El Lugar del Alma
 
 

Hz. Abdul Qadir Al Qelani (ks)

El lugar del alma humana, el alma de la vida, dentro del cuerpo, es el pecho. Ese lugar se halla conectado con los sentidos. Su ocupación es la religión; su trabajo es seguir los preceptos de Allah. Con estos preceptos Allah mantiene el mundo visible en armonía y orden. Esa alma, actuando bajo las obligaciones fijadas por Allah, no reclama sus acciones como propias, porque no se encuentra apartada de Allah. Sus actos son de Allah: no hay separación entre "Yo" y Allah en lo que hace ni en sus devociones.

“Para encontrar a su Señor permítasele trabajar con rectitud y en la adoración de su Señor que no admita a nadie como asociado”
(Sura Al-Kahf, 18:110)








 
 

Allah es Uno y El ama aquello que está unido, y que es uno. El desea toda los actos de adoración y rectitud, los que El considera una devoción y que en consecuencia le pertenecen solamente a El. Por lo tanto un hombre al llevar a cabo sus acciones, no ha de tomar en cuenta la aprobación o el rechazo de otras personas; de manera similar tampoco sus actos debieran ser para devengar beneficio mundano. Sus acciones habrán de ser únicamente por amor a Allah. Los estados inspirados tales como el ver en este mundo de los sentidos la prueba de la existencia de Allah - la manifestación de Sus atributos, la unidad dentro de la multiplicidad, la verdad detrás de las apariencias - y la cercanía a nuestro Creador, son las recompensas para estos virtuosos, generosos actos y devociones. No obstante, todo esto aún pertenece a este mundo de materia, desde el suelo bajo nuestros pies hasta los cielos. De igual manera también corresponden a este mundo los milagros que puedan aparecer a través nuestro: caminar sobre el agua, volar en el aire, viajar grandes distancias en muy breve tiempo, escuchar sonidos, ver imágenes de lugares lejanos, conocer pensamientos ocultos. Como retribución por las acciones rectas, uno puede también esperar recompensas en el Más Allá - palacios del Paraíso, jóvenes servidores, vírgenes eternas como compañeras, leche, miel, vino y todos los otros beneficios del Paraíso. Sin embargo, todos estos son dones del primer nivel del Paraíso, el paraíso terrestre.

El lugar del “alma viajera” está en el corazón; su ocupación es el conocimiento del sendero espiritual. Su trabajo trata con los primeros cuatro Bellos Nombres de la Esencia de Allah. Como en el resto de los doce Nombres de la Esencia, estos cuatro Nombres no tienen ni sonido ni letras - por cuyo motivo no pueden ser pronunciados. Allah El Más Elevado lo indica así:

“Di: Llama a Allah o llama al Bienhechor. Por cualquier nombre que lo llames a El, El tiene los Más Bellos Nombres”
(Sura Banil Israil, 17:110)

“Y Allah posee los Más Bellos Nombres; empléalos para invocarle...”
(Sura Al-A'raf, 7:180)

Las mismas palabras de Allah apuntan a lo que debiera ser la principal ocupación del hombre: el conocer los divinos Nombres. Este es el conocimiento de nuestro ser interior. Si uno obtuviese ese saber, podría alcanzar el nivel de la divina sabiduría. Es ahí donde el conocimiento de los Nombres de Unidad es completo.

Nuestro Maestro, el Profeta (saws) dice de los Nombres divinos:

“Allah El Más Elevado posee noventa y nueve Nombres. El que los aprende entra al Paraíso”'

El también dice:

“El conocimiento es uno. Los hombres de saber hicieron mil de él”

Esto significa que el Nombre que pertenece a la Esencia es solamente uno; es reflejado como mil atributos en aquellos que lo Recibe.

Los doce Nombres divinos están dentro del origen de la Confesión de la Unidad, la illaha illa Llah "No hay dios sino Allah". Cada uno de ellos se encuentra en una de las doce letras de esta frase. Allah El Más Elevado ha dado un Nombre individual a cada letra en el desarrollo del corazón. Cada uno de los cuatro reinos a través de los cuales el alma pasa, también tiene tres Nombres diferentes. Allah El Más Elevado de esta manera sostiene firmemente en el amor los corazones de los amantes. El dice:

“Allah fortalecerá los corazones de los que creen con la palabra que permanece firme en este mundo y en el Más Allá”
(Sura Ibrahim, 14:27)

Luego El les confiere el don de Su intimidad. Fija el árbol de la unidad en sus corazones, el árbol cuyas raíces descienden hasta el séptimo nivel debajo nuestro y cuyas ramas se esparcen hacia los siete cielos arriba nuestro hasta el Trono divino y quizás aún más arriba.

Allah dice:

“¿No ves tú como Allah establece una parábola entre una palabra buena y un buen árbol, cuya raíz es firme y cuyas ramas son altas?”
(Sura Ibrahim, 14:24)

El lugar del “alma viajera” es dentro de la vida del corazón. El reino angelical se encuentra constantemente bajo su mirada. Ella puede ver los paraísos de ese reino, sus habitantes, su luz, y todos los ángeles dentro de él. El lenguaje del alma viajera es el lenguaje del mundo interior, sin palabras, sin sonido. Sus pensamientos conciernen constantemente a los secretos de los significados ocultos. Su lugar en el Más Allá, a su regreso, es el paraíso de “Na`im”, el jardín de las delicias de la gracia de Allah.

El lugar del alma-sultana, en donde reina, es el centro del corazón, el corazón del corazón. La ocupación de esta alma es la sabiduría divina. Su trabajo es saber todo el conocimiento divino, que es la atmósfera de la verdadera devoción recitada en el lenguaje del corazón.

El Profeta (saws) explica esto:

“El conocimiento está en dos partes. Una es en la lengua del hombre, la que es confirmación de la existencia de Allah. La otra está en el corazón del hombre. Esta es la más necesaria para la realización de su meta”

El conocimiento verdaderamente beneficioso está únicamente dentro del marco de referencia de la actividad del corazón. Así como el Profeta (saws), dice:

“El Sagrado Corán tiene un significado externo y otro interno”

Allah El Más Elevado reveló el Sagrado Corán en diez capas de escondido significado. Cada sucesivo significado es más beneficioso que el anterior, porque se halla más cercano a la fuente de la verdad. Los doce divinos Nombres pertenecientes a la Esencia de Allah son como las doce fuentes que brotaron de la piedra cuando el profeta Moisés (as) la golpeó con su bastón:

“Y cuando Moisés oró por agua para su pueblo, Nosotros dijimos: Golpéala con tu bastón. As¡ fluyeron de allí doce manantiales. Cada tribu supo su lugar para beber...”
(Sura Al-Baqarah, 2:60)

El conocimiento exterior, el de las apariencias es como el agua de lluvia que viene y desaparece, mientras que el conocimiento interior es como un arroyo cuya fuente jamás se seca.

Allah dice:

“Y la tierra muerta es un signo para ellos: Nosotros le dimos vida y produjimos de ella grano para que comieran de él”
(Sura Ya Sin, 36:33)

Allah ha creado el cereal, una semilla en los cielos. Esa semilla se convirtió en la fuerza del animal en el hombre. Y El ha creado una semilla en el reino de las almas ('alm al-anfus): ella es la fuente de la fortaleza, el alimento del alma. Ese grano es regado por la fuente de la sabiduría. Como el Profeta (saws) dice:

“Si alguien pasara cuarenta días en sinceridad y pureza, la fuente de sabiduría fluiría desde su corazón hasta su lengua”

El beneficio del alma sultana es el embeleso y amor que ella siente al observar la manifestación de la belleza, la gracia y la perfección de Allah. Como Allah lo confirma:

“Uno Potente en Poder le ha enseñado a él, El Señor de la Fortaleza. Así el obtuvo perfección, Y él está en la parte más alta del horizonte. Entonces El se acercó, y se acercó más, hasta que estuvo a la distancia de dos arcos o más cerca aún, de modo que El reveló a Su servidor aquello que El reveló. El corazón no negó ver aquello que él vio”
(Sura Al Najm, 53:5/11)

El Profeta (saws) describe este estado de otra manera:

“El fiel es el espejo del fiel”

En esta frase, el primer fiel es el corazón del creyente perfecto, y el segundo fiel, que se refleja en el corazón del creyente, es Allah El Más Elevado. En Su Corán, Allah se da a Sí Mismo el nombre de Fiel:

“El es Allah, no existe dios además de él, El Fiel Guardián de la Fe él es Guardián de todo” (Sura Hashr, 59:23)

El hogar del alma sultana en el más allá es el “Firdaws” - el paraíso celeste.

El lugar secreto que Allah se hizo para Sí Mismo en el centro del corazón, es el nivel donde reina el espíritu santo, y donde El ha depositado Su Secreto (sirr) para su preservación. La condición de esta alma está descripta por Allah al hablar a través de Su Profeta (saws):

“El hombre es Mi secreto y Yo soy el secreto del hombre”

Su ocupación es la verdad que se obtiene al lograr la unidad; ese es su trabajo. Ella lleva la multiplicidad a la unidad mediante la continua recitación de los nombres de la unidad en el lenguaje del divino secreto. Este no es un lenguaje exterior ni es audible.

“Y aunque tú hables en voz alta, ciertamente El sabe lo secreto y lo que se encuentra aún más oculto” (Sura Ta-Ha, 20:7)

Solamente Allah conoce el lenguaje del espíritu santo, únicamente Allah sabe su condición.

El beneficio de esta alma es la visión de la creación primeramente creada. Lo que ella ve es la belleza de Allah. A ella le pertenece la visión secreta. Ver y escuchar se convierten en una sola percepción. No hay comparación, no existe parecido con nada en aquello que contempla. Ella ve la potencia y la cólera de los atributos de Allah como uno con Sus atributos de belleza, gracia y misericordia.

Cuando el hombre halla su meta, su hogar, y en el momento en que encuentra la inteligencia causal, su mente mundana, que lo había conducido hasta ese instante, se pone a las órdenes de esa inteligencia: su corazón se sobrecoge, su lengua se ata. El no posee ningún poder para transmitir, para dar noticia de estos estados, porque Allah existe exento de cualquier parecido con nada concebible. Sería nuestro deseo que cuando lo que aquí manifestamos llegue a los oídos de los llamados sabios, estos intenten comprender primeramente el nivel de su conocimiento. Permítaseles que lleven toda su atención a la verdadera realidad de las cosas que saben, antes de elevar sus ojos hacia horizontes más lejanos, antes de buscar nuevas alturas, para que logren tocar el nivel del conocimiento de la providencia divina. Que no nieguen ellos cuanto ha sido dicho, sino que alcancen la sabiduría para encontrar unidad, unicidad. Eso es esencial.