El Martirio de Hz Husein
 
 

Husein, hijo de Ali ibn Abi Talib y Fátima, hija del Profeta del Islam, nació en Medina el 3 de Shaban del año 3 de la Hégira. El Profeta le llamó Husein, susurrándole el adhan en el oído derecho y la Iqamah en el izquierdo. A los siete días, el Profeta afeitó su pelo y sacrificó un cordero (aqiqah). Después le dijo a Fátima que pesara el pelo y dar el equivalente de su peso en plata y de dar una pierna del cordero a la comadrona.

 
 

La niñez de Husein coincidió con los días de esplendor y auge del Islam. Y los musulmanes estaban en plena actividad llevando a la práctica y desarrollando todo un sistema de vida y de gobierno de acorde a las leyes divinas. Husein observaba como su padre y su abuelo formaban un solo cuerpo en la lucha para proteger y preservar la palabra de Dios. Él fue testigo cuando un tratado de paz fue firmado con los cristianos y del día cuando Meca fue finalmente conquistada sin derramamiento de sangre.

Los acontecimientos que, desde temprana edad, Husein vivió junto a su padre y a su abuelo aportaron a su personalidad el aplomo y la firmeza de su abuelo, y la bravura y honestidad impecable de su padre, lo cual queda evidenciado en la conducta manifestada la última parte de su vida.

El Profeta (BP) murió en el año 11 de la Hégira, cuando Hasan y Husein apenas habían cumplido los 7 y 6 años respectivamente. Pocos meses después su madre Fátima Zahra (P) marchaba también de este mundo, quedando los dos niños y sus dos hermanas Zainab y Umm Kulzum a cargo del desconsolado padre.

A lo largo de los siguientes 24 años, Ali vivió en Medina con sus hijos, sirviendo como consejero a la causa del Islam donde quiera que le llamasen, para luego -durante 4 años y 9 meses- hacerse cargo del Califato, que se vio siempre amenazado por luchas internas, como muestran las batallas de Yamal, Siffin y Naharwan. Sus hijos Hasan y Husein siempre estuvieron fielmente a su lado, y si algo les caracterizó fue el amor y la obediencia a su padre. Finalmente, Ali fue asesinado en el año 40 de la Hégira mientras rezaba en la mezquita de Kufa.

El hermano mayor, Hasan, no tuvo el soporte de los musulmanes y otros le abandonaron cuando Muawiya, el gobernador de Siria, le arrebató el califato. Husein fue testigo de todas las sublevaciones y represalias que se fueron sucediendo, preparándose para hacer frente a lo que el destino le tenía reservado.

Muawiya continuó en el poder por más de una década, cambiando el modelo de justicia y equidad del gobierno islámico del Profeta en una Corte llena de pompa y fastuosidad, dejando a su hijo Iazid como su sucesor.

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Cuando Iazid se hizo con el poder, ya era conocido por sus vida viciosa y corrupta, y su odio por la familia del Profeta. No perdió tiempo en escribir una carta al gobernador de Medina con la orden de que obtuviese el juramento de fidelidad de Husein o de lo contrario le diese muerte.

Husein entendiendo que era el momento de enseñar a los musulmanes cómo su abuelo y su padre hubiesen actuado ante la tiranía y la corrupción, sin decir palabra reunió a su familia y compañeros más cercanos con el fin de dar el primer paso hacia su trágico destino. Gente de todas partes de Medina vieron partir la caravana que llevaba al nieto del Profeta con sus hijos; Ali Akbar tant(su madre fue Shahzanan hija de Yazdigard), Ali al-Asgar (su madre fue Laila hija de Abu Murra), Ya'far, Abdellah, Sukayna (su madre fue Rabab hija de Imru al-Qays), Fátima Rukaya(su madre fue Umm Ishaq hija de Talha), a sus hermanos -Abbas entre ellos-, a sus sobrinos; Qasim hijo de Hasan y a los dos jóvenes hijos de su hermana Zainab; Aun y Muhammad, además de otros parientes que quisieron unirsele.

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La usurpación del califato por Muawiya e Iazid no suponía un peligrotan serio para el Islam como lo era su intento de transformar el gobierno islámico en un sistema hereditario; tenían la intención de suplantar la moralidad del Islam por la arrogancia del despotismo. Fingiendo ser los califas del Mensajero de Dios (BP), se proponían convertir el Islam en una tiranía. El levantamiento del Maestro de los Mártires -como luego fue llamado el Imam Husein- fue una sublevación contra la soberanía de los hipócritas que se proponía, con estas corruptas medidas, contaminar el Islam.

Estando en Meca, el Imam Husein recibibió cientos de cartas del pueblo de Kufa, en Iraq, invitándole a unirse a ellos para luchar contra Iazid y rogándole que fuese su líder. Dada la insistencia con que era reclamado en Kufa, el 15 de Ramadán de ese mismo año envió a su primo Muslim ibn Aquil como su emisario, mientras Iazid enviaba por su parte a Ibn Ziyad para impedir a Muslim conseguir sus objetivos, además de algunos espías a la Meca, aprovechando la época de Hayy, con la orden de matar a Imam Husein, por lo que éste tomó la decisión de ponerse en marcha rumbo a Iraq.

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La traición de Kufa.

En la mezquita de Kufa se habían congregado gran número de hombres a la hora de la oración de magreb. Afuera de la mezquita un enviado del Califa Iazid leía una proclama en voz bien alta y clara para que todos pudiesen escucharla.

"Deben saber la gente de Kufa que Obeidullah, hijo de Ziad, es el nuevo gobernador de la ciudad bajo las órdenes del Califa Iazid.. El ha visto con desagrado que el pueblo de Kufa haya dado la bienvenida a Muslim hijo de Aquil que ha venido como emisario de Husein hijo de Ali, quien ha negado dar fidelidad al Califa. Por la presente proclama se informa a todos los ciudadanos de Kufa que cualquier persona que se asocie con Muslim ibn Aquil, será considerada rebelde en contra del Califa y por ello será decapitada igualmente que su familia y su propiedad será confiscada".

Muslim, que estaba dirigiendo la oración en la mezquita pudo oír la proclama y vio, al finalizar la oración, como en un momento la mezquita se vaciaba y como, todos esos que hasta ahora habían dado su apoyo a Imam Husein le daban ahora la espalda.

Solo Hani ibn Orwah, que daba hospedaje a Muslim y a sus dos hijos adolescentes, se quedó a su lado para ofrecerse como correo y avisar a Imam Husein que cambiase el rumbo de su viaje. Sin pérdida de tiempo, Ibn Orwah se dirigió a su casa y montando a los dos jóvenes hijos de Muslim en su mejor caballo los mandó que saliesen de la ciudad, pues corrían peligro de muerte. Pocos minutos después rodearon la casa las tropas del gobernador que lo hicieron prisionero, decapitándole unas horas más tarde.

Con el corazón dolorido por la traición y la cobardía de los musulmanes de Kufa, Muslim salió a la oscuridad de la noche no teniendo donde ir. Los soldados a caballo patrullaban las calles ya casi desérticas y todos los caminos estaban fuertemente vigilados. Muslim se refugió en el portal de una casa, cuando la señora de la misma, al verle, le invitó a entrar y se ofreció esconderle, por amor a la familia del Profeta. Pero el hijo de esta anciana, al enterarse de su presencia en la casa, tentado por la suma de dinero que ofrecían por su cabeza, sin perder tiempo corrió a la casa del gobernador a delatarle.

Muslim fue arrestado y conducido ante Obeidullah quien ordenó hacerle mil y una torturas públicamente, antes de decapitarlo y tirar su cuerpo desde lo alto de un edificio. Un testigo de todos estos hechos partió a la mañana siguiente al encuentro del Imam Husein, explicándole con detalle lo ocurrido y rogándole volviese a Medina y salvase su vida, a lo que Husein contestó:

"Seguiré adelante para encontrarme con mi destino y cumplir así con el propósito de mi vida. Mi muerte está llamándome".

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La batalla de Karbala.

Desde la noche en que Husein salió de Medina, durante toda su estancia en Meca y durante su viaje hacia Kufa, incluso hasta el momento de su martirio, siempre dijo que el objetivo de este movimiento era defender el Islam de gente como Iazid, establecer el Amr bil Ma'ruf (ordenar el bien) y Nahi an il-Munkar (prohibir el mal), y luchar contra los opresores, y su único propósito era proteger el Sagrado Corán y mantener viva la religión muhammadi. Sabiendo lo que les esperaba, preparaba a los que iban con él para el martirio.

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Una tropa del ejército de Iazid comandada por Hurr vino a su encuentro prohibiéndole el avance hacia Kufa, obligándole a acampar en el desierto de Karbala, aproximadamente a unos 70 kilómetros de la ciudad, amenazándole que si se resistía tendría que matarle:

-¿Acaso pretendes atemorizarme con la muerte? -preguntó Husein- ¿Crees que matándome se resolverán vuestros problemas?... ¡Fácil es la muerte en el camino que lleva a la gloria y la vivificación de la verdad! Por otro lado, ¿puedes hacerme algo más que matarme? Como no podeis destruir mi gloria ni mi honor ni mi nobleza, no temo a la muerte... Yo soy Husein, hijo de Ali e hijo de Fátima, la hija del Mensajero de Dios.

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La idea de viajar a Kufa perdió su validez en cuanto oyó de la muerte de Muslim y de la cobardía y traición de la gente de Kufa. A partir de este momento dejó de ser un auxiliador para pasar a ser un atacante y aunque en apariencia tenía la derrota delante suyo, él sabía que el martirio le daría el triunfo, que ese momento particular de la historia, le exigía.

En este convencimiento, recitó la siguiente aleya del Sagrado Corán:

"Entre los creyentes hay hombres que cumplieron lo que habían pactado con Dios; los hay que han sacrificado sus vidas para cumplir su promesa, y otros que están esperando morir sin haber violado su pacto en lo más mínimo". (Al-Ahzab, 23)

Queriendo decir con ello: "nosotros no hemos venido por causa de Kufa solamente, aparte de que ella ya cayó. Nuestro movimiento no fue sólo causado por la invitación de la gente de Kufa. Este fue solo uno de los factores por los cuales hemos venido de la Meca hacia Kufa. Muslim ya cumplió su promesa y nosotros tendremos el mismo destino".

La lógica de un revolucionario como Imam Husein es la lógica de una persona que tiene un mensaje para su sociedad; un mensaje que debe ser escrito sólo con sangre. Él dijo:

"Yo veo en la muerte solo felicidad,

y en el vivir bajo un tirano, sólo desdicha".

El mensaje del Imam Husein (P) cuya lógica fue la lógica de un mártir (shahid), fue registrado un día en que no había papel ni pluma en aquel desierto de Karbala, sólo estaba la vibrante página del aire; pero este mensaje perduró en los corazones de los musulmanes que reviven cada año en el mes de Muharram la historia de su martirio.

54 amigos.

Durante nueve días permanecieron en este desierto, al final de los cuales el sitio se estrechó y el ejército enemigo aumentó hasta el número de treinta mil hombres.

La noche antes de la batalla, Husein reunió a sus compañeros y parientes y les comunicó que les libraba de su juramento de fidelidad ante él y que no tenían obligación de quedarse en Karbala con él.

-"Queridos amigos, Iazid y sus hombres andan detrás de mi sangre, y si decidís marcharos, ellos estarán contentos de daros un salvoconducto para salir de Karbala. Lo que habéis hecho por mí es suficiente prueba de lealtad y valentía", -y diciendo ésto ordenó apagar las luces de las tiendas para que el que quisiese marcharse pudiese hacerlo libremente y sin sentir vergüenza.

Después de un largo rato y un silencio absoluto, Husein volvió a encender la lámpara, viendo los rostros de todos sus amados compañeros y parientes bañados en lágrimas. Muchos de ellos eran ya ancianos y otros sin embargo estaban en sus primeros años de la juventud o eran niños todavía. Finalmente Habib ibn Mazahir tomó la palabra:

-"Husein, para nosotros tu lo eres todo. ¿Cómo podríamos explicarte que la vida, para cada uno de nosotros sería un sin sentido sin tí?

El único pensamiento que estaba en la mente de todos ellos era el defender a Husein hasta la última gota de sangre y el único sentimiento que estaba por igual en el corazón de todos ellos era su gran amor por este hombre; reflejo de la santidad de su estirpe y ejemplo vivo de hombre perfecto.

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En el campamento del Imam Husein se encontraba también un joven recién casado, que en su camino de vuelta a casa con su madre y su joven esposa, vio el enorme ejército de Iazid a un lado en oposición a las pocas tiendas acampadas que se hallaban en contraposición. Al preguntar se enteró que Husein, hijo de Ali y nieto del Profeta Muhammad (BP) se hallaba allí sitiado para obligarle a dar el juramento de fidelidad a Iazid.

Cuando la madre de este joven se enteró de que el Imam Husein se encontraba en peligro, pidió a su hijo que se apresurase y se uniese a él. Los tres se acercaron al campamento del Imam Husein y la madre le rogó que permitiese a su hijo unírsele en la lucha contra en ejército de Iazid.

Muslim ibn Ausaja, venerable compañero del Profeta, también se encontraba en el campamento. El había sido testigo del amor del Profeta hacia sus nietos. Aunque su avanzada edad le restaba agilidad para el combate que estaba por acontecer, su espíritu luminoso y lleno de fe y amor por la familia del Profeta y por el Islam mantenían fuerte su determinación de dar su sangre por Husein y su causa.

Estaba también entre sus compañeros fieles Burair Hamadain, un famoso y bravo guerrero. Cuando él se enteró que Amr Saad y sus hombres habían planeado matar a Husein, se unió al Imam y desenvainando su espada prometió cuidar de su vida hasta que la muerte le llevase. Fue él quien, oyendo llorar de sed a los niños del campamento -pues tenían cortado todo acceso al río desde el primer momento- se dirigió a la orilla del río a por agua. Los soldados de Amr Saad que se encontraban allí para impedir que ellos tomasen agua le preguntaron quién era:

-"Soy Burair Hamadain, seguidor del Imam Husein y he venido a por agua, para los niños del campamento que están sedientos.

-"Pero nosotros no te damos permiso a que cojas ni una gota de agua para los hijos de Husein -le respondieron amenazadoramente.

Lleno de furia al escuchar estas palabras y con toda valentía, él y unos cuantos compañeros que le acompañaban, sacaron las espadas y lucharon con tanta energía y firmeza que dispersaron a los soldados enemigos. Pero mientras iban de vuelta al campamento con el pellejo lleno de agua, una flecha agujereó el depósito, no llegando al campamento una gota del agua preciada.

Hurr, hijo de Iazid Riyahi, quien al principio comandaba el ejército contrario, se pasó a su bando aun sabiendo perfectamente que iban a ser todos masacrados sin remedio. Ya hablamos antes de él, al explicar que este oficial tuvo su primer encuentro con Husein y le ordenó hacer alto en el desierto de Karbala. En aquellos momentos el ejército comandado por Hurr había agotado sus reservas de agua y se hallaba exhausto. Cuando Husein vio en las condiciones de sed en que se hallaban les ofreció su provisión de agua para que bebiesen ellos y sus caballos y no se opuso cuando le dio instrucciones de desviar su ruta. Hurr creía que habría una salida pacífica en las negociaciones con Amr Saad, sin percatarse que lo que el ejército de Siria quería era acabar con la familia del Profeta(BP) bajo cualquier pretexto.

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Solo en la noche del 9 de Muharram, cuando fue anunciado por Amr Saad que ya no se daría más tregua a Husein y que el próximo día daría comienzo la batalla, cuando Hurr, fue consciente del gran error que había cometido forzando a Husein a ir a Karbala. En ese mismo momento, Hurr decidió, y así se lo comunicó a su hijo y su criado, unirse al nieto del Profeta esa misma noche. Ambos hombres estuvieron de acuerdo que era más correcto morir a su lado que participar y ser cómplice de la muerte de la familia del Profeta (BP), así que los tres montaron en sus caballos dirigiéndose al campamento contrario.

Al llegar desmontaron sus caballos y mientras se acercaban al campamento podían oír el susurro de rezos y letanías y el lloro de niños pequeños. Viéndoles llegar, Husein y Abbas se les acercaron. Hurr cayó de rodillas y rogó perdón a Husein por el mal que le había hecho. Con lágrimas en los ojos dijo:

-"¡Oh Husein, mi Señor, vengo para morir antes de que nadie de los tuyos sea matado y he traído a mi hijo conmigo para morir defendiendo a tus hijos. Te imploro me perdones".

Husein emocionado le abrazó y le contestó:

-"Mi noble amigo, si hay algo que debía ser perdonado, ya está olvidado -y sin el menor tono de amargura o reproche, le dio la bienvenida.

El Imam Husein y sus compañeros dedicaron cada minuto de esa noche del 9 de Muharram al recuerdo de Dios. Al despuntar el día Ali Akbar dio el adhan. Ya desde ese momento el enemigo comenzó a atacar, hiriendo a 23 compañeros que se habían colocado delante del Imam para protegerle durante la oración.

Ali ibn Husein Zain Al-Abidin (el cuarto Imam) relató:

-"Yo estaba enfermo y escuché que mi padre declaraba a sus compañeros: "Alabo a Dios con el mejor elogio y Lo alabo tanto en la alegría como en la tristeza. ¡Oh Dios! Te alabo porque nos has honrado con la profecía, nos has mandado el Corán y nos han instruido en la religión. No conozco compañeros más leales y buenos que los míos, ni familia más piadosa y más unida que la mía. ¡Que Dios les retribuya de mi parte con la mejor recompensa! ¡Oh Dios mío! Tú eres mi seguridad y mi recurso en todo asunto que me acontezca."

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Los primeros en salir a morir al campo de batalla a petición suya fueron Hurr, su hijo y su sirviente, que lucharon con gran valentía. Seguidamente, uno a uno, fueron cayendo en defensa del nieto del profeta y por su amor a él, todos sus compañeros y parientes; Zohair ibn Kain, Habib ibn Mazahir... Cada uno de ellos llamó a Husein desde su montura antes de partir al campo de batalla y le mandó un saludo:

- "Mi señor, te transmito mi último saludo".

Durante toda la mañana fueron recogiendo los cuerpos de los queridos mártires y Husein lloró sobre sus cuerpos, emocionado por sus espíritus de sacrificio, su generosidad y amor a Ahlul Bait (la gente de la casa del Profeta). Las hermanas e hijas de Husein y demás damas allí presentes atendieron a todos ellos como si fuesen sus propios hermanos e hijos.

Ali Akbar, el hijo de Husein de 18 años de edad, después de despedirse de su tía Zainab y de su madre Umm Laila y pedir permiso a su padre, partió al campo de batalla. Luchó victoriosamente en varios combates cuerpo a cuerpo. Husein viendo su bravura y coraje rogó a Dios:

-"¡Tu eres testigo ¡Oh Dios! Que en este día he enviado al sacrificio a uno de los que más amo, para defender la causa de la Verdad".

Luego le siguieron con igual suerte dos hijos de su hermano Hasan; que solo contaban 13 y 11 años y los hijos de Zainab; Aun y Muhammad también de corta edad, además del bebé de pecho del Imam Husein que fue herido de muerte en un momento en que su padre lo tenía en brazos.

La tierra de Karbala recibió sus cuerpos mientras sus madres lloraban con desconsuelo. Desde la noche del 9 de Muharram, año 61 de la Hégira (27 octubre 684 d.C.) hasta la tarde de Ashura (día décimo), Zainab presenció impotente el martirio de todos sus seres queridos. Las últimas palabras de Imam Husein fueron:

-"¡Señor! Tengo paciencia respecto a Tu Decreto, ¡Oh Señor! No hay divinidad excepto Tu. ¡Oh amado de los que imploran auxilio!".

En la noche de Ashura, Zainab con varias mujeres que habían perdido a sus esposos, recorrieron el lugar de la masacre buscando entre los ensangrentados y mutilados cuerpos de los mártires, a Rukaia una de las hijas del Imam Husein que se había perdido, y a la que Zainab encontró junto al cadaver de su amado padre. Los soldados enemigos, prendieron fuego a las tiendas del campamento, se distribuyeron entre ellos cuanto saquearon y entonces con las cabezas de los mártires en la punta de las lanzas, partieron al galope.

Al levantarse el sol del siguiente día, la caravana con las mujeres prisioneras, los niños y el hijo mayor del Imam Husein (P) -Imam Ali Zain Al-Abidín- que por encontrarse muy enfermo no había participado en la batallase puso en marcha hacia Kufa y más tarde a Damasco.

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El acontecimiento de Karbala fue la mayor causa del derrocamiento de la dinastía Omeya, a pesar de que su efecto se viese con posteridad. El Imam Husein (P) -con su actitud de negarse a obedecer un gobierno tiránico, dejó sellado con su sangre que, para gobernar y ser líder de una comunidad musulmana, se debe cumplir con los mandatos del Corán, establecer la justicia y tener completa fe en la religión.

El Imam Husein ofreció todo lo que tenía con la plena convicción de que el principio de "Ordenar el bien y prohibir el mal" era primordial para salvaguardar el Islam, y al ofrecer su vida por esta creencia,estableció su valor en el lugar que le corresponde y dejó escrito en las páginas de la historia un testimonio indeleble que hoy como ayer sigue guiando la acción de los musulmanes.