembros de tu Comunidad que mueren sin arrepentirse de haber
bebido alcohol'.
"Luego vi otro grupo. Tenían vientres hinchados y grilletes
en los pies. Trataban de levantarse, sólo para tropezar y volver
a caer. '¿Quienes son esos?' pregunté. Gabriel, la paz sea
con él, dijo: 'Esos son los usureros, esos miembros de tu Comunidad
que le roban a la gente sus bienes y los consumen injustamente' .
"Luego encontré un grupo de mujeres. Tenían los rostros
sucios; usaban ropas encendidas y los ángeles las estaban golpeando
con látigos encendidos. Se gritaban unas a otras. Le pregunté
a Gabriel, la paz sea con él, quiénes eran esas mujeres,
y me dijo : 'Esas son las mujeres de tu Comunidad que han cometido adulterio
y fornicación o han tratado mal a sus esposos y sólo han
mostrado ingratitud por los beneficios que les proporcionaron sus esposos'.
"Luego vi un grupo de hombres que estaban siendo decapitados. Cuando
pregunté quiénes eran, Gabriel dijo : 'Esos son los asesinos
de tu Comunidad; son aquellos que siguen adelante con los feudos de sangre'.
"Luego vi un grupo que sufría los tormentos más violentos.
De sus bocas y narices salían llamas y estaban a merced de dos
ángeles que blandían látigos encendidos. '¿Quiénes
son?' pregunté, y Gabriel respondió: 'Esos son los hipócritas.
Están sufriendo ese tormento porque, mientras sus bocas profesaban
fe, sus corazones estaban llenos de incredulidad e hipocresía.
¡Merecen ser castigados en las profundidades inferiores del Infierno!'
"Verdaderamente los hipócritas estarán en el nivel
más bajo del Fuego."
[4:144]
"Luego encontré un grupo de personas que estaban encarceladas
en un valle de fuego. En cuanto se habían quemado hasta reducirse
a cenizas, les volvía a crecer una piel nueva que otra vez se quemaba
hasta ser ceniza y de nuevo volvía a restaurarse. Ese era su perpetuo
tormento. Pregunté quiénes eran y por qué estaban
sufriendo ese tormento, y el venerable Gabriel explicó: 'Esas son
las personas que desobedecen a sus padres. Oh Mensajero de Allah, las
personas que sufren ese tormento son los hijos pecadores de tu Comunidad,
que no aprecian a sus madres y padres, no les obedecen, no les dan lo
que les corresponde y no los respetan'.
"Después oí un ruido aterrador que me puso los pelos
de punta. Cuando le pregunté qué había causado ese
ruido, Gabriel explicó : 'Oh Mensajero de Allah, una piedra cayó
en el Infierno. Justo ahora llegó al fondo después de caer
durante mil años. Ese es el ruido que oíste'.
"Luego llegué a un valle, en donde el aire tenía un
olor nauseabundo. Se podía oír una voz horrorosa, suplicándole
a los gritos a Allah: 'Mi Señor, envíame ahora a los incrédulos
y los tiranos que me prometiste. Mis cadenas, púas, esposas y grillos,
están todos preparados. Tengo tormentos de toda clase en gran abundancia:
fruta amarga y agua hirviente, serpientes, ciempiés y escorpiones.
Mis barrancos encendidos con fuegos aterradores. Envíame a los
tiranos, los incrédulos y los traidores. Me lo has prometido, para
que pueda vengar a sus víctimas. Déjame vengarme de aquellos
que disfrutaron de Tus beneficios y sin embargo Te atribuyeron socios,
de esos impostores pecaminosos que dañaron a la gente. Permíteme
cumplir con mi deber' .
Cuando le pregunté quién podía ser ese, Gabriel dijo:
'Ese olor nauseabundo es el hedor del Infierno, mientras que esa voz aterradora
es la voz del Infierno' . En respuesta a la súplica del Infierno,
el Glorioso y Exaltado dijo: '¡Oh Fuego! ¡Oh Infierno! Te
llenaré con aquellos que Me atribuyen socios, con los incrédulos
que Me niegan a Mí y a Mis Mensajeros, con los tiranos que lastiman
y oprimen a Mis siervos, con los traidores que consumen los derechos de
los huérfanos, con todos los hombres y mujeres perversos, y con
aquellos autoritarios que no creen hasta el Día de la Resurrección.
Te llenaré con hombres y jinn incrédulos y con tiranos obstinados
e infieles' . El Infierno dijo: 'Estoy contento mi Señor'.
"Luego llegué a otro valle. Aquí se olían bellos
perfumes. Cuando pregunté qué era, Gabriel dijo: 'Una dama
mártir y sus hijos yacen aquí. Ese dulce aroma sale de sus
tumbas, que contienen los frutos del Paraíso. Las que yacen enterradas
aquí son las doncellas de la hija del Faraón, y sus hijos'.
"Después llegué a otro valle más, en donde suaves
brisas llevaban por el aire sutiles perfumes. Los sonidos más agradables
acariciaron mis oídos, 'Gabriel', pregunté, '¿Qué
son esos dulces aromas; qué son esos sonidos encantadores?' El
venerable Gabriel explicó: 'Oh Mensajero de Allah, esos dulces
aromas vienen del Paraíso y ese sonido encantador es la voz del
Paraíso. ¡Escucha Oh Mensajero de Allah! Escuché y
oí al Paraíso hacer esta súplica: 'Mi generoso Señor,
tráeme ahora a esos siervos Tuyos que me has prometido. Todo ha
sido adornado y preparado; mis palacios, pabellones, carpas, satén,
brocado y sedas, toda clase de oro, perlas, coral, esmeraldas, rubíes
y plata, almizcle y ámbar gris, copas y tazas, fruta de toda clase,
ríos de agua, leche, miel y vino, huríes, asistentes y pajes;
dádivas en gran abundancia, demasiado numerosas para contarlas.
Tráeme ahora a esos siervos especiales Tuyos a quienes has prometido
enviarme. Siento impaciencia por recibirlos. Envíame a esos siervos
Tuyos, para que pueda acordarles todo honor, respeto y dignidad, concediéndoles
toda clase de dádivas' .
A esta súplica, el Más Generoso de los generosos, respondió:
" 'Mi Paraíso, a ti te enviaré a aquellos que creen
en Mí y a todos Mis siervos obedientes que dan su corazón
a Mi bienamado, que afirman Mi Unidad, creen en Mis Mensajeros y llevan
a cabo buenas obras de justicia y veneración por Mí, que
no Me adjudican socios y ponen su confianza en Mí. En tus jardines
y huertos alojaré a todos los que Me temen y rehuyen Mi castigo,
del cual los pondré a salvo. Concederé los deseos, y satisfaré
las necesidades de todos los que me someten sus deseos, intenciones y
necesidades a Mí en sus oraciones. Multiplicaré las retribuciones
y recompensas de aquellos que "Me hacen un préstamo",
es decir, que hacen obras de caridad y por Mí dan limosna al pobre
y al débil, al destituido y al necesitado. Estaré satisfecho
con todas las obras de aquellos que ponen sus vidas enteramente a Mi disposición,
confiando en Mí en todo lo que emprenden. Sólo Yo, Allah,
soy digno de adoración y fe. No hay ningún otro dios que
merezca fe y adoración. Yo cumplo todas Mis promesas. Nunca dejo
de cumplir Mi palabra. Todos los creyentes ciertamente llegarán
al éxito. Mi Paraíso está preparado para ellos. El
Paraíso es el hogar de aquellos que creen en Mí. Aquellos
que creen en Mí son tu gente' . (¡Bendito es Allah, el mejor
de los Creadores!)
Oyendo estas palabras divinas, el Paraíso dijo: '¡Estoy contento,
mi Señor!'
"Oí una voz a mi derecha, llamado: '¡Detente, Oh Muhammad!
Tengo una pequeña pregunta que hacerte . 'Tres veces me dijo esa
voz que me detuviera, pero la ignoré y seguí adelante. Luego
oí una voz a mi izquierda, llamando tres veces: '¡Detente,
Oh Muhammad! Espera un momento. Tengo una pregunta para ti' . La ignoré
y seguí adelante. Luego apareció una mujer frente a mí,
muy bellamente vestida. A la distancia se veía encantadora, pero
mirándola de cerca probó ser muy fea.
Pasé por su lado, ignorando sus tres gritos de: 'Detente un momento.
Tengo que hacerte una pregunta' . Luego vi delante de mí a un viejo,
apoyado en un bastón. Sacudiéndose y temblando, este viejo
dijo tres veces: 'Detente. Tengo que hacerte una pregunta. Detente y déjame
ver tu hermoso semblante' . Lo pasé de largo sin un momento de
pausa. Después vi a un joven bien parecido. Su rostro estaba radiante
de luz. Me acogió con: 'Detente ¡Oh Mensajero de Allâh!
Tengo que decirte algo' . Burâq se detuvo. Intercambié saludos
con el joven, que luego dijo: '¡Congratulaciones, Oh Muhammad! Toda
bondad está en ti y en tu Comunidad'. Ensalcé a mi Señor,
diciendo : 'Toda alabanza pertenece a Allah'. Gabriel dijo lo mismo.
"Cuando le pregunté quiénes eran esas personas, Gabriel
explicó: 'Oh Mensajero de Allah, las voces de la derecha y la izquierda
eran las de las religiones corruptas. Si hubieras respondido a su llamado,
habrían atrapado a tu Comunidad después de tu muerte y la
habrían reducido a la degradación. En cuanto a la mujer,
si hubieras respondido a su invitación, tu Comunidad entera habría
olvidado a Allah después de tu muerte y se hubiera dedicado a adorar
a este mundo. Sus bellos ornamentos y atuendo son símbolos de los
encantos engañosos del mundo. Su avanzada edad señala la
Resurrección. En cuanto a su fea apariencia vista de cerca, indica
que toda la fealdad de la vida mundana queda expuesta cuando se reflexiona.
"'El viejo que se dirigió a ti era Satán el execrable.
Trató de explotar tu naturaleza compasiva apareciendo bajo el disfraz
de un viejo. Si te hubieras detenido y le hubieras prestado atención,
al final de tu vida tu Comunidad habría perdido la salvación
engañada por sus artimañas, porque él habría
llevado exitosamente al extravío a la mayoría de ellos y
los hubiera hecho entrar en el Más Allá sin fe.
"'En cuanto a ese joven radiante y rozagante, representa la religión
del Islam. Para él te detuviste. Eso significa que tu Comunidad,
desde el final de tu vida mundana hasta la Resurrección, estará
segura contra toda astucia del enemigo y con pies firmes en el sendero
del Islam' ".
Nuestro Maestro, el Mensajero para hombres y jinn, vio muchas más
cosas extrañas y maravillosas antes de llegar a la Mezquita de
Aqsâ. Las que relatamos son las más famosas. El relato de
nuestro Maestro continúa: "Cuando llegué a la Mezquita
de Aqsâ, los ángeles bajaron del cielo para saludarme. Me
felicitaron por los favores y dádivas que recibiría de Allah,
saludándome con: '¡La paz sea contigo, Oh Primero! ¡La
paz sea contigo, Oh Último! ¡La paz sea contigo, Oh Congregador!'
Le dije a Gabriel: '¿Qué quieren decir los ángeles
al saludarme de esta manera? Allah es el Primero, el Ultimo y el Congregador'
. El venerable Gabriel explicó: 'Oh Mensajero de Allah, en el Día
de la Resurrección, tú serás el primero que intercederá.
Por lo tanto te llaman el "primero". Te saludan con "¡Oh
último!", porque eres el último Mensajero que se enviará
al mundo'.
"Cuando alcancé las puertas de la Mezquita de Aqsâ,
desmonté de Burâq y lo até a una argolla, que me señaló
Gabriel. Todos los Profetas habían atado sus monturas en esa argolla.
Las almas de todos los Profetas me dieron la bienvenida con honor y respeto.
"Cuando vi a todas esas grandes almas, le pregunté al venerable
Gabriel quiénes eran. Dijo: 'Esos son los Profetas y Mensajeros
que te precedieron, ¡Salúdalos!' Di mi saludo. Mientras entraba
a la Mezquita, se estaba dando la señal para comenzar las oraciones.
Miré para ver quién hacía ese llamado, pero Gabriel,
la paz sea con él, me condujo al nicho de oraciones, diciendo:
'Tú debes guiar las oraciones, porque tú eres el más
digno y noble'. Entonces subí al nicho y guié a todos los
Profetas y Mensajeros en la realización de una oración de
dos ciclos. Luego regresé para ver a los Profetas, la paz sea con
ellos, y conversé con ellos. Todos los gloriosos Profetas ensalzaron
solemnemente a Allah, alabándolo por la dádiva divina que
les había concedido. Yo también ensalcé a mi Señor,
detallando los graciosos favores que me había concedido Dios, Exaltado
es Él.
"Abraham, ese amigo especial de Allah, ofreció alabanza y
dijo: 'Mi Señor me eligió como un amigo especial Suyo. Me
dio un gran dominio. Me mencionó en Su Corán como el padre
de tu Comunidad. Fue bondadoso conmigo y con mi hijo, enviando abajo un
carnero para sustituir a Ismael. Proclamó nuestra gloria al mundo
entero, ordenándome a mí y a mi hijo, Ismael, construir
Su Kaaba, y mencionando nuestros nombres en Su Corán y en las oraciones
que tú y tu Comunidad hacen. Por mí, convirtió el
horno ardiente de Nimrod en luz. Haciéndome padre de Isaac, me
dio el honor de ser el abuelo de todos los Profetas. Destruyó por
medio de un mosquito a ese Nimrod que me arrojó al fuego' .
"Moisés, el Interlocutor, también ofreció palabras
de alabanza, diciendo: 'Alabanza y gloria a Allah, Exaltado es Él,
porque habló conmigo directamente. Me dio la Torá. Ahogó
al Faraón y a su pueblo en el mar, salvándome a mí
y a mi pueblo. Hizo de Aaron mi ministro. Transformó milagrosamente
mi bastón, castigando así al faraón. Hizo que llovieran
maná y codornices sobre mí y mi pueblo' . Así dio
gracias a Allah por Su gracia y favor hacia él.
"Al venerable Moisés le siguió David, la paz sea con
él, que dijo: 'Alabanza y gloria al más Majestuoso y Exaltado,
porque Él me dio un gran dominio y me hizo rey. Me dio los Salmos.
Nos confirió la condición de Profeta a mí y a mi
hijo. Hizo que en mi mano el hierro se tornara blando como la cera. Hizo
que las montañas y los pájaros se sometieran a mí.
Me dio una voz tan dulce que aquellos que la oían se desvanecían,
mientras que las colinas y las rocas recordaban a Allah y lo glorificaban
junto conmigo. Me concedió el conocimiento de la Ley Sagrada y
el buen juicio' .
"Al venerable David le siguió su hijo Salomón. Alabó
a Allah recitando la gran cantidad de dádivas que había
recibido: 'El Señor Todopoderoso Auto Subsistente me dio el dominio
de los vientos, los jinn y los demonios. Solían llevar a cabo lo
que a mí se me antojara. Me enseñó el lenguaje de
pájaros y bestias. Me prefirió a mí sobre muchos
de Sus siervos y me concedió un dominio más poderoso del
que nadie después de mí pudo obtener' .
"En cuanto a Jesús, ofreció alabanza y agradecimiento
con estas palabras: 'Gloria a tan Exaltado Hacedor, porque así
como creó a Adán del polvo, sin madre o padre, así
me trajo a la existencia sin un padre y sin materia, simplemente con la
orden: "¡Sé!" Me enseñó la Torá
y el Evangelio y me instruyó en el conocimiento de la Ley Sagrada.
En respuesta a mi oración, Él curó al ciego y al
enfermo y devolvió el muerto a la vida. Hizo que mi madre y yo
estuviésemos a salvo de la astucia de Satán. Me elevó,
vivo, a los cielos' . Por esas y otras dádivas, expresó
su gratitud a Allah, Exaltado es Él.
"Cada Profeta-Mensajero alabó y agradeció, enumerando
las innumerables dádivas que había recibido. Luego les dije:
'Todos vosotros habéis alabado y exaltado al Señor de Todos
los Mundos por las dádivas que os ha dado. Ahora permitidme que
os cuente la dádiva divina que yo he recibido. Ese Señor
de la Majestad y el Honor, Auto-Subsistente, Todo Clemente, Todo Compasivo,
creó mi luz con Su propia luz. En mi honor creó el Trono,
el Pedestal, el Paraíso, el cielo y la tierra, todo con mi luz.
Con mi luz creó el sol y la luna, las huríes del Paraíso
con toda su belleza, y también a Adán. Me envió a
todos los mundos, a todos los hombres y jinn, como un portador de buenas
nuevas y para dar advertencia. Me convirtió en una bendición
para el universo entero. Me envió a todas las criaturas como el
Profeta y Mensajero final. A mí me reveló el Poderoso Corán.
Hizo de mi Comunidad la mejor de todas las comunidades. Me explicó
todo lo que estaba contenido en el Noble Corán que me reveló,
enseñándome las ciencias de los antiguos y los modernos.
Hizo de mi Comunidad la Comunidad del camino Medio. Abrió mi pecho
y me purificó del pecado. Exaltó mi nombre y rango. Me hizo
el conquistador de todas las criaturas y el último de todos los
Profetas. Por mí, partió la luna por la mitad' ".
Según otra versión un tanto diferente: El venerable Mensajero
de Allah llegó finalmente a Jerusalén, donde todos los venerables
Profetas-Mensajeros le dieron la bienvenida con sus saludos. Ofrecieron
toda clase de alabanzas, bañándolo en luz. Luego caminaron
al frente de Burâq hasta la Mezquita de Aqsâ, donde el Mensajero,
la paz sea con él, desmontó. Se quedaron parados a su lado
mientras Gabriel ataba a Burâq. Después se dirigieron al
Mensajero, diciendo: "¡Oh Mensajero de Allah, entra a la Mezquita!"
Nuestro Maestro les dijo a todos los Profetas: "Vosotros habéis
sido enviados antes que yo. Sería más adecuado que vosotros
entrarais primero" . Pero se oyó que el Señor Todopoderoso
decía: "Oh Mi bienamado, tu Misión es la última,
pero tu luz los precede a todos. Todos fueron creados de tu luz. Es correcto
y adecuado que tú tomes la precedencia. ¡Entra a la cabeza
de todos ellos!"
El Mensajero entró con Gabriel. Luego, detrás, entraron
todos los Profetas a la Mezquita de Aqsa. Gabriel hizo el Llamado a la
Oración, luego señaló el inicio de las oraciones.
El Mensajero guió a todos los Profetas y a los grandes ángeles
presentes en la oración de dos ciclos. Nos cuenta: "Cuando
terminó la oración, oí la inspiración: 'Ahora
es el momento de la súplica, suplica por tu Comunidad'. Sostuve
mis manos abiertas hacia la Corte Exaltada. Hice una humilde súplica
a mi Señor, rogándole que los salvara del fuego del Infierno
y los admitiera en el Paraíso. Todos los Profetas-Mensajeros y
los grandes ángeles, la paz sea con ellos, dijeron: 'Amén'
a esta oración mía. En ese momento oí una voz dentro
de mi corazón, diciendo: 'Oh Mi bienamado, el lugar en donde estás
sentado es la Mezquita de Aqsa. Esta es la Noche de la Ascensión.
Has hecho una súplica como Jefe de los Profetas. Los Mensajeros
y los ángeles han dicho 'Amén' a ella. Aquél a quien
hiciste esa oración es Allah, Señor de la Majestad y la
Bendición, el más Misericordioso de los misericordiosos,
el más Generoso de los más generosos, que lleva a todos
a la luz de Su guía. Tus oraciones han sido aceptadas. Los pecados
de tu Comunidad han sido perdonados y ocultados. Ciertamente se salvarán
del tormento. En virtud de Mi Poder y Majestad, les he concedido Mi Misericordia.
Los alegraré con la visión de Mi Belleza' .
"Esa noche le fueron concedidos a mi Comunidad el Paraíso
y la felicidad". (Oh Señor, permítenos morir en la
fe. Alégranos con la visión de Tu Belleza. Amén,
Oh Todo Misericordioso y Compasivo, en honor del Jefe de los Mensajeros.)
"Cuando salí de la Mezquita de Aqsâ, el venerable Gabriel
se encontró conmigo sosteniendo tres copas en su mano. Una contenía
leche, otra vino, y la otra agua. Me dijo: '¡Oh Mensajero de Allah,
toma una de estas tres copas y bebe!' Elegí la leche y la bebí
toda. Quedó una gota y se la di a Gabriel, la paz sea con él,
que dijo: 'Has elegido la disposición natural del Islam'.
"Una voz llamó desde lo invisible: '¡Oh Muhammad, si
hubieras bebido todas las gotas de la leche que había en el vaso,
ni un solo miembro de tu Comunidad entraría en el Infierno!' Volviéndome
a Gabriel, le pedí que me dejara beber la última gota de
la leche, pero él dijo: '¡Lo que está destinado desde
toda la eternidad, lo que está escrito en la Madre del Libro, debe
ser cumplido, Oh Mensajero de Allah!'
Luego comenzó la Ascensión. Viajé sobre Gabriel.
Entramos al primer nivel del cielo y Gabriel golpeó la puerta.
'¿Quién está allí?' dijo una voz desde adentro.
Dijo Gabriel: 'Soy yo. Muhammad, la paz sea con él, está
a mi lado'. '¿Él ha sido enviado?' dijo la voz mientras
nos dejaban entrar. En este primer nivel del cielo vi a un ser radiante.
Miraba a su derecha y se reía, luego a su izquierda y lloraba.
'¿Quién es él?' le pregunté, y Gabriel dijo:
' Ese es Adán, la paz sea con él'. Lo saludé. 'Bienvenido,
hijo mío y Mensajero justo', respondió. Luego el venerable
Gabriel explicó: 'Cuando mira a su derecha lo hace feliz ver a
los Profetas, Mensajeros y descendientes honestos que proceden de él.
Pero cuando mira a su izquierda, llora ante la vista de sus hijos malvados
e incrédulos' ".
En el primer nivel del cielo, todos los ángeles saludaron a nuestro
Maestro, el bienamado del Señor, diciendo: '¡Bienvenido,
Oh Ahmad! ¡Bienvenido, bienamado de Allâh!' Luego se dieron
vuelta para continuar su adoración, realizando de pie su remembranza
y glorificaciones.
Nuestro Maestro continúa su relato: "Sobre el ala de Gabriel,
me elevé al segundo nivel del cielo. Gabriel golpeó la puerta
y el ángel que la cuidaba dijo: '¿Quién eres? ¿Quién
está contigo? ¿Ha llegado el bienamado de Dios? ¡Entrad
por favor!' Diciendo así, el ángel abrió la puerta
al segundo cielo. Una vez adentro, vi a los habitantes de este segundo
cielo realizando su adoración y glorificación en una postura
inclinada. Al verme, todos exclamaron:
'¡Bienvenido, Ahmad! ¡Bienvenido Mahmûd!' Me recibieron
con honor, luego volvieron a inclinarse en adoración, glorificando
al Señor de Todos los Mundos en esa posición. Cada uno tenía
un hilo de cuentas para orar diferente. Gabriel explicó: Los ángeles
del primer nivel adoran al Señor de Todos los Mundos en posición
de pie, a diferencia de los del segundo nivel, quienes se inclinan en
adoración' . Allí vi al venerable Jesús y al venerable
Juan, la paz sea con ellos. '¡Bienvenido honesto hermano Profeta
nuestro!' dijeron. Cientos de miles de ángeles estaban glorificando
a Allah con estas palabras: '¡Gloria a Allah! ¡Toda alabanza
y gloria a Allah, el Más Magnífico! ¡Suplico Su perdón!".
"Cuando ascendimos al tercer nivel, vi ángeles tan numerosos
que sólo Allah hubiera podido decir su número. Estaban todos
en postración ante el Señor de Todos los Mundos, glorificándolo
en esa postura. Cuando me vieron me rindieron honor y respeto. Aquí
encontré al venerable José y a Salomón, la paz sea
con ellos. Me saludaron con: '¡Bienvenido, honesto hermano Profeta!'
Aquí fui testigo de muchas maravillas.
"Al elevarme al cuarto nivel, encontré a todos sus habitantes
glorificando a Allah de rodillas. Aquí encontré al venerable
Moisés, a Âsiya la esposa del Faraón, y a la venerable
María. Todos me rindieron honor y respeto.
"Ascendimos al quinto nivel del cielo. Innumerables ángeles
estaban parados en adoración, su mirada dirigida hacia los dedos
de sus pies mientras glorificaban al Señor Dios. Estaban parados
en serena humildad. '¿Es esta su forma de adorar?' pregunté.
Gabriel respondió: '¡Sí, Oh Mensajero de Allah! Adorarán
y orarán de esta manera hasta la Resurrección. Pueda la
adoración de todos los ángeles convertirse en un deber religioso
para tu Comunidad' . Hice la misma oración. Aquí me encontré
con los venerables Ismael, Isaac, Jacob y Lot, la paz sea con ellos. Ellos
dijeron: 'Ora a tu Señor. Suplícale que aligere la carga
de tu Comunidad' . Vi muchas maravillas en este cielo.
"Nos elevamos al sexto nivel del cielo. Aquí, los ángeles
estaban haciendo remembranza del Señor de Todos los Mundos en serena
humildad. Me saludaron con honor y respeto. Aquí encontré
a los venerables Idris y Noé. Se dirigieron a mí y dijeron:
'¡Bienvenido, honesto hermano Profeta!'
"Al ascender al séptimo cielo, vi incontables ángeles.
Me recibieron con congratulaciones, saludándome con honor y respeto.
Aquí encontré a Abraham, que dijo: '¡Oh mi honesto
hijo y Profeta, bienvenido!' Me recibió bondadosamente y me ofreció
congratulaciones.
"Desde allí, seguimos adelante para alcanzar el Árbol
de Loto Ultimo. Fuimos saludados por demasiados ángeles como para
que cualquiera menos Allah los pudiera contar. Al ver mi bello semblante,
agradecieron a Allah y donaron a mi Comunidad las recompensas por su adoración.
Me dieron buenas noticias y me ofrecieron su congratulación.
Le pregunté a Gabriel sobre las multitudes de ángeles que
visitaban la Casa Próspera en el Árbol de Loto Ultimo. 'Oh
Gabriel' dije, '¿cuántas veces circunvala un ángel
esta Casa Próspera?' Respondió: 'Oh Mensajero de Allah,
habiendo hecho una vez el circuito de esta Casa Próspera, un ángel
no puede circunvalar este lugar otra vez. Esta Casa Próspera es
la dirección de la oración [qibla] para el cielo. Aquí
es donde las oraciones en congregación se realizan los Viernes.
Yo expongo el sermón. Isrâfil actúa como Imán.
Miguel hace el Llamado a la Oración. Azrâ'il señala
el inicio de las oraciones. Todos los ángeles se unen a las oraciones.
La recompensa por guiar las oraciones las recibe el Imán que guía
las oraciones de los Viernes en la tierra. La recompensa para el Llamado
a la Oración de Miguel, va al Muecín que cada Viernes hace
el Llamado a la Oración en la tierra. La recompensa por la señal
para empezar, dada aquí por Azrâ'il, es para aquellos que
dan esa señal cada Viernes en la tierra. En cuanto a los otros
ángeles, ellos dicen: 'Oh Señor, donamos la adoración
que hemos realizado a aquellos siervos Tuyos que realizan las oraciones
de los Viernes en la tierra'. El Señor Dios dice: 'Habéis
donado generosamente la recompensa por vuestra adoración a la Comunidad
de Muhammad. Los he alegrado—a aquellos que realizan las oraciones
de los Viernes—con Mi indulgencia y Mi perdón' ".
Nuestro Maestro, el noble Mensajero explica que aquí le dieron
tres dádivas: primero, las cinco oraciones establecidas; segundo:
la última parte de Sûrat al-Baqara; tercero, el perdón
para los pecados graves de la Comunidad de Muhammad.
"Había pedido que la adoración llevada a cabo por los
ángeles pudiera convertirse en un deber religioso para mi Comunidad.
Eso habría significado para mi Comunidad la obligación de
llevar a cabo cincuenta oraciones establecidas. En respuesta a mi ruego,
el número se redujo a cinco. Dijo Moisés, la paz sea con
él: 'Oh Muhammad, ni siquiera harán esas cinco. Ve y ruégale
a tu Señor por otra reducción'. Pero yo respondí:
'Me avergüenza pedirle otra vez a mi Señor. Si son mi Comunidad,
observarán estas cinco veces' . A aquellos que llevan a cabo estas
cinco oraciones, serena y humildemente, y en los momentos correctos, se
les ha concedido la recompensa por cincuenta, así como la recompensa
de todos los habitantes del cielo.
"Desde el Árbol de Loto Ultimo, llegué finalmente al
Paraíso. Dijo el venerable Gabriel: 'Oh Mensajero de All âh,
el Glorioso y Exaltado Señor está adorando Su propia Esencia'.
'¿Qué está diciendo?' pregunté. Gabriel explicó:
El Glorioso y Exaltado dice: "Todo Glorioso, Todo Santo, Señor
de los Ángeles y del Espíritu, Mi misericordia ha sobrepasado
a Mi ira". Pasamos más allá del Árbol de Loto
Último y del Paraíso. Dijo el venerable Gabriel: 'Oh venerable
mensajero de Allâh, esta es mi estación. Si asciendo más
alto que esto, me quemaré. Ninguna criatura más que tú
puede pasar más allá de este punto' .
Me hicieron montar a Rafraf. '¡Acércate, acércate!'
llegó la orden. Al llegar al Trono, me quise sacar los zapatos.
Dije: 'Mi Señor, le pediste a mi hermano Moisés que se saque
los zapatos en el Monte Sinaí. Eso sucedió en la tierra,
mientras que este es Tu Trono'. Pero el Exaltado respondió: '¡Mi
muy querido bienamado, él es Mi Interlocutor, mientras que tú
eres Mi bienamado!'"
Cuando el Mensajero de Allah ascendió al cielo, la Pluma dijo:
"Muhammad es mío". La Tabla dijo: " Él es
mío". El Trono, el Pedestal y el Paraíso dijeron, cada
uno: "Muhammad es mío". Luego el Exaltado dijo: "
Mi bienamado, te he dado la Pluma, la Tabla, el Trono, el Pedestal y el
Paraíso". El Mensajero bendito dijo: "Mi Señor,
no deseo eso. Lo que pido de Ti es mi Comunidad". Luego el Señor
de Todos los Mundos dijo: " Te he dado tu Comunidad".
Nuestro Maestro llegó a los Dos Largos de Arco. Se le hizo una
señal que quería decir:
"¡Saluda a tu Señor!" de modo que nuestro Maestro
dijo:
"al-tahîyâtu lillâhi wa-lsalawâtu wa-ltayyibât"
[1],
y el noble Señor de Todos los Mundos dijo:
"al-salâmu 'alayka ayyuhâ-lnabîyu wa rahmatu-llâhi
wa barakâtuh" [1] ,
a lo que nuestro bendito Maestro respondió inmediatamente:
"al-salâmu alaynâ wa-ala ibâdihi-lsâlihin"
[1],
luego los ángeles oyentes dijeron:
"'ashhadu an lâ ilâha illâ-llâh wa ashhadu
anna Muhammadan 'abduhu wa rasûluhu" [1] .
Allah le dijo bondadosamente a nuestro Maestro: "Oh Mi bienamado,
verdaderamente grande es la estima que tengo por ti. Si hubiera cien Tronos,
el polvo que tu pie ha pisado Me sería más querido que todos
ellos". Luego el Exaltado dijo: "Mi bienamado, ¿qué
regalo me has traído hoy?" Nuestro Maestro dijo:
"He traído dos regalos: uno es la escasez de la obediencia,
el otro la multiplicidad de pecados y ofensas cometidos por mi Comunidad".
Dijo el Señor Exaltado: "En Mi misericordia, he perdonado
su escasez de obediencia. A través de tu intercesión y en
tu honor, también he perdonado su multiplicidad de pecados".
Nuestro Maestro dice: "Se hicieron cinco quejas contra mi Comunidad.
Allah dijo: 'Oh Ahmad, aunque no le pido hoy a tu Comunidad las oraciones
de mañana, ellos quieren de Mí las provisiones de mañana
por adelantado. Yo no puedo darle a otro el sustento de ellos, sin embargo
ellos les dedican sus acciones a otros en vez de a Mí. Disfrutan
de Mi provisión, pero agradecen a otros en vez de a Mí.
Por desobedecerme son obedientes con otros en vez de Conmigo. Yo creé
el Fuego del Infierno para los incrédulos, sin embargo están
pidiendo ir allí".
Cuando nuestro Maestro dijo: "Mi Señor, Tú le diste
el Paraíso al venerable Adán", el Todo Glorioso dijo:
"Le di el Paraíso a Adán, y luego lo expulsé
de allí. Te daré el Paraíso a ti y a tu Comunidad,
pero nunca haré que lo abandonen". Luego tuvo lugar el siguiente
intercambio:
"Mi Señor, tú le diste el Arca al venerable Noé.
Concediste la salvación a los que tomaron refugio en ti. Ellos
solían adorar en ese Arca".
"Mi bienamado, he convertido el mundo entero en una mezquita. A aquellos
que frecuentan las mezquitas, los he hecho inmunes a Mi fuego. Haré
que las mezquitas sirvan de arcas hasta la Resurrección, luego
las usaré para llevar a tu Comunidad a través del Puente
del Infierno".
"Mi Señor, para el venerable Abraham convertiste el fuego
de Nimrod en luz. Lo hiciste inofensivamente frío".
"Para tu Comunidad enfriaré el Fuego del Infierno".
"Mi Señor, tú le diste Zamzam al venerable Ismael".
"A ti te he dado el Río Kawthar".
"Tú conversaste con el venerable Moisés en el Monte
Sinaí".
"He conversado contigo arriba del Trono, en una estación más
elevada aún".
"Enviaste abajo desde el cielo una comida para el venerable Jesús".
"Enviaré abajo comidas desde el Paraíso para tu Comunidad
en la Resurrección, cuando todos los demás estén
hambrientos, sedientos y desnudos".
"Al venerable David le diste los Salmos".
"A ti te he dado Sûrat al-An'am".
"Salvaste a Jonás de las tres clases de oscuridad".
"También salvaré a tu Comunidad de las tres clases
de oscuridad: la de la tumba, la de la Resurrección y la del Puente.
Cada una de esas tres estaciones está en la oscuridad, pero la
fe de los creyentes las llenarán de luz".
"Mi Señor, Tú le diste al venerable Khidr el agua de
la Vida".
"A ti y a tu Comunidad les daré el Río Salsab îl".
"Tú le diste el Evangelio al venerable Jesús".
"A ti, Mi bienamado, te he dado Sûrat al-lkhlâs".
"Le diste la Torá al venerable Moisés".
"Mi bienamado, a ti te he dado el Verso del Trono (Âyat al-Kursî).
Te he revelado una Sura gloriosa que no se encuentra en la Torá,
ni en el Evangelio, ni en los Salmos ni en ninguno de los cien Rollos.
Esa Sura es Sûrat al-Fâtiha. Esa gloriosa Sura Mía
es tal que el Infierno tiene prohibido tocar el cuerpo de cualquiera que
la recite. Aunque sus padres hayan sido incrédulos, Yo aplacaré
sus tormentos. En honor a esa Sura no he creado ningún siervo más
noble que tú, ni más grande que tú, ni más
excepcional que tú. Leer la Sûrat al-An'am es como leer la
esencia de los Salmos. Leer Sûrat al-lkhlâs es como leer la
verdad esencial del Evangelio. Leer el Verso del Trono es como leer la
verdad esencial de la Torá".
"Mi Señor, he visto Tu Paraíso con todas sus ciudades,
palacios, espléndidos pabellones, huríes, asistentes y pajes,
su satén, sedas, brocados y sus tronos adornados con oro, plata,
rubíes, perlas y esmeraldas. He visto a las huríes cuya
belleza desafía la descripción. He visto coronas de luz
y túnicas de luz. ¿A cuál de Tus Mensajeros pertenece
todo eso?"
"Mi bienamado, esas cosas no les pertenecen a los Profetas. Cientos
de miles de dádivas han sido preparadas para Mis siervos creyentes.
Esas dádivas Mías le pertenecerán a cualquier miembro
de tu Comunidad que diga, con sincera creencia: 'Atestiguo que no hay
más dios que Allah y atestiguo que Muhammad es el Mensajero de
Allah' ".
Cuando nuestro Maestro llegó al Trono en las Alturas, puso su mano
derecha sobre su izquierda y se quedó parado humildemente para
hacer una petición. El Glorioso y Exaltado dijo: "Oh Muhammad,
Oh Muhammad, pídeme lo que desees. ¿Qué es lo que
necesitas de Mí?" Entonces nuestro Maestro dijo: "Mi
Señor, lo que te pido es la cercanía a mi Comunidad"
. Allah respondió:
"Por el bien de Mi Majestad, Yo también deseo estar cerca
de tu Comunidad. No pondré a los incrédulos en el Paraíso.
He preparado Mi misericordia y Mi magnanimidad para los creyentes. Aquellos
que desean Mi aprobación deben embellecer su lengua recordándome
a Mí. Que Me obedezcan mientras van creciendo a la madurez física.
Que dediquen su vida a Mi causa. Como símbolo de su amante dedicación,
que no oigan más palabras que las Mías y que sus corazones
no alberguen amor por nadie más que por Mí. Que sus lenguas
afirmen Mi Unidad. Que sus cuerpos permanezcan en adoración y que
sus ojos estén húmedos con el amor y el temor hacia Mí.
Luego, estaré cerca de ellos en ambos mundos y mantendré
al demonio muy alejado de ellos. Los emplearé eternamente en servicios
que Me agradan. Mi ayuda y guía siempre estarán con ellos".
Nuestro Maestro dijo: "Mi Señor, los miembros de mi Comunidad
son débiles. No serán capaces de hacer todas esas cosas.
Tú eres la fuente de la generosidad divina. Tú eres Todo
Misericordioso; Tú eres Todo Compasivo".
El Señor dijo: "Oh Mi Bienamado, Yo soy el más Misericordioso
de los Misericordiosos; Yo soy el Rey; ni Me beneficia la obediencia de
cualquiera, ni sufro daño por la desobediencia de los pecadores.
Buenas nuevas y congratulaciones a aquellos que dicen: 'Atestiguo que
no hay más dios que Allah y atestiguo que Muhammad es el Mensajero
de Allah'. Mi misericordia es de ellos sin honorarios. A ellos les confiero
Mi noble aprobación. Esos siervos Míos disfrutan de Mi magnanimidad
y favor eternamente".
Dijo nuestro Maestro, la Gloria del Universo: "¡Oh Señor,
mi alma ahora ha alcanzado la felicidad; mi espíritu y mi corazón
están en paz; mi pecho está sereno y estoy contento, Oh
mi Señor!" Luego Dios, Exaltado es Él, el Más
Generoso de los Más Generosos, dijo:
"Tu Señor te dará y quedarás satisfecho."
[93:5]
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