La niñez de Husein coincidió
con los días de esplendor y auge del Islam. Y los musulmanes estaban
en plena actividad llevando a la práctica y desarrollando todo
un sistema de vida y de gobierno de acorde a las leyes divinas. Husein
observaba como su padre y su abuelo formaban un solo cuerpo en la lucha
para proteger y preservar la palabra de Dios. Él fue testigo cuando
un tratado de paz fue firmado con los cristianos y del día cuando
Meca fue finalmente conquistada sin derramamiento de sangre.
Los acontecimientos que, desde temprana
edad, Husein vivió junto a su padre y a su abuelo aportaron a su
personalidad el aplomo y la firmeza de su abuelo, y la bravura y honestidad
impecable de su padre, lo cual queda evidenciado en la conducta manifestada
la última parte de su vida.
El Profeta (BP) murió en el año
11 de la Hégira, cuando Hasan y Husein apenas habían cumplido
los 7 y 6 años respectivamente. Pocos meses después su madre
Fátima Zahra (P) marchaba también de este mundo, quedando
los dos niños y sus dos hermanas Zainab y Umm Kulzum a cargo del
desconsolado padre.
A lo largo de los siguientes 24 años,
Ali vivió en Medina con sus hijos, sirviendo como consejero a la
causa del Islam donde quiera que le llamasen, para luego -durante 4 años
y 9 meses- hacerse cargo del Califato, que se vio siempre amenazado por
luchas internas, como muestran las batallas de Yamal, Siffin y Naharwan.
Sus hijos Hasan y Husein siempre estuvieron fielmente a su lado, y si
algo les caracterizó fue el amor y la obediencia a su padre. Finalmente,
Ali fue asesinado en el año 40 de la Hégira mientras rezaba
en la mezquita de Kufa.
El hermano mayor, Hasan, no tuvo el soporte
de los musulmanes y otros le abandonaron cuando Muawiya, el gobernador
de Siria, le arrebató el califato. Husein fue testigo de todas
las sublevaciones y represalias que se fueron sucediendo, preparándose
para hacer frente a lo que el destino le tenía reservado.
Muawiya continuó en el poder por
más de una década, cambiando el modelo de justicia y equidad
del gobierno islámico del Profeta en una Corte llena de pompa y
fastuosidad, dejando a su hijo Iazid como su sucesor.
* * * * *
Cuando Iazid se hizo con el poder, ya era
conocido por sus vida viciosa y corrupta, y su odio por la familia del
Profeta. No perdió tiempo en escribir una carta al gobernador de
Medina con la orden de que obtuviese el juramento de fidelidad de Husein
o de lo contrario le diese muerte.
Husein entendiendo que era el momento de
enseñar a los musulmanes cómo su abuelo y su padre hubiesen
actuado ante la tiranía y la corrupción, sin decir palabra
reunió a su familia y compañeros más cercanos con
el fin de dar el primer paso hacia su trágico destino. Gente de
todas partes de Medina vieron partir la caravana que llevaba al nieto
del Profeta con sus hijos; Ali Akbar tant(su madre fue Shahzanan hija
de Yazdigard), Ali al-Asgar (su madre fue Laila hija de Abu Murra), Ya'far,
Abdellah, Sukayna (su madre fue Rabab hija de Imru al-Qays), Fátima
Rukaya(su madre fue Umm Ishaq hija de Talha), a sus hermanos -Abbas entre
ellos-, a sus sobrinos; Qasim hijo de Hasan y a los dos jóvenes
hijos de su hermana Zainab; Aun y Muhammad, además de otros parientes
que quisieron unirsele.
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La usurpación del califato por
Muawiya e Iazid no suponía un peligrotan serio para el Islam como
lo era su intento de transformar el gobierno islámico en un sistema
hereditario; tenían la intención de suplantar la moralidad
del Islam por la arrogancia del despotismo. Fingiendo ser los califas
del Mensajero de Dios (BP), se proponían convertir el Islam en
una tiranía. El levantamiento del Maestro de los Mártires
-como luego fue llamado el Imam Husein- fue una sublevación contra
la soberanía de los hipócritas que se proponía, con
estas corruptas medidas, contaminar el Islam.
Estando en Meca, el Imam Husein recibibió
cientos de cartas del pueblo de Kufa, en Iraq, invitándole a unirse
a ellos para luchar contra Iazid y rogándole que fuese su líder.
Dada la insistencia con que era reclamado en Kufa, el 15 de Ramadán
de ese mismo año envió a su primo Muslim ibn Aquil como
su emisario, mientras Iazid enviaba por su parte a Ibn Ziyad para impedir
a Muslim conseguir sus objetivos, además de algunos espías
a la Meca, aprovechando la época de Hayy, con la orden de matar
a Imam Husein, por lo que éste tomó la decisión de
ponerse en marcha rumbo a Iraq.
* * * * *
La traición de Kufa.
En la mezquita de Kufa se habían
congregado gran número de hombres a la hora de la oración
de magreb. Afuera de la mezquita un enviado del Califa Iazid leía
una proclama en voz bien alta y clara para que todos pudiesen escucharla.
"Deben saber la gente de Kufa que
Obeidullah, hijo de Ziad, es el nuevo gobernador de la ciudad bajo las
órdenes del Califa Iazid.. El ha visto con desagrado que el pueblo
de Kufa haya dado la bienvenida a Muslim hijo de Aquil que ha venido como
emisario de Husein hijo de Ali, quien ha negado dar fidelidad al Califa.
Por la presente proclama se informa a todos los ciudadanos de Kufa que
cualquier persona que se asocie con Muslim ibn Aquil, será considerada
rebelde en contra del Califa y por ello será decapitada igualmente
que su familia y su propiedad será confiscada".
Muslim, que estaba dirigiendo la oración
en la mezquita pudo oír la proclama y vio, al finalizar la oración,
como en un momento la mezquita se vaciaba y como, todos esos que hasta
ahora habían dado su apoyo a Imam Husein le daban ahora la espalda.
Solo Hani ibn Orwah, que daba hospedaje
a Muslim y a sus dos hijos adolescentes, se quedó a su lado para
ofrecerse como correo y avisar a Imam Husein que cambiase el rumbo de
su viaje. Sin pérdida de tiempo, Ibn Orwah se dirigió a
su casa y montando a los dos jóvenes hijos de Muslim en su mejor
caballo los mandó que saliesen de la ciudad, pues corrían
peligro de muerte. Pocos minutos después rodearon la casa las tropas
del gobernador que lo hicieron prisionero, decapitándole unas horas
más tarde.
Con el corazón dolorido por la traición
y la cobardía de los musulmanes de Kufa, Muslim salió a
la oscuridad de la noche no teniendo donde ir. Los soldados a caballo
patrullaban las calles ya casi desérticas y todos los caminos estaban
fuertemente vigilados. Muslim se refugió en el portal de una casa,
cuando la señora de la misma, al verle, le invitó a entrar
y se ofreció esconderle, por amor a la familia del Profeta. Pero
el hijo de esta anciana, al enterarse de su presencia en la casa, tentado
por la suma de dinero que ofrecían por su cabeza, sin perder tiempo
corrió a la casa del gobernador a delatarle.
Muslim fue arrestado y conducido ante Obeidullah
quien ordenó hacerle mil y una torturas públicamente, antes
de decapitarlo y tirar su cuerpo desde lo alto de un edificio. Un testigo
de todos estos hechos partió a la mañana siguiente al encuentro
del Imam Husein, explicándole con detalle lo ocurrido y rogándole
volviese a Medina y salvase su vida, a lo que Husein contestó:
"Seguiré adelante para encontrarme
con mi destino y cumplir así con el propósito de mi vida.
Mi muerte está llamándome".
* * * * *
La batalla de Karbala.
Desde la noche en que Husein salió
de Medina, durante toda su estancia en Meca y durante su viaje hacia Kufa,
incluso hasta el momento de su martirio, siempre dijo que el objetivo
de este movimiento era defender el Islam de gente como Iazid, establecer
el Amr bil Ma'ruf (ordenar el bien) y Nahi an il-Munkar (prohibir el mal),
y luchar contra los opresores, y su único propósito era
proteger el Sagrado Corán y mantener viva la religión muhammadi.
Sabiendo lo que les esperaba, preparaba a los que iban con él para
el martirio.
* * *
Una tropa del ejército de Iazid
comandada por Hurr vino a su encuentro prohibiéndole el avance
hacia Kufa, obligándole a acampar en el desierto de Karbala, aproximadamente
a unos 70 kilómetros de la ciudad, amenazándole que si se
resistía tendría que matarle:
-¿Acaso pretendes atemorizarme con
la muerte? -preguntó Husein- ¿Crees que matándome
se resolverán vuestros problemas?... ¡Fácil es la
muerte en el camino que lleva a la gloria y la vivificación de
la verdad! Por otro lado, ¿puedes hacerme algo más que matarme?
Como no podeis destruir mi gloria ni mi honor ni mi nobleza, no temo a
la muerte... Yo soy Husein, hijo de Ali e hijo de Fátima, la hija
del Mensajero de Dios.
* * * * *
La idea de viajar a Kufa perdió
su validez en cuanto oyó de la muerte de Muslim y de la cobardía
y traición de la gente de Kufa. A partir de este momento dejó
de ser un auxiliador para pasar a ser un atacante y aunque en apariencia
tenía la derrota delante suyo, él sabía que el martirio
le daría el triunfo, que ese momento particular de la historia,
le exigía.
En este convencimiento, recitó la
siguiente aleya del Sagrado Corán:
"Entre los creyentes hay hombres que
cumplieron lo que habían pactado con Dios; los hay que han sacrificado
sus vidas para cumplir su promesa, y otros que están esperando
morir sin haber violado su pacto en lo más mínimo".
(Al-Ahzab, 23)
Queriendo decir con ello: "nosotros
no hemos venido por causa de Kufa solamente, aparte de que ella ya cayó.
Nuestro movimiento no fue sólo causado por la invitación
de la gente de Kufa. Este fue solo uno de los factores por los cuales
hemos venido de la Meca hacia Kufa. Muslim ya cumplió su promesa
y nosotros tendremos el mismo destino".
La lógica de un revolucionario como
Imam Husein es la lógica de una persona que tiene un mensaje para
su sociedad; un mensaje que debe ser escrito sólo con sangre. Él
dijo:
"Yo veo en la muerte solo felicidad,
y en el vivir bajo un tirano, sólo
desdicha".
El mensaje del Imam Husein (P) cuya lógica
fue la lógica de un mártir (shahid), fue registrado un día
en que no había papel ni pluma en aquel desierto de Karbala, sólo
estaba la vibrante página del aire; pero este mensaje perduró
en los corazones de los musulmanes que reviven cada año en el mes
de Muharram la historia de su martirio.
54 amigos.
Durante nueve días permanecieron
en este desierto, al final de los cuales el sitio se estrechó y
el ejército enemigo aumentó hasta el número de treinta
mil hombres.
La noche antes de la batalla, Husein reunió
a sus compañeros y parientes y les comunicó que les libraba
de su juramento de fidelidad ante él y que no tenían obligación
de quedarse en Karbala con él.
-"Queridos amigos, Iazid y sus hombres
andan detrás de mi sangre, y si decidís marcharos, ellos
estarán contentos de daros un salvoconducto para salir de Karbala.
Lo que habéis hecho por mí es suficiente prueba de lealtad
y valentía", -y diciendo ésto ordenó apagar
las luces de las tiendas para que el que quisiese marcharse pudiese hacerlo
libremente y sin sentir vergüenza.
Después de un largo rato y un silencio
absoluto, Husein volvió a encender la lámpara, viendo los
rostros de todos sus amados compañeros y parientes bañados
en lágrimas. Muchos de ellos eran ya ancianos y otros sin embargo
estaban en sus primeros años de la juventud o eran niños
todavía. Finalmente Habib ibn Mazahir tomó la palabra:
-"Husein, para nosotros tu lo eres
todo. ¿Cómo podríamos explicarte que la vida, para
cada uno de nosotros sería un sin sentido sin tí?
El único pensamiento que estaba
en la mente de todos ellos era el defender a Husein hasta la última
gota de sangre y el único sentimiento que estaba por igual en el
corazón de todos ellos era su gran amor por este hombre; reflejo
de la santidad de su estirpe y ejemplo vivo de hombre perfecto.
* * *
En el campamento del Imam Husein se encontraba
también un joven recién casado, que en su camino de vuelta
a casa con su madre y su joven esposa, vio el enorme ejército de
Iazid a un lado en oposición a las pocas tiendas acampadas que
se hallaban en contraposición. Al preguntar se enteró que
Husein, hijo de Ali y nieto del Profeta Muhammad (BP) se hallaba allí
sitiado para obligarle a dar el juramento de fidelidad a Iazid.
Cuando la madre de este joven se enteró
de que el Imam Husein se encontraba en peligro, pidió a su hijo
que se apresurase y se uniese a él. Los tres se acercaron al campamento
del Imam Husein y la madre le rogó que permitiese a su hijo unírsele
en la lucha contra en ejército de Iazid.
Muslim ibn Ausaja, venerable compañero
del Profeta, también se encontraba en el campamento. El había
sido testigo del amor del Profeta hacia sus nietos. Aunque su avanzada
edad le restaba agilidad para el combate que estaba por acontecer, su
espíritu luminoso y lleno de fe y amor por la familia del Profeta
y por el Islam mantenían fuerte su determinación de dar
su sangre por Husein y su causa.
Estaba también entre sus compañeros
fieles Burair Hamadain, un famoso y bravo guerrero. Cuando él se
enteró que Amr Saad y sus hombres habían planeado matar
a Husein, se unió al Imam y desenvainando su espada prometió
cuidar de su vida hasta que la muerte le llevase. Fue él quien,
oyendo llorar de sed a los niños del campamento -pues tenían
cortado todo acceso al río desde el primer momento- se dirigió
a la orilla del río a por agua. Los soldados de Amr Saad que se
encontraban allí para impedir que ellos tomasen agua le preguntaron
quién era:
-"Soy Burair Hamadain, seguidor del
Imam Husein y he venido a por agua, para los niños del campamento
que están sedientos.
-"Pero nosotros no te damos permiso
a que cojas ni una gota de agua para los hijos de Husein -le respondieron
amenazadoramente.
Lleno de furia al escuchar estas palabras
y con toda valentía, él y unos cuantos compañeros
que le acompañaban, sacaron las espadas y lucharon con tanta energía
y firmeza que dispersaron a los soldados enemigos. Pero mientras iban
de vuelta al campamento con el pellejo lleno de agua, una flecha agujereó
el depósito, no llegando al campamento una gota del agua preciada.
Hurr, hijo de Iazid Riyahi, quien al principio
comandaba el ejército contrario, se pasó a su bando aun
sabiendo perfectamente que iban a ser todos masacrados sin remedio. Ya
hablamos antes de él, al explicar que este oficial tuvo su primer
encuentro con Husein y le ordenó hacer alto en el desierto de Karbala.
En aquellos momentos el ejército comandado por Hurr había
agotado sus reservas de agua y se hallaba exhausto. Cuando Husein vio
en las condiciones de sed en que se hallaban les ofreció su provisión
de agua para que bebiesen ellos y sus caballos y no se opuso cuando le
dio instrucciones de desviar su ruta. Hurr creía que habría
una salida pacífica en las negociaciones con Amr Saad, sin percatarse
que lo que el ejército de Siria quería era acabar con la
familia del Profeta(BP) bajo cualquier pretexto.
* * *
Solo en la noche del 9 de Muharram, cuando
fue anunciado por Amr Saad que ya no se daría más tregua
a Husein y que el próximo día daría comienzo la batalla,
cuando Hurr, fue consciente del gran error que había cometido forzando
a Husein a ir a Karbala. En ese mismo momento, Hurr decidió, y
así se lo comunicó a su hijo y su criado, unirse al nieto
del Profeta esa misma noche. Ambos hombres estuvieron de acuerdo que era
más correcto morir a su lado que participar y ser cómplice
de la muerte de la familia del Profeta (BP), así que los tres montaron
en sus caballos dirigiéndose al campamento contrario.
Al llegar desmontaron sus caballos y mientras
se acercaban al campamento podían oír el susurro de rezos
y letanías y el lloro de niños pequeños. Viéndoles
llegar, Husein y Abbas se les acercaron. Hurr cayó de rodillas
y rogó perdón a Husein por el mal que le había hecho.
Con lágrimas en los ojos dijo:
-"¡Oh Husein, mi Señor,
vengo para morir antes de que nadie de los tuyos sea matado y he traído
a mi hijo conmigo para morir defendiendo a tus hijos. Te imploro me perdones".
Husein emocionado le abrazó y le
contestó:
-"Mi noble amigo, si hay algo que
debía ser perdonado, ya está olvidado -y sin el menor tono
de amargura o reproche, le dio la bienvenida.
El Imam Husein y sus compañeros
dedicaron cada minuto de esa noche del 9 de Muharram al recuerdo de Dios.
Al despuntar el día Ali Akbar dio el adhan. Ya desde ese momento
el enemigo comenzó a atacar, hiriendo a 23 compañeros que
se habían colocado delante del Imam para protegerle durante la
oración.
Ali ibn Husein Zain Al-Abidin (el cuarto
Imam) relató:
-"Yo estaba enfermo y escuché
que mi padre declaraba a sus compañeros: "Alabo a Dios con
el mejor elogio y Lo alabo tanto en la alegría como en la tristeza.
¡Oh Dios! Te alabo porque nos has honrado con la profecía,
nos has mandado el Corán y nos han instruido en la religión.
No conozco compañeros más leales y buenos que los míos,
ni familia más piadosa y más unida que la mía. ¡Que
Dios les retribuya de mi parte con la mejor recompensa! ¡Oh Dios
mío! Tú eres mi seguridad y mi recurso en todo asunto que
me acontezca."
* * *
Los primeros en salir a morir al campo
de batalla a petición suya fueron Hurr, su hijo y su sirviente,
que lucharon con gran valentía. Seguidamente, uno a uno, fueron
cayendo en defensa del nieto del profeta y por su amor a él, todos
sus compañeros y parientes; Zohair ibn Kain, Habib ibn Mazahir...
Cada uno de ellos llamó a Husein desde su montura antes de partir
al campo de batalla y le mandó un saludo:
- "Mi señor, te transmito mi
último saludo".
Durante toda la mañana fueron recogiendo
los cuerpos de los queridos mártires y Husein lloró sobre
sus cuerpos, emocionado por sus espíritus de sacrificio, su generosidad
y amor a Ahlul Bait (la gente de la casa del Profeta). Las hermanas e
hijas de Husein y demás damas allí presentes atendieron
a todos ellos como si fuesen sus propios hermanos e hijos.
Ali Akbar, el hijo de Husein de 18 años
de edad, después de despedirse de su tía Zainab y de su
madre Umm Laila y pedir permiso a su padre, partió al campo de
batalla. Luchó victoriosamente en varios combates cuerpo a cuerpo.
Husein viendo su bravura y coraje rogó a Dios:
-"¡Tu eres testigo ¡Oh
Dios! Que en este día he enviado al sacrificio a uno de los que
más amo, para defender la causa de la Verdad".
Luego le siguieron con igual suerte dos
hijos de su hermano Hasan; que solo contaban 13 y 11 años y los
hijos de Zainab; Aun y Muhammad también de corta edad, además
del bebé de pecho del Imam Husein que fue herido de muerte en un
momento en que su padre lo tenía en brazos.
La tierra de Karbala recibió sus
cuerpos mientras sus madres lloraban con desconsuelo. Desde la noche del
9 de Muharram, año 61 de la Hégira (27 octubre 684 d.C.)
hasta la tarde de Ashura (día décimo), Zainab presenció
impotente el martirio de todos sus seres queridos. Las últimas
palabras de Imam Husein fueron:
-"¡Señor! Tengo paciencia
respecto a Tu Decreto, ¡Oh Señor! No hay divinidad excepto
Tu. ¡Oh amado de los que imploran auxilio!".
En la noche de Ashura, Zainab con varias
mujeres que habían perdido a sus esposos, recorrieron el lugar
de la masacre buscando entre los ensangrentados y mutilados cuerpos de
los mártires, a Rukaia una de las hijas del Imam Husein que se
había perdido, y a la que Zainab encontró junto al cadaver
de su amado padre. Los soldados enemigos, prendieron fuego a las tiendas
del campamento, se distribuyeron entre ellos cuanto saquearon y entonces
con las cabezas de los mártires en la punta de las lanzas, partieron
al galope.
Al levantarse el sol del siguiente día,
la caravana con las mujeres prisioneras, los niños y el hijo mayor
del Imam Husein (P) -Imam Ali Zain Al-Abidín- que por encontrarse
muy enfermo no había participado en la batallase puso en marcha
hacia Kufa y más tarde a Damasco.
* * * * *
El acontecimiento de Karbala fue la mayor
causa del derrocamiento de la dinastía Omeya, a pesar de que su
efecto se viese con posteridad. El Imam Husein (P) -con su actitud de
negarse a obedecer un gobierno tiránico, dejó sellado con
su sangre que, para gobernar y ser líder de una comunidad musulmana,
se debe cumplir con los mandatos del Corán, establecer la justicia
y tener completa fe en la religión.
El Imam Husein ofreció todo lo que
tenía con la plena convicción de que el principio de "Ordenar
el bien y prohibir el mal" era primordial para salvaguardar el Islam,
y al ofrecer su vida por esta creencia,estableció su valor en el
lugar que le corresponde y dejó escrito en las páginas de
la historia un testimonio indeleble que hoy como ayer sigue guiando la
acción de los musulmanes. |